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UN CURSO DE MILAGROS Coret_yn

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No importa cuando (dia o mes) comiences el Curso, continua en orden las lecciones hasta final de año. Luego el día 1 de ENERO vuelve a comenzar por la numero 1, eso es lo que hacemos todos los que practicamos Un Curso de Milagros. Estamos para ayudarte!!.

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El ego no es más que la idea de que es posible que al Hijo de Dios le puedan suceder cosas en contra de su voluntad, y, por ende, en contra de la Voluntad de su Creador, la cual no puede estar separada de la suya. Con esta idea fue con lo que el Hijo de Dios reemplazó su voluntad, en rebelión demente contra lo que no puede sino ser eterno. Dicha idea es la declaración de que él puede privar a Dios de Su poder y quedarse con él para sí mismo, privándose de este modo de lo que Dios dispuso para él. Y es esta descabellada idea la que has entronado en tus altares y a la que rindes culto. Y todo lo que supone una amenaza para ella parece atacar tu fe, pues en ella es donde la has depositado. No pienses que te falta fe, pues tu creencia y confianza en dicha idea son ciertamente firmes. Continúa en la próxima lección... 🕊️

*LIBRO DE TEXTO* *21. RAZÓN Y PERCEPCIÓN.* *II. (1) Somos responsables de lo que vemos.* 1. Hemos repetido cuán poco se te pide para que aprendas este curso. Es la misma pequeña dosis de buena voluntad que necesitas para que toda tu relación se transforme en dicha; el pequeño regalo que le ofreces al Espíritu Santo a cambio del cual Él te da todo; lo poco sobre lo que se basa la salvación; el pequeño cambio de mentalidad por el que la crucifixión se transforma en resurrección. Y puesto que es cierto, es tan simple que es imposible que no se entienda perfectamente. Puede ser rechazado, pero no es ambiguo. Y si decides oponerte a ello, no es porque sea incomprensible, sino más bien porque ese pequeño costo parece ser, a tu juicio, un precio demasiado alto para pagar por la paz. 2. Esto es lo único que tienes que hacer para que se te conceda la visión, la felicidad, la liberación del dolor y el escape del pecado. Di únicamente esto, pero dilo de todo corazón y sin reservas, pues en ello radica el poder de la salvación: Soy responsable de lo que veo. Elijo los sentimientos que experimento y decido el objetivo que quiero alcanzar. Y todo lo que parece sucederme yo mismo lo he pedido, y se me concede tal como lo pedí. No te engañes por más tiempo pensando que eres impotente ante lo que se te hace. Reconoce únicamente que estabas equivocado, y todos los efectos de tus errores desaparecerán. 3. Es imposible que el Hijo de Dios pueda ser controlado por sucesos externos a él. Es imposible que él mismo no haya elegido las cosas que le suceden. Su poder de decisión es lo que determina cada situación en la que parece encontrarse, ya sea por casualidad o por coincidencia. Y ni las coincidencias ni las casualidades son posibles en el universo tal como Dios lo creó, fuera del cual no existe nada. Si sufres es porque decidiste que tu meta era el pecado. Si eres feliz, es porque pusiste tu poder de decisión en manos de Aquel que no puede sino decidir a favor de Dios por ti. Éste es el pequeño regalo que le ofreces al Espíritu Santo, y hasta esto Él te da para que te lo des a ti mismo. Pues mediante este regalo se te concede el poder de liberar a tu salvador para que él a su vez te pueda dar la salvación a ti. 4. No resientas tener que dar esta pequeña ofrenda, pues si no la das seguirás viendo el mundo tal como lo ves ahora. Mas si la das, todo lo que ves desaparecerá junto con él. Nunca se dio tanto a cambio de tan poco. Este intercambio se efectúa y se conserva en el instante santo. Ahí, el mundo que no deseas se lleva ante el que sí deseas. Y el mundo que sí deseas se te concede, puesto que lo deseas. Mas para que esto tenga lugar, debes primero reconocer el poder de tu deseo. Tienes que aceptar su fuerza, no su debilidad. Tienes que percibir que lo que es tan poderoso como para construir todo un mundo puede también abandonarlo, y puede asimismo aceptar corrección si está dispuesto a reconocer que estaba equivocado. 5. El mundo que ves no es sino el testigo fútil de que tenías razón. Es un testigo demente. Tú le enseñaste cuál tenía que ser su testimonio, y cuando te lo repitió, lo escuchaste y te convenciste a ti mismo de que lo que decía haber visto era verdad. Has sido tú quien se ha causado todo esto a sí mismo. Sólo con que comprendieses esto, comprenderías también cuán circular es el razonamiento en que se basa tu "visión". Eso no fue algo que se te dio. Ése fue el regalo que tú te hiciste a ti mismo y que le hiciste a tu hermano. Accede, entonces, a que se le quite y a que sea reemplazado por la verdad. Y a medida que observes el cambio que tiene lugar en él, se te concederá poder verlo en ti mismo. 6. Tal vez no veas la necesidad de hacer esta pequeña ofrenda. Si ése es el caso, examina más detenidamente lo que dicha ofrenda representa. Y no veas en ella otra cosa que el absoluto intercambio de la separación por la salvación.

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💠🙏 Bello INSTANTE santo eterno. Amada familia en la Realidad, Bendición Paz y Luz. Momento de Consciencia. Lección 190 https://youtu.be/T-7AztQWeo0 Del Manual Para El Maestro De Un Curso De Milagros Epílogo 3. No tengas miedo. No hemos hecho más que reanudar una vieja jornada que comenzamos hace mucho tiempo, pero que aparenta ser nueva. Hemos reanudado nuestra jornada por la misma senda que estábamos recorriendo antes y en la que, por un tiempo, nos perdimos. Y ahora intentamos recorrerla de nuevo. Nuestro nuevo comienzo posee la certeza que le había faltado a la jornada hasta ahora. Levanta la mirada y contempla Su Palabra entre las estrellas, donde Él ha escrito tu nombre junto con el Suyo. Levanta la mirada y halla tu infalible destino que el mundo quiere ocultar, pero que Dios quiere que veas. (M.Ep.3.1) lección 190 https://youtu.be/T-7AztQWeo0 Estamos Estudiando Un Curso De Milagros 🌟 6. LAS LECCIONES DEL AMOR I. El mensaje de la crucifixión 7. Tu resurrección es tu redespertar. Yo soy el modelo del renacimiento, pero el renacimiento en sí no es más que el despuntar en la mente de lo que ya se encuentra en ella. Dios Mismo lo puso allí, y, por lo tanto, es cierto para siempre. Yo creí en ello, y, por consiguiente, lo acepté como la verdad. Ayúdame a enseñárselo a nuestros hermanos en nombre del Reino de Dios, pero cree primero que es verdad, pues, de lo contrario, enseñarás mal. Mis hermanos se quedaron dormidos durante la supuesta "agonía del huerto", pero yo no pude haberme indignado con ellos porque sabía que no podía ser abandonado. (T.6.I.7.1) Estamos Estudiando Un Curso De Milagros. ☀️

*LECCIÓN 190 MANUAL DEL MAESTRO* https://youtu.be/T-7AztQWeo0 🕊️

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"Soy el santo Hijo de Dios Mismo." Y en la medida que profundizas en tu meditación, ve en busca del Ser de luz que eres, el Cristo en ti. "Pues aquel que puede aceptar su verdadera Identidad realmente se salva." *PRÁCTICAS CORTAS Y FRECUENTES:* Recuerda sentarte y aquietarte durante 2 minutos cada hora, y recordar quien en verdad eres, diciéndote en silencio: "Soy el santo Hijo de Dios Mismo." Y para hacerlo verdad en ti haz que esta pequeña oración te acompañe a lo largo del día: "Soy el santo Hijo de Dios Mismo. No puedo sufrir ni sentir dolor; no puedo sufrir pérdidas ni dejar de hacer todo lo que la salvación me pida." *RESPUESTA A LA TENTACION:* Si a lo largo del día, sientes que estás en medio de alguna situación conflictiva, que experimentas algún dolor o temor, acuérdate de quien eres y responde a esa situación diciéndote: "Soy el santo Hijo de Dios Mismo." Y no olvidemos este recordatorio que Jesús nos hace y las implicaciones que tiene para nosotros: "Eres el santo Hijo de Dios Mismo. Recuerda esto, y el mundo entero se libera. Recuerda esto, y la tierra y el cielo son uno.". ⚜️

*.AYUDA LECCIÓN 191*   *SOY EL SANTO HIJO DE DIOS MISMO.*   Esta lección nos va a enseñar a reconocer nuestra verdadera identidad, que aparentemente  perdimos tras la separación.   Soñamos que podíamos crear diferente al Padre,  nos olvidamos de reírnos y nos creímos el sueño. Los personajes de nuestro sueño parecen adquirir realidad, y de la nada fuimos fabricando este mundo en el que parece que vivimos.    Nos sucedió como a quien decide jugar a hacer actor o actriz de teatro o de cine, elige interpretar un personaje, y termina tan identificado con el personaje que se olvida de quien en verdad es. Como nos lo recuerda Jesús en forma de pregunta: "¿qué podría ser esto sino un juego en el que puedes negar tu Identidad?"   Es lo que nos sucede cuando venimos a este mundo, adquirimos un nombre, y asumimos múltiples roles, desde bebé recién nacido hasta de joven, hijo, estudiante, vecino, profesional, empresario, esposo/a, padre, madre, etc. Con cada rol que asumimos nuestro personaje, se siente un yo especial y diferente de los demás. Y nos olvidamos cada vez más de quienes realmente somos. Cada experiencia individual en este mundo es una recreación de la separación original.    Lo primero que surge tras la separación es la consciencia:  la consciencia de sentirse separado, un "yo" y un "Tu", un "yo" que se separa de la totalidad a la que llamará "tu", un sujeto y un objeto, un observador y un observado.    Nace el ego como resultado de un error, que asustado con lo que cree haber hecho, emprende una huida ante el temor de un supuesto castigo de Dios. En ese proceso, la culpa anida en nuestra consciencia y le da forma a todas nuestras experiencias, es el mundo que fabricamos y en el que creemos vivir. Nos olvidamos de nuestra verdadera identidad y nos convertimos en los personajes de nuestra propia película.    Pero en nuestras mentes permanece el recuerdo de lo que somos, el recuerdo de Dios y de quienes somos realmente.  Sino fuera así, nos perderíamos definitivamente en el sueño de la separación, en medio de sus conflictos, dolores, y sufrimientos, llenos de miedo, inseguros, vulnerables, sometidos a las leyes del tiempo, condenados a enfermar y morir.    La pedagogía de este Curso, se basa en contrastes, en afirmar lo que somos para negar lo que no somos, como en la lección de hoy: "Soy el santo Hijo de Dios Mismo." O, negar lo que no somos, para afirmar lo que verdaderamente somos, como la lección 199 que dice: "No soy un cuerpo, soy libre"   Cuando digo: "Soy el santo Hijo de Dios Mismo." estoy afirmando mi verdadera identidad, a la vez que estoy negando mi falsa identidad de un yo separado, estoy negando al ego y su sistema de pensamiento, estoy aceptando la guía del Espíritu Santo.    Si afirmo que "Soy el santo Hijo de Dios Mismo." estoy reconociendo, que gozo de los mismos atributos de Dios, pues fui creado a Su semejanza, esto es inmortal, invulnerable, pleno, amoroso, y gozando de una paz y dicha infinita. Con lo que estoy negando que sea un cuerpo voluble, que puede atacar o ser atacado, que puede sentir dolor, sufrir enfermedades o morir.    Así que venimos a este mundo a recordar quienes somos, el gran filósofo griego Platón, lo llamaba "reminiscencia". El encargado de ayudarnos a despertar de este sueño y recordarnos quienes somos es el Espíritu Santo.    La práctica de hoy consiste en reconocer y aceptar lo que  realmente somos. Tal como nos lo decía la lección 188: "La iluminación es simplemente un reconocimiento, no un cambio" (L-188.1:4)   Nuestra tarea de hoy es aceptar que "Eres tal como Dios te creó. Creer cualquier otra cosa es absurdo. Con este solo pensamiento todo el mundo se libera. Con esta sola verdad desaparecen todas las ilusiones." *PRÁCTICA LARGA:* Aquiétate durante 5 minutos como mínimo, o hasta 15 o 30 minutos, de acuerdo a tu disposición, en dos ocasiones en el transcurso del día, preferiblemente una en la mañana y la otra en la noche. Respira lenta y profundamente y mientras te vas relajando con la respiración, ve introduciendo en tu consciencia la idea de hoy:

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*REFLEXIONES SOBRE LA LECCIÓN 191* https://youtu.be/Alk2aMn84Z8 🕊

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https://youtu.be/AzlbvUntqqw 9. Tú que te percibes a ti mismo como débil y frágil, lleno de vanas esperanzas y de anhelos frustrados; nacido sólo para morir, llorar y padecer, escucha esto: se te ha dado todo poder en la tierra y en el Cielo. No hay nada que no puedas hacer. Juegas el juego de la muerte, el de ser impotente, el de estar lamentablemente encadenado a la disolución en un mundo que no tiene misericor­dia contigo. No obstante, cuándo tengas misericordia con él, su misericordia resplandecerá sobre ti. 10. Deja entonces que el Hijo de Dios despierte de su sueño, y que al abrir sus ojos santos, regrese para bendecir el mundo que él fabricó. Éste nació de un error, pero acabará en el reflejo de la santidad del Hijo de Dios. Y éste dejará de dormir y de soñar con la muerte. Únete a mí hoy. Tu gloria es la luz que salva al mundo. No sigas negándote a conceder la salvación. Contempla el mundo que te rodea, y observa el sufrimiento que se abate sobre él. ¿No está acaso dispuesto tu corazón a llevarles descanso a tus fatigados hermanos? 11. Ellos tienen que esperar hasta que tú te liberes. Permanecen encadenados hasta que tú seas libre. No pueden ver la misericor­dia del mundo hasta que tú la encuentres en ti mismo. Sufren hasta que tú niegues que el dolor te atenaza. Mueren hasta que tú aceptes tu propia vida eterna. Eres el santo Hijo de Dios Mismo. Recuerda esto, y el mundo entero se libera. Recuerda esto, y la tierra y el Cielo son uno. https://youtu.be/AzlbvUntqqw

*🌀 LECCIÓN 191 🌀* — 10 de Julio — *Soy el santo Hijo de Dios Mismo.* https://youtu.be/AzlbvUntqqw 1. He aquí la declaración de tu liberación de las cadenas del mundo. Y he aquí asimismo la liberación del mundo entero. No te das cuenta de lo que has hecho al asignarle al mundo el papel de carcelero del Hijo de Dios. ¿Qué podría ser entonces sino un mundo depravado y temeroso, amedrentado por las sombras, vengativo y salvaje, desprovisto de razón, ciego y enajenado por el odio? 2. ¿Qué has hecho para que éste sea tu mundo? ¿Qué has hecho para que sea eso lo que ves? Niega tu Identidad, y ése es el resul­tado. Contemplas el caos y proclamas que eso es lo que tú eres. No ves nada que no dé testimonio de ello. No hay sonido que no te hable de la flaqueza que hay dentro y fuera de ti; ni aliento que respires que no parezca acercarte más a la muerte; ni esperanza que alientes que no haya de acabar en llanto. 3. Niega tu verdadera Identidad y no podrás escaparte de la locura que dio lugar a este extraño, antinatural y fantasmal pensa­miento que se burla de la creación y se ríe de Dios. Niega tu verdadera Identidad, y te enfrentas al universo solo, sin un amigo: una diminuta mota de polvo contra legiones de enemigos. Niega tu verdadera Identidad y contemplarás la maldad, el pecado y la muerte, y verás la desesperanza arrebatarte de las manos todo vestigio de esperanza, dejándote solamente con ansias de morir. 4. Sin embargo, ¿qué podría ser esto sino un juego en el que pue­des negar tu Identidad? Eres tal como Dios te creó. Creer cual­quier otra cosa es absurdo. Con este solo pensamiento todo el mundo se libera. Con esta sola verdad desaparecen todas las ilu­siones. Con este solo hecho se proclama que la impecabilidad es eternamente parte integral de todo, el núcleo central de su exis­tencia y la garantía de su inmortalidad. 5. Deja que la idea de hoy encuentre un lugar entre tus pensa­mientos, y te habrás elevado muy por encima del mundo, así como por encima de todos los pensamientos mundanos que lo mantienen prisionero. Y desde este lugar de seguridad y escape retornarás a él y lo liberarás. Pues aquel que puede aceptar su verdadera Identidad realmente se salva. Y su salvación es el regalo que les hace a todos, como muestra de gratitud hacia Aquel que le mostró el camino a la felicidad que cambió toda su perspec­tiva acerca del mundo. https://youtu.be/AzlbvUntqqw 6. Basta con un solo pensamiento santo como éste para liberarte: tú eres el santo Hijo de Dios Mismo. Y con este pensamiento santo comprendes asimismo que has liberado al mundo. No tie­nes necesidad de usarlo cruelmente, y luego percibir esa misma necesidad en él. Lo liberas de tu aprisionamiento. No verás una imagen devastadora de ti mismo vagando por el mundo llena de terror, mientras que éste se retuerce en agonía porque tus miedos han dejado impreso en su corazón el sello de la muerte. 7. Alégrate hoy de cuán fácilmente desaparece el infierno. No necesitas más que decirte a ti mismo: Soy el santo Hijo de Dios Mismo. No puedo sufrir ni sentir dolor; no puedo sufrir pérdidas ni dejar de hacer todo lo que la salvación me pida. Y con ese pensamiento todo lo que contemples cambiará por completo. 8. Un milagro ha iluminado todas las lúgubres y viejas cavernas en las que los ritos de la muerte reverberaban desde los orígenes del tiempo: Pues el tiempo ya no tiene dominio sobre el mundo. El Hijo de Dios ha venido radiante de gloria a redimir a los que estaban perdidos, a salvar a los desvalidos y a darle al mundo el regalo de su perdón. ¿Quién podría ver el mundo como un lugar siniestro y pecaminoso cuando el Hijo de Dios ha venido por fin a liberarlo nuevamente?