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Memes idiotas, Sr Smith

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Apenas memes idiotas aqui. Mr. Smith is our friend and father.

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a universitaria, su casa y sus tarjetas de crédito. Una reacción violenta contra los ricos, especialmente los multimillonarios, es inevitable. La psicología del país podría cambiar radicalmente si –o cuando– algo malo le sucede al mercado de valores. Claro, Trump quiere que se infle aún más hasta niveles insostenibles. “Podrías ganar tanto que te cansarás de ganar”. Entonces, ¿qué estoy haciendo? El ciudadano promedio no tiene ninguna relación con las acciones mineras y energéticas. En 1980, el S&P 500 estaba 30% compuesto  por acciones de petroleras. Hoy, la cifra es de 4%, lo cual resulta extraño, dado que el petróleo es hoy más importante, y su disponibilidad es más incierta que nunca. Las acciones mineras apenas representan una fracción. Aunque el oro ronda los U$S 4.300, el público lo ignora. Prueba de ello es que la prima de las monedas de oro está cerca de su mínimo histórico, casi inexistente. Me gusta estar en lugares poco concurridos. Incluso si el mercado se desploma y las acciones de recursos naturales caen con el mismo, no creo que se vean tan afectadas como la acción promedio. Prefiero estar en un rincón tranquilo del mercado. No en una playa abarrotada de turistas que intentan adivinar sus movimientos, con la esperanza de ganar dinero antes de que un tsunami inminente los arrase a todos. Traducción: Ms. Lic. Cristian Vasylenko O post IPO de SpaceX, superburbuja de la IA y señales de colapso del mercado apareceu primeiro em Instituto Rothbard Brasil.

n los periódicos. El mercado de opciones ahora es enorme. Algunos “inversores” compran opciones que vencen en un día. Billones de dólares recién creados terminan en acciones y bienes raíces. Ambos sectores están en burbujas. Y dado que el sector inmobiliario está sustentado en un mar de deuda, y los tipos de interés van en aumento, se encuentra en una situación especialmente difícil. Los mercados actuales son frenéticos. Y los mercados frenéticos son sumamente peligrosos. International Man: Si los fondos indexados se ven obligados a comprar acciones de SpaceX cerca de su valor de salida a bolsa, ésto significa que los fondos de jubilación pasivos –pensiones y fondos indexados– podrían convertirse casi de inmediato en una importante fuente de demanda. ¿Qué opina Ud. al respecto? Doug Casey: Había una vez una bolsa que servía para obtener capital para empresas productivas. Ayudaba a determinar el valor de un negocio y, con suerte, a encontrar un comprador al venderlo. Pero todo eso ha cambiado. A pocos les importan ya las perspectivas de una empresa en particular. Se parece más a un casino, sobre todo porque pocos compran empresas pensando en el crecimiento y los dividendos. ¿Qué probabilidades hay de que salga rojo en la ruleta? Los fondos y los ETF se han convertido en un mercado secundario para los iniciados. Creo que ese será el caso de SpaceX. Es una señal de que la bolsa se ha transformado en una fantasía de papel en movimiento. Quizás recuerden las fluctuaciones de GameStop, una empresa en quiebra, con una gran posición corta, abierta por sofisticados fondos de cobertura. Durante la histeria del covid, se convirtió en un meme para los usuarios de Robinhood en Internet, que la llevaron de unos 20 U$S/acción a 400 U$S/acción. Ganaron y perdieron miles de millones tanto al alza como a la baja. ¿Quiere participar en un mercado volátil, en el que pocos tienen idea de su valor, y cualquier cosa puede suceder por razones totalmente impredecibles? Preveo que veremos muchos movimientos de este tipo antes de que termine la Gran Depresión y regresen la estabilidad y la prosperidad. International Man: Bloomberg Intelligence había estimado previamente que los fondos del S&P 500, junto con los del Russell 1000 y el Nasdaq 100, podrían absorber gran parte de las acciones de SpaceX poco después de su salida a bolsa. Sin embargo, posteriormente decidieron no acelerar la inclusión de SpaceX en el S&P 500. ¿Podría ésto generar una burbuja que se retroalimente, en la que la inclusión en el índice impulse la valuación al alza, independientemente de los fundamentos? ¿Cuáles son las desventajas de una situación así? Doug Casey: Las llamadas Siete Magníficas representan aproximadamente 35% del S&P 500. Este nivel de concentración es una señal más de burbuja especulativa. Los fondos indexados tendrán que comprar acciones de SpaceX –y de OpenAI y Anthropic– después de que salgan a bolsa y se estabilicen durante unos meses. Es un apoyo, aunque involuntario, a una valuación desorbitada. No creo que los padres de familia pudieran dormir tranquilos si supieran adónde va a parar el dinero de su jubilación. Sigo opinando que estamos al borde del abismo. Como en burbujas anteriores, las de los años ’20, ’60 y finales de los ’90, los mercados tienden a dispararse antes de desplomarse. Ahora mismo todo el mundo cree que lo sabe todo sobre la bolsa. Comparan sus ganancias en las reuniones sociales. Pronto, sospecho, no solo lamentarán la existencia del mercado de valores, sino que querrán linchar a cualquiera sospechoso de haber sido corredor de bolsa, asesor o –Dios no lo quiera– gestor de fondos de cobertura. Los multimillonarios y los que ganan cientos de millones, se enriquecen a manos llenas con las startups, mientras que el ciudadano promedio no puede conseguir ni U$S 500 para una emergencia. Y tiene miles de dólares en deudas por financiar su coche, su carrer[...]

erno estadounidense ha “creado” a través de la Reserva Federal, tienen que ir a alguna parte. Los deficits de U$S 2 billones que acumula el gobierno estadounidense no son vendidos al público. La Reserva Federal los adquiere principalmente mediante créditos que el gobierno recibe en bancos comerciales. A su vez, estos bancos los prestan y multiplican a través del sistema de reserva fraccionaria. Gran parte de ese dinero recién creado es inyectado en el mercado de valores. El dinero ficticio es el principal responsable del auge bursátil, con un PER (relación precio-beneficio) record de 40:1 para el S&P 500. La burbuja de la IA, epicentro de la actual euforia bursátil, podría convertirse en uno de los mayores fracasos de la historia, como la Tulipomanía de 1637, las burbujas del Mississippi y de los Mares del Sur de 1720, y los locos años ’20, entre otros. Las consecuencias de las manías y de las burbujas siempre son nefastas. Están siendo construidos cientos de centros de datos, algunos con edificios que abarcan decenas de hectáreas, repletos de servidores, almacenamiento y equipos de refrigeración. Varios de ellos requerirán entre 8 y 9 GW de potencia cada uno. No estoy seguro de que la mayoría de la gente sepa que una central nuclear típica tiene una potencia de aproximadamente 1 GW, y cuesta entre U$S 5.000 y U$S 10.000 millones. Las cifras son realmente desorbitadas. Sin duda, ésta es la mayor burbuja de la historia por su orden de magnitud. Están siendo destinandos cientos de miles de millones –incluso billones– a la misma, y eso dentro del contexto de la burbuja económica, que lleva una década en marcha. Apuesto a que la mayoría de estos edificios, y su contenido, se convertirán en pérdidas. Extraños artefactos que podrían ser la respuesta estadounidense a las pirámides de Egipto. ¿Y qué será calculado en estos edificios? Apuesto a que no se tratará de avances científicos, tecnológicos ni matemáticos. Gran parte de ello será inevitablemente utilizado por la élite para explotar y controlar a la plebe. Aquí va una predicción arriesgada y escandalosa: los centros de datos y la mayor parte de la IA resultarán totalmente antieconómicos, una historia con un final desafortunado para todos los implicados. Ya oigo sus explicaciones: “Bueno, parecía una buena idea en su momento …”. International Man: Uno de los aspectos más controvertidos de la salida a bolsa de SpaceX es que, según se informa, los principales proveedores de índices han modificado o eliminado normas que antes protegían a los inversores pasivos. Están siendo eliminandas las normas del índice S&P 500 que exigían un historial de negociación más extenso, y rentabilidad según los principios contables generalmente aceptados (GAAP), mientras que, según se informa, Nasdaq y FTSE Russell han reducido sus periodos de inclusión. ¿Qué nos dice ésto sobre el estado actual de los mercados? Doug Casey: Cuesta creerlo, pero existen 4.750 ETF (fondos cotizados en bolsa), además de otros 6.800 fondos mutuos de inversión abierta. Sin embargo, hay sólo 2.300 acciones en la Bolsa de New York (NYSE), y unas 4.500 más en el NASDAQ. Ésto es sintomático de un mercado excesivamente financiarizado. Salvo raras excepciones, el público ya no compra acciones individuales. No son analistas de valores que investigan diligentemente las empresas. Simplemente apuestan a lo que alguien haya incluido en algún ETF. Ésto explica por qué Robinhood es una plataforma de corretaje tan popular. Antes, si Ud. quería comprar una acción, necesitaba una cuenta con un agente de bolsa, una persona real. Tenía que llamarlo por teléfono para comprar la acción, lo que ralentizaba un poco el proceso, y quizás infundía cierta cautela. Ahora sólo tiene que pulsar unos botones en su smartphone, igual que en una máquina tragamonedas. No hace mucho, eran negociadas pocas opciones sobre acciones, y las que eran negociadas eran extrabursátiles, sin que sus cotizaciones fuesen publicadas e[...]

Instituto Rothbard IPO de SpaceX, superburbuja de la IA y señales de colapso del mercado https://rothbardbrasil.com/wp-content/uploads/2026/06/spacex.jpg International Man: SpaceX parece estar a punto de convertirse en la mayor salida a bolsa de la historia, con una valuación que podría superar con creces cualquier cifra vista en una cotización tradicional de una empresa tecnológica. ¿Cuál es su opinión general sobre este auge de IPO para capitalización de las mega-tecnológicas, y sobre SpaceX en particular? Doug Casey: Desde pequeño me han fascinado el espacio, los cohetes y la ciencia ficción. Sin embargo, algunas partes del prospecto de oferta pública inicial de SpaceX parecen sacadas de una novela de ciencia ficción. Es bastante descabellado, al igual que el precio de la oferta. Dicho ésto, aplaudo los éxitos de Elon Musk, especialmente SpaceX. Pero el éxito en ingeniería no es necesariamente un indicador del éxito en bolsa. Recuerden el viejo dicho: “¿Alta tecnología? ¡Gran desastre!” Las burbujas tecnológicas suelen ser el presagio del fin del mercado. En cuanto a SpaceX, la empresa se divide básicamente en tres partes. Una es SpaceX propiamente dicha, que se dedica al lanzamiento de cohetes; esta parte es moderadamente rentable y le veo un futuro prometedor. La segunda parte es Starlink, donde obtienen importantes beneficios. Yo la uso y es excelente. Pero la mayor parte de su gasto, aplicación de fondos y pérdidas, es destinada a la inteligencia artificial. No quiero saber nada de eso. SpaceX es básicamente un conglomerado con tres negocios sin relación entre sí. Podríamos añadir una línea aérea, una empresa de mosquiteras y quizás un constructor de submarinos para diversificar. ¿A quién le importa recaudar millones? Las otras dos gigantescas ofertas que se avecinan, Anthropic y OpenAI, son apuestas puras a la IA. Que me excluyan. Así que tenemos tres IPO de billones de dólares este verano. Y por mucho que me gusten algunos aspectos de la IA, está bastante claro que ésto va más allá de una burbuja. Es una superburbuja. Y creo oír no sólo una, sino una sinfonía de campanas sonando en la cima de este mercado. Elon tiene un peculiar sentido del humor. Quizás, entre los mil millones de robots que espera construir, reencarne a ese robot torpe de la vieja serie “Perdidos en el espacio”. Solo para advertirnos: “¡Peligro, Will Robinson! ¡Peligro extremo!”, como oíamos en casi todos los episodios. Ahora sería un buen momento para que su IA analizara el mercado y nos diera esa advertencia verbal con aire retro. International Man: Cuando Ud. observa SpaceX, las empresas de IA, y la oleada más amplia de salidas a bolsa de empresas tecnológicas, ¿ve ecos del auge de las puntocom de finales de la década de 1990? Doug Casey: Sí, y no sólo durante el auge de las puntocom. El auge bursátil de la década de 1920 estuvo repleto de las empresas tecnológicas de la época: fabricantes de automóviles. Existían cientos de pequeñas empresas automovilísticas. Todas quebraron, quedando hoy sólo GM, Ford y Stellantis. Las que por cierto, hoy en día están todas dirigidas por mujeres, contratadas por personas de la ideología DEI (diversidad, equidad e inclusión) que odian a los automóviles (especialmente los de combustión). Es el ciclo de la vida de la alta tecnología. Radio Corporation of America (RCA), fue la Nvidia de su época, con una valuación de 200 a 1 en los años ’20. El gigantesco auge tecnológico de los años ’60 estuvo caracterizado por un sinfín de acciones de empresas emergentes con sufijos como “onics” o “ex”. El público compraba cualquier cosa con un nombre que indicara tecnología. Algo muy parecido ocurrió a finales de los ’90, cuando compraban cualquier cosa que terminara en “.com”. Ahora una repetición, pero con “IA”. Los billones de dólares que el gobi[...]

Instituto Rothbard Apêndice Avaliação docente e programa de curso de Rothbard na UNLV Abaixo, incluímos alguns materiais interessantes relativos à carreira de Murray Rothbard na UNLV, mencionada em vários ensaios deste volume. Jeff Barr enviou o plano de ensino de Rothbard para Economia 742, sobre História do Pensamento Econômico, referente ao semestre de outono de 1994, o último semestre em que Rothbard lecionou. As páginas restantes foram fornecidas por Doug French e incluem a avaliação docente anual de Rothbard na UNLV, feita pelo chefe do departamento, Mark A. Thayer (1991), seguida da minuta da resposta de Rothbard, além de duas cartas de Rothbard a Doug French (3 de dezembro de 1992 e 11 de dezembro de 1993). A última página é o exame final de Rothbard para Economia 742, referente ao semestre de outono de 1990. Doug French explica este último conjunto de documentos: Memorando de Douglas E. French para Stephan Kinsella 17 de fevereiro de 2026 Em sua carta de 3 de dezembro de 1992, Murray solidarizou-se com minhas queixas a respeito das rejeições que eu havia recebido de periódicos acadêmicos mainstream ao meu artigo sobre a mania das tulipas, extraído de minha tese. Embora ele diga que eu não deveria me preocupar em tentar satisfazer os revisores, na mesma frase sugere outro periódico ao qual eu poderia submetê-lo. Ele prossegue explicando em detalhes o que estava acontecendo com a transferência do departamento de economia da escola de negócios para a faculdade de artes liberais: a “fuga da prisão”. Eu tinha especial interesse nisso porque Murray falava em iniciar um programa de doutorado assim que a transferência fosse concluída. Ao final da carta, ele sugeriu outro periódico para eu submeter minha tese, antes de escrever que a publicaria na Review of Austrian Economics. Sua carta de 11 de dezembro de 1993 dava continuidade à discussão das rejeições “monstruosas”, mas fazia mais três sugestões de periódicos. Ele menciona ter assinado um contrato para a História do Pensamento Econômico em três volumes. Ainda não havia começado o terceiro volume quando escreveu a carta. Ele fala em fundar, com Hans, uma Sociedade Econômica de Nevada. Ela deve ter morrido com Murray. Em seguida, ele passa à campanha presidencial de 1994, respondendo a uma pergunta (tola) que eu havia feito. A transferência para as artes liberais já estava morta àquela altura, depois de a Administração ter dado sinais de incentivo; e o último parágrafo trata da política interna do departamento de economia, assunto sobre o qual eu sempre lhe perguntava. No pós-escrito, ele mencionou o Nevada Policy Research Institute. Anos depois, eu escreveria para eles. No último dia em que o vi, em dezembro de 1994, apenas três ou quatro semanas antes de sua morte, Murray me deu uma cópia da avaliação do chefe de departamento Thayer e de sua impagável reprimenda. Não sei explicar por que ela está datada de 1991. Os destaques são meus. https://rothbardbrasil.com/wp-content/uploads/2026/06/Murray-stuff-french_Page_01-scaled-1.png https://rothbardbrasil.com/wp-content/uploads/2026/06/Murray-stuff-french_Page_02.png https://rothbardbrasil.com/wp-content/uploads/2026/06/Murray-stuff-french_Page_03-1546x2048-1.png https://rothbardbrasil.com/wp-content/uploads/2026/06/Murray-stuff-french_Page_04-1551x2048-1.png https://rothbardbrasil.com/wp-content/uploads/2026/06/Murray-stuff-french_Page_05-1551x2048-1.png https://rothbardbrasil.com/wp-content/uploads/2026/06/Murray-stuff-french_Page_06-1551x2048-1.png https://rothbardbrasil.com/wp-content/uploads/2026/06/Murray-stuff-french_Page_07-1551x2048-1.png https://rothbardbrasil.com/wp-content/uploads/2026/06/Murray-stuff-french_Page_08-1553x2048-1.png https://rothbardbrasil.com/wp-content/uploads/2026/06/Murray-stuff-french_Page_09-1551x2048-1.png https://rothbardbrasil.com/wp-content/uploads/2026/06/Murray-stuff-french_Page_10-1551x2048-1.png https://r[...]

es violentas”. Falhas editoriais e uma obra que resiste ao tempo Mesmo para Rothbard – cuja extraordinária produtividade permanece um exemplo incomparável – a tarefa era imensa: tornar a tradição austríaca inteligível como um corpo vivo de pensamento enquanto a desenvolvia ainda mais. Períodos de sobrecarga e o afastamento da fundação de financiamento talvez ajudem a explicar por que o trabalho editorial do livro permaneceu imperfeito. Pequenos erros, formulações pouco claras, repetições e armadilhas estilísticas complicaram edições e traduções posteriores, custando anos de trabalho. O próprio Rothbard mais tarde descartou um capítulo inteiro ao perceber que o modelo dos manuais, com suas discussões pseudocientíficas sobre curvas, desviava a análise para muito longe da realidade. Em retrospecto, ele também percebeu que a necessária ligação com Böhm-Bawerk – um dos poucos elos da linhagem austríaca – introduzira, sem que isso fosse notado, certa artificialidade que apontava mais para a economia clássica e, portanto, para as próprias ressalvas que Menger havia manifestado contra ela. Apesar dessas falhas, Homem, Economia e Estado continua sendo uma das obras mais importantes da tradição austríaca – hoje preservada como uma “Escola Austríaca” americana –, seguindo diretamente seu modelo, o Ação Humana de Mises. O gênio de Rothbard levou a interdisciplinaridade da tradição para áreas inesperadas. A obra já revela as abordagens intelectual-históricas, éticas, político-científicas e jurídico-filosóficas que Rothbard desenvolveria mais tarde – abordagens que ainda desafiam admiradores e críticos por seu rigor e radicalismo. Juntas, essas obras são dinamite intelectual. Se chegarem a mãos suficientes, podem abalar os alicerces do estado. Contra a tendência predominante, pode ser que mais pessoas reconheçam novamente o valor da liberdade como um poder dirigido contra a coerção estatal – o valor da liberdade para garantir prosperidade e paz, e até para proteger os recursos naturais que o poder estatal saqueia (mesmo enquanto afirma protegê-los). Um renascimento da economia realista da Escola Austríaca – na tradição de Menger, Mises e Rothbard, isenta de juízos de valor nas análises, mas marcada por fortes compromissos pessoais entre seus melhores representantes – é hoje mais urgente do que nunca. A tarefa não é fazer o século XXI voltar para o século XX, mas superar a amarga herança do caos planejado e chegar a uma ordem mais natural: uma ordem que, no sentido rothbardiano, corresponda mais à natureza humana e à capacidade humana para a liberdade. _____________________ Notas [1] Originalmente publicado em alemão como introdução a Murray N. Rothbard, Mensch, Wirtschaft und Staat, Rahim Taghizadegan e Stefan Blankertz, trad. (mises.at, 2021), a tradução alemã de Man, Economy, and State de Rothbard, traduzida pelo autor. Rahim Taghizadegan é o último economista austríaco na tradição direta da Escola Austríaca. Ele escreveu mais de quinze livros e traduziu algumas das obras mais importantes de Rothbard, Mises e Hoppe. Ele lecionou em inúmeras universidades pela Europa e fundou o scholarium (scholarium.at) em Viena – posteriormente transferido para Zug, Suíça –, onde a Escola Austríaca é estudada em sua forma interdisciplinar original. O post 20. Murray N. Rothbard e a desmistificação da ciência econômica apareceu primeiro em Instituto Rothbard Brasil.

ica e uma tolerância para com outras abordagens e conclusões singular na história intelectual), somente Mises enfatizou a independência epistemológica da Escola Austríaca, enquanto outros representantes da época se conciliaram às correntes acadêmicas dominantes. Só um Mises poderia produzir um Rothbard, assim como Rothbard acabaria encontrando em Hans-Hermann Hoppe um aluno e sucessor que, do mesmo modo, ressaltou e desenvolveu ainda mais a independência epistemológica da tradição. Um bom aluno, nesse sentido, nunca apenas copia o professor; ele é um anão sobre os ombros de gigantes e, portanto, pode enxergar mais longe. Ao apropriar-se e engajar-se criticamente com o trabalho de Mises, Rothbard reconheceu que uma simples reformulação seria insuficiente. Ele realizou o trabalho didático pretendido por meio de inúmeros exemplos mais familiares ao público americano da época, e por meio de ilustrações. Mas, ao fazer isso, ele teve que preencher lacunas – tornar explícitos aqueles argumentos que, em Mises, permaneceram implícitos. Por fim, Rothbard também encontrou áreas importantes em que chegou a conclusões diferentes das de Mises ou achou uma abordagem diferente mais realista. Indo além de Mises: monopólio e a lógica da ação do estado Existem essencialmente duas grandes áreas da teoria nas quais Rothbard foi além de Mises: a teoria do monopólio e a teoria da ação do estado. Na primeira, Rothbard se afasta ainda mais da ortodoxia econômica e expõe a falta de realismo das confusões acadêmicas que equiparam posição dominante no mercado a privilégio. Após a análise crítica de Rothbard, pouco resta do monopólio neoclássico e da teoria dos cartéis. Mas isso não equivale a uma legitimação acrítica de um status quo injusto. A lacuna é imediatamente fechada pela teoria da ação do estado, dentro da qual o núcleo de uma teoria do monopólio realista é redescoberto. Enquanto a catalática estuda a cooperação voluntária no mercado, esse outro ramo da análise praxeológica examina o uso da violência como meio de alcançar fins. Rothbard torna-se assim o fundador de uma nova aplicação da praxeologia, que poderia, por analogia, ser chamada de “crática” [“kratics”, em inglês]: a lógica do poder. O volume complementar Poder e Mercado é dedicado a esse tema das intervenções violentas. Para o patrocinador, o Fundo Volker, essa parte era radical demais, e a publicação foi recusada. Mais tarde, a liderança da fundação se afastou da Escola Austríaca e finalmente dissolveu toda a fundação em 1972 – um revés severo para a tradição. Ainda assim, é grande mérito da fundação, e quase um milagre, que, apesar de outras expectativas, ela tenha apresentado dez anos de paciência e publicado o texto principal de Homem, Economia e Estado em 1962. A contribuição científica central de Rothbard A contribuição científica mais importante de Rothbard está na aplicação sistemática da praxeologia a todas as áreas essenciais da teoria econômica. Pela primeira vez, ele apresenta uma teoria completa da produção que se encaixa harmoniosamente nas teorias de juros, preços e capital – porque integra uma cadeia dedutiva abrangente de argumentos. Essa cadeia começa a partir do fato básico da ação humana e evita suposições adicionais, abstrações redutoras e juízos de valor implícitos. Somente com Rothbard a estrutura básica do economizar – a constante ponderação e decisão dos seres humanos reais – se torna plenamente visível. Daí a grande importância das escalas de preferência, em contraste com as ficções matemáticas de valores de utilidade, funções ou agregados quantificáveis. Homem, Economia e Estado e Poder e Mercado formam uma unidade conceitualmente fechada (mesmo que haja algumas sobreposições), e o próprio Rothbard os via dessa forma. Muitas edições, portanto, os trazem juntos, embora Poder e Mercado também possa ser lido e compreendido de forma independente. Rothbard pretendia que fosse um capítulo final – uma “economia das intervençõ[...]

adição austríaca em toda sua nitidez e relevância contemporânea. Baader descartou o campo acadêmico e se dirigiu diretamente a um público mais amplo de cidadãos críticos. Rothbard havia chegado a uma conclusão semelhante nos Estados Unidos ainda antes. Como aluno americano de Mises, Rothbard reconheceu o potencial subversivo latente no realismo sóbrio da Escola Austríaca, contanto que não fosse mal interpretada como uma “teoria econômica neoliberal”, mas entendida como uma escola heterodoxa de ciências sociais que se distingue claramente da corrente neoclássica dominante por sua compreensão interdisciplinar e empática dos seres humanos reais, em vez de modelar um homo oeconomicus fictício. Ao decidir levar adiante a tradição austríaca, Rothbard ficou tão sozinho nos Estados Unidos quanto Baader se mostrou na Europa de língua alemã. No entanto, Baader, como empreendedor, não dependia de uma renda proveniente do emprego como economista ou acadêmico. Os economistas, mesmo aqueles simpáticos à Escola Austríaca, precisam, no fim das contas, viver de alguma coisa, e a teoria só dá de comer quando serve a interesses. Quase todos os economistas teóricos que não são acadêmicos trabalham para bancos centrais, agências governamentais ou grupos de interesse; e, para tais cargos, a Escola Austríaca dificilmente serve como boa carta de apresentação. Os Estados Unidos, no entanto, possuem uma tradição filantrópica diversificada – que já existiu na Europa também, antes de praticamente secar no século XX. Nos Estados Unidos, ela sobreviveu em fundações financiadas por empreendedores bem-sucedidos. Uma dessas fundações foi o Fundo Volker, e por acaso seu conselho passou a gostar da Escola Austríaca como a única tradição econômica que entende e honra o papel e a função do empreendedor. Em 1952, o jovem Rothbard recebeu uma bolsa para trabalhar em Homem, Economia e Estado. Isso era incomum: um economista brilhante em seus melhores anos foi assim libertado da pressão de lutar por uma sobrevivência precária na vida acadêmica, produzindo “artigos” que ninguém lê ou dando aulas particulares para estudantes desinteressados – alunos que seriam orientados, por assim dizer, para memorizar e, depois das provas, esquecer tudo. A obra foi pensada como um livro didático para estudantes universitários, com o objetivo de tornar a então amplamente ignorada obra-prima de Mises, Ação Humana – e, portanto, a tradição austríaca –, didaticamente acessível. Rothbard escreveu um capítulo de exemplo sobre teoria monetária e o apresentou a Mises. Mises aprovou, e Rothbard começou a trabalhar em uma tarefa que tanto ele quanto a fundação haviam subestimado enormemente. Pois Rothbard não era apenas um jovem acadêmico entre muitos, embalando o conhecimento convencional em forma de livro didático. Em seu tempo, foi o único disposto a dedicar sua vida à tarefa de dar continuidade à Escola Austríaca como uma tradição distinta. Uma linhagem preservada por muito poucos Esse fio sempre foi tênue. Mesmo dois dos alunos favoritos de Carl Menger, Felix Somary e Richard Schüller, não continuaram o trabalho científico. Em grande parte desconhecidos até hoje, eles trabalhavam nos bastidores da prática – e provavelmente tiveram um impacto muito maior do que todos os teóricos que vieram depois deles. Somary ajudou a fundar o banco privado suíço; Schüller, como diplomata, desempenhou um papel significativo na paz de Brest-Litovsk e na continuidade da existência de uma Áustria independente. Quase todos os inúmeros outros alunos de Menger fizeram carreira na política e na burocracia. Apenas um, Eugen von Böhm-Bawerk, levou adiante a tradição austríaca como economista – embora de uma forma que deixou Menger insatisfeito. E entre os alunos de Böhm-Bawerk, apenas um continuou a tradição de Menger de uma forma que permitiu sua sobrevivência independente por meio de novos alunos: Ludwig von Mises. Ainda difamado como “dogmático” (se bem que em seu Círculo de Mises praticasse uma abertura crít[...]

ável era, por definição, não científico. Eu não possuía formação em filosofia; não expliquei isso. Foi suficiente para mim ter reconhecido isso, mas quando encontrei essa questão explicitamente argumentada e justificada em Popper, simplesmente aceitei a filosofia popperiana por explicar o que sempre senti. Desde então, venho andando com Popper.”), disponível no Stephan Kinsella, “Hayek Oral History”, StephanKinsella.com (13 de outubro de 2009). [31] Murray N. Rothbard, “Em defesa do apriorismo extremo”, em Economic Controversies, publicado originalmente no Southern Economic Journal (janeiro de 1957). Para trabalhos relacionados de Rothbard sobre apriorismo e questões afins, como cientismo e empirismo, veja Rothbard, “The Mantle of Science” e outros capítulos na Seção Um: Método, em Economic Controversies. Veja também Hans-Hermann Hoppe, “Em defesa do Racionalismo Extremo”, em A Grande Ficção, Second Expanded Edition (Auburn, Ala.: Mises Institute, 2021), originalmente publicado como “Em defesa do Racionalismo Extremo: reflexões sobre The Rhetoric of Economics de Donald McCloskey”. Rev. Austrian Econ. 3, nº 1 (1989): 179–214. Veja também obras de Machlup e Hutchison, referenciadas abaixo; e Scott Scheall, “What is Extreme about Mises’ Extreme Apriorism?”, CHOPE [Center for the History of Political Economy at Duke University] Working Paper No. 2016-23 (agosto de 2016). Sobre o dualismo epistemológico, veja Mises, idem, Epistemological Problems of Economics; e Hoppe, A Ciência Econômica e o Método Austríaco. Para mais sobre a epistemologia realista e baseada em Mises de Hoppe, veja Hoppe, A Ciência Econômica e o Método Austríaco, pp. 20–21, 68–70, e comentários na nota acima. Sobre o realismo de Mises, veja Ludwig von Mises, “Epistemological Studies”, em Memoirs, Arlene Oost-Zinner, trad. (Auburn, Ala.: Mises Institute, 2009) (anteriormente Notes and Recollections). As observações desdenhosas de Mises sobre Popper em O fundamento último da ciência econômica, cap. 4, §8 e cap. 7, §4; idem, Teoria e História, cap. 1, §3. Veja também Edward W. Younkins, “Menger, Mises, Rand and Beyond”, J. Ayn Rand Stud. 6, nº 2 (primavera de 2005): 337–74, p. 342 e pass. (também em Edward W. Younkins, ed., Philosophers of Capitalism: Menger, Mises, Rand and Beyond (Lexington Books, 2005)), e Heidi C. Morris, “Reason and Reality: The Logical Compatibility of Austrian Economics and Objectivism”, Rebirth of Reason (10 de maio de 2005). [32] Machlup, pode-se dizer, “se distanciou respeitosamente” da praxeologia de Mises. Veja, por exemplo, Fritz Machlup, Methodology of Economic and Other Social Sciences (Nova York: Academic Press, 1978), veja p. 142–143 ou p. 295: A ambição de algo “mais positivo”, que garantisse verdadeiras deduções a partir de suposições verdadeiras, em vez de meras deduções válidas de postulados fundamentais, levou Wicksteed, assim como havia movido Senior, a se opor à construção de um modelo simplificado em favor de um supostamente completo. Essa ambição atingiu seu extremo na praxeologia de Ludwig von Mises, a teoria abrangente da ação humana. […] Ou, como resposta à crítica de T. W. Hutchinson ao “apriorismo extremo”, p. 495: “Conheço muito poucos ‘aprioristas extremos’ (por exemplo, o professor von Mises)”. [33] Essencialmente, Hutchinson argumenta que os “postulados” econômicos devem ser empiricamente verificáveis ou falsificáveis, não tratados como axiomas autoevidentes imunes à experiência. Veja T. W. Hutchison, The Significance and Basic Postulates of Economic Theory (Londres: Macmillan, 1938); idem, “Professor Machlup sobre Verificação em Economia”, Southern Economic Journal 22, nº 4 (1956): 476–483; idem, The Politics and Philosophy of Economics: Marxians, Keynesians, and Austrians (Oxford: Blackwell, 1981). O post 18. Obrigado, Murray Rothbard, por sua extrema “defesa do apriorismo extremo” apareceu primeiro em Instituto Rothbard Brasil.

nte sobre eventos políticos. Sua posição sempre esteve do lado daqueles que se opunham à guerra e ao poder estatal. Cada passo em direção à paz e à ampliação da liberdade individual era bem-vindo para ele – não importava em coalizão com quem. Cada passo em direção a mais violência e mais guerra ele rejeitava, indiferente à bandeira sob a qual a expansão do estado estava sendo perseguida. Dentro do quadro da política convencional, poderia parecer que ele estava constantemente mudando de lado; na realidade, ele permaneceu fiel aos seus princípios. Homem, Economia e Estado: uma construção sistemática incomparável Homem, Economia e Estado foi publicado pela primeira vez em 1962, escrito durante as décadas de 1950 e início dos anos 1960. Rothbard se baseia na economia de seu mestre acadêmico Ludwig von Mises; contudo, não é necessário conhecer os escritos de Mises para compreender Rothbard, embora isso possa ser útil em alguns momentos. Pois Rothbard constrói sua exposição do mercado de maneira sistemática, permanecendo insuperado até hoje, o que também explica a extensão da obra. Embora às vezes se perceba que a obra traz as marcas de sua época, sobretudo em alguns exemplos e modos de expressão, ela permanece compreensível sem comentários adicionais, e suas teses centrais continuam atuais. Na era da internet, uma ou outra palavra estrangeira ou termo técnico dificilmente constitui obstáculo à compreensão. Em 1970, Rothbard deu continuidade à sistematização, iniciada no capítulo final de Homem, Economia e Estado, das intervenções do poder do estado na economia e de seus efeitos catastróficos, em Poder e Mercado. Em comparação com 1962, Rothbard, em 1970, já não era um estudioso em uma torre de marfim, mas um ativista contra a injustiça estatal. Ainda assim, conservou o modo de análise “isento de juízos de valor”: limitou-se a mostrar quais seriam as consequências inevitáveis das intervenções. Rothbard não excluía avaliações éticas e políticas; apenas as tratava em seus outros trabalhos. O tênue fino da sobrevivência da Escola Austríaca A Escola Vienense, ou Austríaca, de economia sobreviveu – quase milagrosamente – ao insano século XX, cujos erros Rothbard tentou desfazer e exigiu que fossem desfeitos (“revoguem o século XX!”). A continuidade dessa tradição pendia de um fio especialmente tênue e desgastado. Ludwig von Mises teve de se estabelecer novamente, já em idade avançada, nos Estados Unidos, como refugiado cuja pátria jazia primeiro em ruínas espirituais e depois em ruínas materiais. Mas as universidades norte-americanas haviam aprendido em grande medida com os modelos prussianos e seguido a guinada estatista da Europa. A corrente acadêmica dominante negou a Mises o reconhecimento e uma cátedra. Seu aluno e aparentemente predestinado sucessor, Friedrich A. von Hayek, sentiu-se tão isolado após o triunfo do keynesianismo que, primeiro, encontrou raros camaradas no monetarismo da Escola de Chicago e na tradição ordoliberal, depois se afastou da ciência econômica em direção à história das ideias e à filosofia jurídica, e finalmente retornou à Europa – onde foi, por assim dizer, relegado a uma pequena sala em Salzburgo. Seu posterior “Prêmio Nobel” (o Prêmio de Ciências Econômicas em Memória de Alfred Nobel) voltou a chamar alguma atenção e tornou a Escola Vienense, como programa acadêmico de nicho, um pouco mais socialmente aceitável, embora em uma variante diluída, despojada de seu escrutínio crítico da política monetária, do sistema financeiro e do intervencionismo. Para aqueles acadêmicos que gostariam de catar algumas migalhas de orçamento e prestígio distribuindo certificados de bancos centrais e estados, Rothbard parece indigno: “não científico”, “radical demais”. Rothbard como a “geração perdida” da tradição Na verdade, Rothbard representa a “geração perdida” da Escola Vienense. Na Europa, havia apenas um aluno de Hayek, o empreendedor Roland Baader, que, como publicitário solitário, continuou a tr[...]

ser coisas mentais tanto quanto elas são características da realidade. Pois é através de ações que a mente e a realidade entram em contato. […] Com seu reconhecimento de que a ação é o elo de ligação entre a mente e a realidade exterior, ele encontrou a solução do problema kantiano de como é possível a existência de proposições sintéticas a priori verdadeiras. Veja também p. 68 e seguintes. [26] Veja, por exemplo, Richard Percival Phillips, Modern Thomistic Philosophy: An Explanation for Students, 2 vols. (Londres: Burns, Oates & Washbourne, 1934–35), especialmente pp. 36 e seguintes. [27] Rothbard, Economic Controversies, pp. 108–109. [28] Murray N. Rothbard, “Prefácio” (2007 [1985]), Mises, Teoria e História, p. xix. [29] Veja George J. Schuller, resenha de Ação Humana, de Mises, American Economic Review 40, nº 3 (junho de 1950): 418–422; Murray N. Rothbard, “‘Human Action’: Comment”, American Economic Review 41, nº 1 (março de 1951): 181–185); Schuller, “Mises’ ‘Human Action’: Rejoinder”, American Economic Review 41, nº 1 (março de 1951): 185-190; Rothbard, “Praxeologia: Resposta ao Sr. Schuller”, American Economic Review 41, nº 5 (dez. 1951): 943–946 (reimpresso em Rothbard, Economic Controversies). Veja também Jeffrey M. Herbener, Hans-Hermann Hoppe e Joseph T. Salerno, “Introdução” à edição do Scholar’s de Human Action, p. xviii-xix, discutindo este debate. [30] Em uma carta de 15 de maio de 1983 a Terence Hutchison, Friedrich August von Hayek escreveu literalmente: Eu nunca aceitei o apriorismo de Mises. […] Foi em 1936 que enxerguei pela primeira vez, com plena clareza, minha própria abordagem. Na época, porém, senti […] que eu estava apenas finalmente conseguindo formular com clareza aquilo em que sempre acreditei e explicar com delicadeza a Mises por que eu não podia ACEITAR SEU APRIORISMO. Curiosamente, Mises, que era tão sensível às críticas de homens mais jovens, elogiou aquele artigo sem parecer perceber plenamente o quanto ele conflitava com suas próprias ideias. Citado em Bruce Caldwell, “A Skirmish in the Popper Wars: Hutchison versus Caldwell on Hayek, Popper, Mises, and methodology”, Journal of Economic Methodology 16 no. 3 (2009): 315–324, p. 323–324. Ou considere o prefácio de Hayek para a nova edição de Erinnerungen (1978), de Mises. (F. A. Hayek, “Einleitung”, em Ludwig von Mises, Erinnerungen von Ludwig v. Mises (Stuttgart e Nova York: Gustav Fischer Verlag, 1978). Lá ele escreveu, em 1977, sem qualquer apoio para tal afirmação: “E hoje me parece também compreensível, pelo caráter da luta que ele [Mises] teve que travar, que ele tenha sido levado a fazer certas afirmações exageradas, como o caráter a priori da teoria econômica, com que eu não consegui concordar”. (p. XVI) Veja também John Gray, Hayek on Liberty, 3a ed. (Londres e Nova York: Routledge, 1998), pp. 17–18 (argumentando que Hayek nunca aceitou o método puramente praxeológico de Mises); Bruce Caldwell, Hayek’s Challenge: An Intellectual Biography of F. A. Hayek (Chicago & Londres: University of Chicago Press: 2009), pp. 323–324; F. A. Hayek, “Economics and Knowledge”, Economica (Nova Série) 4, nº 13 (fevereiro de 1937): 33–54 (criticando o apriorismo de Mises); e Nobel Prize-Winning Economist Friedrich A. von Hayek, entrevistado por Earlene Craver, Axel Leijonhufvud, Leo Rosten, Jack High, James Buchanan, Robert Bork, Thomas Hazlett, Armen A. Alchian, Robert Chitester, concluído sob os auspícios do programa de História Oral da Universidade da Califórnia, Los Angeles (1983), “Fita: Craver I, Lado Um Data da Fita Não Especificada”, p. 19 (p. 34) (“Se você tem essas duas alternativas, claro que não há como verificar se a teoria é verdadeira ou não. E isso já me levou à compreensão do que se tornou o principal ponto sistemático de Popper: que o teste da ciência empírica era que ela poderia ser refutada, e que qualquer sistema que afirmasse que era irrefut[...]

Instituto Rothbard 20. Murray N. Rothbard e a desmistificação da ciência econômica Rahim Taghizadegan[1] A economia é por vezes tratada, de um lado, como uma ciência esotérica, supostamente além do senso comum ordinário, porque consegue “provar” – com solenidade histórica, estatística e matemática – que, quando o estado acumula dívidas sem medida, isso não terminará em ruína, mas em prosperidade universal tanto para os orçamentos privados quanto para os públicos. De outro lado, a economia, quando seus sumos sacerdotes se dignam a propor que os apetites políticos por gastos sejam contidos, é denunciada como instrumento do diabo, algo a ser ignorado para que se possa fazer aquilo que se considera moralmente correto e politicamente inevitável. Murray N. Rothbard (1926–1995), nos três volumes associados a Homem, Economia e Estado, refuta ambas as atitudes. Ele mostra, primeiro, que economia é algo que qualquer um pode entender. Isso não significa que os fundamentos da ciência econômica sejam simples. Rothbard não dilui nem simplifica para se tornar “acessível”. Mas quem se esforça consegue entender como uma economia funciona em qualquer sociedade – seja qual for sua forma particular. Partindo dos primeiros fatos da troca, Rothbard avança passo a passo até aqueles processos que supostamente são incompreensíveis para os não iniciados: política monetária e orçamento do estado. O leitor percebe que a aura de mistério em torno da ciência econômica serve a um propósito – qual seja, que ele não deveria entender o que aqueles que ele elegeu para seus cargos estão fazendo. Ao fazer isso, Rothbard também demonstra um segundo ponto: não é possível ignorar as regularidades da interação humana e dobrá-las à vontade aos desejos e interesses de cada um. Quem quer que, por decreto e pelo poder do estado, torne um bem mais barato do que ele seria no mercado – mesmo que seja um bem absolutamente vital para todos – inevitavelmente ajudará a garantir que menos desse bem esteja disponível para aqueles que mais precisam. Rothbard expõe isso de forma tão clara e distinta que não precisa ser repetido aqui. Mas o simples lembrete de que tais leis de interação existem ajuda a desmascarar políticos que afirmam poder declarar algum bem como um “direito humano” que deve estar disponível para todos a um preço “acessível”. A percepção dessas leis não nos diz qual política é moralmente correta – a ciência econômica, nesse sentido, é “isenta de juízos de valor”. Mas isso nos diz quais promessas políticas são construídas sobre areia. Explicar como funciona um mercado é uma coisa; parece inofensivo o suficiente. Analisar o que acontece quando as leis de interação do mercado são ignoradas é outra bem diferente – e altamente incendiária. Pois uma vez que se analisa os mercados nos quais o poder estatal intervém, ou mercados que promete abolir (sem nunca realmente conseguir), chega-se a um reconhecimento sóbrio: aqueles que realmente se beneficiam da atividade do estado não são as pessoas que os políticos afirmam querer ajudar. Os beneficiários são os próprios poderosos. E os poderosos não gostam de ouvir palavras que esclareçam as coisas. Da teoria econômica à oposição ao poder do estado baseada em princípios O caminho posterior de Rothbard, portanto, o levou além da ciência econômica puramente acadêmica. Ele se tornou um opositor engajado do poder estatal – de suas guerras no exterior e de sua política de colonizar seu próprio povo em casa. Com a ajuda de insights econômicos sobre as leis da interação, ele analisou eventos históricos como a elaboração da Constituição dos EUA, as políticas de guerra da Primeira e Segunda Guerras Mundiais, a ascensão e expansão do estado de bem-estar social, a chamada “Grande Depressão” dos anos 1930 e a “Guerra Fria” dos anos 1950 até os anos 1970. A partir do início dos anos 1960, ele comentava continuame[...]

de and Restricted Immigration”, pp. 221–233 (também em The Great Fiction: Property, Economy, Society, and the Politics of Decline, Second Expanded Edition (Auburn, Ala.: Mises Institute, 2021)) e publicado como “On Free Trade and Restricted Immigration” em idem, Democracy: The God That Failed (Transaction, 2001)). Veja também idem, “On Free Immigration and Forced Integration”, LewRockwell.com (1 de junho de 1999) (também publicado em Chronicles (1 de junho de 1995) e em idem, Democracy: The God That Failed)); e idem, “Natural Order, the State, and the Immigration Problem”, J. Libertarian Stud. 16, no. 1 (inverno 2002): 75–97 (também em The Great Fiction)). [7] Murray N. Rothbard, Making Economic Sense (Auburn, Alabama: Mises Institute, 1996), p. 396. [8] Murray N. Rothbard, “A catástrofe Reagan”, Mises Daily (29 de janeiro de 2011), publicado originalmente em Free Life: The Journal of the Libertarian Alliance 4, nº 1 (1984). Para outros ensaios de Rothbard críticos a Reagan, veja a Parte 8: Os mitos econômicos de Ronald Reagan, em The Free Market Reader: Essays in the Economics of Liberty, Llewellyn H. Rockwell, Jr., ed. (Auburn, Ala.: Mises Institute, 1988), incluindo Rothbard, “Is There Life After Reaganomics?” e “Ronald Reagan: Protectionist”, e Sheldon L. Richman, “Ronald Reagan: Protectionist”; Rothbard, “The Reagan Fraud”, Reason (junho de 1981): 84; idem, “The State of the Movement: The Implosion” e “Why the Apotheosis of Ronnie?”, ambos em The Libertarian Forum 18, nºs 8–12 (set.–dez. 1984), em The Complete Libertarian Forum, Murray N. Rothbard, ed. (Auburn, Ala.: Mises Institute, 2012). Veja também Matt Welch, “Rothbard on Reagan in Reason”, Reason (9 de setembro de 2011). [9] Josef Šíma e Dan Šťastný, “A Laissez Faire Fable of the Czech Republic”, J. Libertarian Stud . 14, nº 2 (verão de 2000): 155–78. O post 19. A vida em um mundo sem um grande botão de liberdade rothbardiano apareceu primeiro em Instituto Rothbard Brasil.

nd Knowledge as Guides to Action”, C4SIF Blog (6 de maio de 2025). [9] Veja Rothbard, Homem, Economia e Estado, pp. 33–38; também Hans-Hermann Hoppe, Kritik der kausalwissenschaftlichen Sozialforschung: Untersuchungen zur Grundlegung von Soziologie und Ökonomie (Opladen: Westdeutscher Verlag, 1983), pp. 59–64. [10] Hans-Hermann Hoppe, A Ciência Econômica e o Método Austríaco (Auburn, Alabama: Mises Institute, 1995), p. 22. [11] Ibid., pp. 7–48; especialmente p. 18; também Hoppe, Uma Teoria do Socialismo e do Capitalismo, cap. 6, pp. 117–148; veja também nesse contexto Thorsten Polleit, “On Immanuel Kant’s 300th birthday: Kant’s Epistemology and Its Influence on Ludwig von Mises’s Praxeology”, Power & Market (22 de abril de 2024). [12] Immanuel Kant, Immanuel Kant’s Critique of Pure Reason. In Commemoration of the Centenary of its First Publication, F. Max Mueller, trad., 2ª edição revisada (Nova York: Macmillan, 1922), “Supplement II: Preface to the Second Edition, 1787”, p. 693. Veja também Ermanno Bencivenga, Kant’s Copernican Revolution (New York: Oxford University Press, 1987); Green, Kant’s Copernican Revolution; e Desmond Hogan, “Kant’s Copernican Turn and the Rationalist Tradition”, em The Cambridge Companion to Kant’s Critique of Pure Reason, pp. 21–51. Cambridge: Cambridge University Press, 2010; Höffe, Immanuel Kant (2014 [alemão]), pp. 89–105; idem, Immanuel Kant (1994 [Inglês]), §3.2. [13] Immanuel Kant, “Kritik der reinen Vernunft”, Ingeborg Heidemann, ed. (Stuttgart, 1966), B 197. [14] Veja Holm Tetens “Kritik der reinen Vernunft”. Ein Systematischer Kommentar (Stuttgart, Reclams Universal-Bibliothek, 2006), pp. 35–36. [15] Veja, por exemplo, Höffe, Immanuel Kant (2014 [alemão]), pp. 89–105; idem, Immanuel Kant (1994 [Inglês]), §§3.2, 3.3, cap. 5, e pass.; The Cambridge Companion to Kant’s Critique of Pure Reason; Green, Kant’s Copernican Revolution. [16] Veja Michael Oliva Córdoba, “Uneasiness and Scarcity: An Analytic Approach Towards Ludwig von Mises’s Praxeology”, Axiomathes 27, nº 1 (outubro de 2017): 521–529, no qual ele apresenta uma reconstrução analítica do apriorismo metodológico de Mises. [17] Rolf W. Puster, Dualismen und ihre Hintergründe, prefácio à edição alemã de Teoria e História de Mises, Theorie und Geschichte. Eine Interpretation sozialer und wirtschaftlicher Entwicklung (Munique: Akston, 2014), p. 23 (itálico no original). [18] Mises, O fundamento último da ciência econômica, p. 44. [19] Mises, Grundprobleme der Nationalökonomie, p. 12. [20] Mises, Political Economy, p. 19 (minha tradução). [21] Veja, por exemplo, Mises, O fundamento último da ciência econômica, pp. 14–21, onde ele discute o a priori, mas não o atribui a uma escola epistemológica específica. [22] Ibid. (itálico adicionado). [23] Murray N. Rothbard, Economic Controversies (Auburn, Alabama: Mises Institute, 2011), p. 108. [24] Rothbard, Economic Controversies, pp. 108–109. [25] Deve-se enfatizar que, assim como a abordagem mais aristotélica de Rothbard, a epistemologia de Mises é decididamente realista e não idealista, como defendem alguns críticos como Ayn Rand e randianos. Isso fica ainda mais claro pela extensão realista da epistemologia de Mises feita por Hoppe. Veja Hoppe, A Ciência Econômica e o Método Austríaco, pp. 20-21: […] nossas categorias mentais são baseadas fundamentalmente nas categorias de ação. E tão logo se reconheça isso, imediatamente todas as sugestões idealísticas desaparecem. Em seu lugar, uma epistemologia que reivindica a existência de proposições sintéticas a priori verdadeiras se torna uma epistemologia realística. Desde que ela seja entendida como baseada fundamentalmente nas categorias de ação, está superado o abismo entre o mundo mental e o mundo físico, externo, real. Como categorias de ação, elas devem [...]

rdadeiro mercado livre”)[7] e criticar apaixonadamente outros (“A presidência de Ronald Wilson Reagan foi um desastre para o libertarianismo nos Estados Unidos, e ainda pode se mostrar catastrófica para a raça humana.”).[8] Acredito que defensores da liberdade – incluindo o autor deste texto – podem facilmente aspirar a ser rothbardianos orgulhosos compartilhando suas crenças políticas centrais e apreciando o seu trabalho, mesmo que às vezes divirjam[9] na avaliação das conclusões, reformas e políticas que ele derivou de suas análises empíricas, pelas quais buscou traduzir sua fascinante teoria social em realidade. Desacordos sobre as implicações práticas dos ensinamentos de Murray Rothbard, que nasceu há 100 anos, podem fornecer um terreno fértil para que novas gerações de estudiosos inspirados por esse grande homem possam desenvolver ainda mais os aspectos teóricos, empíricos e práticos de seu sistema. ____________________________________ Notas [1] Josef Šíma (Josef.sima@mup.cz) é professor de Economia na Universidade Metropolitana de Praga, República Tcheca. [2] Leonardo Liggio, amigo de Rothbard desde meados da década de 1950, desde os tempos dos seminários de Mises na NYU, e cofundador do Circle Bastiat, posteriormente ofereceu-se para financiar a tradução do livro de Rothbard Homem, Economia e Estado para o tcheco. Ele fez essa oferta depois de descobrir que eu estava traduzindo as obras de Rothbard, incluindo Poder e Mercado – a parte final pretendida de Homem, Economia e Estado, que originalmente foi publicada como um volume separado. Sem o apoio de Liggio, Homem, Economia e Estado provavelmente nunca teria sido publicado. A publicação combinada é agora Murray N. Rothbard, Homem, Economia e Estado – com Poder & Mercado, Scholar’s ed., segunda ed. (Auburn, Ala.: Mises Institute, 2009). Veja também a discussão de Jeffrey Tucker sobre seu incentivo a Rothbard a permitir a reimpressão de Homem, Economia e Estado em seu capítulo neste volume. [3] Murray N. Rothbard, O que o governo fez com o nosso dinheiro?, 6a ed. (Auburn, Ala.: Mises Institute, 2024). Após a publicação do livro, enviamos uma cópia com uma carta pessoal a todos os membros do Conselho do Banco Nacional Tcheco. Nem todos responderam e nos agradeceram, mas alguns sim. [4] Murray N. Rothbard, A ética da liberdade (Nova York: New York University Press, 1998 [1982]), p. 259. [5] Leonard Read, I’d Push the Button (Nova York: Joseph D. McGuire, 1946). Veja também Murray N. Rothbard, Por uma nova liberdade, 2ª ed. (Auburn, Ala.: Mises Institute, 2006), p. 379; idem, “Por que ser libertário?”, Left and Right 2, nº 3 (1966): 5–10. Para algumas opiniões de cautela, veja Stephan Kinsella, “On the Non Liquet in Libertarian Theory and Armchair Theorizing”, StephanKinsella.com (20 de julho de 2025); idem, “Roman Law and Hypothetical Cases”, StephanKinsella.com (19 de dezembro de 2022); idem, “On Pushing the Button—the problem with magic”, StephanKinsella.com (3 de novembro de 2009). [6] Murray N. Rothbard, “Nações por consentimento”, J. Libertarian Stud . 11, nº 1 (Outono de 1994): 1–10. Três anos após a morte de Rothbard, o Journal of Libertarian Studies, então sob a direção de Hoppe, publicou uma edição do simpósio (Vol. 13 nº 2, verão de 1998) sobre a questão da imigração com os seguintes elementos, apenas um dos quais (Walter Block) se opunha a todas as restrições à imigração: Ralph Raico, “Introduction”, pp. 135–136; Julian Simon, “Are There Grounds for Limiting Immigration?”, pp. 137–152; John Hospers, “A Libertarian Argument Against Opening Borders”, pp. 153–165; Walter Block, “A Libertarian Case for Free Immigration”, pp. 167–186; Jesús Huerta de Soto, “A Libertarian Theory of Free Immigration”, pp. 187–197; Tibor R. Machan, “Immigration Into A Free Society”, pp. 199–204; Gary North, “The Sanctuary Society and its Enemies”, pp. 205–219; Hans-Hermann Hoppe, “The Case for Free Tra[...]

irtschafts – und Gesellschaftslehre (Jena: Verlag von Gustav Fischer, 1933), traduzido como Epistemological Problems of Economics, 3ª ed., George Reisman, trad. (Auburn, Ala.: Mises Institute, 2003). Veja em particular “Umfang und Bedeutung des Systems apriorischer Sätze”, cap. 1, Parte B, pp. 22–33 (correspondente a Epistemological Problems of Economics, cap. 1, §I), e idem, Nationalökonomie. [3] Mises trata da história – “O outro ramo das ciências da ação humana” (Ludwig von Mises, O fundamento último da ciência econômica (Princeton, N.J.: D. Van Nostrand Company, Inc. 1962), p. 43) – em idem, Teoria e História (Auburn, Ala.: Mises Institute, 2007 [1957]). Sobre outras possíveis ciências da ação humana, como aludido por Mises, como guerra e conflito, veja Stephan Kinsella, “Extreme Praxeology”, StephanKinsella.com (Jan. 19, 2007); idem, “The Other Fields of Praxeology: War, Games, Voting… and Ethics?”, StephanKinsella.com (5 de agosto de 2006). E, claro, embora Mises em sua obra econômica trate da “teoria da cooperação ou economia” (Mises, O fundamento último da ciência econômica, p. 42), seu trabalho, assim como o de Rothbard, inevitavelmente trata das consequências econômicas não apenas da cooperação, mas dos mercados prejudicados, ou seja, da intervenção violenta. Veja idem, Ação Humana – Um Tratado de Economia, Ed. Acadêmica (Auburn, Ala: Mises Institute, 1998), Parte Seis, “A Economia de Mercado Prejudicada”; Murray N. Rothbard, Homem, Economia e Estado – com Poder & Mercado, Scholars ed., 2ª ed. (Auburn, Ala.: Mises Institute, 2009), cap. 12 (“A Economia da Intervenção Violenta no Mercado”) de Homem, Economia e Estado, e a totalidade de Poder e Mercado. [4] Ludwig von Mises, Nationalökonomie: Theorie des Handelns und Wirtschaftens (Edition Union, Genebra; reimpressão Auburn, Alabama: Mises Institute, 1940). [5] Sobre o a priori, veja Otfried Höffe, Immanuel Kant (Munique: C.H. Beck, 2014), e a tradução para o inglês de uma versão anterior, idem, Immanuel Kant (State University of New York Press, 1994), §3.2 e seguintes; The Cambridge Companion to Kant’s Criticism of Pure Reason, Paul Guyer, ed. (Cambridge University Press, 2010), pp. 76, 358, e pass.; J. Everet Green, A Revolução Copernicana de Kant: O Horizonte Transcendental (Lanham, MD: University Press of America, 1997). [6] Nota: tal apriorismo não implica infalibilidade, como às vezes é erroneamente afirmado por positivistas lógicos e empiristas. Veja Barry Smith, “In Defense of Extreme (Fallibilistic) Apriorism”, J. Libertarian Stud. 12, nº 1 (Primavera de 1996): 179–192. [7] Hans-Hermann Hoppe, Uma Teoria do Socialismo e do Capitalismo (Auburn, Ala.: Mises Institute, 2010), p. 142. [8] Mises, O fundamento último da ciência econômica,  p. 34 (ênfase adicionada). Veja também Rothbard, Homem, Economia e Estado – com Poder & Mercado, p. 11.; Frank A. Fetter, Economics — Vol. 1: Economic Principles (NY: The Century Co., 1915), p. 465; Jörg Guido Hülsmann, “Knowledge, Judgment, and the Use of Property”, Rev. Austrian Econ. 10, no. 1 (1997): 23–48, p. 44; Hans-Hermann Hoppe, “Prefácio”, em Stephan Kinsella, Legal Foundations of a Free Society (Houston, Texas: Papinian Press, 2023), p. xv; Stephan Kinsella, “Law and Intellectual Property in a Stateless Society”, Part III.B, e “Against Intellectual Property After Twenty Years: Looking Back and Looking Forward”, Part IV.C, em Legal Foundations of a Free Society; idem, “The Problem with Intellectual Property”, em Handbook of the Philosophical Foundations of Business Ethics, 2ª ed., Marianne Thejls Ziegler and Christoph Lütge, eds., Robert McGee, section ed. (Springer, forthcoming 2026); idem, “Libertarian and Lockean Creationism: Creation As a Source of Wealth, not Property Rights”; “Hayek’s ‘Fund of Experience’”; “The Distinction Between Scarce Means a[...]

os no “mundo real” de um número maior de regulamentações governamentais atuando simultaneamente, muitas vezes em direções opostas, de modo que seus efeitos e distorções de mercado às vezes podem ser parcialmente reforçados, mas às vezes também enfraquecidos ou anulados. Embora, em nosso exemplo, a expansão monetária normalmente levaria a um boom insustentável no setor de construção e a uma construção excessiva de novos apartamentos, como resultado da segunda regulamentação existente, ou seja, o controle de aluguel, menos apartamentos serão construídos. Uma regulamentação governamental mitiga os efeitos negativos da outra. Embora não haja dúvidas sobre a justificativa para remover a intervenção governamental isolada (a economia austríaca de Rothbard e a análise de Poder e Mercado nos servem bem aqui), remover apenas uma das regulamentações em um mundo de muitas outras regulações governamentais traz (ou pelo menos pode trazer) uma nova dimensão empírica em consideração. Distorções de mercado podem aumentar devido à remoção parcial de algumas intervenções estatais (enquanto mantém outras). Os resultados podem às vezes ser um impulso para continuar os esforços de desregulamentação, mas em outras ocasiões podem ser desastrosos. Podem significar o fim de um governo reformista e até prejudicar gravemente o padrão de vida da população. Uma leitura “preto no branco” de Murray Rothbard sugeriria que o raciocínio empírico não tem lugar em sua análise, pois cheira a utilitarismo. No entanto, considerações práticas sobre estabelecer a liberdade no mundo real não são uma questão teórica, mas sim de encontrar um caminho prático funcional para o objetivo, encontrando “os meios mais rápidos e eficazes possíveis; que se deve sempre manter o fim em vista e alcançá-lo o mais rapidamente possível”. (Ibid.) Reforçar a influência destrutiva de uma única política pressionando imprudentemente um único pequeno botão de liberdade pode não ser necessariamente o caminho mais rápido para a liberdade. É claro que Murray Rothbard chegou a uma conclusão semelhante quando, em suas obras posteriores, influenciado pelos escritos de Hans-Hermann Hoppe, revisou sua posição original e se opôs à ideia de liberalizar a migração para os EUA, embora o controle político sobre as travessias de fronteira – ou seja, a política migratória estatal – não tenha lugar em um ideal utópico de uma sociedade livre baseada na propriedade privada.[6] Os aspectos de “integração forçada” de viver em um mundo de múltiplas intervenções estatais e seus impactos empíricos entraram em cena aqui e afetaram a postura política de Rothbard. (Note que o exemplo do “excesso artificial de empreendimentos imobiliários” mencionado acima não tinha poder empírico suficiente para mudar o argumento de Rothbard a favor da abolição do controle de aluguel.) Em um mundo cheio de regulamentações estatais, ao tentar determinar a estratégia, o momento e a sequência de etapas da reforma mais eficazes e realistas, devemos considerar muito mais do que apenas apertar cada pequeno botão de liberdade disponível em um dado momento. A arte de abordar o ideal de liberdade por meio da desnacionalização e despolitização das atividades sociais e econômicas não é uma questão pura de teoria, mas sim daquela “estrada pedregosa” em que os defensores da liberdade em cargos políticos não só devem percorrer com segurança pela curva mais próxima, mas também se aproximar o máximo possível do destino final. Isso não é gradualismo, mas sim uma busca pela rota mais rápida para o destino final, porque a realidade não oferece atalhos melhores ou rotas mais rápidas para a liberdade. Nesse espírito, Murray Rothbard usou ambos os critérios em sua avaliação da política real: avaliou o objetivo final e, em seguida, o conteúdo e a profundidade das reformas realmente implementadas pelos políticos reformistas. Assim, ele pôde às vezes elogiar alguns reformadores (“O primeiro-ministro Václav Klaus [da República Tcheca] conseguiu promover mudanças rápidas para um ve[...]

cial ou economista poderia ou não escolher e usar à vontade. É, na verdade, o ponto de partida indispensável e a estrutura lógica para tudo o que Rothbard escreveu em economia, filosofia, história e teoria libertária. Sem ela, o sistema rothbardiano como conhecemos, o libertarianismo, simplesmente não existiria 5 Mas por que, pode-se perguntar, Rothbard defende um “apriorismo extremo”, como em seu ensaio “Em defesa do apriorismo extremo”[31] (1957)? Críticos como Fritz Machlup[32] ou T. W. Hutchison[33] acusaram a praxeologia misesiana de ser “extremamente apriorista” porque ela parte da proposição “o homem age” como uma premissa absolutamente verdadeira, sintética a priori, dela deriva leis econômicas de modo puramente lógico-dedutivo e considera que nem as premissas nem as conclusões precisam, ou sequer podem, ser verificadas empiricamente, isto é, testadas. Rothbard acolhe essa acusação e responde: sim, é exatamente isso – a praxeologia é “extremamente apriorística”, e nisso está justamente a sua força, não sua fraqueza. Em seu prefácio a Teoria e História, Rothbard explica precisamente qual posição epistemológica um “apriorista extremo” mantém: os axiomas e premissas fundamentais da economia são absolutamente verdadeiros. Os teoremas logicamente deduzidos deles são, portanto, também absolutamente verdadeiros. Não há necessidade alguma de verificar empiricamente as premissas ou as conclusões. Mais ainda: tais teoremas nem sequer podem ser testados empiricamente, mesmo que se quisesse fazê-lo, pois são apriorísticos e, portanto, não falseáveis no sentido positivista. Embora o próprio Mises não tenha usado o termo “apriorismo extremo”, Rothbard transformou isso em um programa: a praxeologia é o único método cientificamente viável para as ciências sociais. Para Rothbard, “apriorismo extremo” não era de forma alguma uma falha, mas sim a descrição apropriada, pois denota a vantagem decisiva da praxeologia: ela garante a certeza apodítica e protege contra os erros e confusões do positivismo, empirismo e falsificacionismo como são amplamente difundidos na ciência econômica convencional, que Rothbard consequentemente considerava pseudocientífica. A defesa de Rothbard de um apriorismo extremo, sua demanda por um apriorismo extremo como o (único) método científico correto na ciência da ação humana, permanece incontestada até hoje, embora infelizmente não tenha (ainda) feito incursões no discurso acadêmico. No entanto, a pretensão de verdade do apriorismo extremo não depende de qual status epistemológico se atribua, em última análise, à praxeologia, desde que se concorde que suas proposições são apriorísticas, ou seja, verdadeiras e universalmente válidas independentemente da experiência. O fato de Rothbard, em sua clarificação epistemológica da proposição “o homem age”, adotar uma posição aristotélica e neotomista, distanciando-se assim, ao menos na formulação aparente, da própria visão de Mises de que a proposição seria uma “lei do pensamento”, e ainda parecer, desse modo, não se harmonizar com a interpretação posterior de Hoppe se mostra, em última análise, intencionalmente ou não, uma abordagem bastante coerente e, acima de tudo, extremamente eficaz: Rothbard deixa inequivocamente claro que a pretensão de verdade reivindicada pela praxeologia para suas proposições é, por assim dizer, sustentada – na verdade confirmada – sob qualquer perspectiva epistemológica que possa ser levada a sério. Esta é uma contribuição verdadeiramente importante, talvez até hoje subestimada, que Rothbard fez nesse ponto. Portanto, pode-se concluir dizendo: obrigado, Murray Rothbard, por sua extrema “defesa do apriorismo extremo”! __________________________________ Notas [1] O Dr. Thorsten Polleit é Professor Honorário de Economia na Universidade de Bayreuth e presidente do Ludwig von Mises Institut Deutschland. [2] Veja especialmente Ludwig von Mises, Grundprobleme der Nationalökonomie, Untersuchungen über Verfahren, Aufgaben und Inhalt der W[...]

rucialmente relevante, pois nos ajuda a entender o objetivo final dos defensores de uma sociedade livre: a existência de uma realidade social fundamentalmente funcional, e ainda assim utópica, de uma sociedade livre. O objetivo político supremo. Qualquer um que pudesse “colocar o dedo sobre ele e apertá-lo” passaria no teste de um oponente consistente do estatismo. É assim que se parece um “rothbardiano”: uma postura clara, fundada em princípios e não utilitarista diante das tentativas de justificar o estado. No entanto, isso é apenas o começo da história; trata-se de uma postura necessária, que indica a orientação política de uma pessoa. A partir dessa postura inicial, outros passos podem então se desdobrar. Neste ponto, entramos no reino dos “muitos tons de cinza” nos ensinamentos de Murray Rothbard. É quando passamos de definir metas para enfrentar o problema de alcançá-las em um mundo sem o botão de liberdade. Como escreve Rothbard: É essencial que se faça uma distinção bem definida entre o objetivo supremo e a estimativa estratégica de como alcançar este objetivo; resumindo, o objetivo deve ser formulado antes de as questões estratégicas ou de o “pragmatismo” entrarem na jogada. [Ibid.] O próprio Rothbard tentou várias abordagens – escreveu, explicou, revisou; lecionou em universidades; construiu think tanks; envolveu-se politicamente; e formou alianças e coalizões estratégicas. Seus movimentos estratégicos às vezes eram amplamente apreciados, enquanto em outros momentos permaneciam incompreendidos. No entanto, ele deixou uma marca indelével em todos esses caminhos, e é por isso que encontramos pessoas ao redor do mundo que orgulhosamente reivindicam seu legado intelectual. Podemos nos envolver em debates intermináveis sobre qual desses caminhos foi, é ou pode ser mais eficaz no futuro – dentro ou fora do sistema, por meio da política ou fora dela, por meio do trabalho acadêmico ou do ativismo –, mas, em vez de especular sobre qual estratégia é “melhor”, é importante perceber que rothbardianos apaixonados podem ser encontrados em todas essas áreas e em todo o mundo. Dentro e fora do sistema, na política, nas universidades, em think tanks, entre empreendedores e jornalistas. Rothbard sabia que o caminho para a liberdade “pode muito bem ser um caminho longo e penoso” (Ibid., p. 258). Embora provavelmente seja impossível encontrar um grande Botão de Liberdade para estabelecer a liberdade nesse caminho, é possível encontrar algum tipo de pequenos botões “virtuais” – oportunidades de reforma – para desregulamentação parcial e redução do poder estatal em várias partes do mundo. Murray Rothbard e seu mentor, Ludwig von Mises, são frequentemente responsáveis por isso, pois são o impulso intelectual por trás de reformas políticas como desregulamentação, privatização, cortes de impostos e similares. Uma questão interessante, no entanto, é como Murray Rothbard vê a tomada de decisão libertária em um mundo de tais – figurativamente falando – pequenos botões de liberdade, onde há espaço para desregulamentação parcial em uma determinada constelação política, mas é realisticamente impossível mudar outras políticas ao mesmo tempo. Às vezes, a situação parece simples. Quando Leonard Read formulou o exemplo de um botão mágico que ele apertaria corajosamente para estabelecer a liberdade, ele estava falando sobre a “simples” remoção dos controles de salários e preços.[5] Não parece haver muito mais a acrescentar aqui. Um socialista vai introduzir controles de aluguel sob a impressão de que isso é uma solução fácil para o problema dos altos preços dos imóveis. Depois de algum tempo, os efeitos bem conhecidos dessa política se tornarão evidentes e, com um pouco de sorte, após a próxima eleição, outro político conhecedor dos fundamentos da economia removerá esses controles. No entanto, mesmo esse exemplo aparentemente simples pode ser complicado ao adicionar outra intervenção governamental à história, como a expansão monetária. De repente, nos encontram[...]