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Video de @ignotopics β™Ύ No tenemos una existencia separada de los demΓ‘s. Nuestra realizaciΓ³n es verdadera si tambiΓ©n realiza a los otros. Tener es como decir β€œno tener”, la existencia no tiene nada que ver con la posesiΓ³n. Es muy posible que lo que llamamos β€œmorir” sea despertar de lo que llamamos β€œrealidad”. A.J. β™Ύ

β™Ύ ΒΏCOMO ERA TU ROSTRO ANTES DE NACER? Cuando mi Maestro Ejo Takata me planteΓ³ esta adivinanza sagrada: ΒΏCuΓ‘l era tu rostro antes de que nacieras? la esquivΓ© respondiendo: β€œNo lo sΓ©, en ese entonces no tenΓ­a un espejo” Ejo me gritΓ³ β€œΒ‘Intelectual, aprende a morir!” El alma del sabio no se refugia en su cara, la atraviesa. No actΓΊa en nombre de Γ©l mismo sino en el del Misterio Supremo, creador del universo. Los que se identifican a su rostro, actΓΊan imponiendo sus modales ordinarios, su codicia, su egoΓ­smo, sus prejuicios... Cada rostro es semejante a un rΓ­o, avanza implacable hacia la vejez. Por mΓ‘s que a punta de cremas, adornos, operaciones, quiera permanecer para siempre igual, se va marchitando y deformando. Es una mΓ‘scara con ojos que solo saben mirar lo que llaman β€œafuera” sin saber volcarse hacia su abismo Γ­ntimo. Esos enmascarados viven sufriendo por no saber que llevan la inmortalidad dentro. Son mΓ‘scaras que imitan estar satisfechas, que exhiben con orgullo su hueco parecer. Rostros sin Dios Interior, telones de teatro, cΓ‘scaras insustanciales, Γ‘reas donde la superficie estΓ‘ en todas partes y el centro en ninguna. AJ β™Ύ

Este canal estΓ‘ dedicado Γ­ntegramente al gran genio Alejandro Jodorowsky y por lo tanto no es un canal polΓ­tico o que apoye las criptomonedas ni nada que suponga una futura desapariciΓ³n del dinero en efectivo. Sin embargo, a veces se visualizan anuncios publicitarios que son publicados directamente por telegram en este canal, sin retribuciΓ³n ni pedir permiso al propietario del canal. Es publicidad que telegram mete a cambio de permitir que particulared abran canales de difusiΓ³n. πŸ‘βœ¨ Pero eso no significa que el canal donde aparezcan dichos anuncios apoye lo que se anuncia, simplemente es el medio.

β™Ύ Usando la tΓ©cnica que habΓ­a aprendido cuando era mimo, imitΓ© que me zambullΓ­a en un ocΓ©ano, que nadaba hacia el fondo, que tomaba entre mis brazos una gran piedra, que regresaba a la superficie y que salΓ­a del agua. Seguro de la exactitud de mi respuesta, depositΓ© ante Ejo la invisible roca y esperΓ© su entusiasta aprobaciΓ³n. En lugar de eso me preguntΓ³ a quemarropa: -ΒΏCΓ³mo se llama esta piedra? Me quedΓ© mudo. TartamudeΓ©. -Se llama piedra... Se llama iluminaciΓ³n... Se llama Buda... Se llama Verdad... PodrΓ­a haber seguido buscando nombres. Ejo me hizo callar dΓ‘ndome un golpe con su bastΓ³n. -Β‘Intelectual, aprende a morir! Me dio rabia: eso ya me lo habΓ­a dicho antes. Me golpeΓ³ otra vez. -La iluminaciΓ³n no es una cosa. No es una meta ni un concepto. No es algo que se obtiene. Es una metamorfosis... Si el gusano pensara que la mariposa a la que da origen son alas y antenas que le crecen a Γ©l, no habrΓ­a mariposa. El gusano tiene que aceptar desaparecer, transformΓ‘ndose. Cuando el maravilloso insecto vuela, no queda en Γ©l nada del gusano. Juguemos: Yo soy tΓΊ y tΓΊ eres yo. Hazme la pregunta. ImitΓ© su acento japonΓ©s: -ΒΏCuΓ‘l es el nombre de esta piedra? Me respondiΓ³, imitando mi acento chileno: -Alejandro. ComprendΓ­: esa piedra era yo mismo, identificado con mi nombre, con mis imaginarios lΓ­mites, con mi lenguaje, con mi memoria. Sacar la piedra del ocΓ©ano profundo el mundo tal cual es: un sueΓ±o inexplicable significaba extraer mi identidad para darme cuenta de que era ilusoria, comprendiendo que entre el maestro y el discΓ­pulo no habΓ­a diferencia, que el uno era el otro, que la aparente multiplicidad era una eterna unidad. El maestro y las magas de A.J β™Ύ

β™Ύ TENGO UN MIEDO A MORIR QUE NO ME DEJA TRANQUILO. ΒΏQUΓ‰ PUEDO HACER? Hasta los 50 aΓ±os padecΓ­, como tΓΊ, el miedo a morir. Cuando yo tenΓ­a 5 aΓ±os, mi padre, ateo fanΓ‘tico, me dijo: β€œΒ‘Dios no existe! Β‘EnvejecerΓ‘s, morirΓ‘s y te pudrirΓ‘s! Β‘DespuΓ©s no hay nada!” Sin el paraΓ­so post- mortem que me inculcaban en la escuela, perdΓ­ toda aspirina religiosa. Aterrado, crecΓ­ sintiendo que mi cuerpo era un nido de gusanos… Cuando cumplΓ­ 9 aΓ±os, mi madre, entre sollozos causados por los puΓ±etazos que mi padre le habΓ­a dado, me dijo: β€œBorracho, tu padre me violΓ³. Naciste a pesar de que tratΓ© de abortarte. Β‘DespuΓ©s de parirte hice que me anudaran las trompas, para nunca mΓ‘s ser inseminada por ese asesino:.!” Desde entonces el miedo a morir empaΓ±Γ³ mi vida. Pese al psicoanΓ‘lisis que me hizo en Cuernavaca, MΓ©xico, el famoso terapeuta Eric From, el miedo fetal a ser expulsado del vientre de mi madre persistiΓ³ 50 aΓ±os. Mi encuentro con el monje Zen Ejo Takata, con quien meditΓ© durante 5 aΓ±os, mitigΓ³ mi angustia. Γ‰l me pidoΓ³ darle una respuesta a esta pregunta: β€œΒΏNo comienza, no termina, qiΓ© es?” No supe darle una respuesta satisfactoria.. Me gritΓ³: β€œΒ‘Intelectual, aprende a morir!”. ComprendΓ­ por fin cual era la raΓ­z de mi miedo. Β‘Morir era natural, mi miedo era mental! β€œSi dejas tu mente vacΓ­a de palabras, em silencio, tu angustia se esfumarÑ”… Cada vez que la idea que un dΓ­a tendrΓ­a que morir me torturaba, comencΓ© a dejar de pensar, no aferrΓ‘ndome a las palabras. ConvertΓ­a mi mente en un cielo azul por donde desfilaban como nubes las palabras, las dejaba venir e irse, sin atarme a ellas. Eso bastaba para calmarme, permitiendo que un sueΓ±o benΓ©fico me embargara. Me dijo Ejo Takata: β€œEn la noche cuando el deseo de dormir te embarga, por mΓ‘s que trates de percibir cuΓ‘ndo te duermes, nunca lo logras. No eres consciente de ese momento, simplemente sin darte cuenta, te duermes. Al despertar no sabes cuΓ‘nto has dormido. ΒΏUna hora, ocho horas, un dΓ­a entero? Imposible saberlo… Eso mismo te sucederΓ‘ en el momento de morir. En un segundo perderΓ‘s la conciencia, sin darte cuenta. Vacuidad sin un Yo que la perciba. Si hay algo despuΓ©s de la muerte, tal como te sucede cada dΓ­a al dormir y luego despertar, tu renacimiento te parecerΓ‘ instantΓ‘neo, aunque hayas reposado en la nada mil aΓ±os. Si no hay nada, no te darΓ‘s cuenta de nada. Los muertos no sufren. Enséñale a tu mente a morir. Suelta las amarras, vive libre. Lo que tΓΊ no puedes hacer, deja que se haga. El universo sabe lo que hace. Si tu mueres es porque el universo, (o Dios si asΓ­ quieres llamar al Misterio Sin Nombre) asi lo quiere.” Desde entonces, cada noche, cuando acude mi miedo fetal a la muerte, me desprendo de las palabras, dejo de pensar y me integro a mi Conciencia transparente., Sin darme cuenta me sumerjo en el sueΓ±o. Amigo mΓ­o, en lugar de torturarte por la muerte, aprende a alegrarte por la vida. A.J β™Ύ