Palabras que Hablan
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Devocionales galardonados con el 🥇1° Premio de CcAwards Arg. por Reflexiones escritas por Hombres…!
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Palabras que hablan
“Dios mío, ¡No hay Dios tan grande como tú! ¡Todo lo que haces es perfecto! Tú eres el Dios que hace milagros, que muestra su poder entre los pueblos.”
Salmos 77:13-14 (TLA )
Hay momentos en nuestra vida en los que nos toca vivir situaciones y difíciles de sobrellevar. Situaciones difíciles e inmanejables que nos hacen pensar que ya nada puede cambiar.
El Rey David, un hombre que tuvo inolvidables aciertos y gigantescos errores, un hombre que experimentó victorias y derrotas, un hombre que conoció la humillación y la gloria y que vivió y sufrió verdaderas injusticias, pudo ver la poderosa mano de Dios en medio de los momentos más difíciles de su vida y a pesar del dolor que tuvo que atravesar, declara en este salmo: ¡Todo lo que Dios hace es perfecto!
La fe que deposites en Dios te permitirá ver tus circunstancias con claridad y esperanza, porque sabrás esperar en Él, confiando en que su plan es perfecto y que todo lo que hace es para tu bien.
Dios sigue siendo “el Dios que hace milagros, que muestra su poder entre los pueblos”
Así que, a pesar de tu aflicción, no te rindas, persiste, confía y espera en Dios; la victoria vendrá…
Puedes orar así:
Querido Dios, ayúdame a no darle lugar a los pensamientos que me atormentan y me roban la esperanza. Hoy decido confiar en ti. Tú eres el Dios que hace milagros y maravillas, no hay Dios tan Grande como tú.
En el nombre de Jesús, amén.
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Palabras que hablan
Dios mío, tú has sido bueno conmigo; ya puedo dormir tranquilo. Me libraste de la muerte, me secaste las lágrimas, y no me dejaste caer. Salmos 116:7-8 (TLA )
¿Te quedaste sin fuerzas y no puedes descansar…?
¿Sientes que ya no hay salida sencilla a tu dificultad...?
No te abrumes; descansa. Los brazos de Dios son enormes para sostenerte, Él es todo amor y bondad; la justicia está en sus manos y su misericordia no tiene fin...!
Recuerda cada detalle en tu vida en donde Dios estuvo presente secando cada una de tus lágrimas, dándote aliento en la desesperanza, defensa ante la injusticia, sostén en la dificultad y fortaleza en la debilidad...
No hay otro como nuestro Dios, Él protege a los indefensos, seca sus lágrimas y no los dejará caer…
No bajes los brazos, busca su rostro, refúgiate en Él y sigue su consejo sin mirar atrás.
Él quiere hacer grandes cosas en tu vida y a través de ti.
Sigue creyendo, duerme tranquilo y déjalo actuar...
Puedes orar así:
Querido Dios, Gracias porque tu misericordia es inagotable y siempre me das una nueva oportunidad. Ayúdame en mi aflicción y dame la victoria, tu fortaleza y tu paz. En el nombre de Jesús, amén.
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Palabras que hablan
“Claman los justos, y el Señor oye y los libra de todas sus angustias. Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón y salva a los de espíritu abatido.”
SALMOS 34 : 17 - 18 (RV2020 )
Cuando llegas a perder la esperanza no tienes ánimo ni para buscar ayuda.
Parece que nadie te puede escuchar y que el más cercano parece estar demasiado lejos como para ayudarte.
El Señor te dice que Él siempre está cerca tuyo. Si sólo clamas, Él te escuchará y vendrá en tu ayuda, te tomará en sus brazos y renovará tus fuerzas.
“Muchas son las aflicciones del Justo, pero de todas ellas le librará el Señor” (Salmos 34:19)
Cuando dice muchas, tenemos que estar preparados porque serán muchas, pero cuando dice Todas, el Señor nos asegura que nos librará de “todas” las aflicciones que podamos atravesar.
Confía en su palabra, confía en sus promesas, confía en Dios; Él es digno de toda confianza.
Aunque sientas que ya no puedes más, que ya no queda ninguna esperanza; arrójate en sus brazos y confía en Él… No te fallará…
Puedes orar así:
Oye Señor mi clamor, líbrame de mi angustia, renueva mis fuerzas, lléname de tu espíritu y dame tu paz.
En el nombre de Jesús, amén.
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Palabras que hablan
“Porque mejor es tu misericordia que la vida; Mis labios te alabarán. Así te bendeciré en mi vida; En tu nombre alzaré mis manos.” Salmos 63:3-4 (RVR)
Este salmo fue escrito por el Rey David; un Rey al que no le faltaba nada; todo lo que quería estaba al alcance de su mano y sin embargo reconoce que la Misericordia de Dios es más importante que todas las cosas... y aún más que la vida.!
Reconocer la Misericordia de Dios nos hace ver su grandeza y nuestra pequeñez.
Cuando recapacitamos en quién es Dios, no pensamos en otra cosa más que agradecer y alabarle porque nos amó tal cual somos; a pesar de nuestras miserias.
No hay nada que se pueda ocultar de Él.
Recuerda cada intervención de Dios en tu vida por más pequeña que haya sido y alza tus manos en alabanza a Él que dispuso un tiempo de su eternidad en atender tus deseos y tu necesidad.
Puedes orar así: Señor gracias por tu misericordia y por tu Gracia.
Tu amor es inagotable. Gracias porque me amaste tal cual soy y no hay nada que me pueda apartar de tu amor. Enséñame a corregir mis pasos cada día y a darte la gloria que mereces.
En el nombre de Jesús, amén.
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Palabras que hablan
“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob.”
Salmos 46:10-11 (RVR)
Muchas veces, en medio de las batallas cotidianas planeamos infinidad de formas para defendernos de las cosas que dicen o hacen en contra nuestra y ninguna de ellas las terminamos de llevar a cabo.
A menudo nuestra mente ensaya qué hacer o decir y de repente, el Señor, nuestro Dios, nuestro protector, habla a nuestro corazón y nos dice:
”Estad quietos, y conoced que yo soy Dios...”
Qué momento difícil para quedarse quietos...!
Parece ser el momento crucial para hacer algo; para actuar...
Sin embargo el Señor dice:
“dejame actuar a mí y verás que yo soy Dios”.
”Pero en aquel día venidero, ningún arma que te ataque triunfará. Silenciarás cuanta voz se levante para acusarte. Estos beneficios los disfrutan los siervos del Señor; yo seré quien los reivindique. ¡Yo, el Señor, he hablado!
(Isaías 54:17 NTV)
Si estás pasando por un tiempo de batallas, deja de pelear con tus propias armas y permítele actuar a Dios. Jehová de los ejércitos está con vos.
Tu verdadero refugio y esperanza está en el Dios de Jacob.
Puedes orar así:
Querido Dios, te dejo el control de mis batallas. Actúa conforme a tu justicia. Nadie puede escapar de tu presencia ni sostener amenazas, argumentos, ni acusaciones mentirosas delante de ti. En Ti confío porque nos llevarás a toda verdad. En el nombre de Jesús, amén.
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Palabras que hablan
“Señor, tú me has examinado y me conoces; tú conoces todas mis acciones; aun de lejos te das cuenta de lo que pienso. Sabes todas mis andanzas, ¡sabes todo lo que hago! Aún no tengo la palabra en la lengua, y tú, Señor, ya la conoces.”
Salmos 139:1-4 (DHH)
A veces nos olvidamos de la grandeza de Dios y olvidamos que lo sabe todo; Todo de verdad...
Nos manejamos como si Dios estuviera distraído, distante u ocupado en otras cosas sin prestar atención a nuestra vida.
Él sabe muy bien lo que haces, lo que piensas y lo que sientes... Conoce bien tu corazón; sabe cuáles son tus verdaderas prioridades y tus verdaderas intenciones.
Dios sabe muy bien qué cosas ocupan tu mente y tu corazón... No hay nada que pueda ocultarse de su presencia.
Por eso, aunque quieras aparentar que todo está bien y que tienes todo bajo control, con sólo mirar tu corazón, Dios lo ve todo y sabe lo que estás necesitando de verdad.
Deja de luchar, déjalo tomar el control de tu vida y vive la diferencia...!
Puedes orar así: Querido Dios, tu sabes lo que necesito… Toma el control de mi vida. Hasta ahora quise creer que todo estaba bien, pero sabes que en verdad no es así... Ayúdame Señor. En el nombre de Jesús, amén.
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Palabras que hablan
Pues el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.
2ª Corintios 3:17 (NTV)
El Apóstol Pablo le recordaba esta gran verdad a los cristianos que se congregaban en Corinto. Personas que habían entendido que por la Gracia de Dios encontraban en Jesús la salvación y el perdón de pecados; por lo tanto el Espíritu Santo ya estaba en sus vidas...
¿Por qué entonces recordarles que donde está el Espíritu de Dios hay libertad...?
La verdad es que, tanto ellos como nosotros, la mayoría de las veces ignoramos al Espíritu Santo; lo dejamos olvidado en un rinconcito de nuestra vida para tomar nuestras propias decisiones y hacer lo que bien nos parece. Sin darnos cuenta nos sometemos a la esclavitud de ciertos hábitos y pecados con los que convivimos muchos años y nuestra vida deja de llevar fruto.
Nos creemos limpios pero nos cuesta reconocer la verdad que le dimos lugar a verdaderos “Caballos de Troya” en nuestro interior que nos invaden inesperadamente y conquistan nuestra voluntad.
Si el Espíritu de Dios está en tu vida, déjalo actuar; dale el lugar de control que Él merece tener.
Él puede sacar de raíz todas esas cosas que te contaminan y te condicionan para vivir en verdadera libertad.
Puedes orar así:
Querido Dios, perdona porque en verdad no te estoy entregando el control de mi vida. Me las arreglo para hacer las cosas a mi manera y así me va. Toma el control y quita de mi vida todo aquello que me impide crecer en Tí. En el nombre de Jesús, amén.
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Palabras que hablan
“Yo te restauraré y sanaré tus heridas —afirma el Señor— porque te han llamado la Desechada, la pobre Sión, la que a nadie le importa”
Jeremías 30:17 (NVI)
Probablemente muchas veces te has sentido desechado por acciones o palabras de alguien más.
Muchas veces te habrán dicho o insinuado que no le importas a nadie o tal vez te menospreciaron para manipularte y sacar algún provecho de ti.
Sin dudas esas palabras y esos desprecios dejaron heridas profundas en tu corazón difíciles de cerrar; heridas que trataste de esconder de algún modo para dejarlas en el olvido sin poderlas sanar; pero hoy, cualquier circunstancia parecida te trae dolorosos recuerdos y provoca reacciones y sentimientos que no puedes manejar.
Las heridas del corazón que nunca cerraron son como notas desafinadas en un piano que tratamos de evitar para que no suene desagradable esa música que nos toca ejecutar cada día de nuestra vida.
El Señor te dice, “yo te restauraré y sanaré tus heridas”, yo afinaré esas notas para que nunca más rompan la armonía de tu corazón.
El tiempo de tu sanidad y restauración ha llegado, permítele a Dios liberarte de tus prisiones, borrar tus recuerdos, tratar tu dolor y sanar tus heridas; ya nada estará desafinado en las cuerdas de tu corazón.
Puedes orar así:
Querido Dios, Gracias porque sólo tú me entiendes y puedes sanar mis heridas.
Restaura mi corazón y afina cada nota que se encuentre desafinada para que pueda sonar en mí esa perfecta melodía que tú planeaste.
En el nombre de Jesús, amén.
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Palabras que hablan
“Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; Conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado.”
Salmos 51:1-2 (RVR)
¿Quién iba a señalarle los errores al Rey...? ¿Quién se atrevería..?
Como estaba en su mano dictar las leyes, era tentador acomodarlas a sus caprichos y conveniencias, decir lo que estaba bien o mal, justificarse a sí mismo y hacer lo que bien le pareciera...
Sin embargo, en este salmo, el Rey David eleva esta sentida oración pues él era diferente a los demás reyes; tenía un corazón humilde para con Dios...
Él entendió que la verdadera grandeza del hombre está en reconocer sus faltas, arrepentirse, pedir perdón, cambiar de actitud, enmendar sus errores y volver a intentar...
Pero no sirve tratar de hacerlo con tus propias fuerzas; vas a volver a fracasar.
Tienes que ser humilde y buscar a Dios; Sólo Él puede restaurar con oro esa vasija de barro rota que forma tu corazón...
De nada sirven los que te aplauden y festejan tus faltas; se ven buenos a sí mismos y te arrastran hacia el mismo error…
Reconocer que erraste delante de Dios y acercarte a Él para pedirle perdón y ayuda para salir del pozo es la decisión más importante que puedes tomar en tu delicada situación...
Puedes orar así:
Querido Dios, límpiame de mi maldad. Perdona mis faltas y aléjame de aquellos que me arrastran por malos caminos.
En el nombre de Jesús, amén.
El Señor hable a tu corazón, te restaure y te libre de todo mal.
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Palabras que hablan
“Escucha, oh Dios, mi oración; no pases por alto mi súplica.
¡Cómo quisiera tener las alas de una paloma y volar hasta encontrar reposo!”
Salmos 55:1, 6 (NVI)
Ante la traición de alguien muy cercano, además del dolor que nos causa, se suma en nuestro corazón un sentimiento de culpa, de impotencia y de indignación con uno mismo por no haber advertido a tiempo ninguna señal de lo que estaba pasando para reaccionar a tiempo y buscar una solución.
El Rey David, en una situación así, no busca consejos con extraños, sino que, en humildad acude al Todopoderoso, al eterno Dios para buscar auxilio y le abre su corazón diciendo...
“¡Cómo quisiera tener las alas de una paloma y volar hasta encontrar reposo!”
Tal vez hoy la situación te abruma y sólo quieres escapar por un tiempo a un lugar de reposo, lejos de la tormenta...
Tal vez eres un león, o una leona, pero hoy desearías ser una simple paloma y volar hasta un sitio apartado de todo y descansar...
Haz como el Rey David, abre tu corazón al Señor, clama a Él…
“En cuanto a mí, a Dios clamaré, y el Señor me salvará.
Echa sobre el Señor tu carga y él te sostendrá; no dejará para siempre caído al justo.”
Salmos 55:16, 22 (RV2020)
Sólo en Dios hallarás descanso. Él es nuestro Reposo.
Puedes orar así:
Querido Dios, acude en mi ayuda y socórreme, trae alivio a mi corazón levanta mi cabeza.
Derramo mi corazón delante de ti; líbrame de mi angustia, restáurame, devuélveme el
gozo y dame tu paz…
En el nombre de Jesús, amén.
