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Mensajero De Esperanza

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Apocalipsis 22:12 12 He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.

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JOB 12 #rpsp #ReavivadosPorSuPalabra "¿Dónde está la sabiduría? ¿Dónde está la inteligencia?" (Job 12:2). Con estas palabras, Job responde a Zofar, quien había afirmado que solo los necios son castigados por Dios. Job, sin embargo, sabe que la sabiduría y la inteligencia no se encuentran en la boca de los que hablan, sino en el corazón de los que escuchan y comprenden. Job responde a sus tres amigos. En medio de las circunstancias tan desfavorables para él y ante el ataque de sus amigos, no permite sentirse inferior: “También tengo yo entendimiento como vosotros; No soy yo menos que vosotros; ¿Y quién habrá que no pueda decir otro tanto? Yo soy uno de quien su amigo se mofa. Que invoca a Dios, y él le responde; Con todo, el justo y perfecto es escarnecido. Aquel cuyos pies van a resbalar. Es como una lámpara despreciada de aquel que está a sus anchas. Prosperan las tiendas de los ladrones. Y los que provocan a Dios viven seguros. En cuyas manos él ha puesto cuanto tienen.” (Job 12:3-6). Además, pone en entredicho la aseveración de los tres amigos que han enfatizado que al justo no le puede pasar nada malo. Job afirma que el justo también pasa por aflicciones, así como los impíos prosperan y viven seguros. Job reconoce la soberanía de Dios y describe su poder e injerencia en todos los asuntos de la vida: “En su mano está el alma de todo viviente. Y el hálito de todo el género humano…” (Job 12:10). La sabiduría y el poder son de Dios. El es soberano y tiene control de todo y humilla a los poderosos. El tiene control de todo: “Con Dios está la sabiduría y el poder; Suyo es el consejo y la inteligencia.” (Job 12:13). Sus tres amigos habían hablado, eran hombres muy sabios. Pero carecían de sensibilidad, caridad y comprensión. Al dirigirse a ellos les dice que su sabiduría era tan elemental y básica que la misma creación podía declarar la grandeza de Dios de una forma mucho más clara: “Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán; A las aves de los cielos, y ellas te lo mostrarán; O habla a la tierra, y ella te enseñará; Los peces del mar te lo declararán también. ¿Qué cosa de todas estas no entiende Que la mano de Jehová la hizo?” (Job 12:7-9). De una forma extraordinaria, Job resalta la santidad, poder y la soberanía de Dios. Pero no incluye su amor y misericordia: “Con Dios está la sabiduría y el poder; Suyo es el consejo y la inteligencia.” (Job 12:13). Job muestra que sus amigos están equivocados. El justo también sufre, el malo también prospera. Dios es soberano y todo lo que pasa sucede con un propósito. Elena White expresó lo siguiente: “El hecho de que somos llamados a soportar pruebas demuestra que el Señor Jesús ve en nosotros algo precioso que quiere desarrollar. Si no viera en nosotros nada con que glorificar su nombre, no perdería tiempo en refinarnos. No echa piedras inútiles en su hornillo” Ministerio de Curación, pág., 373. ¿Dónde busco la sabiduría y la inteligencia en mi vida? ¿Cómo puedo mostrar humildad en mi búsqueda de la sabiduría? ¿Cómo puedo reconocer la sabiduría y el poder de Dios en mi vida diaria? Dios te bendiga. Ptr. Martin Olvera García.

JOB 11 #rpsp #ReavivadosPorSuPalabra El capítulo 11 de Job es un punto de quiebre en el libro, ya que Zofar se une a Elifaz y Bildad en su intento de convencer a Job de que su sufrimiento es el resultado de sus propios pecados. Sin embargo, su discurso es aún más duro y condenatorio que los anteriores, lo que nos hace preguntarnos si realmente está ayudando a Job o simplemente está echando sal en sus heridas. . Zofar quizás el amigo más joven de los tres que fueron a ver a Job. Fue muy cruel con sus palabras. No ofreció consuelo en ningún momento. Zofar está convencido que Job está recibiendo lo que se merece: “Mas ¡oh, quién diera que Dios hablara! Y abriera sus labios contigo. ¡Y te declarara los secretos de la sabiduría, Que son de doble valor que las riquezas! Conocerías entonces que Dios te ha castigado menos de lo que tu iniquidad merece.” (Job 11:5-6). “Dios te ha castigado menos…” Job había perdido todo, sus bienes, sus diez hijos, su salud. Que falto de sensibilidad era Zofar decirle a su amigo que merece todavía mucho más castigo. Cuán importante es ayudar al caído a levantarse en lugar de hundirlo más con juicios muy personales. Zofar invita a Job a arrepentirse y confesar su pecado. También le presenta las consecuencias positivas de confesar y apartarse del pecado. “Si tú dispusieres tu corazón. Y extendieres a él tus manos; Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti. Y no consintieres que more en tu casa la injusticia. Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha. Y serás fuerte, y nada temerás; Y olvidarás tu miseria.” (Job 11: 13-16). En medio de la insensibilidad manifestada por Zofar encontramos palabras muy ciertas con relación a quien se ha apartado de Dios y ha cometido pecado. No era el caso de Job. Encontramos en las palabras de Zofar un llamado al arrepentimiento y a la confesión sincera. Si el pecador así lo hace, tendrá una experiencia extraordinaria de perdón y restauración: “La vida te será más clara que el mediodía; Aunque oscureciere, será como la mañana. Tendrás confianza, porque hay esperanza; Mirarás alrededor, y dormirás seguro. Te acostarás, y no habrá quien te espante; Y muchos suplicarán tu favor. Pero los ojos de los malos se consumirán. Y no tendrán refugio; Y su esperanza será dar su último suspiro.” (Job 11: 17-20). Arrepentirse y confesar trae como resultado: “Tendrás confianza, porque hay esperanza” vivir con esperanza. No arrepentirse trae como resultado: “Y su esperanza será dar su último suspiro” Zofar, en particular, se deja llevar por su pasión y fuerza, pero no ofrece ninguna ayuda real. Su discurso es más bien un ataque apasionado, que busca condenar y juzgar a Job, en lugar de consolar y apoyar. No hay un intento de "sentir con" Job, de entender su perspectiva y de ofrecerle un hombro sobre el cual llorar. En su lugar, Zofar se centra en demostrar su propia sabiduría y superioridad, lo que solo sirve para aumentar el dolor y la soledad de Job. Zofar nos muestra cómo no debemos acercarnos a los que están sufriendo. En lugar de condenar, debemos mostrar compasión y empatía. Aunque Zofar se equivoca en su aplicación, nos recuerda que Dios es justo y que debemos temerle. El llamado de Zofar al arrepentimiento es válido, pero debemos recordar que el arrepentimiento debe venir del corazón y no solo de las palabras. Dios te bendiga. Ptr. Martin Olvera García.

JOB 10 #rpsp #ReavivadosPorSuPalabra En Job 10, el autor describe la desesperación y la angustia de Job. A pesar de su fe en Dios, Job se siente abrumado por el sufrimiento y la injusticia: “Está mi alma hastiada de mi vida; Daré libre curso a mi queja. Hablaré con amargura de mi alma. Diré a Dios: No me condenes; Hazme entender por qué contiendes conmigo. ¿Te parece bien que oprimas Que deseches la obra de tus manos. Y que favorezcas los designios de los impíos?” (Job 10:1-3). Job se queja delante de Dios, la impotencia y desesperación hacen presa de su vida y la actitud que tiene es una actitud de derrota, amargura, insatisfacción. Job abre su corazón a Dios. Reconoce que Dios lo formó, reconoce el poder y la soberanía de Dios. Desafortunadamente, la amargura provoca que mire a Dios como un enemigo en lugar de apreciarlo como un amigo. 1. “¿Te parece bien que oprimas. Qué deseches la obra de tus manos?” 2. “Aunque tú sabes que no soy impío. ¿Y que no hay quien de tu mano me libre? Tus manos me hicieron y me formaron; ¿Y luego te vuelves y me deshaces?” 3. “Renuevas contra mí tus pruebas. Y aumentas conmigo tu furor como tropas de relevo.” 4. “¿Por qué me sacaste de la matriz? Hubiera yo expirado, y ningún ojo me habría visto. Fuera como si nunca hubiera existido. Llevado del vientre a la sepultura.” Job se siente condenado por Dios. La razón es la que quiere conocer: “Hazme entender por qué contiendes conmigo.” (Job 10:2). Con frecuencia, ante circunstancias difíciles, nos preguntamos ¿Por qué?, que diferente sería si nos preguntáramos ¿Para qué?. “¿Tienes tú ojos de carne?...” Job le está pidiendo a Dios que se haga hombre para que pueda comprender como se siente en medio de esa condición tan miserable en la que se encuentra sumergido: “Aunque tú sabes que no soy impío. Y que no hay quien de tu mano me libre?” (Job 10:7). Job insiste en su inocencia. Prefiere morir para no seguir sufriendo: “Por qué me sacaste de la matriz? Hubiera yo expirado, y ningún ojo me habría visto. Fuera como si nunca hubiera existido. Llevado del vientre a la sepultura.” (Job 10:18). Job reconoce la soberanía de Dios y le ruega que cese su castigo, que le dé consuelo antes de morir: “¿No son pocos mis días? Cesa, pues, y déjame, para que me consuele un poco. Antes que vaya para no volver. A la tierra de tinieblas y de sombra de muerte; Tierra de oscuridad, lóbrega, Como sombra de muerte y sin orden. Y cuya luz es como densas tinieblas.” (Job 10:20-22). En medio de tanto pesimismo, Job expresó algo extraordinario: “Vida y misericordia me concediste. Y tu cuidado guardó mi espíritu.” (Job 10:12). Cuan importante es abrir el corazón a Dios como a un amigo. Y en lugar de preguntarle ¿Por qué, preguntarle ¿para qué? Elena White expresó lo siguiente: “Orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo. No es que se necesite esto para que Dios sepa lo que somos, sino a fin de capacitarnos para recibirlo. La oración no baja a Dios hasta nosotros, antes bien nos eleva a él.” El Camino a Cristo, 92. ¿Qué te hace sentir desesperado o abrumado en la vida? ¿Cómo puedes acercarte a Dios con confianza y fe en medio de tus dudas y temores? ¿Qué puedo hacer para recordar que Dios es soberano y que todo sale para bien para aquellos que lo aman? Dios te bendiga Ptr. Martin Olvera García

JOB 9 #rpsp #ReavivadosPorSuPalabra Job responde a Bildad con un discurso que refleja su frustración y dolor: “Respondió Job, y dijo: Ciertamente, yo sé que es así…” Pareciera que Job está de acuerdo con el razonamiento de Bildad. Pero Job insiste en defender su inocencia: “¿Y cómo se justificará el hombre con Dios?...” A veces, vemos a Dios como alguien lejano e inalcanzable. Creemos en Él, pero cuando llegan las dificultades, sentimos que no nos escucha. Esto es exactamente lo que Job experimentó. Aunque conocía mucho sobre Dios, se sentía incapaz de acercarse a Él y necesitaba un mediador que lo justificara: “Si quisiere contender con él. No le podrá responder a una cosa entre mil. Él es sabio de corazón, y poderoso en fuerzas; ¿Quién se endureció contra él, y le fue bien?” (Job 9:3-4). Job se da cuenta de que es de necios querer exigirle una respuesta a Dios. Pues la autoridad de Dios es sobre todo el universo: “Él manda al sol, y no sale; Y sella las estrellas; Él solo extendió los cielos. Y anda sobre las olas del mar; Él hizo la Osa, el Orión y las Pléyades. Y los lugares secretos del sur; Él hace cosas grandes e incomprensibles. Y maravillosas, sin número. He aquí que él pasará delante de mí, y yo no lo veré; Pasará, y no lo entenderé. He aquí, arrebatará; ¿quién le hará restituir? ¿Quién le dirá: Qué haces?:” (Job 9:7-12). “¿Quién le dirá: Qué haces?...” Algo muy importante de notar es que Job reconoce toda la grandeza de Dios, pero la mira desde una perspectiva qué está en contra de él. Y el plan maravilloso de Dios es que lo miremos como nuestro amante Padre celestial, que tiene todos los recursos disponibles para nuestro bien. Job reconoce que hay un Dios todopoderoso: “Él es sabio de corazón, y poderoso en fuerzas…”. También reconoce que Dios es juez: “Aunque fuese yo justo, no respondería; Antes habría de rogar a mi juez.” (Job 9:15). Aquí presenta a Dios como juez y necesita de un abogado: “No hay entre nosotros árbitro. Que ponga su mano sobre nosotros dos.” (Job 9:33). La historia continua y Job en medio de su tragedia a través de sus preguntas y el afán de mostrar su inocencia. Va teniendo la oportunidad de conocer más plenamente a Dios: “Entonces hablaré, y no le temeré; Porque en este estado no estoy en mí.” (Job 9:35). "Porque en este estado no estoy en mí..." Estas palabras son un grito desesperado de alguien que se siente abrumado por la grandeza de Dios y la impotencia humana: En este estado de impotencia, necesitamos un mediador que nos represente ante Dios. Y lo tenemos: Jesús Cristo: "Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro." (Hebreos 4:16). A veces, nos olvidamos de la grandeza y el poder de Dios. No podemos discutir con Dios ni justificar nuestros propios errores. En medio de las dificultades, confía en que Dios está en control y que todo sale para bien para aquellos que lo aman. No intentes justificarte a ti mismo, sino busca la justificación que viene de Dios a través de nuestro Señor Jesucristo. Acercarte a Dios con oración y confianza, sabiendo que Él te escucha y te responde. Dios te bendiga. Ptr. Martin Olvera García

JOB 8 #rpsp #ReavivadosPorSuPalabra Bildad, uno de los amigos de Job, reprende a Job con un discurso que intenta explicar por qué Job está sufriendo. Su argumento se basa en la idea de que Dios es justo y que, por lo tanto, Job debe haber hecho algo malo para merecer su castigo. Y sus palabras al referirse a los hijos de Job definitivamente provocaron que lo sentimientos de Job se removieran. ¿Qué pasa cuando el consejo en momentos de sufrimiento es juicio sin empatía? Imagina que estás en el suelo, herido, y alguien viene a "ayudarte" diciéndote: "Seguro hiciste algo mal, por eso te pasa esto". Eso es lo que Job está viviendo. Sus amigos, en vez de abrazarlo y escucharlo, llegan con teorías y juicios. Un buen consejero escucha antes de hablar. La crítica destructiva te hunde, la compasión te levanta. “¿Hasta cuándo hablarás tales cosas?..” (Job 8:2). Job ya había aceptado que sus palabras fueron producto de su impotencia y desesperación. Pero Bildad lo juzga de manera cruel y sin misericordia: “¿Acaso pervertirá Dios el derecho?... Si tus hijos pecaron… El los echó en el lugar de su pecado…” (Job 8:3-4). Job había sufrido ya el dolor de perder a sus diez hijos y que su amigo venga y le diga que murieron por haber pecado. Que terrible dolor debió haber experimentado en ese momento. Y de acuerdo al razonamiento de Bildad Job tiene un pecado que debe confesar: “Si tú de mañana buscares á Dios… Y rogares… Si fueres limpio y derecho… Hará próspera la morada de tu justicia…” (Job 8:5-6). Los consejos de Bildad, parecen lógicos y bíblicos, pero que en realidad son crueles y equivocados. Veamos los aspectos clave de su consejo: 1. Déjame decirte quién es Dios (Job 8:1-7): Bildad comienza cuestionando la perspectiva de Job sobre Dios, insinuando que está distorsionando su carácter. 2. La experiencia del pasado (Job 8:8-10): Bildad apela a la sabiduría de los antepasados, sugiriendo que Job debería seguir su ejemplo. 3. La naturaleza enseña (Job 8:11-19): Bildad utiliza tres ilustraciones de la naturaleza para demostrar que Job está sufriendo debido a su pecado. 4. Piensa en lo que se viene (Job 8:20-22): Bildad promete que si Job se arrepiente, Dios lo restaurará y lo bendecirá. Definitivamente es cierto la ley de la siembra y la cosecha. El razonamiento de Bildad es correcto, sin embargo está juzgando a Job y dando por hecho que lo que le está pasando es producto de un pecado no confesado. Para él si Job se arrepiente Dios le va a restaurar y le va a dar mayores riquezas. “Dios no aborrece al perfecto. Ni apoya la mano de los malignos. Aun llenará tu boca de risa , y tus labios de jubilo.” (Job 8:20-22). Afirmaciones buenas, pero carentes de compasión y misericordia. Por eso se tornan en razonamientos vacios y sin sentido para ayudar a Job. A veces, lo que suena lógico y "bíblico" esconde un problema gigante: la falta de compasión. Bildad tiene razón en que Dios es justo, pero se olvida que Job está en el suelo, y necesita misericordia, no un sermón. Job necesitaba que alguien sintiera su dolor, no que lo explicara. Cada persona es única, no hay recetas. Dios no es un juez distante, es un Padre que comprende. Dios te bendiga. Ptr. Martin Olvera García.

JOB 7 #rpsp #ReavivadosPorSuPalabra En su desesperación e impotencia, Job pierde toda esperanza. No puede dormir, los dolores en su piel son terribles, se siente cansado. Y habla con Dios cuestionando muchas cosas y en medio de sus expresiones, reafirmando muchas cosas sobre la vida y la muerte. Por ejemplo, la “brevedad de la vida”, “como los días del jornalero”, “Más veloz que la lanzadera del tejedor”, “es un soplo”, “una nube que se desvanece”, “es breve y llena de dolor”, “sin esperanza”, “el que desciende al seol no subirá”. En medio de su lucha y desesperación, Job necesita encontrar reposo. Su ánimo está por los suelos. Está seguro de que Dios lo mira, pero quisiera que ya no lo mire más si es para tenerlo por blanco de sus castigos: “Fijarás en mí tus ojos, y dejaré de ser.” Job está sumido en la desesperación. El dolor en su cuerpo es insoportable y no puede encontrar descanso. En medio de su sufrimiento, se dirige a Dios con preguntas y reflexiones sobre la vida y la muerte. Describe la vida como algo efímero y lleno de dolor, comparable a un jornalero que espera su paga, o a una nube que se desvanece en el cielo. La vida es breve: Job la describe como un soplo, un momento fugaz. El dolor es abrumador: Job se siente perseguido y sin esperanza. La presencia de Dios es intensa: Job siente que Dios lo mira, pero quisiera que lo dejara en paz si es para sufrir así. Job necesita reposo: Su ánimo está por los suelos y solo busca un poco de alivio. Suplica que Dios deje de mirarlo si es para castigarlo: "Fijarás en mí tus ojos, y dejaré de ser." “¿Hasta cuándo no apartarás de mí tu mirada? ¿Y no me soltarás siquiera hasta que trague mi saliva? Si he pecado, ¿qué puedo hacerte a ti, oh Guarda de los hombres? ¿Por qué me pones por blanco tuyo. Hasta convertirme en una carga para mí mismo?” (Job 7:19-20). En sus cuestionamientos, Job le dice a Dios: ¿Por qué me trata Dios así? Si he pecado, ¿por qué no me perdonas? Job ve a Dios como alguien que lo está martirizando sin piedad. Y la súplica: “Déjame, pues, porque mis días son vanidad.” (Job 7:16). Job pide a Dios que le deje en paz. Dios estaba usando a Job para ganar una batalla en contra de Satanás. Job no lo sabía. Y cada palabra dicha por Job, sus amigos la están tomando en consideración para rebatirlas en sus participaciones, olvidándose de consolarle y manifestar compasión. Podríamos juzgar a Job por las quejas expresadas ante Dios. Pero Job nos representa en nuestra humanidad caída y desesperada. La vida de Job se volvió rutinaria, vacía, sin sentido, la ansiedad lo invadió: “Cuando estoy acostado, digo: ¿Cuándo me levantaré? Más la noche es larga, y estoy lleno de inquietudes hasta el alba” (Job 7:4-6). Se sentía amargado: “Por tanto, no refrenaré mi boca; Hablaré en la angustia de mi espíritu, Y me quejaré con la amargura de mi alma.” (Job 7:11). Deseaba la muerte: “Y así mi alma tuvo por mejor la estrangulación, Y quiso la muerte más que mis huesos.” (Job 7:15-16). Llegó a pensar que no valía nada: “¿Qué es el hombre, para que lo engrandezcas, Y para que pongas sobre él tu corazón.”? (Job 7:17). Job se encuentra en un punto de inflexión, cuestionando el amor y la justicia de Dios. A pesar de su dolor, sigue buscando respuestas y expresando su descontento. Su historia nos enseña que la duda no es necesariamente un pecado, siempre y cuando no nos lleve a la incredulidad. En medio de su sufrimiento, Job expresa su deseo de entender a Dios. Aunque Job se siente abandonado, Dios está atento a su situación. La historia de Job nos recuerda que la fe no es la ausencia de dudas, sino la búsqueda de respuestas en medio de ellas. La historia de Job continúa, y veremos cómo Dios responde a sus preguntas y dudas. ¿Qué crees que Dios le dirá a Job? Dios te bendiga. Ptr. Martin Olvera García.

Job expresó que su aflicción era más pesada que la arena del mar. No es una exageración, era su realidad. En lugar de consuelo, recibió juicio. Los amigos deben ser como agua fresca en el desierto, no arroyos secos. "Enséñenme y callaré", dice Job. Pero no con suposiciones, sino con verdad. La compasión es más importante que la teología*: No siempre sabemos por qué alguien sufre. Lo que importa es estar presentes. La honestidad con Dios es liberadora*: Job no se calla. Habla con Dios de su dolor. ¿Y nosotros? "Al abatido se le debe compasión de su amigo" (Job 6:14). Seamos agua fresca para los que sufren. ¿Estoy siendo buen amigo con los que sufren? Dios te bendiga. Ptr. Martin Olvera García.

JOB 6 #rpsp #ReavivadosPorSuPalabra Job defiende su derecho a expresar su dolor y critica a sus amigos por no comprenderlo. Sus palabras son como un grito de auxilio: "¿Por qué no me apoyan en mi sufrimiento?" “Se dice que los cristianos son el único ejército que mueve mar y tierra para buscar adeptos. Pero cuando caen, ellos mismos les dan el tiro de gracia.” En lugar de juzgar a quien está en medio de una angustia, cuan importante es considerarse a uno mismo” ponerse en el lugar de la persona. Escuchar, esos hicieron bien sus tres amigos, lo escucharon. A medida que lo escucharon se empezaron a llenar de prejuicios, eso no ayuda: “Respondió entonces Job, y dijo:¡Oh, que pesasen justamente mi queja y mi tormento, se alzasen igualmente en balanza! Porque pesarían ahora más que la arena del mar; Por eso mis palabras han sido precipitadas.” (Job 6:1-3). Cuando un amigo sufre, lo último que necesita es que lo juzguen. En lugar de eso, intenta ponerte en su lugar. No siempre entenderás por qué se siente así, pero eso no importa. Lo que importa es que estás ahí para él. No necesitas tener todas las respuestas. Solo necesitas estar presente y escuchar. En lugar de juzgar, pregunta cómo puedes ayudar. A veces, lo que más se necesita es alguien que escuche. No le des el tiro de gracia con juicios. Ayúdale a encontrar esperanza y soluciones. “Quién me diera que viniese mi petición. Y que me otorgase Dios lo que anhelo.” (Job 6:8). “¿Cuál es mi fuerza para esperar aún? ¿Y cuál mi fin para que tenga aún paciencia? ¿Es mi fuerza la de las piedras, O es mi carne de bronce? ¿No es así que ni aun a mí mismo me puedo valer? ¿Y qué todo auxilio me ha faltado? El atribulado es consolado por su compañero; Aun aquel que abandona el temor del Omnipotente.” (Job 6:14). Job manifiesta que no es de metal, ni de piedra. Es un hombre de carne y hueso. Job desea morir. Se siente impotente, no ha visto auxilio por parte de sus amigos, se ha sentido abandonado. Los amigos deben consolar al atribulado aun cuando este haya sido infiel o ha abandonado a Dios. Es cierto, Job se preguntaba ¿Por qué y las respuestas de sus amigos iban en esa dirección, tratar de explicar el ¿por qué? Job se siente traicionado, señalado y acusado por sus amigos: "Pero mis hermanos me traicionaron como un torrente; pasan como corrientes impetuosas". (Job 6:15). Él esperaba que ellos en medio de su sequía que estaba atravesando fueran un manantial de agua fresca, que trajera fuerza y saciara su sed, pero fue todo lo contrario: “"Que bajan turbias por el deshielo y mezcladas con la nieve, que al tiempo del calor se secan, y al calentarse desaparecen en su cauce". (Job 6:17). Cuando el amigo caiga hay que ayudarlo, no hundirlo más: "Instruidme, y yo callaré; hacedme entender en qué he errado. ¡Cuán provechosas son las palabras rectas! Pero, ¿qué reprocha vuestra censura? ¿Pretendéis censurar las palabras y los discursos de un desesperado, que son como el viento?" (Job 6:11-14). En la desesperación se dicen cosas producto de la impotencia que son “como el viento” Sus amigos estaban tratando de condenar la acción de Job por las palabras proferidas., pero no manifestaron un espíritu de comprensión y consolación. “Ahora, pues, si queréis, miradme. Y ved si digo mentira delante de vosotros. Volved ahora, y no haya iniquidad; Volved aún a considerar mi justicia en esto. ¿Hay iniquidad en mi lengua? ¿Acaso no puede mi paladar discernir las cosas inicuas?” En medio de su desesperación. Job trató de defenderse de las acusaciones de Elifaz. Es cierto, Job piensa en Dios, pero lo mira como causante de su dolor, y Job desea la muerte. Se siente desilusionado de sus amigos. En quienes buscaba comprensión y simpatía, pero no se la dieron. Aun así, no los rechaza: “Ahora, pues, si queréis, miradme. Y ved si digo mentira delante de vosotros. Volved ahora, y no haya iniquidad; Volved aún a considerar mi justicia en esto. ¿Hay iniquidad en mi lengua? ¿Acaso no puede mi paladar discernir las cosas inicuas?” (Job 6:28-30).

JOB 5 #rpsp #ReavivadosPorSuPalabra Elifaz sigue hablando, pero su perspectiva es limitada. No entiende que el sufrimiento de Job no es un castigo de Dios, sino parte de una batalla espiritual más grande. Satanás busca demostrar que nadie puede amar a Dios sin esperar recompensa, pero Dios sabe que Job es un hombre íntegro y que saldrá victorioso. Elifaz, a pesar de su sabiduría, se equivoca. No entiende el conflicto espiritual que está en juego. Pero Dios, en su omnisciencia, sabe lo que está haciendo. El discurso de Elifaz con un enfoque errado: “Yo he visto al necio que echaba raíces. Y en la misma hora maldije su habitación. Sus hijos estarán lejos de la seguridad; En la puerta serán quebrantados. Y no habrá quién los libre. Su mies comerán los hambrientos. Y la sacarán de entre los espinos. Y los sedientos beberán su hacienda. Porque la aflicción no sale del polvo. Ni la molestia brota de la tierra.” (Job 5:3-6). “Yo he visto al necio…” Que te encuentres al borde la muerte y te digan necio. Puede suceder que en verdad lo creas o trates en medio de tu dolor justificarte y decir que no lo eres. Algo que es muy común decir cuando queremos aconsejar a alguien es “Si yo estuviera en tu lugar haría esto…” Y eso hizo Elifaz: “Pero como las chispas se levantan para volar por el aire. Así el hombre nace para la aflicción. Ciertamente, yo buscaría a Dios. Y encomendaría a él mi causa.” (Job 5:7-8). “Ciertamente, yo buscaría a Dios. Y encomendaría a él mi causa.” Un consejo muy acertado. Y expresa una serie de verdades extraordinarias. ¿Por qué buscar a Dios? 1. Dios hace cosas grandes e imposibles para el hombre: “El cual hace cosas grandes e inescrutables, Y maravillas sin número.” (9). 2. Dios es un proveedor fiel. Su misericordia la muestra cada día sobre todos los hombres: “Que da la lluvia sobre la faz de la tierra, Y envía las aguas sobre los campos.” (10). 3. Siempre recompensa a quienes se humillan delante de él: “Que pone a los humildes en altura, Y a los enlutados levanta a seguridad” (11). 4. Dios libra a sus hijos de las trampas del enemigo: “Que frustra los pensamientos de los astutos, Para que sus manos no hagan nada; Que prende a los sabios en la astucia de ellos, Y frustra los designios de los perversos. De día tropiezan con tinieblas, Y a mediodía andan a tientas como de noche.” (12-14). 5. Dios es esperanza para el que no “tiene ninguna”: “Pues es esperanza al menesteroso. Y la iniquidad cerrará su boca.” (16). 6. Dios corrige a sus hijos. “He aquí, bienaventurado, es el hombre a quien Dios castiga; Por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso.” (17). La carta a los Hebreos escrita por Pablo cita palabras de Elifaz sobre la bienaventuranza del hombre a quien Dios castiga (Heb. 12:5-6). 7. Dios está pendiente de nuestras necesidades: “En el hambre te salvará de la muerte, Y del poder de la espada en la guerra” (20). 8. Dios nos libra de las calumnias: “Del azote de la lengua serás encubierto; No temerás la destrucción cuando viniere” (21). 9. Dios otorga paz y seguridad: “De la destrucción y del hambre te reirás, Y no temerás de las fieras del campo; Pues aun con las piedras del campo tendrás tu pacto. Y las fieras del campo estarán en paz contigo” (22-23). Hay muchas verdades en lo que Elifaz dice, pero también va la intención encubierta de atacar a Job poniéndolo al nivel de un insensato. Tengamos presente que ni Job ni sus amigos sabían lo que nosotros sabemos que estaba aconteciendo. Pero los versículos: “Ciertamente, yo buscaría a Dios. Y encomendaría a él mi causa” (Job 5.8); “He aquí, bienaventurado, es el hombre a quien Dios castiga; Por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso.” (Job 5:17). “Porque él es quien hace la llaga, y él la vendará; Él hiere, y sus manos curan.” (Job 5:18). Podrían ser bálsamo para el que sufre. “Sus manos curan” Elifaz dice cosas ciertas, pero su intención es cuestionable. Dios te bendiga. Ptr. Martin Olvera García.

Al intentar hacerlo culpable delante de Dios y merecedor de su castigo, lo sometieron a una penosa prueba y describieron erróneamente el carácter de Dios. Con todo, Job no se apartó de su lealtad, y Dios recompensó a su fiel siervo (MS 22, 1898). Cuan importante es tener cuidado al emitir una opinión. No hay que juzgar el sufrimiento de otro. Se puede apoyar mucho a una persona, escuchándola y permaneciendo en silencio: “La lengua que brinda alivio es árbol de vida; la lengua insidiosa deprime el espíritu.” (Proverbios 15:4). A veces, en nuestra ansiedad por ayudar, podemos ofrecer consejos simplistas o asumir que sabemos lo que está pasando con la otra persona. Pero la verdad es que no siempre entendemos la situación. Escuchar es más importante que hablar: En lugar de ofrecer consejos, debemos escuchar y tratar de entender el dolor y la perspectiva de la otra persona. No asumamos que sabemos lo que está pasando: Debemos ser humildes y reconocer que no siempre entendemos la situación. Solo Dios conoce la verdad y el corazón de la persona, así que debemos confiar en Él y no en nuestras propias interpretaciones Es alarmante cómo podemos, con nuestras propias palabras, distorsionar la imagen de Dios y caer en la trampa de Satanás, que busca hablar mal de Él desde el principio. Elifaz, con su intención de consolar, comenzó a hablar de Dios de manera incorrecta, sugiriendo que Job había pecado y que su sufrimiento era un castigo. Dios te bendiga. Ptr. Martin Olvera García.

JOB 4 #rpsp #ReavivadosPorSuPalabra Job estaba sumido en un abismo de desesperación y desolación. Satanás había arrasado con todo lo que tenía, dejándolo sin un solo punto de apoyo. Sus amigos habían permanecido en silencio durante siete días, pero Elifaz, con su nombre que significa "Dios es fuerte", fue el primero en romper el silencio: "Si intentamos hablar contigo, te molestará, pero ¿quién puede callar?" (Job 4:1). En otras palabras, "Lo que voy a decirte no te gustará, pero tengo que decirlo". Elifaz estaba a punto de ofrecer su perspectiva, pero ¿sería capaz de comprender el dolor de Job? Elifaz comenzó siendo muy diplomático y elogiando a Job: “Tú enseñabas a muchos y fortalecías las manos debilitadas; con tus palabras sostenías al que tropezaba y afirmabas las rodillas que decaían. Mas ahora que el mal ha venido sobre ti, te desalientas; al alcanzarte, te conturbas". (Job 4:3-5). Elogiar a un hombre con un “pero” es una herida en lugar de un elogio… rocía negro sobre blanco, y así apaga el buen nombre de un hombre, lo cual es calumnia en alto grado”. (Trapp). Elifaz al escuchar el lamento de Job no tomó en cuenta que era solo un grito de dolor y desesperación: “¿No es tu temor a Dios tu confianza? ¿No es tu esperanza la integridad de tus caminos?” (Job 4:6). Elifaz reprende a Job y le dice que confié en Dios Para Elifaz, todo era muy claro: si Job se encontraba en esa condición era porque había pecado. Sus palabras lo demuestran al decirle: “Recapacita ahora; ¿Qué inocente se ha perdido? Y ¿en dónde han sido destruidos los rectos?” (Job 4:7). “Recapacita ahora…” Elifaz está bien convencido que el que sufrimiento es resultado del pecado. Recordemos que Dios manifestó dos veces a Satanás que Job era “recto”, “temeroso de Dios”, “apartado del mal”. Por lo tanto, las palabras de Elifaz no eran del todo ciertas. Muchos justos han sufrido e incluso murieron: Abel, José etc. “Yo he visto que quienes cultivan iniquidad y siembran injuria, eso mismo cosechan. Perecen por el aliento de Dios; por el soplo de su ira son consumidos. Los rugidos del león, los bramidos del que ruge y los dientes de sus cachorros son quebrantados. El león viejo perece por falta de presa, y los hijos de la leona se dispersan" (Job 4:8-11). Elifaz está diciendo que Job se encuentra así simplemente porque está cosechando lo que ha sembrado. Aunque Elifaz era un hombre sabio, pero está equivocado en algunas afirmaciones. Estaba equivocado Dios disciplina a Sus hijos, pero nunca los destruye. Para sostener su punto de vista, expresa: "El asunto me llegó como un susurro; mis oídos lograron percibirlo". (Job 4:12). Las heridas físicas y emocionales de Job se irritan más al escuchar a Elifaz: “¿Será el hombre más justo que Dios? ¿Será el varón más limpio que el que lo hizo? He aquí, en sus siervos, no confía. Y notó necedad en sus ángeles; ¡Cuánto más en los que habitan en casas de barro, Cuyos cimientos están en el polvo, Y que serán quebrantados por la polilla! De la mañana a la tarde son destruidos, Y se pierden para siempre, sin haber quien repare en ello. Su hermosura, ¿no se pierde con ellos mismos? Y mueren sin haber adquirido sabiduría.” (Job 4:17-21). Job amaba y respetaba a Dios. Y todo este razonamiento extraño de Elifaz que aunque incluía cosas muy ciertas, también estaba mezclado de cosas extrañas que definitivamente tuvieron que ser inspiradas por un espíritu malo. Elifaz no le trajo ningún consuelo, ni ayuda a Job, sus consejos no fueron bálsamo para Job. Elena White expresó: “Hay maldad en nuestro mundo, pero no todo el sufrimiento es el resultado de una conducta pervertida. Se nos presenta a Job claramente como un hombre al quien el Señor permitió que Satanás afligiera. Sus amigos vinieron para consolarlo, pero trataron de convencerlo de que era responsable de sus aflicciones por su proceder pecaminoso. Sin embargo, él se defendió y negó la acusación declarando: "Consoladores molestos sois todos vosotros".

No necesitamos fingir que todo está bien cuando no lo está. Podemos expresar nuestro dolor y frustración a Dios. Aunque no entendamos por qué sufrimos, Dios está allí, escuchando y comprendiendo nuestro dolor. Aunque Job se siente sin esperanza, Dios tiene un plan para restaurarlo. Podemos confiar en que Dios tiene un propósito para nuestra vida, incluso en el sufrimiento. La historia continua… Dios te bendiga. Ptr. Martin Olvera García.

JOB 3 #rpsp #ReavivadosPorSuPalabra A veces, la vida nos golpea con una fuerza que nos deja sin aliento. Nos encontramos atrapados en un laberinto de problemas, sin saber cómo escapar. Los obstáculos parecen insuperables, las fuerzas nos abandonan y la esperanza se desvanece en el horizonte. Es en esos momentos cuando la impotencia nos envuelve como una niebla densa, y nos sentimos pequeños y vulnerables. “Después de esto abrió Job su boca, y maldijo su día. Y exclamó Job, y dijo: Perezca el día en que yo nací. Y la noche en que se dijo: Varón es concebido. Sea aquel día sombrío. Y no cuide de él Dios desde arriba. Ni claridad sobre él resplandezca.” (Job 3:1-4). Lo más difícil de soportar no es el sufrimiento en sí. Sino cuando no encontramos una razón para nuestra aflicción, es como si el dolor se multiplicara. La incertidumbre y la falta de comprensión nos hacen sentir que estamos perdidos en un laberinto sin salida. Job está experimentando esto de manera intensa. Su dolor es tan profundo que se pregunta por qué tuvo que nacer, por qué tuvo que sufrir de esta manera. Su clamor es un grito desesperado que busca respuestas, pero que solo encuentra silencio. La esposa de Job, consternada al ver a su esposo en una condición tan miserable, le dijo: “Maldice a Dios y muerete”, en muchas ocasiones hemos expresado que la muerte es una bendición para el que sufre. Los amigos de Job por siete días lo contemplaron, sin tener palabras que decir, pues estaban consternados al ver a su amigo en condición tan desesperante. Job rompe el silencio, no maldice a Dios, pero si maldice el día de su nacimiento: “¿Por qué he nacido?”, “¿Por qué no fui abortado”, “¿Por qué me dieron de mamar?, ¿Por qué no muero en vez de estar sufriendo?”, “¿Por qué darle luz al que sufre, para vivir amargado”? (Job 3:11-20). La impotencia y la desesperación han hecho presa de él: “Pues antes que mi pan viene mi suspiro, Y mis gemidos corren como aguas. Porque el temor que me espantaba me ha venido. Y me ha acontecido lo que yo temía. No he tenido paz, no me aseguré, ni estuve reposado; No obstante, me vino turbación.” (Job 3:24-26). Nosotros conocemos la historia, sabemos lo que está sucediendo, pero Job no lo sabía. Job deseaba no haber nacido, quitar del mapa ese acontecimiento. A veces, en medio del sufrimiento, nos gustaría borrar el pasado y empezar de nuevo. Hubo otro personaje que también en medio de una situación tan difícil maldijo el día de su nacimiento y fue el profeta Jeremías: “Maldito el día en que nací; el día en que mi madre me dio a luz no sea bendito...” (Jeremías 20:14-18). Como Job y Jeremías, también hubo otros personajes que pensaron que la muerte era una solución, Moisés, Elías, Jonás. Sin duda hombres, líderes buenos, íntegros, pero frágiles. Job y Jeremías lo expresaron de manera intensa, maldiciendo el día de su nacimiento. Otros líderes bíblicos, como Moisés, Elías y Jonás, también se sintieron abrumados y pensaron que la muerte era la única salida. Pero hay una gran diferencia: Jesús, nuestro Salvador, sufrió lo indecible y permaneció en silencio, sin abrir su boca. En la cruz, clamó: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?" (Mateo 27:46). Abre tu corazón a Dios y permite que te llene de paz y seguridad. Él te escucha y te entiende, aunque no tengas las palabras para expresarlo. Jesús, nuestro amante salvador, sufrió lo indecible: “Enmudeció, y no abrió su boca” (Isaías. 53:7). En la cruz del calvario solo dijo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?” (Mateo 27:46). ¿Te encuentras en medio de la incertidumbre y la impotencia?. Abre tu corazón a Dios y él te llenará de paz y seguridad: “Enmudeció, y no abrió su boca”, para que tú y yo podamos abrir nuestra boca y decirle: “Sálvame que perezco”. Los hombres buenos, pero frágiles en momentos de desesperación, pueden decir palabras aparentemente sin sentido. No por eso son desechados por Dios.

En algún momento, todos nos encontraremos al lado de alguien que sufre. Nuestra labor es ser un refugio, un lugar seguro donde puedan encontrar consuelo. No necesitamos palabras perfectas, solo estar presentes. Un abrazo puede decir más que mil palabras. Un toque de mano, una mirada compasiva, un hombro para llorar... son gestos que hablan directamente al corazón. Estar allí, sin juzgar, sin intentar arreglar, solo acompañando. El silencio es una forma de amor. A veces, lo mejor es callar y dejar que la persona se exprese. Aprendamos a estar presentes para aquellos que sufren, sin necesidad de palabras. A veces, lo más valioso es simplemente estar allí, con amor y compasión, permitiendo que la persona se sienta acompañada y comprendida. El silencio puede ser un abrazo, la presencia es un regalo, recuerda que el amor se siente no se explica. A veces, lo más importante es simplemente estar presente, con el corazón abierto y dispuesto a escuchar. Dios te bendiga. Ptr. Martin Olvera García.

JOB 2 #rpsp #ReavivadosPorSuPalabra El silencio es oro La situación de Job se vuelve más crítica, y su dolor se intensifica. En momentos como estos, las palabras pueden ser hirientes o inútiles. La lectura de hoy nos muestra que, a veces, lo mejor es callar y estar presente. “Aconteció que otro día vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehová, y Satanás vino también entre ellos presentándose delante de Jehová. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondió Satanás a Jehová, y dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa?” (Job 2:1-3). “¿De dónde vienes?..” Por supuesto que Dios sabía de donde venía Satanás, pues Dios es omnisciente, omnipresente y omnipotente. Ahora Satanás ya sabe lo que Dios sabía sobre la integridad de Job e incluso Dios se expresa de Job: “No hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal…” Satanás había sido testigo que Job “adoro a Dios” a pesar de todas las perdidas materiales y humanas que había tenido de manera simultanea. Satanás no acepta lo que Dios dice sobre Job y nuevamente lo reta y señala que es porque no se le ha tocado en su cuerpo. Dios le permite a Satanás que lo toque, pero que no atente contra su vida. Definitivamente el libro de Job nos muestra que el causante de todo lo malo es Satanás. Satanás provocó una terrible sarna de los pies a la cabeza en el cuerpo de Job. Pero a pesar de todo esto Job mantiene su integridad: “Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza… En todo esto no pecó Job con sus labios.” (Job 2:7-10). Sigue el conflicto entre Dios y Satanás y en este conflicto se menciona a la esposa de Job quien ante la desgracia solo atina a decir lo siguiente: “Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete. Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?” (Job 2:9). Que tremendas palabras hacia su conyuge: ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?” Dios no es el causante del mal de eso está bien seguro Job, pero si Dios lo permitió debe ser por alguna razón. Job desconoce lo que esta ocurriendo detrás de todo esto: “En todo esto no pecó Job con sus labios.” También recibió la visita de tres amigos, los cuales fueron a verlo para llevarle consuelo y animo. “Y tres amigos de Job, Elifaz temanita, Bildad suhita, y Zofar naamatita, luego que oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque habían convenido en venir juntos para condolerse de él y para consolarle. Los cuales, alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron a gritos; y cada uno de ellos rasgó su manto, y los tres esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo. Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande.” (Job 2:11-13). Definitivamente lo mejor que hicieron fue permanecer en silencio “por siete días” “Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande.” El silencio es una forma de compasión: Los amigos de Job se sientan con él en silencio, mostrando que están allí para apoyarlo. A menudo, decimos cosas que no debemos, y es mejor callar que causar más dolor. Job necesita a sus amigos, no sus consejos ni sus explicaciones. Aprender a callar y escuchar en momentos de dolor. Estar presente para aquellos que sufren es bueno recordar que la compasión no siempre requiere palabras.

El libro de Job nos enseñará que el sufrimiento no es siempre un castigo por el pecado, sino que puede ser una prueba de nuestra fe. Job es un ejemplo de alguien que se mantiene fiel a Dios a pesar de las circunstancias, y su historia nos anima a hacer lo mismo. También nos recuerda que Dios es soberano sobre todas las cosas, y que Él tiene un propósito en todo lo que sucede. Dios te bendiga. Ptr. Martin Olvera García.

JOB 1 #rpsp #ReavivadosPorSuPalabra El libro de Job es uno de los libros más antiguos y profundos de la Biblia. Es la historia de un hombre justo y piadoso llamado Job, quien sufre una serie de pruebas y tribulaciones a manos de Satanás, con el permiso de Dios. A lo largo del libro, Job y sus amigos intentan entender por qué Dios permite el sufrimiento, y se exploran temas como la justicia, la soberanía de Dios y la fe. El autor del libro de Job fue Moisés y aunque no todos tienen esa certeza, Elena White menciona: “No se perdieron los largos años pasados en la soledad del desierto. Moisés no solo estaba ganando una preparación para la gran obra que estaba delante de él, sino que durante ese tiempo, bajo la inspiración del Espíritu Santo, escribió el libro del Génesis y también el libro de Job, libro que leería con el más profundo interés el pueblo de Dios hasta el fin del tiempo.” Signs of the times, 19 febrero 1880. “Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Y le nacieron siete hijos y tres hijas… Job enviaba, y los santificaba, y se levantaba de mañana, y ofrecía holocaustos… De esta manera hacía todos los días.” (Job 1:1-5). “Hombre perfecto y recto, temeroso de Dios…” La descripción de Job como "perfecto" no significa que era sin pecado, sino que era íntegro y completo en su relación con Dios. La palabra hebrea utilizada aquí es "tam", que se refiere a una persona que es sincera y auténtica en su fe. “Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?. Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde?... Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.” (Job 1:6-8). Hay un diálogo entre Dios y Satanás. “No has considerado…” la respuesta de Satanás ante la pregunta de Dios fue: “¿Acaso teme Job a Dios de balde?” Es muy importante notar que Satanás dice: “Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene…” El poder del diablo es limitado y está sujeto a Dios. Dios permite que haga lo que quiera con lo que tiene, pero que no lo toque a él. En otras palabras, Satanás no podría hacer nada con Job si Dios no lo permitía. El pasaje nos muestra que la lucha entre el bien y el mal es real, y todos estamos en medio de ella. Dios permite que el diablo pruebe a Job, quien enfrenta una serie de calamidades inesperadas: Pérdida de bienes y riquezas, muerte de sus hijos, dolor y sufrimiento. A pesar de todo, Job se mantiene fiel a Dios: “Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra, y adoró, y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito. En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.” (Job 1:20-22). Es conmovedora la entereza de Job ante terribles calamidades. Rasgó sus vestidos y rapó su cabeza en señal de humillación y adoró a Dios. Job reconoce que la pérdida y el dolor son parte de la vida. Reconoce la soberanía de Dios diciendo: "Jehová dio, y Jehová quitó" y alaba al Señor: “Bendito el nombre de Jehová.” “Cualquiera que sean las circunstancias que rodean vuestra vida, no importa cuán oscuros y misteriosos puedan ser los caminos de la Providencia, aunque la senda pase por aguas profundas y las pruebas y las aflicciones asalten una vez tras otra, a pesar de todo sigue teniendo valor esta declaración: ‘A los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” Mensajes Selectos, tomo 2, pág., 298.

ESTER 10 #rpsp #ReavivadosPorSuPalabra La historia de Ester llega a su fin, y mientras la reina se desvanece, Mardoqueo emerge en la luz y es un ejemplo de cómo Dios exalta a los humildes. Comenzó en el anonimato, pero se humilló ante Dios y permitió que Él lo elevara. Su ascenso al poder no fue un accidente, sino el resultado de su fe y obediencia. La Biblia nos recuerda que "Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes" (1 Pedro 5:6). Se dice con frecuencia que el poder cambia, de hecho lo pudimos ver con Amán. Pero en la vida de Mardoqueo no sucedió así. Su testimonio se mantuvo siempre patente a pesar de las circunstancias tan críticas que enfrentó. Dios cambió las cosas de una manera admirable. Mardoqueo se destacó porque fue justo, sabio, el poder no lo utilizo para su beneficio personal, sino que pensó en el bienestar y buscó siempre la paz. El rey Asuero llegó a ser muy poderoso e importante: “El rey Asuero impuso tributo sobre la tierra y hasta las costas del mar”. (Ester 10:1). La influencia positiva que tuvo con su colaborador, quien llegó a ser el segundo después del rey “Porque Mardoqueo el judío, fue el segundo después del rey Asuero, y grande entre los judíos, y estimado por la multitud de sus hermanos, porque procuró el bienestar de su pueblo y habló paz para todo su linaje.” (Ester 10:3). La promesa de Dios a Abram en Génesis 12:2 nos recuerda que la grandeza que recibimos no es para nuestro propio beneficio, sino para bendecir a los demás. Mardoqueo, el tío de Ester, es un ejemplo de alguien que utilizó su posición de influencia para bendecir a su pueblo. Vivimos bajo sentencia de muerte, pero Dios ha decretado VIDA ETERNA en Cristo Jesús. Su gracia es mayor que cualquier condena. La esperanza no es un sueño, es una realidad. Precioso libro que nos muestra que para Dios no pasa nada desapercibido. En muchas ocasiones enfrentamos situaciones injustas, dificultades, hay cosas que no podemos cambiar. Pero adoramos a Dios que siempre está actuando en favor de su pueblo y lo imposible para el hombre es totalmente posible para Dios. Mardoqueo fue grande. Porque sus obras estuvieron centradas en servir y buscar siempre el beneficio de otros. La Biblia dice: “De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas. Y la buena fama más que la plata y el oro.” (Proverbios 22:1). ¿Estás dispuesto a seguir el ejemplo de Mardoqueo? Humíllate ante Dios y permite que Él te exalte. Reconoce que tu valor no viene de tu posición o logros, sino de tu relación con Él. Confía en que Dios tiene un plan para ti, y que te llevará de las sombras a la luz siempre con el propósito de ser bendición para los demás. Dios te bendiga. Ptr. Martin Olvera García.

ESTER 9 #rpsp #ReavivadosPorSuPalabra El libro de Ester nos muestra cómo Dios puede cambiar las cosas para bien de sus hijos y revertir las situaciones más adversas y convertirlas en bendiciones. “En el mes duodécimo, que es el mes de Adar, a los trece días del mismo mes, cuando debía ser ejecutado el mandamiento del rey y su decreto, el mismo día en que los enemigos de los judíos esperaban enseñorearse de ellos, sucedió lo contrario; porque los judíos se enseñorearon de los que los aborrecían.” (Ester 9:1). En la fecha que Amán había colocado en el decreto el día 13 cualquiera podría matar a los judíos y quedarse con sus propiedades: “Sucedió lo contrario…” No hay imposibles para Dios. Ante dos decretos totalmente opuestos, las ciento veintisiete provincias optaron por obedecer el segundo. Y los judíos pudieron vencer a sus enemigos: “Y todos los príncipes de las provincias, los sátrapas, capitanes y oficiales del rey, apoyaban a los judíos; porque el temor de Mardoqueo había caído sobre ellos.” (Ester 9:3). Los judíos en Susa mataron 800 hombres y a los 10 hijos de Amán. Incluso la reina Ester solicitó al rey que en Susa se extendiera un día más para ejecutar a los diez hijos de Amán. El rey apoyó y dio autorización a Ester. Incluso colgaron a los hijos de Amán. Los judíos de otras provincias mataron a 65,000 hombres. Es muy importante tomar en cuenta que tres veces se menciona lo siguiente: “… Pero no tocaron sus bienes.” Lo que nos muestra que esta guerra no estuvo basada en la codicia. Si no en la defensa personal. Lo contrario al decreto de Amán sellado por Asuero. Que era cruel, pues no había razón para exterminar a los judíos y quedarse con sus bienes. Un día después de vencer a sus enemigos, los judíos hicieron un banquete que duró dos días. Y se estableció de manera permanente la fiesta del Purim. La raíz de esta palabra es (suerte), precisamente Amán había echado la suerte de los judíos para morir. Ahora los judíos que habían vencido a sus enemigos con la dirección de Mardoqueo y Ester establecen la fiesta del Purim y debía celebrarse todos los años por los siguientes motivos: “Como días en que los judíos tuvieron paz de sus enemigos, y como el mes que de tristeza se les cambió en alegría, y de luto en día bueno”. (Ester 9:22). Los judíos estaban destinados a ser exterminados por el decreto de Amán, pero Dios intervino y cambió el curso de la historia. El día que estaba destinado para ser un día de tristeza y luto se convirtió en un día de alegría y victoria. Dios nos da la victoria sobre nuestros enemigos, no por nuestras propias fuerzas, sino por la obra finalizada de Jesús en la cruz. Estamos sentados en los lugares celestiales con Cristo, muy por encima de todo principado y poder. No hay imposibles para Dios. Cambió las circunstancias desfavorables en favorables para su pueblo. La gratitud y el gozo debieran inspirarnos para manifestar gozo, alegría, solidaridad y apoyo con los menos favorecidos. A primera vista, el libro de Ester parece lejano, pero es un espejo de nuestra realidad. Nos recuerda que: Vivimos bajo un edicto de muerte, pero Dios ha provisto un decreto mayor: LA VIDA ETERNA EN CRISTO. La gracia de Dios es mayor que cualquier sentencia. La esperanza no es un sueño, es una realidad en Cristo. Acepta su gracia y amor. Vive con esperanza y confianza. Comparte esta buena noticia con los demás. El libro de Ester inició con una fiesta en el palacio del rey Asuero…. Donde la alegría del rey se vio truncada por la actitud hostil de la reina Vasti. Al concluir el libro termina con una fiesta que se celebra en todo el reino y en cada hogar judío. Fiesta que exaltaba al Dios creador, sustentador y todopoderoso. Dios te bendiga. Ptr. Martin Olvera García.

¿Qué hacer cuando las cosas no se pueden cambiar? Seguir luchando con la seguridad de que no estamos solos. El libro de Apocalipsis presenta una escena maravillosa: “Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero.” (Apocalipsis 7:13-14); “Ellos lo vencieron por medio de la sangre del Cordero y por la palabra del testimonio de ellos…” (Apocalipsis 12: 11). Es cierto muy pronto el mal será erradicado para siempre, mientras podemos salir victoriosos porque hemos sido sellados con la sangre preciosa de Jesús. Cumplamos la Misión de exaltar a Cristo en nuestra vida, para que muchos otros teman a su nombre y sean alcanzados por él. ¡Todos los cristianos, sin excepción, estamos llamados a ser portadores de la luz y la esperanza de Cristo! Las parejas misioneras y los Grupos Pequeños que aceptan el desafío de plantar una iglesia en un lugar nuevo deben ser un faro de "alegría y gozo" en un mundo que necesita ser liberado a través del Evangelio de Cristo Jesús. ¿Cómo podemos mantener la alegría y el gozo en la misión? Debemos enfocarnos en la presencia y el poder de Dios en nuestra vida. Celebrar las victorias y los logros en la misión. Compartir nuestra fe y gratitud con los demás. Vivir una vida que refleje la alegría y el gozo que viene de Dios. Dios te bendiga. Ptr. Martin Olvera García.