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Devocionales Charles Spurgeon

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8 de Septiembre. La Chequera del Banco de la Fe . "No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare." Isaías 42: 3 Entonces puedo esperar un trato tierno de parte del Señor. En verdad, me siento estar mi mejor condición siendo tan débil, y tan plegable como un junco. Alguien dijo: "me importas un comino"; y la expresión, aunque poco amable, no dejaba de ser cierta. ¡Ay!, yo soy inferior a una caña que crece junto al río, pues ella al menos puede sostener en alto su cabeza. Yo estoy cascado, grandemente, tristemente cascado. No hay música en mí ahora; hay una rendija que deja escapar toda la melodía. ¡Ay de mí! Sin embargo, Jesús no me quebrará; y si Él no lo hará, entonces poco me importa lo que otros intenten hacer. ¡Oh, dulce y compasivo Señor, yo me acurruco bajo Tu protección, y me olvido de mis heridas! En verdad es justo que también sea comparado al "pábilo que humeare", cuya luz se ha extinguido, y sólo su humo permanece. Me temo que soy una molestia más que un beneficio. Mis temores me indican que el diablo ha apagado mi luz, y me ha dejado un molesto humo, y que el Señor me aplicará pronto un extinguidor. Sin embargo, percibo que aunque hubieren despabiladeras bajo la ley, no había extinguidores; y Jesús no me apagará; por tanto, tengo esperanzas. Señor, enciéndeme de nuevo, y hazme brillar para Tu gloria, y para exaltación de Tu ternura.

7 de Septiembre. La Chequera del Banco de la Fe . "Y en el lugar en donde les fue dicho: Vosotros no sois pueblo mío, les será dicho: Sois hijos del Dios viviente." Oseas 1: 10. La gracia soberana puede convertir a los extraños en hijos, y el Señor declara aquí Su propósito de tratar así con los rebeldes, y hacerlos conocer lo que Él ha hecho. Amado lector, el Señor ha hecho esto en mi caso; ¿ha hecho algo semejante en tu caso? Entonces juntemos nuestras manos y nuestros corazones para alabar Su nombre adorable. Algunos de nosotros éramos tan decididamente impíos, que la Palabra del Señor decía en verdad a nuestra conciencia y a nuestro corazón: "Vosotros no sois pueblo mío." En la casa de Dios, y en nuestros propios hogares, cuando leíamos la Biblia, esta era la voz del Espíritu de Dios en nuestra alma: "Vosotros no sois pueblo mío." Era verdaderamente una triste voz condenatoria. Pero ahora, en los mismos lugares, oímos una voz, procedente del mismo ministerio y de la Escritura, que dice: "Sois hijos del Dios viviente." ¿Podemos estar lo suficientemente agradecidos por esto? ¿No es maravilloso? ¿Acaso no nos proporciona esperanza para otros? ¿Quién está fuera del alcance de la gracia todopoderosa? ¿Cómo podríamos perder la esperanza por alguien, puesto que el Señor ha obrado un cambio tan maravilloso en nosotros? El que ha guardado esta grandiosa promesa, mantendrá cualquier otra; por tanto, prosigamos con cánticos de adoración y confianza.

6 de Septiembre. La Chequera del Banco de la Fe . “Aguarda a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová.” Salmo 27: 14. ¡Aguarda! ¡Aguarda! ¡Aguarda a Jehová! Él es digno de que se le espere. Él no defrauda al alma que espera. Mientras esperen, mantengan el ánimo. Esperen una gran liberación, y estén prestos a alabar a Dios por ella. La promesa que debería alentarlos, está en el centro del versículo: “aliéntese tu corazón.” Esto va de inmediato al lugar donde necesitan ayuda. Si el corazón está sano, todo el resto del sistema trabajará bien. El corazón necesita tranquilidad y aliento; y estos elementos vendrán si está fortalecido. Un corazón potente descansa y se regocija y bombea fuerza al hombre entero. Nadie más tiene acceso a esa secreta urna de vida, el corazón, para suministrarle fortaleza. Solamente el que lo hizo puede fortalecerlo. Dios está lleno de fortaleza, y, por eso, puede impartirla a quienes la necesitan. Oh, tengan valor; pues el Señor les impartirá Su fortaleza, y estarán tranquilos en la tempestad, y alegres en la aflicción. El que escribió estas líneas, puede expresar como David: “Sí, espera a Jehová.” En efecto, ciertamente, lo digo. Sé por una larga y profunda experiencia que es bueno que aguarde a Jehová.

5 de Septiembre. La Chequera del Banco de la Fe . “Jehová estará con vosotros.” 2 Crónicas 20: 17. Esto era una gran misericordia para Josafat, pues una gran multitud había salido en su contra; y será también una gran misericordia para mí, pues yo tengo gran necesidad, y no tengo poder ni sabiduría. Si el Señor está conmigo, importa poco quién me abandone. Si el Señor está conmigo, venceré en la batalla de la vida, y entre mayores sean mis pruebas, mi victoria será más gloriosa. ¿Cómo puedo estar seguro que el Señor está conmigo? Ciertamente Él está conmigo si yo estoy con Él. Si yo confío en Su fidelidad, y creo en Sus palabras y obedezco Sus mandamientos, Él seguramente está conmigo. Si estoy del lado de Satanás, Dios está contra mí, y no puede ser de otra manera; pero si vivo para honrar a Dios, puedo estar seguro que Él me honrará. Yo estoy absolutamente seguro de que Dios está conmigo, si Jesús es mi solo y único Salvador. Si he puesto mi alma en las manos del Unigénito Hijo de Dios, entonces puedo estar seguro que el Padre empleará todo Su poder para preservarme, para que Su Hijo no sea deshonrado. ¡Oh, que tuviéramos la fe para asirnos sobre el breve pero dulce texto para hoy! ¡Oh, Señor, cumple a Tu siervo esta palabra! Te pido que estés conmigo en el hogar, en la calle, en el campo, en el taller, en la compañía, y cuando estoy solo. Te pido que estés también con todo Tu pueblo.

4 de Septiembre. La Chequera del Banco de la Fe . “Mas de la casa de Judá tendré misericordia, y los salvaré por Jehová su Dios; y no los salvaré con arco, ni con espada, ni con batalla, ni con caballos ni jinetes.” Oseas 1: 7. ¡Preciosa palabra! El propio Jehová librará a Su pueblo en la grandeza de Su misericordia, pero no lo hará por los medios ordinarios. Los hombres son tardos para rendir a Dios la gloria debida a Su nombre. Si van a la batalla con espada y arco, y ganan la victoria, deberían alabar a su Dios; sin embargo, no lo hacen, sino que comienzan a engrandecer su propia diestra, y a gloriarse en sus caballos y jinetes. Por esta razón, nuestro Jehová determina con frecuencia salvar a Su pueblo sin utilizar medios secundarios, para que todo el honor sea para Él solo. Corazón mío, entonces mira únicamente al Señor, y no al hombre. Espera ver a Dios mucho más claramente cuando no haya nadie más a quien mirar. Aunque no cuente con ningún amigo, ni consejero, ni nadie que me respalde, no debo desconfiar, si puedo sentir que el propio Señor está de mi lado; sí, debo estar alegre si Él da la victoria sin batalla, como el texto parece implicar. ¿Por qué habría de necesitar caballos y jinetes si el propio Jehová tiene misericordia de mí, y alza Su brazo en mi defensa? ¿Por qué habría de necesitar arco o espada si Dios me salvará? Debo confiar, y no temer, a partir de este día y para siempre. Amén.

3 de Septiembre. La Chequera del Banco de la Fe . “Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío.” Ezequiel 37: 13. En verdad así ha de ser: los que reciben vida de entre los muertos, reconocerán con certeza la mano del Señor en su resurrección. Este es el cambio mayor y el más notable de todos los cambios que un hombre pueda experimentar: ser levantado de la tumba de la muerte espiritual, y ser conducido a regocijarse en la luz y en la libertad de la vida espiritual. Nadie puede obrar esto sino el Dios vivo, el Señor y dador de vida. ¡Ah, cuán bien recuerdo cuando yacía yo en el valle lleno de huesos secos, tan seco como cualquiera de ellos! ¡Bienaventurado fue el día cuando la gracia inmerecida y soberana envió al hombre de Dios a profetizar sobre mis huesos! Gloria sea dada a Dios por la conmoción que esa palabra de fe provocó entre los huesos secos. ¡Más bienaventurado aún fue ese aliento celestial proveniente de los cuatro vientos que me hizo vivir! Ahora conozco yo al Espíritu dador de vida del eterno Jehová. Verdaderamente Jehová es el Dios vivo, pues me hizo vivir. Mi nueva vida, incluso en sus languideces y en sus aflicciones, es una clara prueba para mí que el Señor puede matar y hacer vivir. Él es el único Dios. Él es todo lo que es grandioso, gracioso, y glorioso, y mi alma revivida lo adora como el gran YO SOY. ¡Toda gloria sea dada a Su sagrado nombre! En tanto que viva lo alabaré.

2 de Septiembre. La Chequera del Banco de la Fe . “Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová.” Oseas 6: 3. Alcanzaremos el santo conocimiento, no de una sola vez, sino gradualmente, y nuestro deber es perseverar y aprender poco a poco. No debemos desesperar, aunque nuestro progreso sea lento, pues todavía hemos de aprender. El Señor, que se ha convertido en nuestro maestro, no se dará por vencido con nosotros, independientemente de cuán tardos de entendimiento seamos; pues no sería para honra Suya que algún grado de insensatez humana frustrara Su destreza. Él Señor se deleita en volver sabio al necio. Nuestro deber es apegarnos a nuestro tópico principal, y proseguir en conocer, no esta doctrina peculiar o aquella otra, sino al propio Jehová. Conocer al Padre, Hijo, y Espíritu, el Dios Trino, esto es la vida eterna: dediquémonos a esto, pues así obtendremos una instrucción completa. Al proseguir en conocer a Jehová, aprenderemos la curación después del desgarro, la restauración después del asolamiento, y la vida después de la muerte. La experiencia tiene su obra perfecta cuando el corazón sigue las pisadas del Señor Todopoderoso. Alma mía, mantente cerca de Jesús, prosigue en conocer a Dios en Jesús, y así llegarás al conocimiento de Cristo, que es la más excelsa de todas las ciencias. El Espíritu Santo te guiará a toda la verdad. ¿Acaso no este un oficio lleno de gracia? Confía en que Él lo cumplirá.

1 de Septiembre. La Chequera del Banco de la Fe . “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor.” Juan 15: 10. Permanecer en obediencia y permanecer en el amor de Jesús, son cosas que no pueden separarse. Una vida bajo el gobierno de Cristo es lo único que podría demostrar que somos los objetos del deleite de nuestro Señor. Debemos guardar el mandamiento de nuestro Señor, si queremos recibir el sol de Su amor. Si vivimos en pecado, no podríamos vivir en el amor de Cristo. Sin la santidad que agrada a Dios, no podríamos agradar a Jesús. Quien no le da ninguna importancia a la santidad, no sabe nada del amor de Jesús. El disfrute consciente del amor de nuestro Señor es un asunto delicado. Es mucho más sensible al pecado y a la santidad que el mercurio lo es al frío y al calor. Cuando somos tiernos de corazón, y prudentes de pensamiento, labios y vida, para honra de nuestro Señor Jesús, entonces recibimos señales incontables de Su amor. Si deseamos perpetuar esta bienaventuranza, debemos perpetuar la santidad. El Señor Jesús no esconderá Su rostro de nosotros a menos que nosotros escondamos nuestro rostro de Él. El pecado forma la nube que oscurece a nuestro Sol: si somos diligentemente obedientes y completamente consagrados, podremos caminar en la luz, como Dios está en la luz, y tendremos una permanencia segura en el amor de Jesús como Jesús la tiene en el amor del Padre. Aquí tenemos una dulce promesa con un solemne “si”. Señor, pon este “si” en mi mano; pues, como una llave, abre este estuche de joyas.

31 de Agosto. La Chequera del Banco de la Fe . “Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada.” 1 Pedro 1: 25. Toda enseñanza humana, y, en verdad, todos los seres humanos, llegarán a su fin como la hierba del campo; pero aquí se nos asegura que la palabra del Señor es de una naturaleza muy diferente, pues permanecerá para siempre. Tenemos aquí un Evangelio divino; pues, ¿cuál palabra podría permanecer para siempre sino la palabra que es hablada por el Dios eterno? Tenemos aquí un Evangelio que vive para siempre, tan lleno de vitalidad como cuando salió por primera vez de los labios de Dios; tan poderoso para convencer y convertir, para regenerar y consolar, para sostener y santificar, como lo fue desde sus primeros días en que obró maravillas. Tenemos un Evangelio inmutable, pues no es hierba verde hoy, y mañana paja seca; sino que siempre es la verdad permanente del inmutable Jehová. Las opiniones cambian, pero la verdad certificada por Dios no puede cambiar, como no cambia el Dios inmutable que la expresó. Entonces, aquí tenemos un Evangelio en el que nos regocijamos, una palabra del Señor en la que podemos apoyar todo nuestro peso. “Para siempre” incluye vida, muerte, juicio y eternidad. Gloria sea dada a Dios en Cristo Jesús por la consolación eterna. Aliméntense de la palabra hoy, y todos los días de su vida.

30 de Agosto. La Chequera del Banco de la Fe . “No es así mi casa para con Dios; sin embargo, él ha hecho conmigo pacto perpetuo, ordenado en todas las cosas, y será guardado, aunque todavía no haga él florecer toda mi salvación y mi deseo.” 2 Samuel 23: 5. Esta no es tanto una promesa sino un cúmulo de promesas: una caja de perlas. El pacto es el arca que contiene todas las cosas. Estas son las últimas palabras de David, pero pueden ser mías hoy. Aquí encontramos un suspiro: las cosas no están conmigo y no son mías como yo lo desearía; hay pruebas, cuidados y pecados. Todo esto pone dura a la almohada. Aquí encontramos un solaz: “Él ha hecho conmigo pacto perpetuo.” Jehová se ha comprometido conmigo, y ha sellado el pacto con la sangre de Jesús. Estoy ligado a mi Dios, y mi Dios a mí. Esto hace prominente una seguridad, puesto que este pacto es eterno, bien ordenado y guardado. No hay nada que temer por el paso del tiempo, ni fallará por algún punto olvidado, o por la incertidumbre natural de las cosas. El pacto es un cimiento hecho de roca sobre el cual se construye para vida o para muerte. David siente satisfacción: no necesita nada más para salvación o deleitación. Está liberado, y complacido. El pacto es todo lo que el hombre pueda desear. Oh alma mía, vuélvete en este día a tu Señor Jesús, a Quien el grandioso Dios ha dado para que sea un pacto para el pueblo. Tómalo para que sea tu todo en todo.

29 de Agosto. La Chequera del Banco de la Fe . “Y su alma será como huerto de riego.” Jeremías 31: 12. ¡Oh, tener el alma de uno bajo el cuidado celestial; que ya no fuese un desierto, sino un huerto del Señor! Delimitada en el yermo, amurallada alrededor por la gracia, plantada por la instrucción, visitada por el amor, desyerbada por la disciplina celestial, y protegida por el poder divino, el alma favorecida de uno es preparada para dar fruto para el Señor. Pero un huerto puede perder su lozanía por falta de agua, y entonces todos sus cultivos se ponen mustios y llegan al punto de secarse. ¡Oh, alma mía, cuán pronto sería este tu caso si el Señor te dejara! En el oriente, un huerto carente de agua pronto deja de ser un huerto: nada puede madurar, crecer, o ni siquiera vivir. Cuando se mantiene la irrigación, el resultado es encantador. Oh, que nuestra alma fuese regada uniformemente por el Espíritu Santo. Que cada parte del huerto contara con su propio torrente; abundantemente: que un refrescamiento suficiente llegara a cada árbol y a cada planta, independientemente de cuán sedientos estén por naturaleza; continuamente: que cada hora trajera no solamente su calor, sino también su refrigerio; sabiamente: que cada planta recibiera justo lo que necesitara. En un huerto pueden ver que su verdor depende de dónde corre el agua, y pronto pueden percibir cuando el Espíritu de Dios viene. Oh, Señor, riégame en este día, e indúceme a producir para ti una cosecha completa. Amén.

28 de Agosto. La Chequera del Banco de la Fe . “En cuanto a mí, a Dios clamaré; y Jehová me salvará.” Salmo 55: 16. Sí, debo orar y lo haré. ¿Qué otra cosa podría hacer? Traicionado, abandonado, acongojado, frustrado, oh mi Dios, clamo a Ti. Mi Siclag está reducida a cenizas, y los hombres hablan de apedrearme; pero yo aliento a mi corazón en el Señor, que me sostendrá en esta prueba como me ha sostenido en otras muchas pruebas. Jehová me salvará; estoy seguro que lo hará, y yo declaro mi fe. El Señor me salvará y nadie más. No deseo ninguno otro ayudador, y no confiaría en un brazo de carne aun si pudiera. Clamaré a Él en la noche, y en la mañana, y al mediodía, y no clamaré a nadie más, pues Él es Todo-suficiente. No tengo la menor idea de cómo me salvará; pero lo hará, lo sé. Él lo hará de la mejor y más segura manera, y lo hará en el sentido más grande, más verdadero, y más pleno. El grandioso YO SOY me librará de esta prueba y de todas las futuras pruebas, tan ciertamente como Él vive; y cuando llegue la muerte, y todos los misterios de la eternidad se presenten a continuación, esta afirmación todavía será cierta: “Jehová me salvará.” Este será mi cántico a lo largo de todo este día de otoño. ¿No es acaso como una manzana madura proveniente del árbol de la vida? Me alimentaré de ella. ¡Cuán dulce es a mi paladar!

27 de Agosto. La Chequera del Banco de la Fe . “Te he escogido en horno de aflicción.” Isaías 48: 10. Este ha sido desde hace mucho tiempo el lema fijado delante de nuestros ojos en la pared de nuestro aposento, y de muchas maneras ha sido escrito también en nuestro corazón. No es algo insignificante ser elegido por Dios. La elección de Dios convierte a los elegidos en hombres especiales. Es mejor ser elegido por Dios que elegido por una nación entera. Este privilegio es tan eminente, que aunque viniere acompañado de algún inconveniente, lo aceptaríamos gozosamente, de la misma manera que el judío comía las hierbas amargas que acompañaban al Cordero Pascual. Nosotros escogemos el horno, puesto que Dios nos escoge en él. Somos escogidos como un pueblo afligido, y no como un pueblo próspero; elegidos, no en el palacio, sino en el horno. En el horno la belleza es desfigurada, la moda es destruida, la fortaleza es derretida, la gloria es consumida, y, sin embargo, aquí el amor eterno revela sus secretos, y declara su escogencia. Así ha sido en nuestro caso. En tiempos de las más severas pruebas, Dios nos ha hecho claros nuestro llamamiento y elección, y nosotros los hemos hecho firmes: entonces hemos elegido al Señor para que sea nuestro Dios, y Él ha mostrado que somos ciertamente Sus elegidos. Por lo tanto, si hoy el horno es calentado siete veces más, no le temeremos, pues el glorioso Hijo de Dios caminará con nosotros en medio de los carbones ardientes.

26 de Agosto. La Chequera del Banco de la Fe . “Y juzgaré entre oveja y oveja.” Ezequiel 34: 22. Algunos son gordos y prósperos, y por eso son rudos con los débiles. Este es un pecado cruel, y causa mucha aflicción. Esos empujones con el costado y con el hombro, esos empellones a las enfermas con los cuernos, son un triste instrumento de ofensa en las asambleas de los creyentes profesantes. El Señor toma nota de estos hechos altivos y groseros, y se enoja grandemente por causa de ellos, pues Él ama al débil. ¿Se cuenta mi lector entre los despreciados? ¿Es un gemidor en Sion y un hombre marcado por causa de su tierna conciencia? ¿Lo juzgan duramente estos hermanos? Que no resienta su conducta; sobre todo, que no empuje ni dé empellones en retribución. Que deje el asunto en las manos del Señor. Él es el Juez. ¿Por qué habríamos de entrometernos en Su oficio? Él decidirá mucho más justamente que nosotros. Su tiempo para el juicio es el mejor, y no debemos tener ansias de apresurarlo. Que se ponga a temblar el opresor de empedernido corazón. Aunque atropelle impunemente a los demás en el momento presente, todas sus altivas expresiones están debidamente registradas, y por cada una de ellas habrá de rendir cuentas ante el tribunal del Grandioso Juez. ¡Paciencia alma mía! ¡Paciencia! El Señor conoce tu aflicción. ¡Tu Jesús tiene piedad de ti!

25 de Agosto. La Chequera del Banco de la Fe . Yo apacentaré mis ovejas, y yo les daré aprisco, dice Jehová el Señor.” Ezequiel 34: 15. Bajo el pastorado divino, los santos son alimentados hasta la saciedad. La suya no es una insatisfactoria ración vana de simple “pensamiento”; mas el Señor alimenta a los santos con la sólida verdad sustancial de la revelación divina. Hay en la Escritura un nutrimento real para el alma que es introducido en el corazón por el Espíritu Santo. Jesús, Él propio, es el alimento que sostiene la vida de los creyentes. Nuestro Grandioso Pastor nos promete que ese sagrado sustento nos será dado por Su propio Ser. Si, en el día domingo, nuestro pastor terrenal tuviera las manos vacías, el Señor no las tiene vacías. La mente descansa cuando es alimentada con la santa verdad. Quienes son alimentados por Jehová están en paz. Ningún perro los preocupará, ningún lobo los devorará, ningunas inclinaciones a la intranquilidad los turbarán. Se acostarán y digerirán el alimento que han disfrutado. Las doctrinas de la gracia no sólo son sustentadoras, sino también consoladoras: en ellas tenemos los medios que nos vigorizan y nos hacen descansar. Si los predicadores no nos proporcionaran descanso, busquemos al Señor para encontrar el descanso. Que el Señor nos conduzca en este día a alimentarnos en los pastos de la Palabra, y nos dé descanso en ellos. Que este día esté marcado, no por la insensatez, ni por la preocupación, sino por la Meditación y la Paz.

24 de Agosto. La Chequera del Banco de la Fe . “Pues está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos.” 1 Corintios 1: 19. Este versículo es una amenaza para los sabios del mundo, pero es una promesa para el simple creyente. Los que se declaran eruditos están continuamente tratando de convertir en cenizas la fe del humilde creyente. Pero fallan en sus intentos. Sus argumentos se desploman, sus teorías caen por su propio peso, y sus conspiraciones infernales se delatan a sí mismas antes de que su propósito se vea cumplido. El viejo Evangelio no está extinto todavía, ni lo estará mientras el Señor viva. Si pudiera ser exterminado, ya habría perecido de sobre la faz de la tierra desde hace mucho tiempo. Nosotros no podemos destruir la sabiduría de los sabios, ni procuramos intentarlo, pues la obra está en mejores manos. El propio Señor dice: “lo haré” y Él nunca resuelve en vano. Él declara Su propósito dos veces en este versículo, y podemos tener la certeza que no se apartará de él. ¡Qué obra tan perfecta de limpieza hace el Señor en lo relativo a la filosofía y al “pensamiento moderno” cuando pone Sus manos en ello! Abate la fina apariencia hasta convertirla en nada; destruye por completo la madera, el heno y la hojarasca. Está escrito que será así, y así será. Señor, hazlo pronto. Amén y Amén.

23 de Agosto. La Chequera del Banco de la Fe . “Yo amo a los que me aman, y me hallan los que temprano me buscan.” Proverbios 8: 17. La sabiduría ama a los que la aman, y busca a los que la buscan. El que busca ser sabio, ya es sabio, y el que diligentemente busca la sabiduría, ya casi la ha encontrado. Lo que es válido para la sabiduría en general, es especialmente válido para la sabiduría encarnada en nuestro Señor Jesús. A Él hemos de amar y buscar, y, a cambio, gozaremos de Su amor, y lo encontraremos. Nuestra obligación es buscar a Jesús pronto en la vida. ¡Felices son los jóvenes que pasan su mañana con Jesús! Nunca es demasiado temprano para buscar al Señor Jesús. Los que buscan temprano tienen certeza de encontrar. Hemos de buscarle temprano con diligencia. Los comerciantes que prosperan se levantan temprano, y los santos que prosperan buscan a Jesús con avidez. Los que encuentran a Jesús para su enriquecimiento se entregan de corazón a buscarlo. Primero, hemos de buscarlo, y por tanto hemos de buscarlo lo más temprano posible. Jesús por sobre todo. Jesús, primero, y ninguna otra cosa, ni siquiera como un mal secundario. La bendición es que Él será hallado. Él se revela más y más a nuestra búsqueda. Él se entrega más plenamente a nuestra comunión. Felices los hombres que buscan a uno que, cuando es encontrado, permanece con ellos para siempre, un tesoro que se torna cada vez más precioso para sus corazones y sus entendimientos. Señor Jesús, yo te he encontrado; sé encontrado por mí hasta un grado inefable de gozosa satisfacción.

22 de Agosto. La Chequera del Banco de la Fe . “Ciertamente la ira del hombre te alabará; Tú reprimirás el resto de las iras.” Salmo 76: 10. Los hombres malvados son coléricos. Debemos soportar su ira como el distintivo de nuestro llamamiento, como la señal de nuestra separación de ellos: si fuésemos del mundo, el mundo amaría a los suyos. Nuestro consuelo es que la ira del hombre redundará en la gloria de Dios. Cuando en su ira los perversos crucificaron al Hijo de Dios, estaban cumpliendo el propósito divino sin darse cuenta, y en miles de ocasiones la obstinación de los impíos hace lo mismo. Ellos se consideran libres, pero, como convictos sujetos a cadenas, están cumpliendo inconscientemente los decretos del Todopoderoso. Las artimañas de los malvados son vencidas y terminan siendo derrotados. Actúan de una manera suicida, y frustran sus propias conspiraciones. Su ira no producirá nada que pueda dañarnos verdaderamente. Cuando quemaron a los mártires, el humo que subía de la hoguera enfermaba a los hombres del Papado más que ninguna otra cosa. Entre tanto, el Señor tiene un bozal y una cadena para los osos. Él restringe la más furiosa ira del enemigo. Es como un molinero que detiene la corriente, y sólo permite que fluya el agua suficiente para hacer girar la rueda de su molino. Así que no suspiremos, sino cantemos. Todo está bien, sin importar cuán fuerte sople el viento.

21 de Agosto. La Chequera del Banco de la Fe . “Porque un momento será su ira, pero su favor dura toda la vida. Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría.” Salmo 30: 5 Un momento bajo la ira de nuestro Padre nos parece un largo tiempo, aunque no sea sino un momento, después de todo. Si agraviamos Su Espíritu no podemos buscar Su sonrisa; pero Él es un Dios presto a perdonar, y hace a un lado pronto todo el recuerdo de nuestras faltas. Cuando languidecemos y estamos a punto de desfallecer debido a Su enojo, Su favor implanta nueva vida en nosotros. Este versículo tiene otra nota musical del tipo de las semicorcheas. Nuestra noche de lloro se convierte en un día de gozo. La brevedad es la señal de la misericordia en la hora de la disciplina de los creyentes. El Señor no ama el uso de la vara en Sus elegidos; da un golpe, o dos, y todo termina; sí, y la vida y el gozo que siguen a la ira y al llanto, compensan con creces la sana tristeza. ¡Vamos, corazón mío, empieza tus aleluyas! No llores toda la noche, sino seca tus lágrimas en anticipación de la mañana. Estas lágrimas son el rocío que significa para nosotros tanto bien, como los rayos del sol son saludables a la mañana. Las lágrimas aclaran los ojos para la visión de Dios en Su gracia; y vuelven el espectáculo de Su favor más precioso. Una noche de aflicción aporta esas sombras del cuadro que hacen resaltar las luces con mayor claridad. Todo está bien.

20 de Agosto. La Chequera del Banco de la Fe . “En seis tribulaciones te librará, y en la séptima no te tocará el mal.” Job 5: 19. Elifaz expresó la verdad de Dios en esto. Podemos tener tantas tribulaciones como los días laborales de la semana, pero el Dios que trabajó en esos seis días trabajará para nosotros hasta que nuestra liberación sea plena. Descansaremos con Él y en Él en nuestro día de reposo. La rápida sucesión de tribulaciones es una de las pruebas más difíciles de la fe. Antes de que nos hayamos recobrado de un golpe, viene seguido de otro y de otro, hasta quedarnos aturdidos. Aun así, la igualmente rápida sucesión de liberaciones es sumamente alentadora. Nuevos cánticos son forjados sobre el yunque por el martillo de la aflicción, hasta que veamos en el mundo espiritual el antitipo del “Herrero Armonioso”. Nuestra confianza es que cuando el Señor nos da seis tribulaciones, serán seis y nada más. Podría ser que no tengamos ningún día de descanso, pues podrían sobrevenirnos siete tribulaciones. ¿Qué pasaría entonces? “En la séptima no te tocará el mal”. El mal puede rugir a nuestro alrededor, pero será mantenido a más de un brazo de distancia, y ni siquiera nos tocará. Su hirviente aliento podría turbarnos, pero ni siquiera su dedo meñique podría tocarnos. Con nuestros lomos ceñidos nos enfrentaremos a las seis o siete tribulaciones, y dejaremos el miedo a aquellos que no tienen Padre, ni Salvador, ni Santificador.