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El Evangelio del dia

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Envío del Evangelio del Día

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homilía 22 de septiembre de 2022.m4a4.81 MB

homilía 21 de septiembre de 2022.m4a4.38 MB

homilía 20 de septiembre de 2022.m4a3.13 MB

homilía 19 de septiembre de 2022.m4a10.03 MB

homilía 18 de septiembre de 2022.m4a11.77 MB

homilía 17 de septiembre de 2022 (1).m4a4.85 MB

EVANGELIO Lucas 8, 4-15: En aquel tiempo se le juntaba a Jesús mucha gente y, al pasar por los pueblos, otros se iban añadiendo. Entonces les dijo esta parábola: "Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, y, al crecer, se secó por falta de humedad. Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo al mismo tiempo, lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena, y, al crecer, dio fruto el ciento por uno". Dicho esto, exclamó: "El que tenga oídos para oír, que oiga". Entonces le preguntaron los discípulos: "¿Qué significa esa parábola?" El les respondió: "A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del Reino de Dios; a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan. El sentido de la parábola es éste: La semilla es la palabra de Dios. Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. Lo que cayó entre zarzas son los que escuchan, pero con los afanes y riquezas y placeres de la vida se van ahogando y no maduran. Lo de la tierra buena son los que con un corazón noble y generoso escuchan la palabra, la guardan y dan fruto perseverando". Palabra del Señor. REFLEXIÓN: Escuchamos la parábola del sembrador y su explicación, ya lo que nos queda es que nuestro corazón sea un terreno apropiado a la Palabra y demos fruto abundante y no permitamos que el diablo nos la quite, que las pruebas nos debiliten la fe, ni mucho menos los afanes, las riquezas y los placeres de la vida ahoguen esa Palabra. Un feliz sábado en Cristo Jesús. P. William Cano Quintero. 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏

homilía 16 de septiembre de 2022.m4a4.14 MB

homilía 15 de septiembre de 2022.m4a9.07 MB

homilía 14 de septiembre de 2022.m4a12.27 MB

EVANGELIO Lucas 7, 31-35: En aquel tiempo, dijo el Señor: "¿A quién se parecen los hombres de esta generación? ¿A quién los compararemos? Se parecen a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros: "Tocamos la flauta y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis." Vino Juan el Bautista, que ni comía ni bebía, y dijisteis que tenía un demonio; viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: "Mirad qué comilón y qué borracho, amigo de publicanos y pecadores." Sin embargo, los discípulos de la sabiduría le han dado la razón." Palabra del señor. REFLEXIÓN: Para Colombia hoy no celebramos la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, ya que lo celebramos el 3 de mayo. Este evangelio nos muestra que aCristo le duele la incredulidad del pueblo quienes no creyeron ni en Juan Bautista ni en Él. Se escandalizan de Él. Esto es un obstáculo para la salvación, ignoran a Dios, no creen en su palabra. No permitamos que la incredulidad llegue a nosotros. Un feliz miércoles en Cristo Jesús. P. William Cano Quintero. 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏

homilía 13 de septiembre de 2022.m4a9.41 MB

homilía 12 de septiembre de 2022.m4a4.70 MB

homilía 11 de septiembre de 2022.m4a11.45 MB

EVANGELIO Lucas 15, 1-32: En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: "Ése acoge a los pecadores y come con ellos." Jesús les dijo esta parábola: "Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles: "¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido." Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse. Y si una mujer tiene diez monedas y se le pierde una, ¿no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas para decirles: ¡Felicitadme!, he encontrado la moneda que se me había perdido." Os digo que la misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta." También les dijo: "Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros." Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado." Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud." Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."" Palabra del Señor. REFLEXIÓN: Hoy escuchamos tres parábolas que podríamos describir como la misericordia de Dios reflejada en la alegría por el encuentro de lo perdido, del pecador que se convierte a Dios, que produce fiesta y gozo en cielo, y lo notamos más en la parábola del hijo pródigo o del padre misericordioso, quien perdona a su hijo y le restituye su dignidad. ¿Cuándo fue la última vez que te confesaste, que reconociste que eres pecador? Dios te espera, reconoce tu pecado, pídele perdón y Él con amor te perdonará.. Un feliz domingo en Cristo Jesús. P. William Cano Quintero. 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏

homilía 9 de septiembre de 2022.m4a6.29 MB