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El Demonio de un Escritor

El Demonio de un Escritor

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Estoy algo inactivo porque estoy leyendome las cosas del período y tal, por eso no he subido nada, también he escrito poco.

Para contar mi historia he de empezar muy atrás. Si me fuera posible, debería retroceder aún mucho más, hasta los primeros años de mi infancia, e incluso más allá en la lejanía de mi ascendencia. Los poetas cuando escriben novelas, suelen hacer como si fuesen Dios mismo y pudieran abarcar con su mirada toda una historia humana, comprenderla y exponerla como si Dios mismo la relatase, sin velo ninguno, revelando en todo momento su más íntima esencia. Yo no puedo hacerlo así, como tampoco los poetas. Pero mi historia me es más importante y es la historia de un hombre —no la de un hombre inventado, posible o inexistente en cualquier otra forma, sino la de un hombre real, único y vivo—. Hoy se sabe menos que nunca lo que es eso, lo que es un hombre realmente vivo, y se lleva a morir bajo el fuego a millares de hombres, cada uno de los cuales es un ensayo único precioso de la Naturaleza. Hermann Hesse Demian

Hay tantas mujeres hermosas y todas caminan con su ropa puesta tacones y zapatos lavados sus vestidos negros y sus pantalones pegados marcando cada pedazo de sus gigantes nalgas, yo las miro, entiendo que probada una probada cualquiera pero igual quiero más, quiero envenenarlas a todas destrozarlas, no sé si es amor u odio, pero es así, fumar y emborracharlas, hacerlas probar todo de mí, que las consuma este asolador vacío, siempre al acecho, las tenía a mi lado desnudas sonriendo, todas las mujeres, siempre sonríen. Los hombres lo tenemos más difícil, pero ellas, ellas siempre tienen a un anormal que quiere devorarlas no les permiten estar solas, su depresión es una estrategia de acecho, esas piezas rotas que asumen tener es una decoración, saben que las locas nos encantan, por eso ninguna entiende los vicios, todas ven algo mejor y caminan con sus medias cubriendo sus piernas su ropa interior lavada, cubriendo su vagina, ellas saben que no están solas, por eso ríen, por eso son como son, yo uso 3 días seguidos el mismo calzoncillo, nunca me río en público, mis medias a menudo están llenas de huecos, nada cubre mi cuerpo, pero mi cuerpo si me cubre a mí, hay algo dentro de mí que si merece ser escondido, aunque esté solo, siempre tiene letras que lo acompañan y es tan vanidoso como para expulsarlas, tan egocéntrico como para que escriba en su nombre, solo lo amo a el por eso me hace odiar a la compañía la soledad la ropa interior, las medias, las cuchillas de afeitar, las piernas depiladas, las vaginas de mis mujeres de las que no pueden serlo, las uñas arregladas, las sonrisas sinceras, las mentiras, el pelo recogido y peinado, las ligas antialcohol, antidrogas, antifumadores, los clubes de superación y la fe de tener un mundo en paz. Vaginas afeitadas y blumer lavados La demencia la miseria y otras virtudes Rmegret

No recuerdo la última vez que hablamos, ya no sé si mis poemas te llegan o si eres capaz de escucharme, sigo escribiendo por las noches con varios cigarros prendidos, es como escribirle al viento. Te extraño no he parado de pensarte incluso cuando no recuerdo quién eres. La melancolía pasa de afuera hacia dentro, con los rayos de sol y las personas subiendo las escaleras mirando abajo, los carros con sus tambores, todo llega incesantemente cómo si el dolor fuera pasajero, han pasado unos meses y vivo buscándote, recreando tu mirada tu estancia, camino de aquí para allá y no te encuentro, no encuentro nada, más que versos tristes que no te conmueven ni te convencen de regresar. Rmegret Melancolía

«Cuando, después de besarlo con todas sus fuerzas dos o tres veces, estrechándolo contra su cuerpo, lo soltaba, lo miraba y volvía a besarlo una vez más como si, habiendo alcanzado el "pleno" de la ternura (que acababa de lograr), decidiera que todavía le faltaba una medida y.[180] E inmediatamente después, apartándose, era como si ya no pensara en él ni en nada, e incluso lo miraba a veces con una expresión extraña, como si en ese momento él estuviera de más, perturbando el universo vacío, cerrado, restringido, en que ella se movía.» El primer hombre Albert Camus

Soy un árbol, un pedazo de madera cayendo lentamente, miles de animales viven en mi interior van alimentándose subiendo poco a poco a través de mis ramas y el hueco de mi tronco; susurran siempre, riéndose, burlándose del sueño. Tengo pájaros anidados que vuelan por ahí cantando mis penas, invitando a más animales, les piden algo de comida se preocupan un poco, no dejan morir del todo esto, es un trato dónde yo los dejo estar y no grito mucho cuando los invitados me muerden. Los dejo salir y volver a meterse, hablamos un poco, ellos me traen más huéspedes para que su refugio no caiga del todo, es ternura, viviré por siempre y ellos se alojarán cada vez que vuelvan a nacer. Rmegret Árbol

Por lo demás, muchas cosas empezaban a separarlo del niño que había sido. Y si un día él, que hasta entonces había aceptado pacientemente que su abuela le pegara, como si eso formase parte de las obligaciones inevitables de la infancia, le arrancó el vergajo de las manos, súbitamente enloquecido de violencia y de rabia y decidido a golpear la cabeza blanca cuyos ojos claros y fríos lo ponían fuera de sí, y la abuela comprendió, retrocedió y fue a encerrarse en su cuarto, quejándose de la desgracia de haber criado a niños desnaturalizados, pero convencida de que nunca más castigaría a Jacques, a quien nunca más en efecto volvió a castigar, fue porque el niño había muerto en aquel adolescente flaco y musculoso, de pelo revuelto y mirada exaltada, que había trabajado todo el verano para llevar un sueldo a casa, acababa de ser designado portero titular del equipo del liceo y, tres días antes, había gustado por primera vez, desfalleciente, la boca de una muchacha. Albert Camus El primer hombre

Y comprendes o intentas comprender todo lo que miras, tocas, escuchas y saboreas. Caminas por esos paisajes verdes o casi verdes la mayoría marginados repletos en nada, puedes observar el horizonte cuando el universo se abre de piernas como una jinetera barata pero incomprensible, de las que te enamoran solo por una hora, una botella o unos cigarros, efectivas, sucias y denigrantes, solas en una esquina, las calles están repletas de puteros y rezagados, hombres tristes que matarían por un trago de ron o un poco de cariño, todos usan el transporte público y todos se masturban, buscan un sueño, un motivo. Igual a todos los ves y a menudo no los comprendes, y las viejitas con cara de asco y los niños asustados todos son iguales vuelven a una casa en una guagua y comen y cagan y rezan a dios y miran las noticias. Hay tanta soledad y odio en este mundo que todos intentamos escapar de el, por eso inventamos las guerras, el amor, la televisión, las escuelas, las drogas, el alcohol y por eso engendramos la poesía, por eso callamos y por eso jugamos a gritar por la noche. Hombres tristes y jineteras baratas. Rmegret La demencia la miseria y otras virtudes.

De paso caballero admin cumpliendo 20 años
De paso caballero admin cumpliendo 20 años

De paso, informo, voy a empezar a subir contenido pillo a Insta, así que si todo sale bien esta semana a lo mejor hayan sorpresitas. Así que vayan siguiéndome desde ya pa que no se lo pierdan.

Cormery se debatía ahora presa de angustia y piedad.[14] Miraba las otras lápidas del entorno y reconocía por las fechas que ese suelo estaba sembrado de niños que habían sido los padres de hombres encanecidos que creían estar vivos en ese momento. Porque él mismo creía estar vivo, se había hecho él solo, conocía sus fuerzas, su energía, hacía frente a la vida y era dueño de sí. Pero en el extraño vértigo de ese momento, la estatua que todo hombre termina por erigir y endurecer al fuego de los años para vaciarse en ella y esperar el desmoronamiento final, se resquebrajaba rápidamente, se derrumbaba. El viajero no era más que ese corazón angustiado, ávido de vivir, en rebeldía contra el orden mortal del mundo, que lo había acompañado durante cuarenta años y que latía siempre con la misma fuerza contra el muro que lo separaba del secreto de toda vida, queriendo ir más lejos, más allá, y saber, saber antes de morir, saber por fin para ser, una sola vez, un solo segundo, pero para siempre. Albert Camus El primer hombre

"La belleza es la única cosa que nos produce placer sin necesidad de deseo. Yo no lo he experimentado jamás sin sentir que me embriaga el alma y que me llena de una melancolía dulce y pura." Edgar Allan Poe

Sentía ahora la misma extraña felicidad y la misma extraña tristeza que en aquella ocasión. Esa tristeza significaba: hemos llegado a la última estación. Esa felicidad significaba: estamos juntos. La tristeza era la forma y la felicidad, el contenido. La felicidad llenaba el espacio de la tristeza. Volvieron a la mesa. Bailó otras dos veces con el presidente y una vez con el joven, que ya estaba tan cansado que se cayó con ella en la pista. Después subieron todos y fueron a sus habitaciones. Tomás dio vuelta al interruptor y encendió la lámpara. Ella vio dos camas juntas; al lado de una de ellas, una mesa de noche con una lámpara, de cuya pantalla, espantada por la luz, voló una mariposa nocturna que se puso a dar vueltas por la habitación. De abajo llegaba tenue el sonido del piano y el violín. La insoportable levedad del ser. Milan Kundera

El silencio yacía entre ellos como una desgracia. Era cada minuto más pesado. Para librarse de él fueron pronto a dormir. Por la noche la despertó, ella lloraba en sueños. Le contó: «Estaba enterrada. Hace ya tiempo. Venías a verme todas las semanas. Siempre golpeabas con los nudillos en la tumba y yo salía. Tenía los ojos llenos de tierra. »Decías: “Así no puedes ver” y me quitabas la tierra de los ojos. »Y yo te decía: “De todos modos no veo. Si tengo agujeros en vez de ojos”. »Y un día te fuiste y no volviste durante mucho tiempo y yo sabía que estabas con otra mujer. Pasaban las semanas y tú no volvías. Tenía miedo de no verte y por eso no dormía nunca. Por fin volviste a llamar a la tumba, pero yo estaba tan cansada después de un mes sin dormir que no tenía fuerzas para salir a la superficie. Cuando lo conseguí, tu me miraste decepcionado. Me dijiste que tenía muy mal aspecto. Sentí que te desagradaba terriblemente, que tenía la cara hundida y hacía unos gestos muy bruscos. »Te pedí disculpas: “No te enfades, no he dormido en todo el tiempo”. »Y tú dijiste con voz falsa, tranquilizadora: “Ya ves. Tienes que descansar. Deberías tomarte un mes de vacaciones”. »Y yo sabía perfectamente qué querías decir con lo de las vacaciones. Sabía que no querías verme en todo el mes porque estarías con otra mujer. Te fuiste y yo bajé a la tumba y sabía que pasaría otro mes sin dormir para estar despierta cuando vinieses y que, cuando llegases al cabo de un mes, estaría aún más fea que hoy y que tu estarías aún más decepcionado». No había oído nunca un relato más torturado que aquél. Apretó a Teresa contra su pecho, sintió su cuerpo que temblaba y le pareció que era incapaz de soportar su amor. La insoportable levedad del ser. Milan Kundera

Ya dije que las metáforas son peligrosas. El amor empieza por una metáfora. Dicho de otro modo: el amor empieza en el momento en que una mujer inscribe su primera palabra en nuestra memoria poética. Milan Kundera. La insoportable levedad del ser

Escribo en poemas que se que leerás, lo que no me atrevo a decirte.

Es una melancolía que se trepa por las paredes, escucho los autos pasar allá abajo avanzando sin más, un sistema mecánico y me retuerzo entre las sábanas, siento como el alcohol sigue por mi sangre, es una sentencia eterna para recordar y olvidar se lleva adentro, un paquete completo la melancolía y la resaca, cómo los autos y su sistema que no comprendo, muy complicado, no soy mecánico, por eso me levanto y escribo unas cuantas palabras es más fácil. Melancolía Rmegret

Los abogados, los médicos y los fontaneros, ellos eran los que ganaban todo el dinero. ¿Los escritores? Los escritores se morían de hambre. Los escritores se suicidaban. Los escritores se volvían locos. Bukowski Hollywood