El Santísimo
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Hay momentos en los que todo parece desmoronarse: nuestros planes cambian, algunas personas se alejan y las dificultades nos hacen sentir que hemos perdido el rumbo.
Sin embargo, hay algo que permanece para siempre: el amor de Dios. Su amor no depende de nuestras circunstancias ni desaparece cuando sufrimos. Cuando todo parece inestable, podemos aferrarnos a Cristo, sabiendo que Él permanece fiel y nunca abandona a quienes ponen su confianza en Él.
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ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Hech 16, 14
R. Aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones para que comprendamos las palabras de tu Hijo. R. Aleluya.
EVANGELIO
[¿Vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?]
Del santo Evangelio según san Mateo 20, 1-16a
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo: ‹Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo›. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo.
Por último, salió también al caer la tarde y encontró todavía otros que estaban en la plaza y les dijo: ‹¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?› Ellos le respondieron: ‹Porque nadie nos ha contratado›. Él les dijo: ‹Vayan también ustedes a mi viña›.
Al atardecer, el dueño de la viña le dijo a su administrador: ‹Llama a los trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros›. Se acercaron, pues, los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno. Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle al propietario, diciéndole: ‹Esos que llegaron al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor›. Pero él respondió a uno de ellos: ‹Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?›
De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos».
Palabra del Señor.
Se dice Credo.
ORACIÓN DE LO FIELES:
Oremos por todos los hombres y por todas sus necesidades, para que nunca falte a nadie la ayuda de nuestro amor.
1. Por quienes han sido llamados por el Señor para conducir los destinos de nuestra Iglesia, para que cuiden santamente el pueblo que tienen encomendado, roguemos al Señor.
2. Por los gobernantes y por los que tienen en sus manos las riquezas del mundo, para que fomenten la justicia, la paz y la libertad, roguemos al Señor.
3. Por los que padecen necesidades, por los que añoran la patria o viven lejos de sus hogares, para que experimenten el consuelo y la fortaleza de Dios, roguemos al Señor.
4. Para que Dios nos conceda el perdón de los pecados, la perseverancia en la fe y en las buenas obras y la salvación eterna, roguemos al Señor.
Padre lleno de bondad, que das a los primeros lo mismo que a los últimos, haz que comprendamos que –como el cielo aventaja a la tierra– así tus caminos aventajan a los nuestros, y que es un gran honor haber sido llamados a trabajar en tu viña. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta benignamente, Señor, los dones de tu pueblo, para que recibamos, por este sacramento celestial, aquello mismo que el fervor de nuestra fe nos mueve a proclamar. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Jn 10, 14
Yo soy el buen pastor, dice el Señor; y conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
A quienes alimentas, Señor, con tus sacramentos, confórtanos con tu incesante ayuda, para que en estos misterios recibamos el fruto de la redención y la conversión de nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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DOMINGO 20 DE SEPTIEMBRE DEL 2026
Verde
XXV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
[Se omite la Memoria de SAN ANDRÉS KIM TAEGON, Presbítero y SAN PABLO CHONG HASANG y Compañeros Mártires]
MR p. 437 [435] / Lecc. II p. 62.
LH Semana I del Salterio.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Yo soy la salvación de mi pueblo, dice el Señor. Los escucharé cuando me llamen en cualquier tribulación, y siempre seré su Dios.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que has hecho del amor a ti y a los hermanos la plenitud de todo lo mandado en tu santa ley, concédenos que, cumpliendo tus mandamientos, merezcamos llegar a la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes.]
Del libro del profeta Isaías 55, 6-9
Busquen al Señor mientras lo pueden encontrar, invóquenlo mientras está cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal, sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad; a nuestro Dios, que es rico en perdón. Mis pensamientos no son los pensamientos de ustedes, sus caminos no son mis caminos, dice el Señor. Porque así como aventajan los cielos a la tierra, así aventajan mis caminos a los de ustedes y mis pensamientos a sus pensamientos.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 144
R. Bendeciré al Señor eternamente.
Un día tras otro bendeciré tu nombre y no cesará mi boca de alabarte. Muy digno de alabanza es el Señor, por ser su grandeza incalculable. R.
El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso para perdonar. Bueno es el Señor para con todos y su amor se extiende a todas sus creaturas. R. Siempre es justo el Señor en sus designios y están llenas de amor todas sus obras. No está lejos de aquellos que lo buscan; muy cerca está el Señor, de quien lo invoca. R.
SEGUNDA LECTURA
[Para mí, la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia.]
De la carta del apóstol san Pablo a los filipenses 1, 20-24. 27a
Hermanos: Ya sea por mi vida, ya sea por mi muerte, Cristo será glorificado en mí. Porque para mí, la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. Pero si el continuar viviendo en este mundo me permite trabajar todavía con fruto, no sabría yo qué elegir.
Me hacen fuerza ambas cosas: por una parte, el deseo de morir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo mejor; y por la otra, el de permanecer en vida, porque esto es necesario para el bien de ustedes. Por lo que a ustedes toca, lleven una vida digna del Evangelio de Cristo.
Palabra de Dios.
681
EVANGELIO
[Lo que cayó en tierra buena representa a los que escuchan la palabra, la conservan en un corazón bueno y bien dispuesto, y dan fruto por su constancia.]
Del santo Evangelio según san Lucas 8, 4-15
En aquel tiempo, mucha gente se había reunido alrededor de Jesús, y al ir pasando por los pueblos, otros más se le unían. Entonces les dijo esta parábola: Salió un sembrador a sembrar su semilla. Al ir sembrando, unos granos cayeron en el camino, la gente los pisó y los pájaros se los comieron. Otros cayeron en terreno pedregoso, y al brotar, se secaron por falta de humedad. Otros cayeron entre espinos, y al crecer éstos, los ahogaron. Los demás cayeron en tierra buena, crecieron y produjeron el ciento por uno». Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga».
Entonces le preguntaron los discípulos: «¿Qué significa esta parábola?» Y él les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer claramente los secretos del Reino de Dios; en cambio, a los demás, sólo en parábolas para que viendo no vean y oyendo no entiendan.
La parábola significa esto: la semilla es la palabra de Dios. Lo que cayó en el camino representa a los que escuchan la palabra, pero luego viene el diablo y se la lleva de sus corazones, para que no crean ni se salven. Lo que cayó en terreno pedregoso representa a los que, al escuchar la palabra, la reciben con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba, fallan. Lo que cayó entre espinos representa a los que escuchan la palabra, pero con los afanes, riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no dan fruto. Lo que cayó en tierra buena representa a los que escuchan la palabra, la conservan en un corazón bueno y bien dispuesto, y dan fruto por su constancia”.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: En esta «parábola del sembrador» queda patente que son dos los factores determinantes en las relaciones del ser humano con su Creador. El primero es el de la indispensable «iniciativa» de Dios. El segundo es el grado de «respuesta» del hombre, a quien Él busca con amor gratuito. El Señor es paciente y no se impone ni violenta nuestra libertad. Aunque la palabra de Dios es siempre eficaz y al final saldrá ampliamente triunfante (Cfr. Heb 4, 12), su eficacia se supedita a la colaboración humana, que puede aceptar o rechazar en todo momento la invitación divina a dar los frutos esperados.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios todopoderoso, suplicamos humildemente a tu majestad que así como los dones ofrecidos en honor de san José María de Yermo y Parres manifiestan la gloria del poder divino, de la misma manera nos alcancen el fruto de tu salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Mt 28, 20
Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Alimentados con santos manjares, concédenos, Dios todopoderoso, seguir constantes los ejemplos de san José María de Yermo y Parres, servirte con generosa entrega y amar a todos con caridad infatigable. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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SÁBADO19 DE SEPTIEMBRE DEL 2026
Blanco / Rojo
Feria o SAN JOSÉ MARÍA DE YERMO y PARRES, Presbítero, o SAN JENARO, Obispo y Mártir
MR pp. 795 y 901 [825 y 940] / Lecc. II p. 812
Nació en la Hacienda de Jalmolonga, estado de México, el 10 de noviembre de 1851. Ordenado sacerdote, pronto comenzó a irradiar su profunda vivencia evangélica: “Imitar a Cristo, que vino a enseñarnos con su ejemplo el amor de preferencia para con los pobres y desamparados que el mundo desprecia...”. Fundó en 1885 la Congregación de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres, la cual continúa su obra de caridad. Murió en Puebla, el 20 de septiembre de 1904.
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sir 45, 20
El Señor lo eligió para ser su sacerdote, a fin de que le ofrezca un sacrificio de alabanza.
ORACIÓN COLECTA
Dios de misericordia y todopoderoso, que encendiste en el corazón de san José María de Yermo y Parres, presbítero y fundador, un amor ardiente a favor de los pobres y desamparados, concédenos que, a ejemplo suyo, descubramos en cada hermano el rostro de Cristo, tu Hijo, y nos pongamos a su servicio con sincera caridad. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Se entierra un cuerpo corruptible y resucita incorruptible.]
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios 15, 35-37. 42-49
Hermanos: Hay algunos que preguntan: “¿Cómo resucitan los muertos? ¿Qué clase de cuerpo van a tener?» Es que no se han puesto a pensar que el grano que se siembra tiene que morir, para que nazca la planta. Lo que se siembra no es la planta que va a brotar, sino solamente la semilla, por ejemplo, de trigo o de cualquier otra cosa. Lo mismo sucede en la resurrección de los muertos: se siembra un cuerpo corruptible y resucita incorruptible; se siembra un cuerpo miserable y resucita glorioso; se siembra débil y resucita fuerte; se siembra un cuerpo puramente humano y resucita un cuerpo vivificado por el Espíritu divino.
Pues si existe un cuerpo puramente humano, también existe un cuerpo vivificado por el Espíritu. En efecto, la Escritura dice que el primer hombre, Adán, fue un ser que tuvo vida; el último Adán es Espíritu que da la vida. Sin embargo, no existe primero lo vivificado por el Espíritu, sino lo puramente humano; lo vivificado por el Espíritu viene después.
El primer hombre, hecho de tierra, es terreno; el segundo viene del cielo. Como fue el hombre terreno, así son los hombres terrenos; como es el hombre celestial, así serán los celestiales. Y del mismo modo que fuimos semejantes al hombre terreno, seremos también semejantes al hombre celestial.
Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 55
R. Caminaré en la presencia del Señor.
Yo sé bien que el Señor está conmigo; por eso en Dios, cuya promesa alabo, sin temor me confío. ¿Qué hombre ha de poder causarme daño? R.
Te debo, Señor, las promesas que te hice, te las cumpliré con acción de gracias, porque libraste mi vida de la muerte, mis pies de la caída, para que camine en la presencia de Dios, mientras tengo la luz de la vida. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Lc 8, 15
R. Aleluya, aleluya. Dichosos los que cumplen la palabra del Señor con un corazón bueno y sincero, y perseveran hasta dar fruto. R.
Aleluya.
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EVANGELIO
[Los acompañaban algunas mujeres, que los ayudaban con sus propios bienes.]
Del santo Evangelio según san Lucas 8, 1-3
En aquel tiempo, Jesús comenzó a recorrer ciudades y poblados predicando la buena nueva del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido libradas de espíritus malignos y curadas de varias enfermedades. Entre ellas iban María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, el administrador de Herodes; Susana y otras muchas, que los ayudaban con sus propios bienes.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: El texto es exclusivo de san Lucas, cuyo Evangelio presta especial atención a la mujer –como lo hace, por lo demás, con otro tipo de «marginados»– en abierto contraste con la cultura de su entorno. Al actuar de esta manera Jesús restituye a la mujer el lugar que le corresponde en el plan de Dios y la asocia a su obra evangelizadora, junto al ser y quehacer de los «Doce». Comenzando por María su Madre, esta exquisita presencia femenina será decisiva a lo largo de los evangelios, confirmada por el sorprendente primer anuncio de la Resurrección del Señor a través de la Magdalena.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Padre santo, las ofrendas que te presentamos en la conmemoración de los beatos mártires Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles, y a nosotros tus siervos concédenos permanecer siempre firmes en la confesión de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
La abundante recompensa de los santos consiste en la presencia de Dios: murieron por Cristo y viven para siempre.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor Dios, que en tus beatos mártires Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles manifestaste de modo admirable el misterio de la cruz, concede, benigno, que, fortalecidos por este sacrificio, permanezcamos fielmente adheridos a Cristo y trabajemos en la Iglesia por la salvación de todos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
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18 DE SEPTIEMBRE DEL 2026
VIERNES
Verde / Rojo
Feria o BEATOS JUAN BAUTISTA y JACINTO DE LOS ANGELES, Laicos, “Mártires Oaxaqueños”
MR pp. 878 [917] / Lecc. II p. 796
Nacieron en 1660 en San Francisco Cajonos, en la Sierra Norte de Oaxaca. Siendo bautizados, evangelizados v catequizados, desempeñaron diversos cargos a los que tenían acceso los fieles en ese tiempo. Recibieron el nombramiento civil y eclesiástico de fiscales. Se distinguieron como esposos y padres de familia de conducta intachable. Al pretender que gente de su pueblo abandonara los ídolos para servir a Cristo, fueron martirizados cruelmente, imitando la pasión de Cristo y alcanzando el premio eterno, el 16 de septiembre de 1700. Los beatificó el Papa Juan Pablo II el 1 de agosto de 2002.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Estos santos derramaron su sangre gloriosa por el Señor, amaron a Cristo en su vida, lo imitaron en su muerte, y por eso merecieron la corona del triunfo.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que concediste la gracia de morir por Cristo a tus beatos mártires Juan Bautista y Jacinto de los Ángeles, ven en ayuda de nuestra debilidad, para que podamos dar con nuestra vida, el mismo testimonio de ti que ellos no dudaron en dar con su muerte. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Si Cristo no resucitó, vana es la fe de ustedes.]
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios 15, 12-20
Hermanos: Si hemos predicado que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que algunos de ustedes andan diciendo que los muertos no resucitan? Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, nuestra predicación es vana, y la fe de ustedes es vana.
Seríamos, además, falsos testigos de Dios, puesto que hemos afirmado falsamente que Dios resucitó a Cristo: porque, si fuera cierto que los muertos no resucitan, Dios no habría resucitado a Cristo. Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó.
Y si Cristo no resucitó, es vana la fe de ustedes; y por tanto, aún viven ustedes en pecado, y los que murieron en Cristo, perecieron. Si nuestra esperanza en Cristo se redujera tan sólo a las cosas de esta vida, seríamos los más infelices de todos los hombres. Pero no es así, porque Cristo resucitó, y resucitó como la primicia de todos los muertos. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 16
R. Atiéndeme, Dios mío, y escucha mi oración.
Señor, hazme justicia y a mi clamor atiende; presta oído a mi súplica, pues mis labios no mienten. R.
A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes. Atiéndeme, Dios mío, y escucha mis palabras; muéstrame los prodigios de tu misericordia, pues a quien acude a ti, de sus contrarios salvas. R.
Protégeme, Señor, como a las niñas de tus ojos, bajo la sombra de tus alas escóndeme, pues yo, por serte fiel, contemplaré tu rostro y al despertarme, espero saciarme de tu vista. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Mt 11, 25
R. Aleluya, aleluya. Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. R. Aleluya.
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EVANGELIO
[Sus pecados le han quedado perdonados, porque ha amado mucho.]
Del santo Evangelio según san Lucas 7, 36-50
En aquel tiempo, un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa. Una mujer de mala vida en aquella ciudad, cuando supo que Jesús iba a comer ese día en casa del fariseo, tomó consigo un frasco de alabastro con perfume, fue y se puso detrás de Jesús, y comenzó a llorar, y con sus lágrimas bañaba sus pies; los enjugó con su cabellera, los besó y los ungió con el perfume.
Viendo esto, el fariseo que lo había invitado comenzó a pensar: «Si este hombre fuera profeta, sabría qué clase de mujer es la que lo está tocando; sabría que es una pecadora».
Entonces Jesús le dijo: «Simón, tengo algo que decirte». El fariseo contestó: «Dímelo, Maestro». Él le dijo: «Dos hombres le debían dinero a un prestamista. Uno le debía quinientos denarios, y el otro, cincuenta. Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. ¿Cuál de ellos lo amará más?» Simón le respondió: «Supongo que aquel a quien le perdonó más».
Entonces Jesús le dijo: «Has juzgado bien». Luego, señalando a la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no me ofreciste agua para los pies, mientras que ella me los ha bañado con sus lágrimas y me los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me diste el beso de saludo; ella, en cambio, desde que entró, no ha dejado de besar mis pies. Tú no ungiste con aceite mi cabeza; ella, en cambio, me ha ungido los pies con perfume. Por lo cual, yo te digo: sus pecados, que son muchos, le han quedado perdonados, porque ha amado mucho. En cambio, al que poco se le perdona, poco ama». Luego le dijo a la mujer: «Tus pecados te han quedado perdonados». Los invitados empezaron a preguntarse a sí mismos: «¿Quién es éste que hasta los pecados perdona?» Jesús le dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado; vete en paz». Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Jesús –en el ambiente festivo de un banquete– sale en defensa de una mujer sin nombre, por medio de la «parábola de los dos deudores» que fueron perdonados en forma desigual. En esta aleccionadora situación queda ampliamente de manifiesto quién ama más y quien agradece más, incluso con declarados detalles de cariño. Por eso Jesús despide a esta mujer diciéndole: «Tu fe te ha salvado, vete en paz». El amor y el perdón se implican mutuamente, «porque el amor cubre la multitud de los pecados» (1 Pe 4, 8). Ante Dios todos somos deudores insolventes, perdonados gratuitamente.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, las ofrendas de tu pueblo, que te presentamos en la festividad de san Roberto Belarmino, y concédenos, como esperamos, obtener por ellas el auxilio de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Mc 16, 17-18
Éstos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído, dice el Señor: arrojarán demonios, impondrán las manos a los enfermos, y éstos quedarán sanos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor Dios nuestro, alimentados con el Cuerpo y la Sangre preciosos de tu Hijo, te pedimos que cuanto hemos celebrado con fervor, lo recibamos como prenda de segura redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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17 DE SEPTIEMBRE DEL 2026
17 jueves
Verde / Blanco
Feria o SAN ROBERTO BELARMINO, Obispo y Doctor de la Iglesia
MR pp. 794 y 898 [824 y 937] / Lecc. II p. 804
Nacido en Toscana (Italia), entró muy joven en la Compañía de Jesús y dio clases en Lovaina y Roma. Allí escribió sus “Controversias” y dirigió espiritualmente a san Luis Gonzaga. Nombrado por el Papa cardenal-arzobispo de Capua, manifestó su gran habilidad pastoral. Pero tuvo que volver a Roma como consejero papal (1542-1621).
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Lc 12, 42
El siervo fiel y prudente fue constituido como padre de su familia, para repartirles a su tiempo el alimento.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que para defender la fe de tu Iglesia colmaste a san Roberto Belarmino de admirable sabiduría y fortaleza, por su intercesión concede a tu pueblo el gozo de profesar íntegramente esa misma fe. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Esto es lo que predicamos y lo que ustedes han creído.]
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios 15, 1-11
Hermanos: Les recuerdo el Evangelio que yo les prediqué y que ustedes aceptaron y en el cual están firmes. Este Evangelio los salvará, si lo cumplen tal y como yo lo prediqué. De otro modo, habrán creído en vano. Les transmití, ante todo, lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según estaba escrito; que se le apareció a Pedro y luego a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos reunidos, la mayoría de los cuales vive aún y otros ya murieron. Más tarde se le apareció a Santiago y luego a todos los apóstoles.
Finalmente, se me apareció también a mí, que soy como un aborto. Porque yo perseguí a la Iglesia de Dios y por eso soy el último de los apóstoles e indigno de llamarme apóstol. Sin embargo, por la gracia de Dios, soy lo que soy, y su gracia no ha sido estéril en mí; al contrario, he trabajado más que todos ellos, aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios, que está conmigo. De cualquier manera, sea yo, sean ellos, esto es lo que nosotros predicamos y esto mismo lo que ustedes han creído. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 117
R. Te damos gracias, Señor, porque eres bueno.
Te damos gracias, Señor, porque eres bueno, porque tu misericordia es eterna. Diga la casa de Israel: “Su misericordia es eterna”. R.
Escuchemos el canto de victoria que sale de la casa de los justos: “La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es nuestro orgullo». R.
No moriré, continuaré viviendo para contar lo que el Señor ha hecho. Tú eres mi Dios, y te doy gracias. Tú eres mi Dios, y yo te alabo. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Mt 11, 28
R. Aleluya, aleluya. Vengan a mí, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo les daré alivio, dice el Señor.R. Aleluya.
681
EVANGELIO
[Tocamos la flauta y ustedes no bailaron, cantamos canciones tristes y no lloraron.]
Del santo Evangelio según san Lucas 7, 31-35
En aquel tiempo, Jesús dijo: «¿Con quién compararé a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? Se parecen a esos niños que se sientan a jugar en la plaza y se gritan los unos a los otros: ‘Tocamos la flauta y no han bailado, cantamos canciones tristes y no han llorado’. Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y ustedes dijeron: ‹Ese está endemoniado›. Y viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: ‹Este hombre es un glotón y un bebedor, amigo de publicanos y pecadores›. Pero sólo aquellos que tienen la sabiduría de Dios, son quienes lo reconocen». Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Los judíos de su tiempo – especialmente los que «frustraron el designio de Dios sobre ellos» (Lc 7, 29)– demostraron no tener buena voluntad ante la persona de Cristo. Con Juan el Bautista estos escribas y fariseos se comportaron, por lo demás, de la misma forma. Esto es lo que les recuerda el Señor con una viva y original parábola. Es ésta la de los «niños que juegan en la plaza», simulando mediante el canto y el baile situaciones tan diversas como un entierro y una boda. Esta generación de “chiquillos caprichosos” rechaza, bajo múltiples pretextos, el gozo de la auténtica conversión.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, que en esta festividad de los santos Cornelio y Cipriano nos aproveche esta ofrenda, por cuya inmolación quisiste que se perdonen los pecados del mundo entero. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Jn 21, 17
Señor, tú lo conoces todo; tú sabes que te amo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor Dios, que la eficacia de los dones recibidos, en esta festividad de los santos Cornelio y Cipriano, produzca su efecto en nosotros, para que nos sirvan de ayuda en nuestra vida mortal y nos obtengan el gozo de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
681
16 DE SEPTIEMBRE DEL 2026
16 miércoles
Rojo
Memoria, SANTOS CORNELIO, Papa y CIPRIANO, Obispo, Mártires
MR p. 793 y 895 [823 y 934] / Lecc. II p. 800
Cipriano, obispo de Cartago, fue decapitado el 14 de septiembre de 258. Sus escritos, lo mismo que su martirio, revelan el alma de un verdadero pastor, siempre en la brecha para sostener a sus hermanos perseguidos y preservar la unidad de la Iglesia. En todo procuró dar ejemplo de fidelidad a nuestro Señor. El Papa Cornelio, quien murió en Civitavecchia después de un breve pontificado (251-253), se ganó el respeto y la amistad de Cipriano. Por este motivo, desde el siglo IV, la Iglesia romana festeja a Cornelio en su propia cripta en el aniversario de Cipriano.
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sir 45, 30
El Señor hizo con él una alianza de paz, lo puso al frente de su pueblo y lo constituyó sacerdote para siempre.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que en los santos Cornelio y Cipriano diste a tu pueblo pastores llenos de celo y mártires victoriosos, concédenos, por su intercesión, ser fortalecidos en la fe y la constancia y trabajar esforzadamente por la unidad de la Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Entre estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor, el amor es la mayor de las tres.]
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios 12, 31–13, 13
Hermanos: Aspiren a los dones de Dios más excelentes. Voy a mostrarles el camino mejor de todos. Aunque yo hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, no soy más que una campana que resuena o unos platillos que aturden. Aunque yo tuviera el don de profecía y penetrara todos los misterios, aunque yo poseyera en grado sublime el don de ciencia y mi fe fuera tan grande como para cambiar de sitio las montañas, si no tengo amor, nada soy. Aunque yo repartiera en limosnas todos mis bienes y aunque me dejara quemar vivo, si no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no es presumido ni se envanece; no es grosero ni egoísta; no se irrita ni guarda rencor; no se alegra con la injusticia, sino que goza con la verdad. El amor disculpa sin límites, confía sin límites, espera sin límites, soporta sin límites.
El amor dura por siempre; en cambio, el don de profecía se acabará; el don de lenguas desaparecerá, y el don de ciencia dejará de existir, porque nuestros dones de ciencia y de profecía son imperfectos. Pero cuando llegue la consumación, todo lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, sentía como niño y pensaba como niño; pero cuando llegué a ser hombre, hice a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo y oscuramente, pero después será cara a cara. Ahora sólo conozco de una manera imperfecta, pero entonces conoceré a Dios como él me conoce a mí. Ahora tenemos estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor; pero el amor es la mayor de las tres. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 32
R. Dichoso el pueblo escogido por Dios.
Demos gracias a Dios al son del arpa, que la lira acompañe nuestros cantos, cantemos en su honor nuevos cantares, al compás de instrumentos aclamémoslo. R.
Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son leales. El ama la justicia y el derecho, la tierra llena está de sus bondades. R.
Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, dichoso el pueblo que escogió por suyo. Muéstrate bondadoso con nosotros, porque en ti, Señor, hemos confiado. R.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Jn 6, 63. 68
R. Aleluya, aleluya.
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida. Tú tienes palabras de vida eterna. R. Aleluya.
681
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
R. Aleluya, aleluya.
Dichosa la Virgen María, que sin morir, mereció la palma del martirio junto a la cruz del Señor. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Y a ti, una espada te atravesará el alma.]
Del santo Evangelio según san Lucas 2, 33-35
En aquel tiempo, el padre y la madre del niño estaban admirados de las palabras que les decía Simeón. El los bendijo, y a María, la madre de Jesús, le anunció: «Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción, para que queden al descubierto los pensamientos de todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesará el alma”.
Palabra del Señor.
O bien:
EVANGELIO
[¿Y cuál hombre no llorara / si a la Madre contemplara / de Cristo en tanto dolor?]
Del santo Evangelio según san Juan 19, 25-27
En aquel tiempo, estaban junto a la cruz de Jesús, su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena.
Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre: «Mujer, ahí está tu hijo». Luego dijo al discípulo: «Ahí está tu madre». Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: • La devoción a la Virgen Dolorosa, como sucede frecuentemente, fue primero una devoción popular antes que litúrgica. Sus orígenes se remontan al siglo XII y fue muy difundida sucesivamente por los cistercienses, por los franciscanos, por los servitas y por los pasionistas. Fue el Papa Pío VII quien –como recuerdo de los sufrimientos infligidos por Napoleón a la Iglesia en la persona de su cabeza– la introdujo en el Calendario Romano en 1814 y fue San Pío X quien en 1913 la fijó definitivamente el 15 de septiembre. María viene así asociada al dolor de su Hijo y nosotros nos asociamos al dolor de María y a la muerte redentora de Jesús… • El anciano Simeón hace un atinado pronóstico de lo que será el destino de este Niño admirable. Y María junto a la cruz personificará lo que significa el dolor humano llevado hasta el extremo. La coparticipación dolorosa de la Madre del Salvador en su obra de salvación (Cfr. Lc 2, 33-35), es testimoniada en esta hora decisiva por San Juan, que la recibió como su Madre (Cfr. Jn 19, 25-27). El arte cristiano ha reflejado magníficamente estas escenas en la múltiple representación de la “Piedad”, como íntimo martirio de la Madre del Crucificado.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Dios misericordioso, las súplicas y ofrendas que te presentamos para alabanza de tu nombre, al venerar a la santísima Virgen María, a quien, bondadoso, nos entregaste como piadosísima Madre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN 1 Pe 4, 13
Alégrense de compartir ahora los padecimientos de Cristo, para que cuando se manifieste su gloria, el júbilo de ustedes sea desbordante.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Alimentados con el sacramento de la redención eterna, te pedimos, Señor, que, al conmemorar el dolor de la santísima Virgen María, completemos, a favor de la Iglesia, lo que falta en nosotros a los padecimientos de Cristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.
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SECUENCIA: Esta secuencia es opcional tanto en su forma larga como en su forma breve, desde * ¡Oh dulce fuente de amor!
La Madre piadosa estaba
junto a la cruz, y lloraba
mientras el Hijo pendía;
cuya alma triste y llorosa,
traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.
¡Oh cuan triste y afligida
estaba la Madre herida,
de tantos tormentos llena,
cuando triste contemplaba
y dolorosa miraba
del Hijo amado la pena!
¿Y cuál hombre no llorara
si a la Madre contemplara
de Cristo en tanto dolor?
¿Y quién no se entristeciera,
Madre piadosa, si os viera
sujeta a tanto rigor?
Por los pecados del mundo,
vio a Jesús en tan profundo
tormento la dulce Madre.
Vio morir al Hijo amado
que rindió desamparado
el espíritu a su Padre.
* ¡Oh dulce fuente de amor!,
hazme sentir tu dolor
para que llore contigo.
Y que, por mi Cristo amado,
mi corazón abrasado
más viva en él que conmigo.
Y, porque a amarlo me anime,
en mi corazón imprime
las llagas que tuvo en sí.
Y de tu Hijo, Señora,
divide conmigo ahora
las que padeció por mí.
Hazme contigo llorar
y de veras lastimar
de sus penas mientras vivo;
porque acompañar deseo
en la cruz, donde lo veo,
tu corazón compasivo.
¡Virgen de vírgenes santas!,
llore ya con ansias tantas
que el llanto dulce me sea;
porque su pasión y muerte
tenga en mi alma de suerte
que siempre sus penas vea.
Haz que su cruz me enamore
y que en ella viva y more
de mi fe y amor indicio;
porque me inflame y encienda
y contigo me defienda
en el día del juicio.
Haz que me ampare la muerte
de Cristo, cuando en tan fuerte
trance, vida y alma estén;
porque, cuando quede en calma
el cuerpo, vaya mi alma
a su eterna gloria. Amén.
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15 DE SEPTIEMBRE DEL 2026
15 martes
Blanco
Memoria, NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES
MR p. 792 [822] / Lecc. III p. 125
La santísima Virgen María estuvo íntimamente unida a la pasión de su Hijo. Por eso está asociada de un modo particular a la gloria de su resurrección. La compasión de María, que celebramos en esta fiesta, nos recuerda que al pie de la cruz la maternidad de María se extendió a todo el cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, es decir, a todos nosotros.
ANTÍFONA DE ENTRADA Lc2, 34-35
El anciano Simeón dijo a María: Este niño ha sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que provocará contradicción; y a ti, una espada te atravesará el alma.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que quisiste que junto a tu Hijo en la cruz estuviera de pie su Madre, compartiendo su dolor, concede a tu Iglesia que, asociada con ella a la pasión de Cristo, merezca participar de su gloriosa resurrección. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
PRIMERA LECTURA
[Aprendió a obedecer y se convirtió en la causa de nuestra salvación eterna.]
De la carta a los hebreos 5, 7-9
Hermanos: Durante su vida mortal, Cristo ofreció oraciones y súplicas, con fuertes voces y lágrimas, a aquel que podía librarlo de la muerte, y fue escuchado por su piedad. A pesar de que era el Hijo, aprendió a obedecer padeciendo, y llegado a su perfección, se convirtió en la causa de la salvación eterna para todos los que lo obedecen. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 30
R. Señor, por tu amor tan grande ponme a salvo. A ti, Señor, me acojo, que no quede yo nunca defraudado; Señor, tú que eres justo, ponme a salvo. Escucha mi oración. R.
Ven a rescatarme sin retardo, sé tú mi fortaleza y mi refugio. Pues eres mi refugio y fortaleza, por tu nombre, Señor, guía mis pasos. R. Sácame de la red que me han tendido, pues eres tú mi amparo. En tus manos encomiendo mi espíritu y tu lealtad me librará, Dios mío. R.
Pero yo en ti confío; “tú eres mi Dios», Señor, siempre te digo; mi suerte está en tus manos, líbrame del poder de mi enemigo que viene tras mis pasos. R.
Qué grande es la bondad que has reservado, Señor, para tus fieles. Con quien se acoge a ti, Señor, y a la vista de todos, ¡qué bueno eres! R.
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ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 3, 16
R. Aleluya, aleluya. Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él tenga vida eterna. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Ni en Israel he hallado una fe tan grande.]
Del santo Evangelio según san Lucas 7, 1-10
En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar a la gente, entró en Cafarnaúm. Había allí un oficial romano, que tenía enfermo y a punto de morir a un criado muy querido. Cuando le dijeron que Jesús estaba en la ciudad, le envió a algunos de los ancianos de los judíos para rogarle que viniera a curar a su criado. Ellos, al acercarse a Jesús, le rogaban encarecidamente, diciendo: “Merece que le concedas ese favor, pues quiere a nuestro pueblo y hasta nos ha construido una sinagoga”. Jesús se puso en marcha con ellos. Cuando ya estaba cerca de la casa, el oficial romano envió unos amigos a decirle: “Señor, no te molestes, porque yo no soy digno de que tú entres en mi casa; por eso ni siquiera me atreví a ir personalmente a verte. Basta con que digas una sola palabra y mi criado quedará sano. Porque yo, aunque soy un subalterno, tengo soldados bajo mis órdenes y le digo a uno: ‘¡Ve!’, y va; a otro: ‘¡Ven!’, y viene; y a mi criado: ‘¡Haz esto!’, y lo hace”. Al oír esto, Jesús quedó lleno de admiración, y volviéndose hacia la gente que lo seguía, dijo: «Yo les aseguro que ni en Israel he hallado una fe tan grande». Los enviados regresaron a la casa y encontraron al criado perfectamente sano. Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: En san Mateo se nos dice que el centurión romano vino a entrevistarse personalmente con Jesús para pedir la salud de su criado (Cfr. Mt 8, 5-13). En san Lucas, en cambio, él se vale de unos intermediarios que, además de recomendarlo como excepcional benefactor –no obstante ser extranjero– solicitan a su favor y de buen grado la intervención del Señor. La intención del relato es la de resaltar una fe que Jesús dice no haber encontrado en todo Israel. Para este hombre Jesús debe ser un profeta, cuya palabra, incluso a distancia, puede ser tan eficaz como la de Dios mismo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de alabanza por los dones recibidos, y te suplicamos que nos concedas que lo que nos has dado sin méritos nuestros, lo dediquemos a la gloria de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 115, 12-13
¿Cómo le pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Levantaré el cáliz de salvación e invocaré el nombre del Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor Dios, que nos has entregado como alimento espiritual el sacramento salvífico de tu Hijo, que te ofrecimos en acción de gracias, concédenos estar de tal manera sostenidos con los dones de fortaleza y alegría, que podamos servirte con más entrega y merezcamos así alcanzar nuevos beneficios tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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LUNES 14 DE SEPTIEMBRE DEL 2026
Verde
En la República Mexicana, la Fiesta de la EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ
se celebra el día 3 de mayo. MR p. 708 [727]
Feria o Misa por la Patria, y para dar gracias a Dios MR pp. 1078 y 1109-1110 [1124 y 1155-1156] / Lecc. II p. 792
ANTÍFONA DE ENTRADA Ef 5, 19-20
Canten con todo el corazón las alabanzas al Señor. Den continuamente gracias a Dios Padre por todas las cosas, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que ordenas todas las cosas conforme a tu admirable designio, recibe con bondad las oraciones que te dirigimos por nuestra patria, a fin de que, por la sabiduría de sus gobernantes y la honestidad de los ciudadanos, se consoliden la concordia y la justicia y así sea posible construir, con paz, un progreso perdurable. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Si hay divisiones entre ustedes, entonces ya no se reúnen para celebrar la cena del Señor.]
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios 11, 17-26. 33
Hermanos: Con respecto a las reuniones de ustedes ciertamente no puedo alabarlas, porque les hacen más daño que provecho. En efecto, he sabido que, cuando se reúnen en asamblea, hay divisiones entre ustedes, y en parte lo creo. Es cierto que tiene que haber divisiones, para que se ponga de manifiesto quiénes tienen verdadera virtud. De modo que, cuando se reúnen en común, ya no es para comer la cena del Señor, porque cada uno se adelanta a comer su propia cena, y mientras uno pasa hambre, el otro se embriaga. ¿Acaso no tienen su propia casa para comer y beber? ¿O es que desprecian a la asamblea de Dios y quieren avergonzar a los que son pobres? ¿Qué quieren que les diga? ¿Que los alabe? En esto no los alabo. Porque yo recibí del Señor lo mismo que les he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan en sus manos, y pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía”. Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza que se sella con mi sangre. Hagan esto en memoria mía siempre que beban de él”. Por eso, cada vez que ustedes comen de este pan y beben de este cáliz, proclaman la muerte del Señor, hasta que vuelva. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 39
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Sacrificios y ofrendas no quisiste, abriste, en cambio, mis oídos a tu voz. No exigiste holocaustos por la culpa, así que dije: «Aquí estoy». R. En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es, Señor, lo que deseo: tu ley en medio de mi corazón. R. He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no he cerrado mis labios, tú lo sabes, Señor. R. Que se gocen en ti y que se alegren todos los que te buscan. Cuantos quieren de ti la salvación, repiten sin cesar: “¡Qué grande es Dios!» R.
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ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 13, 34
R. Aleluya, aleluya. Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. R. Aleluya.
EVANGELIO
[Yo te digo que perdones no sólo siete veces, sino hasta setenta veces siete.]
Del santo Evangelio según san Mateo 18, 21-35
En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: «Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contestó: «No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete». Entonces Jesús les dijo: «El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: ‹Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo›. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.
Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: ‹Págame lo que me debes›. El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‹Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo›. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda. Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‹Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?› Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía. Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes, si cada cual no perdona de corazón a su hermano». Palabra del Señor.
Se dice Credo.
ORACIÓN DE LOS FIELES:
Imploremos la misericordia de Dios y pidámosle que escuche las oraciones de los que hemos puesto en Él nuestra confianza.
1. Para que los obispos, los presbíteros y los diáconos puedan llevar una vida santa –tal como corresponde a su ministerio– y logren por ello un día el premio abundante de su trabajo, roguemos al Señor.
2. Para que los que gobiernan las naciones y tienen bajo su poder el destino de los pueblos crezcan en el don de la prudencia y en el espíritu de justicia, roguemos al Señor.
3. Para que los enfermos e impedidos tengan la fortaleza necesaria a fin de que no se desanimen ante las dificultades y vivan en la esperanza de los bienes eternos, roguemos al Señor.
4. Para que a nosotros y a nuestros familiares, amigos y bienhechores Dios nuestro Padre nos conserve los bienes que con tanta generosidad nos ha concedido, roguemos al Señor.
Señor Dios, compasivo y misericordioso, que siempre perdonas a los que perdonan, escucha nuestras oraciones y crea en nosotros un corazón nuevo –reflejo del de Cristo– que olvide las ofensas y que recuerde a los demás hasta qué punto tú nos amas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Sé propicio, Señor, a nuestras plegarias y acepta benignamente estas ofrendas de tus siervos, para que aquello que cada uno ofrece en honor de tu nombre aproveche a todos para su salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. 1 Cor 10, 16
El cáliz de bendición, por el que damos gracias, es la unión de todos en la Sangre de Cristo; y el pan que partimos es la participación de todos en el Cuerpo de Cristo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el efecto de este don celestial, Señor, transforme nuestro cuerpo y nuestro espíritu, para que sea su fuerza, y no nuestro sentir, lo que siempre inspire nuestras acciones. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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13 DE SEPTIEMBRE DEL 2026
13 domingo
Verde
XXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
MR p. 436 [434] / Lecc. II p. 58.
LH Semana IV del Salterio.
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sir 36, 18
Concede, Señor, la paz a los que esperan en ti, y cumple así las palabras de tus profetas; escucha las plegarias de tu siervo, y de tu pueblo Israel.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, creador y soberano de todas las cosas, vuelve a nosotros tus ojos y concede que te sirvamos de todo corazón, para que experimentemos los efectos de tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Perdona la ofensa a tu prójimo para obtener tú el perdón.]
Del libro del Eclesiástico (Sirácide) 27, 33-28, 9
Cosas abominables son el rencor y la cólera; sin embargo, el pecador se aferra a ellas. El Señor se vengará del vengativo y llevará rigurosa cuenta de sus pecados. Perdona la ofensa a tu prójimo, y así, cuando pidas perdón se te perdonarán tus pecados. Si un hombre le guarda rencor a otro, ¿le puede acaso pedir la salud al Señor? El que no tiene compasión de un semejante, ¿cómo pide perdón de sus pecados? Cuando el hombre que guarda rencor pide a Dios el perdón de sus pecados, ¿hallará quien interceda por él?
Piensa en tu fin y deja de odiar, piensa en la corrupción del sepulcro y guarda los mandamientos.
Ten presentes los mandamientos y no guardes rencor a tu prójimo. Recuerda la alianza del Altísimo y pasa por alto las ofensas. Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 102
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
Bendice al Señor, alma mía; que todo mi ser bendiga su santo nombre. Bendice al Señor, alma mía, y no te olvides de sus beneficios. R. El Señor perdona tus pecados y cura tus enfermedades; él rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura. R. El Señor no nos condena para siempre, ni nos guarda rencor perpetuo. No nos trata como merecen nuestras culpas, ni nos paga según nuestros pecados. R. Como desde la tierra hasta el cielo, así es de grande su misericordia; como un padre es compasivo con sus hijos, así es compasivo el Señor con quien lo ama. R.
SEGUNDA LECTURA
[En la vida y en la muerte somos del Señor.]
De la carta del apóstol san Pablo a los romanos 14, 7-9
Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí mismo, ni muere para sí mismo. Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Por lo tanto, ya sea que estemos vivos o que hayamos muerto, somos del Señor. Porque Cristo murió y resucitó para ser Señor de vivos y muertos. Palabra de Dios.
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ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 14, 23
R. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y haremos en él nuestra morada, dice el Señor. R. Aleluya.
EVANGELIO
[¿Por qué me dicen ‹Señor, Señor›, y no hacen lo que yo les digo?]
Del santo Evangelio según san Lucas 6, 43-49
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No hay árbol bueno que produzca frutos malos, ni árbol malo que produzca frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de las zarzas, ni se cortan uvas de los espinos.
El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón; y el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón, pues la boca habla de lo que está lleno el corazón.
¿Por qué me dicen ‹Señor, Señor›, y no hacen lo que yo les digo? Les voy a decir a quién se parece el que viene a mí y escucha mis palabras y las pone en práctica. Se parece a un hombre, que al construir su casa, hizo una excavación profunda, para echar los cimientos sobre la roca. Vino la creciente y chocó el río contra aquella casa, pero no la pudo derribar, porque estaba sólidamente construida. Pero el que no pone en práctica lo que escucha, se parece a un hombre que construyó su casa a flor de tierra, sin cimientos. Chocó el río contra ella e inmediatamente la derribó y quedó completamente destruida».
Palabra del Señor.
REFLEXIÓN: Si buscáramos una palabra clave que dé unidad al texto evangélico de este día, ésta sería: «frutos». Ellos exhiben al árbol y su condición sana o enferma (Cfr. Mt 7, 15-20). Dígase lo mismo de las palabras que salen de nuestra boca. Solamente darán fruto quienes escuchen atentamente la palabra de Dios y la pongan en práctica con perseverancia. Esto evidencia, además y por supuesto, la solidez o inconsistencia de quien edifica «sobre roca» o «sobre arena». Jesús, denuncia la falsedad de quienes disocian la «fe» y la «vida» y se contentan con enfrascarse en vana palabrería.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te pedimos, Señor, que la intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María haga dignas nuestras ofrendas, y que, al venerar su santo nombre, seamos agradables a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Lc 1, 49
Me llamarán dichosa todas las generaciones, porque Dios puso sus ojos en la humildad de su esclava.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que por intercesión de María, la Madre de Dios, obtengamos, Señor, la gracia de tu bendición, para que cuantos celebramos su venerable nombre recibamos su auxilio en todas las necesidades. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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12 DE SEPTIEMBRE EL 2026
12 sábado
Verde / Blanco
Feria o SANTÍSIMO NOMBRE DE MARÍA
MR p. 790 [820] / Lecc. II p. 788
El Papa Inocencio XI adopta esta festividad para la Iglesia de Occidente en 1683, como una acción de gracias por el fin del sitio de Viena y la derrota de los turcos por las fuerzas de Juan Sobieski, rey de Polonia. En esta celebración los fieles encomiendan a Dios, por la intercesión de nuestra Santa Madre, las necesidades de la Iglesia, y dan gracias por su maternal protección y sus innumerables beneficios.
ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Jdt 13, 18-19
Virgen María, el Altísimo te ha bendecido más que a todas las mujeres de la tierra; porque de tal manera te ha glorificado que la humanidad no cesa de alabarte.
ORACIÓN COLECTA
Concede, Dios todopoderoso, que a todos los que celebramos el glorioso nombre de la santísima Virgen María, ella misma nos obtenga los dones de tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo...
PRIMERA LECTURA
[Aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque todos comemos del mismo pan.]
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios 10, 14-22
Queridos hermanos: Huyan de la idolatría. Me dirijo a ustedes como a hombres sensatos; ustedes mismos juzguen lo que voy a decir: El cáliz de la bendición con el que damos gracias, ¿no nos une a Cristo por medio de su sangre? Y el pan que partimos, ¿no nos une a Cristo por medio de su cuerpo? El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque todos comemos del mismo pan. Consideren al pueblo de Israel: ¿no es cierto que los que comen de la víctima sacrificada en el altar quedan unidos a él?
Con esto no quiero decir que el ídolo represente algo real, ni que la carne ofrecida a los ídolos tenga algún valor especial. Lo que quiero decir es que, cuando los paganos ofrecen sus sacrificios, se los ofrecen a los demonios y no a Dios. Ahora bien, yo no quiero que ustedes se asocien con los demonios. No pueden beber el cáliz del Señor y el cáliz de los demonios. No pueden compartir la mesa del Señor y la mesa de los demonios. ¿O queremos provocar acaso la indignación del Señor creyéndonos más poderosos que él? Palabra de Dios.
SALMO RESPONSORIAL del salmo 115
R. Señor, te ofreceré con gratitud un sacrificio.
¿Cómo le pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Levantaré el cáliz de salvación e invocaré el nombre del Señor. R. Te ofreceré con gratitud un sacrificio e invocaré tu nombre. Cumpliré mis promesas al Señor ante todo su pueblo. R.
