UN CURSO DE MILAGROS Coret_yn
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No importa cuando (dia o mes) comiences el Curso, continua en orden las lecciones hasta final de año. Luego el día 1 de ENERO vuelve a comenzar por la numero 1, eso es lo que hacemos todos los que practicamos Un Curso de Milagros. Estamos para ayudarte!!.
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https://youtu.be/UXdsWiSa2Bg
9. El propósito de nuestras prácticas de hoy es acercarnos a la luz que mora en nosotros.
Tomamos rienda de nuestros pensamientos errantes y dulcemente los conducimos de regreso allí donde pueden armonizarse con los pensamientos que compartimos con Dios.
No vamos a permitir que sigan descarriados.
Dejaremos que la luz que mora en nuestras mentes los guíe de regreso a su hogar.
Los hemos traicionado al haberles ordenado que se apartasen de nosotros.
Pero ahora les pedimos que regresen y los purificamos de cualquier anhelo extraño o deseo confuso.
Y así, les restituimos la santidad que es su herencia.
10. De esta forma, nuestras mentes quedan restauradas junto con ellos, y reconocemos que la paz de Dios refulge todavía en nosotros, y que se extiende desde nosotros hasta todas las cosas vivientes que comparten nuestra vida.
Las perdonamos a todas, y absolvemos al mundo entero de lo que pensábamos que nos había hecho.
Pues somos nosotros quienes construimos el mundo como queremos que sea.
Ahora elegimos que sea inocente, libre de pecado y receptivo a la salvación.
Y sobre él vertemos nuestra bendición salvadora, según decimos:
La paz de Dios refulge en mí ahora.
Que todas las cosas refuljan sobre mí en esa paz, y que yo las bendiga con la luz que mora en mí.
https://youtu.be/UXdsWiSa2Bg
*🌀 LECCIÓN 188 🌀*
— 7 de Julio —
*La paz de Dios refulge en mí ahora.*
https://youtu.be/UXdsWiSa2Bg
1. ¿Por qué esperar al Cielo?
Los que buscan la luz están simplemente cubriéndose los ojos.
La luz ya está en ellos.
La iluminación es simplemente un reconocimiento, no un cambio.
La luz es algo ajeno al mundo, y tú en quien mora la luz eres asimismo un extraño aquí.
La luz vino contigo desde tu hogar natal, y permaneció contigo, pues es tuya.
Es lo único que trajiste contigo de Aquel que es tu Fuente.
Refulge en ti porque ilumina tu hogar, y te conduce de vuelta al lugar de donde vino y donde finalmente estás en tu hogar.
2. Esta luz no se puede perder.
¿Por qué esperar a encontrarla en el futuro, o creer que se ha perdido o que nunca existió?
Es tan fácil contemplarla que los argumentos que demuestran que no puede existir se vuelven irrisorios.
¿Quién podría negar la presencia de lo que contempla en sí mismo?
No es difícil mirar en nuestro interior, pues ahí nace toda visión.
Lo que se ve, ya sea en sueños o procedente de una Fuente más verdadera, no es más que una sombra de lo que se ve a través de la visión interna.
Ahí comienza la percepción y ahí termina.
No tiene otra fuente que ésta.
3. La paz de Dios refulge en ti ahora, y desde tu corazón se extiende por todo el mundo.
Se detiene a acariciar cada cosa viviente, y le deja una bendición que ha de perdurar para siempre.
Lo que da no puede sino ser eterno.
EIimina todo pensamiento de lo efímero y de lo que carece de valor.
Renueva todos los corazones fatigados e ilumina todo lo que ve según pasa de largo.
Todos sus dones se le dan a todo el mundo, y todo el mundo se une para darte las gracias a ti que das y a ti que has recibido.
4. El resplandor de tu mente le recuerda al mundo lo que ha olvidado, y éste a su vez, restituye esa memoria en ti.
Desde ti la salvación irradia dones inconmensurables, que se dan y se devuelven.
A ti que das el regalo, Dios Mismo te da las gracias.
Y la luz que refulge en ti se vuelve aún más brillante con Su bendición, sumándose así a los regalos que tienes para ofrecérselos al mundo.
5. La paz de Dios jamás se puede contener.
El que la reconoce dentro de sí tiene que darla.
Y los medios a través de los que puede hacerlo residen en su entendimiento.
Puede perdonar porque reconoció la verdad en él.
La paz de Dios refulge en ti ahora, así como en toda cosa viviente.
En la quietud la paz de Dios se reconoce universalmente.
Pues lo que tu visión interna contempla es tu percepción del universo.
https://youtu.be/UXdsWiSa2Bg
6. Siéntate en silencio y cierra los ojos.
La luz en tu interior es suficiente.
Sólo ella puede concederte el don de la visión.
Ciérrate al mundo exterior, y dale alas a tus pensamientos para que lleguen hasta la paz que yace dentro de ti.
Ellos conocen el camino.
Pues los pensamientos honestos, que no están mancillados por el sueño de cosas mundanas externas a ti, se convierten en los santos mensajeros de Dios Mismo.
7. Éstos son los pensamientos que piensas con Él.
Ellos reconocen su hogar y apuntan con absoluta certeza hacia su Fuente, donde Dios el Padre y el Hijo son uno.
La paz de Dios refulge sobre ellos, pero ellos no pueden sino permanecer contigo también, pues nacieron en tu mente, tal como tu mente nació en la de Dios.
Te conducen de regreso a la paz, desde donde vinieron con el sólo propósito de recordarte cómo regresar.
8. Ellos acatan la Voz de tu Padre cuando tú te niegas a escuchar.
Y te instan dulcemente a que aceptes Su Palabra acerca de lo que eres en lugar de fantasías y sombras.
Te recuerdan que eres el co-creador de todas las cosas que viven.
Así como la paz de Dios refulge en ti, refulge también en ellas.
*UCDM LECCIÓN 188*
*7 de julio*. ⬇️
*La paz de Dios refulge en mí ahora.*
6. Todo aquel que ve el cuerpo de un hermano ha juzgado a su hermano y no lo ve. No es que realmente lo vea como un pecador, es que sencillamente no lo ve. En la penumbra del pecado su hermano es invisible. Ahí sólo puede ser imaginado, y es ahí donde las fantasías que tienes acerca de él no se comparan con su realidad. Ahí es donde las ilusiones se mantienen separadas de la realidad. Ahí las ilusiones nunca se llevan ante la verdad y siempre se mantienen ocultas de ella. Y ahí, en la obscuridad, es donde te imaginas que la realidad de tu hermano es un cuerpo, el cual ha entablado relaciones no santas con otros cuerpos y sirve a la causa del pecado por un instante antes de morir.
7. Existe ciertamente una clara diferencia entre este vano imaginar y la visión. La diferencia no estriba en ellos, sino en su propósito. Ambos son únicamente medios, y cada uno de ellos es adecuado para el fin para el que se emplea. Ninguno de los dos puede servir para el propósito del otro, pues cada uno de ellos es en sí la elección de un propósito, empleado para propiciarlo. Cada uno de ellos carece de sentido sin el fin para el que fue concebido, y, aparte de su propósito, no tiene valor propio. Los medios parecen reales debido al valor que se le adjudica al objetivo. Y los juicios carecen de valor a menos que el objetivo sea el pecado.
8. El cuerpo no se puede ver, excepto a través de juicios. Ver el cuerpo es señal de que te falta visión y de que has negado los medios que el Espíritu Santo te ofrece para que sirvas a Su propósito. ¿Cómo podría lograr su objetivo una relación santa si se vale de los medios del pecado? Tú te enseñaste a ti mismo a juzgar; mas tener visión es algo que se aprende de Aquel que quiere anular lo que has aprendido. Su visión no puede ver el cuerpo porque no puede ver el pecado. Y de esta manera, te conduce a la realidad. Tu santo hermano -a quien verlo de este modo supone tu liberación- no es una ilusión. No intentes verlo en la obscuridad, pues lo que te imagines acerca de él parecerá real en ella. Cerraste los ojos para excluirlo. Tal fue tu propósito, y mientras ese propósito parezca tener sentido, los medios para su consecución se considerarán dignos de ser vistos, y, por lo tanto, no verás.
9. Tu pregunta no debería ser: "¿Cómo puedo ver a mi hermano sin su cuerpo?" sino, "¿Deseo realmente verlo como alguien incapaz de pecar?" Y al preguntar esto, no te olvides de que en el hecho de que él es incapaz de pecar radica tu liberación del miedo. La salvación es la meta del Espíritu Santo. El medio es la visión. Pues lo que contemplan los que ven está libre de pecado. Nadie que ama puede juzgar, y, por lo tanto, lo que ve está libre de toda condena. Y lo que él ve no es obra suya, sino que le fue dado para que lo viese, tal como se le dio la visión que le permitió ver.
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*LIBRO DE TEXTO*
*20. LA VISIÓN DE LA SANTIDAD.*
*VII. La correspondencia entre medios y fin.*
1. Hemos hablado mucho acerca de las discrepancias que puede haber entre los medios y el fin, y de la necesidad de que éstos concuerden antes de que tu relación santa pueda brindarte únicamente dicha. Pero hemos dicho también que los medios para alcanzar el objetivo del Espíritu Santo emanarán de la misma Fuente de donde procede Su propósito. En vista de lo simple y directo que es este curso, no hay nada en él que no sea consistente. Las aparentes inconsistencias, o las partes que te resultan más difíciles de entender, apuntan meramente a aquellas áreas donde todavía hay discrepancias entre los medios y el fin. Y esto produce un gran desasosiego. Mas esto no tiene por qué ser así. Este curso apenas requiere nada de ti. Es imposible imaginarse algo que pida tan poco o que pueda ofrecer más.
2. El período de desasosiego que sigue al cambio súbito que se produce en una relación cuando su propósito pasa a ser la santidad en lugar del pecado, tal vez esté llegando a su fin. En la medida en que todavía experimentes desasosiego, en esa misma medida estarás negándote a poner los medios en manos de Aquel que cambió el propósito de la relación. Reconoces que deseas alcanzar el objetivo. ¿Cómo no ibas a estar entonces igualmente dispuesto a aceptar los medios? Si no lo estás, admitamos que eres tú el que no es consistente. Todo objetivo se logra a través de ciertos medios, y si deseas lograr un objetivo tienes que estar igualmente dispuesto a desear los medios. ¿Cómo podría uno ser sincero y decir: "Deseo esto por encima de todo lo demás, pero no quiero aprender cuáles son los medios necesarios para lograrlo?"
3. Para alcanzar el objetivo, el Espíritu Santo pide en verdad muy poco. Y pide igualmente poco para proporcionar los medios. Los medios son secundarios con respecto al objetivo. Cuando dudas, es porque el propósito te atemoriza, no los medios. Recuerda esto, pues, de lo contrario, cometerás el error de creer que los medios son difíciles. Sin embargo, ¿cómo van a ser difíciles cuando son algo que simplemente se te proporciona? Los medios garantizan el objetivo y concuerdan perfectamente con él. Antes de que los examinemos más detenidamente, recuerda que si piensas que son imposibles, tu deseo de lograr el objetivo se ve menoscabado. Pues si es posible alcanzar un objetivo, los medios para lograrlo tienen que ser posibles también.
4. Es imposible ver a tu hermano libre de pecado y al mismo tiempo verlo como si fuese un cuerpo. ¿No es esto perfectamente consistente con el objetivo de la santidad? Pues la santidad es simplemente el resultado de dejar que se nos libere de todos los efectos del pecado, de modo que podamos reconocer lo que siempre ha sido verdad. Es imposible ver un cuerpo libre de pecado, pues la santidad es algo positivo y el cuerpo es simplemente neutral. No es pecaminoso, pero tampoco es impecable. Y como realmente no es nada, no se le puede revestir significativamente con los atributos de Cristo o del ego. Tanto una cosa como la otra sería un error, pues en ambos casos se le estarían adjudicando atributos a algo que no los puede poseer. Y ambos errores tendrían que ser corregidos en aras de la verdad.
5. El cuerpo es el medio a través del cual el ego trata de hacer que la relación no santa parezca real. El instante no santo es el tiempo de los cuerpos. Y su propósito aquí es el pecado. Mas éste no se puede alcanzar salvo en fantasías, y, por lo tanto, la ilusión de que un hermano es un cuerpo está en perfecta consonancia con el propósito de lo que no es santo. Debido a esta correspondencia, los medios no se ponen en duda mientras se siga atribuyendo valor a la finalidad. La visión se amolda a lo que se desea, pues la visión siempre sigue al deseo. Y Si lo que ves es el cuerpo, es que has optado por los juicios en vez de por la visión. Pues la visión, al igual que las relaciones, no admite grados. O ves o no ves.
