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Relatos de una soñadora
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Disfruta de los relatos sin mojar la pantalla😉 . Si escribes o conoces a alguien que lo haga nos encantaría leerle. Sugerencias o relatos dirigirse a: @Joya_morena @Uzza1684 @CruzHalls 😘😘Besos de caramelo. @relatando
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devolviendo la tortura, subía y bajaba lentamente, se movía en círculo hasta que empezó una cabalgada más rápida y yo torturé sus pezones con mi boca, al fin era toda mía, Nuria se corrió muy rápido y yo la coloqué sobre la mesa para así follarla mejor y a la vez tocarla entera, acabé corriéndome como nunca antes en su interior, la besé suavemente y la ayudé a limpiarse, nada más recolocarnos empezaron a llegar nuestros compañeros y el técnico del aire, aire era lo que nos hacía falta a nosotros, cada vez que sus tacones resonaron esa tarde yo sonreía porque hacía solo unas horas yo había echado el polvo de mi vida a mis cuarenta y tantos . Cuando estaba a punto de salir de mi despacho metí la mano en el bolsillo para guardar mis llaves y ahí estaban sus bragas, con las prisas de vestirnos ni yo se las di ni ella me las pidió, las guardé en un cajón con llave.
Al salir ella ya no estaba, los viernes se iba antes, reconozco que me sentí un poco decepcionado al no verla , pero quizás fue lo mejor o le habría pedido repetir , no me había quedado saciado al contrario mis ganas de ella ahora eran muchas más.
Pronto se acaban mis vacaciones y no sé que pasará al volver y estar frente a frente. ¿Vosotros que creéis? ¿Volveremos a pecar ?
Texto....Cruz Halls
Imagen...Internet
inmediatamente a su cercanía, a su olor y a su maldito escote, mis pantalones se volvieron ajustados de repente.
_¿Puede saberse qué haces?-Mi voz salió ronca.
_Quitarte la corbata que va a darte algo hombre.
_Algo va a darme con ese escote mujer, que tengo hambre y buena vista.
Se echó a reír y entonces se puso a apartar los papeles de mi mesa y se sentó sobre ella, apoyó sus bonitas sandalias sobre los apoyabrazos de mi silla y separó las piernas. Me miró y simplemente dijo "come".
Paseé mis manos por sus piernas despacio ,fui subiendo su vestido en el camino, joder con la lencería, llevaba unas braguitas de encaje rojo, deposité mi boca en su muslo y fui subiendo despacio hasta su sexo, rocé con mis dedos su ropa interior y presioné con uno de mis dedos marcando su raja sobre la lencería, la escuché decir que la estaba torturando y sonreí pues eso mismo llevaba ella haciendo desde que la conocí.
Enganché sus braguitas y las fui bajando lentamente , me las guardé en el bolsillo y bajé mi boca a su sexo, la atormenté con besos , lametones y mordiscos, bebí de ella como un sediento, como lo que era en ese momento, introduje un par de dedos para estimular su punto g y mi boca no tuvo piedad de su clítoris .
Se arqueó sobre la mesa y sus manos agarradas al borde de esta mientras su boca dejaba escapar sus gemidos, uno tras otro hasta que me dijo que iba a correrse, entonces paré, me aparté de ella y bajé sus piernas, me incorporé y la miré sonriendo, estaba sonrojada, caliente y sorprendida, empecé a tirar de su vestido mientras le dije que la quería desnuda , se sacó el vestido y empezó a desabrochar mi camisa ,se deshizo de ella y siguió con mis pantalones y mis bóxer, me deshice de ellos y de los zapatos, la besé, mientras mis manos recorrían su cuerpo y mi boca le decía que me volvía loco, que me tenía duro todos los días , sus manos fueron a mi sexo y se dedicó a darme caricias suaves y a arrastrar las uñas suavemente, hizo el ademán de agacharse para tomarme en su boca, pero no le dejé, si lo hacía no duraría nada y sinceramente quería follarla hasta que gritara mi nombre mientras si corría. Me besó y se giró apoyando su abdomen en la mesa , me miró y me pidió que la follara, pasé mi polla por su rama suavemente, empapándola de los jugos que de allí salían y entonces ella se contoneó y yo acabé empalándome en su interior, joder no os hacéis una idea de lo bueno que fue, su interior estaba tan caliente que un cubito de hielo allí dentro no duraba dos segundos entero, y yo tenía suerte si aguantaba dos minutos, me agarré a sus caderas y empecé un lento vaivén hasta que ella empezó a gemir y a pedir más y más , su interior cada vez me apretaba más y cuando empezó a correrse fue mi condena pues perdí la cordura y empecé a follarla sin piedad hasta alcanzar mi orgasmo que liberé sobre sus nalgas , me quedé allí agarrado a ella mientras nuestras respiraciones intentaban volver a la normalidad, me temblaban las piernas y opté por sentarme en la silla. Nuria se dio la vuelta sonriendo y se puso de rodillas empezó a pasar su boca por mi ya aliviado miembro mientras decía que ahora era ella la que iba a comer, creo que nadie me había hecho nunca una mamada tan buena como esa , pero lo peor era cuando levantaba la vista y me miraba risueña y me chupaba , eso acaba con la cordura de cualquier hombre, creo que sobra decir que recuperé mi erección en nada, en cuanto me la puso bien dura me pidió que me sentara en otra silla que no tenía apoyabrazos, lo hice y se sentó sobre mi pero mi mejor sorpresa fue cuando guió mi miembro a su culo, me tensé bajo ella y me preguntó si no me gustaba a lo que respondí que nunca lo había hecho y no quería lastimarla. Sonrió y abrió el cajón de mi mesa y sacó mi barra de cacao para los labios la pasó por mi erección para lubricarla bien y mientras me besaba fue empalandose lentamente, quería agarrarla de las caderas y empujarla hasta el fondo pero tuve que contenerme, me estaba
MI TORTURA
Nuria había empezado a trabajar en la oficina con nosotros hacía un mes y para mí había sido el peor mes de mi vida.
Había cumplido cuarenta y cinco años apenas un par de meses antes de que ella se incorporara a la empresa y ya hacía unos cuantos años que yo me había unido al club de hombres que se han vuelto locos por las mujeres TCC , la falta de sexo en casa hacía que me gustaran todas pero por excelencia me quedaba con las que tenían tetas, caderas y un buen culo, las TCC, me gustaba que mis manos tuvieran a lo que agarrarse mientras las embestía.
Cada día que la veía entrar por la puerta empezaban mis problemas, la odiaba y la deseaba a partes iguales . Siempre con sus tacones altos, esos que yo deseaba dejar únicamente en su cuerpo , sus vestidos ajustados que marcaban cada una de sus curvas y sus malditos escotes que me hacían empalmar solo con mirarla.
Nuria era amable , trabajadora, simpática y siempre dispuesta a echar una mano .
La última semana antes de agosto empecé a comer en la oficina para adelantar todo el trabajo que tenía y así poder ir de vacaciones tranquilo. Sabía que ella se quedaba muchas veces a comer allí con otros compañeros de la oficina, daba igual hombres o mujeres , decía que no había peor cosa que comer solo. Yo estaba acostumbrado a comer solo pues mi mujer rara vez venía a comer a casa, solía hacerlo en la de sus padres , así que el primer día le dije que no hacía falta que se quedara pero ella insistió, charlamos amablemente pero a mí se me iba la vista a sus piernas, tenía unas piernas muy bonitas y entre esas que yo me imaginaba rodeando mi cintura y su escote acabé con una erección de campeonato, salí de la sala que usábamos para comer lo más educadamente que pude y me encerré en mi oficina, sabía que mi actitud no había sido muy amable pero necesitaba dejar de mirarla o acabaría tirándome encima de ella.
El segundo día acabé haciéndome una paja en la oficina después de comer juntos, el tercer día la invité a comer al bar, era lo mejor, o eso creí porque realmente fue un infierno verla sonreír al camarero y verla levantarse y mover el culo cada vez que iba a la barra a pedir algo, terminé haciéndome otra paja en el baño del bar. El cuarto día ya no sabía cómo controlarme ni que demonios hacer, aquella tensión sexual parecía que solo yo la tenía, ella estaba tan tranquila así que opté por decirle que no me encontraba bien y que no iba a comer, me encerré en mi despacho y no salí hasta la hora de irme, no había salido ni a por un puñetero café, llegué a casa y me fui a la ducha, y allí acabé masturbándome como un adolescente pensando en la blusa blanca y la falda de tubo roja que se había puesto hoy la muy cabrona. Cada vez que sus tacones resonaban en la oficina yo quería verla medio desnuda y con ellos sobre mi mesa.
Al fin llegó el viernes, mi último día de tortura, esperaba que al volver de las vacaciones todo volviera a su sitio.
Hacía un calor horroroso y encima se había estropeado el aire acondicionado, Nuria estaba más guapa que nunca, un vestido negro ajustado, con un escote en V y unas sandalias altas rojas, nada más verla ya tuve que aflojar la corbata, encima no podía cerrar la puerta del despacho o me moriría allí dentro asfixiado de calor, a veces pensaba que lo hacía a propósito porque se levantaba varias veces a la fotocopiadora, a la impresora y hoy con el calor a por agua.
Entró en mi despacho sonriendo y me dejó un vaso de agua a la par que me decía que bebiera o me iba a dar algo y sin darme cuenta le miré el escote y dije que algo iba a darme pero por culpa suya, me guiño un ojo y salió riéndose.
Volvimos a quedarnos solos con la diferencia que estaba concentrado en un informe que no me cuadraba y no me di cuenta hasta que ella entró y me preguntó si comíamos, me quedé mirándola sin saber bien que responder, yo tenía hambre ,pero no de comida , tenía hambre de mujer, rodeó la mesa y como quien no quiere la cosa se acercó a mí y se puso a quitarme la corbata, mi cuerpo reaccionó
~ El dolor más grande ~
Platicando con una persona, le hice una pregunta
¿Qué es lo que más te ha dolido en la vida?
Ella me contestó —parir a mis hijos—, yo con cara triste, le dije —te equivocas, eso duele pero es un dolor con alegría, satisfacción de saber que, después de ese horrible dolor, vas a conocer al amor de tu vida—
Ella sorprendida, me preguntó:
—¿Qué es lo que más duele en la vida entonces?
—
El dolor más grande en este mundo es perder a un hijo, no parirlo, el dolor más grande es enterrar su cuerpo, no volver a ver su rostro, extrañar desde lo más profundo de tu corazón su voz y su sonrisa, lo más doloroso es buscarlo en cada rincón de la casa esperando escucharlo o verlo.
Ella desconcertada y sin palabras me dijo:
¡YO ME MUERO!
Yo sonreí y dije: —No, no es tan fácil como piensas, morir sería la gloria para todas las mujeres que hemos perdido un hijo, porque estaríamos felices los veríamos otra vez, porque dime,
¿Quién no desearía pasar una eternidad con su hijo?—
Lastimosamente nos toca morir en vida.
Ella aun más confundida me preguntó
¿y eso cómo es?
Yo con ojos llorosos y voz quebrantada respondí:
Es un sentimiento totalmente invisible, que para los ojos de otras personas estamos bien, sonreímos aunque por dentro lloramos, caminamos viendo al cielo con la esperanza de ver alguna señal referente a él o ella y cuándo nos preguntan
¿Cómo estas?
La respuesta siempre es ¡ESTOY BIEN! ¡Esa es la mentira más común en una madre que perdió a su hijo!
Por alguna extraña razón Dios les pone alas y a nosotras nos arranca el corazón, por alguna extraña razón olvidan enterrarnos con ellos.
Ella con sus ojos llenos de lágrimas exclamó:
¡PERO YA PASÓ MUCHO TIEMPO!
Yo le respondí: —eso es lo que la gente no entiende—, el infierno comienza desde que dicen LO SENTIMOS SU HIJO FALLECIÓ y extrañamente la gente piensa que el día del entierro se acaba el dolor pero no... es ahí donde comienza la verdadera pesadilla y la peor batalla de una madre, al llegar a casa y ver sus cosas, cuando lo esperas y sabes que nunca más entrara por esa puerta y peor aún que llegue alguna fecha importante y ver que está ese espacio vacío.
Visto en Internet...
BELLEZA...
Me desnudé para ti, te mostré mi cuerpo,
Ése que se esconde inseguro e imperfecto,
debajo de las prendas que lo cubren...
Ya viste que soy imperfecta, que tengo gorditos,
que mis senos llevan a cuestas, el paso de ser madre, y los años pasajeros...
Ya no están altivos, como cuando era joven,
hace mucho tiempo que dejaron de serlo...
Miraste mi vientre y ésa gran herida,
señal de una batalla ganada...
Tengo celulitis y estrías, pero éso no me impide
amarte día a día, tal vez no pueda practicar el kamasutra, pero puedo hacerte el amor de forma
placentera, de éso estoy segura...
Más que una guitarra, soy un chelo, guardo en mí
ésas bellas sinfonías de amor eterno, no sé amar
a medias, o de un sólo tiempo, yo amo un vals
lento...
Soy de ésos amores que se disfrutan, y no sólo
entre gemidos y jadeos, también entre suspiros
interminables bajo las sábanas, entre caricias lentas, de te amo y deseo, de ésa pasión pausada...
Se que no soy una rosa en primavera, éso es
para jovencitas en plena flor de su vida, esas que
apenas empiezan, tan delicadas, de tallo estilizado,
pétalos tersos, y perfume cautivante...
Yo soy más bien, como una orquídea, flor de
misterioso aroma, de silueta imperfecta, pero de
bella figura, ésa flor que crece al cuidado de la
naturaleza, en los terrenos más inhóspitos, y no
sólo es única, sino también mística, exótica,
auténtica, no hay dos como ella, no hay dos
cómo yo...
Hoy me desnudé ante ti, y has visto mi cuerpo lacerado, por el paso del tiempo, tiene miles de heridas, causa de dolorosas batallas, algunas ya
han cicatrizado, otras aún supuran, soledad,
inseguridad y fealdad...
Por favor, no quiero que me mires con ojos de vanidad, si es así, te será repugnante mi cuerpo,
no deseo cubrirlo con tu mirada de desprecio...
Mirame con los ojos del alma, no me desvestí
para ser follada y juzgada, sino para que mires
la guerrera que día a día, aún y con todo, se levanta,
se lame las heridas, y se viste para ser admirada
por tus ojos...
Mis alas están algo maltratadas, pero aún pueden
volar en mis letras, gracias a un corazón que sabe
amar...
Si, tengo gorditos, celulitis y estrías, los pechos
caídos, canas en mi cabello, y una que otra arruga
en mi rostro de tanto reír, y aún con dolor en mi
alma, sonrío...
Me desnudé ante ti, porque mi alma ya conoces
en cada relato, en cada poesía, letra a letra...
Soy imperfecta, pero dime tú, quién dijo que la verdadera belleza tenía que ser perfecta...
Soy una mujer real, no una muñeca, ellas si son impecables, pero huecas del alma y del corazón,
y hasta cierto punto, carentes de belleza...
Soy una belleza rara, y éso me hace única,
mágica e imperfecta...
Dedicado a lo más hermoso de la creación...
Texto...encontrado en la Red.
Imagen...internet
, corrientes. A fin de cuentas cualquiera de esas puede generarte tantos paraisos de placer como la más escultural de las hembras que uno pueda desear.
Suena el teléfono. Una sorpresa. Surge una voz femenina.
-' ... No me he podido librar antes, lamentablemente. Por eso no te pude coger. Se van ahora. Por fin quedo libre.¿Qué haces? ¿Donde estás?'
Respondo sin afán de parecer hambriento de carne humana femenina, sin parecer el viejo lobo que sigue dentro de mi ardiendo y aullando a raudales, pero al tiempo mostrando un inequívoco interés.
-'... en el sitio donde quieras que esté. Si quieres nos vemos. O me meto dentro de ti directamente: tu escoges'.. y lo digo dejando caer una pequeña risa velada al final de la frase.
La respuesta es rápida: una risotada nerviosa al otro lado y una respiración acelerada.
-'Ven rápido, vamos donde siempre. Y encarga ya una de Cava, como hicimos la ultima vez'.
Me levanto mientras apuro la copa. Nada más hacerlo aparece un muchacho instalado en la veintena y me pregunta de un modo abrupto aquello de '¿Se va?'.
Termino la copa. Me quedo mirándolo. Como un lobo mira al agresor. Al muchacho le siguen dos chicas 'MaxFactor' de peinado planchado, extra de tinte y más tontas que una botella sin agujero. El chico es evidente que está intentando impresionar y exhibir dotes de macho alfa. Le queda un rato largo de hacer el bobo al andoba. Soy viejo, me digo, pero mis dientes todavía hieren la carne, todavía desgarran. Sigue siendo, a fin de cuentas, un lobo hecho y derecho. Y este pobre tonto del culo no es más que un cachorro.
-'Pues si, me voy. Me largo a follar a una casada gordita con ganas de hacer cosas innombrables. Así que quédate la mesa para intentar meter ficha, artista.'
Sonrio. Se quedan mirando. El camarero se rie. La veterania es un grado. Pese a los domingos de soledad descarnada. Hoy no. Hoy acabaré la tarde en el puro placer de la compañia. Aullando ambos de placer, como los lobos en luna llena.
Autor ...Xavier Menet
Fotografía..internet
Viejo Lobo
Los domingos son bidimiensionales. Planos. No parecen tener profundidad. La luz es impropia, casi pálida, como prediciendo un dia anodino y extraño.
Detesto los domingos. Son dias donde no me encuentro. Donde nada sale bien o mal. Grises como el relato aquel de Stephen King donde el tiempo se detenía y se convertía en escenarios en blanco y negro.
Reposo el café de media tarde después de comer. Desde que murió mi padre no tengo ni ganas de rememorar las comidas de Domingo. A veces mi hermana asalta el teléfono ofertando una paella en su casa, un café , unas cuantas horas de conversación.
Y niños, muchos niños alrededor.
Me borro, y me disculpo. El plan no me interesa. Lo agradezco. El detalle es sensible. Mi hermana está sensible desde la muerte de mi padre. Necesita establecer costumbres nuevas y nuevas afinidades. Conmigo se equivoca. Yo no soporto la mediocridad del costumbrismo. No soporto ese espacio de mundanal cordialidad cotidiana.
Además, no soporto a su hombre, que a la sazón debería de ser mi cuñado. Pero hasta me cuestra pronunciar el término y asociarlo a él. Es demasiado imbécil. Me cae mal, como me caen mal todos los imbéciles. Eso sí: Lo disimulo constantemente y eso supone para mi un esfuerzo. Un esfuerzo real, como levantar un piano con las pestañas, o hacer la declaración de hacienda de un político corrupto. En el fondo hago el sacrificio por ella. Porque nadie tiene la culpa de enamorarse de un soberano gilipollas, son cosas que suceden. Ya lo decía Francisco Umbral: El gilipollas por definición lo es de cuerpo entero. Se es gilipollas como se es pícnico, barbero, coronel, sastre, canónigo o notario: de una manera genérica y vocacional. A mi 'cuñado' la frase le viene al pelo.
Los domingos me gustan para acariciar mis pozos de soledad y sus dimensiones. Convertirme en el viejo lobo de la soledad. Para tomar cervezas hasta que casi estoy ebrio. Para perderme en paseos inmensos y absurdos de tranvia y de coche. Suelo rematar mi deambular dominguero en la profundidad de alguna vagina si se pone a tiro. Porque no hay nada como una buena tarde de domingo entre dos seres humanos que estén dispuestos a compartir lo que sus cuerpos sean capaces de generar a nivel sensorial. No hay nada como eso. Pero hoy no ha habido suerte. Ultimamente hay poca suerte en general.
Hoy acabo en el ' High Cube' sintiéndome solitario ante un Gin tonic iluminado de verde en la caida de la noche sobre la marina. Tarde anodina . Mucha gente, demasiado pisaverdes, otros cuantos picaflores con selfie 'mira-como-me-lo-monto-y-babea' para la red social de turno. Niños bien, niños de papá. Niñas bien, niñas de Papá. La marina no deja de ser un cocedero de bebecharcos, cagalindres y giraesquinas. Un corral perfecto para un rebaño de meapilas y pasmarotes varios. Probablemente porque yo también sea uno de ellos, he acabado aquí.
¿Qué quedó de todo aquello que quise ser en su tiempo? ¿Del soñador, del amante agreste, del deportista? Sumergido en este gin tonic, afloran los pensamientos. Nadan en las burbujas. Se retuercen entre las esencias del cardamomo y el cilantro. ¿Qué fue de ellos? Nunca fui como ahora, tan anodino, tan mezquino, tan callado. Siempre tenía donde hablar y donde escribir. Tenía donde aflorar y ser yo mismo. Qué sentido tien toda esta maldita época en mi vida.
Antes, horas antes, casi en desesperación he amarrado el teléfono y han flotado las llamadas y los mensajes a las posibles amantes. Pero todo ha cambiado de unos meses a esta parte. Y a no es sencillo acordar citas. Hay maridos celosos, más amantes a los atender, demasiados miedos... siento que soy una especie de engorro que llama de vez en cuando. Decidí caerme hacia la marina, harto de mi necesidad de mujeres constantemente. Necesito mujeres con constante asiduidad. Mentalmente estoy cachondo todo el día, con las mujeres que conozco y con las que no conozco. No me gustan las mujeres al uso, princesitas de papel couché y zapatos de corte salón. Me gustan las que estén en las antípodas de eso. No me gustan ni siquiera guapas, si no normales
Esencia de Hembra
Recupero el aliento, me enjugo el sudor. Me levanto. Ella aún respira fuerte entre las sábanas blancas profanadas por el deseo en el motel.
-¿No te quedas a dormir?
-No. Mejor para ti, también.
Las cortinas dejan entrever las luces de las estrellas y la madrugada. Resbala también el brillo del rótulo del local. Podría quedarme y descansar. Pero.. ¿Para que alargar la agonía de tiempo posterior al climax? Hasta aquí, como tantas otras veces, nos trajo el deseo voraz. La carne. El tiempo de la carne pasó. Sé que le estorbo casi tanto como ella a mi. Ninguno de los dos es un hipócrita. Me gusta eso de ella.
Reposa desnuda, con mi jugo rebosando dentro de su cuerpo, dentro de ese jirón en la piel que es el salón de las delicias carnales comunes. Allí me vertí generoso, después de pasear por donde su cuerpo prometió más placer. Allí me volqué y reventé. Sé que ahora lo disfruta, se toca suavemente jugando con mi esencia, sintiéndose llena y realizada en el acto. Los remordimientos los dejamos en el check- in del motel, por muy automatizado que esté. La automatización es una mierda. Antes los recepcionistas de los moteles eran gente discreta y elegante. Ahora todo se hace desde el movil. Los moviles no son discretos. Son simples máquinas.
Bajo la escalera queda su coche. En un par de horas de sueño, se irá . Y yo saldré ahora como siempre por la puerta, en esta madrugada como un simple peatón. Si alguien le sigue no sabrá que estuve aquí y no la asociará conmigo. Ella tiene mucho más que perder. Yo no tengo nada.
- Menet, lo nuestro es salvaje... casi enfermizo
Si. Tiene razón. Es mucho mejor de lo que yo habría pensado jamás sobre ella. Somos unos enfermos. Deseamos la carne, verternos en el otro, sentir al otro, frotarnos en el otro, mearnos en el otro como si fuese oxígeno en los pulmones. Como la mosca moribunda moviéndose compulsivamente en el suelo queriendo recuperar el vuelo.
Me voy sin lavar. Con la esencia de la hembra dando todavía brillo a mi sexo. Ahí queda, como la colonia más íntima, como la marca imborrable de una cicatriz. Cierro los ojos cuando salgo. Afuera del hotel, bajo las luces de verde neón, abro un botellín robado del minibar. Corre una brisa demasiado cálida para ser Abril. Allí arriba las estrellas adornan una noche donde el placer ha reinado.

Son las tres. Un taxi debería de ser casi imposible. La carretera solitaria. Casi se puede oler el mar desde aquí, pienso. Luego me lanzaré al teléfono esperando que alguien pueda enviarme el taxi más caro del mundo. Me bebo el botellín. Sigo oliendo y degustando el sabor de la carne entregada al deseo. ' Hueles bien y sabes bien' -le dije- 'sabes como hueles' . Y posteriormente introduje mi lengua en su sexo.
La suerte se alía. Afuera hay un lavadero de coche 24 horas. Y allí un taxista echándole agua y jabón al vehículo. Conversación breve: jefe ¿admite pasaje? En cuanto termine, Nen, sin problema. Gracies.
Me gusta el tipo. Es un taxista de los de antes, mayorcito y discreto. Tres de la madrugada y el tipo huele bien, huele a limpio y a copita de Magno para endulzar las carreras. Le ofrezco un negro. Lo acepta. El coche brilla en la madrugada mientras esperamos que escurran las gotas. El taxista mira el motel y apretando ente los labios el cigarro me pregunta con respeto ¿El tema no le ha ido bien?
La bajada del deseo es un abismo que deriva en perspectivas cercanas a la propia muerte. Me siento vacío y satisfecho, vivo y mortal e incluso fuerte y vulnerable a la vez. Eso abre mis perspectivas más sinceras.
- Ha ido bien. Muy bien. Pero ya no tengo hambre de hembra. Pasado el menú no me interesa la carne. Solo el postre. El hombre rie en silencio, esbozando una sonrisa.
Nos vamos. Dentro de mis pantalones todavía resbala el brillo otorgado del deseo y moja mi ropa interior. Valencia se promete delante como un mar de luces inconexas. Estoy vacio. Pero me siento bien. El hambre volverá. Mientras tanto la bestia descansa. La esencia de la hembra perfuma mi piel.
Autor X.Menet
Fotografía X.Menet
BESO ANHELADO💞🌹💞🌹🌟
El beso perfecto
y el más anhelado,
Es aquel que te purifica.
Es aquel que te tranquiliza
Y por mucho, el que te excita.
Hay besos tiernos
Besos mojados,
Suaves y llenos de amor
Y pensamientos elevados.
Besos del alma conjunto
A vidas pasadas,
Estos besos más intensos
Más llenos de fuego,
Son los más deseados
en todo el universo.
Besos que detienen el tiempo
Y que te elevan al cielo,
estos besos, tan dulces y tiernos
Son los que el corazón
Pide todo momento.
Beso especial es aquél
el que logra un tornado,
De emociones desde el primer
mínimo rose.
Black Rose Luce
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