UN CURSO DE MILAGROS Coret_yn
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No importa cuando (dia o mes) comiences el Curso, continua en orden las lecciones hasta final de año. Luego el día 1 de ENERO vuelve a comenzar por la numero 1, eso es lo que hacemos todos los que practicamos Un Curso de Milagros. Estamos para ayudarte!!.
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11. Si estás completamente dispuesto a dejar que la salvación se lleve a cabo de acuerdo con el plan de Dios y te niegas a tratar de obtener la paz por tu cuenta, alcanzarás la salvación. Mas no pienses que puedes substituir tu plan por el Suyo. En vez de eso, únete a mí en el Suyo para que juntos podamos liberar a todos aquellos que prefieren permanecer cautivos, y proclamar que el Hijo de Dios es Su anfitrión. Así pues, no dejaremos que nadie se olvide de lo que tú quieres recordar, y de este modo, lo recordarás.
12. Evoca en todos únicamente el recuerdo de Dios y el del Cielo que mora en ellos. Allí donde desees que tu hermano esté, allí creerás estar tú. No respondas a su petición de pequeñez y de infierno, sino sólo a su llamamiento a la grandeza y al Cielo. No te olvides de que su llamamiento es el tuyo y contéstale junto conmigo. El poder de Dios está a favor de Su anfitrión eternamente, pues su único cometido es proteger la paz en la que Él mora. No deposites la ofrenda de la pequeñez ante Su santo altar, el cual se eleva más allá de las estrellas hasta el mismo Cielo por razón de lo que le es dado.
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6. El Espíritu Santo puede mantener tu grandeza en tu mente a salvo de toda pequeñez, con perfecta claridad y seguridad, y sin dejar que se vea afectada por los miserables regalos que el mundo de la pequeñez desea ofrecerte. Pero para que el Espíritu Santo pueda hacer esto, no debes oponerte a lo que Él dispone para ti. Decídete en favor de Dios por medio de Él. Pues la pequeñez y la creencia de que ésta te puede satisfacer, son decisiones que tomas con respecto a ti mismo. El poder y la gloria que hay en ti procedentes de Dios son para todos los que, como tú, se consideran indignos y creen que la pequeñez puede expandirse hasta convertirse en una sensación de grandeza que los pueda satisfacer. No des ni aceptes pequeñez. El anfitrión de Dios es digno de todo honor. Tu pequeñez te engaña, pero tu grandeza emana de Aquel que mora en ti, y en Quien tú moras. En el Nombre de Cristo, el eterno Anfitrión de Su Padre, no toques a nadie con la idea de la pequeñez.
7. En esta temporada (Navidad) en la que se celebra el nacimiento de la santidad en este mundo, únete a mí que me decidí en favor de la santidad en tu nombre. Nuestra tarea conjunta consiste en restaurar la conciencia de grandeza en aquel que Dios designó como Su anfitrión. Dar el don de Dios está más allá de tu pequeñez, pero no más allá de ti. Pues Dios quiere darse a Sí Mismo a través de ti. Él se extiende a Sí Mismo desde ti hacia todo el mundo, y más allá de todo el mundo hasta las creaciones de Su Hijo sin abandonarte. Él se extiende eternamente mucho más allá de tu insignificante mundo, aunque sin dejar de estar en ti. No obstante, Él te ofrece todas Sus extensiones a ti, puesto que eres Su anfitrión.
8. ¿Es acaso un sacrificio dejar atrás la pequeñez y dejar de deambular en vano? Despertar a la gloria no es un sacrificio. Pero sí es un sacrificio aceptar cualquier cosa que no sea la gloria. Trata de aprender que no puedes sino ser digno del Príncipe de la Paz, nacido en ti en honor de Aquel de Quien eres anfitrión. Desconoces el significado del amor porque has intentado comprarlo con baratijas, valorándolo así demasiado poco como para poder comprender su grandeza. El amor no es insignificante, y mora en ti que eres el anfitrión de Dios. Ante la grandeza que reside en ti, la poca estima en que te tienes a ti mismo y todas las pequeñas ofrendas que haces, se desvanecen en la nada.
9. Bendita criatura de Dios, ¿cuándo vas a aprender que sólo la santidad puede hacerte feliz y darte paz? Recuerda que no aprendes únicamente para ti, de la misma manera en que yo, tampoco lo hice. Tú puedes aprender de mí únicamente porque yo aprendí por ti. Tan sólo deseo enseñarte lo que ya es tuyo, para que juntos podamos reemplazar la miserable pequeñez que mantiene al anfitrión de Dios cautivo de la culpabilidad y la debilidad, por la gozosa conciencia de la gloria que mora en él. Mi nacimiento en ti es tu despertar a la grandeza. No me des la bienvenida en un pesebre, sino en el altar de la santidad, en el que la santidad mora en perfecta paz. Mi Reino no es de este mundo, puesto que está en ti. Y tú eres de tu Padre. Unámonos en honor a ti, que no puedes sino permanecer para siempre más allá de la pequeñez.
10. Decide como yo que decidí morar contigo. Mi voluntad dispone lo mismo que la de mi Padre, pues sé que Su Voluntad no varía y que se encuentra eternamente en paz consigo misma. Nada que no sea Su Voluntad podrá jamás satisfacerte. No aceptes menos y recuerda que todo lo que aprendí es tuyo. Yo amo lo que mi Padre ama tal como Él lo hace, y no puedo aceptar que sea lo que no es, de la misma manera en que Él tampoco puede hacerlo. Cuando hayas aprendido a aceptar lo que eres, no inventarás otros regalos para ofrecértelos a ti mismo, pues sabrás que eres íntegro, que no tienes necesidad de nada y que eres incapaz de aceptar nada para ti. Y habiendo recibido, darás gustosamente. El anfitrión de Dios no tiene que ir en pos de nada, pues no hay nada que él tenga que encontrar.
*(((LIBRO DE TEXTO)))*
*15. EL INSTANTE SANTO.*
*III. La pequeñez en contraposición a la grandeza*
1. No te contentes con la pequeñez. Pero asegúrate de que entiendes lo que es, así como también la razón por la que jamás podrías sentirte satisfecho con ella. La pequeñez es la ofrenda que te haces a ti mismo. La ofreces y la aceptas en lugar de la grandeza. En este mundo no hay nada que tenga valor porque es un mundo que procede de la pequeñez, de acuerdo con la extraña creencia de que la pequeñez puede satisfacerte. Cuando te lanzas en pos de cualquier cosa en este mundo creyendo que te ha de brindar paz, estás empequeñeciéndote y cegándote a la gloria. La pequeñez y la gloria son las únicas alternativas de que dispones para dedicarles todos tus esfuerzos y toda tu vigilancia. Y siempre elegirás una a expensas de la otra.
2. Sin embargo, de lo que no te das cuenta cada vez que eliges, es de que tu elección es tu evaluación de ti mismo. Opta por la pequeñez y no tendrás paz, pues habrás juzgado que eres indigno de ella. Y cualquier cosa que ofrezcas como substituto será un regalo de tan poco valor que te dejará insatisfecho. Es esencial que aceptes el hecho -y que lo aceptes gustosamente- de que ninguna clase de pequeñez podrá jamás satisfacerte. Eres libre de probar cuantas quieras, pero lo único que estarás haciendo es demorar tu retorno al hogar. Pues sólo en la grandeza, que es tu hogar, podrás sentirte satisfecho.
3. Tienes una gran responsabilidad para contigo mismo, y es una responsabilidad que tienes que aprender a recordar en todo momento. Al principio, la lección tal vez te parezca difícil, pero aprenderás a amarla cuando te des cuenta de que es verdad y de que no es más que un tributo a tu poder. Tú que has encontrado la pequeñez que buscabas, recuerda esto: cada decisión que tomas procede de lo que crees ser, y representa el valor que te atribuyes a ti mismo. Si crees que lo que no tiene valor puede satisfacerte, no podrás sentirte satisfecho, pues te habrás limitado a ti mismo. Tu función no es insignificante, y sólo podrás escaparte de la pequeñez hallando tu función y desempeñándola.
4. No hay duda acerca de cuál es tu función, pues el Espíritu Santo sabe cuál es. No hay duda acerca de la grandeza de esa función, pues te llega a través de Él desde la Grandeza. No tienes que esforzarte por alcanzarla, puesto que ya dispones de ella. Mas debes canalizar todos tus esfuerzos contra la pequeñez, pues para proteger tu grandeza en este mundo es preciso mantenerse alerta. Mantenerse continuamente consciente de la propia grandeza en un mundo en el que reina la pequeñez es una tarea que los que se menosprecian a sí mismos no pueden llevar a cabo. Sin embargo, se te pide que lo hagas como tributo a tu grandeza y no a tu pequeñez. No se te pide que lo hagas solo. El poder de Dios respaldará cada esfuerzo que hagas en nombre de Su amado Hijo. Ve en pos de la pequeñez, y te estarás negando a ti mismo Su poder. Dios no está dispuesto a que Su Hijo se sienta satisfecho con nada que no sea la totalidad. Pues Él no se siente satisfecho sin Su Hijo y Su Hijo no puede sentirse satisfecho con menos de lo que Su Padre le dio.
5. Anteriormente te pregunté: "¿Qué prefieres ser, rehén del ego o anfitrión de Dios?" Deja que el Espíritu Santo te haga esa pregunta cada vez que tengas que tomar una decisión. Pues cada decisión que tomas la contesta, y, por lo tanto, le abre las puertas a la tristeza o a la dicha. Cuando Dios se dio a Sí Mismo a ti en tu creación, te estableció como Su anfitrión para siempre. Él no te ha abandonado, ni tú lo has abandonado a Él. Todos tus intentos de negar Su grandeza, y de hacer de Su Hijo un rehén del ego, no pueden empequeñecer a aquel a quien Dios ha unido a Sí Mismo. Cada decisión que tomas es o bien en favor del Cielo o bien en favor del infierno, y te brinda la conciencia de la alternativa que hayas elegido.
✨🙏🏻 Mi Santidad Bendice Su Santidad 💕
Lección 128
https://youtu.be/JPdSlfllPOo
*Del Manual Para El Maestro De Un Curso De Milagros*
*III. La función del maestro de Dios*
*20. ¿Qué es la paz de Dios?*
3. ¿Cómo se encuentra esta quietud? Nadie que busque únicamente sus condiciones puede dejar de encontrarla. La paz de Dios no puede hacer acto de presencia allí donde hay ira, pues la ira niega forzosamente la existencia de la paz. Todo aquel que de alguna manera o en cualquier circunstancia considere que la ira está justificada, proclama que la paz es una insensatez, y no podrá por menos que creer que no existe. En esas condiciones no se puede hallar la paz de Dios. El perdón es, por lo tanto, la condición indispensable para hallarla. Lo que es más, donde hay perdón tiene que haber paz. Pues, ¿qué otra cosa sino el ataque conduce a la guerra? ¿Y qué otra cosa sino la paz es lo opuesto a la guerra? Aquí el contraste inicial resalta de una manera clara y evidente. Cuando se halla la paz, no obstante, la guerra deja de tener sentido. Y ahora es el conflicto el que se percibe como inexistente e irreal.(M.III.20.3)
Estamos Estudiando Un Curso De Milagros.
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*5. CURACIÓN Y PLENITUD*
*II. La Voz que habla por Dios*
4. Tú eres el Reino de los Cielos, pero permitiste que la creencia en la obscuridad se infiltrase en tu mente, por lo que ahora necesitas una nueva luz. El Espíritu Santo es el resplandor al que debes permitir que desvanezca la idea de la obscuridad. Suya es la gloria ante la cual la disociación desaparece y el Reino de los Cielos pasa a ocupar el lugar que le corresponde. Antes de la separación no tenías necesidad de dirección, pues disponías de conocimiento, tal como dispondrás de él de nuevo, pero como no dispones de él ahora. (T.5.II.4)
Estamos Estudiando Un Curso De Milagros.
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Lección 128 De El Manual Para El Maestro
https://youtu.be/JPdSlfllPOo
Si logras volver un propósito de tu vida despegarse del mundo que ves, y sustituirlo por un mundo de amor y paz, perdonando cada emoción, cada apego y cada conflicto que se te vaya presentando, poco a poco las luces del nuevo mundo irán apareciendo ante ti, iluminando tu camino, hasta que las estrellas se inclinen ante ti para darte la bienvenida por tu regreso a casa.
Hoy las luces del Cielo se inclinan ante ti, para derramar su luz sobre tus párpados mientras descansas más allá del mundo de las tinieblas. He aquí una luz que los ojos no pueden contemplar. Y, sin embargo, la mente puede verla claramente, y entender. Hoy se te concede un día de gracia, y nos sentimos agradecidos por ello. Hoy nos damos cuenta de que lo que temías perder era sólo la pérdida.
Ahora comprendemos que es imposible perder. Pues por fin hemos visto su opuesto, y damos gracias de que la elección ya se haya llevado a cabo. Recuerda cada hora la decisión que has tomado, y dedica un momento a confirmar tu elección dejando a un lado cualquier pensamiento que tengas en ese momento y poniendo toda tu atención brevemente en lo siguiente:
El mundo que veo no me ofrece nada que yo desee.
Más allá de este mundo hay un mundo que deseo.
*AYUDA LECCIÓN 129*
*MÁS ALLÁ DE ESTE MUNDO HAY UN MUNDO QUE DESEO.*
Esta lección es una continuidad lógica de la de ayer, que nos planteaba que "el mundo que veo no me ofrece nada que yo desee." Si nos quedáramos solo con esa lección nos podría llevar a un callejón sin salida. "No puedes detenerte en la idea de que el mundo no tiene valor, pues a menos que veas que hay algo más por lo que sentirte esperanzado, no podrás evitar caer en la depresión."
La lección nos clarifica el alcance de lo que nos está proponiendo: "Nuestro énfasis no está en que renuncies al mundo, sino en que lo intercambies por algo mucho más satisfactorio, algo rebosante de alegría y capaz de ofrecerte paz"
Nos vuelve a reiterar que este mundo no tiene ningún valor, y no podrá nunca ofrecernos paz. "¿Crees acaso que este mundo puede ofrecerte eso? " Este mundo solo te ofrece conflictos y sufrimiento, y nada se pierde al dejar de asignarle valor a un mundo que no lo tiene.
"El mundo que ves es ciertamente despiadado, inestable y cruel, indiferente en lo que a ti respecta, presto a la venganza y lleno de odio inclemente."
"Da únicamente para más tarde quitar, y te despoja de todo aquello que por un tiempo creíste amar."
"En él no se puede encontrar amor duradero, porque en él no hay amor."
"Dicho mundo es el mundo del tiempo, donde a todo le llega su fin."
Ese es el mundo que ya no queremos ver más, es el mundo del ego y la culpabilidad.
Mientras estemos encadenados con el ego, nos encontraremos lejos del mundo real de paz y amor, pero "¡qué cerca te encontrarás cuando lo intercambies por el mundo que sí deseas!"
Así que, si decidimos no desear este mundo de opuestos y conflictos, se nos presenta la alternativa: Un nuevo mundo que se nos concede cuando lo elijamos, y en ese momento reemplazamos el mundo del ego por el mundo perdonado de amor y paz.
*PROPÓSITO*
Enseñarnos que más allá del mundo que no deseamos, hay un mundo que sí deseamos, un mundo de amor, paz y felicidad.
*PRÁCTICA*:
Aquiétate durante 10 minutos, en tres ocasiones durante el día. El objetivo de la meditación es abandonar todo pensamiento que le de valor a este mundo con sus deseos y apegos que nos atan al mismo, y reemplazarlo por el mundo real, el mundo que deseo de amor, paz y felicidad.
En la medida que nos aquietamos, podemos acompañar nuestra respiración con la idea del día, cada vez que inhalamos y exhalamos podemos decir:
”Más allá de este mundo hay un mundo que deseo.”
”Elijo ver ese mundo en lugar de éste, pues no hay nada aquí que realmente desee.”
Después de repetir varias veces la idea del día, mientras respiras, te relajas, y te dejas ir: "Cierra entonces los ojos al mundo que ves, y en la silenciosa oscuridad contempla cómo unas luces que no son de este mundo se van encendiendo una por una, hasta que deja de ser relevante donde comienza una y donde termina la otra al fundirse todas en una sola."
"Hoy las luces del Cielo se inclinan ante ti, para derramar su luz sobre tus párpados mientras descansas más allá del mundo de las tinieblas."
Las luces que verás no las podrás ver con los ojos del cuerpo, pero si con la mente que vuela a encontrarse con su Fuente.
"He aquí una luz que los ojos no pueden contemplar. Y, sin embargo, la mente puede verla claramente, y entender."
Ábrete a la posibilidad de ver una luz que no es de este mundo, y que te da la bienvenida cuando la contemplas y te dice que ese es tu hogar eterno donde moras por siempre, pues no hay otro mundo, no hay otro tiempo ni otro lugar, solo Amor.
*PRÁCTICAS CORTAS Y FRECUENTES*:
Recuérdate cada hora repetir la lección del día, repite cada hora y en silencio que:
"El mundo que veo no me ofrece nada que yo desee."
"Más allá de este mundo hay un mundo que deseo."
Reconoce tu anhelado mundo, no te olvides quién eres, no te dejes desviar de tu propósito.
*🌀 LECCIÓN 129 🌀*
— 9 de Mayo —
*Más allá de este mundo hay un mundo que deseo*.
https://youtu.be/pfPgBjNWhKQ
Este pensamiento es el que naturalmente sigue al que practicamos ayer. No puedes detenerte en la idea de que el mundo no tiene valor, pues a menos que veas que hay algo más por lo que sentirte esperanzado, no podrás evitar caer en la depresión. No estamos haciendo hincapié en que renuncies al mundo, sino en que lo intercambies por algo mucho más satisfactorio, algo rebosante de alegría y capaz de ofrecerte paz. ¿Crees acaso que este mundo puede ofrecerte eso?
Quizá valga la pena dedicar un rato a reflexionar una vez más sobre el valor de este mundo. Tal vez estés dispuesto a conceder que nada se pierde con renunciar a cualquier pensamiento que le adjudique algún valor. El mundo que ves es ciertamente despiadado, inestable y cruel, indiferente en lo que a ti respecta, presto a la venganza y lleno de odio inclemente. Da únicamente para más tarde quitar, y te despoja de todo aquello que por un tiempo creíste amar. En él no se puede encontrar amor duradero, porque en él no hay amor. Dicho mundo es el mundo del tiempo, donde a todo le llega su fin.
¿Cómo podría ser una pérdida, entonces, encontrar un mundo en el que es imposible perder, en el que el amor perdura eternamente y en el que el odio no existe y la venganza no tiene sentido? ¿Cómo podría ser una pérdida hallar todas las cosas que realmente anhelas, y saber que no tienen fin y que perdurarán a través del tiempo exactamente tal como las deseas? Incluso esas cosas se intercambiarán finalmente por aquello de lo que no podemos hablar, pues desde allí te trasladarás a donde las palabras son completamente inútiles, a un silencio en el que el lenguaje, si bien no es hablado, se entiende perfectamente.
La comunicación, inequívoca y clara como la luz del día, permanece ilimitada por toda la eternidad. Y Dios Mismo le habla a Su Hijo, así como Su Hijo le habla a Él. El lenguaje en el que se comunican no tiene palabras, pues lo que se dicen no puede ser simbolizado. Su conocimiento es directo, perfectamente compartido y perfectamente uno. ¡Qué lejos te encuentras de esto tú que sigues encadenado a este mundo! Y, sin embargo, ¡qué cerca te encontrarás cuando lo intercambies por el mundo que sí deseas!
Ahora el último paso es seguro; ahora te encuentras sólo a un instante de la intemporalidad. Desde aquí sólo puedes mirar hacia adelante, pues nunca más querrás mirar hacia atrás para ver el mundo que ya no deseas. He aquí el mundo que viene a ocupar su lugar, a medida que liberas a tu mente de las nimiedades que el mundo te ofrece para mantenerte prisionero. No les atribuyas ningún valor, y desaparecerán. Valóralas, y te parecerán reales.
Ésas son tus opciones. ¿Qué puedes perder si eliges no valorar lo que no es nada? Este mundo no te ofrece nada que realmente desees, mas el que eliges en su lugar ¡ése ciertamente lo deseas! Deja que se te conceda hoy. Ese mundo espera tan solo a que lo elijas para ocupar el lugar de todas las cosas que buscas, pero que no deseas.
Practica estar dispuesto a efectuar este cambio diez minutos por la mañana, diez por la noche y una vez más entremedias. Comienza con lo siguiente:
Más allá de este mundo hay un mundo que deseo. Elijo ver ese mundo en lugar de éste, pues no hay nada aquí que realmente desee.
Cierra entonces los ojos al mundo que ves, y en la silenciosa obscuridad contempla cómo unas luces que no son de este mundo se van encendiendo una por una, hasta que deja de ser relevante donde comienza una y donde termina la otra al fundirse todas en una sola.
