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Algo del Evangelio

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El evangelio de cada día con un breve comentario, en formato de audio, realizado por el Padre Rodrigo Aguilar, Diócesis de San Miguel, Buenos Aires, Argentina. www.algodelevangelio.org Cualquier testimonio o consulta escribir a algodelevangelio@gmail.com

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📈 تحلیل کانال تلگرام Algo del Evangelio

کانال Algo del Evangelio (@algodelevangelio) در بخش زبانی اسپانیایی بازیگری فعال است. در حال حاضر جامعه شامل 13 939 مشترک است و جایگاه 6 381 را در دسته دین و مذهبی و رتبه 226 را در منطقه آرژانتین دارد.

📊 شاخص‌های مخاطب و پویایی

از زمان ایجاد در невідомо، پروژه رشد سریعی داشته و 13 939 مشترک جذب کرده است.

بر اساس آخرین داده‌ها در تاریخ 20 ژوئن, 2026، کانال فعالیت پایداری دارد. در ۳۰ روز گذشته تغییر اعضا برابر -126 و در ۲۴ ساعت گذشته برابر 5 بوده و همچنان دسترسی گسترده‌ای حفظ شده است.

  • وضعیت تأیید: تأیید نشده
  • نرخ تعامل (ER): میانگین تعامل مخاطب 29.36% است و در ۲۴ ساعت نخست پس از انتشار، محتوا معمولاً 21.77% واکنش نسبت به کل مشترکان کسب می‌کند.
  • دسترسی پست‌ها: هر پست به طور میانگین 4 092 بازدید دریافت می‌کند. در اولین روز معمولاً 3 035 بازدید جمع‌آوری می‌شود.
  • واکنش‌ها و تعامل: مخاطبان به‌طور فعال حمایت می‌کنند؛ میانگین واکنش به هر پست 0 است.
  • علایق موضوعی: محتوا بر موضوعات کلیدی مانند dio, señor, juan, discípulo, evangelio تمرکز دارد.

📝 توضیح و سیاست محتوایی

نویسنده این فضا را محل بیان دیدگاه‌های شخصی توصیف می‌کند:
El evangelio de cada día con un breve comentario, en formato de audio, realizado por el Padre Rodrigo Aguilar, Diócesis de San Miguel, Buenos Aires, Argentina. www.algodelevangelio.org Cualquier testimonio o consulta escribir a algodelevangelio@gmail...

به لطف به‌روزرسانی‌های پرتکرار (آخرین داده در تاریخ 21 ژوئن, 2026)، کانال همواره به‌روز و دارای دسترسی بالاست. تحلیل‌ها نشان می‌دهد مخاطبان به‌طور فعال با محتوا تعامل دارند و آن را به نقطه اثرگذاری مهم در دسته دین و مذهبی تبدیل کرده‌اند.

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Padre_Rodrigo_Aguilar_–_Mateo_6,_7_15_XI_Jueves_durante_el_año.mp32.71 MB

            Padre Nuestro, Padre de los que amamos y de los que nos cuesta amar. Padre de malos y buenos. Padre de todos, enseñanos a respirar con esta oración salida de los labios de Jesús. Enseñanos a que cada día aprendamos a rezar con el corazón, de verdad. Basta de palabras vacías, basta de palabras repetitivas que no llegan al alma. Basta de hijos que le rezan a un Padre que no conocen. Nosotros queremos conocerte y darte Gloria, con nuestra vida, con nuestras obras, queremos que tu nombre sea santificado, conocido, amado. Queremos ser hijos y vivir como hijos. Queremos reconocer a todos como hermanos. www.algodelevangelio.org algodelevangelio@gmail.com p. Rodrigo Aguilar

Comentario a Mateo 6, 7-15 Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el reino de los cielos. Otra bienaventuranza que nos regalaba Jesús, la octava, en donde más que nunca nos parece algo imposible. ¿Es posible ser feliz en medio de la persecución? ¿Es posible cuando todos se nos burlan a causa de la fe? ¿Es posible vivir en medio de este mundo dichosos, mientras vemos que los demás — aquellos que no tienen fe, aquellos que incluso se burlan de nosotros, aquellos que ridiculizan nuestro regalo más grande — parecería que incluso viven mejor que nosotros? Esa es la gran tentación: creer que nuestra fe no vale la pena, creer que no vale la pena dar la vida por Jesús cuando Él la dio por nosotros. Por supuesto que para llegar al culmen de las bienaventuranzas, a esta última bienaventuranza en donde todo parece imposible, tenemos que estar profundamente enamorados. Por eso la clave de la felicidad, vuelvo a decir, no está en este mundo sino en enamorarnos de aquel que dio la vida por nosotros. Solo el que está verdaderamente enamorado de Jesús puede sentirse dichoso incluso hasta dar la vida en su nombre. Es verdad que a nosotros no nos toca seguramente dar la vida con la sangre, pero sí nos toca de tantas maneras entregarnos por Él. Si todavía no te sentís dichoso por incluso ser perseguido a causa del nombre Jesús, pedile esa gracia, pedile disfrutar, incluso ser ridiculizado por amor a Jesús. Jesús fue feliz en la tierra dando la vida por nosotros. Nosotros podemos hacerlo dando la vida por Él. Y algo del Evangelio de hoy deberíamos hacer una pequeña advertencia que nos puede ayudar y que es clara: No por mucho hablar Dios nos escuchará, sino por hablar bien, sino por decir lo que Él nos enseña a decir. Además, como dice Jesús, Él sabe lo que necesitamos antes de que se lo pidamos.             En la vida y en la oración, fácilmente caemos en ese error de pensar que por hablar mucho nos escucharán. Pero en algo del evangelio de hoy Jesús nos enseña lo contrario. ¿Viste esas personas que por hablar mucho ya no dan ganas de escucharlas? Hay personas que por mucho hablar agotan y terminan quedándose solas, porque piensan que serán escuchadas cuantas más palabras por minutos digan. Sin embargo, si hay algo que debemos aprender en la vida es a hablar lo justo y necesario. Nuestro Padre jamás se cansará de escucharnos, pero los que podemos cansarnos somos nosotros si no rezamos como Él nos enseña, por eso hay que dejarse enseñar por Jesús. Cuando hablamos mucho perdemos el tiempo, cuando hablamos mucho nos perdemos en palabras. Cuando hablamos mucho corremos el riesgo de equivocarnos. Por eso es necesario comprender qué es el Padrenuestro para nosotros, los hijos de Dios.                       Jesús no nos enseña una fórmula mágica para que podamos conseguir lo que se nos antoja; no nos enseña una oración para que aprendamos de memoria y la recemos todos los días para cumplir con nuestra obligación de cristianos, rezar por cumplir; no nos enseña simplemente una serie de palabras que nos aseguran la salvación el día de mañana. Nos enseña algo mucho más grande, nos enseña a respirar de Él, con Él. Nos enseña lo esencial de la vida de hijos, de la vida sobrenatural. Nos enseña a desear lo fundamental, nos enseña a pedir lo esencial y por lo tanto, abriéndonos su corazón, nos enseña lo más importante para vivir como hijos de Dios. Desear lo mejor para nuestro Padre y pedir lo necesario para ser hijos de corazón y no solo de palabra. Así se articula el Padrenuestro, la primera parte deseando lo que el Padre desea, y la segunda aprendiendo a desear lo mejor para nosotros.             El Padrenuestro es sencillo, simple, pero contiene todo. Todo está en estas palabras. Toda nuestra vida debería ser un desear y pedir lo que dice el Padrenuestro. El Padre sabe todo, Él, que ve en lo secreto, sabe el secreto de tu vida, de la mía, el secreto que ni siquiera nosotros sabemos descubrir. Por eso terminemos rezando juntos:

Jueves 18 de junio - Mateo 6, 7-15 - XI Jueves durante el año   + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 6, 7-15   Jesús dijo a sus discípulos:             Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados. No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.             Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.             Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido. No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal.             Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes. Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.   Palabra del Señor.  

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Padre_Rodrigo_Aguilar_–_Mateo_6,_1_6_16_18_XI_Miércoles_durante.mp33.19 MB

Por eso Jesús, el Hijo por excelencia, que no buscó otra cosa que la Gloria del Padre, él mismo nos enseña el camino de la felicidad interior, de la felicidad verdadera y duradera. Vivir de la recompensa secreta del Padre. Acordate, es secreta. No pienses en grandes manifestaciones, en cosas maravillosas. Vivir de la recompensa secreta del Padre. ¿Cuál es esa recompensa? Finalmente, su amor. La satisfacción de saberse amado siempre, de estar siempre en sus manos, pase lo que pase, digan lo que digan, piensen lo que piensen los demás, y la satisfacción de vivir intentando agradarlo a él, pero, acordate, no como un puritanismo, un moralismo, sino agradarlo porque, en el fondo, él siempre está feliz con nosotros, aunque por supuesto siempre desea que mejoremos y cambiemos. A él y a nadie más. Solamente a tu Padre que está en los cielos. Tu Padre, acordate, que ve en lo secreto te recompensará. Esta recompensa del Padre es su amor infinito e incondicional ¿Te parece poco? Y además es un amor para siempre. Qué bueno que cuando estemos tristes miremos de alguna manera al cielo, a nuestro corazón y digamos: “Padre, vos ves en lo secreto, vos sabes lo que me pasa. Vos sabes porqué hice lo que hice, aunque nadie se haya dado cuenta. Vos sos el único que sabés porqué hice esto”. Probemos. Probemos hoy vivir de cara al Padre en este sentido, o sea, hacer toda para él y por él. Probá vivir haciendo todo sabiendo que tu Padre que ve en lo secreto te recompensa y te recompensará y no buscando ese aplauso, esa recompensa de los demás, que finalmente es pobre y pasajera y, además, puede ser muy cambiante. Hoy nos pueden alabar y mañana nos pueden criticar, hoy nos pueden alabar por una cosa y criticar por la otra, o por la misma, una cosa y la otra. Por eso, hoy vivamos de cara al Padre que ve en lo secreto y siempre nos recompensará. www.algodelevangelio.org algodelevangelio@gmail.com p. Rodrigo Aguilar

Comentario a Mateo 6, 1-6. 16-18: El corazón de Algo del evangelio de hoy creo que anda por acá: “…tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará”. ¡Qué alivio! Ahí está la clave. ¡Ve en lo secreto! Dios es Padre y ve todo, ve en lo secreto, ve lo que nadie ve, tu corazón y el mío. Quiere decir que el peligro está en olvidarnos de esto que es esencial. De olvidarnos de esto. De olvidarnos de quién es el único que conoce el motivo y la motivación de nuestras acciones. Aun cuando podemos rezar, dar toda nuestra vida a los pobres, como dice san Pablo. Aun cuando podemos privarnos de algo como sacrificio. Aun cuando podemos tener una fe que mueva montañas si no tenemos amor, si no lo hacemos por un amor verdadero y lo más puro posible, de nada sirve. Nada soy. Soy como una campana que suena en el vacío. Eso también lo dice san Pablo. ¡Tenemos que tener cuidado! ¿De qué entonces? Tengamos cuidado de no ser hijos vanidosos, sería hoy la advertencia, o sea, que ponemos nuestra satisfacción en que finalmente nos vean, nos aplaudan, nos reconozcan, nos tengan en cuenta, nos palmeen la espalda y nos digan: “Che, qué bueno esto que hiciste, qué bueno que sos. Gracias”. Un hijo de Dios, en serio, que busca la satisfacción de su Padre y no la de los demás, no busca que sus hermanos lo aplaudan o vean qué buen hermano es, qué buen hijo es. El buen hijo de Dios, en realidad, se alegra finalmente en el silencio de su noche, en el silencio de su oración. En el silencio de su conciencia, se alegra y se conforma. Se reconforta con saber que su Padre lo ve y lo sabe todo, que ve en lo secreto. Y esa es la recompensa. No cosas materiales, ni dones directamente, sino la única satisfacción de saber que el Padre lo ve todo.

Miércoles 17 de junio - Mateo 6, 1-6. 16-18 - XI Miércoles durante el año + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 6, 1-6. 16-18 Jesús dijo a sus discípulos: Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que, con eso, ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Palabra del Señor.

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Padre_Rodrigo_Aguilar_–_Mateo_5,_43_48_XI_Martes_durante_el_año.mp33.34 MB

Todos fuimos aprendiendo a amar, realmente, como pudimos: según lo que vivimos, según lo que nos enseñaron, según lo que vimos. Muchas formas las copiamos, las adquirimos sin darnos cuenta. Otras las fuimos construyendo nosotros mismos por decisiones propias. En definitiva, no somos perfectos ni mucho menos. No amamos perfectamente, como quiere el Padre, porque no nos amaron perfectamente. Ni tu familia ni la mía es perfecta. Sin embargo, a pesar de todo esto, estamos hechos para amar, y para amar como ama Dio. Y es lo único que nos dará la verdadera felicidad. Hoy Jesús nos propone el desafío más grande que podamos imaginar, el pico más alto que podamos subir en la vida espiritual, un desafío no apto para cardíacos, para aquellos que tienen vértigo: “Sean perfectos como el Padre que está en el cielo es perfecto” o, como dice otra traducción, “Sean misericordiosos como el Padre es misericordioso” Increíble la propuesta, increíble invitación de Jesús. Antes que nada, debemos evitar confundir la palabra perfección con un perfeccionismo moral, o como pretensión de no equivocarse nunca, de no caerse, como un perfeccionismo humano, un moralismo. No, Jesús se refiere a otra cosa más profunda. Tenemos que ir más allá de la justicia de los escribas y fariseos, que incluye el deseo de no equivocarse, por supuesto. En el fondo nos está diciendo (dicho de otro modo): Amen como ama mi Padre, amen como los ama mi Padre, amen a buenos y malos. Tengan misericordia. No discriminen el amor diciendo quién es digno de ser amado. Un hijo de Dios quiere amar como su Dios, como su Padre. Seguimos con el tema de ser hijos. Porque si somos hijos ¿cómo vamos a odiar a alguien? Si somos hijos de un mismo Padre que ama a todos ¿cómo es posible que le niegues el saludo a alguien? El odio, el rencor, el enojo, el negar un saludo, el devolver con el mal al mismo mal, son reacciones de los que todavía son inmaduros, no se sienten hijos de un mismo Padre, del que todavía no cree verdaderamente, no tiene la fe suficiente, para creer que Dios todo lo puede. Jesús nos mandó estas cosas no solo por los enemigos en sí mismos, por aquellos que no nos aman o nos hicieron algún mal, sino también por amor a nosotros mismos. No solo porque todos son dignos de ser amados, incluso los enemigos, como vos y yo, que también a veces nos hemos comportado como enemigos que, a pesar de nuestros errores también nos merecemos el amor, sino porque nosotros tampoco somos dignos de odiar a nadie. Nos hace mal. Ahí está la enseñanza profunda de hoy. El odio daña al que lo tiene. Te daña a vos mismo. Por eso al perdonar a un enemigo te perdonás también a vos mismo. Te librás de un peso muy grande. Nos podemos preguntar: ¿Quiénes son tus enemigos? No solo los que alguna vez nos hicieron un mal, sino también aquellos que nos cuesta amar por diferentes razones, aquellos que no nos caen bien, aquellos que nuestro corazón rechaza por “una cuestión de piel” como decimos. ¿Qué nos pide Jesús: que seamos amigos, que andemos a los abrazos? No, que por lo menos no le neguemos el saludo, que recemos por ellos, que no lo critiquemos, que no le hagamos mal, que no lo juzguemos, que no les paguemos con la misma moneda. No nos olvidemos que el mandato de Jesús es también por nosotros mismos. Acordémonos que no somos dignos de odiar a nadie. Nuestro corazón está hecho para cosas más grandes. Somos hijos de un mismo Padre que ama a todos y está deseando siempre que sus hijos no se desprecien entre sí. Lo mismo que vos pretendés con tus hijos. Probá hoy saludar al que no te saluda, al que te lo negó alguna vez, probá rezar por el que no te quiere y te critica. Probá mirar de otra manera a aquel que no te cae tan bien. Vas a ver que no nos vamos a arrepentir. Vas a ver que no te vas a arrepentir. www.algodelevangelio.org algodelevangelio@gmail.com p. Rodrigo Aguilar

Comentario a Mateo 5, 43-48: Cuando se sube una montaña se experimentan muchas sensaciones. Cuando se empieza a escuchar la Palabra de Dios también. Ya lo habrás vivido alguna vez. Lo estarás viviendo ahora, encontrándote con textos nuevos que nunca habías escuchado. Te estará pasando con este Sermón de la montaña. Los comienzos siempre, en general, para todo lo que emprendemos, son para entusiasmarse. Siempre es lindo empezar algo. Siempre es lindo emprender un viaje nuevo, una ruta nueva. Por eso, cuando se empieza a subir, a trepar la montaña, se empieza generalmente con ganas, entusiasmado, mirando la cumbre, deseando llegar ahí. Mirando el lugar donde queremos llegar, mirando la meta. Con las palabras de Dios nos puede pasar lo mismo, con la misma palabra. Al mismo tiempo, la cumbre atrae, nos dan ganas de estar ahí rápido. Nos da ansiedad. Anima a levantar la cabeza y a poner todas las fuerzas en cada paso que damos. Imaginemos eso. Imaginemos eso mismo, pero siendo que Jesús es la cumbre, él nos espera en la cumbre. Siendo siempre él la meta, el camino, la verdad y la vida. Él está en la cumbre, esperándonos para hablarnos al corazón, explicarnos las palabras inspiradas por el mismo Espíritu Santo. Él está en la cumbre diciéndonos este sermón desde la montaña para darnos vida, para llenarnos de vida. Pidámosle al Espíritu Santo que nos llene de deseos de subir, de animarnos a escuchar y de no asustarnos con palabras que parecen, a veces, imposibles de vivir. Pidámosle que nos ayude a levantarnos si nos cansamos. Que nos ayude a tomar el descanso necesario cuando necesitamos tomar aire. Como decíamos ayer, no se puede ver bien las cosas sin subir, sin verlas de arriba. O no se puede ver distinto, digamos. Lo mismo que no se puede comprender la Palabra sin hacer un esfuerzo para salir de uno mismo, sin ver de otro modo las cosas que estamos acostumbrados a verlas de una manera distinta. Mucho menos las palabras de Algo del evangelio hoy, que parecen cada vez más difíciles e imposibles para nuestra pobre mente y nuestro corazón mezquino, que no termina de comprender a Dios como Padre de todos, de buenos y malos. Como Padre que no hace distinción y hace llover sobre todos, sobre justos e injustos y hace salir el sol, como decía, sobre buenos y malos. En la vida todos hemos oído muchas cosas. Por ahí en la vida te enseñaron muchas cosas sobre lo que es amar. Por ahí en la vida fuiste adquiriendo muchas formas distintas de amar, según lo que te enseñaron. Algunas muy buenas, por supuesto, y otras, hay que reconocer que no tanto.

Martes 16 de junio - Mateo 5, 43-48 - XI Martes durante el año + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 5, 43-48 Jesús dijo a sus discípulos: Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos? Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo. Palabra del Señor.

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