Luz y Sal
Kanalga Telegram’da o‘tish
Luz y Sal Para cualquier duda, reflexión, inquietud o aporte unete a nuestro GRUPO https://telegram.me/joinchat/AAAAAD8trAUNueOzikSP3g ➕➕➕➕➕➕➕➕➕➕➕➕ Muchos más canales y grupos Católicos en ⤵ ⏩⏩⏩ @Catoligram ⏪⏪⏪
Ko'proq ko'rsatish544
Obunachilar
-124 soatlar
-37 kunlar
+130 kunlar
Postlar arxiv
544
Viernes, 3 De Julio :
Benedicto XVI
Cuando Jesús, en un momento crítico de su vida, decidió ir a Betania para resucitar a Lázaro, acercándose de esta manera, peligrosamente, de Jerusalén (cf Mc 10,32), Tomás dijo a sus condiscípulos: «Vayamos, nosotros también, a morir con él» (Jn 11,16. Su determinación de seguir al Maestro es verdaderamente ejemplar y nos da una preciosa enseñanza: revela su total disponibilidad de adherirse a Jesús, hasta identificarse con su suerte y querer compartir con él la prueba suprema de la muerte. En efecto..., cuando los evangelios emplean el verbo «seguir», es para significar que donde se dirige Jesús, también allí debe ir su discípulo. La vida cristiana se define, pues, como una vida con Jesucristo...: morir juntos, vivir juntos, estar en su corazón como él está en el nuestro.
Una segunda intervención de Tomás se nos narra en la última Cena. Jesús, prediciendo su inminente partida, anuncia que va a preparar un lugar para sus discípulos a fin de que también éstos puedan estar donde él se encuentre. Y les precisa: «Para ir adonde yo voy ya sabéis el camino» (Jn 14,4). Es entonces cuando Tomás interviene diciendo: «Señor, si no sabemos dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»... Sus palabras dan ocasión a Jesús de pronunciar la célebre definición: «Yo soy, el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14,6). Es, pues, a Tomás a quien se ha hecho por primera vez esta revelación, pero es válida para todos nosotros y por todos los tiempos...
Al mismo tiempo, esta pregunta nos confiere el derecho, por así decir, de pedir explicaciones a Jesús. A menudo, no lo comprendemos. Tengamos la valentía de decir: «No te comprendo, Señor, escúchame, ayúdame a comprender». Así, con esta sencillez, que es la verdadera manera de orar, de hablar a Jesús, expresamos nuestra pobre capacidad de comprender y, al mismo tiempo, nos ponemos en la confiada actitud de los que esperan la luz y la fuerza de parte de aquel que nos la puede dar.
544
Jueves, 2 De Julio :
El Evangelio de hoy (Mateo 9, 1-8) nos narra la curación y el perdón de los pecados del paralítico en Cafarnaún.
Para profundizar en este pasaje, el comentario de los Santos Padres de la Iglesia nos ofrece una visión mística y espiritual profunda. Dos de las interpretaciones más ricas pertenecen a San Agustín y a San Juan Crisóstomo, quienes ven en este milagro una maravillosa analogía de la curación del alma.
1. La parálisis como el pecado (San Agustín)
San Agustín suele interpretar las enfermedades del Evangelio de manera alegórica. La parálisis física representa la parálisis espiritual que produce el pecado: el hombre postrado es aquel que ha perdido la capacidad de caminar hacia el bien.
> «Aquel paralítico significaba al hombre postrado en el pecado. Tu alma está paralizada cuando tus afectos están atados a la tierra y no puedes dar un paso hacia Dios.
> Pero mira cómo actúan quienes lo llevan: al no poder entrar por la puerta, abren el techo. El techo representa el intelecto y las Escrituras; abrir el techo significa desvelar los misterios de la fe con humildad. Cuando la fe de la Iglesia te presenta ante Cristo, Él no mira primero tus miembros inmóviles, sino el fondo de tu corazón, y te dice: *“Tus pecados te son perdonados”*. Curada la parálisis interior, el hombre recupera la fuerza para cargar su propia camilla, que no es otra cosa que dominar la carne que antes lo dominaba a él».
San Agustín, Sermón 46
2. El orden de la curación y los pensamientos ocultos (San Juan Crisóstomo)
Por su parte, San Juan Crisóstomo se detiene en la agudeza y la pedagogía de Jesús al tratar tanto la incredulidad de los escribas como la dolencia del paralítico.
> «Observa la maravillosa condescendencia del Señor. No cura inmediatamente el cuerpo, sino que comienza por lo que es más invisible y valioso: el alma. Al perdonar los pecados, manifiesta su divinidad, pues solo Dios puede perdonar las ofensas contra Dios.
> Pero los escribas, ciegos por la envidia, lo acusan en sus corazones de blasfemia. Jesús, entonces, realiza un doble milagro: el primero, leer sus pensamientos ocultos, demostrando que posee la ciencia divina que escudriña los corazones; el segundo, mandar al paralítico levantarse. Les dice: *“¿Qué es más fácil?”*. Para los hombres, es más fácil decir “tus pecados te son perdonados” porque el efecto no se ve; pero para Dios, ambas cosas requieren el mismo poder omnipotente. Al hacer visible lo que era difícil a los ojos humanos (la curación física), certificó de manera irrefutable que ya había realizado lo invisible: la absolución del alma».
San Juan Crisóstomo, *Homilías sobre el Evangelio de San Mateo (Homilía 29)*
Idea clave de los Padres para nuestra vida:
La teología patrística nos recuerda que la verdadera parálisis que debemos temer es el egoísmo, el rencor y la falta de fe. A veces estamos «postrados» en nuestras debilidades, pero la fe comunitaria (los amigos que cargan la camilla, que representan a la Iglesia) tiene el poder de acercarnos a la misericordia de Cristo. El mandato de *“Toma tu camilla y vete a tu casa”* significa que, una vez perdonados, debemos regresar a nuestra vida cotidiana dando testimonio con rectitud y caminando por nuestros propios pies en la gracia de Dios.
544
Miércoles, 1 De Julio :
Salmo 50(49),7.8-9.10-11.12-13.16bc-17.
“Escucha, pueblo mío, yo te hablo;
Israel, voy a alegar contra ti:
yo soy el Señor, tu Dios.
No te acuso por tus sacrificios:
¡tus holocaustos están siempre en mi presencia!
Pero yo no necesito los novillos de tu casa
ni los cabritos de tus corrales.
Porque son mías todas las fieras de la selva,
y también el ganado de las montañas más altas.
Yo conozco los pájaros de los montes
y tengo ante mí todos los animales del campo.
Si tuviera hambre, no te lo diría,
porque es mío el mundo y todo lo que hay en él.
¿Acaso voy a comer la carne de los toros
o a beber la sangre de los cabritos?
"¿Cómo te atreves a pregonar mis mandamientos
y a mencionar mi alianza con tu boca,
tú, que aborreces toda enseñanza
y te despreocupas de mis palabras?
544
Martes, 30 De Junio :
San Juan María Vianney
Así como el buen soldado no tiene miedo de combatir, así mismo el buen cristiano no le teme a la tentación [...] ¡La tentación más grande es no tener ninguna!
Se puede casi decir que estamos felices de tener tentaciones: es el momento de la cosecha espiritual en la que acumulamos para el cielo [...]. Si estuviésemos bien penetrados de la Santa Presencia de Dios, nos resultaría fácil resistirle al enemigo. Con este pensamiento: ¡Dios te ve! no pecaríamos jamás.
Había una santa que se quejaba ante nuestro Señor después de la tentación y le decía: « ¿Dónde estabas, pues, mi querido Jesús, durante esta horrible tormenta?». Nuestro Señor le respondió: «estaba en medio de tu corazón…»
544
Lunes, 29 De Junio :
San Bernardo
Es con razón, hermanos, que la Iglesia aplica a los apóstoles San Pedro y San Pablo estas palabras del sabio: "Son hombres de misericordia, cuyos beneficios no caen en el olvido; los bienes que dejaron a la posteridad siguen existiendo» (Sb 44,1-11). Sí, bien podemos llamarlos hombres de misericordia: porque han obtenido misericordia para ellos mismos, porque están llenos de misericordia, y porque es en su misericordia que Dios nos los ha dado.
Ved, en efecto, qué misericordia han obtenido. Si interrogáis a san Pablo sobre este punto..., él os dirá de sí mismo: "Yo empecé siendo un blasfemo, un perseguidor; pero he obtenido misericordia de Dios" (1Tm 1,13). En efecto, ¿quién no conoce todo el mal que hizo a los cristianos de Jerusalén...e incluso en toda Judea?... En lo que toca a san Pedro, tengo otra cosa que deciros, pero una cosa tan sublime, que es única. En efecto, si Pablo ha pecado, lo ha hecho sin saberlo, ya que no tenía la fe; Pedro, por el contrario, tenía los ojos bien abiertos en el momento de su caída (Mt 26, 69s). "Pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia» (Rm 5,20)... Si san Pedro ha podido ascender a un grado tal de santidad después de haber sufrido una caída tan fuerte ¿quién podrá ahora desesperarse, por poco que quiera salir también de sus pecados? Observad lo que dice el Evangelio: «Salió y lloró amargamente» (v. 75)...
Habéis visto qué misericordia obtuvieron los apóstoles, y ahora ¿quién no será absuelto de sus faltas pasadas como lo fueron antes? ... Si has pecado, ¿Pablo no ha pecado antes? Si has tenido una caída, Pedro ¿no hizo una más profunda que tú? Sin embargo, uno y otro, haciendo penitencia, no sólo obtuvieron la salvación sino que han llegado a ser grandes santos, e incluso se han convertido en los ministros de la salvación, los maestros de la santidad. Haz tú del mismo modo, hermano, ya que es por ti que la escritura los llama "los hombres de misericordia».
Endi mavjud! Telegram Tadqiqoti 2025 — yilning asosiy insaytlari 
