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𝑇𝑒𝑥𝑡𝑜𝑠 𝐼𝑛𝑐𝑒𝑠𝑡𝑢𝑜𝑠𝑜𝑠 || 𝑅𝑒𝑙𝑎𝑡𝑜𝑠 𝐸𝑟𝑜𝑡𝑖𝑐𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝐼𝑛𝑐𝑒𝑠𝑡𝑜
Mɪ ᴘᴇᴏ̨ᴜᴇɴ̃ᴀ ᴄᴏʟᴇᴄᴄɪᴏ́ɴ ᴅᴇ ʀᴇʟᴀᴛᴏs ᴅᴇ ɪɴᴄᴇsᴛᴏ, ɪɴᴄʟᴜʏᴇɴᴅᴏ ᴀʟɢᴜɴᴏs ᴏ̨ᴜᴇ ʜᴇ ᴇsᴄʀɪᴛᴏ ʏᴏ ᴍɪsᴍᴀ ᴘᴇʀᴏ ᴄᴏɴ ᴀᴜᴛᴏʀɪ́ᴀ ᴅᴇ ᴇsᴛᴇ ᴄᴀɴᴀʟ ʏ ᴏᴛʀᴏs ᴛᴀɴᴛᴏs ʙᴀᴊᴏ ᴏᴛʀᴏs sᴇᴜᴅᴏ́ɴɪᴍᴏs.
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Channel 𝑇𝑒𝑥𝑡𝑜𝑠 𝐼𝑛𝑐𝑒𝑠𝑡𝑢𝑜𝑠𝑜𝑠 || 𝑅𝑒𝑙𝑎𝑡𝑜𝑠 𝐸𝑟𝑜𝑡𝑖𝑐𝑜𝑠 𝑑𝑒 𝐼𝑛𝑐𝑒𝑠𝑡𝑜 (@textosincestuosos) in the Spanish language segment is an active participant. Currently, the community unites 11 628 subscribers, ranking 26 944 in the Erotic category and 6 718 in the Spain region.
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Since its creation on невідомо, the project has demonstrated rapid growth, gathering an audience of 11 628 subscribers.
According to the latest data from 08 September, 2026, the channel demonstrates stable activity. Although there has been a change in the number of participants by -437 over the last 30 days and by -12 over the last 24 hours, overall reach remains high.
- Verification status: Not verified
- Engagement rate (ER): The average audience engagement rate is 16.51%. Within the first 24 hours after publication, content typically collects 5.22% reactions from the total number of subscribers.
- Post reach: On average, each post receives 1 922 views. Within the first day, a publication typically gains 608 views.
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📝 Description and content policy
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“Mɪ ᴘᴇᴏ̨ᴜᴇɴ̃ᴀ ᴄᴏʟᴇᴄᴄɪᴏ́ɴ ᴅᴇ ʀᴇʟᴀᴛᴏs ᴅᴇ ɪɴᴄᴇsᴛᴏ, ɪɴᴄʟᴜʏᴇɴᴅᴏ ᴀʟɢᴜɴᴏs ᴏ̨ᴜᴇ ʜᴇ ᴇsᴄʀɪᴛᴏ ʏᴏ ᴍɪsᴍᴀ ᴘᴇʀᴏ ᴄᴏɴ ᴀᴜᴛᴏʀɪ́ᴀ ᴅᴇ ᴇsᴛᴇ ᴄᴀɴᴀʟ ʏ ᴏᴛʀᴏs ᴛᴀɴᴛᴏs ʙᴀᴊᴏ ᴏᴛʀᴏs sᴇᴜᴅᴏ́ɴɪᴍᴏs.”
Thanks to the high frequency of updates (latest data received on 09 September, 2026), the channel maintains relevance and a high level of publication reach. Analytics show that the audience actively interacts with content, making it an important point of influence in the Erotic category.
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| 2 | Se levantó del sofá, miró unos segundos a la cam con cara dubitativa, suspiró y de repente levantó su camiseta enseñando a sus pechos a mi y a más de 200 personas. Eran enormes, y perfectamente formadas y sus pezones tenían un tamaño perfecto. Por primera vez olvidé que era mi sobrina y mi pene medio erecto me decía que tratase de continuar este juego. A los cinco segundos Alicia se bajó la camiseta. La mayoría de usuarios empezaron a hablar de sus tetas, a decir que eran perfectas y naturales, excepto algún listo que se atrevió a decir que alguien debería tocarlas para estar seguros.
-¿Y quien me las va tocar? –preguntó ella.
“tu tío” –respondió el mismo chico listo.
-¿te importa demostrar a estos chicos que son naturales? –dijo con voz orgullosa mirándome mientras se sostenía una teta por dentro de la camiseta.
Dude unos segundos pero me acerqué mas a Alicia y con mis manos temblorosas toqué su pecho sobre la ropa tres segundos.
-Sí, son naturales. –dije con voz temblorosa.
“Deberías chupar una, si sabe a caucho es que son operadas”.
-Eso no, es mi tío, jajaja
-¿Por que no? ¿Tienes miedo a que se demuestre que son operadas?
Mis dudas sobre si son operadas enfadaron a Alicia, que con cara de mala leche, se volvió a levantar la camiseta y acercó uno de sus pechos a mi cara. Esta vez no fui tímido, con mi mano abrace su pecho y lengua rodeó lentamente su pezón.
-Sin duda, no son operadas.
-Gracias.
La gente seguía haciendo comentarios y preguntas a las que Alicia respondía alegremente y en una de esas respuestas dijo que bailaba muy bien. Así que todos los usuarios le pedían que bailara, no hizo falta animarla, puso música en el ordenador y se levantó. Empezó a bailar lentamente moviendo las caderas de manera tremendamente sensual, el ritmo de sus caderas cambiaba y los movimientos eran preciosos, yo podía verlos a un metro de mí.
-Levántate tío.
Acepté esa orden, ella se acercó a mí, posó su mano en mi pecho y empezó a menear todo su cuerpo. Mi mirada era totalmente sucia y la suya de gata en celo. Se dio la vuelta y colocó su culo a la altura de mi pene y empezó a moverlo, mi pene trataba de encajar en su culo y cuando lo consiguió, Alicia empezó a moverlo hábilmente arriba y abajo cada vez mas rápido consiguiendo que mi erección llegara al máximo y en ese momento dejó de bailar.
Muchísimos comentarios alababan su baile y Alicia se veía que disfrutaba de la situación. Yo me levanté a la nevera y cogí una cerveza. Al volver al sofá me ocurrió una cosa extraña, mi mente se puso en blanco y sin pensarlo agité la cerveza y la vacié a Alicia por encima.
-¡¡TIO!! ¿Por qué has hecho eso?
-Ehhh…. No lo sé.
Alicia miró a la mesa, agarró el vaso de agua y me lo tiró entero sobre los pantalones. La gente ya empezaba a comentar el estado de los pezones mojados de Alicia que ella leía y agradecía.
-Deberías quitarte la camiseta, está mojada y te vas a resfriar.
Ella no respondió, solo me miraba en silencio, me acerqué a ella y empecé a sacarle la camiseta sin que opusiese resistencia.
-¿Así mejor? –le pregunté.
-¿Tú no vas a sacarte los pantalones? Por lo del resfriado.
Me desabroché los pantalones y me los quité, ahora mi sobrina podía ver la enorme erección que asomaba en mi slip blanco.
“Las tetas aún parecen mojadas” –decía otro usuario.
Cogí una servilleta y le sequé las tetas despacito mientras ella miraba hacia el techo, al terminar la miré y le dí otra servilleta, me abrí de piernas esperando que ella entendiese lo que tocaba hacer. Alicia se acercó y frotó con la servilleta a lo largo de mi polla sobre el slip.
“¿Es grande la polla de tu tío?”
-Al tacto parece que si. –respondió ella.
“Dile que te la enseñe”.
-No creo que quiera enseñármela
-Si quieres verla te dejo.
-¿Me la enseñarías?
-No voy hacer nada, si quieres verla haz lo que tengas que hacer.
Alicia captó la indirecta, con sus manos bajó el slip a lo largo de mis piernas. Mi pene saltó como un resorte, totalmente erecto y caliente.
-Confirmo que es grande –dijo a los usuarios.
“¿Es la mas grande que has visto en tu vida?”
-Mmm… de largo no sé, de ancho sí, es supergruesa y las venas están muy marcadas. –dijo sin dejar de mirarme el pene.
“¿Así que nunca has tenido algo tan grueso dentro?”
No.
“Pero ahora puedes tenerlo, está a tu lado.”
-Jajajaja, eso va ser que no, es mi tío.
“Pero si puedes imaginar como sería tenerlo dentro.”
-Pues no sé como.
“Déjale que frote su polla sobre tu coño, aunque sea sobre las bragas.”
-Ehhh… no sé. –Alicia se empezó a poner nerviosa, y eso hacía que yo me pusiese más valiente.
-Vamos gírate. –dije con mis manos en su cintura.
Estaba tan nerviosa que no conseguía decirme que no, se colocó a cuatro patas y yo detrás de ella coloqué mi polla sobre sus braguitas y empecé a moverla a lo largo del coño. El número de visitantes casi llegaba a mil y no paraba de subir. Los primeros gemidos salían de la boca de Alicia y los usuarios seguían comentando.
-Aquí dicen que eres muy perra –le dije.
-Mmm… ¿y qué más dicen?
-Te llaman zorra, putón por calentar a tu tío, ¿eres todo eso? –dije moviendo más rápido mi polla.
-Ahhhmmm sí, lo soy… –respondió con los ojos cerrados.
Acerqué mi mano a sus braguitas y las aparte lo suficiente para que mi polla frotase directamente sobre su coño.
-Mmmm… ¿que haces?
-Quería comprobar si estabas muy mojada.
-Mmm… Ahmmm… Sí lo estoy.
Seguimos unos segundos más, y decidí parar porque noté que estaba a punto de correrme. Nos volvimos a colocar bien en el sofá y ella empezó a leer los comentarios.
“¿Te ha gustado imaginar como es follar algo tan gordo?”
-Mmm… Sí.
“Pero no creo que tu pudieras hacer disfrutar a esa polla” –dijo el mismo usuario.
¿Por qué no?
“Es muy gorda, no te entraría en la boca.”
-Yo creo que sí.
-Pues yo creo que no –la interrumpí– tu boca es pequeña.
“Demuéstrale que te entra en la boca”–decían muchos usuarios.
Alicia se acercó, arqueó su espalda, agarró mi polla y lentamente se la metió en la boca hasta cubrirla entera. Segundos antes había estado a punto de correrme y esos segundos que mi sobrina tenía mi polla en su boca eran peligrosos. No pude retener el semen, cuando Alicia lo sintió en la boca, sacó mi polla de su boca y eso hizo que mi semen fuese directo a su cara.
-Tío, te has corrido en mi cara. –dijo con voz de sorprendida.
-Emmm… sí.
-Ya veis que me entra en la boca. –dijo a los usuarios.
Los comentarios se sucedían y ya 2000 personas presenciaban el show.
-Alicia, te das cuenta que detrás de esas 2000 personas puede haber gente que te conozca.
-No lo había pensado.
-Imagínate, puede estar viéndote el chico que te gusta o el profesor que no te aprueba, hoy pueden cambiar tu percepción de ti.
-Puede ser, debería mandarles un mensaje.
-Yo también lo creo. –yo seguía la conversación sin saber a donde me llevaría.
-Pues le digo a mis profesores si me estáis viendo estoy dispuesta a chuparos el rabo si me aprobáis y al chico que me gusta que hago unas mamadas de miedo.
-Yo también soy profesor –le dije.
-Eso es mentira.
-No, mañana tendré que decirle a tu madre si te has portado bien o mal, así que tengo que evaluarte como un profesor.
-Pero me he portado muy bien. –dijo con voz sexy.
-Yo creo que no, te pongo un 4.
-¿Y como puedo mejorar la nota?
-Tú sabrás como lo que le prometes a tus profes para que te aprueben. –dije con confianza.
Alicia se acercó a mi pene con una mano lo agarrón y lo miró dubitativa.
-Y deberías esforzarte, si hay profesores viéndote querrán saber si vale la pena una mamada tuya a cambio de un aprobado.
Alicia abrió la boca e introduzco un trozo considerable de mi polla, empezó a recorrer con sus labios mi instrumento con movimientos rápidos de ida y vuelta mientras su mano manoseaba mis testículos.
-Mmm… ohhhh… ¿Sabes que dicen de ti los usuarios?
-Glupps… glupp… dime…
-Que la chupas de puta madre, que seguro que has chupado docenas de rabos, ¿es cierto? ¿eres una experta chupapollas?
-Gluppss… ahjjjmmm… sí… mmmm… –su boca soltó mi polla y ahora la lame como si fuese un helado. | 1 876 |
| 3 | Me llamo Antonio y tengo 38 años. Soy una persona de lo más normal, soy moreno, pelo corto con entradas, acostumbro andar siempre con barba de un par de días porque me da pereza afeitarme, no se puede decir que sea especialmente guapo, y de cuerpo me mantengo un poco mejor debido a que mi trabajo como bombero me exige estar en forma.
Hace dos años que me he divorciado y ahora vivo solo en un piso de alquiler mientras le pago a mi exmujer la hipoteca de su casa. Se puede decir que desde mi divorcio no llevo lo que se dice la vida de un triunfador. Apenas tengo tiempo libre, por eso no he vuelto a estar en pareja desde mi divorcio y no he vuelto a tener sexo aparte de un par de días en los que contrate los servicios de alguna prostituta.
Dos años en los que mi vida no fue todo lo feliz que quisiera fueron compensados por el Karma hace unas noches.
Acababa de llegar a casa de trabajar, libraba al día siguiente, así que cocinaría de calma mi espectacular pollo al horno, me vería una peli y dormiría hasta la hora que me viniese en gana.
Cocinaba mi pollo cuando de repente sonó el timbre de mi piso, era mi encantadora sobrina Alicia, hija de mi hermana.
Alicia es una chica de 18 años, muy buena, educada, lista y atractiva. Mide 1,65, su pelo es negro, liso y largo, ojos castaños y grandes en una carita de niña buena. Y de cuerpo siempre fue bastante desarrollada para su edad, no parece el cuerpo de una mujer de 18 años y menos con unas tetas que rondarán la talla 100. Nunca me había fijado en ella de un modo sexual aunque la veía como una chica muy sexy.
-Hola Alicia, ¿Qué haces por aquí? –dije tras abrirle la puerta y darle dos besos.
-Vengo de la biblioteca y me pillaba tu casa de camino a la parada del bus decidí parar a saludarte, que bien huele ¿es tu pollo al horno?
-Sí.
-Que suerte, huele de maravilla.
-Si quieres puedes quedarte a cenar.
-No puedo, porque el último bus sale en 10 minutos.
-Quédate a dormir y te vas mañana por la mañana, luego tenía pensado ver una peli.
Tras pensárselo un rato decidió quedarse, mi pollo al horno es irresistible. Alicia llamo a sus padres para avisar de que se quedaba a dormir y luego me ayudó a acabar de preparar la cena.
-Mierda, me estoy dando cuenta de que no tengo pijama –dijo Alicia.
-Te dejo yo una camiseta larga, soy bastante más alto que tú, te quedará como un camisón –le dije riéndome.
Al rato empezamos a cenar, como siempre estar con mi sobrina era muy agradable y mi pollo le encantaba, además le dejé beber vino con la promesa de que no se lo contase a su madre, sino nos regañaría a los dos.
Al terminar la cena, Alicia se fue a mi armario en busca de una camiseta larga para estar más cómoda. Regresó al rato con una vieja camiseta mía de un concierto que le llegaba casi a las rodillas pero dejaba el resto de sus preciosas piernas al descubierto. Se sentó en el sofá y yo encendí la televisión con la mala suerte de que se encendió en el canal porno porque era el canal que había estado viendo la noche anterior. Rápidamente busqué el mando de la tele por cable, no lo encontraba mientras que Alicia empezó a reírse a carcajadas.
-Te has puesto rojo como un tomate.
-Es que… mmm… ufff –no me salían las palabras de lo nervioso que estaba.
–Siéntate y respira –dijo mientras se seguía riendo.
-Lo siento.
-Es normal tío, ¿cuánto llevas ya divorciado?
-Casi dos años –dije mientras me sentaba.
-Y no te hemos conocido a ninguna novia desde aquella –empezábamos hablar obviando que en mi tele estaban emitiendo una película porno.
-Ya, tengo poco tiempo y a mi edad es complicado encontrar pareja, así que tengo que… –dije señalando a la tele.
-Jajaja, claro, te entiendo pero ¿habrás conocido alguna chica?
-Prácticamente a nadie.
-¿pero habrás…? –se refería claramente a si había mantenido relaciones sexuales desde mi divorcio.
-Sí, claro. –dije obviando el detalle de que solo había ocurrido con prostitutas.
De repente de la pantalla se escuchó un fuerte gemido del protagonista de la peli cuando la rubia tetona se metía su polla en la boca. Ese gemido hizo que ambos girásemos la cabeza hacia la tele unos segundos.
-Pues yo nunca he visto una película porno –dijo Alicia.
-Como no encuentre el mando va ser hoy la primera vez. –dije quitándole hierro al asunto.
-Ya sabes, seguro que lo encuentras cuando no lo estés buscando.
Otra vez ambos nos quedamos embobados viendo la mamada que hacía aquella espectacular rubia. Pasaron unos minutos y yo notaba como mi sobrina empezaba a ponerse nerviosa, se notaba que le gustaba la película y sus pezones empezaron a marcarse a través de mi camiseta. Metió sus manos por su espalda, se estaba intentando desabrochar el sujetador.
-Tío, desabróchame del sujetador, me aprieta un montón y estoy incomoda. –me dijo totalmente inocente.
Me dio la espalda, metí mi mano por dentro de la camiseta y se lo desabroché, ella se lo sacó y lo dejó en un lado del sofá. Ahora notaban más sus enormes tetas a través de la camiseta.
-Esas tetas son operadas –dijo refiriéndose a la rubia.
-A mi no me lo parecen.
-Si, fíjate, las tiene demasiado levantadas para lo grandes que son.
-¿Las tuyas son operadas?
-¿Qué? No ¿Por qué dices eso?
-Porque las tuyas parecen más grandes y también están muy levantadas.
-Pues no, son naturales.
-Mentirosa. –dije para meterme con ella.
-Paso de ti, ¿y siempre te pones pelis de estas para masturbarte?
-Alguna vez uso esto y otras la web cam.
¿La cam? ¿No serás de esos tíos que conocen una chica por un chat y le piden a los cinco minutos que le pongan la cam?
-No, entro en páginas web para ver chicas por la cam.
-¿De esas de pago? –preguntó mirándome con cara de “mi tío es un pajillero”.
-No, de pago no, hay una página web donde tú puedes grabarte con la cam en directo mientras otra gente te mira y te habla y puedes ver la cam de otro.
¿En serio? ¿Gratis? ¿Cómo es eso?
Me levanté para coger mi ordenador portátil y lo puse en la semilla del salón. Entré en la página y abrí la primera cam que salía. Era una chica masturbándose.
-Pero a lo mejor eso es un video y no es en directo.
-No lo se, a lo mejor –me hice un poco el tonto para que no se pensase que entendía muchísimo sobre el tema.
-¿Tu alguna vez pusiste la cam?
-Sí, una vez pero poco tiempo, porque los hombres apenas tienen público, aquí todo el mundo quiere ver la cam de parejas.
-¿También parejas? ¿Y fo…?
–Sí, si ahora activo la cam entrarán un montón de personas por ti.
-¿Enserio? Ponla un minutito.
¿De verdad quieres que la ponga?
Sí, sino te importa.
-Noo, no –respondí nervioso por lo extraño de la situación.
Puse la cam y nos enfoqué, ambos nos podíamos ver en la pantalla y esperábamos nerviosos que alguien entrase a mirarnos. En cuestión de segundos 70 personas nos estaban viendo y el primer mensaje en el chat no se hizo esperar.
“¿Soys pareja?”
-No, es mi sobrina –respondí por el micro.
-¿Nos escuchan?
-Claro.
-Hola –dijo saludando.
“¿Cómo te llamas?” –escribió otro usuario
-Alicia y mi tío Antonio.
Yo me mantenía callado mientras Alicia respondía sin problema a preguntas, agradecía piropos y no respondía a los que decían cosas subidas de tono.
“¿Y que estabais haciendo?”
-Viendo una película porno –respondió ella girando la cam hacia la tele.
“¿Y esas tetas son operadas?”
-No.
-Ella dice que no pero yo creo que sí –dije entrando por fin en la conversación.
-¿Cómo van a ser operadas? Solo tengo 17 años.
-“deberías enseñarlas para demostrar que son naturales”.
¿Vosotros pensáis que son operadas? –dijo dirigiéndose a la gente que nos veía.
En segundos, el chat estaba inundado de comentarios que opinaban que sus pechos eran operados, lo que a Alicia no le hizo nada de gracia. | 1 913 |
| 4 | • Título: Mi sobrina se queda a cenar
• Autor: #Adrianpecu
• Categoría: #Tio_Sobrina
• Tiempo estimado de lectura: 27 min.
Miles de personas nos incitan…
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| 5 | -Juan follate a tu tía, —dijo Marta— no ves que lo está deseando.
-¿Follarme a mi tía? —Juan volteó a ver a su tía y mirándola a los ojos le pregunto— ¿Quieres que follemos tía?
-Juan… —dijo Laura— ¿cómo vamos a dejar las cosas así eh? Tú te has corrido, pero nosotras estamos a mil, ¿no quieres saber lo que se siente follarte a unas maduritas? ¿No quieres follarte a tu tía? No te arrepentirás, venga Juan, fóllame —y comenzó con una mano a buscar la polla de su sobrino y con la otra a quitarse las bragas. Al contacto de la polla con la mano de Laura, ésta comenzó rápidamente a aumentar de tamaño y una vez bien tiesa, Laura poco a poco se la fue metiendo en su húmedo coño.
-Joder Juan…, —dijo su tía— que grande la tienes, me ha costado metérmela, anda con suavidad ve follándome, no me rompas cariño, por favor… aggghhhhhh
Juan comenzó a empujar lentamente a su tía y poco a poco el coño de Laura se fue acostumbrando a semejante miembro dentro, los estaba disfrutando como una loca. Mientras Juan la follaba, Laura le clavaba las uñas en los hombros y no pocas veces se besaron apasionadamente en la boca, así hasta que Juan se corrió por segunda vez, pero esta vez dentro del coño de su tía, cundo terminó se apartó y se quedó tumbado sobre el sofá.
-Menudo polvo tía…, —alcanzó a decir— jamás se lo cuentes a mamá, nos mataría a los dos.
-Jamás mi niño, mi hermana nos mata seguro.
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ •
A la mañana siguiente.
-Bueno querida —dijo Marta— al final te has follado a tu sobrino, que fuerte.
-Sí, que fuerte la verdad —dijo Laura justo en el momento que entró Juan.
-Qué tal chicas.
-¡Sobrino! No se si decirte hola o esconder la cabeza dentro de la tierra como avestruz, que vergüenza lo de ayer –dijo Laura mientras se tapaba la boca— que vas a pensar de nosotras.
-Bueno tampoco fue para tanto —dijo Juan— nos fuimos calentando poco a poco y ya está.
-Bueno pues sí, no fue para tanto —interrumpió Marta— quédate en pelotas ahora y así nos alegras la vista mientras tomamos café.
-¡Marta por Dios! —exclamó Laura— Deja al chico en paz que bastante lo vimos desnudo ayer.
-No tenéis límite chicas, hay un jovencito en casa y sólo pensáis en verle la polla.
-Que te crees sobrino, somos maduras, pero muy modernas, nos gusta disfrutar la vida y sí, nos alegra la vista ver una buen polla y la tuya es muy guapa, ¿cuánto te mide por cierto?
-Me mide unos 20 cm en estado guapo —dijo Juan mientras se quitaba los pantalones, los calzoncillos y se quedaba desnudo delante de su tía Laura y Marta.
-Menuda sorpresa —alcanzó a decir Marta.
-Juan por Dios, —dijo Laura— lo tuyo ya es vicio.
-Quieres que me cubra tía?
-Tampoco he dicho eso. —dijo Laura mientras guiñaba un ojo— ¿Por qué te la tocas Juan? ¿Te estás haciendo una paja aquí delante de nosotras?
-Quiero medírmela para que lo sepáis, ¿tenéis a mano algún metro?
-Trae uno del segundo cajón Marta, por favor.
Marta le dio la cinta métrica a Laura y esta agarró la polla de su sobrino y la comenzó a medir.
-Tú lo que querías es que tu tía te volviese a tocar la polla, niño malo. —dijo Laura mientras le zarandeaba de un lado a otro el pene de su sobrino Juan.
-Si quieres me visto…
-¿Ahora que la tienes bien dura? ¿Y midiéndote 21 cm? Nada de eso. —Laura se levantó de la silla, se apoyó en la mesa, se apartó las braguitas a un lado y dijo— Venga Juan, fóllame por detrás.
-Que fuerte, —dijo Marta— esto es una locura, anda Juan fóllate a tu tía mientras me masturbo.
Juan metío su polla dentro del coño de su tía y la comenzó a empujar mientras con una mano se agarraba a la mesa y con la otra al cuello de su tía.
-Si mi amor, si mi vida, fóllame, fóllame duro, quiero sentirte, quiero sentirte dentro de mi coño, ahhh… como me haces disfrutar.
-Que puta eres tía.
-La más puta, ¿te gusta?
-Me encanta, me das un morbo inimaginable, me encanta follar contigo.
-Pues me vas a follar todas la vacaciones sobrino. A mi también me das mucho morbo, nunca imaginé que me follaría al hijo de mi hermana.
© Black Falcon
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| 6 | -Pues que quiero que le toques la polla a tu sobrino, me pone super cachonda pensar que se la vas a tocar a tu sobrino, si me aseguras que lo harás yo lo hago, sino no.
-¿Quieres que le toque la polla a mi sobrino? Como, un poquito o….
-Por mi como si te la quisieras comer, jajajaja —le dijo Marta- de hecho eso ya me encantaría.
-Venga, —dijo Laura— sí acepto, si lo consigues, yo te prometo que me pasaré con mi sobrino… cacho guarra… jajajaja….
Llegó la noche y por supuesto Juan y Marta ya lo habían hablado todo y llegado a un acuerdo.
-Bueno Juan, lo estás haciendo muy bien, tu tía no para de hablar de ti.
-¿Ah si? ¿Y qué dice?
-Bueno que sepas que vas a saber lo qué es que tu tía te agarre la polla —dijo Marta señalándole el paquete— y espero que estés a la altura y no te eches atrás.
-Joder, ¿al final me la va a tocar? Bueno tranquila, no me importa…
-Y quien sabe si pasen más cosas, le he dicho que serás como nuestro esclavo, has de hacer todo lo que te pidamos.
-¿Todo? ¿Todo, todo?
-Lo que haga falta chaval, que para eso te pago.
-No se si para todo llega con lo que pactamos.
-Bueno, si quedo contenta te daré 100 euros más, ¿algo que decir?
-Nada, por ese extra haré todo lo que pidáis.
-¿Te follarías a tu tía?, por supuesto yo me pienso aprovechar, ¿pero a tu tía te la follarás si quiere?
-Si me la he de follar, me la follo y las veces que haga falta, vamos, me follo a mi tía y a mi madre si hiciera falta.
-No apuntes tan alto que si por ver como tu tía te toca la polla ya me pongo a mil, ni me imagino a tu madre tocándotela… anda vamos al salón.
Laura estaba sentada en el sofá del comedor mirando la TV cuando llegó su amiga Marta.
-Hola querida, —dijo Laura— si que has tardao, ¿te apetece una copa?
-Por supuesto reina, —le respondió Marta— pero espera que tu sobrinito será quien nos la sirva.
-¿Y eso? —dijo Laura haciéndose la sorprendida.
-Que te lo explique mejor Juan, jajaja… –dijo Marta echándose a reír.
-Pues mira tía, la víbora de Marta me ha ganado al póker y el caso es que el perdedor ha de hacer todo lo que se le pida, o sea, he de hacer todo lo que me pida Marta.
-Y tu tía. —añadió Marta— Todo lo que pida tu tía también, esa es mi primera orden.
-Bueno, y todo lo que tu quieras tía.
-Huy, —dijo Laura poniéndose una mano en la boca— parece muy divertido. Bueno sobrino, sírvenos unos whiskys por favor.
Las dos mujeres comenzaron a beber de sus copas cuando Juan las interrumpió.
-Bueno, ¿y que más? ¿Alguna cosa más deseen las señoras?
-Bueno, por mí para empezar, —dijo Marta— quédate en calzoncillos, que hace mucho calor y me da cosa que sudes.
-Y después nos traes un poco más de whisky —añadió Laura.
Ya con la segunda copa y Juan en calzoncillos de esos ajustados marca paquetes Marta le pidió que hiciese un bailecito donde ellas se rieron y deleitaron con la figura atlética de Juan.
-Bueno, –continuó Marta- y ahora quiero que me des un beso de los guapos.
-Jajajaja…. —empezó a reírse Laura— Menuda pieza estás hecha Marta.
-Ya has oído Juan, quiero un beso con lengua de los mejores, si no me gusta me enfadaré.
-Vaya, quieres un beso pues un beso tendrás —Juan se agacho, abrazó a Marta, le metió la lengua y comenzó a besarla con pasión durante un largo tiempo.
-Guauu cariño, me ha encantado…. Bueno hija –le dijo Marta a Laura— ¿tú no le vas a pedir nada a tu sobrino? Pídele lo que quieras, a ver que te me decías estos días.
¿El qué te decía ? —preguntó Laura.
-¡Pues que querías ver una polla joder!
-Ahhh eso… jajajaja. —rió Laura.
-Ahora tienes la oportunidad de oro, ahí tienes a tu sobrino que hará todo lo que pidamos.
-¿Eso es cierto Juan? —le dijo Laura a su sobrino.
-A ver tía, yo no me echaré atrás, lo que me pidáis lo tendré que hacer.
-Pues mira, hace tiempo que no veo una polla, y la verdad es que me gustaría verte la polla Juan, quiero ver la polla de un chico de 18 años bien formado como tu, venga sobrino,, enséñame la polla a ver como la tienes y si cumples las expectativas.
Juan se dio la vuelta y se quitó los calzoncillos, se volvió a dar la vuelta mostrando la polla en un estado semi erecto a su tía y a Marta.
-Menuda polla tiene tu sobrino —dijo Marta.
-Estoy impresionada Juan, ¿tu madre ya sabe lo que ha parido?
-Bueno ya me tienes desnudo, ¿ya me puedo volver a poner los calzoncillos?
-Ni hablar sobrino, vas a estar así hasta mañana, esto no se ve cada día, anda ven, siéntate en el sofá entre nosotras.
Juan se sentó en el sofá, estaba entre Marta y su tía laura, en medio de esas dos maduras que poco a poco se iban calentando. Marta empezó a acariciar los pectorales de Juan y Laura rápidamente la copió.
-Menudo cuerpo tienes Juan ¿verdad Laura?
-Si desde luego, no me puedo creer que esté tocando el cuerpo de un tío que tiene 37 años menos que yo.
-Y que es de tu familia cachonda —dijo Marta.
-Eso y encima es mi sobrino, me ve mi hermana y me mata —dijo Laura mientras pasaba los largos dedos de su mano y uñas interminables por el pecho y las abdominales de Juan, siempre deteniéndose a pocos centímetros de la polla.
-Pues aprovecha Laura, —dijo Marta— estás sobando el cuerpo a un niñito de 18 años, eso no vuelve a pasar.
-Ya toco, ya toco, me estoy calentando Juan, lo siento.
-Pues Laura, —dijo Marta mientras también tocaba— recuerda que hay más cosas que puedes tocar, —le guiñó un ojo— puedes tocar todo lo que quieras.
-Cuidado tía —interrumpió Juan.
-¿Cuidado de qué sobrino?
-Mira tía, si me vas a tocar la polla, ten cuidado con esas uñas tan largas que tienes, que me puedes hacer un destrozo.
-Jajaja… —se rió Laura— ¿que quieres que te toque la polla Juan?
-Puedes tocarla por supuesto tía, pero con cuidado que las tienes muy largas las uñas.
-Me acabas de poner a mil sobrino con esto que me has dicho, ¿sabes lo que quiero que hagas? Quiero que te hagas una paja pensando en mi.
-¿Una paja? ¿Quieres queme masturbe mirándote?
-Si sobrinito mío, eso quiero —dijo Laura— quiero que te masturbes lentamente pensando en mi, viendo cómo te observo.
-De acuerdo tía, como quieras —Juan comenzó a tocarse el pene lentamente a subir y bajar la mano poco a poco, y poco a poco su miembro fue aumentando de tamaño.
-Ven cariño, —Laura cogió la otra mano de Juan y se la llevó a un pecho— toca esta teta a ver si es como la de las chicas que te follas —y entonces la polla de Juan aumentó hasta su máximo tamaño.
-Bien, —dijo Marta mientras lo agarraba desde atrás y apartó sus brazos de la polla y el pecho de su amiga— así me gusta que tengas la polla, bien dura, venga Laura a qué esperas para tocársela, termínale la paja tú querida.
-Así sí que la quiero tocar, —Laura alargó su brazo hasta que pudo agarrar la polla de su sobrino y lentamente continuó con la paja que éste había iniciado. Notaba como el pene de su sobrino no dejaba de estar duro y excitado, estaba caliente, carnoso y con un gran que con sólo mirarlo ya se lo imaginaba bombeando semen. Marta también empezó a masturbar a Juan desde atrás, tocando la polla y todos los testículos que estaban rebosantes de semen.
-Joder tías, —dijo Juan— que bien lo hacéis, me voy a correr, no se cuanto voy a aguantar.
-Ni se te ocurra correrte en el suelo Juan, —dijo tía Laura— quiero toda la corrida en mi boca, me la voy a tragar toda.
-¡Guarraaaaa! –dijo Marta para después reírse.
Juan no tardó más tiempo y empezó a bombear chorrors de semen que fueron a parar dentro de la boca de su tía, la cual no dejaba escapar ni una gota, no le quedó más remedio que tragar un poco para que Juan la siguiese llenando.
-Guau sobrino…, —alcanzó a decir su tía mientras se limpiaba con la mano los labios— menuda corrida te has echado y que buen sabor tiene tu esperma, me ha encantado, que rico, anda ven y dame un beso como el que le diste a Marta.
Juan ni se lo pensó y comenzó a morrear a su tía Laura, pasándole la lengua por todas partes, probando esos siliconados labios y magreando las tetas con las dos manos.
-Bueno Juan, —dijo Marta— que está pasando con el sobrinito, aquí se ha desatado el jovencito… ya te veo follándote a tu tía.
-Juan, Juan —dijo tía Laura.
-Dime tía, tienes unas tetas increíbles, me encantan. | 2 536 |
| 7 | -Nada sobrino, con este calor es normal que vengas a desayunar tal cual duermes, sin vestirte.
-¿Tal cual duermo? Pero si con este calor yo duermo desnudo, claro que me pongo algo para salir a desayunar con vosotras, sino imagínate, jajajajaja…
-¿Duermes desnudo? –preguntó Marta— Así me gusta, fresquito.
-A la mañana siguiente Laura y Marta salían de compras bien temprano, Marta ya tenía algo planeado con Juan y antes de salir le dijo a Laura.
-Querida, —dijo Marta— he estado buscando aquel sombrero blanco tan chic que conjunta tan bien con estos zapatos, pero no los encuentro por ninguna parte, ¿dónde puede estar?.
-Pues seguramente esté en el cuarto de mi sobrino, allí guardo muchas cosas.
-Vale pues entremos un momento.
-Pero cómo vamos a entrar si mi sobrino está durmiendo.
-Pues hay que entrar, porque Juan salió ayer por la noche y dormirá hasta el medio día.
-¿Y no puedes pasar sin tu sombrero? —dijo Laura.
-Ni hablar, mira encendemos la luz del pasillo y entramos sin hacer ruido, ¿vale?
-De acuerdo, pero si mi sobrino se enfada diré que fue por ti.
Las dos mujeres encendieron la luz del pasillo y abrieron con cuidado la puerta del cuarto de Juan, la luz del pasillo iluminaba muy poco el interior del cuarto de Juan, pero lo suficiente para buscar el sombrero, también podían ver a Juan durmiendo, bueno en realidad se estaba haciendo el dormido, estaba cubierto por una suave sábana que le cubría hasta el ombligo, dejando al descubierto el resto de su cuerpo, de cintura para arriba.
-Mira tu sobrino Laura, si es cierto que duerme desnudo.
-Pues si, míralo, sólo está cubierto por la sábana.
-¿Te has fijado en el bulto que tiene? Creo que debe tener un sueño erótico para tenerla de ese tamaño.
-No seas bruta Marta, es normal que los jovencitos siempre estén así, mi sobrino no va a ser diferente, mira aquí está tu sombrero, ya podemos salir.
-¿Salir? —dijo Marta— Juan está dormido, que tal si somos un poco traviesas.
-¿Traviesas?
-Si traviesas… ya sabes, ojear que guarda Juanito debajo de las sábanas.
En ese momento Juan hizo unos ruiditos como hablando en sueños y se dio la vuelta quedando boca abajo en la cama y dejando todo el culo al descubierto de su tía y Marta. Las dos mujeres se quedaron mudas sin respirar para no despertar a Juan.
-¿Has visto que culo tiene tu sobrino Laura?
-Menudo culo se gasta este crío, que bonito lo tiene, hasta dan ganas de tocarlo, jajaja.
-Pues toquémoslo, ¿no? Y dicho esto Marta acarició suavemente las nalgas de Juan… vamos Laura tócalo tú.
-Calla Marta, y sal de ahí que se va a despertar, venga vámonos.
Las dos mujeres salieron.
-No sé porque no te has atrevido Laura.
-Porque es mi sobrino Marta, no le voy a tocar el culo a mi sobrino como si fuese un hombre que me quiero tirar.
-Pero seguro que ganas te han quedado, jajaja.
-La verdad es que ver un culo tan perfecto si me ha gustado, almenos verlo me ha alegrado el día.
-Así me gusta amiga —dijo Marta.
Pasaron todo el día comprando y a la tarde después de comer y soportar todo ese calor regresaron a casa a darse un chapuzón en la piscina. Una vez con los bikinis puestos vieron a Juan que se estaba dando un baño.
-Mira a Juanito en la piscina —dijo su tía Laura— ahora le veremos marcar paquete con el bañador.
-Esooo Laura —le dio un codazo Marta— no me digas que ahora te vas a fijar en el paquete de Juan, un crío de 18 añitos… de tu sobrinito, jajajaja
-¿Y tú no Marta? Jajaja, es mi sobrino sí, pero bueno cuando una ve cuerpos jóvenes suelen ser de 35 o 40 años, nunca de uno de 18, es un niño jajajaja, ¿muchas quisieran poder verlo no?
-Y tanto Laura y tanto.
-Hola guapas. —saludó Juan— Venga meteros a dar un bañito, el agua está maravillosa, increíble.
-Sólo si nos mismas cariño —le dijo Marta— sólo si nos mimas.
-Qué quieres decir? —le dijo Juan.
-Que nos consientas —le dijo su tía Laura— a mi me gustaría relajarme en el agua, que me des un paseo yo agarrada a ti, por ejemplo.
-Vale tía, agárrate a mi cuello y te doy un paseo relajante.
Así las dos mujeres se tiraron a la piscina y Laura se agarró al cuello de Juan, quien la comenzó a pasear por la piscina.
-¿Te gusta tía?
Si me encanta moverme así, sin hacer esfuerzo cariño, que fuerte estás, menudos músculos tienes…
-¡Oye! —protestó Marta— Yo también quiero que me paseen, joooooo.
-Venga Marta, —dijo Juan— agárrate también a mi espalda, que cada una se agarre a un hombro.
-Pero Juanito —dijo Laura su tía— así no me gusta, así me canso, con las dos manos en un hombro o sólo con una y la otra libre me canso, ya no me relajo.
-Pues muy fácil tía, —dijo Juan— tú estás en mi hombro derecho, pues con la izquierda te agarras a mi hombro y con tu mano derecha a mi cintura y tu Marta lo mismo pero por el otro lado.
-¿Ah si? —dijo tía Laura— ¿No te importa que dos maduritas te toquen la cintura?
-Para nada tía, eso si, tú con esas uñas vigila de no cortarme nada, que las veo y me dan miedo si bajan mucho.
-Jajajaj, que cochino eres sobrino.
Así comenzó el paseo otra vez por el agua, Juan iba caminando lentamente por el perímetro de la piscina y las dos mujeres iban bien agarradas a él, cada una estaba con una mano agarrada a un hombro de Juan y con la otra le agarraban su cintura, esa cintura tan firme y fibrada que juan Tenía.
-Bueno chicas, cambio de postura que sinó no se dónde van a ir esas manos, jajaja.
-No seas tan creído sobrino, jajaja. Y no tengas miedo de estas maduritas… venga cambiemos pues, me ahora me llevas a caballito.
-Laura se agarró con fuerza a la espalda de Juan.
-Jo tía , menudas bolas tienes, nunca había sentido unas tetas de silicona a la espalda, parecen pelotas de tenis.
-No seas cochino y respeta a tu tía Juan, ya quisieran muchas jovencitas tener estas tetas.
Entonces Marta se puso al frente de juan, agarrándole por el cuello, y así Juan las llevaba a las dos, una delante y otra detrás.
-Bueno Laura, —dijo Marta— ¿jugamos a ahogar a Juan?
-Vale Marta, ahoguemos a este creído y demostrémosle lo que valemos.
-¿Vosotras? Conmigo no tenéis nada que hacer, jajajaja.
-¿Ah no? —dijo Marta mientras le pellizcó la polla.
-¡Ahhhg! —dejó salir un grito Juan— Eso es juego sucio y entonces le metió la cabeza bajo el agua.
Laura intentó ahogarlo entonces con las dos manos encima de la cabeza de Juan, pero no pudo y éste se giró y le pellizcó un pezón a su tía…
-Lo siento tía… no he podido evitarlo, jajajaja. —dijo para después lanzar a su tía al agua.
Entonces se volvió a enfrentar cara a cara con Marta, agarrándose de los brazos y riendo durante un rato, el rato suficiente para que su tía Laura viniese por detrás y pasándole los dos brazos por la cintura le agarrase con sus dos manos el paquete.
-Ahhhhhh… vale tía, vale, me rindoooooooo.
Laura no dejó de agarrarle el paquete pero si aflojó un poco la presión.
-Bueno Juan, ¿te vas a disculpar?
-¡Me rindoooo! —dijo Juan levantando las manos hacia arriba.
-Métele la mano dentro del bañador Laura —dijo Marta.
-Jajajaja…. —se rió Laura— Ni hablar que a mi sobrino se le está poniendo dura por momentos… gracias Juan, me lo tomo como un piropo, jajajaja.
Una vez fuera de la piscina las dos amigas comentaron la jugada.
-Que fuerte Marta. —dijo Laura— No me creo que le haya metido mano a mi sobrino.
-De fuerte nada, que el tío también te tocó las tetas.
-Lo sé, pero Juan aún le quedan dos semanas aquí de vacaciones a ver si lo voy a empezar a ver de otra manera, que vergüenza.
-De vergüenza nada, ¿acaso no te gustaría verle la polla? A mí por lo menos sí.
-Que guarra eres Marta, pero sí, si que me gustaría verle la polla, estaría bien vérsela.
-Si quieres yo puedo conseguir que tu sobrino nos enseñe la polla.
-¿Ah si? ¿Cómo?
-Muchas tardes jugamos al póker, le encanta y hacemos apuestas. Sabes, casi siempre le dejo ganar. Es cuestión de apostar algo así como el que pierda será el esclavo del otro y ya lo tenemos a nuestra merced.
-Eso estaría bien Marta —dijo Laura.
-Si pero si lo hago y lo consigo, —dijo Marta— tú te has de pasar con tu sobrino.
-¿Qué quieres decir? | 1 824 |
| 8 | Juan ya tenía 18 años, hacia dos semanas que los había cumplido y después de unas semanas sin parar de estudiar preparando los exámenes finales llegaron las vacaciones. Juan medía 1 metro 85 cm, moreno, pelo corto y facciones atractivas, tenía un cuerpo muy atlético y todo eso le permitía triunfar con las chicas de su ciudad, Madrid. Su madre Patricia, de 45 años le había prometido que ese verano iría al chalet de su tía Laura en Gandía. Laura, la tía de Juan, era la hermana mayor de Patricia, tenía 55 años aunque nadie diría que tenía esa edad. Laura no era la típica mujer cincuentona, siempre había sido una mujer muy moderna y liberal, siempre estaba arreglada, se mantenía guapa y alguna que otra operación ayudaba. Nunca se casó y tuvo muchas parejas, para Juan ir a veranear a casa de su tía en Gandía era sinónimo de fiesta y estaba deseoso de ir.
-Bueno hijo mío, —dijo Patricia a su hijo— pásatelo bien en casa de tu tía, no hagas lo que quieras y ya sabes compórtate.
-Que si mamá, tranquila mami, me portaré bien.
-Ya hijo, pero recuerda que tu tía hace poco que la han dejado y está un poco depre, no le des mucho trabajo, se ha portado muy bien invitándote a su chalet.
-Ok mami, en cuanto llegue te aviso, chaooo.
En cuanto Juan llegó a Gandía, su tía estaba allí esperándolo, hacía un año que no la veía y allí estaba, una mujer mayor bastante atractiva, pelo rubio recogido, silicona en los labios y los pechos, unas uñas largas y duras pintadas de un color metálico brillante y vestida bastante ajustada. Se saludaron.
-Hola Juanito, que guapo estás, menudo cambio desde el año pasado, de repente te has convertido en un hombre? Jajajaja….
-¿Y tú tía que tal?
-Pues como ya te habrá contado tu madre, Pepe, mi pareja de los últimos dos años me ha dejado por otra más joven, es lo que hay, el mundo está lleno de cabrones, pero no te quiero aburrir con mis historias, ya tengo a Marta mi amiga viviendo estos días en casa para animarme, tu a pasártelo bien , vale cariño?
-Gracias tía, la verdad es que tenía muchas ganas de venir y disfrutar del solecito de aquí.
Llegaron al rato al chalet de Laura, allí los estaba esperando Marta, una mujer de 40 años y muy divertida, era la mejor amiga de Laura que estaba allí pasando unos días para animar a su amiga, que desde que la dejaron estaba un poco deprimida, se juntó el verse vieja con estar sola y eso la afectaba mucho.
-Vaya, vaya, —dijo Marta— ¿este es tu sobrino Juan? Menudo hombre estás hecho, pensaba que serías más niño.
-Ya tiene 18 años, —dijo tía Laura— casi 40 años menos que yo…. Ayyyyy… que quiero llorar, con 55 años y solaaaaaa.
-Jajajaja… —rieron todos.
Pasó la primera semana de vacaciones, Juan ya tenía mucha confianza con su tía Laura y la amiga de esta, Marta. Juan había retomado las amistades de años pasados, de veranos pasados y enseguida empezó a salir mucho de fiesta , playita, discotecas, etc, se lo estaba pasando bomba. No tenía ninguna queja de su tía, porque Laura le dejaba hacer de todo, como siempre estaba medio depre no le decía no a nada.
-Laura hija, —le dijo una mañana Marta— ya podrías comenzar a salir otra vez y divertirte, ¿no? A conocer algún hombre.
-¿Un hombre amiga? —le respondió Laura— Yo estoy acabada.
-Pero si eres una mujer súper atractiva, ¿qué dices ahora? Lo que tienes que hacer es salir, conocer algún jovencito y follártelo, así te animarás.
-¿Conocer algún jovencito? Estás loca, ya no ligo ni con los hombres de mi edad.
-Le decimos algún amigo de tu sobrino, jajajaja.
-Si claro, ahora quieres que me ligue a un niño 40 años menor que yo… me conformo con un cincuentón barrigón.
-Ni hablar, esos a ti no te sirven, a te va la carne fresca.
Y así mantuvieron una conversación durante toda la mañana, al final Marta decidió hacer algo por su amiga y por la tarde , mientras Juan estaba en la piscina del chalet, tomando el sol, se sentó a su lado.
-Hola Juanito, ¿qué tal las vacaciones? ¿Te lo pasas bien?
-Sí, muy bien, gracias Marta, esto para uno de ciudad es un paraíso.
-¿Has conocido muchas chicas?
-Bueno alguna que otra la verdad, jajaja.
-¿Y tus amigos?
-¿Mis amigos?
-Si mira…. Te quería proponer algo, verás… ya sabes como está tu tía de depre.
-Si lo sé, pobre, necesita un ligue.
-Exacto Juan, tú lo has dicho, me lo has quitado de la boca, verás te iba a proponer una cosa. Pregunta algún amigo tuyo si estaría dispuesto a alegrarle un poco la vida a tu tía Laura, necesito a un joven que la ponga caliente.
-Pero que dices Marta, mis amigos son como yo y mi tía es muy mayor para nosotros, ninguno querrá acostarse con ella.
-No me refiero a acostarse con tu tía, me refiero a que la alegre un poco, ya sabes que la active, que la ponga como una moto.
-Dudo igualmente que ningún amigo mío acceda.
-Había pensado en pagarle, tú dile algún amigo tuyo si haría esto por dinero, yo le pagaría bien.
-¿Cuánto es bien? —preguntó Juan.
-No se, unos 200 0 300 euros, depende de lo que se consiga.
-¿Cómooooo?
-¿Podrías conseguirme algún amigo tuyo dispuesto por ese dinero?
-Y tanto que lo harían por ese dinero, sin duda.
-Perfecto. —dijo Marta— Cuanto antes me lo presentes mejor.
-¿Y si en vez de un amigo mío, que tal si soy yo? Por ese dinero estoy dispuesto y al vivir en casa con vosotras es mucho mejor.
-¿Tú? Pero si tú eres su sobrino, ¿cómo vas a ser tu el que la caliente el que la excite?
-¿Por que no? Mi tía y yo nos vemos sólo una vez al año, a mi no me importa excitarla.
-Pero a mi si, es tu tía y tu eres su sobrino, no está bien, no eres el más indicado, prefiero a un amigo tuyo.
-Pues no pienso decírselo a ninguno, o lo hago yo o nadie.
-Pero como vas a poner caliente a tu tía, por ejemplo, ¿serías capaz de dejar que te viese desnudo? Porque a ver sinceramente, al final tu tía tendrá que ver carne y de la buena, le tendrías que enseñar la polla, eso segurísimo.
-Pues claro, si hace falta lo hago, no me da vergüenza y además estoy muy bien dotado.
-Si eso dices ahora, que no te da vergüenza y luego te echarás atrás, te dará corte que sea tu tía.
-Que dices Marta y si hace falta dejo que me la toque y todo.
-Jajajajaja…. —se rió Marta— Eso sería la bomba… entonces ya sabes que te tendrás que desnudar seguro y ella te tendrá que ver la polla, ¿no te importa que la hermana de tu madre te vea la polla y quien sabe hasta te la toque?
-Pues claro que no me importa, yo le enseño la polla a mi tía, no me da nada de vergüenza.
-Pues Juan, me acabas de poner cachonda jajajaja, anda entonces quedamos así, a ver como te lo montas y si tu tía se da cuenta o no.
-No te arrepentirás Marta ya verás, ¿cuándo me pagas?
-Primero vamos a dejar pasar unos días, si veo que te lanzas y tu tía me comenta algo te iré pagando por partes.
Fueron pasando los días y la confianza de Juan con si tía y Marta fue en aumento, esta confianza facilitó que poco a poco fuese más y más descarado y desvergonzado a la hora de ir por la casa sin camiseta, enseñando su musculado y fibrado cuerpo. Poco a poco , un día Marta le comentó a su amiga Laura que si se había fijado en su sobrino , que siempre iba de pelo en pecho enseñando esos pectorales tan bien formados, Laura aun era reacia a decir nada, como si no le diese mucha importancia, hasta que a partir de un día, Juan empezó a ir a desayunar en calzoncillos, cada mañana iba a desayunar con su tía y Marta en calzoncillos, esto si empezó a llamar la atención de su tía Laura.
-Vaya con mi sobrino. —dijo Laura— ¿Te has fijado Marta cómo viene a desayunar?
-Y tanto, sobre todo me he fijado en su paquete —dijo mientras con las manos imaginaba su gran tamaño.
-Que guarra eres Marta, no hables así de mi sobrino.
-¿Cómo habla tía Laura? —dijo Juan mientras entraba en la cocina.
-Nada mi amor, —dijo Tía Laura— aquí Marta que dice que no le importa que vayas así, en calzoncillos por la casa.
-Jajajajaja…. —se rió Juan— estamos en familia, hay confianza, ¿a ti te importa tía?
-A mi tampoco mi niño, hace mucho que en esta casa no se pasea ningún joven con tu cuerpo, es una alegría para qué negarlo.
-Gracias tía. —y le dio un beso en el cachete de su tía. | 2 149 |
| 9 | • Título: Mi amiga paga a mi sobrino para que me excite
• Autor: #Black_Falcon
• Categoría: #Tia_Sobrino
• Tiempo estimado de lectura: 38 min.
Juan, mi sobrino viene a pasar las vacaciones a mi chalet, yo estoy depre por un desamor y mi amiga le paga dinero para que me excite… y lo que venga.
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| 10 | Augusto sentó a su hija sobre la silla y sin decirle más metió su pene en la rica concha de Helena. Augusto la cogió lento, disfrutando cada momento con su hija. Ella se sentía culpable y apenada pero tenían que terminar con el trato como su papi le había dicho.
El gerente veía sin perder atención como Augusto cogía a su hija, disfrutando ver como Helena derramaba lágrimas por sus mejillas. Finalmente su respiración se hizo intensa y comenzó a derramar leche por todo el piso mientras Augusto se daba cuenta de ello.
Augusto comenzó a coger con fuerza a su hija y cada vez más rápido. Ella permaneció en silencio hasta que su padre sacó el pene y sin decirle nada comenzó a metérselo en el culo.
-Aauuuuuuhhhggggg… —Helena gimió con fuerza y ahora las lágrimas eran de dolor más que de culpa.
Al parecer Augusto estaba castigando a su hija por haberse venido con los dedos de gerente, quitándole la virginidad de su culito.
Arremetió con fuerza sobre Helena haciendo que la silla casi se rompiera. Cambiaron de posición varias veces y finalmente Augusto comenzó a bufar como loco y derramó toda su leche. Terminó llenándola de leche hasta hacer que la leche fuera a parar hasta la silla al ya no caberle tanta en el culo.
Augusto se puso de pie sin decir palabra alguna e indicó a su hija que fuera a lavarse al baño.
-Será mejor que nunca hables de esto —le dijo Augusto al gerente.
-No lo haré señor…
Helena salió vestida caminando con dificultad, le dolía el culito mucho. Fue a un lado de su padre y se fueron de inmediato.
-Que fue lo que te hizo enojar tanto papi. Pensé que no había problema hasta que me la metiste en… ya sabes.
-La única diferencia entre la Helena de hoy y la de hace dos meses es que hoy fui tu cómplice… volviste a ser la perra de siempre.
-¿Papá podrías detener el carro un segundo?
Augusto detuvo el carro y la forzó a ver su sufrimiento en los ojos.
-Papá perdóname, estoy intentando cambiar, es lógico que haya tropiezos en el camino papi por favor perdóname. He entendido la lección, ahora sé que siempre hay un precio, te he hecho daño, herí tus sentimientos papi y eso es un precio que jamás estaré dispuesta a volver a pagar.
Volvió a poner en marcha el auto y cuando iban en la carretera Helena abrió la puerta del auto obligando a su padre a frenar de golpe y orillarse junto a un precipicio. Bajo del auto, tomó todas las bolsas que habían conseguido de la tienda porno, y al menos 3 mil pesos en juguetes lanzó al precipicio.
-¿Qué estas haciendo? —preguntó Augusto.
-Esto no vale la pena, es pura basura.
-¿Entonces lo que hicimos lo hicimos por nada?
-Nada de esto es tan importante para mí como tú lo eres papá… estoy enamorada de ti como el hombre que eres no como el padre que eres para mí.
© Jose
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| 11 | -¿Cómo es que empezaron a hacer esto? —pregunto el gerente— ¿Acaso la criaste de esta manera?
Helena miró a Augusto y le sonrió mientras caminaba lejos de ahí dejándole la respuesta a su padre.
-Ha sido solamente por los dos últimos meses. Empezó como una manera de educarla y ha ido creciendo.
-Siento que estoy enamorada de él. Amo su pene, es el mejor hombre con el que he estado, me considero muy afortunada de tener un papá como él.
-¿No sientes que se esta aprovechando de ti? ¿No te importa que sea tu padre?
Helena miró fijamente al gerente y le dijo:
-De hecho es por que es mi padre por lo que haría cualquier cosa que él me pida. Quiero su sexo, amo su sexo, necesito su sexo, ruego por su sexo, no sabes lo bien que me hace sentir tener el pene de papá en la boca.
El gerente sintió la poderosa y seductora mirada de Helena sobre él mientras esta le decía:
-Preferiría morir a estar separada de él. Dijiste que tendríamos todo lo que quisiéramos así que quiero por escrito tu consentimiento para que nos llevemos todo esto.
Helena tomó las manos del gerente y las llevo hasta sus pechos.
-¿Estas agarrándome las tetas delante de mi padre y eso es muy peligroso no crees? Comienza a escribir lo que te digo si no quieres que esto pare.
El gerente masajeó suavemente las tetas de Helena mientras Augusto no perdía detalle, fue por una hoja y escribió todo lo que Helena le dicto. Al terminar se lo dio a Augusto, Helena le pido que pusiera todas sus cosas en una bolsa y sin decir nada más, se acercó a su padre y comenzó a desabrochar su pantalón poniéndose de rodillas frente a él.
El gerente miró sin habla como Helena le chupaba el pene a su padre y mientras, el ponía en bolsas todo lo que le había gustado de la tienda a Helena. En un momento Helena se percató de que el gerente había dejado de empacar sus cosas y le dijo:
-¿Disculpa ya terminaste? Sigue empacando por favor…
-Si, disculpa… —contestó bajo viendo como Helena volvía a su labor de chupar la verga de su padre.
Metros allá estaba Helena de rodillas chupando la verga de Augusto, como podía el gerente metía todo en bolsas sin perder un solo segundo de vista a la hermosa rubia. Sentía que se había ganado la lotería tabú. Cuanto terminó de empacar, se acercó a Helena y con una mano nerviosamente comenzó a agarrar su precioso culo mientras Augusto celosamente lo veía.
Helena cerró sus ojos al sentir como el gerente metía los dedos en su conchita. Segundos después le dijo a su padre:
-¿Papi, te gustaría de una vez cogerme? O quieres quedarte mirando como me meten los dedos en la concha.
Augusto en verdad que la estaba pasando mal al ver en que situación estaba su hija en ese momento. Aún se preguntaba si sería capaz de cogerla delante del extraño. Helena miraba al gerente y le sonreía, al parecer no lo estaba haciendo tan mal con los dedos después de todo. Con una mano el gerente comenzó a masajear una teta de Helena sin dejar de meter sus dedos en la conchita apretadita de esta.
Augusto pudo ver en los ojos de su hija que un orgasmo se aproximaba mientras Helena devoraba salvajemente el pene de su papi.
Helena por un momento sacó el pene de su padre de su boca y le dijo:
-Te amo papi…
De inmediato Helena comenzó a venirse sintiendo los dedos del extraño en su conchita.
-Hmm… Aaahhhhhhmmmm…
Al terminar, con una mano aparto la del extraño que de inmediato se llevo sus dedos a la boca para probar el sabor de Helena.
-¿Papi estás bien? —preguntó Helena sintiendo pena y culpa. No podía creer que se hubiera venido tan pronto con los dedos de alguien.
-Estoy bien hija…
-Por favor no me odies papito… si quieres vamonos, ya no quiero esto… —preguntó aterrada a que su padre se enojara por lo que acababa de presenciar.
-No te odio amor. Ahora terminemos con esto, un trato es un trato…
De pronto el amor era más fuerte que el sexo para Helena. | 2 487 |
| 12 | Helena se quito el panty, se subió a una silla y abrió sus piernas regalándoles a Augusto y al encargado una hermosa vista de su conchita.
-Papi, ¿podrías pasarme mi foto?
Augusto sonrió mientras tomaba la foto de la mano del gerente y se la daba a su hija.
-Estoy desnuda, eso significa que todo lo que he escogido es mío. Ahora podemos hacer dos cosas, una es decirle a mi papi que me folle contigo viéndonos y la otra, tomamos nuestras cosas y nos vamos.
El gerente se quería desmayar de la impresión. Estaba a punto de ver algo con lo que siempre había fantaseado y visto en las películas de incesto.
-¿Puedo cogerte yo también? —preguntó el gerente.
-Eso no es parte del trato. —contestó Helena— Decide rápido, el tiempo esta corriendo y mi papá y yo no tenemos tiempo que perder.
-No lo sé… —contestó el gerente mientras veía toda la mercancía que llevaba e imaginando la que aparte podrían llevarse.
-Te diré algo. Deja que nos llevemos todo lo que queramos y te permitiré que me veas coger con mi papi. Como extra, dejare que toques mis tetas y también te dejaré por un segundo meter un dedo en mi conchita. Ya que si te portas bien y se lo pides gentilmente a mi papi puede que te deje terminar en mi carita…
El gerente miró a Augusto quien estaba completamente inconforme con la nueva oferta.
-Anda papi…. No será la primera vez que me ves con otro tipo… Además no me cogerá, solo meterá su dedo en mi conchita por un segundo y tal vez derrame su leche en las tetas de tu nenita.
-Si usted me permite hacer eso pueden quedarse con lo que quieran de la tienda señor…
-Por favor papi… piensa en todos los juguetes que podríamos tener. Todas las cosas con las que podría jugar mientras tú me ves.
-Por favor señor… —el gerente ahora le rogaba también a Augusto.
Augusto miró a su hija, en sus ojos había una ilusión de que su padre tuviera un poco de misericordia y aceptara.
-?En verdad piensas que te permitiré que metas tus dedos en la concha de mi hija y después te masturbes con los pechos de mi nenita? —le dijo disgustado.
-Señor, le aseguro que podrá tener todo lo que desee… Todo lo de la tienda si usted así lo quiere. Eso y los dos mil pesos en efectivo…
-Esta bien…
Helena saltó entusiasmada y comenzó sus compras desnuda.
-Después de que metas tus dedos en mi concha no podrás arrepentirte, ¿me entendiste? —le dijo al encargado.
Mientras compraba desnuda, Helena iba acompañada de su padre que no la dejaba ni un minuto a solas.
-¿En verdad estas disfrutando esto no es así?
-¿Tú no lo haces? ¿No te gusta sentirte poderoso? ¿Tan poderoso que puedes hacer a los demás hacer todo lo que tú quieras?
-Se siente diferente pero es algo que no haría regularmente.
-Velo por este lado papi. Estoy a punto de llenar el carro de toneladas de cosas que no nos costarán ni un centavo.
-Aún así hay un precio.
-No, no lo hay. Estoy satisfaciendo una de mis fantasías, alguien esta a punto de vernos tener sexo papi… al fin alguien se entera de lo nuestro. Alguien al fin sabe que estoy enamorada del hombre de mis sueños, llevo meses tratando de gritarlo al mundo entero. Por hoy seré tu estrella porno personal papi. Cuando me veas ser penetrada por sus dedos y llena de leche no verás a tu nenita, verás a la mujer que haría cualquier cosa por ti papi.
Helena tomó unas esposas de policía de la pared.
-¿Como jugaremos con esto papi? Cogerme por el culo es algo que nunca has hecho papi, de hecho es algo que nadie ha hecho antes por el miedo que le tengo al dolor anal. Tal vez esto sirva para que no me pueda escapar, ¿no crees?
Helena estaba diciendo la verdad, durante los dos meses de sexo no había nada de sexo anal. Hoy no lo estaba insinuando si no que quería que su padre le hiciera el sexo anal por primera vez frente a un extraño.
Por otro lado, aunque Augusto era viejo, el tampoco había tenido nunca sexo anal. Para los dos era un territorio totalmente nuevo.
El gerente los miraba cercanamente, observando como padre e hija hacían las compras. Sus ojos estaban centrados en la hermosa rubia que parecía disfrutar ser la putita de su papi. | 1 483 |
| 13 | Helena escogió dos atuendos y los llevo a la encargada pidiéndole a esta su opinión argumentando que su novio no se podía decidir por cual. La encargada le permitió usar el vestuario y cuando salió se veía sumamente sexy. Rápido comenzó a modelar la lencería frente al espejo ante la mirada de la encargada y de su padre. Augusto se sintió sumamente afortunado de ser el elegido para coger ese hermoso cuerpo de campeonato colegial.
Helena modeló para su padre a sabiendas que la gente que entraba en la tienda podía verla y la mayor parte de esta, hombres, se la comían con la mirada.
Finalmente entró a vestirse nuevamente, esta vez salió luciendo un hermoso conjunto negro. Se veía elegante, madura, hermosa sin palabras suficientes para describirla. El conjunto se pegaba a las curvas perfectas de Helena acentuando sus preciosas caderas, sus bellos pechos coronados por dos aureolas que quitaban el aliento.
La encargada de la tienda miraba a Augusto y en su mirada parecía ver algo… “Papi malo” pensaba mientras veía en los ojos perversión. De pronto se acercó el gerente de la tienda a Helena, le hizo una seña a la encargada de que distrajera a Augusto y le dijo en voz baja a Helena:
-Todo esto es gratis si me dejas ver como te la quitas.
-Cuando dices todo esto es gratis créeme que no sería lo único que tomaría de aquí. Además tengo algo mejor que verme sin ropa… ¿qué dices acerca de verme ser penetrada?
-Helena… —rápidamente interrumpió su padre que parecía darse cuenta de las intenciones del gerente.
-Espera amor…. —le dijo a su padre mientras volteaba a ver nuevamente al gerente y disimuladamente le mostraba los pezones— ¿Valdría la pena gastar 2 mil pesos por ver como una chica como yo es cogida sin piedad?
-Si te desnudas todo lo que has escogido hasta ahora corre a cuenta de la casa o puedes andar por aquí desnuda comprando más cosas y entonces si decidiré si vale la pena o no verte ser penetrada…
-Cierra la puerta y apaga las cámaras. —le dijo Helena.
El gerente de inmediato ahuyentó a la gente que se encontraba comprando pidiéndoles que regresaran más tarde, al ver que esto sucedía, la encargada de la tienda salió rápidamente, el gerente cerró la puerta poniendo el letrero de en una hora volvemos y apago la cámara.
Augusto permaneció de pie sin moverse, sin saber que hacer, aún curioso por el deseo de su hija de que alguien la viera ser cogida. El nunca había tenido sexo con alguien mirando. Había la posibilidad de que hubiera más cámaras en la tienda y los grabaran pero en esos momentos Augusto pensaba solamente en la posibilidad de que alguien le viera meter su pene en la concha de su hija. Por su puesto que el gerente no tenía idea de que se trataba de su hija la hermosa rubia que le acompañaba. Lo único que aparentaba era ser la hermosa chica con el hombre viejo como amantes.
Helena se puso frente a los dos y miró fijamente a su padre mientras comenzaba a desabrochar su brassier con un movimiento sensual, lento y con una sonrisa seductora en sus labios.
-Tan lejos como lleguemos, creo que antes debes saber algo…
Terminó de desabrochar su brassier y quitándoselo dejo sus hermosos pechos a la vista de su padre y el gerente,
-Mientras estaba en el vestuario, no pude dejar de pensar en la enorme cantidad de cosas de incesto que tienes en la tienda.
-¿En serio? —contestó el gerente.
-Si dejas que tome todo lo que yo quiera, podrás ver a este hombre de edad madura meterme el enorme bulto que tiene bajo su pantalón… eso podría ser algo parecido al incesto.
-El hecho de que le digas papi mientras cogen no hará que me convenza del todo.
Helena camino hacia la silla donde estaba su ropa y tomo su bolsa sacando de ella una foto familiar. La extendió hacia el gerente que de inmediato con una mano la tomo y al verla se quedo sin habla.
-¿No te molesta que vea mis fotos de pequeña verdad papi?
Augusto miró la foto en la mano del gerente, era de una pequeña niña abrazada a su padre, nada que ver con la bella mujer que ahora era. No había duda para el gerente ahora, estaba frente al incesto real. | 1 216 |
| 14 | Fueron a las afueras de la ciudad donde nadie los conocía y podían hablar cómodamente. Helena a todo momento coqueteaba con su padre llamando la atención de unos cuantos que estaban sentados a lado suyo. Se aseguro de llamarlo amor o mi vida en lugar de papá, actuando como si fuera su esposa.
Intercambiaron varias miradas de amor sin que Augusto se diera cuenta del amor que su hija ya sentía por él. Él tomaba todo como si estuviera con su hija aún cuando ya había tenido sexo con esta.
Tan pronto como estuvieron en el auto, Helena puso su mano en la entrepierna de su padre y comenzó a acariciarle el paquete mientras lo miraba "inocentemente".
-Papá, ya que estamos fuera ¿porque no aprovechamos el día?
-Helena…
-Anda papá. Hagamos algo para aprovechar que estamos solos. ¿Porque no vamos a una tienda porno? Podría conseguir una lencería sexy para ti, después nos vamos a un hotel y actúo como niña mala que se coge a su papi el resto de la tarde.
-En verdad que sabes como excitarme hija…
-Vamos papi… porque no me dejas enseñarte mi otro lado. Aún no me has hecho el amor teniendo yo el control. Deja que sea tu estrella porno por este día en lugar de tu niña buena papi…
-Esta bien, veamos como te comportas…
Helena emocionada lo guío hasta la tienda de sexo más próxima. Bajo del auto e inmediatamente entro en la tienda yendo hasta la pared donde estaban los consoladores y juguetes eróticos. Escaneó la pared viendo los distintos tamaños y formas, ocasionalmente bajando uno para mirarlo más de cerca con detalle y estudiar sus diferentes funciones.
-Pensé que veníamos por lencería… —le susurró tratando de que la encargada de la tienda no lo escuchara.
-Para eso venimos. Lo que pasa es que el mío se echo a perder de tanto escuchar a tu esposa y a ti gemir por las noches y necesito uno nuevo.
La encargada miro a Augusto al escucharle decir esto a Helena y Augusto agradeció que dijera tu esposa y no "mamá". Sabía que Helena decía tu esposa con la intención de hacerlo sentir avergonzado frente a los demás. Pero en cierta forma disfruto del momento haciéndoles pensar a los demás que estaba casado y aún así tenía una amante joven y bella como Helena.
Finalmente Helena se decidió por un consolador muy parecido al que tenía. Augusto con ello se percató de que era cierto que había descompuesto el suyo mientras escuchaba gemir a él y su esposa en el cuarto continuo. Fueron hasta la sección de lencería y Helena comenzó a verla pidiéndole su opinión en todo.
-Helena, en verdad me es muy difícil estar aquí contigo…
-¿Por qué?
-Nena soy tu padre… es difícil escoger cuando se trata de mi hija con la que estoy comprando.
-¿Me has estado cogiendo cinco días a la semana y no puedes ayudarme a escoger algo sexy?
Augusto no respondió y Helena acaricio su mejilla cariñosamente mirándolo a los ojos.
-Papá, si yo no fuera tu hija. ¿Te gustaría pasar el resto de tu vida conmigo?
-Sin pensarlo…
-Entonces deja de pensar en la nenita que has criado y comienza a verme como la mujer que más te ama en el mundo. Olvídate por un momento de que soy tu hija y comienza a verme como lo que ahora soy, tu pareja. Ya soy una mujer y eso es algo que no podemos cambiar. No tienes porque sentirte apenado ni culpable. Yo escogí esta vida a lado tuyo. De hecho creo que fue la mejor elección de mi vida. Ahora se lo que es estar enamorada.
-Hija tú sabes que esto es…
-Ya lo se papá es temporal pero no significa que no pueda disfrutar el momento.
Augusto miró a su hija en los ojos deseando que la situación fuera distinta. Sin querer comenzaba a enamorarse de la mujer en la que su hija se había convertido de la misma manera en que se había enamorado de su esposa años atrás. Ahora los castigos parecían estar olvidados y su hija se comportaba como su pareja.
Para él, Helena había madurado tanto los dos últimos meses que lo tenía sorprendido. | 1 165 |
| 15 | Helena saltó del sillón feliz y conforme se iba a su cuarto se desprendía con rapidez de su ropa. Regreso rápidamente vistiendo su pijama y se metió con velocidad bajo la sábana. Esa noche disfrutaron de su mutua compañía mientras miraban una película de niños, como en los viejos tiempos solo que esta vez Helena acariciaba el pene de su padre discretamente mientras se besaban en los labios con locura, claro, primero asegurándose de que su madre no anduviera despierta.
Augusto se abrazó de su hija toda la noche y Helena se abrazó del hombre al que amaba saboreando lo que sería tenerlo todas las noches a su lado muy pronto.
Augusto se despertó sintiendo los dedos de su esposa acariciando su pelo.
-Ustedes dos tenían años que no hacían esto. —hablo su esposa al ver que Augusto despertaba. Lo dijo en un tono suave, tratando de no despertar a Helena que dormía abrazada a su padre.
-Lo sé. De hecho ella fue la que lo sugirió. —contestó Augusto.
-He notado un gran cambio en ella últimamente. No sé que estén haciendo ustedes dos pero definitivamente esta funcionando.
-Tal vez se deba a que esta madurando. —le contestó Augusto tratando de esconder su enorme sentimiento de culpa.
La madre de Helena se agachó y beso a Augusto en la frente.
-Tengo que ir a la oficina un rato. Tengo un montón de reportes que no alcance a terminar ayer y son para el lunes.
-Esta bien, maneja con cuidado. Te amo.
Tan pronto como su madre se fue, Helena abrió los ojos.
-¿En verdad crees que va a la oficina a trabajar en los reportes papá?
-Helena no te metas en eso. Tu madre es una mujer genial y yo la amo.
-Esta bien. —se puso de pie— ¿Quieres que te haga algo de desayunar papi?
-Con un plato de cereal es más que suficiente, hija.
-A mi me gustaría un licuado de proteína papi. —le dijo en tono de broma— ¿Crees que me sea posible?
-¿Es que acaso no piensas en otra cosa que no sea sexo hija?
-No desde que comenzamos a tenerlo. Durante estos dos últimos meses, mi completa visión del mundo ha cambiado por completo. Amo estar contigo papi. Creo que mi mal comportamiento se debía a que estaba intentando llenar una parte de mí que creo al fin haberla llenado contigo.
-Helena, tú sabes que esto es temporal. No puedo estar contigo así toda la vida. No hay manera de seguir así por siempre hija, tú sabes que tu madre nunca lo toleraría. Tarde o temprano conocerás a un hombre magnífico y te casaras amor.
-Lo sé papi. Pero quiero disfrutar del momento al máximo. Así que, ¿qué te parecen unos huevos con chorizo? Eso no es sexual…
-Esta bien, jaja. Me voy a dar una ducha.
-¡¡Noooo!! —dijo echándose para atrás del comentario de lo no sexual— Bueno, sólo si me prometes que tendré el licuado de proteína más tarde.
-Tal vez para el desayuno…
Helena comenzó a hacer el desayuno, poniendo su laptop a un lado suyo. Tenía la clave de correo de su madre por lo que no tardo en revisarlo encontrándose con una gran cantidad de nombres que le eran desconocidos. Muy en el fondo deseaba que alguno de los nombres fuera de un amante. Tenía que buscar la manera de que su padre encontrara a su madre con un "amante".
-Debo hacer que mi madre entre a un hotel barato con su ex novio. Después haré que mi padre me lleve cerca de ahí y vea su auto estacionado en el hotel… podría ser más fácil de lo que me esperaba.
-No vayas a quemar el huevo. —le gritó Augusto desde el pasillo.
Rápidamente cerró la laptop tratando de que su padre no sospechara de sus intenciones. Se había olvidado del desayuno y ahora estaba quemado.
-Sabes papi, creo que tendrás que sacar tu billetera a menos de que quieras huevos cocidos.
-¿Lo dices en serio? —gritó Augusto desde su habitación.
-Desafortunadamente sí…
-Esto te quitara puntos, ¿sabes?
-En realidad no. Acabo de gastar varios puntos consiguiendo salir a desayunar con mi papi…
-Entonces será mejor que te vistas. | 1 110 |
| 16 | Pero suficiente era suficiente y Helena sabía que tendría que comportarse al menos una última vez como la perra manipuladora que era para sacar del camino a su madre. Si podía hacer que Zayra destruyera el matrimonio de aquel tipo que era su padre biológico, entonces ella podría hacer que su madre y él volvieran a estar juntos. Ellos habían tenido un pasado, si ellos se reunían una vez más, la flama volvería a encenderse —si es que alguna vez se había apagado— y de esa manera Helena tendría a Augusto para ella sola. Bien valía la pena pagarle a Zayra con tal de que destruyera el matrimonio de Augusto y su madre saliera de escena.
Helena camino hasta la puerta de la casa con mucho cuidado intentando no despertar a sus padres sin saber que Augusto la esperaba sentado en el sillón un poco molesto por el comportamiento de su hija en los últimos días.
-¿Donde has estado? —pregunto un poco irritado.
Helena fue hasta el sillón y se sentó a un lado suyo feliz de verlo despierto a esas horas sin su madre cerca.
-No te preocupes papi. He sido una niña buena, nada de que preocuparte. Fui invitada a una fiesta, y pues como no había visto a mis amigos durante mucho tiempo pensé que sería bueno ir. Solamente bebí una cerveza y por supuesto, nada de sexo papi. Si me hubieras visto actuar en la fiesta, definitivamente me hubieras dado puntos de niña buena.
-Me parece bien entonces hija… —respondió Augusto un poco inquieto pues había sido la primera noche de Helena a solas desde que el había tomado el control de su hija.
-Sabes papi, si no me crees acerca de lo del sexo puedes verificarlo por ti mismo…
Helena abrió las piernas invitando a Augusto a que metiera sus dedos en su dulce concha.
-En verdad me sentiría mucho mejor si me revisas papi.
Augusto observó sin moverse como su hija se recostaba lentamente en el sillón posando la cabeza sobre sus rodillas mientras cubría su cuerpo con una sábana. Miraron televisión por unos minutos mientras los dedos de Augusto entraban y salían de la conchita de Helena. Parte de él en verdad estaba revisando a su hija pero la mayor parte de él estaba solamente disfrutando del momento. Parecía ser cierto lo que su hija le decía pues en minutos su hija ya estaba en medio de un enorme orgasmo producido por los dedos de su padre.
Augusto no tenía ideas de los pensamientos de Helena. Helena se imaginaba a su madre completamente fuera de sus vidas. Teniendo de esta manera a su padre para ella sola, se imaginaba caminando por la casa desnuda todo el día, esperando a que su padre llegara del trabajo, la saludará con un enorme beso en la boca y se dispusiera a hacerle el amor por el resto del día.
Se imaginaba y añoraba el momento en el que por fin pudiera dormir con su padre en la misma cama. Quería caer dormida con su mano sujetando el duro pene de su padre, quería ser el consuelo de su papi cuando su madre lo dejara por otro hombre. Su padre se había convertido en su obsesión y quería que ese momento durara por siempre.
Helena quería tomar el lugar de su madre. La odiaba por haber tenido una aventura con otro hombre y por no admitir que ella no era la hija biológica de Augusto. Helena no tenía ningún interés en conocer a su verdadero padre. Él, era simplemente el hombre que se cogió a su madre algún tiempo atrás.
-Nena, creo que es hora de que me vaya a la cama. —le dijo Augusto.
-No esta noche papi. Quédate aquí conmigo anda. Finjamos que sin querer nos quedamos dormidos aquí en el sillón viendo televisión, como lo hacíamos antes aunque esta vez no sea cierto.
Augusto miró a su hija y un rostro sincero apareció. Habían sido años desde la última vez que ellos habían terminado dormidos en el sillón toda la noche sin querer viendo televisión, generalmente películas infantiles de su hija. En verdad extrañaba aquellos días en los que la inocencia abundaba el ser de Helena.
-Ve y cámbiate de ropa. Y nada de sexo esta noche, ¿entendido? | 1 082 |
| 17 | ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ VI
-Necesito que rompas un matrimonio. Se trata de un hombre de edad media con el que necesito intimides asegurándote de que su esposa lo descubra. Necesito que sea lo suficientemente drástico como para que su esposa no quiera volver a estar con él.
-Esa parece ser tu área Helena. ¿Qué traes contra este pobre hombre? Más importante aún, ¿porqué no lo haces tu misma? Usualmente este tipo de encuentros son los que te gustan.
-Yo no puedo hacer este. De hecho él no debe saber que estoy involucrada.
-Si claro. —Zayra comenzó a reírse— Seguramente este tipo no quiere nada contigo.
-No puedo con él porque se trata de mi padre biológico. Su esposa, no le permitiría jamás tener relaciones conmigo pero no es por eso que quiero quitarla de su vida.
-Siempre supe del rumor de que no eras hija de Augusto pero esto confirma todo. ¿Aún así me estas diciendo que quieres que folle con tu padre biológico?
-No es que quiera que folles con mi padre biológico, necesito que folles con él.
-Eso que me pides es un movimiento muy peligroso sabes.
-¿Quieres el dinero o no? Creo que te estoy ofreciendo lo suficiente como para que hagas tus malos hábitos no?
-¿Y que pasará si los separo? ¿Qué harás tú al respecto? ¿Presentarte como su hija perdida?
Helena se rió, admitiendo su mentira.
-Mi padre biológico tiene mucho dinero, yo sé que aunque se casó con otra mujer, el sigue amando a mi madre. La verdadera razón es que quiero que vuelva a estar con mi madre. Mi padre "adoptivo", Augusto, es muy manipulador, mi verdadero padre hará que mi madre vuelva con él.
-Sabía que había algo de conveniencia tuya.
-El sexo por dinero es algo equitativo. Créeme, Augusto no es un santo. Lo quiero fuera de mi vida, quiero vivir con mi madre y mi verdadero padre.
-Ya tienes edad como para hacer las maletas e irte de casa Helena, ¿no crees?
-¿Por qué habría de irme de casa cuando puedo tener un papá cariñoso que me mantenga? Estoy segura por la manera en que hablas que no te despiertas a media noche con los dedos de tu padre en la concha.
Zayra guardó silencio, Helena sabía exactamente el porque de su silencio. Helena recordaba la razón por la cual el padre de Zayra había tenido relaciones con ella, ahora ella se imaginaba que para estos días, el padre de Zayra ya habría hecho lo suyo y después de averiguar que su hija era una zorra borracha, la habría empezado a asechar sexualmente durante las noches cumpliendo sus fantasías más perversas.
-No sabía que tu padre hacía ese tipo de cosas contigo.
-¿Me vas ayudar o no?
-Si. Pero sólo lo hago para ayudarte a salir de esa horrible situación. Ninguna mujer se merece que su padre la moleste de esa manera.
-Gracias. Créeme que tu ayuda significa mucho para mí.
Augusto se había esforzado mucho tratando de enderezar a su hija la demente, manipuladora y puta, de hecho la había convertido en una especia de esclava sexual. Se había convertido en la nena de su papi pero lo que no sabía era que Helena estaba profundamente enamorada de él.
Durante los dos meses siguientes, Helena estuvo cerca de su padre todo el tiempo deseando que su padre se atreviera a follarla a todas horas. A parte de estar enamorada de su padre, estaba enamorada del duro y gordo miembro que su papi tenía entre las piernas. Realmente se estaba volviendo adicta al pene de su papi con el transcurso de los días, entre más la follaba más le gustaba y lo necesitaba.
Amaba los momentos inoportunos en que su papi metía la mano debajo de su blusa para agarrarle las tetas, o cuando nadie los veía, su padre metía su mano entre sus piernas para jugar con su conchita. Hicieron el amor miles de veces cada semana en lugares diferentes. Por las noches, Helena tenía que controlar su ira cuando escuchaba como su padre amaba a su madre en la recamara continua. Los pequeños gemidos de su madre, desataban su ira y sus celos teniendo que esconderlos. | 1 165 |
| 18 | Rápidamente Augusto sacó su pene y se puso de pie frente a su hija quien se metió de inmediato el pene en la boca y comenzó a recibir la enorme descarga de leche. Augusto la miro mamar furiosa. Al terminar el semen le chorreaba por los labios aún cuando la gran mayoría la había bebido ansiosa.
-Te amo papi —Helena a penas y pudo hablar.
-Yo también te amo hija.
Se vistieron y regresaron a casa en un viaje lleno de besos y caricias. Al llegar, a pesar de las suplicas de Helena a su padre porque durmiera esa noche con ella terminaron durmiendo en sus respectivas habitaciones. Al día siguiente Helena asistiría a la fiesta de Zayra con una intención en mente:
-Que haces aquí zorra. —le dijo Zayra al verla llegar— ¿Acaso vienes a rogar que te devuelva a tu novio?
-No. —contestó Helena con su típica forma de ser déspota.
-Ya termine con él. Puedes volver si quieras con él, esta libre —le contestó Zayra.
-Al demonio ese estúpido. He venido a hablar contigo.
-¿Acerca de que?
Helena la miro a los ojos y le dijo:
-¿Te gustaría ganar 5 mil pesos?
-A quien no…
Helena le extendió una faja de billetes y le dijo:
-Habrá más si vienes conmigo. ¿Quieres oír la oferta o no?
-Soy toda oídos...
Fueron a una habitación y se encerraron. De inmediato Helena le dijo:
-Necesito que rompas un matrimonio…
ㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤㅤ—————— | 1 046 |
| 19 | Como pudo la colocó con el culo al aire y comenzó a nalguearla.
-Todo el maldito día te la has pasado caliente verdad perrita hermosa…
-Sí papito.
Augusto se puso de pie y parado frente a ella le dijo:
-Mámalo…
Helena se puso de rodillas sobre la tierra y busco el pene de su padre.
-¿Quieres comerte el pito de papi no es así?
-Si papito déjame chupar tu rico pene por favor.
-¿Por qué te gusta tanto chuparlo?
-Porque sé que es prohibido. Sé que una niña buena no debe chuparle el pene a su papi.
La tomo de su cabeza y le metió el pene en la boca. Helena como sedienta por la leche de su padre comenzó a chupárselo con fuerza y velocidad. Su padre sentía que se venía pero aún no quería hacerlo.
-Suéltalo. —le indicaba a Helena que hacía caso omiso y seguía mamando con desesperación— ¡Suéltalo! —solo una cachetada hizo que Helena soltara el pene de su padre— En el momento en que yo lo decida debes soltar mi pene, ¿entiendes?
-Sí papi…
-Entonces hazlo con cuidado hasta que decida que es hora de meterlo en tu concha.
Helena comenzó a besar y lamer el tronco del pene mientras Augusto vía como lo hacía. Esta vez se concentró en hacer a su padre feliz y le dio una mamada que en su vida había de recordar para siempre.
-Papi, quiero que me cojas papito.
-¿Te lo mereces?
-Si papi. He chupado tu pito lo mejor que he podido, ahora quiero que me la metas.
-¿Serás una niña buena?
-Sí papi.
Augusto se recostó en la tierra y de inmediato Helena lo montó guiando con su mano el duro pene de su papi.
-Hmm… Helena…
-Te necesito papi… métemela toda… hmm…
Apenas entro la cabeza del pene de Augusto este le dijo:
-Te daré más siempre y cuando me confieses algo. Si respondes mi pregunta te meto un poco más, ¿lo harás?
-Sí papi, te diré lo que sea…
-¿Por qué razón me dormiste para luego violarme?
-No lo sé papá…
Detuvo su pene y le dio una fuerte nalgada.
-No es suficiente. Tendrás que decirme la verdad si quieres que papi te coja.
Agarrando valentía Helena le dijo:
-Lo hice porque… estoy enamorada de ti. Mi madre es una puta cualquiera, ella no te merece, yo si. —comenzó a llorar.
Augusto metió su pene completo en la concha de su hija pero ni hizo ningún movimiento y sujetando a helena de sus nalgas fuertemente, le impidió que las moviera para cabalgarlo.
-Hmm… papá por favor cógeme…
-Todavía no. ¿Qué estas dispuesta a hacer por mí?
-Lo que sea papi… lo que sea…
Recibió otra fuerte nalgada en su culo.
-Quiero que me digas todo lo diferente que harás conmigo de hoy en adelante.
Augusto soltó un poco las nalgas de Helena y esta de inmediato comenzó a cabalgar a su padre sintiendo un enorme placer.
-Aahhhh… papiii que ricoo… Te prometo que renunciare a los hombres. Hmm… sólo tendré sexo contigo… —paro de hablar y su padre saco su pene hasta la mitad— ¡¡Nooo papi!! No lo hagas.
-Entonces sigue hablando.
-Seré una niña buena de hoy en adelante. –nuevamente su padre metió todo su pene y la dejo cabalgar— Quiero ser una niña buena contigo papito. Hmm… quiero que me ames, que disfrutes hacerme el amor. Quiero ser todo para ti y que te sientas orgulloso de mí… hmm…
Augusto puso sus manos en la caderas de Helena y la hizo subir y bajar de su pene con fuerza. La cogió fuerte haciéndola venirse varias veces, haciéndola llorar de satisfacción, en ves de controlar al hombre durante el sexo, esta vez Helena solo tuvo que sentarse sobre el duro pene de su papi y dejar que sus manos la subieran y bajaran como nunca en su vida.
-Estoy a punto de venirme…
-Lléname de leche papi… ahhhmmm… quiero gastar todos mis puntos de niña buena en tu leche… hmm…
-No, algún otro lado hija… hmm
-Aaaahhhh… por favor papi… la quiero adentro de mí… lléname de leche papito…
-No, algún otro lugar o la tiro en la tierra.
-En mi boca papi en mi boca papito —le dijo al ver que su papi no estaba dispuesto a llenarla de leche. | 1 033 |
| 20 | Se recostaron y Augusto espero despierto hasta que comenzó a oír que la respiración de su esposa se hacía más intensa. Cuando estuvo seguro de que su esposa dormía, cuidadosamente salió de la cama y salió silenciosamente de la habitación. En el pasillo se encontró con Helena de pie moviendo sus piernas nerviosamente.
-Por dios papi te necesito mucho… por favor llévame a alguna parte y cógeme. No puedo seguir así, me has torturado toda la noche.
-En cierta forma tú también lo has hecho conmigo —le decía mientras silenciosamente abría la puerta de salida de la casa.
Helena se subió al auto tan pronto como Augusto lo encendió. De inmediato la cabeza de Helena ya estaba en su entrepierna buscando su pene. Lo saco y lo comenzó a mamar deliciosamente mientras manejaba en la noche tratando de concentrarse en el camino.
La llevo hasta el mismo lugar de aquella noche inolvidable, estacionando su auto junto al enorme árbol, Helena se bajo y comenzó a quitarse la ropa ansiosa por estar desnuda frente a su padre.
-¿Papá, podría cambiar mis 10 puntos?
-¿Qué es lo que quieres?
-¿Podrías atarme y hacer como si abusaras de mí?
-No necesito tenerte atada para poder cogerte…
-Lo se papá pero en verdad quiero que me trates como una niña mala papito…
Se paro frente a su padre desnuda, excitada y vulnerable a lo que su padre quisiera hacerle.
-¡¡Deténganse!! —gritó una voz desde la oscuridad y pronto vieron una pistola apuntándoles— Arriba las manos. –la misteriosa persona les ordeno.
Augusto puso sus manos arriba y al ver a su hija sonriendo supuso que todo había sido una trampa, al parecer había dado aviso a la policía. ¿Que pensaría la policía de verlo con una hermosa jovencita desnuda en medio de la nada? Pero lo peor sería cuando se enterasen de que la hermosa jovencita era su hija.
Augusto ya podía verse en prisión. Su única consolación era que su hija acababa de joderse la vida también, si es que era algún tipo de consolación. Seguramente ella le había dado aviso a la policía. Al mirarla, le hizo un guiño y sin pena de mostrarse desnuda comenzó a caminar hacia el policía. Después de todo era ella la víctima.
-Quédate donde estas —le dijo el policía.
-En verdad no se que hacer señor…
Augusto vio a su hija caminar iluminada por las luces del auto hasta que desapareció en la oscuridad. Podía escuchar como hablaban pero no entendía lo que decían, su hija estuvo en la oscuridad por varios minutos hablando con el policía hasta que de pronto, una lámpara se encendió mostrando el rostro de su hija y de inmediato pudo ver en sus ojos una mirada intimidante y malévola. El policía se alejó mientras ella seguía de pie viendo la patrulla alejarse.
-Tenía un reporte de nuestro auto estacionado aquí hace unas noches.
-¿Qué fue lo que sucedió?
-Yo conozco al policía. Pudiera decirse que lo conozco muy bien. Me extraña que no lo hayas visto en los videos.
-¿Esto fue una trampa?
-No. —parecía bastante honesta— Aparentemente mi mal comportamiento nos acaba de salvar de ir a la cárcel.
Camino hasta su padre y lo miro a los ojos con mucho amor y ternura.
-Me dijiste que una de las partes más importantes del amor es la confianza. Yo te amo y confío en ti papi…
-Vayámonos de aquí hija.
-No. Con todo respeto papi. En verdad me gustaría cambiar mis puntos de niña buena. Estamos a salvo por esta noche.
-¿Que tan mal te has portado? —le pregunto bajando la guarda y dispuesto a complacer a su hija por esa noche.
-Papi, no tienes idea de que tan mal me he estado portando.
-¿Crees que mereces que papi te de unas buenas nalgadas?
-He sido muy mala papi. Quizás debas nalguearme pero después talvez debas consolarme.
Bajo el enorme árbol, tomo a su hija del pelo y lentamente comenzó a besarla, forzándola a acostarse en la tierra. Sacándose la ropa, Augusto comenzó a presionar su cuerpo contra el de su hija.
-¿Te molesta tener desnudo a tu papi encima de ti?
-Si papá. No lo hagas por favor…
Augusto golpeó sus muslos con fuerza haciéndola retorcerse del dolor.
-Esta vez estoy aquí para castigarte hija. | 995 |
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