REFLEXIÓN DEL DÍA
Familias Exitosas
13 de julio de 2024
Lectuta base: Génesis 28:1-9
**El Legado de la Bendición: Honrar para Heredar**
Conducir correctamente nuestros asuntos solo es posible cuando la semilla de la misericordia germina en nuestra mente y corazón. Andar en integridad y rectitud no es un logro humano, es una consecuencia directa de cumplir los preceptos del Señor y hacer de ellos nuestro deleite. Sin embargo, seguir instrucciones es algo que, desde el principio, le ha costado al hombre. Aun comprendiendo lo que nos perjudica o beneficia, nuestra naturaleza rebelde se resiste.
Aquí el ejemplo de Isaac y sus hijos nos confronta. Vemos a Esaú, quien despreció su primogenitura por un plato de lentejas, y a Jacob, quien obtuvo la bendición mediante el engaño. Ambos actuaron al margen de la integridad divina, movidos por el impulso y la inmediatez. Pero en Génesis 28, contemplamos un acto restaurador: Isaac, ya consciente del pacto, llama a Jacob y, en vez de perpetuar el error, lo instruye y lo envía con una bendición firme. Le prohíbe tomar esposa de las hijas de Canaán y lo comisiona a buscar su heredad en la casa de su abuelo. Esaú, al ver esto, intenta corregir su camino de forma superficial, tomando una esposa de Ismael, pero su corazón seguía lejos de la obediencia que transforma.
La clemencia es un atributo de la justicia del Señor para todo aquel que se acerca con un corazón contrito y humillado. Por eso la Escritura declara:
“Siempre estoy repitiendo las enseñanzas que nos diste. En ellas pongo toda mi atención, pues me hacen más feliz que todo el oro del mundo”
(Salmos 119:14, TLA).
**El Peso de Obedecer para Permanecer**
El pacto que Dios entregó en nuestras manos nos ha sido dado para guiarnos por el mejor camino y dominar a esos enemigos internos que buscan crear irritación y envidia en los que depositan su fe en el Señor. Nuestra naturaleza necesita desesperadamente conectarse a la voluntad agradable y perfecta del Creador, una voluntad que consiste en renovar nuestra mente para dar muerte a lo terrenal.
¿Cómo extenderemos nuestros días y poseeremos la tierra que Dios nos ha prometido? Cumpliendo el mandamiento con promesa: honrar a padre y madre. Esta honra trasciende lo sentimental; es alinearnos con la autoridad espiritual que Dios ha establecido para darnos cobertura y herencia. No debemos temer a los que matan el cuerpo, sino cuidarnos de todo aquello que busca separar nuestra alma del Creador. Comprende esto: solo cuando somos mansos y humildes de corazón, renunciando a la astucia de Jacob y a la indiferencia de Esaú, Dios nos entrega la tierra por heredad. Caminemos con rectitud, y en el tiempo de angustia recibiremos fortaleza.
**“¡Observa al bueno, al inocente, al recto, porque les espera un gran porvenir a aquellos que aman la paz! ¡Para él hay un fin venturoso!”**
(Salmos 37:37, NBV).
Para reflexionar:
¿Estás honrando la instrucción espiritual que Dios ha puesto sobre tu vida, o estás buscando atajos como Esaú y Jacob?
¿Qué labor estás haciendo para dar testimonio de la verdad y reflejar un legado que trascienda el éxito mundano?
¿Estás obedeciendo los mandamientos del Señor para que la bendición fluya en tus generaciones?
“La boca del justo imparte sabiduría y su lengua proclama la justicia.”
Salmos 37:30 (NVI)
**Por: Pastor Eleazar Matié**