Juan ya tenía 18 años, hacia dos semanas que los había cumplido y después de unas semanas sin parar de estudiar preparando los exámenes finales llegaron las vacaciones. Juan medía 1 metro 85 cm, moreno, pelo corto y facciones atractivas, tenía un cuerpo muy atlético y todo eso le permitía triunfar con las chicas de su ciudad, Madrid. Su madre Patricia, de 45 años le había prometido que ese verano iría al chalet de su tía Laura en Gandía. Laura, la tía de Juan, era la hermana mayor de Patricia, tenía 55 años aunque nadie diría que tenía esa edad. Laura no era la típica mujer cincuentona, siempre había sido una mujer muy moderna y liberal, siempre estaba arreglada, se mantenía guapa y alguna que otra operación ayudaba. Nunca se casó y tuvo muchas parejas, para Juan ir a veranear a casa de su tía en Gandía era sinónimo de fiesta y estaba deseoso de ir.
-Bueno hijo mío, —dijo Patricia a su hijo— pásatelo bien en casa de tu tía, no hagas lo que quieras y ya sabes compórtate.
-Que si mamá, tranquila mami, me portaré bien.
-Ya hijo, pero recuerda que tu tía hace poco que la han dejado y está un poco depre, no le des mucho trabajo, se ha portado muy bien invitándote a su chalet.
-Ok mami, en cuanto llegue te aviso, chaooo.
En cuanto Juan llegó a Gandía, su tía estaba allí esperándolo, hacía un año que no la veía y allí estaba, una mujer mayor bastante atractiva, pelo rubio recogido, silicona en los labios y los pechos, unas uñas largas y duras pintadas de un color metálico brillante y vestida bastante ajustada. Se saludaron.
-Hola Juanito, que guapo estás, menudo cambio desde el año pasado, de repente te has convertido en un hombre? Jajajaja….
-¿Y tú tía que tal?
-Pues como ya te habrá contado tu madre, Pepe, mi pareja de los últimos dos años me ha dejado por otra más joven, es lo que hay, el mundo está lleno de cabrones, pero no te quiero aburrir con mis historias, ya tengo a Marta mi amiga viviendo estos días en casa para animarme, tu a pasártelo bien , vale cariño?
-Gracias tía, la verdad es que tenía muchas ganas de venir y disfrutar del solecito de aquí.
Llegaron al rato al chalet de Laura, allí los estaba esperando Marta, una mujer de 40 años y muy divertida, era la mejor amiga de Laura que estaba allí pasando unos días para animar a su amiga, que desde que la dejaron estaba un poco deprimida, se juntó el verse vieja con estar sola y eso la afectaba mucho.
-Vaya, vaya, —dijo Marta— ¿este es tu sobrino Juan? Menudo hombre estás hecho, pensaba que serías más niño.
-Ya tiene 18 años, —dijo tía Laura— casi 40 años menos que yo…. Ayyyyy… que quiero llorar, con 55 años y solaaaaaa.
-Jajajaja… —rieron todos.
Pasó la primera semana de vacaciones, Juan ya tenía mucha confianza con su tía Laura y la amiga de esta, Marta. Juan había retomado las amistades de años pasados, de veranos pasados y enseguida empezó a salir mucho de fiesta , playita, discotecas, etc, se lo estaba pasando bomba. No tenía ninguna queja de su tía, porque Laura le dejaba hacer de todo, como siempre estaba medio depre no le decía no a nada.
-Laura hija, —le dijo una mañana Marta— ya podrías comenzar a salir otra vez y divertirte, ¿no? A conocer algún hombre.
-¿Un hombre amiga? —le respondió Laura— Yo estoy acabada.
-Pero si eres una mujer súper atractiva, ¿qué dices ahora? Lo que tienes que hacer es salir, conocer algún jovencito y follártelo, así te animarás.
-¿Conocer algún jovencito? Estás loca, ya no ligo ni con los hombres de mi edad.
-Le decimos algún amigo de tu sobrino, jajajaja.
-Si claro, ahora quieres que me ligue a un niño 40 años menor que yo… me conformo con un cincuentón barrigón.
-Ni hablar, esos a ti no te sirven, a te va la carne fresca.
Y así mantuvieron una conversación durante toda la mañana, al final Marta decidió hacer algo por su amiga y por la tarde , mientras Juan estaba en la piscina del chalet, tomando el sol, se sentó a su lado.
-Hola Juanito, ¿qué tal las vacaciones? ¿Te lo pasas bien?
-Sí, muy bien, gracias Marta, esto para uno de ciudad es un paraíso.
-¿Has conocido muchas chicas?
-Bueno alguna que otra la verdad, jajaja.
-¿Y tus amigos?
-¿Mis amigos?
-Si mira…. Te quería proponer algo, verás… ya sabes como está tu tía de depre.
-Si lo sé, pobre, necesita un ligue.
-Exacto Juan, tú lo has dicho, me lo has quitado de la boca, verás te iba a proponer una cosa. Pregunta algún amigo tuyo si estaría dispuesto a alegrarle un poco la vida a tu tía Laura, necesito a un joven que la ponga caliente.
-Pero que dices Marta, mis amigos son como yo y mi tía es muy mayor para nosotros, ninguno querrá acostarse con ella.
-No me refiero a acostarse con tu tía, me refiero a que la alegre un poco, ya sabes que la active, que la ponga como una moto.
-Dudo igualmente que ningún amigo mío acceda.
-Había pensado en pagarle, tú dile algún amigo tuyo si haría esto por dinero, yo le pagaría bien.
-¿Cuánto es bien? —preguntó Juan.
-No se, unos 200 0 300 euros, depende de lo que se consiga.
-¿Cómooooo?
-¿Podrías conseguirme algún amigo tuyo dispuesto por ese dinero?
-Y tanto que lo harían por ese dinero, sin duda.
-Perfecto. —dijo Marta— Cuanto antes me lo presentes mejor.
-¿Y si en vez de un amigo mío, que tal si soy yo? Por ese dinero estoy dispuesto y al vivir en casa con vosotras es mucho mejor.
-¿Tú? Pero si tú eres su sobrino, ¿cómo vas a ser tu el que la caliente el que la excite?
-¿Por que no? Mi tía y yo nos vemos sólo una vez al año, a mi no me importa excitarla.
-Pero a mi si, es tu tía y tu eres su sobrino, no está bien, no eres el más indicado, prefiero a un amigo tuyo.
-Pues no pienso decírselo a ninguno, o lo hago yo o nadie.
-Pero como vas a poner caliente a tu tía, por ejemplo, ¿serías capaz de dejar que te viese desnudo? Porque a ver sinceramente, al final tu tía tendrá que ver carne y de la buena, le tendrías que enseñar la polla, eso segurísimo.
-Pues claro, si hace falta lo hago, no me da vergüenza y además estoy muy bien dotado.
-Si eso dices ahora, que no te da vergüenza y luego te echarás atrás, te dará corte que sea tu tía.
-Que dices Marta y si hace falta dejo que me la toque y todo.
-Jajajajaja…. —se rió Marta— Eso sería la bomba… entonces ya sabes que te tendrás que desnudar seguro y ella te tendrá que ver la polla, ¿no te importa que la hermana de tu madre te vea la polla y quien sabe hasta te la toque?
-Pues claro que no me importa, yo le enseño la polla a mi tía, no me da nada de vergüenza.
-Pues Juan, me acabas de poner cachonda jajajaja, anda entonces quedamos así, a ver como te lo montas y si tu tía se da cuenta o no.
-No te arrepentirás Marta ya verás, ¿cuándo me pagas?
-Primero vamos a dejar pasar unos días, si veo que te lanzas y tu tía me comenta algo te iré pagando por partes.
Fueron pasando los días y la confianza de Juan con si tía y Marta fue en aumento, esta confianza facilitó que poco a poco fuese más y más descarado y desvergonzado a la hora de ir por la casa sin camiseta, enseñando su musculado y fibrado cuerpo. Poco a poco , un día Marta le comentó a su amiga Laura que si se había fijado en su sobrino , que siempre iba de pelo en pecho enseñando esos pectorales tan bien formados, Laura aun era reacia a decir nada, como si no le diese mucha importancia, hasta que a partir de un día, Juan empezó a ir a desayunar en calzoncillos, cada mañana iba a desayunar con su tía y Marta en calzoncillos, esto si empezó a llamar la atención de su tía Laura.
-Vaya con mi sobrino. —dijo Laura— ¿Te has fijado Marta cómo viene a desayunar?
-Y tanto, sobre todo me he fijado en su paquete —dijo mientras con las manos imaginaba su gran tamaño.
-Que guarra eres Marta, no hables así de mi sobrino.
-¿Cómo habla tía Laura? —dijo Juan mientras entraba en la cocina.
-Nada mi amor, —dijo Tía Laura— aquí Marta que dice que no le importa que vayas así, en calzoncillos por la casa.
-Jajajajaja…. —se rió Juan— estamos en familia, hay confianza, ¿a ti te importa tía?
-A mi tampoco mi niño, hace mucho que en esta casa no se pasea ningún joven con tu cuerpo, es una alegría para qué negarlo.
-Gracias tía. —y le dio un beso en el cachete de su tía.