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En la secundaria la cosa para mí fue bastante complicada. Aquí en Cuba por eso del 2011- 2012 empezó a surgir una moda basada en un género musical llamada Reparterismo. A lo mejor ya existía un poquito antes pero el momento en el que se explayaron y se volvieron notables fue aquel. Obras musicales de gran renombre como Kimba Pa ke Suene, Que viva la leche y Lo tuyo es Aceite de maní se popularizaron por aquella época haciendo que el nivel de talento fuera directamente proporcional a la higiene de la comida callejera promedio en la India. La cosa es que a ese tipo de adolescentes, que en ese momento representaban la mayoría, no les gustaban nada los raritos como yo que solo queríamos ver muñequitos chinos (que en realidad eran de Japón), jugar con cartas de Yugioh y pasarse todo el tiempo jugando con una maquinita. Así que empezó un momento caracterizado por la mayor guerra existente en este mundo después de la de la Pesadé contra la Payasá. Los reparteros contra los frikis. Los siguientes años de mi vida estuvieron marcados por muchas batallas y cambios de Pokémon, peleas de smash, y más cosas locas. Si te gustó este post. Deja un corazoncito, escribe un comentario y puede que hasta me de por contar mi adolescencia en Cuba. Que no creo que le importe a nadie... 😅😅 Espero que tengan un buen fin de año y que tomen un poco y se emborrachen mucho (con refresco) cuídense mucho y recuerden que este fue Jude y esto lo leyeron en @FreakTimex. PD: Plp, casi un año sin hacer esta mierda 😅😅 #Comedia #Storytime

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Así que cubanos al fin buscamos una manera de resolver ese pequeñisimo problema. De una manera creativa, porque no necesitas ser un experto para ser un gran artista. Así cogimos una radio de carga que ya no servía, le arrancamos el transformador, pelamos los cables, le pusimos esos cables a los contactos de las pilas de la Gameboy, lo pusimos en la corriente y a jugar...Eso pudo habernos electrocutado, causar un incendio, o hacer que la Gameboy nos explotara en la cara... ¡PERO NO! FUNCIONÓ. Lo bueno... Ahora podíamos jugar infinitamente... Lo malo, teníamos que estar en un solo lugar donde hubiera un toma corriente, que fuera un lugar iluminado, Y SIN MOVERNOS PORQUE SI SE DESCONECTABA EL CABLE SE APAGABA LA CONSOLA.... Un pequeño precio a pagar. Con el tiempo conseguimos otros juegos por ahí, Pokémon Esmeralda, Rojo Fuego y Donkey Kong Country o Super Mario World... conseguidos por supuesto en la tienda oficial de Nintendo Cuba. O como la llaman otros... Cambiarselas a otros niños por bolas, por merienda, o usar nuestra oratoria para convencerlos de que nos los vendieran a 50 pesos. Aun no se explicar por qué. Pero la Gameboy se terminó rompiendo y yéndose a la mierda. Posiblemente porque un día subió el voltaje o ve tu a saber. Fueron momentos duros para el yo de infantil. La cosa es que cuando no estaba jugando, viendo que cada vez había más series, y la fama de los discos DVD iba en alza, yo empecé a gastar todo el dinero que conseguía o me daban para ir a la escuela en comprar discos DVD vacíos en unos quiosquitos que habían antes y pertenecían a TRD en ir a casa de un señor que se llamaba Pedro a que me quemara los episodios de varias series de anime. Sobre todo casi me quedo pobre con Yu-Gi-Oh!, era ya 2010 y yo tenia 11 años cuando empezó la verdadera locura. El canal muitivision decidió romper con la tradición de solo poner animados infantiles en las tardes y clases televisivas todo el día, Y EMPEZARON A PONER ANIME MIENTRAS ESTABAMOS EN LA ESCUELA. El primero que pusieron para colmo estaba hasta en japonés y a mi ni tiempo me daba a leer los subtitulos porque los quitaban muy rápido, pero aún así yo no me perdía un capitulo. La serie estaba un poco extraña, era de gente que echaba carreras ilegales en moto mientras iba poniendo cartas en un tablero y los monstruos salían y se formaba tremenda locura mientras la policía los perseguía y cuando perdían se les apagaba la moto y probablemente se mataran. Era Yu-Gi-Oh 5D's, pero no cogió tanta fama por el tema de que estaba en japonés, pero ya cuando pusieron la serie original de Yu-gi-oh con tremendo doblaje castellano, ahí si partieron el bate. Durante el receso del medio día TODO EL MUNDO SE REUNÍA EN LAS AULAS A ver como dos locos con el pelo teñido en colores se gritaban cosas de un lado a otro, mientras ponian cartas en un tablero y fingían que les dolía cuando perdían puntos de vida. No había nada que hacer todos de pronto se volvieron fanáticos empedernidos de la serie de anime del niño con trastorno de bopolaridad con el pelo de pinchos que luchaba con el poder de la amistad, las trampas locas de un faraón, el corazón de las cartas y por supuesto con el infalible poder del guión contra las fuerzas del mal. Así que apareció un nuevo vicio que inundó toda Cuba: Las cartas de Yugioh. Pero como por supuesto aquí no tenemos tiendas de juegos y mucho menos un convenio con Konami ni For Kids, ver una carta original aquí era como ver un duende dando un paseo a lomos de un fénix por Centro Habana. Las cartas las imprimía cualquier random en una impresora en papel del malo, o cartón cutre y la vendia al precio de un pulmón. Los niños por supuesto se volvían locos con esto y las compraban por cantidades. Aunque estabamos gastando montones de dinero en simple papel. La mayoría usaba las cartas para venderlas, porque claro, una cosa hermosa de mi país es que puedes sacarle dinero a absolutamente cualquier cosa. Y las cartas de Yu-Gi-Oh eran un mercado en expansión:

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Como te puedes imaginar... Para nosotros esas máquinas eran lo último en potencia Gamer, eran la tiza. Así que Jonathan y yo, religiosamente íbamos todos los días al Joven Club a tener nuestra hora de "Tiempo de Máquina" como lo llamaban, pagabas 3 pesos y podías acceder durante una hora a hacer lo que te diera la gana en una computadora. Que que como te puedes imaginar no era mucho. Lo peor es que se hacían unas colas horribles, de niños y no tan niños que como mi colega y yo, querían meterle duro al gaming y tener su momento para dar clics y apretar botones. Hubiera sido otra cosa si hubiéramos tenido Internet... pero no, no había, así que era: jugar los 4 o 5 jueguitos que había ahí que si Zuma, que si Detective, que si Solitario y va que jode... AH Y POR SUPUESTO EL JUEGUITO DEL VIOLADOR 🤣 Era básicamente un jueguito donde eras un explorador que se metía en una aldea de indígenas cachondos y tenias que evitar que te desfloraran la retaguardia. Una hermosa experiencia. Aunque un par de añitos más tarde cambiaron esas Pentium III por modernas máquinas que eran el último grito de la técnica... Pentium 4... y asi por fin se pudo jugar Warcraft. Especialmente Warcraft III que volvió viciosos a todos e hizo que los servidores locales se volvieran lo más popular. Volviendo al momento que nos importa: Mi descubrimiento de Dragon Ball y de los Joven Club coincidió con que empezaron a poner Pokémon por la televisión... y asi fui dominado por ese oscuro espíritu que muchos llaman: El Vicio. Como cualquier infante medio loco de casi 10 años pero todavía, que cree que tiene super poderes, que va a salvar al mundo y le gustaba ver monstruos coloridos y bonitos partiéndose la madre... YO TAMBIÉN QUERIA TENER POKÉMON COMO EN LA SERIE!!! Necesitaba un Pikachu que le hiciera impact Trueno a quienes se burlaban de mi en la escuela, un charizard para que quemara con su lanzallamas a los que nunca me escogían para el equipo en educación física... Y un Warturtle para que no faltara nunca el agua en la casa... Ahora que lo pienso el impact Trueno de Pikachu podría haberlo usado para evitar los apagones que eran bastantes. Soñaba con tener mi propio Pokémon pero en aquel momento ver a Ash hacerlo fue épico! Tan épico como pudo serlo, todas las tardes Jonathan y yo nos reuniamos a ver la serie, descubriamos un nuevo Pokémon y cantábamos Yo quiero ser siempre el mejor, mejor que nadie más! Hasta que otra vez, Jonathan se apareció para salvar el dia con un aparatico de pilas que también decía Nintendo en su fachada, abajo decía Gameboy Advance, y tenía un solo Casete... Pokémon Amarillo. ¡ME VOLÓ LA CABEZA! Yo no sabía que era posible jugar videojuegos de modo portátil pero la prueba irrefutable la teníamos en las manos. ¡AL FIN TUVIMOS NUESTROS PROPIOS POKÉMON! Todo hubiera estado bien de no ser porque el juego se veía en Blanco y negro, era imposible guardar la partida por alguna razón. Asi que cada vez que íbamos a jugar había que empezar desde el principio razón por la cuál teníamos que tratar de llegar lo más lejos posible siempre para ver todo el juego completo. Además ESE MODELO DE GAMEBOY NO TENÍA LUZ EN LA PANTALLA! Así que si estabas fuera de la casa, NO IBAS A VER NADA, SI era de noche NO IBAS A VER NADA, Y SI POR CASUALIDAD SE IBA LA LUZ, cosa que era bastante común por aquellos años (y ahora también) estabas bastante jodido. PERO LO PEOR DE TODO: las pilas no le duraban absolutamente nada, una horita o dos jugando y al momento ya te quedabas sin pilas. Y como por supuesto no teníamos dinero para estar comprando pilas a cada rato, y mucho menos para comprar unas recargables. Nuestra primera opción fue robarnos las pilas del mando de la televisión, y funcionaba... momentáneamente. Pero ya la segunda vez que dejabas sin pilas el mando del televisor y tu madre te partía una escoba en la espalda porque quería ver la novela te ibas dando cuenta de que no era muy buena idea.

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Y EL ALMA DE NEGOCIANTE DE MI PADRE SE ACTIVÓ y ya estaba loco por alquilar el mio. Cosa que a mi no me gustó nada porque no me entusiasmó la idea de tener a varios desconocidos jugando con mi consola en la sala de mi casa sin yo poder tocarla. Así que la idea no fructisferó mucho. Pero igual se la prestamos a la vecina para poder ver unas cuantas películas. En algún punto apreció otra máquina como el VCD llamada DVD, en esta podías ver más de una película por disco. No era 1 sino 5. Una decisión creativa muy acertada al parecer porque los discos DVD se volvieron super populares rápidamente, y la gente empezó a quemar los llamados combos de Películas y a venderlos en sus portales, al principio costaban 50 o incluso 75 pesos, que era super caro teniendo en cuenta que el salario básico en aquella época rara vez llegaba a los 400 pesos, pero como se volvieron tan populares al final te los podías encontrar en 25 en casi todas partes. Estos discos eran prácticamente una Ludbox porque lo que decia la portada no siempre era lo que venia adentro, tu comprabas la temporada 1 de los Power Rangers y bien podías tener suerte y que si fuera, o encontrarte con que el disco tenía grabada una colección de Cine Pornografico francés de los años 70. (Experiencia propia, mi padre si lo disfrutó mucho) En fin, esa era la única manera que teníamos en Cuba de acceder a la películas o las series que no ponian por la televisión, nadie sabía de donde la gente que grababa los disco sacaba esas películas que nadie más podía tener pero tampoco nos importaba mucho. La cagada es que básicamente le grababan al disco lo que les daba la gana, y no mucho más. Ellos hacían esos combos con las películas que les salía del prepucio y después de haberlas visto pues tenias que ver eso mismo porque era lo que había. Eso o echarte la película del sábado de Cubavisión. Por allá de 2009 prácticamente todo el mundo vendia esos discos. Así que mi padre terminó comprando un reproductor DVD de segunda mano. Razón por la que mi madre casi lo mata con una escoba por hacer gastos innecesarios. Pero ya esa es otra historia. En la escuela, yo no era precisamente la definición de la palabra popular, mientras todo el mundo andaba oyendo al clan 537, las canciones de Daddy Yankee, montaban carriolas y jugaban a las cartas apostando dinero. Yo era el loquito que se la pasaba dibujando... Dije que dibujaba, no que lo hacía bien... Por ese tiempo tenía un solo amigo, Jonathan, este tipo era un crack porque consiguió un disco que tenia cantidad de películas de Dragon Ball y hasta varios capítulos sueltos. Así que le agradezco a este Salvador por presentarme a Goku. Te quiero Jonathan. Ver Dragon Ball me voló la cabeza, eran personas con super poderes que usaban su fuerza para pelear a los golpes con otras personas malvadas... Era como los Power Rangers pero más agrasivos y sin gente haciendo coreografías y soltando chispas... aquello era algo que jamas pondrían en la televisión cubana por ser muy violento, y a mi me encantó. No te podría decir cuantas veces vimos ese disco.... Pero cualquier número por debajo de 6 millones, es demasiado poco. Otra cosa que hacíamos era ir a los Joven Club de Computación... Estamos hablando de 2009 por ahí, un tiempo en la que tener una computadora en tu casa significaba que eras DIOS. El mismísimo príncipe de Dubai manejando tremendo Tesla de oro. CASI NADIE TENÍA COMPUTADORA, y los que tenían usaban lo último en tecnología de computadoras... de hace diez años... tremendas Pentium III que se Lageaban hasta de reproducir una canción y en las que se podían jugar con tremenda potencia los jueguitos del detective. Eran 64 Mb de Ram. Y para colmo a esas máquinas les metían Windows XP con tremendo par de huevos.

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Mentira no se veía bien nada, pero nosotros estábamos acostumbrados a ver el televisor con lloviznas y señal analógica así que aquello para mi era 4K. Tenía el casete de Super Mario, que venía también con el juego Duck Hunt incluido, y una pistola que se conectaba a la consola y podías cazar patos mientras el perro más hijo de su madre que yo haya visto en la vida se burlaba de tí de la manera más cruel posible. Mario fue de mis juegos favoritos, y también la causa de que mi mamá revolcara por el suelo la consola unas 5 o 6 veces porque jalaba el mando o le gritaba a mario cada vez que quería saltar. Jugué tantas veces ese juego de mario que al final lo divertido pasó a ser el ver que tan rápido podía pasármelo. Eso sí, los botones estaban duros como el diablo y hasta me hacían ampollas que dolían en los dedos.... pero eso eran minucias. Recuerdo que tenía también un juego de pelea llamado Double Dragon que iba de dos tipos que por alguna razón que yo nunca entendí tenían que caerse a piñas con otros tipos forzudos para ir avanzando por niveles, el clásico no se quien soy, no se que hago aquí, no se quienes son ustedes pero debo matarlos a palos, lo que se podría decir que fue mi primer Beat Em Up y también mi primer videojuego violento. Eso si no contamos Contra y Rambo que también estaban entre los casetes. ¿Me pregunto si eso podía considerarse Shooter? Supongo que sí. RECUERDO QUE TENÍA HASTA UN JUEGO QUE ERA SOBRE LA REVOLUCIÓN CUBANA Y LOS PROTAS ERAN FIDEL Y EL CHE. Tremenda fumada de yerba que se echó Nintendo ese dia... 😅 (Mira la foto del juego por ahí arriba) Uno de los momentos más felices de mi vida de infante fue cuando mi abuelo llegó un día de la calle con un casete completamente de color dorado, distinto a los demás casetes grises que yo había visto, y que en su portada decía The Legend of Zelda. Según me contó se lo compró a un hombre muy sucio que estaba sentado vendiendo varias cosas viejas en la plaza de cuatro caminos... No es como que tuviéramos tiendas de videojuegos, plataformas de compra Online o absolutamente cualquier otra forma de conseguir juegos. Asi que eso y un niño que pasó una vez por mi casa vendiendo un casete de Super Mario Bros 3 a 20 pesos fue lo más parecido a una EShop o una tienda de videojuegos que tuve alguna vez. Así pase dos años jugando a esos videojuegos, obsesionado con aquel control rectangular de 4 botones y una cruceta que me hacía sangrar las yemas de los dedos. En ese tiempo conseguir VHS se volvió más dificil asi que ver peliculas era cada vez mas complicado. La gente que antes los alquilaba ahora se estaban mudando poco a poco a otro formato, los que eran conocidos como VCD, estos eran discos a los que le podías grabar una sola película, pero cuando te aburrias de esa ya no podías grabarle nada encima... ¡Tremenda estafa! A los casetes les grababas y regrababas todo lo que te diera la gana siempre y cuando la cinta esa no se rompiera, y si daba la casualidad de que se rompía tenias metros y metros de cinta para jugar como un retrasado o usarla para hacerte un papalote. En fin que por aquellos tiempos coincidió con que la videocasetera de mi casa dejó de funcionar, así que comenzamos a prestarle mi Nintendo a una vecina y ella a cambio nos prestaba su reproductor VCD para así ver películas. No era mi cosa favorita del mundo porque me daba cosa pensar en otra gente soplando mis casetes, pero había tremendo aburrimiento así que situaciones desesperadas llevaban medidas desesperadas. Por ese tiempo también me enteré de que había un negocio por ahí de alquiler de "Ataris", en el cual la gente cobraba el hígado, por alquilar una Super Nintendo o una Nintendo 64 durante una hora... y no era ni alquilar, solo tenias que dejar a estas personas entrar a tu casa y jugar en la sala durante una hora.

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Pues mientras la mayoría de los niños "normales" prefería salir a revolcarse por el piso a recoger churre, jugar bolas a la verdad, empinar papalotes con cuchillas, chiringas de papel de libreta, o a jugar al trompo y a los escondidos rallandose las canillas. Yo tenia una especie de obsesión del diablo con ver televisión. Y como no tenía muchos amigos, solo uno que me prestaba sus juguetes a través del muro que separa nuestras casas, se podria decir que mi mejor amigo era mi televisor que por dentro era un Panda pero por fuera decía Phillips. Como salir a jugar con los demás estaba descartado mi yo de 6 años, se quedaba en casa viendo los mismos casetes una y otra vez como un maldito psicopata, ahora mismo no puedo ni contar cuantas veces vi la película de Jimmy Neutrón pero si no la vi más de 400 veces no la vi ninguna (y mira que para echarse ese clavo de película hay que tener un aguante espectacular). Ya por ese tiempo, tendría yo como 7 años, empezaron a poner por Cubavisión una de las primeras series que sacó al Friki viciado y medio loco que había en mí los POWER RANGERS: Gente en mallas apretadas de colores que se reventaban a piñazos y patadas con monstruos mal hechos de papel maché y soltaban chispas por alguna razón que no entenderá nadie jamás. YO AMÉ ESA SERIE. No sabía lo que era el género Tokkoatsu ni que estaba mirando la Remake norteamericana de una serie Japonesa llamada Super Sentai y realmente no me importaba, yo con ver a un megozord de plástico de bajo costo peleando contra monstruos que eran tipos disfrazados o marionetas en una maqueta a escala  yo era el niño mas feliz del mundo. Volvía todos los días corriendo de la escuela a esperar a que empezaran. Daban un capitulo diario y esa era una hora religiosa y sagrada para mí. Era como tu abuela viendo novelas turcas pero versión prepuberto. Dieron Power Rangers Fuerza salvaje, Dinotrueno, Tormenta Ninja, y SPD, y de pronto como si nada un día... no la pusieron más, ¡A QUIEN SE LE OCURRE HACER ESO! Esa mierda me rompió el corazón, ahí estuve yo de pendejo yendo a la misma hora a ver la televisión por casi un mes hasta que me resigné a que simplemente la serie se había acabado ahí. AUNQUE NUNCA LE DIERON UN CIERRE!!! MALDITO ICRT! Mis primeros roces con el mundo gamer vinieron un poquito después y fueron por ahí por el 2007 cuando mi tía le compró una consola de segunda mano a una vecina que tenía familia fuera del país y me la regaló. Aquel aparato llevaba más años metido en un sótano que los Simpsons en transmisión, hubo que sacarle más polvo y telarañas que al corazón de tu ex. Yo no sabía lo que eran las consolas ni los videojuegos, y mucho menos tenía idea de que significaba aquella palabra que rezaba en la tapa del aparato: Nintendo. Pero me enamoré. Aquello era increíble, con un mando conectado con un cable a una maquina podía controlar a un personaje que estaba dentro del televisor. Parecía una locura y a la misma vez tan lógico que mi yo niño no podía parar de preguntarse como nunca se había planteado algo así. Aquello debía ser lo último en tecnología definitivamente. Estaba presenciando el último grito de la técnica. Mis padres ignorando la evidencia escrita en la tapa me dijeron que eso se llamaba Atari, "A ti no te importa lo que diga ahi, todo eso es mentira eso es un Atari" Así que yo di por hecho que efectivamente estaba frente a un Atari. Pero al final no era un Atari, ni mucho menos lo último de la tecnología, era una consola llamada Nintendo Entertaiment System conocida como NES, una consola de 1985, pero que para mí, mis padres, y mis pocos amigos era sorprendente e innovador, era difícil creer lo bien que se veía.

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Cuba, la simple mención de ese nombre causa distintas sensaciones y pensamientos en las personas. Para algunos es una isla hermosa, repleta de playas, con bellas mujeres, arquitectura colonial ecléctica,  autos antiguos y gente muy bailadora con gusto innato por el deporte. Para otros es más parecido a un lugar lleno de apagones, colas interminables, internet super limitado y  del que se debe salir a toda costa para tener una vida mejor. Para mí, digamos que es el lugar donde nací, me crié y donde descubrí mi afición insana por el maní molido. Poca gente que no se haya fumado algo bien fuerte o se haya inhalado un borrador completo en una secundaria relacionaría a Cuba con la tecnología, el anime, los videojuegos o la comunidad Geek en general. Para casi el mundo somos, reyes en el deporte, extrovertidos, expertos en puñaladas y robos de tendederas y amantes de la música urbana. Pero tú y yo que nos sabemos el Lore completo de Pokémon, sabemos explicar el final de Evangelion y hemos visto 700 veces Dany y el Club de los Berracos sabemos que eso no es así siempre. En mi caso se podria decir que desde niño yo siempre fui algo rarito, mientras los demás andaban jugando con trompos, bolas y juguetes normales, yo me pasaba todo el tiempo encerrado en casa jugando con piedras y palos a las que ponia nombre y las hacia pelear entre sí en un Battle Royale a muerte... Lo que causó que desde muy pequeño mi madre tuviera la leve sospecha de que o era autista o era mongolico, y ella estaba segura de que autista yo no era. Como nací en 1999, me tocó ser niño a principios de los años 2000, aquella época mundialmente marcada por el pop punk, el movimiento emo, la estética Edgy, la juventud Skater, gente yendo en pantalones de mezclilla a todas partes, vistiendo de negro, o colores muy vivos, que todo lo hacían parecer muy extremo y andaban exhibiendo la potencia de los primeros celulares mientras descubrían a los antepasados de las actuales redes sociales. Pero en Cuba la cosa era bastante distinta. Cuando yo era niño, en Cuba, en pleno 2005 o 2006 la mayoría de la gente no tenía idea de qué carajos era un teléfono celular, y mucho menos una red social (principalmente porque no conocíamos el internet) habiamos escuchado algunas leyendas sobre eso pero para nosotros internet y un unicornio eran lo mismo, un mito. Aún se usaban las videocaseteras VHS como única manera de ver películas. La gente grababa y regrababa en los casetes y había hasta personas que tenían bancos de películas en VHS que alquilaban a suerte de Blockbuster cubano, clandestino y de bajo costo. Nuestra única opción como niños era alquilar casetes de películas con el dinero que le sacábamos a nuestros padres o simplemente  ver Cubavión, que aunque tenía muy poca variedad y era una patada directo en la zona genital con unas colossus (literal te ponian La Sirenita todos los días y ya era preferible hasta ver La Mesa Redonda) fue gracias a ella que conocí los primeros animes que ví como: Remi, Marco, Sandybell, Voltus V o Mazinger Z que se entremezclaban con los animados de Disney más clásicos y nuestros queridos muñequitos cubanos. La verdad es que se entremezclaban tanto que yo creía que Voltus V era una serie del ICAIC porque el doblaje cubano que le metieron estaba fuerte, parecían las voces de Matojo y Cecilin y Coti, hasta había dos que se llamaban Juan y Pedro... Lo que nadie le puede quitar a esa serie es que la canción era la cosa más épica del mundo. Si nunca cantaste la canción  de Voltus V cuando niño. Pues capaz que eras sordomudo y tuviste que cantarla en lenguaje de señas. Lo peor de la televisión cubana era el hecho de que si se movía la antena con el aire se iba todo a la mismísima mierda. Para que mi mamá pudiera ver la novela mi papá tenía que subirse arriba del techo a mover la antena mientras desde abajo ella le gritaba: Ahí no, sigue moviendo... AHI SE VIO, MUEVE UN POQUITO PARA ATRÁS! Y en eso se le iba la mitad de la novela.

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Teniendo en cuenta los 6 millones de años que llevo sin publicar aquí es probable que hayan pasado tres cosas, la primera, es que seguramente no te acuerdas de mí ni de este canal  (y no te culpo porque ni siquiera mi mama se acuerda de mí), la segunda es que pensaste que tanto yo como Pecas estábamos más muertos que los servidores de Concord y tu vida sexual (no tan muertos como eso último), y la tercera es que puto el que lo lea. Y es que es así, entre mucho trabajo, universidad, apagones de más de 72 horas y los masarreales que pasaron de costar 1 peso a costar 70 si lo encuentras en rebaja la vida se ha vuelto más dura que un pan de la bodega al día siguiente.  Y pensando en todo esto me puse a darle vueltas a lo sencilla y feliz que era mi infancia y lo bonito que fue vivir sin tener que preocuparme por nada. Todo el rato era Hakuna Matata, y me dio por analizar... ¿Como terminé siendo este pedazo de Friki que soy ahora? Y claro, posiblemente te importa una mierda eso, y si es así. Tu problema macho, este canal es mio, así que prepárate porque aquí te tengo: MI INFANCIA GEEK EN CUBA.

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