676
Subscribers
No data24 hours
-57 days
-930 days
Posts Archive
En este sentido, el «tigre» fascista, expresa su intensión de revivir el Plan Colombia 2.0, financiado por Estados Unidos y el régimen sionista de Israel, con el cual se propone profundizar la lucha contrainsurgente, desplazar la población en áreas rurales con el objetivo de explotar y exportar-regalar las materias primas de los territorios, fumigar el campo con glifosato, implementar el fracking, construir mega cárceles al mejor estilo de Bukele y Trump, y muchos más horrores. «Suena terrible, pero me divierte», expresión que usó cuando entre risas contó en televisión que de niño amarraba gatos a voladores (pólvora) para verlos estallar… ¡imagínense!.
A esta postura política y psicópata, la complementa su hoja de vida como abogado de la mafia y trayectoria política. Cuando era un inexperto abogado, De la Espriella acompañó foros en pro de la participación política de excomandantes paramilitares, defendió la idea de que fueran juzgados por delitos políticos y se opuso a la extradición de los mismos. Estas acciones no las hizo como penalista, sino como director de una ONG llamada Fundación Iniciativas por la Paz – Fipaz-, que creó en el marco de la negociación entre los paramilitares y el gobierno de Álvaro Uribe. Apoyó los foros de paramilitares, convocó estudiantes universitarios para generar aceptación de este «proceso de negociación», representó jurídicamente a jefes paramilitares como Juan Carlos “El Tuso” Sierra, para quien «Abelardo es un bandido», y es amigo y admirador del ex capo paramilitar Salvatore Mancuso, quien según en palabras del mismo De la Espriella menciona: “Mancuso es mi paisano y se echó a espaldas una lucha que debimos haber dado todos los cordobeses”, en declaraciones al periodista Gustavo Gómez en el año 2008.
También ha sido estafador de estafadores, tal como lo denunció el creador de DMG, la pirámide que robó a miles de colombianos, David Murcia Guzmán, quién hace poco recordó al país que Abelardo había sido su defensor «que me defendió mal, abusó de mi confianza y se quedó con el dinero”, una cifra de 1.6 millones de dolares. “Si así va a defender a Colombia, Dios nos libre”, dijo Murcia luego de 16 años de prisión y en medio de la campaña.
Para complementar su fascismo, psicopatía y postura paramilitar, se suma el sexismo y comportamiento patriarcal del «tigre» De la Espriella, quién además de defender la visión conservadora de la familia, ha mostrado abiertamente su oposición al matrimonio homosexual, al aborto libre y gratuito, a los derechos de las mujeres y comunidades LGTBI. Sus elogios paternalistas, galantería, mansplaining y humillación a las mujeres, es pan de cada día, actitudes de las que dan cuenta la familia de Rosa Elvira Cely y las mujeres que participaron en la aprobación de la Ley 1761 de 2015 que tipifica el feminicidio, quienes cuestionan que De la Espriella se jacte de este logro, pues al contrario «Cuando ella -la madre de Rosa Elvira Cely-, desde su dolor y conocimiento, daba su punto de vista, él la ninguneaba y la hacía sentir menos. Era irrespetuoso con ella”. Por eso, además de rechazarlo, ellas aclaran que hablando de la Ley sobre el Feminicidio “jamás, jamás en la vida, ese señor tuvo nada que ver en eso. Él nunca aportó una sola palabra”.
Respecto a la política internacional, la cosa no cambia mucho, De la Espriella es coherente con su servilismo al imperialismo yankee, mostrando gran admiración por Donald Trump y al sionista Benjamín Netanyahu, avalando el Genocidio cometido por este último contra el pueblo Palestino, quien es también agredido por el mismo De la Esprilla, cuando éste declara que va a restablecer las relaciones de Colombia con el ente sionista y reconocer a Jerusalén (ciudad ocupada de la palestina histórica) como la capital de Israel.
Por: Orlando Cienfuegos
La llegada de Abelardo de la Espriella «el tigre» a la Presidencia de Colombia, representa la cristalización de una avanzada global Neofascista que se viene gestando hace años y que tiene como punto de referencia al mandatario Estadounidense Donald Trump, quien con descaro emana una fuerza que constriñe, amenaza e interfiere en las elecciones de todos los países, en especial de NuestraAmérica, fuerza de la cual se ufana diciendo que «Ableardo no tenía ninguna posibilidad, lo respaldé y ganó», caso que ocurrió de igual forma con varios mandatarios de extrema derecha de la región.
Esta ola Neofacista, diseñada e implementada a la medida de los intereses de las élites, ha fabricado figuras como las de Javier Milei en Argentina, Daniel Noboa en Ecuador, Nayib Bukele en Salvador, Keiko Fujimori en Perú, entre otros, y ahora Abelardo de la Espriella en Colombia, quienes comparten varias características más allá de ser peones y lacayos del imperio estadounidense. En primer lugar, es que reconocen sin ningún pudor ser de extrema derecha y anti derechos humanos; segundo, ya eran millonarios y poderosos (influyentes) antes de lanzarse a la política, privilegio que utilizan retóricamente para decir que no llegan al Estado para enriquecerse, pues ya lo son; tercero, son jóvenes y «nuevos» en la política, razón por la cual se presentan como outsider, pero por el contrario son insider de los renglones más retorcidos y oscuros del poder; cuarto, manejan un lenguaje violento, vulgar y chocante que dan a conocer mediante el uso intensivo de los medios y redes sociales, siendo igualmente cercanos a los medios masivos de comunicación tradicionales; quinto, su discurso político se fundamenta en el «orden», la seguridad, el nacionalismo (que roza con el nazismo) y la economía capitalista. Se podrían enumerar muchos más elementos, pero con estos «trumpitos» queda claro como ésta tendencia hacia la extrema derecha, parte de la misma ola neofacista y de «trumpificación» que termina de desdoblar en nuestros países la Doctrina Donroe, fiel a los intereses del imperio.
En este sentido, para nosotros como revolucionarios y revolucionarias, se hace necesario llamar las cosas por su nombre, el «tigre» es un facho y un paraco. Esto además de ser evidente en la realidad concreta, lo concluimos si tenemos en cuenta los elementos expuestos por Umberto Eco que caracterizan al Ur Fascismo -Fascismo eterno- que fueron expuestos por la compañera Vilma Henao en el artículo titulado Frente al ascenso del fascismo: insurrección popular, publicado hace poco días en este medio insurgente. Además, según Laurence W. Britt, quién estudió varios regímenes autoritarios, señala que el fascismo suele distinguirse por el nacionalismo exacerbado, desprecio por los derechos humanos, la construcción de enemigos internos, la militarización de la política, el sexismo rampante, el uso instrumental de la religión, la protección de los grandes poderes económicos, el desprecio por sectores críticos de la sociedad, la obsesión por el castigo, la hostilidad hacia la prensa y la concentración del poder. Cuando leemos estas características, sin duda imaginamos el rostro de Álvaro Uribe o de Ableardo de la Espriella, sin embargo observemos algunas posturas suyas para confirmarlo.
Durante la campaña, De la Espriella recurrió reiteradamente a un lenguaje de confrontación, extremadamente violento, prometiendo «extirpar» a la izquierda, a la oposición, a quienes él identifica como enemigos internos, es decir, profesores, estudiantes, trabajadores, campesinas, comunidad LGTBI y toda la clase popular, todos los y las empobrecidas de Colombia, porque su enemigo somos todas las personas que no pensamos como él. Para este fin prometió autoritarismo puro y duro, gobernar a partir de decreto, Estado de Excepción -de sitio- y a través de «mano de hierro», militarizando el país y creando lo que llamó «Bloques de Seguridad Urbana», en otras palabras, bloques paramilitares.
Compañeros y compañeras.
Como primer punto, aclaró que esta cuenta NO es oficial de Iván Cepeda y funcionó como un medio de comunicación para fortalecer la campaña electoral.
Ahora bien, como es conocido las elecciones fueron amañadas por potencias extranjeras y la política corrupta del país, nuestro candidato ha reconocido la derrota legal, pero no legítima.
Ante la situación electoral, en nuestros partidarios ha reinado el desánimo, pero acaso, ¿cuándo la izquierda democrática la ha tenido fácil? El gobierno de nuestro presidente Gustavo Petro fue un espacio en el que pudimos crecer como organización y conocer de primera mano que nuestro pensamiento de país es próspero en la práctica.
Pero ahora, la realidad nos plantea nuevos retos: resistir y ganar poder en los escenarios locales. Es por eso que invito a quienes alcanzan las palabras que se organicen en sus territorios y se preparan para defender los derechos que hemos conquistado.
Buenos días compañeros y compañeras.
Los invito a que hoy salgamos a votar en grupo, inviten a sus amigos, vecinos o familiares que pueden llegar a ser indecisos pero que tienen afinidad con nuestro proyecto político a votar.
Cuando salimos acompañados nos motivamos más, que ningún voto quede en casa.
