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Mensajero De Esperanza

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Apocalipsis 22:12 12 He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.

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Encontramos cómo, de manera sutil, se están poniendo las bases para un plan maligno que busca exterminar al pueblo de Dios. La destitución de Vasti y la elección de Ester como reina son eventos que, a primera vista, parecen no tener conexión, pero que en realidad están siendo orquestados por Dios para preparar el terreno para su plan de salvación. “Pues envió cartas a todas las provincias del rey, a cada provincia conforme a su escritura, y a cada pueblo conforme a su lenguaje, diciendo que todo hombre afirmase su autoridad en su casa; y que se publicase esto en la lengua de su pueblo.” (Ester 1:22). Hay muchas opiniones encontradas en relación con la respuesta de Vasti. Algunos piensan que hizo lo correcto, otros no. Podemos ver que Vasti era una mujer valiente. Ese acto de valor le costó la corona y ser reemplazada. Pero sobre todas las cosas, Dios estaba entretejiendo las cosas para poder obrar en favor de su pueblo. Aprovechando los errores del rey Asuero. “El rey envió por la reina cuando ya no era él mismo, cuando su razón había sido destronada por la ingestión de bebida, a fin de que los hombres presentes en la fiesta, embrutecidos por el vino, pudiesen mirar su belleza. Ella actuó en armonía con una conciencia pura.” Conflicto y Valor, pág., 243. Dios tiene un plan: Aunque no veamos su mano directamente, Dios está trabajando en nuestra vida y en la historia para cumplir su propósito. Dios está siempre al control, aunque no veamos su mano directamente. El plan de Satanás es destruir, pero el plan de Dios es salvar. La fe y la obediencia de los creyentes son fundamentales para la ejecución del plan de Dios. Dios te bendiga. Ptr. Martin Olvera García.

ESTER 1 #rpsp #ReavivadosPorSuPalabra Comenzamos a explorar el libro de Ester, un relato que, aunque no menciona explícitamente el nombre de Dios, revela su presencia y acción en favor de su pueblo. A pesar de la ausencia del nombre divino, la narrativa muestra claramente la intervención de Dios en la historia de los judíos. El autor del libro de Ester es desconocido, pero se cree que fue escrito por alguien profundamente comprometido con el bienestar del pueblo judío en un momento de gran crisis. Es probable que el autor fuera un miembro de la comunidad judía, posiblemente Esdras, quien se sintió motivado a compartir la historia de cómo Dios protegió y liberó a su pueblo en un momento de gran peligro. (Comentario Biblico Adventista). Algo que si es seguro que fue una persona inspirada por Dios, pues al leer el libro, la fe en Dios se fortalece de una manera admirable. Pues Dios interviene en favor de aquellos que tuvieron la oportunidad cincuenta años atrás de regresar a Jerusalén, pero no lo hicieron. Elena G. de White declara: “Gracias al favor con que los miraba Ciro, casi cincuenta mil de los hijos del cautiverio se habían valido del decreto que les permitía regresar. Sin embargo, representaban tan sólo un residuo en comparación con los centenares de miles que estaban dispersos en las provincias de Medo-Persia. La gran mayoría de los israelitas había preferido quedar en la tierra de su destierro, antes que arrostrar las penurias del regreso y del restablecimiento de sus ciudades y casas desoladas.” Profetas y Reyes, pág., 440. Dios trabaja detrás de las escenas obrando de manera soberana incluso en decisiones humanas aparentemente políticas o impulsivas preparando el escenario para su propósito. La grandiosidad y el poder del Imperio Persa no son más que un telón de fondo para la obra maestra de Dios. “Aconteció en los días de Asuero, el Asuero que reinó desde la India hasta Etiopía sobre ciento veintisiete provincias, que en aquellos días, cuando fue afirmado el rey Asuero sobre el trono de su reino, el cual estaba en Susa capital del reino, en el tercer año de su reinado hizo banquete a todos sus príncipes y cortesanos, teniendo delante de él a los más poderosos de Persia y de Media, gobernadores y príncipes de provincias, para mostrar él las riquezas de la gloria de su reino, el brillo y la magnificencia de su poder, por muchos días, ciento ochenta días.” (Ester 1:1-4). “En los días de Asuero…” También conocido como Jerjes. Fue el quinto rey de Persia. En esta época el imperio Persa era el más grande y poderoso del mundo. El libro de Esther es un libro de fiestas, precisamente inicia con una fiesta que ofreció Asuero y duró ciento ochenta días. Fiestas que según el historiador Heródoto tenían propósitos políticos y de expansión del imperio. Terminando esa fiesta que prácticamente duró medio año. Realiza otra de siete días: “Y cumplidos estos días, …” En esta fiesta ocurrió algo muy desagradable, sin duda el consumo excesivo de vino contribuyo a que pasara esto. “El séptimo día, estando el corazón del rey alegre del vino, mandó… que trajesen a la reina Vasti a la presencia del rey con la corona regia, para mostrar a los pueblos y a los príncipes su belleza; porque era hermosa. Más la reina Vasti no quiso comparecer a la orden del rey enviada por medio de los eunucos; y el rey se enojó mucho, y se encendió en ira.” (Ester 1:10-12). “… Y el rey se enojó mucho, y se encendió en ira” y en medio de su borrachera pidió consejos a sus hombres de confianza. El consejo que recibió fue que no permitiera que Vasti viniera nunca más ante su presencia. Que se buscara otra. Y esto con el propósito que en toda Medo, Persia, las mujeres aprendieran la lección de respetar a sus maridos: “Si parece bien al rey, salga un decreto real de vuestra majestad y se escriba entre las leyes de Persia y de Media, para que no sea quebrantado: Que Vasti no venga más delante del rey Asuero; y el rey haga reina a otra que sea mejor que ella”. (Ester 1:19).

NEHEMÍAS 13 #rpsp #ReavivadosPorSuPalabra El mal silencioso: Un llamado a la acción El mal puede infiltrarse en nuestras vidas de manera sutil, haciéndonos comprometer con normas y comportamientos dañinos. Esto puede ocurrir tanto a nivel individual como colectivo. La lucha contra el mal es constante y requiere acciones drásticas y dolorosas para erradicarlo. Debemos estar dispuestos a tomar medidas radicales para purificar nuestras vidas y no permitir que el mal se arraigue. La historia de Nehemías nos enseña a ser valientes y a no tolerar el mal, sino a enfrentarlo y erradicarlo, aunque sea doloroso. Nehemías tuvo que regresar al palacio del rey en Persia. En su ausencia, cuando volvió a Jerusalén, encontró que las cosas no estaban funcionando como se habían propuesto y comprometido tiempo atrás. Las promesas habían sido quebrantadas. Emparentaron con extranjeros amonitas y moabitas, además permitieron que estos entraran al templo, la observancia del día de reposo estaba siendo violentada, así como el sostenimiento del ministerio había sido descuidado, pues dejaron de devolver el diezmo para el sostenimiento de los levitas, todas estas cosas causaron gran indignación en Nehemías. Es cierto, habían prometido, incluso hasta firmado un pacto, se habían gozado en la dedicación de los muros, desafortunadamente se olvidaron de seguir el camino de la obediencia. Elena G. de White declara: “Vuestras, promesas y resoluciones son tan frágiles como telarañas…” (Camino a Cristo, pág.,47). Nehemías, un hombre de oración y de acción, realizó inmediatamente una obra de renovación y reavivamiento: “La verdad que no se practica, que no se comunica, pierde su poder vivificante, su fuerza curativa. Su beneficio no puede conservarse sino compartiéndolo. ” Ministerio de Curación, pág., 106. “Aquel día se leyó en el libro de Moisés, oyéndolo el pueblo, y fue hallado escrito en él que los amonitas y moabitas no debían entrar jamás en la congregación de Dios, por cuanto no salieron a recibir a los hijos de Israel con pan y agua, sino que dieron dinero a Balaam para que los maldijera; mas nuestro Dios volvió la maldición en bendición. Cuando oyeron, pues, la ley, separaron de Israel a todos los mezclados con extranjeros.” (Nehemías 13:1-3). El pueblo se encontraba en una situación muy lamentable, decaimiento espiritual, olvido de sus promesas, etc. El Sumo Sacerdote Eliasib quien había respondido positivamente al llamado de reconstrucción del muro, ahora había emparentado con Tobías, el acérrimo enemigo del pueblo de Dios: “… Y entonces supe del mal que había hecho Eliasib por consideración a Tobías, haciendo para él una cámara en los atrios de la casa de Dios. Y me dolió en gran manera; y arrojé todos los muebles de la casa de Tobías fuera de la cámara, y dije que limpiasen las cámaras, e hice volver allí los utensilios de la casa de Dios, las ofrendas y el incienso.” (Nehemías 13:7-9). Nehemías destruyó la casa de Tobías, los que se juntaron con extranjeros fueron separados del pueblo, los sacerdotes que desobedecieron fueron sacados del sacerdocio, los levitas regresaron a sus funciones, Nehemías restauró nuevamente la devolución de los diezmos y las ofrendas. Nombró a hombres rectos y leales en la administración del dinero. También algo muy importante, Nehemías realizó reformas en la observancia del día de reposo. Cerró las puertas en el día de reposo y prohibió toda transacción financiera. "Acuérdate de mí, Dios mío, para bien..." (Nehemías 13:31). Con esta oración, Nehemías cierra el libro que comenzó con un clamor a Dios, demostrando que la oración es el aliento de la vida de un líder que confía en Dios. Dios es el Alfarero que moldea y remodela a su pueblo, como dice Jeremías 18:5-8. Su poder puede transformar la maldición en bendición (Nehemías 13:2) cuando nos humillamos, reconocemos nuestras faltas y volvemos a Él. ¡Qué privilegio es adorar a un Dios que nos ama, nos restaura y nos hace nuevas criaturas! Dios te bendiga. Ptr. Martin Olvera García.

Nunca se debería perder de vista el valor del canto como medio educativo.” La Educación, pág., 167. "Y los sacerdotes y los levitas se purificaron, y purificaron al pueblo, y a las puertas, y a la muralla." (Nehemías 12:30). La consagración a Dios es fundamental para vivir una vida que honre su nombre. Reconocer que todo lo que somos y tenemos es de Él nos lleva a vivir con gratitud y humildad. Antes de servir a Dios, necesitamos ser purificados y santificados para reflejar su santidad. La consagración es un proceso. No es un evento único, sino un proceso continuo de rendirnos a Dios y permitir que Él nos transforme. El apóstol Pablo escribió: "Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional." (Romanos 12:1). Dios te bendiga. Ptr. Martin Olvera García.

NEHEMÍAS 12 #rpsp #ReavivadosPorSuPalabra Nehemías 12 describe la dedicación de la muralla de Jerusalén y la organización del culto en el templo. El capítulo se divide en dos partes: 1. La dedicación de la muralla (Nehemías 12:1-26). Se presentan las listas de sacerdotes y levitas que participaron en la dedicación de la muralla. Se destaca la importancia de la adoración y el servicio a Dios. 2. La organización del culto (Nehemías 12:27-47). Se describe la organización del culto en el templo, incluyendo la música, los sacrificios y la purificación de los sacerdotes y levitas. Un aspecto fundamental y sistemático de los sacerdotes y levitas era: “… Alabar y dar gracias, conforme al estatuto de David, varón de Dios, guardando su turno.” (Nehemías 12:24). La ceremonia especial de dedicación para consagrar los muros terminados. Se caracterizó porque hubo gozo, purificación que fueron los ingredientes fundamentales en esta celebración. 1. “Para la dedicación del muro de Jerusalén, buscaron a los levitas de todos sus lugares para traerlos a Jerusalén, para hacer la dedicación y la fiesta con alabanzas y con cánticos, con címbalos, salterios y cítaras.” (Nehemías 12:27). 2. Se organizaron dos coros, en uno iba Esdras y en el otro Nehemías: “Hice luego subir a los príncipes de Judá sobre el muro, y puse dos coros grandes que fueron en procesión” (Nehemías 12:31). 3. “Y se purificaron los sacerdotes y los levitas; y purificaron al pueblo, y las puertas, y el muro. Hice luego subir a los príncipes de Judá sobre el muro, y puse dos coros grandes que fueron en procesión; el uno a la derecha, sobre el muro, hacia la puerta del Muladar.” (Nehemías 12:31-32). 4. En el primer coro iba por delante Esdras, el escriba: “… Y Hanani, con los instrumentos musicales de David, varón de Dios; y el escriba Esdras delante de ellos.” (Nehemías 12:36). 5. El segundo coro iba comandado por Nehemías: “El segundo coro iba del lado opuesto, y yo en pos de él, con la mitad del pueblo sobre el muro, desde la torre de los Hornos hasta el muro ancho.” (Nehemías 12:38). 6. Los dos grupos salieron en direcciones diferentes, pero concluyeron y se encontraron en el templo: “Llegaron luego los dos coros a la casa de Dios; y yo, y la mitad de los oficiales conmigo.” (Nehemías 12:40). 7. Algo en común de los dos grupos fue que tuvieron grande contentamiento y mucho gozo. “Y sacrificaron aquel día numerosas víctimas, y se regocijaron, porque Dios los había recreado con grande contentamiento; se alegraron también las mujeres y los niños; y el alborozo de Jerusalén fue oído desde lejos.” (Nehemías 12:43). Al llegar los dos coros al templo. Allí se encontraban siete sacerdotes con trompetas y ocho directores de canto. 8. Además de expresar su alegría, se recogieron diezmos y ofrendas para suplir las necesidades materiales de sacerdotes, levitas y cantores: “En aquel día fueron puestos varones sobre las cámaras de los tesoros, de las ofrendas, de las primicias y de los diezmos, para recoger en ellas, de los ejidos de las ciudades, las porciones legales para los sacerdotes y levitas; porque era grande el gozo de Judá con respecto a los sacerdotes y levitas que servían.” (Nehemías 12:44). Todo el pueblo de Israel se encontraba gozoso y fueron motivados a sostener de manera permanente el ministerio de alabanza en el templo. Cuan importante es adorar a Dios con alegría y prestarle mucha importancia al ministerio de canto en las iglesias. Pues el canto puede llegar hasta un corazón perdido, necesitado y sediento de Dios. Elena G. de White escribió sobre la importancia del canto y la música: “Es uno de los medios más eficaces para grabar en el corazón la verdad espiritual. Cuán a menudo recuerda la memoria alguna palabra de Dios al alma oprimida y a punto de desesperar…, mediante el tema olvidado de algún canto de la infancia. Entonces, las tentaciones pierden su poder, la vida adquiere nuevo significado y nuevo propósito, y se imparte valor y alegría a otras almas.

Esa decisión voluntaria es clave para que Dios pueda trabajar a través de nosotros. Dios no fuerza a nadie: Él nos invita a participar en sus planes, pero necesitamos responder con un "sí" voluntario. La voluntad es más importante que la habilidad: No se trata de cuán capacitados somos, sino de cuán dispuestos estamos para servir. Un "sí" abre puertas: Cuando nos ofrecemos voluntariamente, Dios nos da oportunidades para crecer, servir y ver su obra en nuestras vidas. ¿Qué te motiva a decir "sí" a Dios? Dios te bendiga. Ptr. Martin Olvera García.

NEHEMÍAS 11 #rpsp #ReavivadosPorSuPalabra Nehemías ya había impulsado la reconstrucción física de Jerusalén. Ahora era momento de habitarla y llenarla de vida. Una ciudad hermosa o una casa preciosa no sirven de nada si no hay quien la habite. Y lo más grave es que, a veces, hay personas que la habitan, pero ¿qué clase de vida están viviendo? No todos están dispuestos a dejar su zona de confort para darle vida a algo nuevo. La idea principal es que la restauración de Jerusalén no solo era un proyecto de construcción, sino un llamado al pueblo para comprometerse con el propósito de Dios. En el capítulo 11 de Nehemías, encontramos el registro de los nombres de familias que repoblaron la ciudad de Jerusalén. Esta lista era muy importante para Dios y que por eso se encuentra en la Biblia. La ciudad se encontraba reconstruida, los muros levantados, las puertas restauradas, una renovación y reforma espiritual, un pacto con Dios firmado por las familias. Sin embargo, la ciudad estaba semi vacía ¿Cómo repoblar la ciudad de Jerusalén? Esto se convirtió en un gran desafío para Nehemías. La ciudad tenía murallas, pero casi no tenía habitantes. Recordemos lo que leímos en capítulos anteriores: “Porque la ciudad era espaciosa y grande, pero poco pueblo dentro de ella, y no había casas reedificadas.” Nehemías 7:4). Nehemías buscó la manera de solucionar esta situación y al contar al pueblo se decidió que uno de cada diez habitantes debía morar en, Jerusalén “ciudad santa”. Aunque esto se decidió por sorteo, también se menciona que hubo voluntarios que estuvieron dispuestos a ir a vivir a la ciudad. “Habitaron los jefes del pueblo en Jerusalén; mas el resto del pueblo echó suertes para traer uno de cada diez para que morase en Jerusalén, ciudad santa, y las otras nueve partes en las otras ciudades. Y bendijo el pueblo a todos los varones que voluntariamente se ofrecieron para morar en Jerusalén.” (Nehemías 11: 1-3). "Hoy recordamos a aquellos que se ofrecieron voluntariamente para servir a Dios: “Y el pueblo bendijo a todos los varones que voluntariamente se ofrecieron para habitar en Jerusalén”. ¿Estás dispuesto a ofrecerte para servir? Los descendientes de Judá y de Benjamín son mencionados en primer lugar: “En Jerusalén, pues, habitaron algunos de los hijos de Judá y de los hijos de Benjamín… Todos los hijos de Fares que moraron en Jerusalén fueron cuatrocientos sesenta y ocho hombres fuertes…” (Nehemías 11:4-6). “Habitaron algunos…” no todos solo algunos. Nehemías menciona a los obreros de la casa de Dios: “De los sacerdotes: Jedaías… los que hacían la obra de la casa, …” (Nehemías 11:10-14). Se destaca a los sacerdotes que servían en el templo, a los levitas que eran los responsables del trabajo en el exterior del templo, los porteros que tenían la responsabilidad de guardar las puertas del templo y de la ciudad, los servidores del templo, los cantantes que realizaban sus actividades cada día en la dirección de la música en el templo. También Nehemías incluyó a un embajador del rey de Persia llamado Petaías quien representaba al pueblo de Israel en materia de orden civil ante el rey de Persia y era consejero real en todos los asuntos de la administración pública. El capítulo concluye con una lista de las aldeas y ciudades donde sé establecieron los judíos. Cada ciudad, cada aldea, tenía su propio gobierno. Nehemías delegó autoridad. Jerusalén fue repoblada y toda la nación organizada aún en los pequeños detalles. Es admirable el liderazgo de Nehemías, era un líder íntegro que hacía lo que Dios le indicaba: “Entonces puso Dios en mi corazón…” Que privilegio responder voluntariamente y participar de la obra de restauración de hombres y mujeres con la predicación del evangelio. Muy pronto iremos a la Santa Ciudad la nueva Jerusalén. Oremos y digamos al Señor, quiero ser parte de lo que Tú estás construyendo.

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prometimos no abandonar la casa de nuestro Dios.” (Nehemías 10:39 RVR 1995). Las promesas estaban asociadas con Dios y con el prójimo. Desafortunadamente, no todos cumplieron sus promesas. Aunque muchos sí lo hicieron. Cuando se toma la decisión de obedecer a Dios y andar en sus caminos. Con la ayuda de Dios, si nos refugiamos en él podremos adquirir hábitos correctos y seguir el buen camino. Elena White expresó lo siguiente: “Cuando venga Cristo, la tierra temblará delante de él, y los cielos se enrollarán como un pergamino, y todo monte y toda isla se removerá de su lugar. "Vendrá nuestro Dios, y no callará; fuego consumirá delante de él, y tempestad poderosa le rodeará. Convocará a los cielos de arriba, y a la tierra, para juzgar a su pueblo. Juntadme mis santos, los que hicieron conmigo pacto con sacrificio. Y los cielos declararán su justicia, porque Dios es el juez". Salmos 50:3-6”. Fe y obras, pág,. 120. ¡Qué hermosa promesa! "Juntadme mis santos, los que hicieron conmigo pacto con sacrificio" Esta promesa nos recuerda que Dios está buscando a aquellos que han hecho un pacto con Él, que han decidido seguirle y obedecerle. Un pacto con Dios es un compromiso de amor y lealtad. Es un acuerdo en el que nos entregamos a Él y nos comprometemos a seguir su voluntad. A cambio, Él nos promete su amor, su protección y su presencia en nuestra vida. “Se comprometieron a caminar en la ley de Dios que fue dada por mano de Moisés siervo de Dios, y a guardar y cumplir todos los mandamientos, juicios y estatutos de Jehová nuestro Señor.” (Nehemías 10:29). Un cristiano comprometido es como un barco con un destino claro, un rumbo definido y una misión en curso. No se deja llevar por las corrientes de la vida, sino que navega con propósito y determinación hacia su objetivo. Un cristiano comprometido sabe: ¿Quién es Dios para él? ¿Cuál es su propósito en la vida? ¿Cuál es su misión en el mundo? Un cristiano comprometido tiene un sentido de dirección claro, sabe: Hacia dónde va. Qué pasos debe dar. Qué decisiones debe tomar Si estás dispuesto a hacer un pacto con Dios, te invito a orar: Bendito Dios, quiero hacer un pacto contigo. Me entrego a ti y me comprometo a seguir tu voluntad. Quiero obedecer tus mandamientos y vivir de acuerdo a tu Palabra. Ayúdame a ser fiel a este pacto y a vivir para ti. Lo pido en el nombre de Cristo Jesús. Amén. Dios te bendiga. Ptr. Martin Olvera García.

NEHEMÍAS 10 #rpsp #ReavivadosPorSuPalabra Un pacto de compromiso Este capítulo nos muestra el compromiso del pueblo de Dios a seguir y obedecer la ley de Dios y a vivir de acuerdo a sus estatutos. Después de la lectura de la ley y la confesión de los pecados, el pueblo se compromete a seguir a Dios y a cumplir con sus promesas. En primer lugar se menciona a los líderes. “Los que firmaron fueron…” (Nehemías 10:1-27). El pueblo judío firmó un pacto donde todos los líderes, sacerdotes, levitas, hombre importantes y todo el remanente de Israel se comprometieron. Es muy interesante tomar en cuenta que ochenta y cuatro personas pusieron su firma en este pacto. Nehemías aparece en primer lugar. Como líder debía mostrar con el ejemplo. *La Importancia de la Firma: Un Compromiso Público* La descripción "Los que firmaron fueron..." en Nehemías 10:1-27 es muy importante porque nos muestra la seriedad y el compromiso del pueblo de Dios. Al firmar el pacto, los líderes y el pueblo se comprometían públicamente a seguir la ley de Dios y a vivir de acuerdo a sus estatutos. *Un Compromiso Público* La firma es un acto público que simboliza el compromiso y la responsabilidad. Al firmar, los líderes y el pueblo se declaraban a sí mismos como seguidores de Dios y se comprometían a vivir de acuerdo a sus mandamientos. *La Importancia de la Firma: Un Compromiso Público* La descripción "Los que firmaron fueron..." en Nehemías 10:1-27 es muy importante porque nos muestra la seriedad y el compromiso del pueblo de Dios. Al firmar el pacto, los líderes y el pueblo se comprometían públicamente a seguir la ley de Dios y a vivir de acuerdo a sus estatutos. La firma fue un acto público que simboliza el compromiso y la responsabilidad. Al firmar, los líderes y el pueblo se declaraban a sí mismos como seguidores de Dios y se comprometían a vivir de acuerdo a sus mandamientos. La lista de nombres en es un testimonio vivo de que la fe no es solo una cuestión privada, sino que también es un compromiso público que se manifiesta en la vida diaria. La descripción "Los que firmaron fueron..." nos desafía a reflexionar sobre nuestro propio compromiso con Dios. ¿Estamos dispuestos a hacer un compromiso público de seguir a Dios y a vivir de acuerdo a sus mandamientos? ¿Estamos dispuestos a firmar, por así decirlo, nuestro propio pacto con Dios? Los que no firmaron se comprometieron también hicieron compromiso: “Y el resto del pueblo, los sacerdotes, levitas, porteros y cantores, los sirvientes del templo, y todos los que se habían apartado de los pueblos de las tierras a la ley de Dios, con sus mujeres, sus hijos e hijas, todo el que tenía comprensión y discernimiento, se reunieron con sus hermanos y sus principales, para protestar y jurar que andarían en la ley de Dios, que fue dada por Moisés siervo de Dios, y que guardarían y cumplirían todos los mandamientos, decretos y estatutos de Jehová nuestro Señor.” (Nehemías 10:28-29). “… Todo el que tenía comprensión y discernimiento.” Esta expresión implica que el pueblo de Dios que se comprometió a seguir la ley de Dios y a vivir de acuerdo a sus estatutos no era solo un grupo de personas que seguían una tradición o una costumbre, sino que eran personas que habían sido transformadas por la gracia de Dios y que tenían una comprensión profunda de la voluntad de Dios. La comprensión se refiere a la capacidad de entender y aplicar la Palabra de Dios en la vida diaria. El discernimiento se refiere a la capacidad de distinguir entre lo que es bueno y lo que es malo, lo que es correcto y lo que es incorrecto. El pueblo de Dios tenía un corazón transformado, un corazón que estaba dispuesto a obedecer la voluntad de Dios y a vivir de acuerdo a sus mandamientos. El pueblo prometió lo siguiente: “Prometieron, no se casarían con extranjeras”, “observarían el día de reposo”, “Dejarían que la tierra descansará el séptimo año”, “Contribuirían con el impuesto del templo”, “Traerían leña para el altar”, “Darían primicias y el diezmo para el sostén de sacerdotes y levitas”, “No abandonarían la casa de Dios.” “Y

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Al repasar su historia, el pueblo reconoce que es por la misericordia de Dios que se encuentran ahí en Jerusalén y esto los lleva a decir: “A causa, pues, de todo esto, nosotros hacemos fiel promesa” (Nehemías 9:38). Recordar y apropiarnos de las promesas de Dios proporciona dirección ala vida: “No tenemos nada que temer del futuro, A menos que olvidemos la manera en que el Señor nos ha conducido, y lo que nos ha enseñado en nuestra historia pasada.” (Elena G. De White). Dios requiere que confesemos nuestros pecados y humillemos nuestro corazón ante Él: “Quizá hayamos cometido errores y contristado a su Espíritu, pero cuando nos arrepentimos y vamos a él con corazón contrito, no nos desdeña. Hay estorbos que deben ser retirados. Se han fomentado sentimientos equivocados y ha habido orgullo, suliciencia propia, impaciencia y murmuraciones. Todo esto nos separa de Dios. Deben confesarse los pecados; debe haber una obra más profunda de la gracia en el corazón... ¡Precioso Salvador! Sus brazos están abiertos para recibirnos, y su gran corazón de amor espera para bendecirnos”. La maravillosa gracia de Dios, pág. 139. Quizás hemos olvidado de donde nos ha sacado el Señor, quizás hemos sido ingratos e inconstantes como el pueblo de Israel. Quizás ahora mismo estamos enfrentando las amargas consecuencias de nuestros pecados: “Y enviaste tu buen Espíritu para enseñarles, y no retiraste tu maná de su boca, y agua les diste para su sed.” (Nehemías 9:20). Dios no retira su misericordia de nuestras vidas. Es tiempo de volver a Dios y hacer “fiel promesa” de consagrarnos a Él. Dios te bendiga. Ptr. Martin Olvera García.

NEHEMÍAS 9 #RPSP #ReavivadosPorSuPalabra Provision, enseñanza, gracia En Nehemías 9, encontramos cómo el pueblo de Dios se arrepiente y confiesa sus pecados después de escuchar la lectura de la ley. La Palabra de Dios es la lámpara que ilumina nuestro camino, la brújula que nos guía en la oscuridad y la fuente de sabiduría que nos enseña a vivir de acuerdo a la voluntad de Dios. Como dice Elena White: “Es en la Palabra de Dios donde el deber es expuesto claramente y todo lo relacionado con la vida religiosa es presentado en forma definida. El plan de salvación entero es delineado, y la ayuda para el alma es señalada. La forma en que el creyente puede llegar a la plenitud en Cristo está plenamente revelada”. Hijas de Dios, pág., 75. (The Youth’s Instructor, 18 de mayo de 1893). “El día veinticuatro del mismo mes se reunieron los hijos de Israel en ayuno, y con cilicio y tierra sobre sí. Y ya se había apartado la descendencia de Israel de todos los extranjeros; y estando en pie, confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus padres. Y puestos de pie en su lugar, leyeron el libro de la ley de Jehová su Dios la cuarta parte del día, y la cuarta parte confesaron sus pecados y adoraron a Jehová su Dios.” (Nehemías 9:1-3). En el capítulo 9 de Nehemías encontramos la oración más extensa de la Biblia. Una oración que contiene confesión, una oración que se basa en recordar como la mano de Dios se ha manifestado en su pueblo a través de toda su historia, una oración donde se reclaman las promesas de Dios, una oración donde se exalta y adora a Dios. Una oración que cambia, que transforma, que compromete. 1. “Y estando en pie, confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus padres…” 2. “Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran.” 3. “… Tú eres, oh Jehová, el Dios que escogiste a Abram, y lo sacaste de Ur de los caldeos, y le pusiste el nombre Abraham; y hallaste fiel su corazón delante de ti.” 4. “Y miraste la aflicción de nuestros padres en Egipto, y oíste el clamor de ellos en el Mar Rojo… e hiciste señales y maravillas contra Faraón, contra todos sus siervos, y contra todo el pueblo de su tierra, porque sabías que habían procedido con soberbia contra ellos; y te hiciste nombre grande, como en este día.” 5. “Mas ellos y nuestros padres fueron soberbios, y endurecieron su cerviz, y no escucharon tus mandamientos.” 6. “No quisieron oír, ni se acordaron de tus maravillas que habías hecho con ellos; antes endurecieron su cerviz, y en su rebelión pensaron poner caudillo para volverse a su servidumbre. Pero tú eres Dios que perdonas, clemente y piadoso, tardo para la ira, y grande en misericordia, porque no los abandonaste.” 7. “Y enviaste tu buen Espíritu para enseñarles, y no retiraste tu maná de su boca, y agua les diste para su sed.” 8. “He aquí que hoy somos siervos; henos aquí, siervos en la tierra que diste a nuestros padres para que comiesen su fruto y su bien.” En esa vasta oración recordaron la elección de Abraham, la liberación de la esclavitud en Egipto, la forma maravillosa como Dios proveyó para sus necesidades por el desierto, la soberbia e ingratitud del pueblo de Israel, la conquista de la tierra prometida, la rebeldía permanente y constante del pueblo de Israel, los juicios que cayeron sobre la nación y como fueron deportados a Babilonia. A pesar de todo eso, Dios nunca los abandonó. Y ahora se encuentran como un remanente en la ciudad reconstruida: “Nuestros padres fueron soberbios, y endurecieron su cerviz, y no escucharon tus mandamientos. No quisieron oír, ni se acordaron de tus maravillas… Te provocaron a ira, y se rebelaron contra ti, y echaron tu ley tras sus espaldas..., e hicieron grandes abominaciones… Nosotros hemos hecho lo malo” (Nehemías 9:26-33).

Elena G. de White dice: “Si se estudiara la Biblia como es debido, los hombres tendrían una grandeza de espíritu, una nobleza de carácter y una firmeza de propósito que rara vez se ven en estos tiempos.” Camino a Cristo, pág., 90. La lectura y la comprensión de la Palabra de Dios es fundamental en nuestra vida como cristianos. Nos recuerda nuestra relación con Dios y nos llama a la obediencia. Cuando nos sumergimos en la Palabra de Dios, nos damos cuenta de que no somos autosuficientes, sino que necesitamos de Dios y de su guía. La pregunta es: ¿cómo respondemos a la Palabra de Dios? ¿Nos conmovemos y nos arrepentimos de nuestros pecados, o nos volvemos indiferentes y desobedientes Dios te bendiga. Ptr. Martin Olvera García.

NEHEMÍAS 8 #RPSP #ReavivadosPorSuPalabra En Nehemías 8, vemos cómo Esdras, el sacerdote y escriba, lee la ley de Dios al pueblo. La lectura de la Palabra de Dios es un momento crucial en la vida del pueblo, ya que les recuerda su relación con Dios y les llama a la obediencia. La reacción del pueblo es conmovedora: se arrepienten de sus pecados y se comprometen a seguir la ley de Dios. Esto nos muestra que la Palabra de Dios tiene el poder de transformar vidas. Tan pronto se terminó la construcción del muro y se realizó el empadronamiento donde cada familia debía comprobar que eran del linaje judío. Nehemías, quien no era profeta ni sacerdote; sin embargo, se había esforzado en motivar e inspirar para terminar la construcción del muro y sus puertas y había hecho todo lo posible para que la ciudad estuviera segura y bien protegida. También nombró cantores, y se inició una obra de renovación y reforma. Entonces aparece en escena Esdras, quien era escriba y sacerdote. Precisamente Esdras realiza una lectura de la Palabra de Dios ante todo el pueblo. “Y se juntó todo el pueblo como un solo hombre en la plaza que está delante de la puerta de las Aguas, y dijeron a Esdras, el escriba, que trajese el libro de la ley de Moisés, la cual Jehová había dado a Israel.” (Nehemías 8:1). “Y se juntó todo el pueblo como un solo hombre…” Esta misma expresión aparece en el libro de Esdras cuando Zorobabel y cincuenta mil judíos, aceptaron el desafío que Ciro, el rey de Persia, había mandado fueran a reconstruir el templo: “se juntó el pueblo como un solo hombre en Jerusalén.” (Esdras 3:1). El solo hecho de que estuvieran reunidos como un solo hombre indica que era el poder del Espíritu Santo quien los había inspirado a buscar instrucción divina. “El primer día del mes séptimo, el sacerdote Esdras trajo la Ley delante de la congregación, así de hombres como de mujeres y de todos los que podían entender". (Nehemías 8:2). Es muy importante tomar en cuenta lo que Esdras hizo para conectar con las personas: “Abrió, pues, Esdras el libro a ojos de todo el pueblo, porque estaba más alto que todo el pueblo; y cuando lo abrió, todo el pueblo estuvo atento.” (Nehemías 8:3). “Todo el pueblo estuvo atento…”, “reverente”. Fueron varias horas de lectura: “Desde el alba hasta el mediodía” (Nehemías 8:3). Sin duda alguna la forma en que Esdras leyó cautivó a los oyentes. “Es nuestro deber estudiar diligentemente las Sagradas Escrituras: “Todo cristiano está llamado a dar a conocer a otros las inescrutables riquezas de Cristo; por lo tanto, debiera procurar la perfección en el habla. Debiera presentar la Palabra de Dios de un modo que la recomendara a sus oyentes. Dios no desea que sus intermediarios sean incultos. No es voluntad que el hombre rebaje o degrade la corriente celestial que fluye por medio de él al mundo.” Palabras de Vida del gran Maestro, pág.,271. La palabra entendimiento aparece seis veces en este capítulo. “y de todos los que podían entender…” (Nehemías 8:2),“En presencia de hombres y mujeres y de todos los que podían entender…” (Nehemías 8:3), “Y leían en el libro de la ley de Dios claramente, y ponían el sentido, de modo que entendiesen la lectura.” (Nehemías 8:8), “y el sacerdote Esdras, escriba, y los levitas que hacían entender al pueblo…” (Nehemías 8:9), “Y todo el pueblo se fue a comer y a beber, … y a gozar de grande alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseñado.” (Nehemías 8:12). Al leer con cuidado, con claridad y poniendo el sentido. El resultado fue sorprendente, el corazón del pueblo fue compungido y pidieron perdón por sus pecados. El pueblo lloró, pero también se gozó con grande alegría. “Y todo el pueblo se fue a comer y a beber, y a obsequiar porciones, y a gozar de grande alegría, porque habían entendido las palabras que les habían enseñado.” (Nehemías 8:12).

La integridad es fundamental en un cristiano porque refleja la naturaleza de Dios, que es veraz y fiel (Salmo 31:5, Juan 1:14). Un cristiano con integridad es alguien que: Dice la verdad, aunque sea difícil. Cumple sus promesas y compromisos. Es coherente en su vida y palabras. No se deja llevar por la corrupción o el interés propio. Busca hacer lo que es justo y recto Nehemías organizó a los porteros cantores y levitas e instruyó sobre el horario para abrir las puertas de la ciudad, antes ordenó lo siguiente: “Cerrad las puertas y atrancadlas…” Entonces instruyó de manera bien precisa sobre la seguridad, colocó guardias sobre la ciudad, pero se dio cuenta de algo: “La ciudad era espaciosa y grande, pero poco pueblo dentro de ella, y no había casas reedificadas.” ¿Qué hacer? “Entonces puso Dios en mi corazón que reuniese a los nobles y oficiales y al pueblo, para que fuesen empadronados según sus genealogías. Y hallé el libro de la genealogía de los que habían subido antes, y encontré en el escrito así.” (Nehemías 7:5). La expresión "Entonces puso Dios en mi corazón" es una expresión que implica que Dios inspiró, motivó o guió a Nehemías a tomar una decisión o acción específica. En hebreo, la palabra "corazón" (לב, leb) se refiere al centro de las emociones, pensamientos y voluntad de una persona. Por lo tanto, cuando se dice que Dios "puso en mi corazón", significa que Dios influyó en la mente, emociones y voluntad de Nehemías, llevándolo a tomar una decisión o acción específica. Nehemías realizó un censo y era muy importante que todos los que habitarían dentro de la ciudad y sirvieran en el templo como sacerdotes debían mostrar su genealogía. “Estos buscaron su registro de genealogías, y no se halló; y fueron excluidos del sacerdocio, y les dijo el gobernador que no comiesen de las cosas más santas, hasta que hubiese sacerdote con Urim y Tumim.” (Nehemías 7:65). Aquellos que no podían demostrar su genealogía, no se les permitía vivir en la ciudad de Jerusalén. Muchos sacerdotes se les negó el derecho a participar del sacerdocio, su ministerio, porque no pudieron demostrar su linaje. Esto nos trae al pensamiento el momento sublime y especial de quienes habitaran la nueva Jerusalén. “… Solamente los que están inscritos en el libro de la vida del Cordero.” (Apocalipsis 21:27). Dios te bendiga. Ptr. Martin Olvera García.

NEHEMÍAS 7 #rpsp #ReavivadosPorSuPalabra "Entonces puso Dios en mi corazón" es una expresión que nos recuerda que la iniciativa y la guía de Dios son fundamentales en la vida de todo cristiano. En Nehemías 7, vemos cómo esta verdad se manifiesta en la restauración del pueblo de Dios en Jerusalén. Después de la reconstrucción de la muralla, Nehemías se enfoca en la organización y la protección del pueblo. En este capítulo, veremos cómo Dios guía a Nehemías a tomar medidas prácticas para asegurar la estabilidad y la seguridad de la comunidad, y cómo esto se relaciona con la expresión "Entonces puso Dios en mi corazón". “El recurso más importante de la empresa es el capital humano.” Esta es una expresión muy común dentro de cualquier empresa en el area de recursos humanos. La Biblia habla de la importancia de las personas: “Porque la porción de Jehová es su pueblo” (Deuteronomio 32:9). No las cabras, las ovejas,el templo, la muralla. En teoría, se dice que el capital humano es el recurso más importante, pero en la práctica, a veces se prioriza más la productividad, los números y los objetivos que el bienestar de las personas. Es como si se olvidara que detrás de cada número y cada tarea hay un ser humano con necesidades, emociones y motivaciones. En muchas empresas, se habla de "capital humano" como si fuera un recurso más, en lugar de reconocer que son personas las que hacen que la empresa funcione: “La fuerza activa son las personas, y estas tienen voluntad, mente y una forma de pensar propias. Si los empleados no se hallan lo bastante motivados para enfrentar las metas de crecimiento y desarrollo técnico… no habrá crecimiento, aumento de productividad ni desarrollo.” (Peter Senge, The fith Discipline). Nehemías conocía el poder de un equipo con fortalezas complementarias, construir y luchar, tenía un propósito bien definido. La protección de la familia y la construcción de una nación. Habían salido tres grupos de Babilonia en diferentes tiempos. Los muros y las puertas de la ciudad habían sido reconstruidos. Era muy importante proteger la ciudad no con muros solamente y sobre eso era muy importante que la edificación de la ciudad representara una garantía de seguridad para los que la habitaban. Elena White expresó los siguiente: “Aunque Nehemías llevaba una comisión real que requería de los habitantes la cooperación con él en la reedificación de los muros de la ciudad, no quiso depender del mero ejercicio de la autoridad. Intentó más bien ganar la confianza y la simpatía de la gente, pues sabía bien que una unión de los corazones así como de las manos era esencial para el éxito en la gran obra que había emprendido”. Servicio Cristiano, pág., 217. “No quiso depender del mero ejercicio de la autoridad.” “Luego que el muro fue edificado, y colocadas las puertas, y fueron señalados porteros y cantores y levitas, mandé a mi hermano Hanani, y a Hananías, jefe de la fortaleza de Jerusalén (porque este era varón de verdad y temeroso de Dios, más que muchos); y les dije: No se abran las puertas de Jerusalén hasta que caliente el sol; y aunque haya gente allí, cerrad las puertas y atrancadlas. Y señalé guardas de los moradores de Jerusalén, cada cual en su turno, y cada uno delante de su casa. Porque la ciudad era espaciosa y grande, pero poco pueblo dentro de ella, y no había casas reedificadas.” (Nehemías 7:1-4). En la formación y gestión de un buen equipo es muy importante, en primer lugar, tener un buen sistema de selección de los recursos humanos que analice los candidatos que se presentan al puesto y vea cuáles son sus habilidades, sus valores, su identidad con la filosofía de la empresa y sus ganas y deseos de trabajar. Eso tomó en cuenta Nehemías colocó como jefe de seguridad a un hombre que tenía las siguientes cualidades: “Porque este era varón de verdad y temeroso de Dios, más que muchos…” La cualidad vital en el perfil de cualquier cristiano es la integridad.