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UN CURSO DE MILAGROS Coret_yn

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No importa cuando (dia o mes) comiences el Curso, continua en orden las lecciones hasta final de año. Luego el día 1 de ENERO vuelve a comenzar por la numero 1, eso es lo que hacemos todos los que practicamos Un Curso de Milagros. Estamos para ayudarte!!.

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8. Repite el Nombre de Dios, y lo estarás reconociendo como el único Creador de la realidad. Y estarás reconociendo asimismo que Su Hijo es parte de Él y que crea en Su Nombre. Siéntate en silencio y deja que Su Nombre se convierta en la idea todo ­abarcadora que absorbe tu mente por completo. Acalla todo pen­samiento excepto éste. Deja que ésta sea la respuesta para cual­quier otro pensamiento, y observa cómo el Nombre de Dios reemplaza a los miles de nombres que diste a todos tus pensa­mientos, sin darte cuenta de que sólo hay un Nombre para todo lo que existe y jamás existirá. https://youtu.be/TiVuZ6IyiKE 9. Hoy puedes alcanzar un estado en el que experimentarás el don de la gracia. Puedes escaparte de todas las ataduras del mundo, y ofrecerle a éste la misma liberación que tú has encontrado. Pue­des recordar lo que el mundo olvidó y ofrecerle lo que tú has recordado. Puedes también aceptar el papel que te corresponde desempeñar en su salvación, así como en la tuya propia. Y ambas se pueden lograr perfectamente. 10. Recurre al Nombre de Dios para tu liberación y se te conce­derá. No se necesita más oración que ésta, pues encierra dentro de sí a todas las demás. Las palabras son irrelevantes y las peticiones innecesarias cuando el Hijo de Dios invoca el Nombre de su Padre. Los Pensamientos de su Padre se vuelven los suyos propios. El Hijo de Dios reivindica su derecho a todo lo que su Padre le dio, le está dando todavía y le dará eternamente. Lo invoca para dejar que todas las cosas que creyó haber hecho que­den sin nombre ahora, y en su lugar el santo Nombre de Dios se convierta en el juicio que él tiene de la intranscendencia de todas ellas. 11. Todo lo insignificante se acalla. Los pequeños sonidos ahora son inaudibles. Todas las cosas vanas de la tierra han desapare­cido. El universo consiste únicamente en el Hijo de Dios, que invoca a su Padre. Y la Voz de su Padre responde en el santo Nombre de su Padre. La paz eterna se encuentra en esta eterna y serena relación, en la que la comunicación transciende con creces todas las palabras, y, sin embargo, supera en profundidad y altura todo aquello que las palabras jamás pudiesen comunicar. Quere­mos experimentar hoy esta paz en el Nombre de nuestro Padre. Y en Su Nombre se nos concederá. https://youtu.be/TiVuZ6IyiKE

*🌀 LECCIÓN 183 🌀* — 2 de Julio — *Invoco el Nombre de Dios y el mío propio.* https://youtu.be/TiVuZ6IyiKE 1. El Nombre de Dios es sagrado, pero no es más sagrado que el tuyo. Invocar Su Nombre es invocar el tuyo. Un padre le da su nombre a su hijo y, de este modo, identifica a su hijo con él. Sus hermanos comparten su nombre y, así, están unidos por un vínculo en el que encuentran su identidad. El Nombre de tu Padre te recuerda quién eres incluso en un mundo que no lo sabe, e incluso cuando tú mismo no lo has recordado. 2. El Nombre de Dios no puede ser oído sin que suscite una res­puesta, ni pronunciado sin que produzca un eco en la mente que te exhorta a recordar. Di Su Nombre, y estarás invitando a los ángeles a que rodeen el lugar en el que te encuentras, a cantarte según despliegan sus alas para mantenerte a salvo y a protegerte de cualquier pensamiento mundano que quisiera mancillar tu santidad. 3. Repite el Nombre de Dios, y el mundo entero responderá aban­donando las ilusiones. Todo sueño que el mundo tenga en gran estima de repente desaparecerá, y allí donde parecía encontrarse hallarás una estrella, un milagro de gracia. Los enfermos se levantarán, curados ya de sus pensamientos enfermizos. Los cie­gos podrán ver y los sordos oír. Los afligidos abandonarán su duelo, y sus lágrimas de dolor se secarán cuando la risa de felici­dad venga a bendecir al mundo. 4. Repite el Nombre de Dios y todo nombre nimio deja de tener significado. Ante el Nombre de Dios, toda tentación se vuelve algo indeseable y sin nombre. Repite Su Nombre, y verás cuán fácilmente te olvidas de los nombres de todos los dioses que hon­rabas. Pues habrán perdido el nombre de dios que les otorgabas. Se volverán anónimos y dejarán de ser importantes para ti, si bien, antes de que dejases que el Nombre de Dios reemplazase a sus nimios nombres, te postrabas reverente ante ellos llamándo­los dioses. 5. Repite el Nombre de Dios e invoca a tu Ser, Cuyo Nombre es el Suyo. Repite Su Nombre, y todas las cosas insignificantes y sin nombre de la tierra se ven en su correcta perspectiva. Aquellos que invocan el Nombre de Dios no pueden confundir lo que no tiene nombre con el Nombre, el pecado con la gracia, ni los cuer­pos con el santo Hijo de Dios. Y si te unes a un hermano mien­tras te sientas con él en silencio y repites dentro de tu mente quieta el Nombre de Dios junto con él, habrás edificado ahí un altar que se eleva hasta Dios Mismo y hasta Su Hijo. https://youtu.be/TiVuZ6IyiKE 6. Practica sólo esto hoy: repite el Nombre de Dios lentamente una y otra vez. Relega al olvido cualquier otro nombre que no sea el Suyo. No oigas nada más. Deja que todos tus pensamientos se anclen en Esto. No usaremos ninguna otra palabra, excepto al principio, cuando repetimos la idea de hoy una sola vez. Y enton­ces el Nombre de Dios se convierte en nuestro único pensamiento, nuestra única palabra, lo único que ocupa nuestras mentes, nues­tro único deseo, el único sonido que tiene significado y el único Nombre de todo lo que deseamos ver y de todo lo que queremos considerar nuestro. 7. De esta manera extendemos una invitación que jamás puede ser rechazada. Y Dios vendrá, y Él Mismo responderá a ella. No pienses que Él oye las vanas oraciones de aquellos que lo invocan con nombres de ídolos que el mundo tiene en gran estima. De esa manera nunca podrán llegar a Él. Dios no puede oír peticio­nes que le pidan que no sea Él Mismo o que Su Hijo reciba otro nombre que no sea el Suyo.

*UCDM LECCIÓN 183* *2 de Julio*. ⬇️ *Invoco el Nombre de Dios y el mío propio.*
*UCDM LECCIÓN 183* *2 de Julio*. ⬇️ *Invoco el Nombre de Dios y el mío propio.*

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Foto de La Espiritual Yngrid Gómez
Foto de La Espiritual Yngrid Gómez

Y las mismas manos que se la dieron a tu hermano, te conducirán más allá del miedo al amor. 🕊️

La visión del Espíritu Santo no es un regalo nimio ni algo con lo que se juega por un rato para luego dejarse de lado.Presta gran atención a esto, y no creas que es sólo un sueño, una idea pueril con la que entretenerte por un rato, o un juguete con el que juegas de vez en cuando y del que luego te olvidas. Pues si eso es lo que crees, eso es lo que será para ti. 7. Gozas ya de la visión que te permite ver más allá de las ilusiones. Se te ha concedido para que no veas espinas, ni extraños, ni ningún obstáculo a la paz. El temor a Dios ya no significa nada para ti. ¿Quién temería enfrentarse a las ilusiones, sabiendo que su salvador está a su lado? Con él a tu lado tu visión se ha convertido en el poder más grande que Dios Mismo puede conceder para desvanecer las ilusiones, pues lo que Dios le dio al Espíritu Santo, tú lo has recibido. El Hijo de Dios cuenta contigo para su liberación. Pues tú has pedido -y se te ha concedido- la fortaleza para poder enfrentarte a este último obstáculo, y no ver clavos ni espinas que crucifiquen al Hijo de Dios y lo coronen como rey de la muerte. 8. El hogar que has elegido está al otro lado, más allá del velo. Ha sido cuidadosamente preparado para ti y ahora está listo para recibirte. No lo verás con los ojos del cuerpo. Sin embargo, ya dispones de todo cuanto puedas necesitar. Tu hogar te ha estado llamando desde los orígenes del tiempo y nunca has sido completamente sordo a su llamada. Oías, pero no sabías cómo mirar, ni hacia dónde. Pero ahora sabes. El conocimiento se encuentra en ti, presto a ser revelado y liberado de todo el terror que lo mantenía oculto. En el amor no hay cabida para el miedo. El himno de la Pascua es el grato estribillo que dice que al Hijo de Dios nunca se le crucificó. Alcemos juntos la mirada, no con miedo, sino con fe. Y no tendremos miedo, pues no veremos ninguna ilusión, sino una senda que conduce a las puertas del Cielo, el hogar que compartimos en un estado de quietud y donde moramos dulcemente y en paz como uno solo. 9. ¿No te gustaría que tu santo hermano te condujese hasta allí? Su inocencia alumbrará tu camino, ofreciéndote su luz guiadora y absoluta protección, y refulgiendo desde el santo altar en su interior donde tú depositaste las azucenas del perdón. Permite que sea él quien te salve de tus ilusiones, y contémplalo con la nueva visión que ve las azucenas y te brinda felicidad. Iremos más allá del velo del temor, alumbrándonos mutuamente el camino. La santidad que nos guía se encuentra dentro de nosotros, al igual que nuestro hogar. De este modo hallaremos lo que Aquel que nos guía dispuso que hallásemos. 10. Este es el camino que conduce al Cielo y a la paz de la Pascua, donde nos unimos en gozosa conciencia de que el Hijo de Dios se ha liberado del pasado y ha despertado al presente. Ahora es libre, y su comunión con todo lo que se encuentra dentro de él es ilimitada. Ahora las azucenas de su inocencia no se ven mancilladas por la culpabilidad, pues están perfectamente resguardadas del frío estremecimiento del miedo, así como de la perniciosa influencia del pecado. Tu regalo lo ha salvado de las espinas y de los clavos, y su vigoroso brazo está ahora libre para conducirte a salvo a través de ellos hasta el otro lado. Camina con él ahora lleno de regocijo, pues el que te salva de las ilusiones ha venido a tu encuentro para llevarte consigo a casa. 11. He aquí tu salvador y amigo, a quien tu visión ha liberado de la crucifixión, libre ahora para conducirte allí donde él anhela estar. Él no te abandonará, ni dejará a su salvador a merced del dolor. Y gustosamente caminaréis juntos por la senda de la inocencia, cantando según contempláis las puertas del Cielo abiertas de par en par y reconocéis el hogar que os llamó. Concédele a tu hermano libertad y fortaleza para que pueda llegar hasta allí. Y ven ante su santo altar, donde la fortaleza y la libertad te aguardan para que ofrezcas y recibas la radiante conciencia que te conduce a tu hogar. La lámpara está encendida en ti para que le des luz a tu hermano.

*(((LIBRO DE TEXTO)))* *20. LA VISIÓN DE LA SANTIDAD.* *II. La ofrenda de azucenas.* 1. Observa todas las baratijas que se confeccionan para colgarse del cuerpo, o para cubrirlo o para que él las use. Contempla todas las cosas inútiles que se han inventado para que sus ojos las vean. Piensa en las muchas ofrendas que se le hacen para su deleite, y recuerda que todas ellas se concibieron para que aquello que aborreces pareciera hermoso. ¿Utilizarías eso que aborreces para cautivar a tu hermano y atraer su atención? Date cuenta de que lo único que le ofreces es una corona de espinas, al no reconocer el cuerpo como lo que es y al tratar de justificar la interpretación que haces de su valor basándote en la aceptación que tu hermano hace de él. Aun así, el regalo proclama el poco valor que le concedes a tu hermano, del mismo modo en que el agrado con que él lo acepta refleja el poco valor que él se concede a sí mismo. 2. Si los regalos se han de dar y recibir de verdad, no se pueden dar a través del cuerpo. El cuerpo no puede ofrecer ni aceptar nada; tampoco puede dar o quitar nada. Sólo la mente puede evaluar, y sólo ella puede decidir lo que quiere recibir y lo que quiere dar. Y cada regalo que ofrece depende de lo que ella misma desea. La mente engalanará con gran esmero lo que ha elegido como hogar, y lo preparará para que reciba los regalos que ella desea obtener, ofreciéndoselos a aquellos que vengan a dicho hogar, o a aquellos que quiere atraer a él. Y allí intercambiarán sus regalos, ofreciendo y recibiendo lo que sus mentes hayan juzgado como digno de ellos. 3. Cada regalo es una evaluación tanto del que recibe como del que da. No hay nadie que no considere como un altar a sí mismo aquello que ha elegido como su hogar. Y no hay nadie que no desee atraer a los devotos de lo que ha depositado allí, haciendo que sea digno de la devoción de éstos. Y todo el mundo ha puesto una luz sobre su altar para que otros puedan ver lo que ha depositado en él y lo hagan suyo. Éste es el valor que le concediste a tu hermano y que te concediste a ti mismo. Éste es el regalo que le haces a él y que te haces a ti mismo: el veredicto acerca del Hijo de Dios por lo que él es. No te olvides de que es a tu salvador a quien le ofreces el regalo. Ofrécele espinas y te crucificas a ti mismo. Ofrécele azucenas y es a ti mismo a quien liberas. 4. Tengo gran necesidad de azucenas, pues el Hijo de Dios no me ha perdonado. ¿Y puedo ofrecerle perdón cuando él me ofrece espinas? Pues aquel que le ofrece espinas a alguien está todavía contra mí, mas ¿quién podría ser íntegro sin él? Sé su amigo en mi nombre, para que yo pueda ser perdonado y tú puedas ver que el Hijo de Dios goza de plenitud. Pero examina primero el altar del hogar que has elegido, y observa lo que allí has depositado para ofrecérmelo a mí. Si son espinas cuyas puntas refulgen en una luz de color sangre, has elegido al cuerpo como hogar y lo que me ofreces es separación. Las espinas, no obstante, han desaparecido. Examínalas más de cerca ahora y podrás ver que tu altar ya no es lo que era antes. 5. Todavía miras con los ojos del cuerpo, y éstos sólo pueden ver espinas. Sin embargo, has pedido ver otra cosa y se te ha concedido. Aquellos que aceptan el propósito del Espíritu Santo como su propósito comparten asimismo Su visión. Y lo que le permite a Él ver irradiar Su propósito desde cada altar es algo tan tuyo como Suyo. Él no ve extraños, sino tan sólo amigos entrañables y amorosos. Él no ve espinas, sino únicamente azucenas que refulgen en el dulce resplandor de la paz, la cual irradia su luz sobre todo lo que Él contempla y ama. 6. Durante estas Pascuas contempla a tu hermano con otros ojos. Tú me has perdonado ya. Sin embargo, no puedo hacer uso de tu regalo de azucenas mientras tú no las veas. Ni tú puedes hacer uso de lo que yo te he dado mientras no lo compartas.

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💠🙏 Bello INSTANTE santo eterno. Amada familia en la Realidad, Bendición Paz y Luz. Momento de Consciencia. Lección 181 https://youtu.be/RPam6CRsjX8 *Del Manual Para El Maestro De Un Curso De Milagros* *III. La función del maestro de Dios* *29. En cuanto a lo demás...* 2. ¿Qué es mejor para unos y qué es mejor para otros? ¿Quién sacaría mayor provecho de rezar solamente? ¿Quién necesita tan sólo una sonrisa, al no estar aún listo para nada más? Nadie debe tratar de responder a estas preguntas por su cuenta. Es indudable que ningún maestro de Dios ha llegado hasta este punto sin haberse dado cuenta de esto. El programa de estudios es sumamente individualizado, y todos sus aspectos están bajo el cuidado y la dirección especial del Espíritu Santo. Pregunta y Él te contestará. Ésa es Su responsabilidad, y sólo Él está capacitado para asumirla. Responder es Su función. Dirigirle a Él tus preguntas es la tuya. ¿Querrías ser responsable de decisiones sobre cuyos antecedentes entiendes tan poco? Alégrate de tener un Maestro que no puede equivocarse. Sus respuestas son siempre acertadas. ¿Podrías tú decir lo mismo de las tuyas? (M.III.29.2) Estamos Estudiando Un Curso De Milagros. 🌟 *5. CURACIÓN Y PLENITUD* *VII. La decisión en favor de Dios* 6. Tomar esta decisión no puede ser algo difícil. Esto es obvio, si te percatas de que si no te sientes completamente dichoso es porque tú mismo así lo has decidido. Por lo tanto, el primer paso en el proceso de des-hacimiento es reconocer que decidiste equivocadamente a sabiendas, pero que con igual empeño puedes decidir de otra manera. Sé muy firme contigo mismo con respecto a esto, y mantente plenamente consciente de que el proceso de des-hacimiento, que no procede de ti, se encuentra no obstante en ti porque Dios lo puso ahí. Tu papel consiste simplemente en hacer que tu pensamiento retorne al punto en que se cometió el error, y en entregárselo allí a la Expiación en paz. Repite para tus adentros lo que sigue a continuación tan sinceramente como puedas, recordando que el Espíritu Santo responderá de lleno a tu más leve invitación: Debo haber decidido equivocadamente porque no estoy en paz. Yo mismo tomé esa decisión, por lo tanto, puedo tomar otra. Quiero tomar otra decisión porque deseo estar en paz. No me siento culpable porque el Espíritu Santo, si se lo permito, anulará todas las consecuencias de mi decisión equivocada. Elijo permitírselo, al dejar que Él decida en favor de Dios por mí. (T.5.VII.6.1) Estamos Estudiando Un Curso De Milagros. ☀️

Lección 181 Del Manual Para El Maestro https://youtu.be/RPam6CRsjX8