Tacuara Revisited & Uncensored
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Revisión y continuación de @Tacuara tras la 𝘤𝘦𝘯𝘳𝘶𝘴𝘢 🇯🇪🇦🇷🏴☠️ 𝑵𝑶 𝑳𝑨 𝑷𝑨𝑹𝑨 𝑵𝑨𝑫𝑰𝑬
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«Estaba al pie de la cruz y no dormida, sino padeciendo su santísima alma y muriendo dura muerte» Santa Teresa de Jesús (Conc 3,11).
Septiembre, mes de los 7 Dolores de la Santísima Virgen María.
Las palabras del Juez Eugenio Alfredo Lopez hoy antes de su sentencia en el Consejo de la Magistratura.
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⚖️ JUSTICIA Y LIBERTAD DE EXPRESIÓN
Hoy, el Jurado de Enjuiciamiento resolvió la destitución del juez federal Alfredo López, acusado de mal desempeño a raíz de publicaciones realizadas en redes sociales.
Más allá de las posiciones políticas o ideológicas, el caso abre un debate que merece ser tomado con seriedad: ¿hasta dónde alcanza la libertad de expresión de un magistrado y dónde comienza el deber de imparcialidad, prudencia y decoro que exige la función judicial?
La Justicia debe ser independiente, pero también debe garantizar el debido proceso y el derecho a la defensa.
Llegó María Santísima a la edad de sesenta y siete años sin haber interrumpido la carrera y detenido el vuelo, ni mitigado el incendio de su amor y merecimiento desde el primer instante de su Inmaculada Concepción.
La disposición natural de su sagrado y virginal cuerpo y rostro era la misma que tuvo de treinta y tres años; porque desde aquella edad, nunca hizo mudanza del natural estado, ni sintió los efectos de los años ni de la senectud o vejez, ni tuvo arrugas en el rostro ni en el cuerpo, ni se le puso más débil, flaco y magro.
Cerró los virginales ojos y expiró. La enfermedad que le quitó la vida fue el amor. Y el modo fue que el poder divino suspendió el auxilio milagroso que le conservaba las fuerzas naturales para que no se consumiese con el ardor y fuego sensible que le causaba el amor divino.
El sagrado cuerpo de María Santísima, que había sido templo y sagrario de Dios vivo, quedó lleno de luz y resplandor y despidiendo de sí tan admirable y nueva fragancia que todos los circunstantes quedaron llenos de suavidad interior y exterior.
Sucedió este glorioso tránsito un viernes a las tres de la tarde, a la misma hora que el de su Hijo Santísimo y a los setenta años de edad, menos algunos días.
-Sor María de Jesús de Ágreda, Mística Ciudad de Dios.
