UN CURSO DE MILAGROS Coret_yn
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No importa cuando (dia o mes) comiences el Curso, continua en orden las lecciones hasta final de año. Luego el día 1 de ENERO vuelve a comenzar por la numero 1, eso es lo que hacemos todos los que practicamos Un Curso de Milagros. Estamos para ayudarte!!.
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Libéralo de todos los pensamientos de pecado que hayas tenido en relación con él. Y entonces tú mismo estarás listo para la libertad. Si has estado practicando hasta ahora de buen grado y con honestidad, empezarás a notar una sensación de ser elevado; un gran alivio en tu pecho y un sentimiento profundo e inequívoco de desahogo. Debes dedicar el resto del tiempo a experimentar que te escapas de todas las pesadas cadenas con las que quisiste encadenar a tu hermano, pero con las que en realidad te encadenabas a ti mismo.
https://youtu.be/UMaDWJR_Hc4
Debes practicar el perdón a lo largo del día, pues todavía habrá muchas ocasiones en las que te olvidarás de su significado y te atacarás a ti mismo. Cuando esto ocurra, permite que tu mente vea más allá de esa ilusión según repites para tus adentros:
Permítaseme poder recibir el perdón tal como es. ¿Me acusaría a mí mismo de eso? No me voy a encadenar a mí mismo de esta manera.
Antes de hacer cualquier cosa, recuerda lo siguiente:
Nadie es crucificado solo, mas, por otra parte, nadie puede entrar en el Cielo solo.
https://youtu.be/UMaDWJR_Hc4
La fuerza del perdón estriba en su honestidad, la cual es tan incorruptible que ve las ilusiones como ilusiones y no como la verdad. Por eso, en presencia de las mentiras, el perdón se convierte en aquello que desengaña; en el gran restaurador de la simple verdad. Mediante su capacidad de pasar por alto lo que no existe, le allana el camino a la verdad, la cual había estado bloqueada por sueños de culpabilidad. Ahora eres libre para recorrer el camino que al perdonar de verdad se despliega ante ti.
Pues si un hermano ha recibido este regalo de tu parte, la puerta queda abierta para ti.
Hay una manera muy sencilla de encontrar la puerta que conduce al verdadero perdón y de percibir que está abierta de par en par en señal de bienvenida. Cuando te sientas tentado de acusar a alguien de algún pecado, no permitas que tu mente se detenga a pensar en lo que esa persona hizo, pues eso es engañarse uno a sí mismo. Pregúntate, en cambio: “¿Me acusaría a mí mismo de eso?”
https://youtu.be/UMaDWJR_Hc4
De esta manera podrás ver las alternativas entre las que puedes elegir desde una perspectiva que hace que el acto de elegir tenga significado y que mantiene a tu mente tan libre de culpa y de dolor como Dios Mismo dispuso que estuviese, y como en verdad está. Son únicamente las mentiras las que condenan. En realidad lo único que existe es la inocencia. El perdón se alza entre las ilusiones y la verdad; entre el mundo que ves y lo que se encuentra más allá; entre el infierno de la culpabilidad y las puertas del Cielo.
A través de este puente, que es tan poderoso como el Amor que derramó su bendición sobre él, todos los sueños de maldad, de odio y de ataque se llevan silenciosamente ante la verdad. No se conservan para que se inflen, exploten y aterren al cándido soñador que cree en ellos. A éste ya se le ha despertado dulcemente de su sueño al entender que lo que creía ver jamás existió. Y ahora ya no puede pensar que se le ha negado toda escapatoria.
No tiene que luchar para salvarse. No tiene que matar a los dragones que pensaba le perseguían. Tampoco tiene que erigir las sólidas murallas de piedra ni las puertas de hierro que pensó que lo mantendrían a salvo. Ahora puede deshacerse de la pesada e inútil armadura que construyó a fin de encadenar su mente a la miseria y al temor. Su paso es ligero, y cada vez que alza el pie para dar otro paso hacia adelante, deja tras de sí una estrella para señalarles el camino a aquellos que le siguen.
El perdón tiene que practicarse, pues el mundo no puede percibir su significado ni proveer un guía que muestre su beneficencia. No hay un solo pensamiento en todo el mundo que conduzca a un entendimiento de las leyes que rigen el perdón o del Pensamiento que refleja. El perdón es algo tan ajeno al mundo como lo es tu propia realidad. Sin embargo, es lo que une a tu mente con la realidad que mora en ti.
Hoy vamos a practicar el verdadero perdón, para que el momento de la unión no se demore más. Pues deseamos encontrarnos con nuestra realidad en libertad y en paz. Nuestras prácticas se convierten en las pisadas que alumbran el camino a todos nuestros hermanos, quienes nos seguirán a la realidad que compartimos con ellos. A tal efecto, dediquemos hoy un cuarto de hora en dos ocasiones a pasarlo con el Guía que entiende el significado del perdón y que nos fue enviado para enseñárnoslo. Pidámosle:
Permítaseme poder percibir el perdón tal como es.
Escoge entonces un hermano tal como Él te indique, y cataloga sus “pecados” uno por uno a medida que crucen tu mente. Asegúrate de no concentrarte en ninguno de ellos en particular, antes bien, date cuenta de que te estás valiendo de sus “ofensas” para salvar almundo de toda idea de pecado. Examina brevemente todas las cosas negativas que hayas pensado acerca de él y pregúntate en cada caso: “¿Me condenaría a mí mismo por haber hecho eso?”
https://youtu.be/UMaDWJR_Hc4
*🌀 LECCIÓN 134 🌀*
— 14 de Mayo —
*Permítaseme poder percibir el perdón tal como es*.
https://youtu.be/UMaDWJR_Hc4
Repasemos hoy lo que significa “perdonar”, ya que es algo que puede, tergiversarse muy fácilmente y percibirse como que entraña un sacrificio injusto de la justa indignación, como una dádiva injustificada e inmerecida y como una total negación de la verdad. Desde esta perspectiva, perdonar no puede sino verse como una extravagancia, y este curso aparenta basar la salvación sobre un capricho.
Esta perspectiva distorsionada de lo que significa perdonar puede corregirse fácilmente, si puedes aceptar el hecho de que no se te está pidiendo que perdones lo que es verdad. El perdón se limita únicamente a lo que es falso. Es irrelevante con respecto a todo, excepto con respecto a las ilusiones. La verdad es la creación de Dios, y perdonar eso no tiene sentido. Todo lo que es verdad le pertenece a Él, refleja Sus leyes e irradia Su Amor. ¿Puede esto acaso requerir perdón? ¿Cómo vas a poder perdonar lo que es incapaz de pecar y es eternamente bondadoso?
La mayor dificultad a la que te enfrentas para poder perdonar realmente, es que todavía crees que tienes que perdonar lo que es verdad, no lo que es ilusorio. Consideras que el perdón es un vano intento de ignorar lo que se encuentra ahí y de pasar por alto lo que es verdad, lo cual es parte de un esfuerzo inútil por engañarte a ti mismo al querer hacer que una ilusión sea verdad. Este punto de vista tergiversado no hace sino reflejar el dominio que la idea del pecado todavía ejerce sobre tu mente tal como tú te consideras a ti mismo.
Puesto que crees que tus pecados son reales, consideras que el perdón es un engaño. Pues es imposible pensar que el pecado es verdad sin creer que el perdón es una mentira. Así pues, el perdón en realidad no es más que otro pecado, al igual que todos los demás. Afirma que la verdad es falsa, y le sonríe al corrupto como si fuera tan irreprochable como la hierba; tan inmaculado como la nieve. El perdón se engaña con respecto a lo que cree que puede lograr. Considera correcto lo que es claramente erróneo, y ve lo aborrecible como algo bueno.
https://youtu.be/UMaDWJR_Hc4
Desde esta perspectiva, el perdón no es un escape. Es simplemente una señal más de que el pecado es imperdonable, algo que en el mejor de los casos se debe ocultar, negar o llamar por otro nombre, ya que es una traición a la verdad. La culpabilidad no se puede perdonar. Si pecas, tu culpabilidad es eterna. Aquellos que son perdonados desde la perspectiva de que sus pecados son reales son víctimas de la burla y de una doble condena: en primer lugar, la suya propia por lo que creen haber hecho, y en segundo lugar, la de los que los perdonan.
La irrealidad del pecado es lo que hace que el perdón sea algo completamente natural y sano; un profundo consuelo para todos aquellos que lo conceden y una silenciosa bendición allí donde se recibe. El perdón no apoya las ilusiones, sino que, riendo dulcemente, las congrega a todas sin muchos aspavientos y las deposita tiernamente ante los pies de la verdad. Y ahí desaparecen por completo.
El perdón es lo único que representa a la verdad en medio de las ilusiones del mundo. El perdón ve su insubstancialidad, y mira más allá de las miles de formas en que pueden presentarse. Ve las mentiras, pero no se deja engañar por ellas. No hace caso de los alaridos auto-acusadores de los pecadores enloquecidos por la culpabilidad. Los mira con ojos serenos, y simplemente les dice: “Hermano mío, lo que crees no es verdad”.
https://youtu.be/UMaDWJR_Hc4
*UCDM LECCIÓN 134*
*14 de Mayo*. ⬇️
*Permítaseme poder percibir el perdón tal como es*.
Sólo pueden hacer lo que la mente les ordena.
12. La ilusión de que el cuerpo goza de autonomía y de que es capaz de superar la soledad es tan sólo una estratagema del ego para establecer su propia autonomía. Mientras creas que estar con otro cuerpo es tener compañía, te verás obligado a tratar de reducir a tu hermano a su cuerpo, y a confinarlo allí mediante la culpabilidad. Y te sentirás a salvo en la culpabilidad y en peligro cuando te comunicas. Pues el ego siempre enseña que la soledad se supera mediante la culpabilidad, y que la comunicación es la causa de la soledad. Y a pesar de la evidente demencia de esta lección, son muchos los que la han aprendido.
13. El perdón radica en la comunicación tan inexorablemente como la condenación radica en la culpabilidad. La función docente del Espíritu Santo consiste en enseñar que la comunicación es la salvación a aquellos que creen que es condenación. Y Él llevará a cabo Su función, pues el poder de Dios en Él y en ti están unidos en una relación real tan santa y tan poderosa, que puede superar incluso esa creencia sin temor alguno.
14. A través del instante santo es como se logra lo que parece ser imposible, haciendo que resulte evidente que no lo es. En el instante santo la culpabilidad no ejerce ninguna atracción, puesto que se ha reanudado la comunicación. Y la culpabilidad, cuyo único propósito es interrumpir la comunicación, no tiene ningún propósito en él. No hay nada en el instante santo que esté oculto ni hay en él pensamientos privados. El estar dispuesto a entablar comunicación atrae a la comunicación y supera la soledad completamente. Con esto, el completo perdón se consuma, pues no hay ningún deseo de excluir a nadie de tu compleción, al reconocer de súbito cuán importante es el papel que todos juegan en ella. Bajo la protección de tu plenitud, se invita a todo el mundo y se le da la bienvenida. Y comprendes que tu compleción es la de Dios, Cuya única necesidad es que tú seas completo. Pues tu compleción hace que cobres conciencia de que formas parte del ámbito de Dios. Y en ese momento es cuando te experimentas a ti mismo tal como fuiste creado y tal como eres.
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Mas hacer sentir culpable a otro es un ataque directo, aunque no parezca serlo. Pues los que se sienten culpables esperan ser atacados, y habiendo pedido eso, se sienten atraídos por el ataque.
7. En tales relaciones dementes, la atracción de lo que no deseas parece ser mucho mayor que la atracción de lo que sí deseas. Pues cada uno piensa, que ha sacrificado algo por el otro y lo odia por ello. Eso, no obstante, es lo que cree que quiere. No está enamorado del otro en absoluto. Simplemente cree estar enamorado del sacrificio. Y por ese sacrificio que se impone a sí mismo, exige que el otro acepte la culpabilidad y que se sacrifique a sí mismo también. El perdón se hace imposible, pues el ego cree que perdonar a otro es perderlo. De la única manera en que el ego puede asegurar la continuidad de la culpabilidad que mantiene a todas sus relaciones intactas es atacando y negando el perdón.
8. Sin embargo, tales relaciones tan sólo dan la impresión de estar intactas, pues para el ego lo único que las relaciones significan es que los cuerpos están juntos. Esto es lo que el ego siempre exige, y no objeta adónde se dirige la mente o lo que piensa, pues eso no parece ser importante. Mientras el cuerpo esté ahí para recibir su sacrificio, él es feliz. Para él la mente es algo privado, y el cuerpo es lo único que se puede compartir. Las ideas son básicamente algo sin importancia, salvo si con ellas se puede atraer o alejar el cuerpo de otro. Y ése es el criterio del que se vale para juzgar si las ideas son buenas o malas. Todo aquello que hace que el otro se sienta culpable y que le impida irse debido a la culpabilidad es "bueno". Lo que lo libera de la culpabilidad es "malo", pues en ese caso dejaría de creer que los cuerpos se pueden comunicar, y, por lo tanto, se "marcharía".
9. El sufrimiento y el sacrificio son los regalos con los que el ego "bendice" toda unión. Y aquellos que se unen ante su altar aceptan el sufrimiento y el sacrificio como precio de su unión. En sus iracundas alianzas, nacidas del miedo a la soledad, aunque dedicadas a la perpetuación de la misma, cada cual busca aliviar su culpabilidad haciendo que el otro se sienta más culpable. Pues cada uno cree que eso mitiga su propia culpabilidad. El otro siempre parece estar atacándole e hiriéndole, tal vez con minucias, tal vez "inconscientemente", mas nunca sin dejar de exigir sacrificio. La furia de los que se han unido en el altar del ego es mucho mayor de lo que te imaginas. Pues no te das cuenta de lo que el ego realmente quiere.
10. Cada vez que te enfadas, puedes estar seguro de que has entablado una relación especial que el ego ha "bendecido", pues la ira es su bendición. La ira se manifiesta de muchas formas, pero no puede seguir engañando por mucho tiempo a los que se han dado cuenta de que el amor no produce culpabilidad en absoluto, y de que lo que produce culpabilidad no puede ser amor, sino ira. La ira no es más que un intento de hacer que otro se sienta culpable, y este intento constituye la única base que el ego acepta para las relaciones especiales. La culpabilidad es la única necesidad del ego, y mientras te sigas identificando con él, la culpabilidad te seguirá atrayendo. Mas recuerda esto: estar con un cuerpo no es estar en comunicación. Y si crees que lo es, te sentirás culpable con respecto a la comunicación y tendrás miedo de oír al Espíritu Santo, al reconocer en Su Voz tu propia necesidad de comunicarte.
11. El Espíritu Santo no puede enseñar valiéndose del miedo. ¿Cómo iba a poder, entonces, comunicarse contigo, mientras creas que comunicarte equivale a quedarte Solo? Obviamente es una locura creer que vas a ser abandonado si te comunicas verdaderamente. Sin embargo, son muchos los que creen esto. Pues creen que sus mentes tienen que ser algo privado, o, de lo contrario, las perderían, pero que si son únicamente sus cuerpos los que están juntos sus mentes siguen siendo suyas. La unión de los cuerpos se convierte, por lo tanto, en la forma de mantener la separación de las mentes. Pues los cuerpos son incapaces de perdonar.
*LIBRO DE TEXTO*
*15. EL INSTANTE SANTO.*
*VII. El sacrificio innecesario.*
1. Más allá de la débil atracción que la relación de amor especial ejerce, y empañada siempre por ella, se encuentra la poderosa atracción que el Padre ejerce sobre Su Hijo. Ningún otro amor puede satisfacerte porque no hay ningún otro amor. Ése es el único amor que se da plenamente y que es plenamente correspondido. Puesto que goza de plenitud, no pide nada. Puesto que es totalmente puro, todos los que se unen a él lo tienen todo. Esto no es así en ninguna relación que el ego entabla. Pues toda relación que el ego entabla es siempre especial.
2. El ego entabla relaciones con el solo propósito de obtener algo. Y mantiene al dador aferrado a él mediante la culpabilidad. Al ego le es imposible entablar ninguna relación sin ira, pues cree que la ira le gana amigos. No es eso lo que afirma, aunque ése es su propósito. Pues el ego cree realmente que puede obtener algo y conservarlo haciendo que otros se sientan culpables. Ésta es la única atracción que ejerce, pero es una atracción tan débil que no podría subsistir si no fuese porque nadie se percata de ello. Pues el ego siempre parece atraer mediante el amor y no ejerce atracción alguna sobre aquellos que perciben que atrae mediante la culpabilidad.
3. La enfermiza atracción que ejerce la culpabilidad tiene que ser reconocida como lo que es. Pues al haberse convertido en algo real para ti, es esencial que la examines detenidamente, y que aprendas a abandonarla dejándote de interesar por ella. Nadie abandonaría lo que considera valioso. Pero la atracción de la culpabilidad es algo valioso para ti debido únicamente a que no has examinado lo que es y, por lo tanto, la has juzgado completamente a ciegas. A medida que la llevemos ante la luz, tu única pregunta será: "¿Cómo es posible que jamás la hubiese podido desear?" No tienes nada que perder si la examinas detenidamente, pues a una monstruosidad como ésa no le corresponde estar en tu santa mente. Este anfitrión de Dios no puede estar realmente interesado en algo semejante.
4. Dijimos anteriormente que el propósito del ego es conservar e incrementar la culpabilidad, pero de forma tal que tú no te des cuenta de lo que ello te ocasionaría. Pues la doctrina fundamental del ego es que te escapas de aquello que les haces a otros. El ego no le desea el bien a nadie. No obstante, su supervivencia depende de que tú creas que estás exento de sus malas intenciones. Te dice, por lo tanto, que si accedes a ser su anfitrión, te permitirá proyectar su ira afuera y, de este modo, te protegerá. Y así, se embarca en una interminable e insatisfactoria cadena de relaciones especiales, forjadas con ira y dedicadas exclusivamente a fomentar tan sólo la creencia descabellada de que cuanta más ira descargues fuera de ti mismo, más a salvo te encontrarás.
5. Ésa es la cadena que ata al Hijo de Dios a la culpabilidad, y la que el Espíritu Santo quiere eliminar de tu santa mente. Pues esta infame cadena no tiene por qué estar aprisionando a aquel que Dios Mismo ha elegido como Su anfitrión, quien no puede convertirse a sí mismo en anfitrión del ego. En el nombre de su liberación y en el Nombre de Aquel que desea liberarle, examinemos más detenidamente las relaciones que el ego urde y dejemos que el Espíritu Santo las juzgue verdaderamente. Pues es indudable que si las examinas, se las ofrecerás gustosamente a Él. Lo que Él puede hacer de ellas tú no lo sabes, pero estarás dispuesto a averiguarlo si primero estás dispuesto a percibir lo que tú has hecho de ellas.
6. De una forma u otra, toda relación que el ego entabla está basada en la idea de que sacrificándose a sí mismo él se engrandece. El "sacrificio", que él considera una purificación, es de hecho la raíz de su amargo resentimiento. Pues preferiría atacar de inmediato y no demorar más lo que realmente desea hacer. No obstante, dado que el ego se relaciona con la "realidad" tal como él la ve, se da cuenta de que nadie podría interpretar un ataque directo como un acto de amor.
UN CURSO DE MILAGROS Coret_yn:
✨🙏🏻 Mi Santidad Bendice Su Santidad 💕
Lección 132
https://youtu.be/BmkAOofbQn8
*Del Manual Para El Maestro De Un Curso De Milagros*
III. La función del maestro de Dios
21. ¿Qué papel juegan las palabras en el proceso de curación?
1. Estrictamente hablando, las palabras no juegan ningún papel en el proceso de curación. El factor
motivante es la oración o petición. Recibes lo que pides. Pero esto se refiere a la oración del corazón, no a las palabras que usas al orar. A veces las palabras y la oración se contradicen entre sí; otras veces coinciden. Eso no importa. Dios no entiende de palabras, pues fueron hechas por mentes separadas para mantenerlas en la ilusión de la separación. Las palabras pueden ser útiles, especialmente para el principiante, ya que lo ayudan a concentrarse y a facilitar la exclusión, o al menos el control, de los pensamientos foráneos. No olvidemos, no obstante, que las palabras no son
más que símbolos de símbolos. Por lo tanto, están doblemente alejadas de la realidad.
(M.III.21.1)
https://youtu.be/BmkAOofbQn8
Estamos Estudiando Un Curso De Milagros.
☀️
5. CURACIÓN Y PLENITUD
II. La Voz que habla por Dios
8. El Espíritu Santo es tu Guía a la hora de elegir. Reside en la parte de tu mente que siempre habla
en favor de la elección correcta porque habla por Dios. Él es el último nexo de comunicación que te
queda con Dios, comunicación que puedes interrumpir, pero no destruir. El Espíritu Santo es el
vehículo mediante el cual la Voluntad de Dios se cumple así en la tierra como en el Cielo. Tanto el
Cielo como la tierra están en ti porque la llamada de ambos está en tu mente. La Voz de Dios
procede de los altares que le has erigido a Él. Estos altares no son objetos; son devociones. Sin
embargo, ahora tienes otras devociones. Tu devoción dividida te ha dado dos voces, y ahora tienes
que elegir en cuál de los dos altares quieres servir. La llamada que contestas ahora es una
evaluación porque se trata de una decisión. La decisión es muy simple. Se toma sobre la base de qué
llamada es más importante para ti.
(T.5.II.8)
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