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UN CURSO DE MILAGROS Coret_yn

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No importa cuando (dia o mes) comiences el Curso, continua en orden las lecciones hasta final de año. Luego el día 1 de ENERO vuelve a comenzar por la numero 1, eso es lo que hacemos todos los que practicamos Un Curso de Milagros. Estamos para ayudarte!!.

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*.AYUDA LECCIÓN 163*   *LA MUERTE NO EXISTE. EL HIJO DE DIOS ES LIBRE.*    Esta es una lección de una gran profundidad metafísica, que nos puede generar resistencias comprenderla si la abordamos desde la lógica del mundo.     El sistema de pensamiento del ego nos dice que la muerte es lo único seguro en este mundo, que la muerte es inevitable, que no podemos escapar de ella, estamos condenados a morir y no podemos liberarnos de la muerte.     Así que cuando decimos que la muerte no existe, alguien nos replicaría que todos los días muere gente, que en los cementerios todos los días entierran muertos, y también mueren animales y plantas, que la muerte es la única ley inexorable de este mundo.     Así que examinemos primero la idea del día y como nos la explica la lección.     "La muerte no existe. El Hijo de Dios es libre."  La idea está compuesta de dos oraciones:  "La muerte no existe." esta es una afirmación categórica que no se presta a dudas de ninguna clase. Niega a la muerte y afirma la vida eterna.     "El Hijo de Dios es libre." esta segunda oración, también es categórica. Nos dice que el Hijo de Dios está exento de la muerte, es inmortal, y por lo tanto, es libre de la creencia en la muerte, es libre de los pensamientos de miedo y muerte del ego.     La pregunta que podría surgir desde la lógica del mundo, sería ¿porque el Hijo de Dios es libre de la muerte? Recordemos la lección de ayer: "Soy tal como Dios me creó" y entre los atributos del Hijo de Dios, mencionamos entre otros, que es un espíritu inmortal, invulnerable, pleno, que no está sujeto al tiempo y tampoco a la muerte. Así que cuando él Curso menciona el término "Hijo de Dios" con mayúscula, se está refiriendo a nuestro Ser en el estado del Cielo, no al personaje que cree vivir en este mundo, que se identifica con un cuerpo y lo gobierna el tiempo y demás leyes del ego.     Así que no estamos ante una discusión médica o biológica acerca de la muerte, sino de una discusión metafísica.     Aclarado este aspecto, veamos como la lección define la muerte: "La muerte es un pensamiento" esta es una definición totalmente opuesta a la que el mundo considera como muerte, como el final de la vida de un cuerpo biológico. Pero el abordaje del Curso no es físico ni biológico.     El Curso no se dirige a los cuerpos si no a la mente. Y la naturaleza de la mente es inmortal, ilimitada y libre.     Desde esta perspectiva es imposible que el cuerpo pueda morir pues nunca ha existido, pues no es más que una proyección mental del ego para afirmar la separación en su propósito de negar el amor a través del miedo, y en este caso, el peor de todos los miedos, es el miedo a la muerte.     Siendo la muerte un pensamiento de la mente que se cree separada y dividida, adquiere en este mundo diversas formas para manifestarse. No sólo mueren cuerpos sino que también mueren deseos, expectativas y emociones.     Así que todas las formas de miedo, culpa y ataque se consideran formas de la muerte, y no sólo lo que tenga que ver con cuerpos, por ejemplo, murió el amor que esa pareja se tenía, le decretaron la muerte deportiva al atleta que consumió doping, etc. Muchas formas de muerte no las reconocemos como tales, la lección relaciona las siguientes:    "tristeza, miedo, ansiedad o duda; en forma de ira, falta de fe y desconfianza; preocupación por el cuerpo, envidia, así como en todas aquellas formas en las que el deseo de ser como no eres pueda venir a tentarte."    Todo pensamiento de tristeza, miedo, ansiedad o duda; son formas de muerte.     Todo pensamiento de ira, falta de fe y desconfianza; son formas de muerte.     Todo pensamiento de preocupación por el cuerpo, envidia, es una forma de muerte.     Todos los pensamientos en las que el deseo de ser como no eres, son formas de muerte.

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*REFLEXIONES SOBRE LA LECCIÓN 163* https://youtu.be/1JBL3eE_Ymc

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https://youtu.be/51CKauP-7Ec 8. Puede que los que veneran la muerte tengan miedo. Sin embargo, ¿pueden ser realmente temibles estos pensamientos? Si se diesen cuenta de que eso es lo que creen, se liberarían de inmediato. Éstos es lo que tú les vas a mostrar hoy. La muerte no existe, y renunciamos a ella en todas sus formas, por la salvación de ellos, así como por la nuestra. Dios no creó la muerte. Cualquier forma que adopte, por lo tanto, tiene que ser una ilusión. Ésta es la postura que hoy adoptamos. Y se nos concede poder mirar allende la muerte, y ver la vida que se encuentra más allá. 9. Padre nuestro, bendice hoy nuestros ojos. Somos Tus emisarios, y deseamos contemplar el glorioso reflejo de Tu Amor que refulge en todas las cosas. Vivimos y nos movemos únicamente en Ti. No estamos separados de Tu vida eterna. La muerte no existe, pues la muerte no es Tu Voluntad. Y moramos allí donde Tú nos ubicaste, en la vida que compartimos Contigo y con toda cosa viviente, para ser como Tú y parte de Ti para siempre. Aceptamos Tus Pensamientos como nuestros, y nuestra voluntad es una con la Tuya eternamente. Amén. https://youtu.be/51CKauP-7Ec

*🌀 Lección 163 🌀* — 12 de Junio — *La muerte no existe. El Hijo de Dios es libre.* https://youtu.be/51CKauP-7Ec 1. La muerte es un pensamiento que adopta muchas formas, las cuales a menudo no se reconocen. La muerte puede manifestarse en forma de tristeza, miedo, ansiedad o duda; en forma de ira, falta de fe y desconfianza; preocupación por el cuerpo, envidia, así como en todas aquellas formas en las que el deseo de ser como no eres pueda venir a tentarte. Todos esos pensamientos no son sino reflejos de la veneración que se le rinde a la muerte como salvadora y portadora de la liberación. 2. En cuanto que encarnación del miedo, anfitrión del pecado, dios de los culpables y señor de toda ilusión y engaño, el pensamiento de la muerte parece ser muy poderoso. Pues parece encerrar a todas las cosas vivientes en sus marchitas manos y a todos los deseos y esperanzas en su puño funesto, así como percibir toda meta únicamente a través de sus ojos invidentes. Los débiles, los indefensos, así como los enfermos se postran ante su imagen, al pensar que sólo ella es real, inescapable y digna de su confianza. Pues la muerte es lo único que inevitablemente llegará. 3. Todas las cosas excepto la muerte parecen ser inciertas y perderse demasiado pronto independientemente de cuán difícil haya sido adquirirlas. Ninguna de ellas parece ofrecernos seguridad con respecto a lo que nos ha de brindar, y son propensas a defrau­dar las esperanzas que una vez nos hicieron abrigar y a dejar tras sí un mal sabor de boca, en lugar de aspiraciones y sueños. Pero con la muerte se puede contar. Pues vendrá con pasos firmes cuando haya llegado su hora. Jamás cesará de tomar todo lo que tiene vida como rehén. 4. ¿Te postrarías ante ídolos como éste? Aquí la fortaleza y el poderío de Dios Mismo se perciben dentro de un ídolo hecho de barro. Aquí se proclama que lo opuesto a Dios es señor de toda la creación, más fuerte que la Voluntad de Dios por la vida, o que la infinitud del amor y la perfecta e inmutable constancia del Cielo. Aquí por fin se derrota la Voluntad del Padre y del Hijo, y se entierra bajo la lápida que la muerte ha colocado sobre el cuerpo del santo Hijo de Dios. https://youtu.be/51CKauP-7Ec 5. Impío ahora debido a la derrota, el Hijo de Dios se ha convertido en lo que la muerte quiere hacer de él. En su epitafio, que la propia muerte ha escrito, no se menciona su nombre, pues ha pasado a ser polvo. En él sólo se menciona lo siguiente: “Aquí yace un testigo de que Dios ha muerto”. Y esto es lo que la muerte escribe una y otra vez, mientras sus veneradores asienten, y, postrándose con sus frentes en el suelo, susurran llenas de miedo que así es. 6. Es imposible venerar a la muerte en cualquiera de las formas que adopta, y al mismo tiempo seleccionar unas cuantas que no favoreces y que incluso deseas evitar, mientras sigues creyendo en el resto. Pues la muerte es total. Bien todas las cosas mueren, o bien todas viven y no pueden morir. En esto no hay términos medios. Pues aquí nos encontramos de nuevo ante algo que es obvio y que debemos aceptar si queremos gozar de cordura: lo que contradice totalmente un pensamiento no puede ser verdad, a menos que se haya demostrado la falsedad de su opuesto. 7. La idea de que Dios ha muerto es algo tan descabellado que incluso a los dementes les resulta difícil creerlo. Pues implica que Dios estuvo vivo una vez y que de alguna manera murió, aparentemente asesinado por aquellos que no querían que sobreviviese. Al ser la voluntad de éstos más fuerte, pudo vencer a la Suya, y, de esta manera, la vida eterna sucumbió ante la muerte. Y al morir el Padre, murió también el Hijo.

*UCDM LECCIÓN 163* *12 de Junio*. ⬇ *La muerte no existe. El Hijo de Dios es libre.*
*UCDM LECCIÓN 163* *12 de Junio*. ⬇ *La muerte no existe. El Hijo de Dios es libre.*

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¿De qué te ha servido todo esto? Te has identificado con eso que odias, el instrumento de venganza y la aparente fuente de tu culpabilidad. Le has hecho esto a algo que no tiene significado, proclamándolo la morada del Hijo de Dios y haciendo luego que se vuelva contra él. 7. Éste es el anfitrión de Dios que tú has engendrado. Y ni Dios ni Su santísimo Hijo pueden hospedarse en una morada donde reina el odio, y donde tú has sembrado semillas de venganza, violencia y muerte. Esa cosa que engendraste para que estuviese al servicio de tu culpabilidad se interpone entre ti y otras mentes. Las mentes están unidas, pero tú no te identificas con ellas. Te ves a ti mismo encerrado en una celda aparte, aislado e inaccesible, y tan incapaz de establecer contacto con otros como de que otros lo establezcan contigo. Odias esta prisión que has construido, y procuras destruirla. Pero no quieres escaparte de ella ni dejarla indemne y libre de toda culpa. Continúa en la próxima lección... 🕊️

*LIBRO DE TEXTO* *18. EL FINAL DEL SUEÑO.* *VI. (1) Más allá del cuerpo.* 1. No hay nada externo a ti. Esto es lo que finalmente tienes que aprender, pues es el reconocimiento de que el Reino de los Cielos te ha sido restaurado. Pues eso fue lo único que Dios creó, y Él no lo abandonó ni se separó a Sí Mismo de él. El Reino de los Cielos es la morada del Hijo de Dios, quien no abandonó a su Padre ni mora separado de Él. El Cielo no es un lugar ni tampoco una condición. Es simplemente la conciencia de la perfecta unicidad y el conocimiento de que no hay nada más: nada fuera de esta unicidad, ni nada adentro. 2. ¿Qué otra cosa podría dar Dios, sino el conocimiento de Sí Mismo? ¿Hay algo más que se pueda dar? La creencia de que puedes dar u obtener otra cosa -algo externo a ti- te ha costado la conciencia del Cielo y la de tu Identidad. Y has hecho algo todavía más extraño, de lo cual ni siquiera te has percatado: has transferido la culpabilidad de tu mente a tu cuerpo. El cuerpo, no obstante, no puede ser culpable, pues no puede hacer nada por su cuenta. Tú que crees odiar a tu cuerpo, no haces sino engañarte a ti mismo. Odias a tu mente, pues la culpabilidad se ha adentrado en ella, y procura mantenerse separada de la mente de tu hermano, lo cual no puede hacer. 3. Las mentes están unidas; los cuerpos no. Sólo al atribuirle a la mente las propiedades del cuerpo parece posible la separación. Y es la mente la que parece ser algo privado, y estar fragmentada y sola. Proyecta su culpabilidad, que es lo que la mantiene separada, sobre el cuerpo, el cual sufre y muere porque se le ataca a fin de mantener viva la separación en la mente e impedir que conozca su Identidad. La mente no puede atacar, pero puede forjar fantasías y ordenarle al cuerpo que las exteriorice. Mas lo que el cuerpo hace nunca parece satisfacer a la mente. A menos que la mente crea que el cuerpo está realmente exteriorizando sus fantasías, lo atacará proyectando aún más culpabilidad sobre él. 4. En esto la mente está claramente engañada. No puede atacar, pero sostiene que sí puede, y para probarlo, se vale de lo que hace para hacerle daño al cuerpo. La mente no puede atacar, pero puede engañarse a sí misma. Y eso es todo lo que hace cuando cree que ha atacado al cuerpo. Puede proyectar su culpabilidad, pero no puede deshacerse de ella proyectándola. Y aunque es obvio que puede percibir la función del cuerpo erróneamente, no puede cambiar la función que el Espíritu Santo le asignó a éste. El cuerpo no es el fruto del amor. Aun así, el amor no lo condena y puede emplearlo amorosamente, respetando lo que el Hijo de Dios engendró y utilizándolo para salvar al Hijo de sus propias ilusiones. 5. ¿No te gustaría que los medios de la separación fueran reinterpretados como medios de salvación y se usasen para los fines del amor? ¿No le darías la bienvenida y le prestarías tu apoyo a este intercambio de fantasías de venganza por tu liberación de ellas? La percepción que tienes del cuerpo puede ser ciertamente enfermiza, pero no debes proyectar eso sobre él. Pues tu deseo de hacer que lo que no tiene la capacidad de destruir sea destructivo, no puede tener ningún efecto real. Lo que Dios creó sólo puede ser como Él quiere que sea, pues así lo dispone Su Voluntad. Tú no puedes hacer que Su Voluntad sea destructiva. Puedes, no obstante, forjar fantasías en las que tu voluntad entra en conflicto con la Suya, pero eso es todo. 6. Es una locura usar el cuerpo como chivo expiatorio sobre el que descargar tu culpabilidad, dirigiendo sus ataques y culpándolo luego por lo que tú mismo quisiste que hiciese. Es imposible exteriorizar fantasías, pues éstas siguen siendo lo que tú deseas y no tienen nada que ver con lo que el cuerpo hace. El cuerpo no sueña con ellas, y lo único que éstas hacen es convertirlo en un lastre en vez de en algo útil. Pues las fantasías han hecho de tu cuerpo tu "enemigo"; algo débil, vulnerable y traicionero, merecedor del odio que le tienes.