Algo del Evangelio
El evangelio de cada día con un breve comentario, en formato de audio, realizado por el Padre Rodrigo Aguilar, Diócesis de San Miguel, Buenos Aires, Argentina. www.algodelevangelio.org Cualquier testimonio o consulta escribir a algodelevangelio@gmail.com
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📊 受众指标与增长动态
自 невідомо 创建以来,项目保持高速增长,吸引了 13 976 名订阅者。
根据 10 六月, 2026 的最新数据,频道保持稳定运转。过去 30 天订阅人数变化为 -124,过去 24 小时变化为 -8,整体触达仍然可观。
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📝 描述与内容策略
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“El evangelio de cada día con un breve comentario, en formato de audio, realizado por el Padre Rodrigo Aguilar, Diócesis de San Miguel, Buenos Aires, Argentina. www.algodelevangelio.org
Cualquier testimonio o consulta escribir a algodelevangelio@gmail...”
凭借高频更新(最新数据采集于 11 六月, 2026),频道始终保持新鲜度与高覆盖。分析显示受众积极互动,使其成为 宗教与灵性 类别中的关键影响点。
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| 10 六月 | +3 | |||
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| 3 | Padre_Rodrigo_Aguilar_–_Mateo_5,_17_19_X_Miercoles_durante_el_año.mp3 | 4 391 |
| 4 | Hoy, en Algo del evangelio, Jesús nos quiere ayudar como intentó hacerlo en ese tiempo a los que lo escuchaban, que no siempre hay que oponer para encontrar la solución, sino que muchas veces es necesario integrar. ¿Cuánto hay de oposición en este mundo, incluso en la Iglesia? Todo parece ser de un color o del otro, de un pensamiento o del otro. Al enseñar algo nuevo y, en este caso, la nueva ley, la ley de la gracia, nuestra mente y nuestro corazón automáticamente intentan desechar lo antiguo, la antigua ley, como queriendo encontrar una solución a la imposibilidad de poder vivirla. Sin embargo, Jesús es claro: “No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir. No piensen que por decir algo nuevo, o decirlo de otro modo, quiero desechar lo anterior, como si fuera que no sirve, sino por el contrario, quiero ayudarlos a comprenderla, para que puedan vivirla”. Todos corremos ese riesgo, la Iglesia también lo corre y lo corrió muchas veces, “tirar lo viejo para traer algo nuevo”, por el solo hecho de que lo nuevo parece mejor. Sin embargo, el esfuerzo debe ponerse en cómo vivir lo viejo con corazón nuevo y cómo desechar cosas viejas si realmente hay que desecharlas, con una mirada distinta, no de superación.
Jesús, de alguna manera, en este pasaje explica qué relación hay entre este nuevo modo de vivir de los hijos de Dios y el modo de vivir anterior, bajo la ley del antiguo testamento. ¿Cómo es? ¿Este nuevo modo anula el anterior? ¿Este nuevo modo excluye lo antiguo? ¡No! Al contrario, lo incluye. Este nuevo modo llevará a la plenitud el anterior si aprende a asumir lo antiguo. Jesús no puede borrar con el codo lo que Padre escribió con su mano, la ley. Él vino a cumplir los mandamientos, a vivirlos, a enseñarnos su corazón escondido bajo la letra fría de la ley. Pero, además, algo mucho más grande, vino a hacernos capaces de cumplirlos, de vivirlos. Vino a darnos la fuerza y la gracia para cumplirlos. Esa es la novedad. Vino a enseñarnos a cumplir los mandamientos, pero no solo por el hecho de cumplirlos, sino a vivirlos como hijos del Padre, con corazón de hijos. Cumplirlos por amor, con amor y desde el amor. Eso nos hará grandes y libres. Eso nos hace grandes, justamente lo pequeño e imperceptible, como la sal. ¿Qué nos hace grandes? El ser hijos, aunque nadie lo sepa, y el enseñar a ser hijos a los demás. Él invierte todo. Da vuelta todo para que aprendamos a ser hijos en lo sencillo y desconocido por los demás.
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p. Rodrigo Aguilar | 2 930 |
| 5 | Comentario a Mateo 5, 17-19:
Vivir la pobreza del espíritu, ser bienaventurado por ser pobre de espíritu es lo que nos ayuda a pertenecer al Reino de los Cielos, es lo que nos da realmente la certeza de que estamos en el buen camino. Así Jesús lo expresa en su primer bienaventuranza, en su primer promesa de felicidad, en donde ya nos plantea el horizonte hacia el cual tenemos que tender todos. ¿Te diste cuenta que, cuando miramos el horizonte, el cielo y la tierra se unen allá a lo lejos? ¿Te diste cuenta que, cuando empezás a caminar hacia el horizonte, siempre termina como permaneciendo lejos? O sea que en el fondo el horizonte es una ilusión óptica que nos ayuda o nos permite imaginar que el cielo se toca con la tierra, sin embargo, nunca llegamos hacia él.
Bueno, podríamos decir que la santidad, la pobreza espiritual, el ser plenamente felices siendo pobres de espíritu, porque así pertenecemos al Reino de los Cielos, es el horizonte al cual debemos tender y es algo que, en definitiva, en la tierra nunca llegaremos a vivir plenamente. Sin embargo, vamos hacia él, podemos seguir caminando. Vos y yo podemos ser pobres de espíritu, vos y yo podemos aceptar nuestra fragilidad, nuestra vulnerabilidad y darnos cuenta que en esa pobreza, en esa fragilidad, se manifiesta siempre el poder de Dios. «Porque, cuando somos débiles, somos fuertes», dice san Pablo. Cuando aceptamos nuestra carencia, cuando aceptamos convivir tal como somos, buscando siempre mejorar, pero al mismo tiempo aceptando como somos, teniéndonos paciencia, aprendiendo a caminar en el silencio, paso a paso, dejándonos que nos conduzca el Espíritu ahí es cuando empezamos a vivir en paz, con nosotros mismos y con los demás.
Por eso, la otra cara de la pobreza espiritual, por supuesto, es el orgullo y la soberbia. Es la soberbia de la vida que nos pone en un lugar que en realidad no nos pertenece. Es la soberbia que nos hace creer que podemos solos, es la soberbia que nos pone por encima de los demás y nos hace mirar de reojo, de arriba hacia abajo a los otros, olvidándonos que somos todos del mismo barro. Somos todos seres humanos creados y amados por Dios y, en definitiva, somos todos también imagen y semejanza de Dios. Por eso sigamos este camino de las Bienaventuranzas pidiendo ser pobres de espíritu. Señor, danos la pobreza espiritual, ayúdanos a vivir humildemente, aceptando la verdad de nuestra vida, aceptándonos como somos, queriendo siempre cambiar, siempre ser mejores, pero al ritmo tuyo, al ritmo del Espíritu Santo, que nos va conduciendo siempre hacia tu corazón. | 2 728 |
| 6 | Miércoles 10 de junio - Mateo 5, 17-19 - X Miércoles durante el año
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5, 17-19
Jesús dijo a sus discípulos:
No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.
El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.
Palabra del Señor. | 2 770 |
| 7 | https://youtu.be/w79ML_MlaJ0?si=X9J77-lxVFCKbN5h | 3 527 |
| 8 | 没有文字... | 3 787 |
| 9 | Padre_Rodrigo_Aguilar_–_Mateo_5,_13_16_X_Martes_durante_el_año.mp3 | 5 180 |
| 10 | Te hago una pregunta y me la hago: ¿Vos crees que ser buen cristiano es simplemente “hacer cosas buenas”, hacer muchas cosas por los otros, ser “buenos”? ¿Qué es para vos ser buen cristiano? Obviamente, que el cristiano debe y hace cosas buenas. Es obvio, es verdad, pero no toda la verdad, o es parte de la verdad. Porque cosas buenas, hacen muchísimas personas que no son cristianos, incluso a veces, hacen mejores que nosotros. Gente de bien hay por todos lados, son muchas las personas buenas en este mundo, que incluso, no creen, que hacen y viven para los demás, gracias a Dios. Seguramente vos y yo hacemos cosas buenas, pero… ¿no será que las hacemos porque en realidad ya tenemos algo de buenos? Entonces… ¿cuál es el distintivo de un cristiano? ¿Nos distingue algo de los demás, nos debería distinguir algo? ¿Somos especiales? ¿Qué es lo que Jesús dice que debe vivir un discípulo de él?
El Sermón de la Montaña nos irá dando la respuesta poco a poco. Te pido por favor, que estés atento, atenta. Te vas a sorprender. Te lo aseguro. Acordate que es el corazón del Evangelio, porque es el corazón de Jesús. Voy a insistir mucho en esto durante estos días, por ahí, hasta te voy a aburrir. Pero, hay cosas que hay que repetir y repetir, para que queden grabadas para siempre en el corazón. Recuerdo que conocí el Sermón de la Montaña y las Bienaventuranzas cuando entré al seminario, en mi primer retiro espiritual, y para mí fue todo nuevo. Había ido a misa toda mi vida, pero jamás había escuchado estas palabras de Jesús con atención, y jamás alguien me las había explicado con tanta claridad y luz, como el sacerdote que me dio ese primer retiro en el seminario. ¡Cuánto agradezco que se haya cruzado en mi camino!
Algo del evangelio de hoy nos dice: Ustedes son sal. Vos sos sal. Vos sos luz. Nosotros, los que escuchamos a Jesús, los discípulos de él ya somos sal y luz. Estas palabras no están dirigidas a todos, sino a los discípulos, a los que siguen de cerca a Jesús. Si te considerás discípulo, discípula, seguidor de Jesús, ya sos sal, ya sos luz. Jesús nos dice: ustedes son la sal, ustedes son la luz. No dice: deben serlo, deberían serlo, tienen que serlo. Ya somos la sal que sala el mundo, ya somos la luz que ilumina el mundo. Tenemos todo para ser luz y sal. ¿Estamos salando? ¿Estamos iluminando? ¿Para qué salamos e iluminamos? Salamos e iluminamos para que los demás den Gloria al Padre, no a nosotros. No hacemos filantropía, sino que deberíamos hacer caridad. Amamos para que otros amen al Padre, le den Gloria. Eso es lo que nos debe distinguir. No hacemos cosas buenas por ser buenos y para ser buenos, porque es lindo hacer cosas buenas. Hacemos cosas buenas, porque el Padre nos da esa fuerza y para que los demás descubran también, que son hijos, para que descubran que son niños, de alguna manera, que dependen de un Padre creador. Somos sal que sala, pero no se ve, una vez que se mezcla con la comida deja de verse. Somos luz que ilumina, pero que en realidad el generador de luz es Jesús. Somos hijos de Dios, que descubrimos la maravilla de ser hijos y vivimos en medio de un mundo, que no quiere depender tanto de Dios. Nosotros con nuestra vida, queremos que el mundo descubra que es lindo ser hijos, es lindo ser dependientes de su amor, es lindo tener tantos hermanos.
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p. Rodrigo Aguilar | 3 243 |
| 11 | Comentario a Mateo 5, 13-16:
Las cosas lindas de la vida se consiguen poco a poco, lentamente, paso a paso, diríamos. No se sube una montaña en dos saltos, así no más. No es lindo llegar a la cima en helicóptero, ¿te imaginás? Si fuese tan fácil, en realidad, no sería lindo. Paradójicamente, lo difícil lo hace lindo. Es lindo andar en helicóptero y ver todo desde arriba, pero es más lindo esforzarse y llegar uno mismo a esa cima, a la felicidad. La felicidad es así. Es cuesta arriba, pero es linda. Todas las felicidades “fáciles”, o propuestas de felicidades “fáciles”, rápidas, inmediatas, hay que mirarlas de reojo. El esfuerzo y el sacrificio bien vividos tienen un lindo sabor, su buen gustito, no hay que rechazarlos así no más. Y el placer, por el placer mismo, el placer egoísta, sin mirar a los otros, también hay que mirarlo de reojo.
Así, vamos nosotros también, con esto de la palabra de Dios. Lentamente, después de haber escuchado ayer las Bienaventuranzas, esas promesas de felicidad que vienen de Dios, de lo Alto, del Cielo, iremos poco a poco escuchando el Sermón de la Montaña, en el que nuestro Maestro nos irá desgajando y abriendo su corazón, para enseñarnos lo que significa ser hijos, cómo llegar a ser hijos del Padre. Y eso irá haciéndolo, mostrándonos su corazón y mostrándonos nuestro corazón, para que sepamos quiénes somos realmente, para que nos veamos reflejados en su corazón. Te aseguro que, durante estas semanas vas a disfrutar mucho de la Palabra de Dios, de estas palabras de Jesús desde la montaña. Estas enseñanzas bajan de la montaña, nos llegan desde arriba, de labios de Jesús. La montaña por eso es signo de que esta sabiduría, no es sabiduría humana, sino que es sabiduría divina, es un saber que viene de lo Alto y viene a iluminar nuestra vida, a darle sentido, a mostrarnos la verdad. Semejantes enseñanzas solo pueden venir de un corazón divino-humano, del corazón de Jesús.
¿Sabías que muchas veces no podemos ser lo que queremos ser, porque en realidad no sabemos todavía lo que ya somos? Parece un trabalenguas, pero, pensá lo que te estoy diciendo. A veces, vivimos en un eterno “querer ser alguien en la vida”, porque parece que no lo somos y nos olvidamos que ya somos algo. Muchas veces privilegiamos en nuestra vida el hacer antes que el ser, el llegar a ser y no el ser, el presente. Esto nos pasa mucho. Nos cuesta muchísimo reconocerlo, reconocernos a nosotros mismos y por lo tanto no terminamos de amarnos bien, no terminamos de dar frutos en nuestra vida. Como discípulos, como cristianos también puede pasarnos esto. | 2 930 |
| 12 | Martes 9 de junio - Mateo 5, 13-16 - X Martes durante el año
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5, 13-16
Jesús dijo a sus discípulos:
Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.
Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.
Palabra del Señor | 2 967 |
| 13 | https://youtu.be/pKyRgGQREsc?si=ABtzJZdEbOk8DV8u | 3 572 |
| 14 | 没有文字... | 3 943 |
| 15 | Padre_Rodrigo_Aguilar_–_Mateo_5,_1_12_X_Lunes_durante_el_año.mp3 | 5 487 |
| 16 | Bueno, empecemos, como decía, esta semana, con otro corazón, con otras ganas. Y empezamos también cambiando de autor, de evangelista. Empezamos escuchando el gran Sermón de la Montaña del evangelio de Mateo y durante casi tres semanas, preparate. Tres semanas estaremos escuchando, leyendo, meditando los capítulos 5,6 y 7. En donde Jesús comienza este lindo discurso con las conocidas Bienaventuranzas. Será en este Sermón de la Montaña donde aprenderemos a ser hijos de Dios. Escuchá bien: aprenderemos a ser hijos de Dios. Donde Jesús nos abrirá su corazón para que aprendamos a vivir como él y ser hijos verdaderamente. ¡Qué lindo empezar estos días así! Jesús se llevó a la multitud y a sus discípulos a la montaña. Los sacó de donde estaban para que puedan escucharlo mejor. Nosotros, en estas semanas, intentaremos hacer lo mismo. Intentemos dejarnos llevar por la dulzura de sus palabras. Jesús sube a la montaña para que nosotros también subamos, salgamos de nosotros y nos sentemos a su alrededor y empecemos a escuchar estas palabras que salen de un corazón de Hijo, de un corazón grande, que siente como Hijo, que vive como Hijo y que quiere transmitirnos esa vida de los hijos de Dios a cada uno de nosotros.
Las Bienaventuranzas son el preámbulo a todo lo que vendrá. Son el corazón del evangelio, el rostro de Jesús. Son, en realidad, promesas que nos hace él para que podamos vivir como él. ¡Qué lindo! Promesas, no mandatos. Promesas de vida, de felicidad. ¿Cómo entender estas promesas tan particulares? ¿Cómo entender estas promesas que lo que menos parecen al comienzo es que hablen de felicidad? ¿Cómo comprender que seremos felices si somos humildes, misericordiosos, pacíficos, pacientes, afligidos, deseosos de santidad, puros e incluso perseguidos? ¿Cómo explicarle esto a un mundo que cree que ser feliz es ser poderoso, implacable, perfecto, estrictamente justo, haciendo lo que se quiere, e incluso buscando la propia felicidad a costa de los demás? La verdad que es difícil. No solo le costó a Jesús, le cuesta a la Iglesia, me cuesta a mí. Pero bueno, no renunciemos a intentarlo, a hacer el esfuerzo, a subir a la montaña. Es fácil quedarse abajo y no luchar. Es fácil ni siquiera hacer el intento. No lo vamos a lograr solo hoy, por supuesto, sino que durante estas semanas iremos lentamente “desmenuzando” el corazón de Jesús.
Para no hacerlo largo e ir terminando Algo del evangelio de hoy, te cuento que la clave para entender las Bienaventuranzas es el mismo Jesús. Porque él las vivió primero, porque él es el Maestro para vivirlas. Y por eso mirándolo a él, sabremos lo que es ser pobre de espíritu, paciente y manso de corazón, lo que es ser consolados, tener hambre y sed de justicia, ser misericordiosos, puro de corazón, trabajar por la paz y ser perseguidos. Mirándolo a Jesús no necesitaremos ser expertos en teología para comprender las bienaventuranzas y querer vivirlas, sino que nos daremos cuenta de que son el verdadero camino de la felicidad, que anhelamos y muchas veces no sabemos encontrar. Esa es la clave creo yo. Es verdad que podemos explicarlas una por una, pero para eso hay muchos libros escritos. Lo que podemos hacer nosotros en estos pocos minutos es rezar con esto, es mirarlo a Jesús para que él nos introduzca en este misterio de sabiduría divina que viene a liberarnos de nuestras falsas felicidades, que lo único que hacen, a veces, es que encontremos la infelicidad.
¿Vamos juntos a subir esta montaña?
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p. Rodrigo Aguilar | 3 381 |
| 17 | Comentario Mateo 5, 1-12:
Empezamos un nuevo lunes, una nueva semana, de la mano de la palabra de Dios. A levantar la cabeza y el corazón una vez más, que todavía falta. Todavía nos queda mucho por caminar. En realidad, no sabemos cuánto tiempo a cada uno, pero lo que sí sabemos es que vamos camino a la Vida eterna. Esa Vida eterna que empezamos a vivir desde ahora, cuando aceptamos las enseñanzas de Jesús y las vivimos, cuando creemos. Como decía el evangelio de ayer: «Todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna». El que cree que Dios es Uno y Trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y cree, vive de una manera distinta. Sabe hacia dónde va. No le importa lo que pase en el camino, sino sabe y tiene claro hacia dónde va. Por eso, empecemos esta semana, una vez más, con un corazón bien grande y muchos deseos de caminar. Me imagino que alguna vez subiste a una montaña. ¿Hiciste alguna vez ese esfuerzo de caminar lejos, por lo menos, por el llano? ¿Experimentaste esa linda sensación de llegar, sentarte, tomarte algo, tomar agua y disfrutar de lo que alcanzaste? Seguro que sí. Seguro que todos tenemos esa experiencia, y es lindo hacerlo si no lo hiciste. Lamentablemente en nuestra forma de vivir moderna, especialmente hoy, esto se perdió mucho, pero es casi, te diría, necesario vivirlo. Todo hombre, como Jesús lo hizo también, tiene que experimentar que toda meta, todo horizonte implica un “moverse”, “salir”, “subir”, “trepar”, “caminar”, esforzarse para terminar alcanzando la felicidad. “La felicidad no es cuesta abajo, es cuesta arriba”, aunque nos quieran enseñar lo contrario.
Me acuerdo de esos campamentos que hacíamos en la adolescencia en el colegio y me acuerdo de que el que nos guiaba nos llevó a hacer esa experiencia de “hacer cumbre”, como se dice, o sea, de llegar a la cima de una montaña. No era muy alta, pero para esa edad era mucho. El cerro se llamaba “Navidad”. Se llama “cerro Navidad”, en Bariloche, al sur de la Argentina. No me olvido más de esa sensación de llegar, de alcanzar entre muchos, aunque nos peleábamos a ver quién llegaba primero corriendo al final del trayecto. Me acuerdo esa linda sensación y, además, me acuerdo de la sensación de estar disfrutando el paisaje al llegar. Con ganas de no bajar, de quedarse a mirar y a mirar, y a contemplar todo desde arriba. ¿Será así la experiencia de la vida? ¿Será así la experiencia de llegar al cielo? ¿Será que andamos también en nuestra vida ahora concretamente, cuesta arriba, esforzándonos por llegar a la cumbre y de ahí no nos bajaremos jamás? | 2 702 |
| 18 | Lunes 8 de junio - Mateo 5, 1-12 - X Lunes durante el año
+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5, 1-12
Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
«Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.»
Palabra del Señor. | 3 023 |
| 19 | https://youtu.be/i7NLtzAB_SE | 3 426 |
| 20 | 没有文字... | 3 866 |
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