fa
Feedback
Devocionales Charles Spurgeon

Devocionales Charles Spurgeon

رفتن به کانال در Telegram

Devocionales

نمایش بیشتر
365
مشترکین
اطلاعاتی وجود ندارد24 ساعت
+27 روز
+430 روز
آرشیو پست ها
9 de Agosto. La Chequera del Banco de la Fe . "Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto." Juan 15: 2. Esta es una preciosa promesa para alguien que vive para la fecundidad. Al principio, parece mostrar un aspecto severo. ¿Tiene que ser podada la rama fructífera? ¿Es preciso que el cuchillo corte a los mejores y a los más útiles? Sin duda así es, pues gran parte de la obra de purificación de nuestro Señor es llevada a cabo por medio de aflicciones de un tipo o de otro. No son los malvados sino los buenos los que reciben la promesa de tribulación en esta vida. Pero, entonces, el fin compensa con creces la dolorosa naturaleza de los medios. Si podemos producir más fruto para nuestro Señor, no nos importará la poda ni la pérdida de follaje. Aun así, la limpieza es obrada algunas veces por la Palabra aparte de la tribulación, y esto elimina cualquier cosa que pudiera parecer dura en el sabor de la promesa. Por la Palabra seremos hechos más agraciados y más útiles. El Señor, que nos ha hecho fructíferos, en una medida, operará en nosotros hasta que alcancemos un grado más alto de fecundidad. ¿Acaso no este un grande gozo? En verdad hay más consuelo en una promesa de fecundidad que si se nos hubiesen garantizado riquezas, o salud u honor. ¡Señor Jesús, apresúrate a cumplir en mí Tu palabra de gracia, y hazme abundar en fruto para tu alabanza!

8 de Agosto. La Chequera del Banco de la Fe . "Jehová el Señor me ayudará." Isaías 50: 7. Estas son, en profecía, las palabras del Mesías en el día de Su obediencia hasta la muerte, cuando dio Su cuerpo a los heridores, y Sus mejillas a los que le mesaban la barba. Él confiaba en el sustento divino, y esperaba en Jehová. ¡Oh alma mía, tus aflicciones son como el polvito de la balanza, comparadas con las aflicciones de tu Señor! ¿Acaso no puedes creer que el Señor Dios te ayudará? Tu Señor estaba en una posición peculiar; pues como el representante de los hombres pecadores -su sustituto y su sacrificio- era necesario que el Padre lo dejara, y lo condujera a experimentar la deserción del alma. Una tal necesidad no es impuesta sobre ti: tú no estás obligado a clamar: "¿Por qué me has desamparado?" El Salvador aun en esa condición confió en Dios, y ¿no podrías hacerlo tú? Él murió por ti, y de esta manera hizo imposible que seas dejado solo; por tanto, ten buen ánimo. En los trabajos y en las pruebas de este día, digan: "Jehová el Señor me ayudará." Salgan valerosamente. Pongan su rostro como un pedernal, y tomen la determinación de que ningún desmayo ni timidez se apoderarán de ustedes. Si Dios ayuda, ¿quién puede impedirlo? Si están seguros de la omnipotente ayuda, ¿qué podría ser demasiado pesado para ustedes? Comiencen el día con gozo, y no permitan que ninguna sombra de duda se interponga entre ustedes y el eterno brillo del sol.

7 de Agosto. La Chequera del Banco de la Fe . "Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas." Josué 1: 7. Sí, el Señor estará con nosotros en nuestra guerra santa, pero Él exige de nosotros que sigamos estrictamente Sus reglas. Nuestras victorias dependerán en mucho de nuestra obediencia a Él de todo nuestro corazón, poniendo nuestro esfuerzo y nuestro valor, en las acciones de nuestra fe. Si nos entregamos con un corazón a medias, no hemos de esperar algo más que una bendición a medias. Debemos obedecer al Señor con solicitud y atención. "Para cuidar de hacer" es la frase utilizada, y está llena de significado. Esto se refiere a cada una de las partes de la voluntad divina; debemos obedecer "conforme a toda la ley". No podemos seleccionar con esmero lo que queramos, sino que hemos de tomar los mandamientos del Señor conforme los recibimos, todos y cada uno de ellos. En todo esto hemos de proceder con exactitud y constancia. El nuestro debe ser un curso recto, que no se tuerce ni a la derecha ni a la izquierda. No debemos errar siendo más rígidos que la ley, ni volvernos por ligereza a un camino más libre y fácil. Con una obediencia de este tipo vendrá la prosperidad espiritual. ¡Oh, Señor, ayúdanos a ver si acaso no fuera así! No probaremos Tu promesa en vano.

6 de Agosto. La Chequera del Banco de la Fe . "Mira, Jehová tu Dios te ha entregado la tierra; sube y toma posesión de ella, como Jehová el Dios de tus padres te ha dicho; no temas ni desmayes." Deuteronomio 1: 21 Hay una herencia de gracia que debemos ser lo suficientemente valerosos de ganar para que se convierta en una posesión nuestra. Todo lo que un creyente ha ganado, está disponible para los demás. Podemos ser fuertes en la fe, fervientes en el amor, y abundantes en la labor; no hay nada que lo impida; subamos y tomemos posesión. La más dulce experiencia y la gracia más resplandeciente, nos pertenecen tanto a nosotros como a cualquiera de nuestros hermanos. Jehová nos las ha entregado; nadie puede impugnar nuestro derecho; subamos y poseámoslas en Su nombre. El mundo está también delante de nosotros para ser conquistado para el nombre de Jesús. No hemos de dejar ningún país, ni ningún rincón del mundo sin que sean sometidos. Ese barrio bajo cerca de nuestro hogar está delante de nosotros, no para frustrar nuestros esfuerzos, sino para ceder ante ellos. Sólo tenemos que cobrar el suficiente valor para seguir adelante, y ganaremos para Jesús hogares oscurecidos y corazones empedernidos. Nunca dejemos que la gente que esté en una calzada o en un angosto callejón muera porque no tenemos suficiente fe en Jesús y en Su Evangelio para subir y poseer la tierra. Ningún lugar está demasiado entenebrecido, ninguna persona es tan profana como para estar más allá del poder de la gracia. ¡Fuera de aquí, cobardía! La fe marcha a la conquista.

5 de Agosto. La Chequera del Banco de la Fe . "La ley de su Dios está en su corazón; por tanto, sus pies no resbalarán." Salmo 37: 31. Pónganle la ley en su corazón, y el hombre entero será recto. Allí es donde debe estar la ley; pues entonces descansa, como las tablas de piedra en el arca, en el lugar señalado para ella. En la cabeza confunde, en la espalda abruma, en el corazón sostiene. ¡Qué palabra tan preciosa es usada aquí, "La ley de su Dios"! Cuando conocemos al Señor como nuestro propio Dios, Su ley se convierte en libertad para nosotros. Dios con nosotros en un pacto, nos vuelve ávidos de obedecer Su voluntad y de caminar en Sus mandamientos. Entonces me deleito en la ley. Aquí se nos garantiza que el hombre de corazón obediente será sostenido en cada paso que dé. Hará lo que es recto, y, por tanto, hará lo que es sabio. La acción santa es siempre la más prudente, aunque en el momento no lo parezca. Cuando nos mantenemos en el camino de Su ley, avanzamos a lo largo de la calzada de la providencia y de la gracia de Dios. La Palabra de Dios no ha descarriado a una sola alma todavía; sus claras instrucciones de caminar humildemente, justamente, amorosamente y en el temor del Señor, son tanto palabras de sabiduría para prosperar nuestro camino, como reglas de santidad para mantener limpios nuestros vestidos. El que camina rectamente camina seguramente.

4 de Agosto. La Chequera del Banco de la Fe . "Jehová te bendiga, y te guarde." Números 6: 24. Esta primera cláusula de la bendición sacerdotal es sustancialmente una promesa. Esa bendición que nuestro grandioso Sumo Sacerdote pronuncia sobre nosotros, vendrá con certidumbre, pues Él habla la mente de Dios. ¡Cuán grande gozo es permanecer bajo la bendición divina! Esto inserta un sabor de gracia en todas las cosas. Si somos bendecidos, entonces todas nuestras posesiones y goces son bendecidos; sí, nuestras pérdidas y nuestras cruces, e incluso nuestras desilusiones son bendecidas. La bendición de Dios es profunda, enfática y eficaz. La bendición del hombre puede comenzar y quedar en palabras; pero la bendición del Señor enriquece y santifica. El mejor deseo que podamos sentir para nuestro amigo más querido no es "que la prosperidad te acompañe", sino, "Jehová te bendiga". Es también algo muy deleitable ser guardados por Dios; guardados por Él, guardados cerca de Él, guardados en Él. Aquellos que son guardados por Dios son eficazmente guardados; son preservados del mal, y son reservados para una felicidad sin límites. La guarda de Dios va acompañada de Su bendición, para afirmarla y hacer que permanezca. El autor de este librito desea que la rica bendición y la segura guarda pronunciadas aquí, lleguen para cada uno de sus lectores que pueda estar en este instante mirando estas líneas. Y si su autor viviera, por favor, eleven este texto a Dios como una plegaria por Su siervo.

3 de Agosto. La Chequera del Banco de la Fe . "Mas cuando el sacerdote comprare algún esclavo por dinero, éste podrá comer de ella, así como también el nacido en su casa podrá comer de su alimento." Levítico 22: 11. Los extranjeros, los huéspedes y los jornaleros no debían comer de las cosas santas. Lo mismo sucede todavía en cuanto a los asuntos espirituales. Pero dos clases de personas eran libres de acercarse a la mesa sagrada: aquellos que eran comprados con el dinero del sacerdote, y aquellos que eran nacidos en la casa del sacerdote. Comprados y nacidos; estas eran las dos pruebas indisputables de un derecho a las cosas sagradas. Comprados. Nuestro grandioso Sumo Sacerdote ha comprado por un precio a todos aquellos que ponen su confianza en Él. Son Su propiedad absoluta; pertenecen por completo al Señor. No por lo que son en sí mismos, sino estrictamente por causa del dueño, son admitidos a los mismos privilegios que él mismo goza, y "podrán comer de su alimento". Tienen alimentos para comer que los mundanos desconocen. "Porque sois de Cristo", por tanto, compartirán con su Señor. Nacidos. Esta es una vía igualmente segura para alcanzar el privilegio; si somos nacidos en la casa del sacerdote, tomamos nuestro lugar con el resto de la familia. La regeneración nos hace coherederos, y partes del mismo cuerpo; y, por tanto, la paz, el gozo y la gloria que el Padre ha dado a Cristo, Cristo nos ha dado a nosotros. La redención y la regeneración nos han dado un doble derecho al permiso divino para esta promesa.

2 de Agosto. La Chequera del Banco de la Fe . "Ahora pues, vé, y yo estaré con tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar." Éxodo 4: 12. Muchos verdaderos siervos del Señor son tardos en el habla, y cuando son llamados para predicar a su Señor, se encuentran en grande confusión por miedo de arruinar una buena causa gracias a su intermediación. En tales casos es bueno recordar que el Señor hizo la lengua que es muy tarda, y tenemos que tener cuidado de no culpar a nuestro Hacedor. Podría ser que una lengua tarda no sea un mal tan grande como lo podría ser una lengua rápida, y la escasez de palabras puede ser una mayor bendición que los torrentes de verbosidad. Es también muy cierto que el verdadero poder salvador no radica en la retórica humana, ni en sus tropos, y sus hermosas frases, y grandes despliegues. La falta de fluidez no es una gran falla como pudiera parecer. Si Dios está con nuestra boca, y con nuestra mente, tendremos algo mejor que el metal que resuena de la elocuencia, o el címbalo que retiñe de la persuasión. La enseñanza de Dios es sabiduría; Su presencia es poder. Faraón tenía más razón de temer al tartamudeante Moisés que al más habilidoso orador de Egipto; pues lo que Moisés decía contenía poder; Moisés habló plagas y muertes. Si el Señor está con nosotros en nuestra debilidad natural, entonces estaremos ceñidos de poder sobrenatural. Por tanto, hablemos por Jesús con denuedo, tal como debemos hacerlo.

1 de Agosto. La Chequera del Banco de la Fe . "Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti." Génesis 17: 7. Oh Señor, Tú has hecho un pacto conmigo, siervo Tuyo, en Cristo Jesús mi Señor; y ahora, te lo imploro, haz que mis hijos sean incluidos en sus misericordiosas provisiones. Permíteme que crea en esta promesa como hecha para mí así como fue hecha a Abraham. Yo sé que mis hijos son nacidos en pecado, y en maldad han sido formados, al igual que los hijos de los demás hombres; por tanto, no pido nada sobre la base de su nacimiento, pues bien sé que "Lo que es nacido de la carne, carne es", y nada más. ¡Señor, hazlos nacer bajo Tu pacto de gracia por Tu Santo Espíritu! Yo oro por mis descendientes a lo largo de todas las generaciones. Sé Tú su Dios como eres mi Dios. Mi más excelso honor es que Tú me hayas permitido servirte; que mi prole te sirva en todos los años venideros. ¡Oh Dios de Abraham, sé el Dios de su Isaac! ¡Oh Dios de Ana, acepta a su Samuel! Señor, si Tú me has favorecido en mi familia, te suplico que recuerdes a otros hogares de Tu pueblo que permanecen sin bendición. Sé el Dios de todas las familias de Israel. No permitas que ninguno de los que temen Tu nombre sea juzgado junto con el hogar impío y perverso, por Tu Hijo Jesucristo. Amén.

31 de Julio. La Chequera del Banco de la Fe . "E invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás." Salmo 50: 15. ¡En verdad esto es una promesa! Aquí encontramos una ocasión urgente: "el día de la angustia". En un día así, está oscuro incluso al mediodía, y cada hora parece más negra que la que le precedió. Para esas ocasiones es oportuna esta promesa: está escrita para un día nublado. Aquí hay un consejo condescendiente, "invócame". No deberíamos necesitar esta exhortación: debería ser nuestro hábito constante durante todo el día y cada día. ¡Qué misericordia es tener libertad para invocar a Dios! ¡Qué sabiduría es hacer buen uso de ella! ¡Qué insensato es acudir a los hombres! El Señor nos invita a poner nuestro caso delante de Él, y ciertamente no dudará en librarnos. Aquí tenemos un estímulo tranquilizante: "te libraré". Cualquiera que sea el problema, el Señor no hace excepciones, sino que promete una liberación plena, segura y feliz. Él mismo nos librará con Su propia mano. Nosotros creemos eso, y el Señor honra esa fe. Aquí tenemos un resultado final: "tú me honrarás". ¡Ah!, eso haremos muy abundantemente. Cuando Él nos hubiere librado, le honraremos en alta voz; y como lo hará con certeza, debemos comenzar a glorificarle de inmediato.

30 de Julio. La Chequera del Banco de la Fe . "Pero os volveré a ver, y se gozará vuestro corazón." Juan 16: 22. "Pero os volveré a ver otra vez, y se gozará vuestro corazón." Versión King James. Ciertamente Él vendrá una segunda vez, y entonces, cuando nos vea, y cuando le veamos, en verdad habrá gozo. ¡Oh, anhelamos ese gozoso retorno! Pero esta promesa está siendo cumplida diariamente en otro sentido. Nuestro clemente Señor menciona muchos "otra vez" en Sus tratos con nosotros. Él nos dio perdón, y nos ve otra vez, y repite la palabra absolutoria cuando los nuevos pecados nos causan aflicción. Él nos ha revelado nuestra aceptación delante de Dios, y cuando nuestra fe en esa bendición disminuye, viene a nosotros una y otra vez, y dice: "Paz a vosotros". Amados, todas nuestras misericordias pasadas son señales de futuras misericordias. Si Jesús ha estado con nosotros, nos verá otra vez. No miren a ningún favor anterior como una cosa muerta y enterrada, por la que hay que llorar; sino deben considerarla como una semilla sembrada, que crecerá, y que sacará la cabeza por entre el polvo, y clamará: "Os volveré a ver otra vez." ¿Son oscuros los tiempos porque Jesús no está con nosotros como solía estar? Hemos de tener valor, pues no estará mucho tiempo lejos. Sus pies son como los del corzo o del cervatillo, y pronto lo traerán a nosotros. Por tanto, debemos comenzar a estar gozosos, pues Él nos dice incluso ahora: "Os volveré a ver otra vez".

29 de Julio. La Chequera del Banco de la Fe . "Ha echado fuera tus enemigos." Sofonías 3: 15. ¡Qué expulsión fue esa! Satanás ha perdido su trono en nuestra naturaleza igual que perdió su asiento en el cielo. Nuestro Señor Jesús ha destruido el poder de reinar del enemigo sobre nosotros. Es posible que el enemigo pueda preocuparnos, pero no puede reclamarnos como suyos. Sus cadenas no atan más a nuestros espíritus: el Hijo nos ha hecho libres, y, en verdad, somos libres. Todavía el archienemigo es el acusador de los hermanos; pero el Señor lo ha echado incluso de esta posición. Nuestro abogado silencia a nuestro acusador. El Señor reprende a nuestros enemigos, e intercede por las causas de nuestra alma, de tal forma que ningún daño se deriva de todos los ultrajes del demonio. El espíritu maligno todavía arremete en contra nuestra como tentador, y se insinúa a nuestras mentes; pero es echado fuera de allí como también fue echado de su antigua preeminencia. Se arrastra rondando como una serpiente, pero no puede gobernar como un soberano. Inculca pensamientos blasfemos cuando tiene la oportunidad; pero ¡qué alivio es cuando recibe la orden de estar tranquilo, y es obligado a escabullirse como un perro apaleado! Señor, haz esto por todos los que estén en este momento preocupados y desfallecidos por sus ladridos. Echa fuera a sus enemigos, y glorifícate a sus ojos. Tú lo has derribado. Señor, échalo fuera. ¡Oh, que Tú lo desterraras del mundo!

28 de Julio. La Chequera del Banco de la Fe . "Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo." 1 Pedro 5: 6. Esto es equivalente a una promesa: si nos inclinamos, el Señor nos alzará. La humildad conduce al honor: la sumisión es el camino a la exaltación. La misma mano de Dios que nos empuja hacia abajo, está esperando para levantarnos cuando estemos preparados para recibir la bendición. Nos agachamos para vencer. Muchos se rebajan delante de los hombres, y, sin embargo, no reciben la protección que ambicionan; pero aquel que se humilla bajo la mano de Dios no dejará de ser enriquecido, exaltado, sostenido y consolado por el Dios siempre lleno de gracia. Es un hábito de Jehová derribar al altivo y exaltar al humillado. Sin embargo, hay un tiempo para la obra del Señor. Hemos de humillarnos ahora, incluso en este preciso instante; y estamos obligados a continuar haciéndolo, ya sea que el Señor ponga sobre nosotros Su mano que causa aflicción o no. Cuando el Señor hiere, es nuestro especial deber aceptar el castigo con profunda sumisión. Pero en cuanto a nuestra exaltación proveniente del Señor, esa sólo puede venir "cuando fuere tiempo", y Dios es el mejor juez de ese día y hora. ¿Clamamos impacientemente pidiendo la bendición? ¿Desearíamos un honor inoportuno? ¿Qué pretendemos? Seguramente no nos hemos humillado verdaderamente, pues, de lo contrario, esperaríamos con tranquila sumisión. Entonces, hagámoslo.

27 de Julio. La Chequera del Banco de la Fe . "Os daré las misericordias fieles de David." Hechos 13: 34. Nada que sea del hombre es seguro; pero todo lo que es de Dios sí lo es. En especial, las misericordias del pacto son misericordias seguras, tal como dijo David: "Pacto perpetuo, ordenado en todas las cosas, y será guardado." Estamos seguros de que el Señor ofreció en serio Su misericordia. Él no habló meras palabras: hay sustancia y verdad en cada una de Sus promesas. Sus misericordias son en verdad misericordias. Incluso si una promesa pareciera que no se cumplirá por causa de la muerte, no dejará de cumplirse, pues el buen Señor cumplirá Su palabra. Nosotros estamos seguros de que el Señor otorgará las misericordias prometidas a todos aquellos que están bajo el pacto. Esas misericordias llegarán a todos los elegidos del Señor, en el tiempo señalado. Serán cumplidas para toda la simiente, desde el más pequeño de ellos hasta el mayor de ellos. Estamos seguros de que el Señor continuará Sus misericordias para con Su propio pueblo. Él no da y quita. Lo que ya nos ha dado es la señal de muchas cosas más. Lo que no hemos recibido es tan seguro como lo que ya nos ha sido otorgado; por tanto, hemos de esperar delante del Señor y quedarnos tranquilos. No hay ninguna razón justificable para la menor duda. El amor de Dios, y Su palabra, y Su fidelidad serán guardados. Muchas cosas son cuestionables, pero en cuanto al Señor cantamos: "Pues Sus misericordias perdurarán Siempre fieles, siempre seguras."

26 de Julio. La Chequera del Banco de la Fe . "En aquel tiempo, dice Jehová, me llamarás Ishi, y nunca más me llamarás Baali. Porque quitaré de su boca los nombres de los baales, y nunca más se mencionarán sus nombres." Oseas 2: 16, 17. Ese día ha llegado. Ya no vemos más a nuestro Dios como Baal, nuestro tirano señor y poderoso amo, pues no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia. Ahora consideramos a Jehová, nuestro Dios, como nuestro Ishi, nuestro amado esposo, nuestro Señor en amor, nuestro pariente por los vínculos de una sagrada relación. No lo reverenciamos menos, sino que lo amamos más. No le servimos con menor obediencia, sino más bien le servimos por una razón más excelsa y cariñosa. No temblamos más bajo Su látigo, sino que nos regocijamos en Su amor. El esclavo es convertido en un hijo, y la tarea es vuelta placer. ¿Sucede así contigo, querido lector? ¿Ha quitado la gracia el miedo servil y ha implantado el amor filial? ¡Cuán felices somos con tal experiencia! Ahora llamamos al domingo un deleite, y la adoración nunca es un fastidio. La oración es ahora un privilegio, y la alabanza es un día de fiesta. Obedecer es el cielo; dar para la causa de Dios es un banquete. De esta manera todas las cosas se han vuelto nuevas. Nuestra boca está llena de himnos, y nuestro corazón está pletórico de música. Bendito sea nuestro Ishi celestial por siempre y para siempre.

25 de Julio. La Chequera del Banco de la Fe . "Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días." Daniel 12: 13. Nosotros no podemos entender todas las profecías, pero, a pesar de ello, las consideramos con placer, y no con desánimo. No puede haber nada en el decreto del Padre que deba alarmar justamente a Su hijo. Aunque la abominación de la desolación esté investida de poder, el verdadero creyente no será contaminado; más bien será purificado, y emblanquecido, y probado. Aunque la tierra arda, los escogidos no tendrán ningún olor de fuego. En medio de la caída estrepitosa de la materia, y de la destrucción de los mundos, el Señor Jehová preservará a los Suyos. Con calma y resueltos en el deber, valerosos en el conflicto, y pacientes en el sufrimiento, prosigamos nuestro camino, manteniéndonos en nuestra ruta, sin desviarnos de ella y sin holgazanear en ella. El fin vendrá; prosigamos nuestra marcha hasta que venga. El reposo será nuestro. Todas las otras cosas oscilan de un lado al otro, pero nuestro cimiento permanece firme. Dios reposa en Su amor, y, por tanto, nosotros reposamos en él. Nuestra paz es, y siempre será, como un río. Una porción del Canaán celestial es nuestra, y estaremos en ella, venga lo que venga. El Dios de Daniel dará una digna porción a todos aquellos que se atrevan a decidirse por la verdad y por la santidad como lo hizo Daniel. Ningún foso de leones nos privará de nuestra herencia garantizada.

23 de Julio. La Chequera del Banco de la Fe . "Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones." Hebreos 10: 17. De acuerdo a este pacto de gracia, el Señor trata a Su pueblo como si nunca hubiese pecado. Prácticamente, Él olvida todas sus ofensas. Él trata a los pecados de todo tipo como si nunca hubiesen existido; como si estuviesen completamente borrados de Su memoria. ¡Oh, qué milagro de gracia! Dios hace aquí algo que en ciertos aspectos es imposible para Él. Su misericordia obra milagros que trascienden en mucho a todos los demás milagros. Nuestro Dios ignora nuestro pecado ahora que el sacrificio de Jesús ha ratificado el pacto. Podemos regocijarnos en Él sin miedo de que sea provocado a ira contra nosotros por causa de nuestras iniquidades. ¡Vean!, Él nos pone en medio de los hijos; Él nos acepta como justos; Él se deleita en nosotros como si fuésemos perfectamente santos. Incluso nos pone en lugares de confianza; nos hace guardianes de Su honor, depositarios de las joyas de la corona, mayordomos del Evangelio. Nos considera dignos, y nos da un ministerio; esta es la prueba más excelsa y más especial de que Él no recuerda nuestros pecados. Incluso cuando nosotros perdonamos a un enemigo, nos toma mucho tiempo confiar en él; juzgaríamos imprudente hacerlo. Pero el Señor olvida nuestros pecados, y nos trata como si nunca hubiésemos errado. ¡Oh alma mía, qué promesa es esta! Cree en ella y sé feliz.

22 de Julio. La Chequera del Banco de la Fe . "Y te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia, juicio, benignidad y misericordia. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás a Jehová." Oseas 2: 19, 20. ¡Desposarse con el Señor! ¡Qué honor y qué gozo! Alma mía, ¿es en verdad tuyo Jesús por Su propio desposorio condescendiente? Entonces, fíjate, es para siempre. Él no romperá nunca Su compromiso y mucho menos entablará un juicio de divorcio contra un alma unida a Él en lazos matrimoniales. Tres veces dice el Señor "te desposaré conmigo". ¡Qué palabras selecciona para expresar el desposorio! La justicia interviene para legalizar el pacto; nadie puede prohibir las bodas. El juicio sanciona la alianza con su decreto: nadie puede ver necedad o error en la boda. La misericordia garantiza que esta es una unión de amor, pues sin amor el desposorio es una servidumbre, y no una bendición. Mientras tanto, la misericordia sonríe, e incluso canta; sí, se multiplica a sí misma convirtiéndose en "misericordias", debido a la gracia abundante de esta santa unión. La fidelidad es la responsable de los registros e inscribe el desposorio, y el Espíritu Santo dice "Amén" a ello, al tiempo que promete enseñar al corazón desposado todo el conocimiento sagrado necesario para su elevado destino. ¡Qué promesa!

21 de Julio. La Chequera del Banco de la Fe . "Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad." Daniel 12: 3. Aquí hay algo que debe despertarme. Vale la pena vivir para esto. Ser entendido es algo noble en sí mismo: en este lugar se refiere a un entendimiento divino que únicamente el propio Señor puede otorgar. ¡Oh, conocerme a mí mismo, y a mi Dios y a mi Salvador! ¡Que sea enseñado divinamente de tal manera, que pueda llevar a la práctica la verdad celestial y vivir a la luz de ella! ¿Vivo una vida sabia? ¿Estoy buscando lo que debo buscar? ¿Vivo como habría deseado vivir a la hora de mi muerte? Únicamente una sabiduría tal puede garantizarme un resplandor eterno como aquellos cielos iluminados por el sol. Ser un ganador de almas es un glorioso logro. Tengo necesidad de ser sabio si he llevar a alguien a la justicia; mucho más todavía si he de llevar a muchos. ¡Oh, he de tener el conocimiento de Dios, de los hombres, de la Palabra y de Cristo, que me habilitará para convertir a mis semejantes, y convertir a un gran número de ellos! Quiero entregarme a esto, y no descansar nunca hasta haberlo logrado. Esto será mejor que ganar estrellas en la corte. Esto me convertirá en una estrella, en una estrella resplandeciente, en una estrella que resplandece por siempre y para siempre; sí, más que eso, me hará resplandecer como muchas estrellas. ¡Alma mía, despiértate¡ ¡Señor, vivifícame!

20 de Julio. La Chequera del Banco de la Fe . "Y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan." Hebreos 9: 28. Esta es nuestra esperanza. Aquel a quien ya hemos mirado en Su venida para cargar una vez con el pecado de muchos, se manifestará otra vez a los hijos de los hombres; esta es una feliz perspectiva en sí misma. Pero esa segunda venida tiene ciertas señales peculiares que la glorifican en grado sumo. Nuestro Señor habrá terminado el asunto del pecado. Lo ha quitado de tal manera de Su pueblo, y ha soportado tan eficazmente su castigo, que no tendrá nada que ver con el pecado en Su segunda venida. No presentará ninguna ofrenda por el pecado, pues habrá quitado completamente el pecado. Nuestro Señor completará entonces la salvación de Su pueblo. Ellos serán salvados de manera final y perfecta, y gozarán en todos sentidos de la plenitud de esa salvación. Él no viene para soportar el resultado de nuestras transgresiones, sino para traer el resultado de Su obediencia; no viene para quitar nuestra condenación, sino para perfeccionar nuestra salvación. Nuestro Señor se aparece así únicamente a aquellos que lo esperan. Él no será visto en este carácter por hombres cuyos ojos están cegados por el ego y el pecado. Para ellos, Él será un terrible Juez, y nada más. Primero hemos de mirarlo a Él, y después mirar en espera de Él; y en ambos casos nuestra mirada será vida.