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UN CURSO DE MILAGROS Coret_yn

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No importa cuando (dia o mes) comiences el Curso, continua en orden las lecciones hasta final de año. Luego el día 1 de ENERO vuelve a comenzar por la numero 1, eso es lo que hacemos todos los que practicamos Un Curso de Milagros. Estamos para ayudarte!!.

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💠🙏 Bello INSTANTE santo eterno. Amada familia en la Realidad, Bendición Paz y Luz. Momento de Consciencia. Lección (57) https://youtu.be/nf5BjkxMpHk *Estudio del Libro de PSICOTERAPIA, por el Curso De Milagros* 2. EL PROCESO DE LA PSICOTERAPIA VII. La relación ideal paciente-terapeuta. 5. La desaparición de la culpa es el verdadero objetivo de la terapia y el evidente objetivo del perdón. En esto su unidad se puede ver claramente. Pero ¿cómo podría experimentar el final de la culpa quien se siente responsable de su hermano al ejercer el papel de guía suyo? Tal función presupone un conocimiento que nadie aquí puede tener; una certeza del pasado, presente y futuro, y de todos los efectos que pueden ocurrir en ellos. Sólo desde este punto omnisciente sería posible semejante papel. Sin embargo, ninguna percepción es omnisciente, ni es el diminuto yo de uno solo contra el universo capaz de asumir que posee tal sabiduría, excepto en la locura. Que muchos terapeutas están locos es obvio. Ningún sanador no sanado puede estar completamente cuerdo. (P.2.VII.5.1) (Pág. 691 del libro: Un Curso De Milagros - Psicoterapia) https://youtu.be/nf5BjkxMpHk Estamos Estudiando Un Curso De Milagros. ☀️ 6. LAS LECCIONES DEL AMOR B. Para tener paz, enseña paz para así aprender lo que es 8. Éste es todavía un paso preliminar, puesto que aún no has equiparado tener con ser. Es, no obstante, un paso más avanzado que el primero, que en realidad no es sino el comienzo del proceso de inversión del pensamiento. El segundo paso es una afirmación categórica de lo que deseas. Es, pues, un paso encaminado a liberarte del conflicto, ya que significa que se han considerado las alternativas y se ha elegido la más deseable. Con todo, la expresión "más deseable" aún implica que lo deseable tiene diferentes grados. Por lo tanto, aunque este paso es esencial para poder tomar la decisión fundamental, no es obviamente el último. No se ha aceptado todavía la falta de grados de dificultad en los milagros porque nada que se desee completamente puede ser difícil. Desear completamente es crear, y crear no puede ser difícil si se tiene en cuenta que Dios Mismo te creó para que fueses un creador. (T.6.B.8.1) Estamos Estudiando Un Curso De Milagros 💫

*LECCIÓN 57 DEL ESTUDIO DE LA PSICOTERAPIA* https://youtu.be/nf5BjkxMpHk 🙏

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Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea y la oración del día, y si logras memorizarlas mucho mejor, hazlas tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación: "Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo." (L- 221.2:1-6) No te olvides de realizar tus meditaciones cada mañana y cada noche, si puedes dedicarle media hora o más seria excelente, lo mismo que los recordatorios cada hora, y de responder a toda tentación con la idea del día, pero sobre todo que sea una práctica gratificante, pues ahora el tiempo pasa a un segundo plano. Cuando estamos con Dios el tiempo no existe pues estamos con el Señor de la eternidad. Los momentos que le dedicamos a Dios son instantes santos que nos dedicamos a nosotros mismos, a nuestro amor, nuestra paz y nuestra felicidad. ⚜️

*AYUDA LECCIÓN 251* *NO NECESITO NADA MÁS QUE LA VERDAD* En el mundo existen distintos tipos de verdades y diversos métodos para determinar la verdad. Existe la verdad judicial, la verdad científica, la verdad filosófica, las verdades religiosas, y las verdades culturales o sociales, cimentadas en las costumbres, entre tantas verdades que parecen existir. La verdad que nos habla esta lección y que necesitamos es la verdad espiritual, la verdad de lo que somos, nuestra verdadera naturaleza como los perfectos Hijos de Dios, tan amorosos e impecables como nuestro Padre y eternamente unidos a Él. "Busqué miles de cosas y lo único que encontré fue desconsuelo." Hay una sensación de insatisfacción en el ser humano, una sensación de sentirse incompleto, resultado de la separación, que nos lleva a emprender búsquedas, con el propósito de encontrar ese "algo" que sentimos que nos hace falta, y buscamos de muchas maneras ese "algo" que nos devuelva la plenitud, la integridad de nuestro Ser. Pero esa búsqueda, muchas veces nos lleva por caminos equivocados. Fueron búsquedas guiadas por el ego, que tiene como lema: "busques pero no halles". Toda búsqueda orientada por el ego es una búsqueda inútil, pues una ilusión lo único que puede encontrar es otra ilusión. "Ahora sólo busco una, pues en ella reside todo lo que necesito" Después de buscar inútilmente la felicidad en las relaciones, en los negocios, en el ejercicio de nuestras profesiones, en el dinero, el lujo, el prestigio, etc, y fracasar una y otra vez, hasta que decidimos escuchar la Voz del Espíritu Santo, y perdonamos todo lo falso en nuestras mentes, lo que nos conduce a que lleguemos a donde tenemos que llegar: a nuestra verdad interior. "Jamás necesité nada de lo que antes buscaba, y ni siquiera lo quería." Y todo lo que considerábamos, importante, valioso o verdadero, comienza a diluirse mientras la luz de la verdad va iluminando nuestros corazones, es cuando decimos "No necesito nada más que la verdad" "No reconocía mi única necesidad. Pero ahora veo que solamente necesito la verdad." Y la verdad es Dios nada más lo es. El Curso determina a Dios cómo fuente de toda verdad y realidad. "La verdad es la creación de Dios" (L-134) y la verdad no se percibe con los ojos del cuerpo, la verdad se contempla desde el conocimiento todo abarcante de Dios, cuya totalidad la podremos contemplar cuando volvamos a la unidad de nuestro Ser. Dios y todos sus atributos, como el amor, la paz, la dicha, la plenitud, la eternidad, la invulnerabilidad, la omnisciencia o Su conocimiento, etc, son el criterio para determinar la verdad. Todo lo que sea opuesto a estos criterios de verdad, no es real, es ilusorio, es falso. Las lecciones desarrollan estos opuestos, para diferenciar la verdad de lo que no lo es, y contrastar con el sistema de pensamiento del ego, para desvirtuarlo y así restablecer la verdad. Eso es lo que quiere decir la idea de hoy, "No necesito nada más que la verdad" La única verdad que necesito es a Dios, a Su creación y Sus atributos. "Con ella todas mis necesidades quedan satisfechas, mis ansias desaparecen, mis anhelos se hacen finalmente realidad y a los sueños les llega su fin." Cuando comenzamos a reconocer nuestra verdad, las carencias van desapareciendo, y vamos restableciendo nuestra plenitud. "Ahora dispongo de todo cuanto podría necesitar." Cuando restablecemos nuestra verdad interior, restablecemos nuestra plenitud, pues hemos pasado de la separación a la unidad, de la carencia a un estado de abundancia ilimitada, "Ahora dispongo de todo cuanto podría querer." La paz es la consecuencia natural de restablecer la verdad y la plenitud de mi mente, "Y ahora, por fin, me encuentro en paz." *ORACIÓN DEL DÍA*: "Y por esa paz, Padre nuestro, te damos gracias. Lo que nos negamos a nosotros mismos, Tú nos lo has restituido, y ello es lo único que en verdad queremos." *PRÁCTICA*: Recuerda repasar el tema especial de esta sección, titulado "4. ¿QUÉ ES EL PECADO?"

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*REFLEXIONES SOBRE LA LECCIÓN 251* https://youtu.be/clWejAnNRnI

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*🌀 LECCIÓN 251🌀* 8 de septiembre *No necesito nada más que la verdad* https://youtu.be/qf2NLIrfJM4 1. Busqué miles de cosas y lo único que encontré fue desconsuelo. Ahora sólo busco una, pues en ella reside todo lo que necesito, y lo único que necesito. Jamás necesité nada de lo que antes bus­caba, y ni siquiera lo quería. No reconocía mi única necesidad. Pero ahora veo que solamente necesito la verdad. Con ella todas mis necesidades quedan satisfechas, mis ansias desaparecen, mis anhelos se hacen finalmente realidad y a los sueños les llega su fin. Ahora dispongo de todo cuanto podría necesitar. Ahora dis­pongo de todo cuanto podría querer. Y ahora, por fin, me encuen­tro en paz. 2. Y por esa paz, Padre nuestro, te damos gracias. Lo que nos negamos a nosotros mismos, Tú nos lo has restituido, y ello es lo único que en verdad queremos.

*UCDM LECCIÓN 251* *8 de septiembre* ⬇️ *No necesito nada más que la verdad*
*UCDM LECCIÓN 251* *8 de septiembre* ⬇️ *No necesito nada más que la verdad*

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El miedo a Dios, hace que lo excluimos como fuente de salvación, pues lo percibimos como enemigo de nuestra existencia, pues creemos que nos castiga con carencias, sufrimientos, enfermedades o la muerte. Solo el perdón restablece el Amor y nuestra unicidad con Dios y nuestra plena confianza en Él. EL INFANTIL JUEGO DE LA SEPARACIÓN: Finalmente, Jesús, describe el sueño de separación y pecado como un juego infantil, y nos pide que le pongamos fin a este juego inútil que sólo nos produce sufrimiento. Y eso lo lograremos cuando tomemos la decisión de elegir el amor y nada más que el amor, como nuestro único camino y nuestra única meta, hasta despertar en el Cielo, que es el único Hogar del Amor: “Sin embargo, lo que el pecado percibe no es más que un juego de niños. El Hijo de Dios puede jugar a haberse convertido en un cuerpo que es presa de la maldad y de la culpabilidad, y a que su corta vida acaba en la muerte. Mientras tanto, su Padre ha seguido derramando Su luz sobre él y amándolo con un Amor eterno que sus pretensiones no pueden alterar en absoluto.”  (L-PII.4. 4:2-4)   Jesús termina esta disertación sobre el pecado como un juego de niños, preguntándonos: ”¿Hasta cuándo, Hijo de Dios, vas a seguir jugando el juego del pecado? ¿No es hora ya de abandonar esos juegos peligrosos? ¿Cuándo vas a estar listo para regresar a tu hogar? ¿Hoy quizá?” (L-PII.4.5:1-4) La decisión es nuestra, el Espíritu Santo siempre está disponible para cuando decidamos pedirle que sea nuestro único guía, para que nos recuerde que “El pecado no existe.” Y, por lo tanto, nuestra realidad inmortal nunca ha cambiado ni va a cambiar, sólo debemos despertar del sueño de separación, “La creación no ha cambiado. ¿Deseas aún seguir demorando tu regreso al Cielo? ¿Hasta cuándo, santo Hijo de Dios, vas a seguir demorándote, hasta cuándo?” (L-PII.4. 5:6-8) Hoy podemos tomar la decisión de poner fin a la separación y de volver al Amor, las puertas siempre han estado abiertas, y los brazos de Dios siempre han estado extendidos esperando nuestro regreso.  ⚜️

Por tal razón, somos nosotros los que debemos regresar al Paraíso, recordando y aceptando nuestro origen divino, perdonando todo aquello que nos impide experimentar el amor que somos, entre ellos, la creencia en el pecado y la culpa. “El pecado es la morada de las ilusiones, las cuales representan únicamente cosas imaginarias procedentes de pensamientos falsos.” (L- PII.4.3:1)  El Curso es reiterativo que somos tal como Dios nos creó, o sea, un espíritu inmortal, impecable, inocente, que goza de los mismos atributos de Dios, pues fuimos creados a Su semejanza. El mundo y los cuerpos son fabricaciones del ego, o de la mente errada del Hijo de Dios que cree haberse separado del Padre, y esto es sólo una ilusión, pues no es más que un sueño de separación. “Las ilusiones son la “prueba” de que lo que no es real lo es.” (L- PII.4.3:2) EL ORIGEN DEL MUNDO Y LOS CUERPOS: La creencia del pecado original, nos hace pensar que hemos ofendido a Dios, y en la huida por el temor al castigo o venganza divina fabricamos el mundo y los cuerpos. “El cuerpo es el instrumento que la mente fabricó en su afán por engañarse a sí misma. Su propósito es luchar. Mas el objetivo por el que lucha puede cambiar.” (L- PII.4.3:1-3) El cuerpo es un instrumento de separación, y por lo tanto, está diseñado para atacar. Pero el Espíritu Santo nos enseña a percibir el cuerpo de otra manera, convirtiéndolo en un instrumento de comunicación y perdón.  “El pecado dotó al cuerpo con ojos, pues, ¿qué iban a querer contemplar los que están libres de pecado? ¿Para qué iban a querer la vista, el sonido o el tacto? ¿Qué iban a querer oír o intentar asir? ¿Qué necesidad iban a tener de los sentidos? Usar los sentidos es no saber. Y la verdad sólo se compone de conocimiento y de nada más.” (L- PII.4.1:4-8) El cuerpo está dotado de unos órganos sensoriales diseñados para percibir un mundo externo a nosotros, con lo que nuestro mundo interno, que es nuestro mundo real, queda oculto o velado por la percepción. De ahí que se nos diga qué “Usar los sentidos es no saber. Y la verdad sólo se compone de conocimiento y de nada más.” (L- PII.4. 4. 1:8)   El Conocimiento es la forma todo abarcante que Dios ve la totalidad de la Creación, el conocimiento es también un atributo del Hijo de Dios, pues fuimos creados a Su semejanza, y cuando nos liberemos del mundo de la percepción regresaremos al mundo del Conocimiento, de la omnisciencia.  EL PECADO Y LAS LEYES DEL CAOS:  El Curso nos habla en el capítulo 23 del Texto, de las 5 leyes del caos, o leyes del ego (T-23.II). Para el tema que estamos examinando ahora, vale la pena recordar la segunda y tercera ley del caos.  La segunda ley del caos nos dice que todos somos pecadores, y por lo tanto, ”todo el mundo merece ataque y muerte” (T-23.II.4:1) Esta creencia parte de la base de que ”el error merece castigo y no corrección.  Pues la destrucción del que comete el error lo pone fuera del alcance de la corrección y del perdón”  (T-23.II.4:2-3)   El pecado merece castigo, diferente al error que se puede corregir. El pecado implica que sólo Dios te puede perdonar, y tus hermanos en nombre de Dios te pueden castigar.  Las sociedades modernas son mecanismos de vigilancia y control de los unos sobre los otros, para castigarse los unos sobre los otros. El infierno son nuestras relaciones, ese es el mundo que fabricamos, pues se basa en que la verdad es diferente para cada cual (primera ley del caos), por lo tanto, ”el ataque se justifica porque los valores difieren, y los que tienen distintos valores parecen ser diferentes, y, por ende, enemigos”  (T-23.II.2:5) La tercera ley del caos, es el miedo a Dios, ”Ahora se hace imposible recurrir a Él en momentos de tribulación, pues Él se ha convertido en el “enemigo” que la causó y no sirve de nada recurrir a Él” (T-23.II.7:2-3) De esta manera el ego nos aleja de Dios, pues en vez de sentir amor y confianza en Él, sentimos mucho miedo, y buscamos negociar con Dios nuestra salvación, ofreciéndole sacrificios de sangre con el supuesto propósito de calmar su furia.

El islam está basado sobre la responsabilidad individual, y sobre esa base establece su relación con Dios. El cristianismo parte de la naturaleza pecaminosa del ser humano, condición heredada de la trasgresión de Adam y Eva, y esa naturaleza pecadora no la sanamos sólo con seguir las leyes de Dios, por lo tanto, se requiere hacer un sacrificio mayor, una ofrenda a Dios para que seamos perdonados, según esa religión, ese sacrificio se realizó con la crucifixión de Jesús, quien con su sangre expió nuestros pecados.  En términos históricos, lo que hace el cristianismo, es una vuelta al círculo del sacrificio presente en muchas culturas. Inicialmente se dieron los sacrificios humanos, después del episodio de Abraham con su hijo, se procedió al sacrificio de animales, en el caso del judaísmo el cordero, y el cristianismo retoma el sacrificio humano como símbolo de salvación, y hace de la crucifixión de Jesús el gran sacrificio, de ahí que lo llamen “el cordero de Dios que quita los pecados del mundo”, con lo que el mensaje de amor, paz y perdón de Jesús queda desvirtuado.   La idea de hacer santo cualquier cuerpo, así sea el de Jesús, conlleva necesariamente a una identificación con el ego, con la que perdemos la perspectiva de nuestra verdadera identidad espiritual, pues todos los cuerpos son ilusorios, contrario al espíritu que es real, eterno e impecable.   No hay ningún cuerpo santo. Ningún objeto, cuerpo o forma de este mundo tiene los atributos eternos del amor. Todo lo que cambia, se degrada o muere no es real, es ilusorio.   El Amor no tiene forma, pues es un atributo de Dios Quien es amorfo, como lo es Su Hijo, el Cristo que nos habita. Los sacrificios son una antigua creencia de muchos pueblos, que piensan que, si se le hace una ofrenda de sangre a Dios, este va a contener su ira, y nos concederá la gracia del perdón por nuestros pecados. Estas prácticas se basan en dioses vengativos y furiosos que sólo logramos calmar con ofrendas de sangre. Muy lejano del Dios del Amor, que no exige castigos ni sacrificios. Pues el Amor no se niega a sí mismo, y no duda de Sí Mismo, pidiendo sacrificios como pagos por pecados o culpas, o para probar lealtades o fidelidades basadas en el miedo y el temor al castigo. La verdadera salvación pasa por desvirtuar la creencia en el pecado, la culpa, y el miedo a Dios. Del miedo a Dios surgen las creencias en los sacrificios. Hasta que no comprendamos que Dios es sólo Amor, y nada más que Amor, y que no tiene opuestos, por lo tanto, no podría ser amor y venganza a la vez, o amor y castigo a la vez.   La idea de un Dios furioso y vengativo, es una de las peores herencias del antiguo testamento. Jesús se propuso revisar toda la teología del miedo con un mensaje de amor y paz en una sociedad muy cerrada y con una iglesia judía que castigaba con la muerte cualquier mensaje que consideraban opuesto a sus doctrinas, de ahí que Jesús tuviera que hablar en forma de parábolas, con el propósito de evitar una confrontación directa con los jerarcas judíos de la época, pero sólo logró aplazar el desenlace trágico, al desafiar un poder tan arraigado como el que existía en la Palestina de hace 2 mil años atrás. Pese a que el cristianismo nos dice, que Jesús nos salvó con su sacrificio, seguimos dándonos golpes de pecho, rezando “el yo pecador” y pidiendo misericordia divina. El verdadero mensaje de Jesús no es el sacrificio ni la crucifixión, sino la redención a través del amor, la paz y el perdón. EL PECADO EN UN CURSO DE MILAGROS: El Curso de Milagros parte de un presupuesto totalmente distinto a las religiones dualistas: la absoluta inocencia del Hijo de Dios. Por lo tanto, “El pecado no existe.” y tampoco existen todas las demás emociones asociadas con el pecado como la culpa y el miedo. El Curso se identifica más con la parábola del Hijo pródigo de Jesús, que con el mito de la expulsión del Paraíso del Génesis. Sobre este supuesto fuimos nosotros los que decidimos abandonar el paraíso. No fuimos expulsados, porque Dios siendo sólo Amor no juzga ni castiga.

 4. ¿QUÉ ES EL PECADO?   El tema del pecado es central en Un Curso de Milagros, no para validarlo sino para invalidarlo. Casi que podríamos decir que si la creencia en el pecado no estuviese tan arraigada en nuestro medio no sería necesario Un Curso de Milagros, o por lo menos, no como está diseñado actualmente. Pues la creencia en el pecado da lugar a la culpa, el miedo, el ataque, la ira y los resentimientos, entre otras emociones que definen nuestros egos. El pecado es la creencia en la separación, y en esa aparente huida de Dios fabricamos este mundo de formas, cuerpos y conflictos de toda índole. La salvación pasa por deshacer la creencia en el pecado, para recordar nuestra verdadera identidad como Hijos eternos del Amor.  Dos de las aseveraciones más contundentes de este texto es que “El pecado no existe.” (L- PII.4.5:5) y que ”El pecado es demencia” (L- PII. 4.1:1) pero la creencia en el pecado tiene un enorme poder en la llamada cultura occidental, (Europa y América), de ahí que el Curso esté escrito en un lenguaje cristiano, para que nos permita reinterpretar los paradigmas de culpa y miedo de la llamada sociedad occidental, pues casi todas las manifestaciones emocionales que en nuestro medio llamamos enfermedad mental, tienen su base en los pensamientos de pecado, culpa y miedo. “El pecado es demencia. Es lo que hace que la mente pierda su cordura y trate de que las ilusiones ocupen el lugar de la verdad.” (L- PII.4.1:1-2) EL PECADO EN OTRAS RELIGIONES:  En la cultura judeo cristiana se considera el pecado como una ofensa a la divinidad, contrario al budismo y el hinduismo, que no tienen el concepto del pecado como una agresión contra la divinidad, y hablan más bien de conductas dañinas contra sí mismo, es el caso de los llamados 3 venenos en el budismo: la codicia, la ira y la ignorancia, lo que da lugar al principio del karma, (ley de causa y efecto) somos el resultado de nuestras acciones. En el hinduismo, pese a que el concepto de pecado sí existe, (“papa” en el idioma Sánscrito) no tiene la misma connotación que en la cultura católica y cristiana. Se habla más bien de acciones que generan karma negativo, e igual que el budismo, no se considera como una ofensa contra Dios, sino contra sí mismo, son conductas o acciones que nos impiden evolucionar para desarrollar los dones del Dharma o acciones nobles y positivas. EL PECADO ORIGINAL: De las tres religiones monoteístas que parten de un mismo árbol común, y se declaran hijos de Abraham: el judaísmo, el cristianismo y el islam, y que tienen como referente común el Antiguo Testamento de la Biblia, paradójicamente la que tiene una visión más radical sobre el pecado original es el cristianismo, y de ellas la de mayor peso doctrinal es la religión católica, que desarrolló toda una teología sobre el pecado a partir del siglo II de nuestra era, y que considera que por razón de la expulsión del Paraíso, (por habernos comido la fruta prohibida,) perdimos los atributos divinos de inmortalidad, y que este pecado original lo heredamos todas las generaciones subsiguientes, quienes seguiremos pagando nuestra culpa con sufrimiento, enfermedad y muerte. Por ser heredada, la culpa del pecado original tendría como consecuencia que perderíamos el libre albedrío, pues nacemos pecadores y morimos pecadores. A no ser que alguien expíe nuestros pecados, y se sacrifique por nosotros, ese alguien para la cultura cristiana es Jesús. Para el judaísmo no existe un pecado original a la manera del catolicismo, sino transgresiones específicas que cada cual comete, y contrariamente, la expulsión del paraíso, es considerado por algunos sectores del judaísmo, como el primer acto de libre albedrío de los seres humanos. Para el judaísmo los humanos nacen puros y luego eligen pecar con lo que conlleva sufrimiento en sus vidas. El islam no considera que nacemos pecadores, ni que heredamos tal condición, no plantea que otros paguen por los errores de los demás, “Nadie cargará con la culpa ajena” (Sura 17, versículo 16). En otras palabras, no hay pecado original que se hereda.