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Algo del Evangelio

Algo del Evangelio

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El evangelio de cada día con un breve comentario, en formato de audio, realizado por el Padre Rodrigo Aguilar, Diócesis de San Miguel, Buenos Aires, Argentina. www.algodelevangelio.org Cualquier testimonio o consulta escribir a algodelevangelio@gmail.com

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📈 Аналітичний огляд Telegram-каналу Algo del Evangelio

Канал Algo del Evangelio (@algodelevangelio) у мовному сегменті Іспанська є активним учасником. На даний момент спільнота об'єднує 13 976 підписників, посідаючи 6 355 місце в категорії Релігія і духовність та 228 місце у регіоні Аргентина.

📊 Показники аудиторії та динаміка

З моменту свого створення невідомо, проект продемонстрував стрімке зростання, зібравши аудиторію у 13 976 підписників.

За останніми даними від 10 червня, 2026, канал демонструє стабільну активність. Хоча за останні 30 днів спостерігається зміна кількості учасників на -124, а за останні 24 години на -8, загальне охоплення залишається високим.

  • Статус верифікації: Не верифікований
  • Рівень залученості (ER): Середній показник залученості аудиторії становить 29.03%. Протягом перших 24 годин після публікації контент зазвичай збирає 22.20% реакцій від загальної кількості підписників.
  • Охоплення публікацій: В середньому кожен допис отримує 4 057 переглядів. Протягом першої доби публікація в середньому набирає 3 103 переглядів.
  • Реакції та взаємодія: Аудиторія активно підтримує контент: середня кількість реакцій на один пост – 0.
  • Тематичні інтереси: Контент зосереджений навколо ключових тем, таких як dio, señor, juan, discípulo, evangelio.

📝 Опис та контентна політика

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El evangelio de cada día con un breve comentario, en formato de audio, realizado por el Padre Rodrigo Aguilar, Diócesis de San Miguel, Buenos Aires, Argentina. www.algodelevangelio.org Cualquier testimonio o consulta escribir a algodelevangelio@gmail...

Завдяки високій частоті оновлень (останні дані отримано 11 червня, 2026), канал підтримує актуальність та високий рівень охоплення публікацій. Аналітика показує, що аудиторія активно взаємодіє з контентом, що робить його важливою точкою впливу в категорії Релігія і духовність.

13 976
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Архів дописів
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Padre_Rodrigo_Aguilar_–_Mateo_10,_7_13_Memoria_San_Bernabé_Apósto.mp33.27 MB

Pensala, a ver, antes de que yo la diga. ¡Pensala! ¿Te imaginás cuál es?... Bueno, yo creo que es esta: “Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente". La clave del enviado, del apóstol, del cristiano, es reconocer la gratuidad del amor de Jesús. Nadie es cristiano, únicamente, por decisión propia, sino que lo es, fundamentalmente, porque fue elegido, tomado, “apartado” del mundo para una misión especial. Apartado no porque nos vayamos a otro lado, sino, porque interiormente, tenemos una parte del corazón o todo el corazón dedicado a la misión. Somos cristianos maduros, por decirlo así, obviamente, cuando hacemos propia y consciente esta decisión gratuita, sin mérito alguno. Pero, para poder elegir, previamente fuimos elegidos, por pura iniciativa de Dios Padre, por medio de su Hijo, en el Espíritu Santo. Por eso, cuando creas que las cosas dependen de vos, cuando te creas cristiano “por mérito propio”, porque los demás te aplauden o seas muy bueno, dejás de serlo (de “modo figurado” lo estoy diciendo) en el momento de pensar así o de actuar como si no fueras elegido. La elección es gratuita, no hay grises, no fue por acciones previas nuestras, no fue por nuestras obras, sino que fue por puro amor, sin que nos hayan preguntado mucho, al contrario, su elección nos sacó de un camino distinto. Y esto no nos hace esclavos, sino todo lo contrario, nos hace libres. Nos hace aptos para elegir bien y mejor, para elegir siempre el amor, siempre la gratuidad, siempre la entrega, siempre la santidad. Solo el que descubre la gratuidad, puede vivir dando gratuitamente. Solo el que se siente amado, elegido y enviado, no se pone en el centro de la evangelización y puede obrar como Jesús nos pide obrar y hacer lo que él haría en nuestro lugar. Solo el que descubre que debe dar gratuitamente, se da cuenta que, para llevar el amor de Jesús, en el fondo, no necesita llevar nada, no le hace falta nada, porque ya tiene todo: a Jesús en su corazón. Por eso, Jesús nos recomienda no llevar nada o llevar solo lo indispensable, porque no hace falta. Cuantas más cosas necesitamos para hablar del amor y para dar amor, en el fondo, es porque no descubrimos lo que es el amor. En este mundo donde todo parece ser negociable, donde todo se compra y se vende, parece ser imposible amar sin dar algo, parece imposible dar amor sin algo material. Sin embargo, Jesús nos insiste una y mil veces, no lleven esto y lo otro, no se preocupen. No se preocupen. Cuánto nos falta esto Señor, para comprender mejor tu mensaje. Cuánto nos hace falta en la Iglesia, hoy, darnos cuenta de que no hace falta demasiada “alharaca” para hablar de vos. O, a veces, lo comprendemos y rápidamente lo olvidamos. Nos adueñamos de lo que nos diste gratuitamente porque nos gusta que nos miren. Pasa en la Iglesia, pasa en nuestras comunidades, pasa en nuestros corazones. Nos pasa siempre, es el gran peligro… haber recibido gratuitamente, pero intentar dar pretendiendo recibir algo a cambio, buscar nuestra propia gloria. Te acordás lo del evangelio: que vean tus obras, para que los demás den Gloria al Padre. No pienses, necesariamente, en dinero. Eso sería nuestra peor corrupción, incluso pasa, sino que me refiero a cuando reclamamos al dar y lo hacemos de mil maneras diferentes. Reclamamos amor dando amor, reclamamos atención dando atención, reclamamos tiempo cuando damos tiempo, reclamamos que nos miren, cuando evangelizamos. Por eso, volvamos a escuchar estas lindas palabras y terminemos así nuestra reflexión de hoy… “Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente". San Bernabé ¡ruega por nosotros! www.algodelevangelio.org algodelevangelio@gamil.com p. Rodrigo Aguilar

Comentario a Mateo 10, 7-13: Aun cuando San Bernabé no fue uno de los doce elegidos, directamente por Jesús, fijate que es considerado Apóstol por la Iglesia, por los primeros padres de la Iglesia, incluso por San Lucas y los Hechos de los Apóstoles, a causa de la misión especial que le confió el Espíritu Santo y de su gran tarea apostólica junto a San Pablo. Y por eso, aunque hoy no es una fiesta del grado de un apóstol, se celebra este santo, de una manera especial, por considerarlo fundamental en los comienzos de la Iglesia. Él fue luz y sal para nuestra Iglesia. La palabra “apóstol” recordá que significa enviado, por lo tanto, sirve también, siempre para nosotros, para vos y para mí. Podemos decir, de modos distintos, que todos somos enviados por Jesús. Todos los cristianos somos, de un modo u otro, según su condición, según su carisma, apóstoles de Jesús, para ayudar a que otros también se sientan amados y llamados. Llamados a ser luz y sal, a vivir las Bienaventuranzas. Por eso, cuando escuchemos la palabra “apóstoles”, no solo tenemos que pensar en los “grandes”, en esos “grandes” elegidos por Jesús, sino que es para todos. No lo olvides. Para los más desconocidos, para, como decía alguna vez el Papa Francisco: “Los santos de la puerta de al lado”, los comunes, los de todos los días, los que están a tu lado y por ahí ni te das cuenta. Los enviados desconocidos, como vos y yo, los “apóstoles” que se fraguan en la vida cotidiana, sin “propaganda”, sin que nadie los aplauda, sin que nadie les ponga muchos “likes”, sin tener tantos seguidores. Son los enviados que se caen todos los días por sus debilidades, pero que quieren seguir, que se dan cuenta que hay otro camino mejor que este que nos plantea el mundo, el de Jesús. Y aunque el “maligno” nos llene de propuestas, aparentemente, lindas y atractivas, esas que todos quieren elegir, seguimos intentando ser fieles en medio de los “lobos”. Por eso, cuando escuchemos la palabra apóstoles no miremos para otro lado, no miremos al pasado, mejor aprendamos del pasado y de los apóstoles en serio, de los santos, para reconocer y darnos cuenta, que Jesús quiere hacernos formar parte de esa misma historia, llamándonos a trabajar por él y con él, en el mejor trabajo que podamos imaginar en este mundo: el de ser seguidores y servidores de Jesús. El trabajo que da la mayor y mejor remuneración, la Vida Eterna que empieza aquí en la tierra y continuará junto a él y todos los santos en el Cielo. Pero vayamos a Algo del evangelio de hoy en donde, de alguna manera, Jesús nos da entre comillas, las “instrucciones” para ser un verdadero apóstol, como él quiere. Sería imposible analizar en detalle, todo lo que Jesús nos pide o nos recomienda, a lo que nos envía, pero sí podemos tomar algo o por lo menos rezar con lo esencial. Todos los apóstoles experimentaron de alguna manera, esto que Jesús les pidió, cada uno a su modo, pero tarde o temprano, pudieron vivirlo a lo largo de sus vidas. Hay una frase que parece ser como el sustento de todo, el cimiento de la palabra de hoy, lo que sostiene toda la misión y el modo de ser apóstol. ¿Se te ocurre cuál?

Jueves 11 de junio - Mateo 10, 7-13 - Memoria San Bernabé Apóstol + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según Mateo 10, 7-13 Jesús dijo a sus apóstoles: Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente." No lleven encima oro ni plata, ni monedas, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento. Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir. Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella. Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes. Palabra del Señor

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Padre_Rodrigo_Aguilar_–_Mateo_5,_17_19_X_Miercoles_durante_el_año.mp32.87 MB

Hoy, en Algo del evangelio, Jesús nos quiere ayudar como intentó hacerlo en ese tiempo a los que lo escuchaban, que no siempre hay que oponer para encontrar la solución, sino que muchas veces es necesario integrar. ¿Cuánto hay de oposición en este mundo, incluso en la Iglesia? Todo parece ser de un color o del otro, de un pensamiento o del otro. Al enseñar algo nuevo y, en este caso, la nueva ley, la ley de la gracia, nuestra mente y nuestro corazón automáticamente intentan desechar lo antiguo, la antigua ley, como queriendo encontrar una solución a la imposibilidad de poder vivirla. Sin embargo, Jesús es claro: “No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir. No piensen que por decir algo nuevo, o decirlo de otro modo, quiero desechar lo anterior, como si fuera que no sirve, sino por el contrario, quiero ayudarlos a comprenderla, para que puedan vivirla”. Todos corremos ese riesgo, la Iglesia también lo corre y lo corrió muchas veces, “tirar lo viejo para traer algo nuevo”, por el solo hecho de que lo nuevo parece mejor. Sin embargo, el esfuerzo debe ponerse en cómo vivir lo viejo con corazón nuevo y cómo desechar cosas viejas si realmente hay que desecharlas, con una mirada distinta, no de superación. Jesús, de alguna manera, en este pasaje explica qué relación hay entre este nuevo modo de vivir de los hijos de Dios y el modo de vivir anterior, bajo la ley del antiguo testamento. ¿Cómo es? ¿Este nuevo modo anula el anterior? ¿Este nuevo modo excluye lo antiguo? ¡No! Al contrario, lo incluye. Este nuevo modo llevará a la plenitud el anterior si aprende a asumir lo antiguo. Jesús no puede borrar con el codo lo que Padre escribió con su mano, la ley. Él vino a cumplir los mandamientos, a vivirlos, a enseñarnos su corazón escondido bajo la letra fría de la ley. Pero, además, algo mucho más grande, vino a hacernos capaces de cumplirlos, de vivirlos. Vino a darnos la fuerza y la gracia para cumplirlos. Esa es la novedad. Vino a enseñarnos a cumplir los mandamientos, pero no solo por el hecho de cumplirlos, sino a vivirlos como hijos del Padre, con corazón de hijos. Cumplirlos por amor, con amor y desde el amor. Eso nos hará grandes y libres. Eso nos hace grandes, justamente lo pequeño e imperceptible, como la sal. ¿Qué nos hace grandes? El ser hijos, aunque nadie lo sepa, y el enseñar a ser hijos a los demás. Él invierte todo. Da vuelta todo para que aprendamos a ser hijos en lo sencillo y desconocido por los demás. www.algodelevangelio.org algodelevangelio@gmail.com p. Rodrigo Aguilar

Comentario a Mateo 5, 17-19: Vivir la pobreza del espíritu, ser bienaventurado por ser pobre de espíritu es lo que nos ayuda a pertenecer al Reino de los Cielos, es lo que nos da realmente la certeza de que estamos en el buen camino. Así Jesús lo expresa en su primer bienaventuranza, en su primer promesa de felicidad, en donde ya nos plantea el horizonte hacia el cual tenemos que tender todos. ¿Te diste cuenta que, cuando miramos el horizonte, el cielo y la tierra se unen allá a lo lejos? ¿Te diste cuenta que, cuando empezás a caminar hacia el horizonte, siempre termina como permaneciendo lejos? O sea que en el fondo el horizonte es una ilusión óptica que nos ayuda o nos permite imaginar que el cielo se toca con la tierra, sin embargo, nunca llegamos hacia él. Bueno, podríamos decir que la santidad, la pobreza espiritual, el ser plenamente felices siendo pobres de espíritu, porque así pertenecemos al Reino de los Cielos, es el horizonte al cual debemos tender y es algo que, en definitiva, en la tierra nunca llegaremos a vivir plenamente. Sin embargo, vamos hacia él, podemos seguir caminando. Vos y yo podemos ser pobres de espíritu, vos y yo podemos aceptar nuestra fragilidad, nuestra vulnerabilidad y darnos cuenta que en esa pobreza, en esa fragilidad, se manifiesta siempre el poder de Dios. «Porque, cuando somos débiles, somos fuertes», dice san Pablo. Cuando aceptamos nuestra carencia, cuando aceptamos convivir tal como somos, buscando siempre mejorar, pero al mismo tiempo aceptando como somos, teniéndonos paciencia, aprendiendo a caminar en el silencio, paso a paso, dejándonos que nos conduzca el Espíritu ahí es cuando empezamos a vivir en paz, con nosotros mismos y con los demás. Por eso, la otra cara de la pobreza espiritual, por supuesto, es el orgullo y la soberbia. Es la soberbia de la vida que nos pone en un lugar que en realidad no nos pertenece. Es la soberbia que nos hace creer que podemos solos, es la soberbia que nos pone por encima de los demás y nos hace mirar de reojo, de arriba hacia abajo a los otros, olvidándonos que somos todos del mismo barro. Somos todos seres humanos creados y amados por Dios y, en definitiva, somos todos también imagen y semejanza de Dios. Por eso sigamos este camino de las Bienaventuranzas pidiendo ser pobres de espíritu. Señor, danos la pobreza espiritual, ayúdanos a vivir humildemente, aceptando la verdad de nuestra vida, aceptándonos como somos, queriendo siempre cambiar, siempre ser mejores, pero al ritmo tuyo, al ritmo del Espíritu Santo, que nos va conduciendo siempre hacia tu corazón.

Miércoles 10 de junio - Mateo 5, 17-19 - X Miércoles durante el año + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5, 17-19 Jesús dijo a sus discípulos: No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos. Palabra del Señor.

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Padre_Rodrigo_Aguilar_–_Mateo_5,_13_16_X_Martes_durante_el_año.mp32.76 MB

Te hago una pregunta y me la hago: ¿Vos crees que ser buen cristiano es simplemente “hacer cosas buenas”, hacer muchas cosas por los otros, ser “buenos”? ¿Qué es para vos ser buen cristiano? Obviamente, que el cristiano debe y hace cosas buenas. Es obvio, es verdad, pero no toda la verdad, o es parte de la verdad. Porque cosas buenas, hacen muchísimas personas que no son cristianos, incluso a veces, hacen mejores que nosotros. Gente de bien hay por todos lados, son muchas las personas buenas en este mundo, que incluso, no creen, que hacen y viven para los demás, gracias a Dios. Seguramente vos y yo hacemos cosas buenas, pero… ¿no será que las hacemos porque en realidad ya tenemos algo de buenos? Entonces… ¿cuál es el distintivo de un cristiano? ¿Nos distingue algo de los demás, nos debería distinguir algo? ¿Somos especiales? ¿Qué es lo que Jesús dice que debe vivir un discípulo de él? El Sermón de la Montaña nos irá dando la respuesta poco a poco. Te pido por favor, que estés atento, atenta. Te vas a sorprender. Te lo aseguro. Acordate que es el corazón del Evangelio, porque es el corazón de Jesús. Voy a insistir mucho en esto durante estos días, por ahí, hasta te voy a aburrir. Pero, hay cosas que hay que repetir y repetir, para que queden grabadas para siempre en el corazón. Recuerdo que conocí el Sermón de la Montaña y las Bienaventuranzas cuando entré al seminario, en mi primer retiro espiritual, y para mí fue todo nuevo. Había ido a misa toda mi vida, pero jamás había escuchado estas palabras de Jesús con atención, y jamás alguien me las había explicado con tanta claridad y luz, como el sacerdote que me dio ese primer retiro en el seminario. ¡Cuánto agradezco que se haya cruzado en mi camino! Algo del evangelio de hoy nos dice: Ustedes son sal. Vos sos sal. Vos sos luz. Nosotros, los que escuchamos a Jesús, los discípulos de él ya somos sal y luz. Estas palabras no están dirigidas a todos, sino a los discípulos, a los que siguen de cerca a Jesús. Si te considerás discípulo, discípula, seguidor de Jesús, ya sos sal, ya sos luz. Jesús nos dice: ustedes son la sal, ustedes son la luz. No dice: deben serlo, deberían serlo, tienen que serlo. Ya somos la sal que sala el mundo, ya somos la luz que ilumina el mundo. Tenemos todo para ser luz y sal. ¿Estamos salando? ¿Estamos iluminando? ¿Para qué salamos e iluminamos? Salamos e iluminamos para que los demás den Gloria al Padre, no a nosotros. No hacemos filantropía, sino que deberíamos hacer caridad. Amamos para que otros amen al Padre, le den Gloria. Eso es lo que nos debe distinguir. No hacemos cosas buenas por ser buenos y para ser buenos, porque es lindo hacer cosas buenas. Hacemos cosas buenas, porque el Padre nos da esa fuerza y para que los demás descubran también, que son hijos, para que descubran que son niños, de alguna manera, que dependen de un Padre creador. Somos sal que sala, pero no se ve, una vez que se mezcla con la comida deja de verse. Somos luz que ilumina, pero que en realidad el generador de luz es Jesús. Somos hijos de Dios, que descubrimos la maravilla de ser hijos y vivimos en medio de un mundo, que no quiere depender tanto de Dios. Nosotros con nuestra vida, queremos que el mundo descubra que es lindo ser hijos, es lindo ser dependientes de su amor, es lindo tener tantos hermanos. www.algodelevangelio.org algodelevangelio@gmail.com p. Rodrigo Aguilar

Comentario a Mateo 5, 13-16: Las cosas lindas de la vida se consiguen poco a poco, lentamente, paso a paso, diríamos. No se sube una montaña en dos saltos, así no más. No es lindo llegar a la cima en helicóptero, ¿te imaginás? Si fuese tan fácil, en realidad, no sería lindo. Paradójicamente, lo difícil lo hace lindo. Es lindo andar en helicóptero y ver todo desde arriba, pero es más lindo esforzarse y llegar uno mismo a esa cima, a la felicidad. La felicidad es así. Es cuesta arriba, pero es linda. Todas las felicidades “fáciles”, o propuestas de felicidades “fáciles”, rápidas, inmediatas, hay que mirarlas de reojo. El esfuerzo y el sacrificio bien vividos tienen un lindo sabor, su buen gustito, no hay que rechazarlos así no más. Y el placer, por el placer mismo, el placer egoísta, sin mirar a los otros, también hay que mirarlo de reojo. Así, vamos nosotros también, con esto de la palabra de Dios. Lentamente, después de haber escuchado ayer las Bienaventuranzas, esas promesas de felicidad que vienen de Dios, de lo Alto, del Cielo, iremos poco a poco escuchando el Sermón de la Montaña, en el que nuestro Maestro nos irá desgajando y abriendo su corazón, para enseñarnos lo que significa ser hijos, cómo llegar a ser hijos del Padre. Y eso irá haciéndolo, mostrándonos su corazón y mostrándonos nuestro corazón, para que sepamos quiénes somos realmente, para que nos veamos reflejados en su corazón. Te aseguro que, durante estas semanas vas a disfrutar mucho de la Palabra de Dios, de estas palabras de Jesús desde la montaña. Estas enseñanzas bajan de la montaña, nos llegan desde arriba, de labios de Jesús. La montaña por eso es signo de que esta sabiduría, no es sabiduría humana, sino que es sabiduría divina, es un saber que viene de lo Alto y viene a iluminar nuestra vida, a darle sentido, a mostrarnos la verdad. Semejantes enseñanzas solo pueden venir de un corazón divino-humano, del corazón de Jesús. ¿Sabías que muchas veces no podemos ser lo que queremos ser, porque en realidad no sabemos todavía lo que ya somos? Parece un trabalenguas, pero, pensá lo que te estoy diciendo. A veces, vivimos en un eterno “querer ser alguien en la vida”, porque parece que no lo somos y nos olvidamos que ya somos algo. Muchas veces privilegiamos en nuestra vida el hacer antes que el ser, el llegar a ser y no el ser, el presente. Esto nos pasa mucho. Nos cuesta muchísimo reconocerlo, reconocernos a nosotros mismos y por lo tanto no terminamos de amarnos bien, no terminamos de dar frutos en nuestra vida. Como discípulos, como cristianos también puede pasarnos esto.

Martes 9 de junio - Mateo 5, 13-16 - X Martes durante el año + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5, 13-16 Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres. Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo. Palabra del Señor