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Semillas de Fe🕯🔥🕊

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"Pon tu vida en las manos del Sen‌or; confi‌a en e‌l, y e‌l vendra‌ en tu ayuda". Sal 37,5. Esperar no es un problema cuando le crees a Dios, porque sabes que a su tiempo E‌l respondera‌ y su tiempo es perfecto. @semilladefe

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Jueves de la XXIX semana del Tiempo ordinario 23 de octubre 2025 Primera lectura Romanos 6, 19-23 Hermanos: Por la dificultad natural que tienen ustedes para entender estas cosas, voy a seguir utilizando una comparación de la vida ordinaria. Así como en otros tiempos pusieron sus miembros al servicio de la impureza y de la maldad, hasta llegar a la degradación, así ahora pónganlos al servicio del bien, a fin de que alcancen su santificación. Cuando ustedes eran esclavos del pecado, no estaban al servicio del bien. ¿Y qué frutos recogieron entonces de aquello que ahora los llena de vergüenza? Ninguno, pues son cosas que conducen a la muerte. Pero ahora, libres ya del pecado y entregados al servicio de Dios, dan frutos de santidad, que conducen a la vida eterna. En una palabra, el pecado nos paga con la muerte; en cambio, Dios nos da gratuitamente la vida eterna, por medio de Cristo Jesús, Señor nuestro. Salmo Responsorial Salmo 1, 1-2. 3. 4 y 6 R. Dichoso el hombre que confía en el Señor. Dichoso aquel que no se guía Por mundanos criterios, que no anda en malos pasos ni se burla del bueno, que ama la ley de Dios y se goza en cumplir sus mandamientos. R. Dichoso el hombre que confía en el Señor. Es como un árbol plantado junto al río, que da fruto a su tiempo y nunca se marchita. En todo tendrá éxito. R. Dichoso el hombre que confía en el Señor. En cambio los malvados serán como la paja barrida por el viento. Porque el Señor protege el camino del justo y al malo sus caminos acaban por perderlo. R. Dichoso el hombre que confía en el Señor. Aclamación antes del Evangelio Cfr Filipenses 3, 8-9 R. Aleluya, aleluya. Todo lo considero una pérdida y lo tengo por basura, para ganar a Cristo y vivir unido a él. R. Aleluya. Evangelio Lucas 12, 49-53 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "He venido a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y cómo me angustio mientras llega! ¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra''.

𝐎𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐚𝐧̃𝐚𝐧𝐚, miércoles 22 de octubre 2025🕊 Señor, reconozco que mis manos, mis ojos, mi boca, mi pensamiento han sido ocasión de pecado, pero ahora sé por palabras de san Pablo, que si los pongo a tu servicio, serán ocasión de bendición para mí y para los que me rodean. Oh, Dios, tú que concediste los dones apostólicos a San Juan Pablo II, concédenos a nosotros la apertura de nuestros corazones para que, purificados por tu gracia, te sirvamos con amor. Amado Jesús, tú nos llamas a vivir con un corazón vigilante y a ser fieles administradores de los dones que nos has confiado. Sabemos que nuestra vida es un regalo, una oportunidad para amarte y servirte en cada momento. Te pedimos que nos des la gracia de vivir cada día con sentido, atentos a tu presencia y dispuestos a responder con generosidad a tu llamada. Espíritu Santo, ilumina nuestros corazones para que podamos reconocer los dones que hemos recibido y discernir cómo ponerlos al servicio de los demás. Amado Jesús, misericordioso Salvador, concede la luz de tu amor y salvación a todas las personas agonizantes y lleva al banquete celestial a todos los difuntos, en especial, a aquellos que partieron en un momento de falta de lucidez espiritual. Madre Santísima, Esposa del Espíritu Santo, Madre de la Divina Gracia, ayúdanos en nuestra lucha contra el mal e intercede ante tu Hijo amado por nuestras peticiones. Amén.

✅ (LA GRACIA DE HOY, Miércoles 22 de Octubre, 2025) Por Fray Nelson Medina, OP. Usar nuestro cuerpo para el bien. Aprendamos a usar nuestro cuerpo para el bien, a luchar por lo que vale la pena y a defender lo verdaderamente importante, para que el orden de Dios llegue a nuestros hogares, ciudades y a toda la sociedad.

La parábola del oikonomos baja al taller de la vida: fidelidad es dar la ración a su tiempo (Lc 12,42), es decir, traducir la caridad en justicia concreta: pan, palabra, consuelo, corrección (cf. Ef 4,15). El contraste es dramático: si el siervo olvida al Señor y se entrega a la violencia y la embriaguez, la casa se vuelve campo de abuso (Lc 12,45). Lucas recuerda que ignorar culpablemente no excusa: «Al que sabe hacer el bien y no lo hace, peca» (St 4,17). Y talla una máxima que modela nuestra conciencia: «A quien se le confió mucho, se le pedirá mucho más» (Lc 12,48; cf. Sab 6,5-6). Resuenan otros ecos: «Estén en vela» (Mt 24,42-51); «El Hijo del hombre vendrá a la hora que menos piensen» (Mt 24,44); «Vengo como ladrón: bienaventurado el que vela» (Ap 16,15). La vigilancia cristiana tiene un centro eucarístico: el Dueño que vuelve «y los servirá” (Lc 12,37) es el mismo que «se ciñe» en la Cena (Jn 13,4-5). Benedicto XVI dirá que la esperanza cristiana «no es individualista», crea responsabilidad por los otros (Spe salvi). ¿Cómo vigilar hoy? Con la lámpara del discernimiento, la faja del servicio y la llave de la responsabilidad sobre el tiempo, el dinero, la palabra y las personas confiadas. ¡Jesús, María y José nos aman! LEER COMPLETO AQUÍ 👉🏻 https://short.do/T_Qljq

📖 XXIX SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO – CICLO C |22 DE OCTUBRE 2025 📜𝑹𝒆𝒇𝒍𝒆𝒙𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝒍𝒂𝒔 𝑳𝒆𝒄𝒕𝒖𝒓𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝑯𝒐𝒚📜🔥 Romanos 6, 12-18 San Pablo nos invita a reflexionar sobre lo que él llama "el misterio de la iniquidad" y que está en relación a la fuerza que opera en nuestro corazón y que nos lleva a hacer lo que no queremos, es decir, la fuerza del pecado. En este pasaje nos invita a no dejar que nos domine esta fuerza, que no nos domine el pecado y, sobre todo, que no nos haga sus esclavos. Recordemos que el pecado se vale de la tentación para arrastrarnos hacia él. Es en este momento cuando debemos retirarnos, cuando debemos hacer consciente nuestra decisión de ser santos y de seguir en fidelidad al Señor. San Pablo sabe que no es cosa fácil, y por ello nos invita a ponernos al servicio del Señor, para que él mismo sea quien nos ayude a vencer la tentación. Es cierto que en nuestra condición fragmentada por el pecado original es fácil que la tentación en un momento determinado nos domine y pequemos, pero lo que debemos evitar, es que el pecado se adueñe de nuestros sentidos y pasiones y nos convierta en sus esclavos. Dios nos ha hecho libres por Jesucristo, y contamos con la asistencia continua del Espíritu, por ello, no regresemos a una vida de pecado. Lucas 12, 39-48 «Vivir en vigilancia es vivir en la certeza de que Dios actúa en nuestra historia, es vivir abiertos a la sorpresa de su amor» (San Juan Pablo II). Hoy celebramos a San Juan Pablo II. Karol Wojtila nació en 1920 en Wadowice. Desde muy joven, durante la Segunda Guerra Mundial, trabajaba como obrero, pero en su corazón latía fuertemente su vocación sacerdotal. Fue ordenado sacerdote en 1946; en 1958 fue consagrado obispo auxiliar de Cracovia. Participó en el Concilio Vaticano II. En 1978 fue elegido papa; su pontificado ha sido uno de los más largos de la historia de la Iglesia, duró casi 27 años. Ejerció su ministerio con incansable espíritu misionero y con una caridad abierta a toda la humanidad. Realizó 104 viajes apostólicos fuera de Italia, y 146 por el interior de este país. Su amor a los jóvenes le impulsó a iniciar en 1985 las Jornadas Mundiales de la Juventud. Juan Pablo II promovió el diálogo interreligioso, convocando a encuentros de oración por la paz, especialmente en Asís. Bajo su guía, la Iglesia celebró el Gran Jubileo del año 2000. Con el Año de la Redención, el Año Mariano y el Año de la Eucaristía, promovió la renovación espiritual de la Iglesia. Realizó numerosas canonizaciones y beatificaciones para mostrar innumerables ejemplos de santidad, que sirvieran de estímulo a los hombres de nuestro tiempo. Dejó como legado múltiples documentos. Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005. El Papa Benedicto XVI lo beatificó el 1 de mayo de 2011 y el Papa Francisco lo canonizó, junto a Juan XXIII, el 27 de abril del 2014. La lectura de hoy forma parte del pasaje evangélico denominado “Vigilancia ante la venida del Hijo del hombre”, en Lc 12,35-48. Hoy meditaremos los versículos del 39 al 48. La primera parte narra la parábola del dueño y el siervo. Hoy, el texto comprende dos parábolas: una sobre el dueño de la casa y el ladrón, y la segunda sobre el propietario y el administrador. Meditación Queridos hermanos: ¿cuál es el mensaje que Jesús nos transmite a través de su Palabra? «Si supiera el dueño de casa a qué hora…» (Lc 12,39). Jesús no legitima un robo: subraya la sorpresa de Dios. La vigilancia cristiana no es ansiedad, sino amor despierto. «Ustedes no están en tinieblas para que ese día los sorprenda como ladrón» (1 Tes 5,4). San Juan Pablo II repetía que la fe es «memoria del futuro»: esperamos al que viene, y esa esperanza es performativa, transforma el presente.

Miércoles de la XXIX semana del Tiempo ordinario 22 octubre 2025 Primera lectura Romanos 6, 12-18 Hermanos: No dejen que el pecado domine su cuerpo mortal y los obligue a seguir sus malas inclinaciones; no pongan sus miembros al servicio del pecado, como instrumentos de maldad. Por el contrario, pónganse al servicio de Dios, puesto que habiendo estado muertos, él les ha dado la vida; pongan también sus miembros a su servicio, como instrumentos de santidad. El pecado ya no volverá a dominarlos, pues no viven ustedes bajo el régimen de la ley, sino bajo el régimen de la gracia. ¿Podemos entonces pecar, puesto que ya no vivimos bajo el régimen de la ley, sino bajo el régimen de la gracia? De ningún modo. ¿Acaso no saben ustedes que al someterse a alguien para obedecerlo como esclavos, se hacen sus esclavos? Si ustedes son esclavos del pecado, es para su propia muerte; si son esclavos de la obediencia a Dios, es para su santificación. Pero gracias a Dios, ustedes, aunque fueron esclavos del pecado, han obedecido de corazón las normas de la doctrina evangélica que se les han transmitido, y así, una vez libres del pecado, se han hecho esclavos de la santidad. Salmo Responsorial Salmo 123, 2-3. 4-6. 7-8 R. El Señor es nuestra ayuda. Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, que lo diga Israel, si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, cuando los hombres nos asaltaban, nos habría devorado vivos el fuego de su cólera. R. El Señor es nuestra ayuda. Las aguas nos hubieran sepultado, un torrente nos hubiera llegado al cuello, un torrente de aguas encrespadas. Bendito sea el Señor, porque no permitió que nos despedazaran con sus dientes. R. El Señor es nuestra ayuda. Nuestra vida se escapó como un pájaro de la trampa de los cazadores. La trampa se rompió y nosotros escapamos. La ayuda nos viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra. R. El Señor es nuestra ayuda. Aclamación antes del Evangelio Mateo 24, 42. 44 R. Aleluya, aleluya. Estén preparados, porque no saben a qué hora va a venir el Hijo del hombre. R. Aleluya. Evangelio Lucas 12, 39-48 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Fíjense en esto: Si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. Pues también ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre". Entonces Pedro le preguntó a Jesús: "¿Dices esta parábola sólo por nosotros o por todos?" El Señor le respondió: "Supongan que un administrador, puesto por su amo al frente de la servidumbre con el encargo de repartirles a su tiempo los alimentos, se porta con fidelidad y prudencia. Dichoso ese siervo, si el amo, a su llegada, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que lo pondrá al frente de todo lo que tiene. Pero si ese siervo piensa: 'Mi amo tardará en llegar' y empieza a maltratar a los otros siervos y siervas, a comer, a beber y a embriagarse, el día menos pensado y a la hora más inesperada llegará su amo y lo castigará severamente y le hará correr la misma suerte de los desleales. El siervo que conociendo la voluntad de su amo, no haya preparado ni hecho lo que debía, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, haya hecho algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le da, se le exigirá mucho; y al que mucho se le confía, se le exigirá mucho más.

🕯𝐎𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐚𝐧̃𝐚𝐧𝐚, martes 21 de octubre 2025🕊 Señor, ahora comprendo que por mi desobediencia entra el pecado a mi vida y con ello, la oscuridad y la intranquilidad, pero por el don de Dios, Jesucristo y su misericordia, es que puedo yo acercarme arrepentido al Sacramento de la Reconciliación que me introduce nuevamente en la vida de la gracia y puedo vivir en paz. Amado Jesús, concede a los consagrados y consagradas los dones apostólicos para que, instruidos en las sagradas doctrinas, contribuyan para que la humanidad tome conciencia de la importancia capital que tiene el seguimiento vigilante a Nuestro Señor Jesucristo. Espíritu Santo: te pedimos por la salud espiritual y corporal de todos nuestros hermanos enfermos que están abandonados, sin ningún apoyo material y espiritual. Te suplicamos: no los abandones nunca, tú que eres el amor de Dios Padre y de Dios Hijo. Amado Jesús, Salvador nuestro, te suplicamos que las almas de los difuntos de todo tiempo y lugar transiten por la puerta de tu misericordia, amado Señor. Madre Santísima, Madre del amor bendito, intercede ante la Santísima Trinidad por nuestras peticiones. Amén.

"No te Arriesgues a ir al Infierno" | Homilía: Martes XXIX Sem. del T.O. (21-10-25) | P. Santiago M.

✅ (LA GRACIA DE HOY, Martes 21 de Octubre, 2025) Por Fray Nelson Medina, OP. Obedecer a Jesús: permanecer en vela. Debemos permanecer en vela porque mientras estamos distraídos suceden cosas importantes: se instala el pecado en la sociedad o tal vez llega la hora de la gracia y la bendición.

«Bienaventurados los criados…» (Lc 12,37): la bienaventuranza sorprende porque invierte los papeles; el Señor se ciñe y sirve, como en la Cena (Jn 13,4-5). La Iglesia vela para ser servida por Cristo con su Pan vivo y su misericordia: la parusía comienza sacramentalmente en cada Eucaristía (1 Co 11,26). San Pablo exhorta: «La noche está avanzada… revistámonos de Cristo» (Rm 13,12-14). Y el Apocalipsis enseña la súplica nupcial: «¡Ven, Señor Jesús!» (Ap 22,17.20). En nuestro presente —prisas, pantallas, cansancio difuso— la lámpara titila. Benedicto XVI recordaba que la esperanza «no es individualismo espiritual», sino transformación del tiempo por el amor que sirve (cf. Spe Salvi 35). Vigilar hoy es aprender el arte de la prontitud evangélica: responder al timbre del pobre, al mensaje del que sufre, a la visita del Señor en las interrupciones. La hora desconocida (Lc 12,39-40) no amenaza; educa: cada hoy es preámbulo de su llegada. La santidad es la ciencia de no hacer esperar al Amor. ¡Jesús, María y José nos aman! LEER COMPLETO AQUÍ 👉🏻 https://short.do/gLvETX

📖 XXIX SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO – CICLO C |21 DE OCTUBRE 2025 📜𝑹𝒆𝒇𝒍𝒆𝒙𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝒍𝒂𝒔 𝑳𝒆𝒄𝒕𝒖𝒓𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝑯𝒐𝒚📜🔥 Romanos 5, 12. 15. 17-19. 20-21 En medio de la abundancia de material que nos proporciona esta carta para nuestra reflexión, centremos nuestra atención en el hecho de la potencia de la gracia, no solo para justificarnos y darnos así la gracia para caminar de acuerdo a la Voluntad Dios, sino para sanar las heridas que deja el pecado. San Pablo nos dice en este pasaje que "donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia" y con ello nos invita a reflexionar sobre el poder sanante del amor de Dios. Esto es fundamental para nosotros pues, ¿quién puede decir que no ha pecado? Todos, como el mismo san Pablo ya lo dijo, pero ahí donde el pecado lastima nuestra vida interior, la gracia y el amor de Dios se derraman como un bálsamo que alivia y consuela. De manera que el sacramento de la Reconciliación, no únicamente perdona nuestros pecados, sino que es el instrumento por medio del cual, la misericordia de Dios se vierte en nuestro corazón y lo sana, dando paz y consuelo. Si piensas que en tu vida ha sobreabundado el pecado y que ya no puedes más, acude pronto a la gracia del sacramento del amor de Dios y reconcíliate; experimentarás una paz profunda como nunca. Lucas 12, 35-38 «La vigilancia tiene el precio de una lucha contra nosotros mismos: el vigilante es el que resiste, el que combate para defender su propia vida interior, para no dejarse arrastrar por las seducciones mundanas, para no dejarse arrollar por las angustias de la existencia; en suma, para unificar fe y vida, y para mantenerse en el equilibrio y en la armonía» (Ermes Bianchi). El pasaje evangélico de hoy se ubica luego de la enseñanza de Jesús sobre el verdadero tesoro. En consonancia con las enseñanzas previas, en el texto Jesús exhorta a la vigilancia, enseñando que todo siervo debe estar siempre atento y preparado para recibir al amo apenas llegue a la casa y a la hora menos esperada. Debe encontrarse ceñido, es decir, con la túnica recogida y bien sujeta al cinturón para poder correr a abrir la puerta en forma inmediata; así mismo, con las lámparas encendidas para no tropezar e iluminar el camino de la entrada para atender en forma adecuada al amo. La expresión «cintura ceñida» se encuentra en el libro del Éxodo 12,11 y se refiere a la comida de Pascua, que debía comer el pueblo, «bastón en mano y a toda prisa», en vísperas de la salida de Egipto. Así mismo, cuando alguien iba a trabajar, a luchar o a ejecutar una tarea, se ceñía. Las «lámparas encendidas» se refieren a la luz con que se alumbraban en la casa y significa que hay que velar «toda la noche», sea cual sea la hora. Nos hace recordar las instrucciones recibidas por Moisés y por Aarón, precisamente, para comer la Pascua. Como lo afirma San Gregorio: «Quiso el Señor, por tanto, que nos fuese desconocida la última hora, para que no pudiendo preverla, estemos siempre preparándonos para ella». El Señor está tocando la puerta de nuestros corazones, estemos vigilantes y con los brazos abiertos para recibirlo. Meditación Queridos hermanos: ¿cuál es el mensaje que Jesús nos transmite a través de su Palabra? «Tengan ceñida la cintura y encendidas las lámparas» (Lc 12,35). El Evangelio traduce la esperanza en dos hábitos: disciplina del corazón y claridad de obras. Ceñirse es acoger una ascesis que libera de lastres —rencores, dispersión, vanidad— para caminar ligeros tras el Cordero (cf. Heb 12,1-2). La lámpara encendida es la fe que actúa por la caridad (Gál 5,6); su aceite es el Espíritu Santo y la caridad que no consiente apagarse (cf. Mt 25,1-13). No esperamos a un inspector, sino al Esposo (Jn 3,29): por eso la vigilancia no es ansiedad, sino amor despierto.

Martes de la XXIX semana del Tiempo ordinario 21 de octubre 2025 Primera lectura Romanos 5, 12. 15. 17-19. 20-21 Hermanos: Por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado entró la muerte, así la muerte llegó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. Ahora bien, con el don de Dios supera con mucho al delito. Pues si por el delito de un solo hombre todos fueron castigados con la muerte, por el don de un solo hombre, Jesucristo, se han desbordado sobre todos la abundancia de la vida y la gracia de Dios! En efecto, si por el pecado de un solo hombre estableció la muerte su reinado, con mucha mayor razón reinarán en la vida por un solo hombre, Jesucristo, aquellos que reciben la gracia sobreabundante que los hace justos. En resumen así como por el pecado de un solo hombre, Adán, vino la condenación para todos, así por la justicia de un solo hombre, Jesucristo, ha venido para todos la justificación que da la vida. Y así como por la desobediencia de uno, todos fueron hechos pecadores, así por la obediencia de uno solo, todos serán hechos justos. De modo que, donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia, para que así como el pecado tuvo poder para causar la muerte, así también la gracia de Dios, al justificarnos, tenga poder para conducirnos a la vida eterna por medio de Jesús, nuestro Señor. Salmo Responsorial Salmo 39, 7-8a. 8b-9. 10. 17 R. Concédenos, Señor, hacer tu voluntad. Sacrificios y ofrendas, Señor, tú no quisiste; abriste, en cambio, mis oídos a tu voz. No exigiste holocaustos por la culpa, así que dije: "Aquí estoy". R. Concédenos, Señor, hacer tu voluntad. En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es, Señor, lo que deseo: tu ley en medio de mi corazón. R. Concédenos, Señor, hacer tu voluntad. He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no he cerrado mis labios: tú lo sabes, Señor. R. Concédenos, Señor, hacer tu voluntad. Que se gocen en ti y que se alegren todos los que te buscan. Cuantos quieren de ti la salvación, repiten sin cesar: "¡Que grande es Dios!" R. Concédenos, Señor, hacer tu voluntad. Aclamación antes del Evangelio Cfr Lucas 21, 36 R. Aleluya, aleluya. Velen y oren, para que puedan presentarse sin temor ante el Hijo del hombre. R. Aleluya. Evangelio Lucas 12, 35-38 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas. Sean semejantes a los criados que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque. Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega a medianoche o a la madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos".

🕯𝐎𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐚𝐧̃𝐚𝐧𝐚, lunes 20 de octubre 2025🕊 Señor, cuántos proyectos de vida hemos dejado inconclusos y, en ocasiones, muchos otros sin haberlo intentado, simplemente por no tener fe, por temor a perderlo todo. Que deje yo actuar al Espíritu Santo para que pueda confiar más en tu palabra, aunque no vea con claridad hacia dónde me diriges o qué es lo que me pides. Santísima Trinidad: otórganos la gracia de estar muy atentos para que hagamos un uso adecuado de los bienes que nos has confiado y tengamos siempre presente que todo lo que poseemos, te pertenece. Líbranos de todo tipo de codicia. Amado Jesús: concédenos que, dóciles a la acción del Espíritu Santo, podamos siempre reflexionar sobre las difíciles condiciones de vida de muchos hermanos nuestros e, inspirándonos en tu Palabra, realicemos obras de misericordia y contribuyamos creativamente a que todos tomemos conciencia de que todo ser humano debe ser tratado con la dignidad de hijo de Dios. Espíritu Santo: te pedimos por todos nuestros hermanos que están abandonados, sin ningún apoyo material y espiritual. Te suplicamos: no los abandones nunca, tú que eres el amor del Padre y del Hijo. Amado Jesús, Salvador nuestro, te suplicamos que las almas de los difuntos de todo tiempo y lugar transiten por la puerta de tu misericordia, amado Señor. Madre Santísima, Madre de la Divina Gracia, intercede ante la Santísima Trinidad por nuestras peticiones. Amén.

"¿Es Obligatoria La Limosna?" | Homilía: Lunes XXIX Sem. Tiempo Ordinario (20-10-25)| P. Santiago M.

✅ (LA GRACIA DE HOY, Lunes 20 de Octubre, 2025) Por Fray Nelson Medina, OP. No te llames dueño, eres administrador. No eres dueño de los bienes, sino administrador; no los acumules, lo sabio es distribuirlos en vida, porque cuando mueras otros lo harán por ti; mientras estés vivo, puedes hacer el máximo bien con lo que entregas.

El Evangelio propone otra aritmética: «Rico a los ojos de Dios» (Lc 12,21). ¿Cómo? Abriendo el granero al hambriento (Is 58,7), reuniendo «tesoro en el cielo» con limosna y corazón desprendido (Lc 12,33-34), entrando en la bienaventuranza de los pobres (Lc 6,20). La parábola dialoga con el joven rico (Mc 10,17-22), con Zaqueo (Lc 19,1-10) y con el juicio final (Mt 25,31-46): ante Dios la rentabilidad del amor es la única contabilidad que permanece. «No pueden servir a Dios y al dinero» (Mt 6,24): no por incompatibilidad técnica, sino por dinámica del corazón. Benedicto XVI dirá que la esperanza cristiana «libera del fascino del tener» y educa en la «lógica del don» (cf. Spe Salvi 28). Hoy, en el vértigo consumista y la ansiedad por “asegurarlo todo”, la palabra de Jesús es cirugía: separa lo necesario de lo superfluo, vuelve a poner el alma en la boca de Dios, y los bienes en las manos de los pobres. ¡Jesús, María y José nos aman! LEER COMPLETO AQUÍ 👉🏻 https://short.do/vRmxHD

📖 XXIX SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO – CICLO C |20 DE OCTUBRE 2025 📜𝑹𝒆𝒇𝒍𝒆𝒙𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝒍𝒂𝒔 𝑳𝒆𝒄𝒕𝒖𝒓𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝑯𝒐𝒚📜🔥 Romanos 4, 19-25 De nuevo san Pablo presenta de forma categórica cómo la fe es el pilar donde está cimentada toda nuestra vida cristiana. Es, pues, necesario creer con firmeza que en Jesús está la respuesta a todas nuestras angustias, a nuestras ansiedades; que en él hay vida y vida en abundancia. Es triste ver cómo nuestro mundo, cubierto por la sombra del pragmatismo, no cree. Dice tener fe pero en realidad no la tiene, pues creer es confiar y dejarlo todo en las manos de Jesús. En el pasaje que cita san Pablo vemos que la fe de Abraham se manifiesta en sus acciones. Dios primero le dice: "deja tu tierra y ponte en camino a la tierra que yo te mostraré". Y, confiado en esa Palabra, Abraham se pone en camino, sin ni siquiera saber hacia dónde iba. Deja sus seguridades y se deposita en la confianza plena del Señor. Si nosotros decimos tener fe, debemos obrar de la misma manera: sin preguntas, sin objeciones; con la certeza de que es en las manos de Dios en las que estamos dejando nuestros proyectos, nuestra familia, todo lo que tenemos y somos. Con una fe como esta, es como nosotros podemos llegar realmente a ser testigos del amor de Dios, y a llevar una vida serena y en armonía con nosotros mismos y con los demás. Lucas 12, 13-21 «El camino de la salvación es el de las Bienaventuranzas, y la primera es la pobreza de espíritu, es decir, no estar apegados a las riquezas que si se poseen son para el servicio de los demás, para compartir, para ayudar a sacar la gente adelante. Y la señal de que no estamos en ese pecado de idolatría es hacer limosna, es dar a los que lo necesitan, y dar no de lo superfluo sino de lo que me cuesta alguna privación porque quizá es necesario para mí. Esa es una buena señal. Eso significa que es más grande el amor a Dios que el apego a las riquezas» (Papa Francisco). El pasaje evangélico de hoy se ubica luego de la enseñanza de Jesús en la que señala a sus discípulos que, cuando los conduzcan ante jefes y autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender, ya que será el Espíritu Santo quien hablará a través de ellos. En la lectura de hoy, un hombre le pide a Jesús que actúe como árbitro de una herencia. Esta petición revela una preocupación común y universal: la disputa por bienes materiales, un tema tan antiguo como el hombre mismo. Pero Jesús, que conoce los corazones, desvía la conversación hacia un terreno más profundo. No entra en la cuestión legal sobre la herencia, sino que va al núcleo del problema: la avaricia y el apego a las posesiones terrenales. Con la parábola del hombre rico que acumula bienes y se prepara para una vida cómoda, Jesús expone la trampa mortal de poner la confianza en las riquezas y olvidar el carácter transitorio de la vida En un sentido más profundo, cuando Jesús dice «guárdense de toda codicia», se refiere también a los deseos desenfrenados de la sensualidad, de la idolatría mundana, del deseo de poder y otras tentaciones que el mundo nos presenta y promueve. Meditación Queridos hermanos: ¿cuál es el mensaje que Jesús nos transmite a través de su Palabra? «Guárdense de toda codicia» (Lc 12,15): no sólo del deseo desordenado de tener, sino del proyecto espiritual de salvarse a base de reservas. El rico calcula, habla consigo mismo —“mi grano, mis graneros, mi alma” (Lc 12,17-19)—; su diálogo es un monólogo. La codicia es idolatría (Col 3,5) porque instala al ego en el lugar de Dios y convierte al prójimo en invisible. Jesús no llama “malvado” al rico, sino “necio”: necio es quien desconoce el kairós, cree que el tiempo le pertenece y que el alma se nutre de estadísticas. “Esta noche” desenmascara la ficción de control (cf. Sant 4,13-16).

Lunes de la XXIX semana del Tiempo ordinario 20 de octubre 2025 Primera lectura Romanos 4, 19-25 Hermanos: La fe de Abraham no se debilitó a pesar de que, a la edad de casi cien años, su cuerpo ya no tenía vigor, y además, Sara, su esposa, no podía tener hijos. Ante la firme promesa de Dios no dudó ni tuvo desconfianza, antes bien su fe se fortaleció y dio con ello gloria a Dios, convencido de que él es poderoso para cumplir lo que promete. Por eso, Dios le acreditó esta fe como justicia. Ahora bien, no sólo por él está escrito que "se le acreditó", sino también por nosotros, a quienes se nos acreditará, si creemos en aquel que resucitó de entre los muertos, en nuestro Señor Jesucristo, que fue entregado a la muerte por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación. Salmo Responsorial Lucas 1, 69-70. 71-71. 73-75 R. Bendito sea el Señor, Dios de Israel. El Señor ha hecho surgir a favor nuestro un poderoso salvador en la casa de David, su siervo. Así lo había anunciado desde antiguo, por boca de sus santos profetas. R. Bendito sea el Señor, Dios de Israel. Anunció que nos salvaría de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos aborrecen, para mostrar su misericordia a nuestros padres y acordarse de su santa alianza. R. Bendito sea el Señor, Dios de Israel. El Señor juró a nuestro padre Abraham que nos libraría del poder de nuestros enemigos, para que pudiéramos servirlo sin temor, con santidad y justicia, todos los días de nuestra vida. R. Bendito sea el Señor, Dios de Israel. Aclamación antes del Evangelio Mateo 5, 3 R. Aleluya, aleluya. Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. R. Aleluya. Evangelio Lucas 12, 13-21 En aquel tiempo, hallándose Jesús en medio de una multitud, un hombre le dijo: "Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia". Pero Jesús le contestó: "Amigo, ¿quién me ha puesto como juez en la distribución de herencias?" Y dirigiéndose a la multitud, dijo: "Eviten toda clase de avaricia, porque la vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea". Después les propuso esta parábola: "Un hombre rico tuvo una gran cosecha y se puso a pensar: '¿Qué haré, porque no tengo ya en dónde almacenar la cosecha? Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes para guardar ahí mi cosecha y todo lo que tengo. Entonces podré decirme: Ya tienes bienes acumulados para muchos años; descansa, come, bebe y date a la buena vida'. Pero Dios le dijo: '¡Insensato! Esta misma noche vas a morir. ¿Para quién serán todos tus bienes?' Lo mismo le pasa al que amontona riquezas para sí mismo y no se hace rico de lo que vale ante Dios".

🕯𝐎𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐚𝐧̃𝐚𝐧𝐚, domingo 19 de octubre 2025🕊 Dios todopoderoso y eterno, haz que te presentemos una voluntad solícita y estable, y sirvamos a tu grandeza con sincero corazón. Amado Jesús, te pedimos por todas las personas que claman justicia en el mundo, para que encuentren a quienes las defiendan y apoyen en sus dificultades. Espíritu Santo, te suplicamos nos sigas guiando, en especial, cuando atravesamos tribulaciones y riesgos, para que invoquemos a Dios Padre con confianza filial. Te pedimos que inspires a los padres y educadores para que imploren, día tras día, la sabiduría de Dios y así puedan orientar a los niños y adolescentes en el camino de la verdad, la honestidad y la hermandad. Te pedimos inspires y fortalezcas a todos los consagrados, consagradas y fieles de la Iglesia, para que anunciemos con entusiasmo y sabiduría el Evangelio que conduce a la vida eterna. Amado Jesús, dígnate agregar a los difuntos al número de tus escogidos, en especial, a aquellos que más necesitan de tu infinita misericordia. Madre Santísima, Madre de la Divina Gracia, intercede ante la Santísima Trinidad por nuestras peticiones. Amén.

El Poder de la Oración | 𝐒𝐞𝐫𝐦𝐨́𝐧 𝐝𝐞𝐥 𝐃𝐨𝐦𝐢𝐧𝐠𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐨𝐛𝐢𝐬𝐩𝐨 𝐑𝐨𝐛𝐞𝐫𝐭 𝐁𝐚𝐫𝐫𝐨𝐧 |Reflexión del Evangelio Dominical📖 Amigos, cuando sucede algo trágico y la gente ofrece oraciones, a menudo se escucha, “Estoy harto de pensamientos y oraciones. Tenemos que actuar”. En algunos casos extremos, las personas de oración son objeto de burla como si la oración fuera algo completamente ineficaz que deberíamos dejar de lado en favor de la acción. Somos la primera generación en la historia humana registrada en sentirse así. Los seres humanos, a través de las culturas, han creído siempre en el poder y eficacia de la oración. Nuestra primera lectura de Éxodo 17 muestra de manera hermosa este poder y el hecho de que la oración, lejos de socavar la acción, la sostiene y la apoya.