es
Feedback
UN CURSO DE MILAGROS Coret_yn

UN CURSO DE MILAGROS Coret_yn

Ir al canal en Telegram

No importa cuando (dia o mes) comiences el Curso, continua en orden las lecciones hasta final de año. Luego el día 1 de ENERO vuelve a comenzar por la numero 1, eso es lo que hacemos todos los que practicamos Un Curso de Milagros. Estamos para ayudarte!!.

Mostrar más
2 372
Suscriptores
-224 horas
-47 días
-130 días
Archivo de publicaciones
Se comunican contigo a través del Espíritu Santo, y, para que aprendas a enseñar lo que eres, te ofrecen gustosamente su poder y gratitud por su creación a ti que eres su hogar. Tú que eres anfitrión de Dios lo eres también de ellas. Pues nada real ha abandonado jamás la mente de su creador. Y lo que no es real nunca estuvo en ella. 6. Tú no eres dos seres en conflicto. ¿Qué puede haber más allá de Dios? Si tú, que lo contienes a Él y a quien Él contiene, eres el universo, todo lo demás tiene que estar afuera, donde no existe nada. Has enseñado esto, y, desde muy lejos en el universo aunque no desde más allá de ti mismo, los testigos de tu enseñanza se han congregado para ayudarte a aprender. Su gratitud se ha unido a la tuya y a la de Dios para fortalecer tu fe en lo que enseñaste. Pues lo que enseñaste es verdad. Si eliges estar solo, te excluyes a ti mismo de tu enseñanza y te mantienes separado de ella. Pero unido a ellos no puedes sino aprender que solamente te enseñaste a ti mismo, y que aprendiste de la convicción que compartiste con ellos. 7. Este año comenzarás a aprender y a hacer que lo que aprendas sea comparable a lo que enseñas. Has elegido esto al estar dispuesto a enseñar. Aunque enseñar parecía ocasionarte dolor, dispondrás del gozo que se deriva de ello. Pues dicho gozo reside en el alumno, que se lo ofrece al maestro con gratitud y lo comparte con él. A medida que sigas aprendiendo, tu gratitud hacia tu Ser, que te enseña lo que Él es, aumentará y te ayudará a honrarlo. Y te darás cuenta de Su poder, de Su fuerza y de Su pureza, y lo amarás como Su Padre lo ama. Su Reino no tiene límites ni fin, ni hay nada en Él que no sea perfecto y eterno. Tú eres todo esto, y no hay nada aparte de esto que pueda ser lo que tú eres. 8. Tu santísimo Ser es digno de toda alabanza por lo que eres, y por lo que es Aquel que te creó como eres. Tarde o temprano todo el mundo tiene que construir un puente para salvar la brecha que se imagina existe entre sus dos seres. Cada cual construye dicho puente, a través del cual salvará la brecha que le separa de su Ser, tan pronto como esté dispuesto a hacer un ligero esfuerzo por construirlo. Sus parvos esfuerzos están poderosamente respaldados por la fortaleza del Cielo y por la voluntad conjunta de todos los que hacen que el Cielo sea lo que es, al estar unidos dentro de él. Y así, todo aquel que está dispuesto a cruzar es literalmente transportado hasta el otro lado. 9. Tu puente está mejor construido de lo que te imaginas, y tus pies están firmemente asentados en él. No dudes de que la atracción de los que están al otro lado esperándote no te vaya a ayudar a cruzar sin contratiempos. Pues llegarás a donde quieres estar, y a donde te aguarda tu Ser. 🕊️

*LIBRO DE TEXTO* *16. EL PERDÓN DE LAS ILUSIONES.* *III. Las recompensas que se derivan de enseñar.* 1. Ya hemos aprendido que todo el mundo enseña, y que enseña continuamente. Es posible que hayas enseñado bien, pero que no hayas aprendido a aceptar el bienestar que te produce enseñar. Si examinases lo que has enseñado, y cuán ajeno es a lo que creías saber, no podrías por menos que darte cuenta de que tu Maestro tuvo que proceder de más allá de tu sistema de pensamiento. Por lo tanto, Él pudo verlo objetivamente y percibir que no era cierto. Tuvo que haber hecho eso basándose en un sistema de pensamiento muy diferente, que no tiene nada en común con el tuyo. Pues ciertamente lo que Él ha enseñado y lo que tú has enseñado a través de Él, no tiene nada en común con lo que tú enseñabas antes de que Él llegase. Y como resultado de ello, has llevado paz allí donde antes había dolor, y el sufrimiento ha desaparecido para ser reemplazado por la alegría. 2. Puede que hayas enseñado lo que es la libertad, pero no has aprendido a ser libre. Anteriormente dije: "Por sus frutos los conoceréis y ellos se conocerán a sí mismos". Pues es indudable que te juzgas a ti mismo de acuerdo con lo que enseñas. Las enseñanzas del ego producen resultados inmediatos porque aceptas sus decisiones inmediatamente como tu elección. Y esa aceptación significa que estás dispuesto a juzgarte a ti mismo de igual modo. Causa y efecto están claramente definidos en el sistema de pensamiento del ego, pues todo tu aprendizaje ha estado encauzado a establecer la relación que hay entre ellos. ¿Y cómo no ibas a tener fe en lo que tan diligentemente te enseñaste a creer? Recuerda, no obstante, cuánto cuidado has ejercido al elegir sus testigos, y cuánto al evitar los que hablan en favor de la causa de la verdad y de sus efectos. 3. ¿No te demuestra el hecho de que no hayas aprendido lo que has enseñado que no percibes a la Filiación como una? ¿Y no te demuestra ello también que no te consideras a ti mismo Uno? Pues es imposible enseñar eficazmente si se carece de convicción, y es igualmente imposible que la convicción se encuentre fuera de ti. Jamás podrías haber enseñado lo que es la libertad a no ser que creyeses en ella. Lo que enseñaste, pues, tuvo que haber procedido de ti. Sin embargo, es evidente que no conoces el Ser que eres, y que no lo reconoces a pesar de que está activo. Lo que está activo tiene que estar presente. Y sólo si niegas Sus obras podrías negar Su presencia. 4. El propósito de este curso es que aprendas a conocerte a ti mismo. Has enseñado lo que eres, pero no has permitido que lo que eres te enseñe a ti. Has tenido sumo cuidado en evitar lo obvio, y en no ver la verdadera relación que existe entre causa y efecto, la cual es perfectamente evidente. Dentro de ti, no obstante, se encuentra todo lo que has enseñado. ¿Qué parte de ti puede ser la que no lo ha aprendido? Tiene que ser esa parte que realmente es externa a ti, no porque tú la hayas proyectado, sino porque así es en verdad. Y es esa parte que has aceptado dentro de ti la que no es lo que tú eres. Lo que aceptas en tu mente no puede realmente cambiarla. Las ilusiones no son sino creencias en algo que no existe. Y el aparente conflicto entre la verdad y la ilusión sólo puede ser resuelto separándote de la ilusión y no de la verdad. 5. Lo que has enseñado ya ha logrado esto, pues el Espíritu Santo es parte de ti. Al haber sido creado por Dios, Él no ha abandonado ni a Dios ni a Su creación. Él es a la vez Dios y tú, del mismo modo en que tú eres a la vez Dios y Él. Pues la Respuesta de Dios a la separación te aportó más que lo que tú trataste de llevarte contigo. Él te protegió tanto a ti como a tus creaciones, al mantener unido a ti lo que tú quisiste excluir. Y tus creaciones ocuparán el lugar de lo que tú admitiste para reemplazarlas. Tus creaciones son muy reales, pues forman parte del Ser que desconoces.

AnimatedSticker.tgs0.54 KB

✨🙏🏻 Mi Santidad Bendice Su Santidad 💕 Lección 139 https://youtu.be/8ofgtuYfSRo *Del Manual Para El Maestro De Un Curso De Milagros* III. La función del maestro de Dios 22. ¿Qué relación existe entre la curación y la expiación? 3. Para que el maestro de Dios progrese, necesita comprender que perdonar es curar. La idea de que el cuerpo puede enfermar es uno de los conceptos fundamentales del sistema de pensamiento del ego. Dicho pensamiento le otorga autonomía al cuerpo, lo separa de la mente y mantiene intacta la idea del ataque. Si el cuerpo pudiese enfermar, la Expiación sería imposible. Un cuerpo que pudiese ordenarle a la mente hacer lo que a él le place podría sencillamente ocupar el lugar de Dios y probar que la salvación es imposible. ¿Qué quedaría entonces que necesitase curación? Pues el cuerpo se habría enseñoreado de la mente. ¿Cómo podría entonces devolvérsele la mente al Espíritu Santo sin destruir el cuerpo? ¿Y quién querría la salvación a ese precio? (M.III.22.3) lección 139 https://youtu.be/8ofgtuYfSRo Estamos Estudiando Un Curso De Milagros. ☀️ 5. CURACIÓN Y PLENITUD III. El Guía a la salvación 3. Existen dos formas diametralmente opuestas de ver a tu hermano. Ambas tienen que encontrarse en tu mente porque tú eres el perceptor. Tienen que encontrarse también en la suya, puesto que lo estás percibiendo a él. Mira a tu hermano a través del Espíritu Santo en su mente, y reconocerás al Espíritu Santo en la tuya. Lo que reconoces en tu hermano lo reconoces en ti; y lo que compartes, lo refuerzas. (T.5.III.3.1) Estamos Estudiando Un Curso De Milagros. ☀️

*LECCIÓN 139 MANUAL DEL MAESTRO* https://youtu.be/8ofgtuYfSRo 🕊️

sticker.webp0.14 KB

Cada hora a lo largo del día, repetiremos las palabras del ejercicio, dedicaremos como mínimo un minuto cada hora, a oír la respuesta a nuestra plegaria, aguardando en quietud y silencio la Voz que cura toda enfermedad y toda ilusión, para ello nos diremos: "La salvación es lo único que cura." "Háblanos, Padre, para que nos podamos curar." *HOY ES EL DÍA:* Cuando aprendemos a invocar y escuchar la Voz que habla por Dios, llevamos ante Él todos nuestros pensamientos falsos sobre la culpa, el miedo, el cuerpo, la enfermedad, para que sean sanados por la luz de la verdad, ese día es hoy, el día que a los pensamientos de separación les llega su fin, pues nos hemos unido a la Fuente de todo Amor y toda curación. Hoy es el día que hemos recordado quienes somos realmente, es el día en que la luz disipó toda oscuridad, el día en que la enfermedad desapareció junto a la culpa y el dolor, el día en que el Amor llegó y lo inundó todo con su dulce Voz, con su radiante luz, el día que la paz llegó a nuestras mentes para jamás volverse a ir, el día en que el tiempo se fue para darle paso a la eternidad, el día que descubrimos que el Amor nunca se fue, que siempre ha estado, y que lo que partió fue lo que nunca ha sido: la ilusión de que podía existir algo distinto al Amor. El día en que el Amor restableció su Reino en nuestras mentes, el día que nuestro corazón palpita solo de gozo y dicha.

" Quiere decir que la Expiación no se ocupa del cuerpo, pues la causa de toda enfermedad es la culpa, la Expiación sana las causas que están en la mente, el cuerpo es solo un efecto, pero "sí elimina la culpabilidad que hacía posible la enfermedad. Y eso es ciertamente curación. Pues ahora la enfermedad ha desaparecido y no queda nada a lo que pueda regresar." La curación procede de la santidad. La santidad es un amor impecable, por lo que no es posible hallarla allí donde alojamos la creencia en los pecados, primero debemos perdonar dichos pensamientos. "Dios mora en templos santos." La santidad reside en nuestras mentes, no en ningún edificio, pero si nuestra mente le da cabida al ego, a la culpa y al ataque, se obstruye la presencia de Dios y, por lo tanto, a los pensamientos que curan. "Ninguno de los remedios que el mundo suministra puede producir cambio alguno en nada." Esto no quiere decir que no vayamos al médico ni dejemos de tomar las medicinas que nos receten, quiere decir que temporalmente nuestra mente no ha logrado aún completar su proceso de auto curación, que todavía tenemos culpas por perdonar. Pero "La mente que lleva sus ilusiones ante la verdad cambia realmente." Esto es el perdón. "No hay otro cambio que éste." De lo que se trata es de cambiar de mentalidad en relación a la fuente de la enfermedad, reconocer que todas nuestras ilusiones son falsas y darle paso a la verdad, darle paso al amor. La curación es el resultado de este reconocimiento, de perdonar lo que no es verdad, para que el amor, la única verdad brille en nuestros corazones. Así que el ejercicio de hoy es encontrar la fuente de la curación, "la cual se encuentra en nuestras mentes porque nuestro Padre la ubicó ahí para nosotros." Esa fuente de la curación es el Espíritu Santo en nuestras mentes, el amor que somos, que lo encontraremos cuando nos aquietamos y lo llamamos con devoción desde el fondo de nuestro corazón. *PRÁCTICA*: Aquiétate durante 5 minutos, en dos ocasiones en el transcurso del día, preferiblemente una en la mañana y la otra en la noche. Respira lenta y profundamente y mientras te vas relajando con la respiración, ve introduciendo en tu consciencia las siguientes palabras: "La salvación es lo único que cura." "Háblanos, Padre, para que nos podamos curar." Y en la medida que estas palabras se asientan en tu consciencia, te relajas y te dejas ir de la mano de la Fuente de toda curación, la Voz que habla por Dios, quién nos liberará de toda culpa y sufrimiento, quien nos sanará de todo pensamiento falso, ante Él llevamos todas nuestras ilusiones para que la luz de la verdad las deshaga, y el amor ocupe la totalidad de nuestra consciencia. "Sencillamente permaneceremos en perfecta quietud a la escucha de la Voz de la curación, la cual curará todos los males como si de uno solo se tratase y restaurará la cordura del Hijo de Dios." "Ésta es la única Voz que puede curar. Hoy escucharemos una sola Voz, la cual nos habla de la verdad en la que toda ilusión acaba, y la paz retorna a la eterna y serena morada de Dios." Para invocar y escuchar la Voz que habla por Dios, debemos tener pensamientos sostenidos a lo largo del día y de la noche, acostándonos y despertándonos escuchándolo a Él. Un santo es aquel piensa en Dios durante todo el día, se acuesta pensando en El y se despierta oyendo su santa Voz. La mente Santa no permite que entre ninguna sombra de oscuridad, ni un solo pensamiento de culpa o dolor, pues ha recordado su verdadero origen, la Fuente de todo Amor y de toda curación. "Nuestra única preparación consistirá en dejar a un lado los pensamientos que constituyen una interferencia, no por separado, sino todos de una vez. Pues todos son lo mismo." "Lo oímos ahora. Hoy venimos a Él. Sin nada en nuestras manos a lo que aferrarnos, y con el corazón exaltado y la mente atenta" Es una oración, es una plegaria, un soltar todos los apegos de este mundo y un entregarse a la Fuente de todo Amor. *PRÁCTICAS CORTAS Y FRECUENTES:*

*.AYUDA LECCIÓN 140* *LA SALVACIÓN ES LO ÚNICO QUE CURA*. Para una mejor comprensión de esta lección, primero debemos precisar que entendemos por salvación. *¿QUÉ ES LA SALVACIÓN?* En la tradición cristiana la salvación es el sacrificio que Jesús hizo por nosotros cuando fue crucificado. La gran expiación que nos redimió de nuestros pecados. De ahí que se le llame el cordero de Dios que quita los pecados del mundo. Se supone que ese sacrificio nos salvó de nuestros pecados. En este caso la salvación es el sacrificio que alguien hace por nosotros. Es la absurda idea de que necesitamos sacrificar al amor para que el amor vuelva a nosotros. Un Curso de Milagros reinterpreta el concepto de salvación, definiéndolo como la sanación de nuestra mente por el Espíritu Santo. Nuestra mente es salvada de la creencia de que nos separamos de Dios, de la culpa, el miedo y todos los conflictos o enfermedades que creemos experimentar. La salvación se realiza a través de los milagros y el perdón. Términos como Expiación, milagros, Perdón, Espíritu Santo y Jesús se pueden considerar como sinónimos de salvación. Cuando perdono a un hermano se convierte en mi salvador. En tus hermanos te salvas o te condenas, depende de sí le expresas amor y perdón, o juicios y ataques. Todo perdón es una elección hacia la unidad y el amor. *LA CAUSA DE LA ENFERMEDAD*: La causa de nuestras enfermedades está en nuestras mentes, y es allí y sólo allí donde se debe realizar la curación, buscarlas en otra parte es inútil y le da alas al sistema de creencias del ego de reafirmar el cuerpo, la separación y la enfermedad. Reconocer que “lo que estaba enfermo era la mente que pensó que el cuerpo podía enfermar.” (T.28.II.11:7) es esto lo que nos puede sanar, pues en este reconocimiento radica el retorno de la verdad y la curación de nuestras mentes. El Curso considera el cuerpo y la mente gobernada por el ego como ilusorios, por lo tanto, la medicina de este mundo lo que hace es "sustituir una ilusión por otra." La que está enferma es la mente, y esta proyecta sobre el cuerpo sus culpas, miedos y ataques. El cuerpo es un efecto no la causa de la enfermedad, por ello, “El cuerpo no tiene necesidad de curación. Pero la mente que cree ser un cuerpo, ciertamente está enferma.” (T.25.In.3:1-2). La lección comienza cuestionando el concepto de curar que se utiliza en el mundo y de los remedios que se utilizan para enfrentar la enfermedad. "Lo que el mundo percibe como un remedio terapéutico es sólo aquello que hace que el cuerpo se sienta "mejor"." Pero eso no es sanación de la mente, pues la culpa y el miedo siguen intactos, y se manifestará de otra manera "Una creencia en la enfermedad adopta otra forma, y de esta manera el paciente se percibe ahora sano." "Mas no se ha curado." Simplemente en su sueño de separación, soñó que estaba enfermo y "encontró una fórmula mágica para restablecerse." Pero no ha despertado de su sueño de separación, su mente sigue enferma, y será la causa de otros síntomas en su cuerpo. "No ha visto la luz que lo podría despertar y poner fin a su sueño." Es una mente que todavía no se ha perdonado, que no recuerda aún su verdadero Ser. *CULPA Y ENFERMEDAD*: Contrariamente "La Expiación cura absolutamente, y cura toda clase de enfermedad." Esta es la verdadera curación, pues sana la fuente de la enfermedad: la culpa en nuestra mente. "Donde no hay culpabilidad no puede haber enfermedad, pues ésta no es sino otra forma de culpabilidad." Mientras exista culpa en nuestra mente, vamos a experimentar enfermedades y sufrimiento. *LA EXPIACIÓN CURA LA MENTE:* La medicina del mundo no sana la culpa, por lo que seguirá tratando síntomas, que pueden generar mejoras temporales en el cuerpo, pero no la sanación de la mente donde se origina la enfermedad del cuerpo. "La Expiación no cura al enfermo, pues eso no es curación.

sticker.webp0.05 KB

*REFLEXIONES SOBRE LA LECCIÓN 140* https://youtu.be/RJIgtONX4xs

sticker.webp0.07 KB

https://youtu.be/mP2XnsxPq4E Hoy vamos a tratar de encontrar la fuente de la curación, la cual se encuentra en nues­tras mentes porque nuestro Padrela ubicó ahí para nosotros. Está tan cerca de nosotros como nosotros mismos. Está tan cerca de nosotros como nuestros propios pensamientos, tan próxima que es imposible que se pueda extraviar. Sólo necesitamos bus­carla y la hallaremos. 9. Hoy no nos dejaremos engañar por lo que a nosotros nos parece que está enfermo. Hoy iremos más allá de las apariencias hasta llegar a la fuente de la curación, de la que nada está exento. Tendremos éxito en la medida en que nos demos cuenta de que jamás se puede hacer una distinción válida entre lo que es falso y lo que es igualmente falso. En esto no hay grados ni ninguna creencia de que lo que no existe puede ser más cierto en algunas de sus formas que en otras. Todas las ilusiones son falsas, y se pueden sanar precisamente porque no son verdad. 10. Así pues, dejamos a un lado nuestros amuletos, nuestros talis­manes y medicamentos, así como nuestras encantaciones y trucos mágicos de la clase que sean. Sencillamente permaneceremos en perfecta quietud a la escucha de la Voz de la curación, la cual curará todos los males como si de uno solo se tratase y restaurará la cordura del Hijo de Dios. Ésta es la única Voz que puede curar. Hoy escucharemos una sola Voz, la cual nos habla de la verdad en la que toda ilusión acaba, y la paz retorna a la eterna y serena morada de Dios. 11. Nos despertamos oyéndolo a Él, y le permitimos que nos hable durante cinco minutos al comenzar el día, el cual concluiremos escuchando de nuevo durante cinco minutos antes de irnos a dormir. Nuestra única preparación consistirá en dejar a un lado los pensamientos que constituyen una interferencia, no por sepa­rado, sino todos de una vez. Pues todos son lo mismo. No hace falta hacer distinciones entre ellos y demorar así el momento en que podamos oír a nuestro Padre hablarnos. Lo oímos ahora. Hoy venimos a Él. 12. Sin nada en nuestras manos a lo que aferrarnos, y con el cora­zón exaltado y la mente atenta, oremos: La salvación es lo único que cura. Háblanos, Padre, para que nos podamos curar. Y sentiremos la salvación cubrirnos con amorosa protección y con paz tan profunda que ninguna ilusión podría perturbar nuestras mentes, ni ofrecernos pruebas de que es real. Esto es lo que aprenderemos hoy. Repetiremos cada hora nuestra plegaria de curación, y cuando el reloj marque la hora, dedicaremos un minuto a oír la respuesta a nuestra plegaria, que se nos da según aguardamos felizmente en silencio. Hoy es el día en que nos llega la curación. Hoy es el día en que a la separación le llega su fin y en el que recordamos Quién somos en verdad. https://youtu.be/mP2XnsxPq4E

*🌀 LECCIÓN 140 🌀* — 20 de Mayo — *La salvación es lo único que cura.* https://youtu.be/mP2XnsxPq4E 1. La palabra "cura” no puede aplicársele a ningún remedio que el mundo considere beneficioso. Lo que el mundo percibe como un remedio terapéutico es sólo aquello que hace que el cuerpo se sienta "mejor". Mas cuando trata de curar a la mente, no la consi­dera como algo separado del cuerpo, en el que cree que ella existe. Sus medios de curación, por lo tanto, no pueden sino sustituir una ilusión por otra. Una creencia en la enfermedad adopta otra forma, y de esta manera el paciente se percibe ahora sano. 2. Mas no se ha curado. Simplemente soñó que estaba enfermo y en el sueño encontró una fórmula mágica para restablecerse. Sin embargo, no ha despertado del sueño, de modo que su mente continúa en el mismo estado que antes. No ha visto la luz que lo podría despertar y poner fin a su sueño. ¿Qué importancia tiene en realidad el contenido de un sueño? Pues o bien uno está dor­mido o bien despierto. En esto no hay términos medios. 3. Los dulces sueños que el Espíritu Santo ofrece son diferentes de los del mundo, donde lo único que uno puede hacer es soñar que está despierto. Los sueños que el perdón le permite percibir a la mente no inducen a otra forma de sueño, a fin de que el soñador pueda soñar otro sueño. Sus sueños felices son los heraldos de que la verdad ha alboreado en su mente. Te conducen del sueño a un dulce despertar, de modo que todos los sueños desaparecen. Y así, sanan para toda la eternidad. 4. La Expiación cura absolutamente, y cura toda clase de enferme­dad. Pues la mente que entiende que la enfermedad no es más que un sueño no se deja engañar por ninguna de las formas que el sueño pueda adoptar. Donde no hay culpabilidad no puede haber enfermedad, pues ésta no es sino otra forma de culpabili­dad. La Expiación no cura al enfermo, pues eso no es curación. Pero sí elimina la culpabilidad que hacía posible la enfermedad. Y eso es ciertamente curación. Pues ahora la enfermedad ha desaparecido y no queda nada a lo que pueda regresar. https://youtu.be/mP2XnsxPq4E 5. ¡Que la paz sea contigo que has sido curado en Dios y no en sueños vanos! Pues la curación tiene que proceder de la santi­dad, y la santidad no puede encontrarse allí donde se concede valor al pecado. Dios mora en templos santos. Allí donde ha entrado el pecado se le obstruye el paso. No obstante, no hay ningún lugar en el que Él no esté. Por lo tanto, el pecado no tiene un hogar donde poder ocultarse, de Su beneficencia. No hay lugar del que la santidad esté ausente, ni ninguno donde el pecado y la enfermedad puedan morar. 6. Éste es el pensamiento que cura. No hace distinciones entre una irrealidad y otra. Tampoco trata de curar lo que no está enfermo, al ser consciente únicamente de dónde hay necesidad de curación. Esto no es magia. Es simplemente un llamamiento a la verdad, la cual no puede dejar de curar, y curar para siempre. No es un pensamiento que juzgue una ilusión por su tamaño, su aparente seriedad o por nada que esté relacionado con la forma en que se manifiesta. Sencillamente se concentra en lo que es, y sabe que ninguna ilusión puede ser real. 7. No tratemos hoy de curar lo que no puede enfermar. La cura­ción se tiene que buscar allí donde se encuentra, y entonces apli­carse a lo que está enfermo para que se pueda curar. Ninguno de los remedios que el mundo suministra puede producir cambio alguno en nada. La mente que lleva sus ilusiones ante la verdad cambia realmente. No hay otro cambio que éste. Pues, ¿cómo puede una ilusión diferir de otra sino en atributos que no tienen sustancia, realidad, núcleo, ni nada que sea verdaderamente diferente? 8. Lo que hoy nos proponemos es tratar de cambiar de mentali­dad con respecto a lo que constituye la fuente de la enfermedad, pues lo que buscamos es una cura para todas las ilusiones, y no meramente alternar entre una y otra.