Círculo PYR
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La revista ECO-Identidad ha tenido a bien publicar un escrito de Círculo PYR sobre la cuestión ecológica y su significación en la vuelta a las raíces. @eco_identidad ⚡️
Sólo a través del profundo arraigo, de la identidad y del encuentro con el sentido propio en la manifestación puede brotar el fuerte roble que nos una a lo eterno e inmutable que da sentido a la danza cósmica de nacimiento y muerte que es la Naturaleza.
Honra tus orígenes. Afirma tu existencia.
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CÍRCULO PYR - El Delirio Colectivo. Argumentos contra el Gobierno de las Masas
"El consenso emocional genera que cualquiera de los acuerdos sociales afectivos consensuados no tenga permanencia, siendo la inestabilidad no el efecto colateral de la democracia, sino su ecología propia"
Leer aquí 👉🏻 ARTÍCULO
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"En la fabulación simbólica democrática ocurre lo mismo. El pueblo podrá hacer lo que le parezca mejor, si es que fuera capaz de asentar sus demandas, pero eso no hace al pueblo libre. Es más, defendemos que en la mayoría de los casos lo hace más siervo y prisionero de sus apetencias, que libre de estas... Así, se evidencia que la democracia, aun presentada como un modelo participativo orientado a la libertad, no solo es contradictoria en sí misma, sino que constituye la forma más ineficaz de garantizarla."
Este domingo ☝🏻
CÍRCULO PYR
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Sin raíces no hay dirección. Los orígenes no son arqueología muerta: son memoria, identidad y horizonte.
Europa se ha ordenado siempre por el linaje (ghénos), por el mito fundador y por el culto a los antepasados. Libertad, honor y pertenencia no nacen del aire: se transmiten en ese eje invisible que une al padre con el hijo y sostiene el destino de la comunidad.
La “cuestión indoeuropea” va más allá de localizar un punto en el mapa. Es reconstruir una lengua madre, unas formas sociales y políticas, una religión común y un ethos heroico compartido por los pueblos de Europa.
Las pruebas no vienen solo de la genética o la arqueología, metodologías de apoyo, sino de algo más profundo: la lingüística comparada, la mitología de los Vedas, las Eddas y Homero, y las continuidades simbólicas que revelan un mundo común.
Todos los caminos serios apuntan a una matriz nórdico-centroeuropea, forjada en un proceso de milenios.
https://circulopyr.substack.com/p/la-cuna-del-trueno-blanco-tras-las
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La situación que vivimos no nos permite tomar distancia con la realidad. Asumir la realidad es asumir que estamos en guerra, “nos quieren muertos” como se ha repetido estas semanas y aun así la realidad es todavía más dura, estamos perdiendo. ¿Crees que tus antepasados en las múltiples guerras que vivieron se dedicarían a realizar comentarios irónicos en vez de luchar?. El recorrido realizado por distintos autores en este artículo pretende mostrar que estas actitudes son propias del capitalismo tardío y la modernidad de la que tanto deseamos huir. Replicandolas no hacemos más que perpetuar el sistema y cerrarnos la oportunidad de crear brechas en él.
NUEVO ARTÍCULO
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Bhagavad Gita IX, 16. Comentario de Sri Jnaneshvari:
Cuando esa conciencia se despierta, el buscador comprende: Yo soy las escrituras mismas y las prácticas que de ellas brotan.
Así, oh Pándava, Yo soy el sacrificio realizado según los preceptos sagrados.
Soy la oblación, el alimento ofrecido a los antepasados, el soma y las hierbas consagradas.
Soy la mantequilla, el fuego que la consume, la ofrenda y los conjuros que la acompañan.
Yo soy también el sacerdote que guarda la llama, pues ese fuego es una forma de Mí mismo.
Y aún más: soy las ofrendas que se depositan en el altar.
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Círculo PYR - Juventud sin Futuro: la Kings League y las Hamburguesas Lotus
https://circulopyr.substack.com/p/juventud-sin-futuro-la-kings-league
« Frente a la disolución caótica que amenaza con arrebatarnos todo aquello que nos ha forjado como comunidad desde tiempos inmemoriales, no queda más opción que plantar cara. Y hacerlo justo en el punto donde el sistema quiere que claudiquemos: en el arraigo. Echar raíces. Comprar propiedades. Formar familias. Tejer amistades sólidas con quienes realmente lo merezcan. Cultivar hábitos de vida saludables y en sintonía con los ritmos naturales.
Y sobre todo, llevar lo digital a lo físico y tangible. El combatiente identitario europeo no puede vivir solo en la pantalla. A la Kulturkampf digital debe sumarse la creación de espacios de luz físicos, palpables: lugares de camaradería y reunión, ajenos a las estructuras del Estado y los canales públicos, donde reconstruir bajo un sentido, en comunidad y con un destino compartido.»
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Círculo PYR - MÍRATE EN EL ESPEJO
«Cada uno debe aprender a vaciar su mente del ruido y la basura ideológica que le impide discernir con claridad lo correcto y lo incorrecto. Preguntarse de nuevo: ¿quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Hacia dónde voy? ¿Por qué?»
https://circulopyr.substack.com/p/mirate-en-el-espejo
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«La verdad incómoda es que no hay cañones apuntándonos ni invasores victoriosos celebrando en nuestras plazas -todavía-. Lo que nos ha traído hasta aquí no ha sido la espada del enemigo, sino la debilidad interior.»
Este domingo 👆🏻
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Cada aldea, cada comunidad popular, toda civilización y toda identidad étnica son expresión del principio agónico: la lucha por la existencia, la voluntad de vivir, de sobreponerse, de afrontar los desafíos y, si es necesario, de aplastar todo aquello que se interponga en el camino.
Si deseamos volver a ser una civilización floreciente, no hay otra vía que asumir de nuevo la misión del enfrentamiento y del dominio sobre todo aquello que intenta destruirnos.
«Toda la vida es una lucha eterna.
Quienes desean vivir, deben luchar.
Y quienes no quieran luchar en este mundo de combate perpetuo,
no merecen la vida.» 🦅☀️
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Vivir es luchar
Vivir es luchar. Toda oposición es generación.
Así lo enseñó Heráclito de Éfeso: el conflicto no destruye, sino que engendra jerarquías, distingue y ordena. No es anomalía, sino ley; no es ruina, sino fuerza creadora. Es principio de distinción y de renovación, fundamento de la cosmología y de la ética heroica indoeuropea.
Cada instante de vida es un combate total por mantener en marcha nuestro propio organismo. Cada generación en una familia es la lucha perpetua de los padres por sacar adelante a los hijos.
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Honra a tus Ancestros
Los antepasados, como causa fundamental de nuestra existencia, merecen devoción y sacrificio. Su legado sostiene no solo la vida física y mental, sino también la dimensión absoluta de la existencia. El culto a los antepasados nunca se omite: incluso quienes se orientan hacia la Liberación espiritual sin seguir un camino paternal reconocen en sus padres y linaje una causa esencial de su ser. El sacrificio en honor a los antepasados tiene la eficacia de unir pasado y presente, enlazando causas y efectos, y permitiendo que la existencia actual se convierta en un medio para el autoconocimiento y el conocimiento de los dioses, entendidos como una misma realidad.
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Sangre, Fuego y Juramentos: El Männerbund y la forja de una auténtica élite
"Más que un simple fenómeno histórico, el Männerbund funcionó como una cadena iniciática que transmitía enseñanzas tradicionales de índole filosófica, marcial y ética a jóvenes varones indoeuropeos."
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Europa y Tradición laten al unísono desde la noche de los tiempos. Como recordaba Adriano Romualdi, ambos conceptos resultan inseparables, aunque históricamente problemáticos. Los europeos debemos reencontrar nuestra propia tradición, y ese camino exige volver la mirada a nuestro pasado más remoto: a la época en que nuestros antepasados formaban un solo pueblo primordial, habitaban una misma patria originaria y pronunciaban, con un único timbre, la lengua primera. Desde entonces, ese eco nos persigue y nos reclama.
Recuperar esa raíz requiere algo más que memoria: obliga a girar el rostro hacia la aurora de nuestro pueblo y beber de su fuentes. De ese núcleo brota la energía capaz de templar nuevas armas y levantar un orden nuevo, luminoso, fiel a los principios que nos forjaron.
Estos principios son hijos de una cosmovisión que se sostenía en un Padre uránico del cielo diurno como figura divina central; en el culto al sol y al fuego; en la división sagrada de las funciones comunitarias; en la ética heroica como modelo ideal; en la estructura patriarcal y la domus como centro de poder; en la sacralización del espacio y de la naturaleza.
No es un reconstruccionismo forzado de ruinas muertas, sino de insuflar con nueva sangre a un espíritu inmortal. No se trata de nostalgia, sino de fuerza: de reavivar la llama que aguarda bajo las cenizas.
Un carácter, una presencia y una contemplación del mundo acordes a nuestra verdadera naturaleza, nutridos por las fuentes tradicionales que nos transmitieron los descendientes históricos de aquella patria originaria.
Que la claridad solar, la sabiduría intelectiva y la entrega sacrificial de Apolo se unan al ímpetu telúrico, indómito y jubiloso de Dioniso. Que el arrebato visionario de Odín/Wotan se funda con la mano mutilada de Týr/Tiwaz, guardián del juramento y del Orden. Que el espíritu heroico, celeste y telúrico a la vez, vuelva a habitar entre nosotros.
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Nietzsche, al reflexionar sobre la guerra (Frühjahr 1884, 25[105]), no la entiende únicamente como conflicto armado, sino también como principio existencial, tanto de los pueblos como del filósofo en relación consigo mismo. De ella, afirma, es necesario aprender tres cosas:
- La primera: el hacer natural la muerte en el contexto del objetivo del combate. No podemos, no ya defender, sino vivir según unos principios sin atender cómo la propia extinción no solo es posibilidad, sino propiedad de dichos principios. Eso «nos hace venerables».
- La segunda es aprender a sacrificar todo (zum Opfer bringen). La guerra no solo implica muerte, sino una afirmación sin cálculo que parte de algo superior a los intereses humanos. No hay clemencia con nadie, porque no hay mesura.
- La tercera es concederse a la violencia y a la astucia (im Krieg Gewalt und List sich zugestehn) como férrea disciplina, pues no solo se trata de lucha, sino de consagrarse a aquello que define la guerra: la fuerza y la estrategia.
Reverencia a la muerte, sacrificio absoluto y astuta violencia serán los tres pilares con los que el santo de Röcken describiría las coordenadas de la vida como combate. No se puede concebir la vida del hombre sin una pulsión hacia la muerte. No hay plena humanidad sin una pulsión hacia la muerte. Freud la llamó Todestrieb y orientaba a lo irracional; Bataille lo vio como transgresión sagrada. Romper la norma deshumaniza y, al mismo tiempo, diviniza.
Esta pulsión adopta muchas formas: meditación, aniquilación de ciertos aspectos vitales, incluso procesos psíquicos de supervivencia o exposición a riesgos extremos. Filosofía, montaña, meditación, música y gimnasia... no son escapatorias, sino vías para afirmar y confrontar esta pulsión, explorando la violencia interior y sus límites.
No se trata solo de lucha física: se trata de disciplina, astucia y enfrentamiento consciente con lo extremo, lo crítico, lo límite. En este sentido, el fundamento del tantra budista e hindú se manifiesta como un método de confrontación con lo impuro: el uso de aquello que perturba los circuitos habituales de la mente como vehículo para alcanzar estados de contemplación límite. Lo prohibido, lo extremo, lo transgresor se convierte así en instrumento de transformación, permitiendo acceder a dimensiones de la experiencia que trascienden la mera existencia cotidiana.
Solo quien contempla la violencia con reverencia, sacrificio y astucia alcanza la comprensión de la vida como combate y de la muerte como maestra de la inmortalidad suprema.
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Gloria a Adriano Romualdi
9 de diciembre de 1940 - 12 de agosto de 1973
«Un nuevo día despunta sobre las cimas boscosas del más antiguo paisaje europeo, difundiendo una claridad auroral como la luz del Olimpo en los versos de Homero»
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De Officiis I.17.58
Cicerón aquí no se limita a enumerar deberes: los ordena con la precisión de un arquitecto. Primero invoca al “dios de los dioses, padre de todos” y, acto seguido, dirige la mirada hacia los padres biológicos y, por último, hacia la familia extensa. Esta gradación no es casual. Coloca al padre celestial como fuente de toda autoridad y, en un mismo eje sagrado, inscribe a los progenitores humanos.
La pietas —ese deber que une lo humano y lo divino— fluye desde el altar hasta el hogar, desde el templo hasta el umbral familiar. En Roma, honrar al padre significaba honrar a la divinidad que sostenía el orden del cosmos; olvidar a uno era traicionar a ambos.
El padre no sólo engendraba hijos: transmitía un linaje, una memoria y unos ritos que lo anclaban a los antepasados y, a través de ellos, a los dioses tutelares de la gens. Cada sacrificio en el larario, cada palabra en el consejo doméstico, prolongaba la voz de los mayores en el presente.
