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UN CURSO DE MILAGROS Coret_yn

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No importa cuando (dia o mes) comiences el Curso, continua en orden las lecciones hasta final de año. Luego el día 1 de ENERO vuelve a comenzar por la numero 1, eso es lo que hacemos todos los que practicamos Un Curso de Milagros. Estamos para ayudarte!!.

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Amigos  como cada domingo escucharemos está meditación. Les recomiendo utilizar auriculares para entrar en una frecuencia más profunda. Háganla cuando puedan. Y compartanla. Somos muchas las personas unidas de todas partes del planeta para meditar y sanar. Bendiciones  CORET 💕 https://youtu.be/NrUQzPKc2Ts?feature=shared 🕊️

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💠🙏 Bello INSTANTE santo eterno. Amada familia en la Realidad, Bendición Paz y Luz. Momento de Consciencia. *Lección 35 Del Estudio De El Canto De Oración De Un Curso De Milagros* https://youtu.be/Nc5X1ULghw0?si=IkAv3CdhehHL2Px3 2. EL PERDÓN I. El perdón a sí mismo. 2. El perdón-para-destruir se adaptará entonces mucho mejor al propósito del mundo que su verdadero objetivo, y que los honestos medios por los cuales se alcanza este objetivo. El perdón-para-destruir no pasará por alto ningún pecado, ningún crimen, ninguna culpa que pueda buscar y encontrar y "amar". Amado de su corazón es el error, y las equivocaciones adquieren importancia y crecen y se expanden ante sus ojos. Cuidadosamente selecciona todas las cosas malas, y pasa por alto lo amoroso como si fuera una plaga; algo odioso y lleno de peligro y muerte. El perdón-para-destruir es la muerte, y es esto lo que ve en todo aquello sobre lo que posa su mirada y odia. La misericordia de Dios se ha convertido en un cuchillo retorcido para que destruya al santo Hijo que Él ama. (S.2.I.2.1) https://youtu.be/Nc5X1ULghw0?si=IkAv3CdhehHL2Px3 Estamos Estudiando Un Curso De Milagros. 🕊️ 7. LOS REGALOS DEL REINO VI. De la vigilancia a la paz. 13. Ante esta deprimente situación, el Espíritu Santo te recuerda dulcemente que estás triste porque no estás llevando a cabo tu función de co-creador con Dios, y, por lo tanto, te estás privando a ti mismo de felicidad. Esto no es algo que Dios haya decidido, sino que fuiste tú quien lo decidió así. Si tu mente pudiese estar en desacuerdo con la de Dios, lo que tu voluntad dispusiese no tendría sentido. Sin embargo, puesto que la Voluntad de Dios es inalterable, no es posible ningún conflicto de voluntades. Ésta es la enseñanza perfectamente congruente del Espíritu Santo. La creación, no la separación, es tu voluntad porque es también la Voluntad de Dios, y nada que se oponga a ella tiene sentido en absoluto. Al ser una obra perfecta, la Filiación sólo puede obrar con perfección, extendiendo la dicha en la que fue creada e identificándose con su Creador y Sus creaciones, sabiendo que son uno y lo mismo. (T.7.VI.13.1) Estamos Estudiando Un Curso De Milagros. 🕊️

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Lección 35 Del Estudio Del Canto De Oración https://youtu.be/Nc5X1ULghw0?si=IkAv3CdhehHL2Px3 🕊️

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*¿Qué es el Juicio Final? (Parte 3)* L.pII.10.2:1-2 https://youtu.be/Nvf9szQ5jF8 El Juicio Final sobre el mundo no encierra condena alguna. (2:1) Sin condena, esto nos parece muy difícil llegar a lograrlo. Durante generaciones se nos ha enseñado que en el Juicio Final, Dios separará los “buenos” de los “malos”, el “trigo” de la “cizaña”, y enviará a los malos al castigo eterno. Preferimos la idea de la venganza, nos parece justicia. Vamos al cine y nos alegramos cuando los malos son liquidados. Por supuesto, cuando se trata de imaginarnos a nosotros delante del Juicio Final de Dios, nos ponemos un poco nerviosos, de hecho, muy nerviosos. Porque sabemos que no somos perfectos. ¿Cómo no puede haber condena en el Juicio Final? Sólo puede haber una explicación. No hay condena porque “ve al mundo completamente perdonado, libre de pecado y sin propósito alguno (2:2). La única manera de que no haya condena es que el pecado no existe. Todo el mundo y todas las cosas son completamente perdonados. Y eso nos fastidia. “¿Quieres decir que los malos no son liquidados al final de la historia?” No nos parece justo porque creemos que el pecado es real y se merece castigo. El antiguo evangelista del siglo 18, Jonathan Edwards (autor del famoso sermón: “Pecadores en manos de un Dios enfadado) enseñó que el pecado es pecado. Que no hay grados de pecados, cada pecado es infinitamente pecaminoso y exigía castigo eterno porque cualquier pecado es un ataque a un Dios infinito. Como dice C.S.Lewis: la idea de un pecado “pequeño” es como la idea de un embarazo “pequeño”. Edwards tenía a la gente tan aterrorizada cuando pronunciaba su sermón que la gente en la iglesia se agarraba a las columnas de la iglesia por miedo a que el suelo se abriera y los arrastrara al infierno. Si el pecado fuera real, él tendría razón. Todos nosotros seríamos infinitamente culpables, y todos nosotros mereceríamos el castigo eterno. En esta película no hay “buenos”. Por lo tanto, si el pecado fuese real, y vengarse de alguien estuviese justificado, vengarse de todos nosotros estaría justificado. Si los malos fueran liquidados al final de la historia, todos nosotros seríamos liquidados. Al aferrarnos a la idea de la condena y el castigo, nos estamos condenando al infierno a nosotros mismos. Y en alguna parte dentro de nosotros lo sabemos, ¡por eso nos sentimos tan nerviosos! La única alternativa es no condenar. El perdón total. Sin pecado en nadie. Y ése es el mensaje del Curso: “El Hijo de Dios es inocente” (T.14.V.2:1). Ése será el Juicio Final de Dios, y ése será nuestro juicio cuando lleguemos al final del viaje. Pues ve a éste completamente perdonado, libre de pecado y sin propósito alguno. (2:2) El Juicio Final no sólo ve al mundo sin pecado, sino sin propósito alguno. Esta idea no encaja con la idea de que Dios creó el mundo, ¿crearía Dios algo sin ningún propósito? Sin embargo, la falta de propósito encaja muy bien con la idea de que el ego en nuestra mente ha inventado el mundo. ¿Has mirado alguna vez al mundo y sospechado que no tenía ningún propósito ni ningún significado? ¿Qué el ciclo sin fin de nacimiento y muerte no parece ir a ningún sitio? Todos crecemos (algunos con más dificultades que otros, algunos con más éxito que otros), luchamos en la vida, obtenemos lo que podemos y luego (así lo parece) todo llega a su fin, y todo lo que hemos logrado y en lo que nos hemos convertido se pierde (ver T.13.In.2). ¿Qué sentido tiene? Muchos, especialmente entre los jóvenes de hoy en día, han aceptado este punto de vista, y han caído en la desesperación y la indiferencia. Y sin embargo, este punto de vista es válido. De hecho, ¡el Juicio Final lo confirmará! El mundo no tiene propósito. Es el producto de una mente enloquecida por la culpa (T.13.In.2:2). Sin embargo, la comprensión de ello no tiene por qué llevar a la desesperación, puede ser el trampolín a la dicha eterna. Visto sin propósito, al fin podemos pasarlo de largo y recordar nuestro verdadero hogar en Dios. https://youtu.be/Nvf9szQ5jF8

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*REFLEXIONES SOBRE LA LECCIÓN 313* https://youtu.be/b77cXOJvxKQ

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.AYUDA LECCIÓN 313   En las dos últimas lecciones veíamos como funciona el mecanismo de la proyección y de la percepción desde la perspectiva del ego y desde la interpretación del Espíritu Santo. La primera la hemos llamado percepción falsa, y a la segunda, percepción verdadera. En esta lección se nos exhorta a pedir siempre la percepción verdadera, la nueva percepción que viene a reemplazar a la que el ego nos tenía acostumbrados a ver, y que nos mantenía esclavizados de la culpa, el miedo, las carencias y conflictos.   LA VISIÓN DE CRISTO:   A esa nueva percepción accedemos gracias al regalo de la visión de Cristo, a ver con inocencia y amor todas las cosas. Por ser un regalo no se nos pide nada a cambio, no tenemos que hacer nada para obtenerlo, solo desear tenerlo, darle la bienvenida, aceptarlo en nuestros corazones.   La visión de Cristo me ayudará a despertar del sueño de separación, pues no veré pecado alguno, el miedo ha desaparecido y sólo el amor gobierna mi vida.   ORACIÓN DEL DÍA:   "Padre, hay una visión que ve todas las cosas sin mancha alguna de pecado, lo cual indica que el miedo ha desaparecido, y que en su lugar se ha invitado al amor, y éste vendrá dondequiera que se le invite. Esta visión es Tu regalo. Los ojos de Cristo contemplan un mundo perdonado. Ante Su vista todos los pecados del mundo quedan perdonados, pues Él no ve pecado alguno en nada de lo que contempla. Permite que Su verdadera percepción venga a mí ahora, para poder despertarme del sueño de pecado y ver mi impecabilidad en mi interior, la cual Tú has conservado completamente inmaculada en el altar a Tu santo Hijo, el Ser con Quien quiero identificarme."   Imaginémonos por un momento, un mundo en el que todos nos contemplemos con la visión de Cristo, en el que todos veamos la inocencia de los unos y de los otros, ¿que veríamos? Solo paz, armonía, unidad, fraternidad, bondad, generosidad, sólo amor. El miedo, el conflicto, el ataque han desaparecido. Solo veríamos la unicidad de toda la Creación, ya no hay "unos" y tampoco "otros" La separación se desvanece en la medida que la unidad es restituida en nuestra consciencia. Solo queda la belleza de la existencia, el amor en toda su grandeza:    "Contemplémonos hoy los unos a los otros con los ojos de Cristo. ¡Qué bellos somos! ¡Cuán santos y amorosos! Hermano, ven y únete a mí hoy."   Cuando los ojos del amor contemplan al mundo, este se salva, pues deja de ser una fabricación falsa del ego, para convertirse en el mundo real, en un mundo perdonado y feliz, pues la luz de la santidad lo abarca todo: "Salvamos al mundo cuando nos unimos. Pues en nuestra visión el mundo se vuelve tan santo como la luz que mora en nosotros."   Si el amor y sólo el amor impregna nuestra consciencia, y ya no hay rastros de culpa y miedo, la santidad ha sido restaurada en nuestras mentes, por lo tanto, el mundo que contemplemos será tan santo como nosotros.   PRACTICA:   Recuerda repasar el tema especial de esta sección, titulado "10. ¿Qué es el Juicio Final"   Trate de leer y repetir cuantas veces puedas la idea y la oración del día, y si logras memorizarlas mucho mejor, hazlas tuya, pues es la manera como buscaremos comunicarnos con Dios todos los días; luego guardamos silencio para escuchar Su amorosa respuesta, tal como nos lo dice Jesús a continuación:   "Y ahora aguardamos silenciosamente. Dios está aquí porque esperamos juntos. Estoy seguro de que Él te hablará y de que tú le oirás. Acepta mi confianza, pues es la tuya. Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros pensamientos se aquieten y encontrar Su paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que Él Se revele a Su Hijo." (L- 221.2:1-6)