UN CURSO DE MILAGROS Coret_yn
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No importa cuando (dia o mes) comiences el Curso, continua en orden las lecciones hasta final de año. Luego el día 1 de ENERO vuelve a comenzar por la numero 1, eso es lo que hacemos todos los que practicamos Un Curso de Milagros. Estamos para ayudarte!!.
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https://youtu.be/qo5Y6T-vT3c
"Soy el santo Hijo de Dios Mismo."
dice "Soy", no dice "Yo Soy". Pues un "yo " implica un "Tu", ni siquiera el pronombre personal del plural “nosotros" sería adecuado, pues implica un “ustedes”, "vosotros" o "ellos".
*LA CONSCIENCIA DE SEPARACIÓN:*
Por eso el Curso nos dice que lo primero que surgió con la separación fue la consciencia. La consciencia de sentirme distinto y separado del otro, en primer lugar, de Dios.
La consciencia implica un sujeto y un objeto, un observador y un observado. A partir de ahí se desprende la dinámica de la dualidad, de los opuestos, del lenguaje de la separación: Bueno - malo, santo - pecador, víctima - victimario, salud - enfermedad, defensa-ataque, etc.
En el estado del Cielo no existe un "Yo" y un "Tu", es un estado de completa unicidad, el Padre no está separado del Hijo, pues el Padre nos creó como una extensión de Sí Mismo. De ahí que Dios no tenga nombre, pues no requiere diferenciarse de Su Hijo. Así nosotros en este mundo le asignamos nombres a Dios, esos nombres son nuestra representación simbólica de esa entidad amorosa y todo abarcante a la que llamamos Dios, pero los nombres en sí no son Dios sino nuestra representación de Dios.
*EL LÍMITE DE LAS PALABRAS*:
Las palabras y el lenguaje son una representación simbólica que usa nuestra mente en este mundo para comunicarnos.
*🌀 LECCIÓN 211 🌀*
30 de Julio
*No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.*
*1. (191) Soy el santo Hijo de Dios Mismo.*
https://youtu.be/qo5Y6T-vT3c
2En silencio y con verdadera humildad busco la gloria de Dios a fin de contemplarla en el Hijo que Él creó como mi Ser.
3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.
*Ver las instrucciones para la práctica del Sexto Repaso*
*Instrucciones para la práctica Aquí será de gran valor los audios *
Tiempo de quietud por la mañana/ noche: por lo menos quince minutos.
Repite: “No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó”.
Cierra los ojos y abandona todo lo que abarrota tu mente, olvídate de todo lo que crees saber. Dedícale el tiempo al Espíritu Santo, tu Maestro. Si te das cuenta de algún pensamiento de distracción, de inmediato niega que seas su presa, asegurándole a tu mente que ya no lo quieres más.
Luego abandónalo y sustitúyelo con la idea del día. Di: “No quiero este pensamiento. El que quiero es ____” (la idea del día).
Recordatorios cada hora: Repite: “No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó”.
Respuesta a la tentación: No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. Luego descarta tranquilamente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día, diciendo: “No quiero este pensamiento. El que quiero es ____” (la idea del día).
Proclamar que "Soy el santo Hijo de Dios Mismo" Es una afirmación de nuestra verdadera identidad, que pareciera que hemos olvidado y la hemos reemplazado por el insignificante “yo" del ego.
Recuperar nuestra verdadera identidad no es tarea fácil, pese a que la introducción a este repaso nos dice: que una sola idea de este repaso, sería suficiente para nuestra salvación, si nos la creyéramos de verdad.
https://youtu.be/qo5Y6T-vT3c
Pero "nuestra realidad" en este mundo, es que desde nuestros primeros años de vida, nos la pasamos afirmando el “yo" de nuestro ego.
Todos los días decimos: "yo soy” y luego agregamos alguna cualidad o atributo que nos identifica y diferencia de los demás, por ejemplo:
"yo soy" hombre
"yo soy" mujer
"yo soy" gay
“yo soy" funcionario
“yo soy" ingeniero
“yo soy" comerciante
“yo soy" bonito /a
“yo soy" rico,
“yo soy" pobre
“yo soy" colombiano
“yo soy" alemán
“yo soy" hincha del Real Madrid
“yo soy" esposo/a de...
“yo soy" mejor que...
“Yo” tengo hambre
“yo” tengo rabia
“yo” tengo miedo
“yo” no soy culpable
“yo” responsabilicé a…
"yo" pienso que...
"yo" creo que...
"yo" opino que...
"yo" siento que...
Todos los días estamos afirmando el "yo" de nuestro ego, todos los días estamos afirmando la separación en lugar de la unidad. En el mejor de los casos, la unidad se nos convierte en un propósito político, ideológico o religioso, como algo a lograr en un futuro para mejorar el mundo, y de esa manera, hacemos de la dualidad parte de nuestra cotidianidad.
Y muchas veces decimos desde cierta convicción espiritual: "Yo Soy”, ó "la presencia del Yo Soy" creyendo afirmar una identidad distinta al ego, cuando en el fondo hemos caído en la trampa de la dualidad, y lo único que estamos afirmando con "Yo soy" es nuestro ego espiritual, pues honestamente no nos creemos que "Soy el santo Hijo de Dios Mismo."
*SOY UN NO YO:*
Nuestro ego utiliza múltiples trampas para afirmar una identidad separada llamada "yo" con minúscula, o "YO" con mayúscula, pero ambos siguen siendo ego, con minúscula o con mayúscula, pero ego, al fin y al cabo.
La espiritualidad de Un Curso de Milagros es muy radical, y muy precisa en el uso del lenguaje, excluye en la medida de lo posible el uso del pronombre “yo" con el que la persona que habla o escribe se refiere a sí misma; esto lo observamos en la idea del día de esta lección:
*UCDM LECCIÓN 211*
*Jueves 30 de julio*. ⬇️
*No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.*
*1. (191) Soy el santo Hijo de Dios Mismo.*
*UCDM LECCIÓN 211*
*Jueves 30 de julio*. ⬇️
*No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.*
*1. (191) Soy el santo Hijo de Dios Mismo.*
Así es como el recuerdo de Dios queda nublado en las mentes que se han convertido en el campo de batalla de las ilusiones. Mas Su recuerdo brilla muy por encima de esta guerra insensata listo para ser recordado cuando te pongas de parte de la paz.
🕊️
La locura no representa ninguna amenaza contra la realidad ni ejerce influencia alguna sobre ella. Las ilusiones no pueden vencer a la verdad ni suponer una amenaza para ella en absoluto. Y la realidad que niegan no forma parte de ellas.
7. Lo que tú recuerdas forma parte de ti. Pues no puedes sino ser tal como Dios te creó. La verdad no lucha contra las ilusiones ni las ilusiones luchan contra la verdad. Las ilusiones sólo luchan entre ellas. Al estar fragmentadas, fragmentan a su vez. Pero la verdad es indivisible y se encuentra mucho más allá de su limitado alcance. Recordarás lo que sabes cuando hayas comprendido que no puedes estar en conflicto. Una ilusión acerca de ti mismo puede luchar contra otra, mas la guerra entre dos ilusiones es un estado en el que nada ocurre. No hay ni vencedor ni victoria. Y la verdad se alza radiante, más allá del conflicto, intacta y serena en la paz de Dios.
8. Los conflictos sólo pueden tener lugar entre dos fuerzas. No pueden existir entre lo que es un poder y lo que no es nada. No hay nada que puedas atacar que no forme parte de ti. Y al atacarlo das lugar a dos ilusiones de ti mismo en conflicto entre sí. Y esto ocurre siempre que contemplas alguna creación de Dios de cualquier manera que no sea con amor. El conflicto es temible, pues es la cuna del temor. Mas lo que ha nacido de la nada no puede cobrar realidad mediante la pugna. ¿Por qué llenar tu mundo de conflictos contigo mismo? Deja que toda esa locura quede des-hecha y vuélvete en paz al recuerdo de Dios, el cual brilla aún en tu mente serena.
9. ¡Observa cómo desaparece el conflicto que existe entre las ilusiones cuando se lleva ante la verdad! Pues sólo parece real si lo ves como una guerra entre verdades conflictivas, en la que la vencedora es la más cierta, la más real y la que derrota a la ilusión que era menos real, que al ser vencida se convierte en una ilusión. Así pues, el conflicto es la elección entre dos ilusiones, una a la que se coronará como real, y la otra que será derrotada y despreciada. En esta situación el Padre jamás podrá ser recordado. Sin embargo, no hay ilusión que pueda invadir Su hogar y alejarlo de lo que Él ama eternamente. Y lo que Él ama no puede sino estar eternamente sereno y en paz porque es Su hogar.
10. Tú, Su Hijo bien amado, no eres una ilusión, puesto que eres tan real y tan santo como Él. La quietud de tu certeza acerca de Él y de ti mismo es el hogar de Ambos, donde moráis como uno solo y no como entes separados. Abre la puerta de Su santísimo hogar y deja que el perdón elimine todo vestigio de la creencia en el pecado, la cual priva a Dios de Su hogar y a Su Hijo con Él. No eres un extraño en la casa de Dios. Dale la bienvenida a tu hermano al hogar donde Dios Mismo lo ubicó en serenidad y en paz, y donde mora con él. Las ilusiones no tienen cabida allí donde mora el amor, pues éste te protege de todo lo que no es verdad. Moras en una paz tan ilimitada como la de Aquel que la creó, y a aquellos que quieren recordarlo a Él se les da todo. El Espíritu Santo vela Su hogar, seguro de que la paz de éste jamás se puede perturbar.
11. ¿Cómo iba a ser posible que el santuario de Dios se volviese contra sí mismo y tratase de subyugar al que allí mora? Piensa en lo que ocurre cuando la morada de Dios se percibe a sí misma como dividida: el altar desaparece, la luz se vuelve tenue y el templo del Santísimo se convierte en la morada del pecado. Y todo se olvida, salvo las ilusiones. Las ilusiones pueden estar en conflicto porque sus formas son diferentes. Y batallan únicamente para establecer qué forma es real.
12. Las ilusiones encuentran ilusiones, la verdad se encuentra a sí misma. El encuentro de las ilusiones conduce a la guerra. Mas la paz se extiende a sí misma al contemplarse a sí misma. La guerra es la condición en la que el miedo nace, crece e intenta dominarlo todo. La paz es el estado donde mora el amor y donde busca compartirse a sí mismo. La paz y el conflicto son opuestos. Allí donde uno mora, el otro no puede estar; donde uno de ellos va, el otro desaparece.
*(((LIBRO DE TEXTO)))*
*23. LA GUERRA CONTRA TI MISMO*
*I. Las creencias irreconciliables*
1. El recuerdo de Dios aflora en la mente que está serena. No puede venir allí donde hay conflicto, pues una mente en pugna consigo misma no puede recordar la mansedumbre eterna. Los medios de la guerra no son los medios de la paz, y lo que recuerda el belicoso no es amor. Si no se atribuyese valor a la creencia en la victoria, la guerra sería imposible. Si estás en conflicto, eso quiere decir que crees que el ego tiene el poder de salir triunfante. ¿Por qué otra razón sino te ibas a identificar con él? Seguramente te habrás percatado de que el ego está en pugna con Dios. Que el ego no tiene enemigo alguno, es cierto. Mas es igualmente cierto que cree firmemente tener un enemigo al que necesita vencer, y que lo logrará.
2. ¿No te das cuenta de que una guerra contra ti mismo sería una guerra contra Dios? Y en una guerra así, ¿es concebible la victoria? Y si lo fuese, ¿la desearías? La muerte de Dios, de ser posible, significaría tu muerte. ¿Qué clase de victoria sería ésa? El ego marcha siempre hacia la derrota porque cree que puede vencerte. Dios, no obstante, sabe que eso no es posible. Eso no es una guerra, sino la descabellada creencia de que es posible atacar y derrotar la Voluntad de Dios. Te puedes identificar con esta creencia, pero jamás dejará de ser una locura. Y el miedo reinará en la locura, y parecerá haber reemplazado al amor allí. Éste es el propósito del conflicto. Y para aquellos que creen que es posible, los medios parecen ser reales.
3. Ten por seguro que no es posible que Dios y el ego, o tú y el ego jamás os podáis encontrar. En apariencia lo hacéis y formáis extrañas alianzas basándoos en premisas que no tienen sentido. Pues vuestras creencias convergen en el cuerpo, al que el ego ha elegido como su hogar y tú consideras que es el tuyo. Vuestro punto de encuentro es un error: un error en cómo te consideras a ti mismo. El ego se une a una ilusión de ti que tú compartes con él. Las ilusiones, no obstante, no pueden unirse. Son todas lo mismo, y no son nada. Su unión está basada en la nada, pues dos de ellas están tan desprovistas de sentido como una o mil. El ego no se une a nada, pues no es nada. Y la victoria que anhela está tan desprovista de sentido como él mismo.
4. Hermano, la guerra contra ti mismo está llegando a su fin. El final de la jornada se encuentra en el lugar de la paz. ¿No te gustaría aceptar la paz que allí se te ofrece? Este "enemigo" contra el que has luchado como si fuese un intruso a tu paz se transforma ahí, ante tus propios ojos, en el portador de tu paz. Tu "enemigo" era Dios Mismo, Quien no sabe de conflictos, victorias o ataques de ninguna clase. Su amor por ti es perfecto, absoluto y eterno. El Hijo de Dios en guerra contra su Creador es una condición tan ridícula como lo sería la naturaleza rugiéndole iracunda al viento, proclamando que él ya no forma parte de ella. ¿Cómo iba a poder la naturaleza decretar esto y hacer que fuese verdad? Del mismo modo, no es a ti a quien le corresponde decidir qué es lo que forma parte de ti y qué es lo que debe mantenerse aparte.
5. Esta guerra contra ti mismo se emprendió para enseñarle al Hijo de Dios que él no es quien realmente es, y que no es el Hijo de su Padre. A tal fin, debe borrar de su memoria el recuerdo de su Padre. En la vida corporal dicho recuerdo se olvida, y si piensas que eres un cuerpo, creerás haberlo olvidado. Mas la verdad nunca puede olvidarse de sí misma, y tú no has olvidado lo que eres. Sólo una extraña ilusión de ti mismo, un deseo de derrotar lo que eres, es lo que no se acuerda.
6. La guerra contra ti mismo no es más que una batalla entre dos ilusiones que luchan para diferenciarse la una de la otra, creyendo que la que triunfe será la verdadera. No existe conflicto alguno entre ellas y la verdad. Ni tampoco son ellas diferentes entre sí. Ninguna de las dos es verdad. Por lo tanto, no importa qué forma adopten. Lo que las engendró es una locura y no pueden sino seguir formando parte de ello.
Padre, mi mente está dispuesta hoy a recibir Tus Pensamientos y a no darle entrada a ningún pensamiento que no proceda de Ti.
Yo gobierno mi mente, y te la ofrezco a Ti. Acepta mi regalo, pues es el que Tú me hiciste a mí.
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💠🙏 Bello INSTANTE santo eterno. Amada familia en la Realidad, Bendición Paz y Luz. Momento de Consciencia.
*Lección 16*
https://youtu.be/6VXF3WJFtxc
*Estudio del Libro de PSICOTERAPIA, por el Curso De Milagros*
*2. EL PROCESO DE LA PSICOTERAPIA*
*II. El lugar de la religión en la psicoterapia.*
3. Nadie que aprenda a perdonar puede dejar de recordar a Dios. El perdón, pues, es todo lo que necesita enseñarse, pues es todo lo que necesita aprenderse. Todos los obstáculos al recuerdo de Dios son formas de falta de perdón, y nada más. Esto nunca está claro para el paciente, y es muy raro que lo esté para el terapeuta. El mundo ha enfilado todas sus fuerzas contra esta conciencia específica, pues en ella radica el fin del mundo y todo lo que representa.(P.2.II.3.1)
Estamos Estudiando Un Curso De Milagros.
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*6. LAS LECCIONES DEL AMOR*
*II. La alternativa a la proyección*
7. La perfecta igualdad que el Espíritu Santo percibe es el reflejo de la perfecta igualdad del conocimiento de Dios. La percepción del ego no tiene equivalente en Dios, pero el Espíritu Santo sigue siendo el puente entre la percepción y el conocimiento. Al permitirte usar la percepción de forma que refleje el conocimiento, éste finalmente podrá ser recordado. El ego preferiría creer que es imposible que ese recuerdo alboree en tu mente, sin embargo, es tu percepción lo que el Espíritu Santo guía. Tu percepción acabará allí donde comenzó. Todo converge en Dios porque todo fue creado por Él y en Él. (T.6.II.7.1)
Estamos Estudiando Un Curso De Milagros.
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Lección 16 Del Estudio De La Psicoterapia
https://youtu.be/6VXF3WJFtxc
