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Algo del Evangelio

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El evangelio de cada día con un breve comentario, en formato de audio, realizado por el Padre Rodrigo Aguilar, Diócesis de San Miguel, Buenos Aires, Argentina. www.algodelevangelio.org Cualquier testimonio o consulta escribir a algodelevangelio@gmail.com

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📈 Аналитический обзор Telegram-канала Algo del Evangelio

Канал Algo del Evangelio (@algodelevangelio) языкового сегмента Испанский является активным участником. Сейчас сообщество объединяет 13 841 подписчиков, занимая 6 350 место в категории Религия и духовность и 237 место в регионе Аргентина.

📊 Показатели аудитории и динамика

С момента создания невідомо проект демонстрирует стремительный рост, собрав аудиторию из 13 841 подписчиков.

Согласно последним данным от 26 июля, 2026, канал показывает стабильную активность. За последние 30 дней изменение числа участников составило -99, а за последние 24 часа — -3, при этом общий охват остаётся высоким.

  • Статус верификации: Не верифицирован
  • Уровень вовлечённости (ER): Средний показатель вовлечённости аудитории составляет 28.82%. В первые 24 часа после публикации контент обычно набирает 21.67% реакций от общего числа подписчиков.
  • Охват публикаций: В среднем каждый пост получает 3 991 просмотров. В течение первых суток публикация набирает 3 001 просмотров.
  • Реакции и взаимодействия: Аудитория активно поддерживает контент: среднее количество реакций на один пост — 0.
  • Тематические интересы: Контент сосредоточен на ключевых темах, таких как dio, señor, juan, discípulo, evangelio.

📝 Описание и контентная политика

Автор описывает ресурс как площадку для выражения субъективного мнения:
El evangelio de cada día con un breve comentario, en formato de audio, realizado por el Padre Rodrigo Aguilar, Diócesis de San Miguel, Buenos Aires, Argentina. www.algodelevangelio.org Cualquier testimonio o consulta escribir a algodelevangelio@gmail...

Благодаря высокой частоте обновлений (последние данные получены 27 июля, 2026) канал поддерживает актуальность и высокий уровень охвата публикаций. Аналитика показывает, что аудитория активно взаимодействует с контентом, что делает его важной точкой влияния в категории Религия и духовность.

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Padre_Rodrigo_Aguilar_–_Mateo_13,_18_23_–_XVI_Viernes_durante_el.mp33.21 MB

Son muchísimas las personas, muy creyentes, que todo lo malo que les pasa se lo atribuyen a otros: o al demonio o a un maleficio, a un “trabajo”, a un familiar, a un vecino, al jefe y, rara vez, a sí mismos, a sus propias decisiones. Son muchísimas las personas de fe que le piden a Dios cosas buenas sin poner mucho de sí mismos, olvidándose que sin algo de nuestra parte muchas veces Dios no puede o, podríamos decir, no quiere actuar. ¿Entendemos esta verdad? La explicación de la parábola del sembrador dada por Jesús no puede ser más clara. Te diría que no hace falta explicarla mucho más. ¿Qué mejor explicación que la que dio el mismo sembrador, nuestro Maestro? Lo que sí creo, que ayuda a pensar, es que lo que hace la gran diferencia es la comprensión de la Palabra. Todos escuchan, pero no todos comprenden. El que da fruto en serio fue el que escuchó y comprendió. Los que no dan frutos son los que no comprenden, los inconstantes y los débiles, los que se dejan vencer rápidamente. ¿A quién podemos echarle la culpa? ¿A la semilla? No. ¿A la cizaña? Tampoco. ¿A los pájaros? Menos. ¿A las preocupaciones y problemas? ¿A las riquezas de este mundo?... Sería lo más fácil. Cada cosa en su lugar. Acordate. Aprendamos a distinguir y a hacernos cargo de nuestra parte. Todos tenemos que reconocer que la falta de frutos se debe principalmente a nuestra debilidad, a nuestros pecados, a nuestra poca constancia, a nuestras malas decisiones; y dejar de mirar para afuera y encontrar fantasmas por todos lados. La cizaña está y estará siempre. Las preocupaciones nunca nos abandonarán. Las riquezas siempre nos atraerán. Ese no es el problema. Somos nosotros los que creemos, los que debemos jugarnos por el bien, la bondad, la belleza, la verdad, y ser constantes en escuchar y luchar, todos los días. No aflojemos, que todos podemos dar más frutos si escuchamos y comprendemos día a día la Palabra de Dios. www.algodeevangelio.org algodelevangelio@gmail.com P. Rodrigo Aguilar

Comentario a Mateo 13, 18-23: Cada cosa tiene su lugar. A cada cosa tenemos que aprender a darle su lugar. Y, para eso, es bueno y necesario saber distinguir; saber discernir, se dice en la vida espiritual. No se trata de ser necios o tontos y que todo nos dé lo mismo y que digamos… “Bueno. Total, es Dios el que juzga. No importa que haya mal en el mundo”. No, ¡nos debe doler! Nos duele el mal. Hay que saber diferenciar la cizaña, por un lado, y el trigo, por el otro. De eso Dios no nos eximió. No le molesta que distingamos. Al contrario, nos dio la cabeza para pensar, el corazón para elegir. Lo que no quiere es que seamos jueces, cosechadores, y que ocupemos el lugar que no nos corresponde. Debemos ocupar el lugar que nos corresponde en este mundo y, por eso, aprender a distinguir la cizaña también es parte de nuestro camino. Ahora, eso no quiere decir tener ganas de barrer con todo, de ser cosechadores, de juzgar. Aun cuando aprendamos a distinguir, podríamos decir que nadie, si le dieran a elegir, quiere cizaña en su campo-corazón, en el campo de la familia, de la Iglesia, en el mundo. Sin embargo, hay que aceptar que la cizaña está y Dios la permite. Él lo sabe todo. No sirve que nos enojemos con Dios o que le cuestionemos porqué permite esto o lo otro. Cada tanto nos puede pasar, pero es así, las cosas son así. Nos ahorramos mucho camino si aceptamos lo que hay que aceptar. Y no digo esto para que nos resignemos al mal y lo aceptemos sin querer modificarlo. Aceptar no quiere decir ser pasivos. Eso no es de cristianos. Pero sí lo que digo y lo que pienso es que no pretendamos ser más que Dios o incluso hacer lo que ni siquiera Jesús hizo en este mundo, que fue “acabar” de una vez por todas con los malos o con el mal del mundo (cosa que todos deseamos). Él luchó contra el mal, pero luchó haciendo mucho bien, sembrando más semillas buenas, para ganarle; no aniquilándolo de un día para el otro, sino para ganarle con el amor. Jesús expulsó demonios, derrotó al demonio, pero, igualmente, el maligno sigue ejerciendo de algún modo su influencia en el mundo. Sigue sembrando cizañas cuando estamos dormidos. Jesús se lo permite, misteriosamente. ¿Por qué será? ¿Cuántas veces nos preguntamos por qué esto, por qué lo otro, por qué las injusticias, por qué sufren los niños, por qué la muerte, por qué tanto dolor? En el fondo, ¿por qué el pecado? ¿Por qué la cizaña? Bueno, este audio no es para que hagamos teología profunda: primero, porque no estoy capacitado; segundo, porque sería demasiado largo; y tercero, porque creo que por más que pensemos y pensemos, nos preguntemos y preguntemos, y hace bien, hay cuestiones que las entenderemos plenamente cuando nos toque vivirlas y fundamentalmente cuando estemos cara a cara con Jesús. Mientras tanto, nos guste o no, nos enojemos o no, hay cosas que es bueno aceptarlas primero, para después cambiarlas. No enojarse y mirar para adelante confiando más en la fuerza del bien, que en el poder del mal; poniendo nuestra esperanza en que Jesús, definitivamente, vencerá el mal cuando venga por segunda vez. Como decía al principio, hay que darle a cada cosa su lugar, aprender a distinguir. Creo que Algo del evangelio de hoy nos ayuda a seguir este camino de esta sabiduría interior que viene del cielo. No podemos echarle la culpa siempre a los otros de las cosas que pasan: a la cizaña, al maligno, a Dios o a quien sea. La cizaña hace su trabajo, es verdad. El maligno también, pero ¿y nosotros? ¿Cuándo vamos a asumir nuestras responsabilidades? ¿Cuándo nos vamos a dar cuenta que la poca fecundidad de nuestra vida, de lo que hacemos, en mayor parte se debe a nosotros mismos? Como decía alguien por ahí: “El mayor mal a veces es el silencio de los buenos”. A veces somos muy inmaduros en la fe. Y por eso, para un extremo o el otro, atribuimos las cosas malas a “alguien, por ahí, que nos hizo el mal” y todo lo bueno, que queremos que venga, pretendemos que sea mágicamente, que venga de afuera, sin mucho esfuerzo de nuestra parte. ¿Te parece eso una actitud madura de un hijo de Dios?

Viernes 24 de julio - Mateo 13, 18-23 – XVI Viernes durante el año + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 13, 18-23 Jesús dijo a sus discípulos: «Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador. Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino. El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe. El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto. Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno.» Palabra del Señor.

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Padre_Rodrigo_Aguilar_–_Mateo_13,_10_17_XVI_Jueves_durante_el_año.mp32.83 MB

Una de las cosas que produce la cizaña de este mundo con su pensamiento, la de los demás también, con sus comentarios y la de nuestro corazón con sus miedos, es la “duda” sobre Dios. Nos quiere hacer creer que “Dios es muy complicado”, o que “Dios es un ser lejano”, ajeno a nosotros. En el fondo parecería ser que Dios no nos entiende, no entiende al hombre y, por eso, el hombre no entiende a Dios. El desentendimiento genera distancia y la distancia, falta de amor, de confianza. Pero eso, en realidad, no es verdad. Es un poco mentira. Es un engaño para alejarnos de la sencillez y del amor simple de Dios para con cada uno de nosotros. Todo lo contrario, Jesús fue simple y sencillo. Lo que pasa es que nosotros no somos simples ni sencillos. En Algo del evangelio de hoy Jesús nos muestra que su enseñanza a través de parábolas nos revela su amor, por decirlo así, a cuenta gotas, no de golpe, y que esa revelación también, de alguna manera, depende de nuestra actitud, de nosotros. No es magia, como a veces pretendemos, sino es al modo humano, progresivo, lento, con el tiempo. Se da en el tiempo y el “tiempo supera al espacio”. Es por eso que no quiere darnos todo "masticado". Por eso no lo explica todo, más bien nos anima a que nosotros "mastiquemos" la Palabra y hacer nuestro propio trabajo. Quiere que nos animemos a recorrer nuestro propio camino para que haya como un encuentro, un ida y vuelta, que sea recíproco. Mirá para atrás y fijate el propio camino que pudiste hacer de la mano de la escucha de la Palabra de Dios. No digas que todo es igual, no seamos tampoco tan pesimistas. Hemos cambiado bastante al escuchar la Palabra de Dios. Pero para hacer este camino es necesario "hacerse pequeño". Hay que ser humilde para comprender las cosas del Reino de Dios. Y así, a través de la escucha de la Palabra y de ir asimilándola, vamos viendo cómo sus enseñanzas rompen contra nuestra mentalidad, contra nuestra cultura, contra las cosas que pensamos o nos enseñaron. Y así la Palabra de Dios va metiéndose poco a poco en nuestras vidas. Mientras tanto oímos, muchas veces, sin escuchar y vemos sin mirar. Aprendamos de los niños que nos enseñan, entre tantas cosas, mucho porque ellos escuchan sin creerse que saben todo y descubren lo esencial, que a veces es lo obvio, y que nosotros no podemos percibir. www.algodelevangelio.org. algodelevangelio@gmail.com P. Rodrigo Aguilar

Comentario a Mateo 13, 10-17: La cizaña siempre está y estará, aunque no nos guste. Estará hasta el final de nuestra vida y basta que nos descuidemos un poco como para que vuelva a crecer con mucha fuerza en nuestro corazón. Acompañando muchísimas personas cercanas a la muerte, uno percibe que la lucha contra el que nos “molesta” es hasta el final y que, salvo que estemos muy entregados a Dios, la lucha no cesa jamás. No es por ser pesimista, pero hay mucha cizaña dando vueltas por ahí, incluso en el corazón y, lo que es peor, no todos se dan cuenta. No siempre nos damos cuenta. También hay cizaña dentro de la propia Iglesia, como le pasó a Jesús, que tenía a un Judas en el grupo de los 12. ¿Sabés cuál es el problema de la cizaña, que nos enseñaba la parábola y por lo cual el dueño del campo no quiere que la cortemos antes de la cosecha? Que se parece mucho al trigo. La cizaña disfrazada de trigo es, lo que se llama en la vida espiritual, “el mal bajo apariencia de bien” o como decía San Pablo: “Su táctica no debe sorprendernos, porque el mismo Satanás se disfraza de ángel de la luz”. La cizaña se disfraza de trigo y nos hace pensar que está bien, que tiene que estar ahí. La cizaña prefiere mantenerse oculta con tal de no dejar crecer al trigo, prefiere el anonimato y trabajar en silencio. Por eso, el “cizañero”, como se dice, el que siembra la cizaña, es la persona que hace todo “por detrás”. Le encanta generar problemas por ahí. Todo lo hace oculto, lo hace mientras “dormimos”. Eso hace el demonio, pero el demonio utiliza personas para su obra también. Por eso es importante escuchar día a día la palabra de Dios, porque la palabra es luz que permite mirar y ver, oír y escuchar para que nuestro corazón se vaya ablandando y demos frutos. Es un poco extraño escuchar, o por lo menos me pasa a mí, que Jesús parece que nos habla en parábolas como para que no entendamos. En realidad, eso sería una mirada muy superficial de Algo del evangelio de hoy. «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no». ¿Podríamos pensar que Jesús quería o quiere o prefiere que no lo entendamos tanto, como nosotros quisiéramos? Sería un poco ilógico. Sería creer en un Jesús un poco “elitista”, en un Dios que se deja entender por algunos y se oculta a otros solo por capricho.