REFLEXIÓN DEL DÍA
Personas con pasión
1 de octubre de 2026
Lectura base: Ezequiel 20:45-49
Potencial bien canalizado
La pasión no es neutral: puede encender una vida para la gloria de Dios o consumirla en la rebeldía. Cuando caminamos por senderos de justicia, podemos confiar en la balanza de rectitud que el Señor nos ha dado; pero cuando el corazón se aparta, su palabra se vuelve fuego que confronta.
Ezequiel recibió una orden solemne: poner su rostro hacia el sur, derramar palabra hacia el mediodía y profetizar contra el bosque del Neguev. Dios mismo encendería fuego, y ese fuego consumiría todo árbol verde y todo árbol seco; no se apagaría. La advertencia es estremecedora: no hay apariencia de vida tan fuerte que no pueda ser confrontada, ni sequedad tan grande que pase desapercibida ante sus ojos. El fuego del Señor no es para jugar ni para presumir: es santo, inevitable y revela quién reina en el corazón.
La palabra dice:
“Y dirás al bosque del Neguev: Oye palabra de Jehová: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí que yo enciendo en ti fuego, el cual consumirá todo árbol verde y todo árbol seco; no se apagará la llama del fuego… Y verán todos que yo Jehová lo encendí; no se apagará.”
(Ezequiel 20:47-48, RVR1960)
Entonces, ¿de qué sirve una pasión que no está rendida? ¿De qué sirve un potencial que solo busca brillar sin someterse al Dueño del fuego? El pueblo se acostumbró a oír parábolas, pero no a obedecer. Ezequiel mismo dijo: “¿No dicen de mí: No habla sino parábolas?” (v. 49). Así también hoy muchos escuchan mensajes, cantan, se emocionan, pero siguen viviendo en rebeldía. No basta con admirar la verdad; hay que doblar la rodilla ante ella.
Testimonio veraz
Un testimonio verdadero no se sostiene solo con palabras: se ratifica con una vida que teme a Dios. Cuando Ezequiel declaró la palabra profética que el Señor le dio como juicio contra Israel, el pueblo no logró confiar en su Hacedor. Por eso la Escritura advierte que los enemigos son derrotados por Jehová, el fuerte y valiente, pero no para quienes endurecen el corazón, sino para quienes cumplen su perfecta voluntad. La promesa no es un cheque en blanco para la rebeldía; es refugio para el que se arrepiente.
Por eso encontramos en la Biblia:
**“Vengan, hijos míos, y escúchenme, que voy a enseñarles el temor del Señor.”**
(Salmos 34:11)
Y como respuesta humilde, el alma clama:
**“Mírame, y ten compasión de mí, como haces con los que te aman.”**
(Salmos 119:132, DHH)
Para reflexionar:
1. ¿Estás demostrando realmente tu entrega y pasión delante del Señor, o tu pasión solo se enciende cuando conviene a tus deseos?
2. ¿Has desarrollado el potencial que Dios puso en ti como propósito de vida, o lo has desviado hacia tu propia gloria?
3. Si el fuego de Dios examinara hoy tu corazón, ¿qué árbol verde o seco tendría que arder para que vuelvas a Él?
No permitas que la costumbre apague la voz de Dios. El fuego que Él enciende no se apaga; pero el que se refugia en Él no será avergonzado. Ora conmigo:
**“Protege mi vida, rescátame; no permitas que sea avergonzado, porque en ti busco refugio.”**
(Salmos 25:20, NVI)
**Por: Pastor Eleazar Matié**