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UN CURSO DE MILAGROS Coret_yn

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No importa cuando (dia o mes) comiences el Curso, continua en orden las lecciones hasta final de año. Luego el día 1 de ENERO vuelve a comenzar por la numero 1, eso es lo que hacemos todos los que practicamos Un Curso de Milagros. Estamos para ayudarte!!.

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Cuando dejamos a un lado las comparaciones y nos olvidamos del odio, brota la paz en el jardín de nuestra mente. Por eso: "Recorre, pues, con gratitud el camino del amor." *EL PERDÓN Y LA GRATITUD*: Sólo el perdón nos libera de la creencia en la separación, la culpa y los ataques y nos abre las puertas al amor y la verdadera gratitud. "Cuando tu perdón sea total tu gratitud lo será también, pues te darás cuenta de que todas las cosas son acreedoras al derecho a ser amadas por ser amorosas, incluyendo tu propio ser." Nuestra práctica de hoy es aprender *"a pensar en la gratitud en vez de en la ira, la malicia y la venganza:"* La gratitud es una poderosa palanca en nuestro camino de regreso a Dios, "Nuestra gratitud allanará el camino que nos conduce a Él y acortará la duración de nuestro aprendizaje mucho más de lo que jamás podrías haber soñado." Así que, reconociendo la diferencia entre la verdadera y la falsa gratitud, y reconociendo el poder sanador y liberador de la gratitud, procedamos siempre a agradecer con sinceridad y convicción "Pues el amor no puede recorrer ningún camino que no sea el de la gratitud, y ése es el camino que recorremos los que nos encaminamos hacia Dios." ⚜️

*.AYUDA LECCIÓN 195*   *EL AMOR ES EL CAMINO QUE RECORRO CON GRATITUD.*   En esta lección vamos a aprender la estrecha relación entre la gratitud y el amor. No puede existir la una sin la otra. Esto es lo que diferencia la verdadera gratitud de la falsa. La gratitud del amor a la gratitud del ego.   *LA FALSA GRATITUD*:   En este mundo nos percibimos como seres separados, con identidades individuales bien definidas a partir de un nombre, una raza, una posición económica y social, una ideología política o religiosa, etc. La culpa inconsciente nos lleva a proyectarla sobre los otros, al acusarlos y condenarlos, los volvemos nuestros enemigos, y entramos en la lógica de ataque, defensa y ataque. Igualmente, tras la separación creemos haber perdido el estado de plenitud que teníamos en el Cielo, las carencias y la economía de la escasez nos llevan a percibir a nuestros hermanos como competidores por los recursos limitados y escasos.  Aparentemente hemos perdido la unidad y la perfecta igualdad de los Hijos de Dios, lo que da sustento a la gratitud del ego.   Por eso nos cuesta aprender la verdadera gratitud. Pues damos gracias por que nos va mejor que a los otros. Nos contentamos "porque hay otros que aparentemente sufren más que ellos." Por lo que Jesús concluye con una exclamación: "¡Cuán tristes y lamentables son semejantes pensamientos!"   "Pues, ¿quién puede tener motivos para sentirse agradecido si otros no los tienen? ¿Y quién iba a sufrir menos porque ve que otro sufre más?" Sólo la lógica de la separación nos puede llevar a pensar de esa manera. Es una “gratitud” para afirmar la separación, pues está basada en los juicios y las comparaciones. "Es absurdo dar gracias por el sufrimiento" de otros.   De ahí este recordatorio desde la unidad del amor: "No le das gracias a Dios porque tu hermano esté más esclavizado que tú, ni tampoco podrías, en tu sano juicio, enfadarte si él parece ser más libre."   *LA GRATITUD AMOROSA:*   La verdadera gratitud está basada en el amor, la ausencia de juicios y comparaciones. ”El amor no hace comparaciones."   Por eso, "la gratitud sólo puede ser sincera si va acompañada de amor."   La consciencia de unidad, parte de que somos una única Filiación, que lo que le sucede a uno nos afecta a todos, es lo que diferencia la gratitud del amor a la del ego.   "Le damos gracias a Dios nuestro Padre porque todas las cosas encontrarán su libertad en nosotros.  Es imposible que algunas puedan liberarse mientras otras permanecen cautivas."   Por eso la verdadera gratitud sólo puede manifestarse de una manera: da gracias "pero con sinceridad." y con amor, sin juicios ni comparaciones.   La perfecta igualdad de los Hijos de Dios es lo que excluye los juicios y las comparaciones: "deja que en tu gratitud haya cabida para todos los que se han de escapar contigo: los enfermos, los débiles, los necesitados y los temerosos, así como los que se lamentan de lo que parece ser una pérdida, los que sienten un aparente dolor y los que pasan frío o hambre y caminan por el camino del odio y la senda de la muerte."   "Todos ellos te acompañan." En este mundo y en el camino de regreso al Cielo, no es posible llegar a costa de tus hermanos, y no es posible llegar solos.   *LA CONSCIENCIA DE UNIDAD:*   Una de nuestras tareas en este mundo es recuperar nuestra consciencia de unidad, por lo que debemos perdonar toda creencia en la separación, el conflicto y la escasez. "Se nos ha dado todo." Disponemos de la totalidad pues somos Hijos de la Totalidad, nuestra plenitud no se ha perdido, quizás sólo la hemos olvidado, no tenemos que luchar por nada pues disponemos de todo. "Le damos las gracias a nuestro Padre sólo por una cosa: que no estamos separados de ninguna cosa viviente, y, por lo tanto, somos uno con Él."   Sólo reconociendo nuestro origen y verdadera identidad, aceptamos que "La gratitud y el amor van de la mano, y allí donde uno de ellos se encuentra, el otro no puede sino estar." y esto es así "Pues la gratitud no es sino un aspecto del Amor que es la Fuente de toda la creación."

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*REFLEXIONES SOBRE LA LECCIÓN 195 https://youtu.be/NSyQYHfInSk

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https://youtu.be/_l0PyO6UuAo 8. Recorre, pues, con gratitud el camino del amor. Pues olvida­mos el odio cuando dejamos a un lado las comparaciones. ¿Qué podría ser entonces un obstáculo para la paz? El temor a Dios por fin es obliterado, y perdonamos sin hacer comparaciones. Y así, no podemos elegir pasar por alto sólo ciertas cosas, mientras retenemos bajo llave otras que consideramos "pecados". Cuando tu perdón seatotal tu gratitud lo será también, pues te darás cuenta de que todas las cosas son acreedoras al derecho a ser amadas por ser amorosas, incluyendo tu propio ser. 9. Hoy aprendemos a pensar en la gratitud en vez de en la ira, la malicia y la venganza: Se nos ha dado todo. Si nos negamos a reconocer esto, ello no nos da derecho a sentirnos amargados o a percibirnos como que estamos en un lugar donde se nos persigue despiadadamente y se nos hostiga sin cesar, o donde se nos atropella sin la menor consideración por nosotros o por nuestro futuro. La gratitud se convierte en el único pensamiento con que sustituimos estas percepciones descabelladas. Dios ha cuidado de nosotros y nos llama Su Hijo. ¿Puede haber algo más grande que eso? 10. Nuestra gratitud allanará el camino que nos conduce a Él y acortará la duración de nuestro aprendizaje mucho más de lo que jamás podrías haber soñado. La gratitud y el amor van de la mano, y allí donde uno de ellos se encuentra, el otro no puede sino estar. Pues la gratitud no es sino un aspecto del Amor, que es la Fuente de toda la creación. Dios te da las gracias a ti, Su Hijo, por ser lo que eres: Su Propia compleción y la Fuente del amor junto con El. Tu gratitud hacia Él es la misma que la Suya hacia ti. Pues el amor no puede recorrer ningún camino que no sea el de la gratitud, y ése es el camino que recorremos los que nos encaminamos hacia Dios. https://youtu.be/_l0PyO6UuAo

*🌀 LECCIÓN 195 🌀* — 14 de Julio — *El amor es el camino que recorro con gratitud.* https://youtu.be/_l0PyO6UuAo 1. Para aquellos que contemplan el mundo desde una perspectiva errónea, la gratitud es una lección muy difícil de aprender. Lo más que pueden hacer es considerar que su situación es mejor que la de los demás. Y tratan de contentarse porque hay otros que aparentemente sufren más que ellos. ¡Cuán tristes y lamentables son semejantes pensamientos! Pues, ¿quién puede tener motivos para sentirse agradecido si otros no los tienen? ¿Y quién iba a sufrir menos porque ve que otro sufre más? Debes estarle agradecido únicamente a Aquel que hizo desaparecer todo motivo de sufrimiento del mundo. 2. Es absurdo dar gracias por el sufrimiento. Mas es igualmente absurdo no estarle agradecido a Uno que te ofrece los medios por los cuales todo dolor se cura y todo sufrimiento queda reempla­zado por la risa y la felicidad. Ni siquiera los que están parcial­mente cuerdos podrían negarse a dar los pasos que Él indica, ni dejar de seguir el camino que Él les señala a fin de escapar de una prisión que creían que no tenía salida a la libertad que ahora perciben. 3. Tu hermano es tu "enemigo" porque lo ves como el rival de tu paz: el saqueador que te roba tu dicha y no te deja nada salvo una negra desesperación, tan amarga e implacable que acaba con toda esperanza. Lo único que puedes desear ahora es la venganza. Lo único que puedes hacer ahora es tratar de arrastrarlo a la muerte junto contigo, para que sea tan impotente como tú, y para que en sus ambiciosas manos quede tan poco como en las tuyas. 4. No le das gracias a Dios porque tu hermano esté más esclavi­zado que tú, ni tampoco podrías, en tu sano juicio, enfadarte si él parece ser más libre. El amor no hace comparaciones. Y la grati­tud sólo puede ser sincera si va acompañada de amor. Le damos gracias a Dios nuestro Padre porque todas las cosas encontrarán su libertad en nosotros. Es imposible que algunas puedan libe­rarse mientras otras permanecen cautivas. Pues, ¿quién puede regatear en nombre del amor? 5. Da gracias, por lo tanto, pero con sinceridad. Y deja que en tu gratitud haya cabida para todos los que se han de escapar con­tigo: los enfermos, los débiles, los necesitados y los temerosos, así como los que se lamentan de lo que parece ser una pérdida, los que sienten un aparente dolor y los que pasan frío o hambre y caminan por el camino del odio y la senda de la muerte. Todos ellos te acompañan. No nos comparemos con ellos, pues al hacer eso los separamos en nuestra conciencia de la unidad que com­partimos con ellos y que ellos no pueden sino compartir con no­sotros también. https://youtu.be/_l0PyO6UuAo 6. Le damos las gracias a nuestro Padre sólo por una cosa: que no estamos separados de ninguna cosa viviente, y, por lo tanto, somos uno con Él. Y nos regocijamos de que jamás puedan hacerse excepciones que menoscaben nuestra plenitud o inhiban o alteren en modo alguno nuestra función de completar a Aquel que es en Sí Mismo la compleción. Damos gracias por toda cosa viviente, pues, de otra manera, no estaríamos dando gracias por nada, y estaríamos dejando de reconocer los dones que Dios nos ha dado. 7. Permitamos, entonces, que nuestros hermanos reclinen su fati­gada cabeza sobre nuestros hombros y que descansen por un rato. Damos gracias por ellos. Pues si podemos dirigirlos a la paz que nosotros mismos queremos encontrar, el camino quedará por fin libre y franco para nosotros. Una puerta ancestral vuelve a girar libremente; una Palabra -hace tiempo olvidada- resuena de nuevo en nuestra memoria y cobra mayor claridad al estar nosotros dispuestos a escuchar una vez más.

*UCDM LECCIÓN 195* *14 de julio* ⬇️ *El amor es el camino que recorro con gratitud.*
*UCDM LECCIÓN 195* *14 de julio* ⬇️ *El amor es el camino que recorro con gratitud.*

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7. Y ahora el ego tiene miedo. Mas lo que él oye aterrorizado, la otra parte de tu mente lo oye como la más dulce melodía: el canto que añoraba oír desde que el ego se presentó en tu mente por primera vez. La debilidad del ego es su fortaleza. El himno de la libertad, el cual canta en alabanza de otro mundo, le brinda esperanzas de paz. Pues recuerda al Cielo, y ve ahora que el Cielo por fin ha descendido a la tierra, de donde el dominio del ego lo había mantenido alejado por tanto tiempo. El Cielo ha llegado porque encontró un hogar en tu relación en la tierra. Y la tierra no puede retener por más tiempo lo que se le ha dado al Cielo como suyo propio. 8. Contempla amorosamente a tu hermano, y recuerda que la debilidad del ego se pone de manifiesto ante vuestra vista. Lo que el ego pretendía mantener separado se ha encontrado y se ha unido, y ahora contempla al ego sin temor. Criatura inocente de todo pecado, sigue el camino de la certeza jubilosamente. No dejes que la demente insistencia del miedo de que la certeza reside en la duda te detenga. Eso no tiene sentido. ¿Qué importa cuán imperiosamente se proclame? Lo que es insensato no cobra sentido porque se repita o se aclame. El camino de la paz está libre y despejado. Síguelo felizmente, y no pongas en duda lo que no puede sino ser cierto. 🕊️

*LIBRO DE TEXTO* *21. RAZÓN Y PERCEPCIÓN.* *IV. El miedo a mirar adentro* 1. El Espíritu Santo jamás te enseñará que eres un pecador. Corregirá tus errores, pero eso no es algo que le pueda causar temor a nadie. Tienes un gran temor a mirar en tu interior y ver el pecado que crees que se encuentra allí. No tienes miedo de admitir esto. El ego considera muy apropiado que se asocie el miedo con el pecado, y sonríe con aprobación. No teme dejar que te sientas avergonzado. No pone en duda la creencia y la fe que tienes en el pecado. Sus templos no se tambalean por razón de ello. Tu certeza de que dentro de ti anida el pecado no hace sino dar fe de tu deseo de que esté allí para que se pueda ver. Sin embargo, esto tan sólo aparenta ser la fuente del temor. 2. Recuerda que el ego no está solo. Su dominio está circunscrito, y teme a su "enemigo" desconocido, a Quien ni siquiera puede ver. Te pide imperiosamente que no mires dentro de ti, pues si lo haces tus ojos se posarán sobre el pecado y Dios te cegará. Esto es lo que crees, y, por lo tanto, no miras. Mas no es éste el temor secreto del ego, ni tampoco el tuyo que eres su siervo. El ego, vociferando destempladamente y demasiado a menudo, profiere a gritos que lo es. Pues bajo ese constante griterío y esas declaraciones disparatadas, el ego no tiene ninguna certeza de que lo sea. Tras tu temor de mirar en tu interior por razón del pecado, se oculta todavía otro temor, y uno que hace temblar al ego. 3. ¿Qué pasaría si mirases en tu interior y no vieses ningún pecado? Esta "temible" pregunta es una que el ego nunca plantea. Y tú que la haces ahora estás amenazando demasiado seriamente todo su sistema defensivo como para que él se moleste en seguir pretendiendo que es tu amigo. Aquellos que se han unido a sus hermanos han abandonado la creencia de que su identidad reside en el ego. Una relación santa es aquella en la que te unes con lo que en verdad forma parte de ti. Tu creencia en el pecado ha sido quebrantada, y ahora no estás totalmente reacio a mirar dentro de ti y no ver pecado alguno. 4. Tu liberación no es aún total: todavía es parcial e incompleta, aunque ya ha despuntado en ti. Al no estar completamente loco, has estado dispuesto a contemplar una gran parte de tu demencia y a reconocer su locura. Tu fe está comenzando a interiorizarse más allá de la demencia hacia la razón. Y lo que tu razón te dice ahora, el ego no lo quiere oír. El propósito del Espíritu Santo fue aceptado por aquella parte de tu mente que el ego no conoce y que tú tampoco conocías. Sin embargo, esa parte, con la que ahora te identificas, no teme mirarse a sí misma. No conoce el pecado. ¿De qué otra forma, sino, habría estado dispuesta a considerar el propósito del Espíritu Santo como suyo propio? 5. Esta parte ha visto a tu hermano y lo ha reconocido perfectamente desde los orígenes del tiempo. Y no ha deseado más que unirse a él y ser libre nuevamente, como una vez lo fue. Ha estado esperando el nacimiento de la libertad, la aceptación de la liberación que te espera. Y ahora reconoces que no fue el ego el que se unió al propósito del Espíritu Santo, y, por lo tanto, que tuvo que haber sido otra cosa. No creas que esto es una locura, pues es lo que te dice la razón y se deduce perfectamente de lo que ya has aprendido. 6. En las enseñanzas del Espíritu Santo no hay inconsistencias. Éste es el razonamiento de los cuerdos. Has percibido la locura del ego, y no te ha dado miedo porque elegiste no compartirla. Pero aún te engaña a veces. No obstante, en tus momentos más lúcidos, sus desvaríos no producen ningún terror en tu corazón. Pues te has dado cuenta de que no quieres los regalos que el ego te quitaría de rabia por tu "presuntuoso" deseo de querer mirar adentro. Todavía quedan unas cuantas baratijas que parecen titilar y llamarte la atención. No obstante, ya no "venderías" el Cielo por ellas.