Semillas de Fe🕯🔥🕊
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"Pon tu vida en las manos del Senor; confia en el, y el vendra en tu ayuda". Sal 37,5. Esperar no es un problema cuando le crees a Dios, porque sabes que a su tiempo El respondera y su tiempo es perfecto. @semilladefe
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🕯𝐎𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐚𝐧̃𝐚𝐧𝐚, Domingo 26 de octubre 2025🕊
Hermanos en Cristo Jesús, digamos como en el salmo 50: «Misericordia Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado».
Santísima Trinidad, tres personas, un solo Dios, te pedimos que alejes de nosotros toda tentación de considerarnos más justos y superiores que nuestro prójimo y concédenos la gracia de presentarnos ante tu presencia con una actitud orante, como la del publicano, reconociendo que somos pecadores, con la firme esperanza de vernos sumergidos en el mar de tu infinita misericordia.
Amado Jesús, dígnate agregar a los difuntos al número de tus escogidos, en especial, a aquellos que más necesitan de tu infinita misericordia.
Madre Santísima, Madre de la Divina Gracia, intercede ante la Santísima Trinidad por nuestras peticiones. Amén.
¿Estás Girando Alrededor de Dios, o Dios Alrededor Tuyo? — Sermón del Domingo del obispo Robert
Amigos, para este Trigésimo Domingo del Tiempo Ordinario, se nos obsequia esta maravillosa y profundamente desafiante parábola del fariseo y el publicano de Lucas 18. Tenemos que ver en esta historia engañosamente simple un principio básico en el orden espiritual: El ego tiene que girar alrededor de Dios, no Dios alrededor del ego. Y esto podría no ser tan evidente: algunas veces, la gente que parece más religiosa en verdad no lo es tanto, y la gente que parece estar a miles de kilómetros de Dios vive en el espacio espiritual correcto.
Creías que habías entendido el Fariseo y el Publicano
Catequesis sobre el Evangelio del Domingo 30 del Tiempo Ordinario C
En este video exploramos a profundidad la parábola del fariseo y el publicano, según el Evangelio de Lucas 18:9-14. A través de un análisis detallado y una exégesis completa, profundizamos en los cuatro sentidos de la Escritura: literal, alegórico, moral y anagógico. Este video está dirigido a quienes desean profundizar en la Sagrada Escritura, comprender mejor el contexto histórico y geográfico de la Tierra Santa, y acercarse con mayor profundidad a los mensajes bíblicos.
📖 XXX SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO – CICLO C |26 DE OCTUBRE 2025
📜𝑹𝒆𝒇𝒍𝒆𝒙𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝒍𝒂𝒔 𝑳𝒆𝒄𝒕𝒖𝒓𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝑯𝒐𝒚📜🔥
Lucas 18, 9-14
«No alcanza con tener una plena confianza en la benevolencia del Padre y ser perseverantes en la petición sin cansarse, sino que hay otra característica determinante para rezar de modo que agrade a Dios y que pueda de verdad cambiar el corazón: la humildad» (Papa Francisco).
El pasaje evangélico de hoy, la parábola del fariseo y el publicano se encuentra después de la parábola del juez y la viuda, que meditamos el domingo pasado; en ellas, el tema transversal es la oración sin desfallecer.
Las actitudes que las personas asumen al momento de hacer oración pueden situarse en un continuum que va desde la soberbia hasta la humildad; en estos dos extremos se sitúan el fariseo y el publicano, respectivamente.
El fariseo se dirige a Dios en forma arrogante, juzgando y despreciando al publicano, contraviniendo los mandamientos del amor de Dios. En cambio, el publicano o cobrador de impuestos asume con una actitud humilde su condición de pecador, entregándose dócilmente a la misericordia de Dios con la oración del corazón: «¡Oh, Dios!, ten compasión de mí que soy un pecador».
Meditación
Queridos hermanos: ¿cuál es el mensaje que Jesús nos transmite a través de su Palabra?
La oración del fariseo es exacta y, sin embargo, estéril: habla de Dios, pero se contempla a sí mismo. No pide; se presenta. En su espejo pulcro, los otros aparecen deformes. El publicano, en cambio, mira a Dios y se olvida de sí: no se excusa, no acusa, solo implora. Y la sentencia de Jesús pesa como una enorme campana: «éste bajó a su casa justificado» (Lc 18,14).
La justificación—don y no salario (Rom 3,23-24; Ef 2,8-9)—nace donde el corazón se abre a la misericordia (Sal 51,19). La humildad no es autodesprecio, es verdad habitada por Dios: «A quien es humilde y humilde de espíritu, yo lo reanimo» (Is 57,15). La parábola desenmascara dos idolatrías: la del yo meritocrático y la de la desesperación. Al primero, Jesús le recuerda: «Bienaventurados los pobres de espíritu» (Mt 5,3). Al segundo, le ofrece la audacia del ladrón: «Acuérdate de mí…» (Lc 23,42). San Pablo lo vivió en su carne: «considero todo pérdida… para ganar a Cristo y ser hallado en él… no con mi propia justicia» (Flp 3,7-9). Y Santiago añade: «Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes» (St 4,6; cf. 1 Pe 5,5). Benedicto XVI insistía: la fe acontece como encuentro con el Amor que nos precede y nos justifica, y ese encuentro nos libra del narcisismo religioso para hacernos testigos humildes de la Gracia. ¿Cómo oramos? ¿Para convencer a Dios de lo buenos que somos o para dejarnos convencer por su bondad? La conversión es pasar del «te doy gracias porque…» al «ten compasión de mí…», y permanecer ahí hasta que su misericordia nos rehaga el corazón.
¡Jesús, María y José nos aman!
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XXX Domingo ordinario
26 de Octube 2025
Primera lectura
Eclesiástico (Sirácide) 35, 12-17. 20-22
El Señor es un juez
que no se deja impresionar por apariencias.
No menosprecia a nadie por ser pobre
y escucha las súplicas del oprimido.
No desoye los gritos angustiosos del huérfano
ni las quejas insistentes de la viuda.
Quien sirve a Dios con todo su corazón es oído
y su plegaria llega hasta el cielo.
La oración del humilde atraviesa las nubes,
y mientras él no obtiene lo que pide,
permanece sin descanso y no desiste,
hasta que el Altísimo lo atiende
y el justo juez le hace justicia.
Salmo Responsorial
Salmo 33, 2-3. 17-18. 19 y 23
R. (7a) El Señor no está lejos de sus fieles.
Bendeciré al Señor a todas horas,
no cesará mi boca de alabarlo.
Yo me siento orgulloso del Señor,
que se alegre su pueblo al escucharlo.
R. El Señor no está lejos de sus fieles.
En contra del malvado está el Señor,
para borrar de la tierra su recuerdo.
Escucha, en cambio, al hombre justo
y lo libra de todas sus congojas.
R. El Señor no está lejos de sus fieles.
El Señor no está lejos de sus fieles
y levanta a las almas abatidas.
Salve el Señor la vida de sus siervos.
No morirán quienes en él esperan.
R. El Señor no está lejos de sus fieles.
Segunda lectura
2 Timoteo 4, 6-8. 16-18
Querido hermano: Para mí ha llegado la hora del sacrificio y se acerca el momento de mi partida. He luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la fe. Ahora sólo espero la corona merecida, con la que el Señor, justo juez, me premiará en aquel día, y no solamente a mí, sino a todos aquellos que esperan con amor su glorioso advenimiento.
La primera vez que me defendí ante el tribunal, nadie me ayudó. Todos me abandonaron. Que no se les tome en cuenta. Pero el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara claramente el mensaje de salvación y lo oyeran todos los paganos. Y fui librado de las fauces del león. El Señor me seguirá librando de todos los peligros y me llevará salvo a su Reino celestial. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Aclamación antes del Evangelio
2 Corintios 5, 19
R. Aleluya, aleluya.
Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo,
y nos ha encomendado a nosotros el mensaje de la reconciliación.
R. Aleluya.
Evangelio
Lucas 18, 9-14
En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola sobre algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás:
"Dos hombres subieron al templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: 'Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos y adúlteros; tampoco soy como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todas mis ganancias'.
El publicano, en cambio, se quedó lejos y no se atrevía a levantar los ojos al cielo. Lo único que hacía era golpearse el pecho, diciendo: 'Dios mío, apiádate de mí, que soy un pecador'.
Pues bien, yo les aseguro que éste bajó a su casa justificado y aquél no; porque todo el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido''.
🕯𝐎𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐚𝐧̃𝐚𝐧𝐚, Sábado 25 de octubre 2025🕊
Deseo agradecerte Altísimo Señor por todas las personas que, con su oración, interceden por mí, para que no sea arrancado de la viña y tenga la oportunidad de dar frutos de fe.
Amado Jesús, Amor de los amores, mira con bondad y misericordia los corazones de los moribundos y lleva al cielo a todos los difuntos, especialmente, a aquellos que más necesitan de tu misericordia.
Madre Santísima, Madre de la Divina Gracia, intercede ante la Santísima Trinidad por nuestras peticiones. Amén.
✅ (LA GRACIA DE HOY, Viernes 25 de Octubre, 2025)
Por Fray Nelson Medina, OP.
Dios te da otra oportunidad ¡Aprovéchala!
Debes preguntarte qué estás haciendo en este tiempo de misericordia que Dios te concede para dar fruto abundante, entregándote por completo a hacer el bien.
“La Cruz No Es Maldición”| Homilía: Sábado XXIX Sem. del Tiempo Ordinario (25-10-25)| P. Santiago M.
📖 XXIX SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO – CICLO C |25 DE OCTUBRE 2025
📜𝑹𝒆𝒇𝒍𝒆𝒙𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝒍𝒂𝒔 𝑳𝒆𝒄𝒕𝒖𝒓𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝑯𝒐𝒚📜🔥
Lucas 13, 1-9
«Cristo nos presenta la parábola de la higuera estéril para mostrarnos la paciencia de Dios, pero también la urgencia de nuestra respuesta. El viñador intercede y pide más tiempo, pero el dueño de la viña también tiene derecho a esperar frutos. Así también, Dios nos da su gracia, nos llama y nos da oportunidades de arrepentimiento, pero no debemos abusar de su paciencia. Cada día es una oportunidad que se nos da para cambiar, para dar fruto, para vivir en comunión con Él. Si permanecemos estériles, no es porque falte la gracia, sino porque nuestro corazón se ha endurecido y no quiere responder. El llamado de Cristo es a abrirnos, a dejar que el Espíritu Santo nos transforme, y a vivir una vida fecunda en el amor a Dios y al prójimo» (San Cirilo de Alejandría).
Jesús camina hacia Jerusalén (cf. Lc 9,51), atravesando aldeas de Galilea y la Pereya, tierras de labradores y de higos dulces, bajo el yugo político de Roma y la inquieta administración de Herodes Antipas (cf. Lc 3,1). La Pax Romana garantiza calzadas y tributos, pero no la paz del corazón. La religión de Israel vive una tensión fecunda y dolorosa: fariseos celosos de la Ley, escribas custodios de la Tradición, saduceos cercanos al poder del templo, y el pueblo sencillo, que suspira por la consolación de Dios. En ese clima, dos noticias hieren la conciencia colectiva: Pilato ha mezclado la sangre de unos galileos con la de sus sacrificios, y la torre de Siloé cayó sepultando a dieciocho (cf. Lc 13,1-4). Un gobernante brutal y un accidente absurdo: la pregunta late en todas las épocas—¿por qué el mal? Jesús no entra en curiosidades morbosas ni en cálculos de culpa: desplaza la atención hacia el “hoy” de Dios, el kairós de la conversión.
Luego cuenta una parábola de resonancias agrícolas: una higuera estéril plantada en una viña, protegida y visitada, pero sin fruto (cf. Is 5; Miq 7,1). El dueño exige justicia, el viñador suplica paciencia y promete cavar, abonar, esperar. Entre justicia y misericordia, el tiempo se vuelve gracia. La historia de Israel—y la nuestra—aparece como viña amada (Is 5,1-7) que el Señor visita buscando fruto (Os 9,10). Jerusalén es el horizonte; el árbol somos nosotros.
Meditación
Queridos hermanos: ¿cuál es el mensaje que Jesús nos transmite a través de su Palabra?
«Si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera» (Lc 13,3.5). La sentencia no es látigo, sino campana: despierta antes de que la noche nos sorprenda. Jesús niega la aritmética cruel que identifica desgracia con culpa (cf. Jn 9,1-3), y propone el examen más verdadero: no lo que sufrieron “ellos”, sino qué hago “yo” con el tiempo que Dios me regala. La higuera de la parábola vive de préstamos: tierra ajena, cuidados ajenos, paciencia ajena. ¿Y el fruto? El Evangelio sugiere nombres para ese fruto: obras de misericordia (Mt 25,31-46), conversión del corazón (Mc 1,15), permanencia en la vid para llevar «fruto abundante» (Jn 15,5.8), fe que actúa por la caridad (Gál 5,6). El viñador—icono de Cristo—no se resigna: cava (rompe la costra de nuestras rutinas), echa estiércol (mezcla humilde de humus y cuidado), y pide un año más (un “hoy” más: Sal 95,7). Benedicto XVI decía que el cristianismo no es ante todo una idea, sino un encuentro que abre horizonte y da forma a la vida (cf. Benedicto XVI, Deus caritas est 1; Spe salvi 2); ese encuentro se vuelve fecundo cuando dejamos de preguntarnos “¿por qué a ellos?” y comenzamos a suplicar “¿qué quieres de mí hoy?”.
San Pablo advierte: «Ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación» (2 Co 6,2). No sabemos cuándo caerá nuestra “torre de Siloé”, pero sí sabemos que el Esposo pasa y llama (Ap 3,20). La paciencia de Dios no es permiso para la pereza, sino urgencia amorosa. Convertirse es pasar de ser consumidor de gracias a colaborador del Viñador.
¡Jesús, María y José nos aman!
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Sábado de la XXIX semana del Tiempo ordinario
25 de Octubre 2025
Primera Lectura
Romanos 8, 1-11
Hermanos: Ya no hay condenación que valga contra los que están unidos a Cristo Jesús, porque ellos ya no viven conforme al desorden egoísta del hombre. Pues, si estamos unidos a Cristo Jesús, la ley del Espíritu vivificador nos ha librado del pecado y de la muerte. En efecto, lo que bajo el régimen de la ley de Moisés era imposible por el desorden y egoísmo del hombre, Dios lo ha hecho posible, cuando envió a su propio Hijo, que se hizo hombre y tomó una condición humana semejante a la nuestra, que es pecadora, y para purificarnos de todo pecado, condenó a muerte al pecado en la humanidad de su Hijo. De este modo, la salvación prometida por la ley se realiza cumplidamente en nosotros, puesto que ya no vivimos conforme al desorden y egoísmo humanos, sino conforme al Espíritu.
Ciertamente, los hombres que llevan una vida desordenada y egoísta piensan y actúan conforme a ella; pero los que viven de acuerdo con el Espíritu, piensan y actúan conforme a éste. Las aspiraciones desordenadas y egoístas conducen a la muerte; las aspiraciones conformes al Espíritu conducen a la vida y a la paz. El desorden egoísta del hombre es enemigo de Dios: no se somete, ni puede someterse a la voluntad de Dios. Por eso, los que viven en forma desordenada y egoísta no pueden agradar a Dios.
Pero ustedes no llevan esa clase de vida, sino una vida conforme al Espíritu, puesto que el Espíritu de Dios habita verdaderamente en ustedes.
Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. En cambio, si Cristo vive en ustedes, aunque su cuerpo siga sujeto a la muerte, a causa del pecado, su espíritu vive a causa de la actividad salvadora de Dios.
Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, habita en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús de entre los muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales, por obra de su Espíritu, que habita en ustedes.
Salmo Responsorial
Salmo 23, 1-2. 3-4ab. 5-6
R. Haz, Señor, que te busquemos.
Del Señor es la tierra y lo que ella tiene,
el orbe todo y los que en él habitan,
pues él lo edificó sobre los mares,
él fue quien lo asentó sobre los ríos. R.
R. Haz, Señor, que te busquemos.
¿Quién subirá hasta el monte del Señor?
¿Quién podrá entrar en su recinto santo?
El de corazón limpio y manos puras
y que no jura en falso. R.
R. Haz, Señor, que te busquemos.
Ese obtendrá la bendición de Dios,
y Dios, su salvador, le hará justicia.
Esta es la clase de hombres que te buscan
y vienen ante ti, Dios de Jacob. R.
R. Haz, Señor, que te busquemos.
Aclamación antes del Evangelio
Ezequiel 33, 11
R. Aleluya, aleluya.
No quiero la muerte del pecador,
sino que se arrepienta y viva, dice el Señor.
R. Aleluya.
Evangelio
Lucas 13, 1-9
En aquel tiempo, algunos hombres fueron a ver a Jesús y le contaron que Pilato había mandado matar a unos galileos, mientras estaban ofreciendo sus sacrificios. Jesús les hizo este comentario: “¿Piensan ustedes que aquellos galileos, porque les sucedió esto, eran más pecadores que todos los demás galileos? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿piensan acaso que eran más culpables que todos los demás habitantes de Jerusalén? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán de manera semejante”.
Entonces les dijo esta parábola: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viñedo; fue a buscar higos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Mira, durante tres años seguidos he venido a buscar higos en esta higuera y no los he encontrado. Córtala. ¿Para qué ocupa la tierra inútilmente?’ El viñador le contestó: ‘Señor, déjala todavía este año; voy a aflojar la tierra alrededor y a echarle abono, para ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortaré’ ”.
🕯𝐎𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐚𝐧̃𝐚𝐧𝐚, viernes 24 de octubre 2025🕊
Padre eterno, te ofrecemos el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, para el perdón de nuestros pecados y del mundo entero. Por su dolorosa pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.
Espíritu Santo: te pedimos que inspires siempre nuestros pensamientos, palabras y acciones, para contribuir a la reconciliación de las personas en medio de sus diferencias; quítanos la ceguera para ver cada uno de tus signos.
Amado Jesús, Amor de los amores, mira con bondad y misericordia los corazones de los moribundos y lleva al cielo a todos los difuntos, especialmente, a aquellos que más necesitan de tu misericordia.
Madre Santísima, protégenos ante las asechanzas del maligno e intercede ante la Santísima Trinidad por nuestras peticiones. Amén.
“Escucha los Avisos que te Manda Dios” | Homilía: Viernes Sem. XXIX T.O. (24-10-25) | P. Santiago M.
✅ (LA GRACIA DE HOY, Viernes 24 de Octubre, 2025)
Por Fray Nelson Medina, OP.
Discernir los signos de los tiempos.
Jesús nos invita a ubicarnos y a comprender lo que debemos hacer, aprendiendo a discernir los signos de los tiempos y a reconocer las fuerzas que buscan dominar el mundo.
📖 XXIX SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO – CICLO C |24 DE OCTUBRE 2025
📜𝑹𝒆𝒇𝒍𝒆𝒙𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝒍𝒂𝒔 𝑳𝒆𝒄𝒕𝒖𝒓𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝑯𝒐𝒚📜🔥
«No os durmáis en la indiferencia, hermanos. El Señor os llama a discernir los signos de los tiempos. Como quienes saben interpretar el cielo y la tierra, así debéis aprender a interpretar la presencia de Dios en vuestra vida. No dejéis para mañana la reconciliación que podéis hacer hoy, porque el tiempo es incierto y el juicio es seguro. Que vuestra vida sea un acto constante de amor y de conversión, pues solo en la búsqueda del Señor encontraréis la verdadera paz» (San Agustín).
El pasaje evangélico de hoy está referido a dos temas fundamentales: el primero, el llamado de Jesús a aprender a leer con lucidez los signos de los tiempos, y el segundo es una exhortación a la reconciliación con el prójimo, antes de que sea demasiado tarde.
A través de un ejemplo de la naturaleza, Jesús nos hace ver que la aplicación de los ojos de la mente y del corazón puede servir para identificar y analizar las novedades del momento que nos toca vivir. Así, Jesús pasa de la meteorología al tiempo mesiánico, este último como sinónimo de eternidad. Pasa del análisis humano al discernimiento iluminado por la fe. Jesús también hace un llamado a la reconciliación; es decir, a generar el espacio propicio donde la reconciliación sea posible.
Meditación
Queridos hermanos: ¿cuál es el mensaje que Jesús nos transmite a través de su Palabra?
«Muchos de nuestros contemporáneos difícilmente llegan a conocer los valores permanentes y a compaginarlos con exactitud al mismo tiempo con los nuevos descubrimientos. La inquietud los atormenta, y se preguntan, entre angustias y esperanzas, sobre la actual evolución del mundo. El curso de la historia presente en un desafío al hombre que le obliga a responder. Cree la Iglesia que Cristo, muerto y resucitado por todos, da al hombre su luz y su fuerza por el Espíritu Santo a fin de que pueda responder a su máxima vocación… Igualmente cree que la clave, el centro y el fin de toda la historia humana se halla en su Señor y Maestro» (Gaudium et Spes, Concilio Vaticano II).
El Señor nos pone un espejo: sabemos prever la lluvia, pero dejamos que la gracia nos sorprenda siempre tarde. El cielo del alma también tiene señales: la inquietud que no se calma con consumo (Ecl 1,8), la palabra que nos hiere dulcemente (Heb 4,12), el hermano que pide perdón y nos descubre duros (Mt 18,21-22). Jesús llama “hipocresía” a la disociación entre exactitud en lo pequeño y ceguera en lo esencial. Benedicto XVI recordaba que la fe es razón dilatada por el amor: una inteligencia que se deja “ensanchar” por la verdad de Dios hasta leer la realidad en su profundidad pascual (cf. Deus caritas est, 28).
La segunda imagen —el adversario camino del juez— traduce el hoy de la conversión. No difieras, dice la Sabiduría (Sab 5,7; 2 Cor 6,2). Reconcíliate «mientras van de camino» (Lc 12,58): es decir, en el camino de la vida, antes de que los hábitos se solidifiquen. El Nuevo Testamento insiste: «No se ponga el sol sobre vuestro enojo» (Ef 4,26); «si recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti… ve primero a reconciliarte» (Mt 5,23-24).
Jesús nos libra de dos engaños: fatalismo (“ya cambiaré cuando Dios quiera”) y perfeccionismo paralizante (“cuando todo esté ordenado, daré el paso”). La verdad evangélica es nupcial: Dios visita y espera respuesta. Hoy, ¿qué signo estás leyendo y no obedeces? ¿A quién debes llamar para cerrar una deuda moral? ¿Qué decisión postergas sabiendo que el Evangelio ya la iluminó (Rom 13,11-12)? El Señor no quiere que seamos meteorólogos del cielo e indecisos del alma. Quiere discípulos que, al ver la nube de su Palabra, abran campos y corazones.
¡Jesús, María y José nos aman!
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Viernes de la XXIX semana del Tiempo ordinario
24 de octubre 2025
Primera lectura
Romanos 7, 18-25
Hermanos: Bien sé yo que nada bueno hay en mí, es decir, en mi naturaleza humana deteriorada por el pecado. En efecto, yo puedo querer hacer el bien, pero no puedo realizarlo, puesto que no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero; y si hago lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado, que habita en mí.
Descubro, pues, en mí esta realidad: cuando quiero hacer el bien, me encuentro con el mal. Y aunque en lo más íntimo de mi ser me agrada la ley de Dios, percibo en mi cuerpo una tendencia contraria a mi razón, que me esclaviza a la ley del pecado, que está en mi cuerpo.
¡Pobre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo, esclavo de la muerte? ¡La gracia de Dios, por medio de Jesucristo, nuestro Señor!
Salmo Responsorial
Salmo 118, 66. 68. 76. 77. 93. 94
R. Enséñame, Señor, a gustar tus mandamientos.
Enséñame a gustar y a comprender, tus preceptos,
pues yo me fío de ellos.
Tú, que eres bueno y haces beneficios,
instrúyeme en tus leyes.
R. Enséñame, Señor, a gustar tus mandamientos.
Señor, que tu amor me consuele,
conforme a las promeses que me has hecho.
Muéstrame tu ternura y viviré,
porque en tu ley ha puesto mi contento.
R. Enséñame, Señor, a gustar tus mandamientos.
Jamás olvidaré tus mandamientos,
pues con ellos me diste vida.
Soy tuyo, sálvame,
Pues voy buscando tus leyes.
R. Enséñame, Señor, a gustar tus mandamientos.
Aclamación antes del Evangelio
Cfr Mateo 11, 25
R. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque has revelado los misterios del Reino
a la gente sencilla.
R. Aleluya.
Evangelio
Lucas 12, 54-59
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: "Cuando ustedes ven que una nube se va levantando por el poniente, enseguida dicen que va a llover, y en efecto, llueve. Cuando el viento sopla del sur, dicen que hará calor, y así sucede. ¡Hipócritas! Si saben interpretar el aspecto que tienen el cielo y la tierra, ¿por qué no interpretan entonces los signos del tiempo presente? ¿Por qué, pues, no juzgan por ustedes mismos lo que les conviene hacer ahora?
Cuando vayas con tu adversario a presentarte ante la autoridad, haz todo lo posible por llegar a un acuerdo con él en el camino, para que no te lleve ante el juez, el juez te entregue a la policía, y la policía te meta en la cárcel. Yo te aseguro que no saldrás de ahí hasta que pagues el último centavo''.
🕯𝐎𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐚𝐧̃𝐚𝐧𝐚, jueves 23 de octubre 2025🕊
Señor, tu palabra me advierte que "el que no junta, desparrama" porque, o estoy contigo o estoy contra ti. Esto me hace reflexionar en que cuando pierdo la gracia me convierto en un instrumento de destrucción, dañándome a mí mismo y dando un mal testimonio a los demás.
Padre eterno, haz que, llenos de entusiasmo, vivamos con fraternidad y solidaridad, mostrando a todos el camino de la salvación que Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, nos enseña.
Amado Jesús, manso y humilde de corazón, tú que conoces nuestras debilidades, te suplicamos que hagas nuestros corazones semejantes al tuyo. Haz que sintamos en nuestros corazones el fuego de tu amor divino y transformador.
Espíritu Santo: te pedimos que inspires siempre nuestros pensamientos, palabras y acciones, para dar testimonio de Nuestro Señor Jesucristo, especialmente, cuando nos encontremos en medio de los conflictos y tribulaciones.
Amado Jesús, misericordioso Salvador, concede la luz de tu amor y salvación a todas las personas agonizantes y lleva al banquete celestial a todos los difuntos, en especial, a aquellos que partieron en un momento de falta de lucidez espiritual.
Madre Santísima, Esposa del Espíritu Santo, Madre de la Divina Gracia, ayúdanos en nuestra lucha contra el mal e intercede ante tu Hijo amado por nuestras peticiones. Amén.
✅ (LA GRACIA DE HOY, Jueves 23 de Octubre, 2025)
Por Fray Nelson Medina, OP.
Las acciones tienen consecuencias: ¿A quién estás sirviendo?
Todo lo que hacemos tiene consecuencias. Debemos preguntarnos a quién servimos: ser esclavo de Dios significa poner cuerpo, alma y servicio a Su disposición, dándole el primer lugar en nuestra vida.
Otros textos resuenan: «Bienaventurados los limpios de corazón» (Mt 5,8), porque ven y deciden; «no amen al mundo» cuando se opone a Dios (1 Jn 2,15-17); «No se conformen a este mundo» (Rom 12,2). El fuego del Señor pasa por la prueba: «como el oro en el crisol» (Sab 3,6). ¿Me dejo quemar por la verdad del Evangelio en mis afectos, mi trabajo, mis opciones cívicas? Ésa es la división que salva: cortar con lo que impide amar más y mejor.
¡Jesús, María y José nos aman!
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📖 XXIX SEMANA DE TIEMPO ORDINARIO – CICLO C |23 DE OCTUBRE 2025
📜𝑹𝒆𝒇𝒍𝒆𝒙𝒊𝒐́𝒏 𝒅𝒆 𝒍𝒂𝒔 𝑳𝒆𝒄𝒕𝒖𝒓𝒂𝒔 𝒅𝒆 𝑯𝒐𝒚📜🔥
Romanos 6, 19-23
San Pablo termina esta primera exposición, que podríamos llamar "exterior", sobre el pecado (el capítulo 7 hablará del mismo tema pero desde la perspectiva interna del hombre), con una frase que debe de quedar grabada a fuego en nuestro corazón: EL PECADO PAGA CON LA MUERTE. Esto no siempre es fácil de comprender, como él mismo lo dice y menos en este momento de nuestra historia en donde todo busca ser explicado por medio de la ciencia y de la psicología. Debemos entender que el pecado es una realidad que afecta toda nuestra vida y no sólo nuestra parte espiritual (el alma), por ello sus consecuencias se hacen evidentes en nuestra vida y en nuestro entorno. El pecado destruye todo lo que encuentra a su paso: destruye nuestra sociedad, nuestros hogares, amistades; nos quita la alegría, la paz, la felicidad y nos hace ser personas solas, tristes, llenas de temores, remordimientos y angustias. No existe en el mundo una fuerza tan destructiva como el pecado. No permitas que esta fuerza destructora se apodere de ti y de tu entorno; pon tu vida en las manos del Señor, de quien recibirás gracia y poder para construir la sociedad del amor: busca evitar las ocasiones próximas de pecado, mantente lejos del león y no serás devorado.
Lucas 12, 49-53
«No es un fuego que destruya los bienes, sino ése que hace germinar la buena voluntad y enriquece los vasos de oro de la Casa del Señor… Ese fuego divino que agosta los deseos terrenos, suscitados por los placeres mundanos, los cuales deben perecer como obra de la carne… El fuego del Señor es una luz eterna y con ese fuego es con el que se encienden las lámparas de los que esperan la llegada del Señor… Es el fuego que ilumina lo íntimo del corazón… Con ese fuego nos infunde la devoción, consuma en nosotros la perfección… Con su presencia arroja luz sobre los misterios» (San Ambrosio).
En el texto de hoy, Jesús utiliza imágenes poderosas para transmitir su mensaje. Habla de un “fuego” que quiere encender, un fuego que simboliza el Espíritu Santo y la purificación que él trae al mundo. Además, menciona un “bautismo” con el cual debe ser bautizado, refiriéndose a su pasión y muerte. Este lenguaje intenso refleja la naturaleza divisiva de su mensaje. La llegada del Reino de Dios implica una elección, una decisión radical que muchas veces causa tensiones y divisiones incluso en los ámbitos más íntimos, como la familia. Estas divisiones no son el deseo de Jesús, sino la consecuencia inevitable de optar por él y su mensaje. La opción por Jesús no admite neutralidad, necesariamente provoca división porque implica amarlo incondicionalmente. Es la opción que define al cristiano.
Meditación
Queridos hermanos: ¿cuál es el mensaje que Jesús nos transmite a través de su Palabra?
«Yo he venido a prender fuego sobre la tierra, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo!» (Lc 12,49). Ese fuego no es violencia: es el Espíritu Santo, Amor que ilumina y consume la escoria (cf. Hch 2,3; Rom 5,5). Jesús confiesa su bautismo pendiente —la Pasión— que hará estallar ese incendio: de su costado nace la Iglesia (Jn 19,34), y en Pentecostés arde la misión. El mismo amor que consuela divide: separa lo verdadero de lo falso, lo absoluto de lo útil, lo eterno de lo efímero (cf. Heb 4,12). Cristo no provoca rencores domésticos; revela que ninguna lealtad —ni siquiera familiar— puede anteponerse al Reino (cf. Mt 10,34-37).
San Agustín enseñaba que la caridad es «ordenar el amor»: ordenar los amores para que Dios sea Dios y todo lo demás encuentre su lugar. Benedicto XVI dirá que la esperanza cristiana no anestesia; nos introduce en la responsabilidad de la verdad y del bien (Spe salvi). Por eso el Evangelio hiere dulcemente nuestras medias tintas: rompe pactos secretos con la comodidad, desnuda las ideologías que llaman “paz” a la indiferencia.
