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En 1958 Boris Pasternak recibió la llamada que todo escritor sueña: había ganado el Premio Nobel de Literatura por su novela Doctor Zhivago. Pero lo que debería haber sido un triunfo se convirtió en una pesadilla. El régimen soviético lo acusó de traidor, la prensa lo linchó públicamente y hasta sus colegas exigieron su expulsión. Pasternak, enfermo y acorralado, se vio obligado a rechazar el galardón. ¿Cómo pudo una historia de amor entre un médico y una mujer, escrita con la sensibilidad de un poeta, desatar semejante tormenta política?
La respuesta está en la naturaleza misma del libro. Pasternak no era un disidente militante ni un conspirador contra el sistema. Era, sobre todo, un poeta de mirada humanista, formado en la traducción de Shakespeare, Goethe y Rilke. En Doctor Zhivago —publicado en 1957 gracias a la editorial Feltrinelli en Italia, después de haber sido rechazado en la URSS— lo que aparece no es la epopeya revolucionaria que el Kremlin deseaba, sino la vida íntima de Yuri y Lara, personajes atrapados en la vorágine de la Revolución de 1917 y la Guerra Civil. En la novela, la pasión, la pérdida y el destino personal pesan más que cualquier victoria colectiva. Esa apuesta por el individuo resultaba imperdonable para el realismo socialista.
Lo extraordinario es que la censura soviética sólo amplificó el eco del libro. En Occidente, Zhivago fue recibido como un acontecimiento literario y político. La CIA lo entendió de inmediato: un manuscrito prohibido en Moscú podía convertirse en el arma cultural perfecta contra el régimen. Financiaron una edición en ruso que se distribuyó clandestinamente en la Exposición Universal de Bruselas de 1958, para que los visitantes soviéticos pudieran leer lo que su propio gobierno les negaba. El libro, literalmente, cruzaba fronteras escondido en maletas o entregado de mano en mano como si se tratara de dinamita encuadernada.
Mientras tanto, en Moscú, el linchamiento era implacable. Los periódicos lo calificaban de “lacayo de Occidente” y “enemigo del pueblo”. Escritores cercanos al régimen firmaron cartas públicas exigiendo su expulsión del país. Llegaban cartas anónimas a su casa deseándole la muerte. Los mítines organizados en su contra repetían consignas humillantes: “¡Pasternak al exilio!”. Ante tal presión, y con miedo de que su familia sufriera represalias, Pasternak escribió a la Academia Sueca una carta donde rechazaba el Nobel que tanto había soñado.
Lo irónico es que Pasternak nunca escribió Doctor Zhivago como un manifiesto político. Lo hizo como un poema épico a la vida, como una exploración de la fragilidad humana en medio de las grandes catástrofes del siglo XX. Su Yuri Zhivago no es un héroe revolucionario, sino un hombre que ama y sufre, que intenta resistir mientras la Historia lo arrastra. En eso radicaba su radicalidad: mostrar que el individuo —y no la colectividad— es el verdadero protagonista de la existencia.
Boris Pasternak murió en 1960, enfermo y vigilado, sin haber visto el impacto completo de su obra. Pero su entierro fue una escena reveladora: miles de personas acudieron en silencio, muchos cargando ejemplares clandestinos de Zhivago. En medio de la represión, el pueblo le rindió un homenaje que el Estado le había negado. Décadas después, en 1989, la Academia Sueca envió una carta a su hijo, reconociendo oficialmente el Nobel que la política le había arrebatado a su padre.
Hoy Doctor Zhivago sigue siendo más que una novela de amor en tiempos de guerra. Es la prueba de que la literatura puede sacudir imperios, que un libro puede circular como un arma y que la belleza, incluso cuando es perseguida, encuentra maneras de sobrevivir. En la nieve rusa, en las páginas pasadas de mano en mano, en los silencios de un poeta acorralado, late todavía la certeza de que la palabra puede ser más poderosa que cualquier dictadura.
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Pronto les comparto el origen del término "pase de visita".
Tan común en nuestros tiempos , les aseguro que cumple al 💯 con sus palabras (pase de visita). Ya no cumple con ellas.....
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El médico y escritor Arthur Conan Doyle murió el 7 de julio de 1930. Su criatura Sherlock Holmes es inmortal, incluso a pesar de los deseos de su creador. Su infalibilidad detectivesca nació del arte de la clínica. Cada gesto humano es un indicio. El cuerpo es un atlas y se lee.
✍🏻 Orlando Mejía Rivera.
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🗞️✍🏻 Todos los créditos de la creación de éste contenido al Dr Avraham Z Cooper.
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15/ RESUMEN
La sal en las heridas causa dolor por múltiples mecanismos probables.
Estos incluyen:
🧂Aumento de la osmolaridad local, que estimula las neuronas nociceptivas TRPV osmosensibles (las mismas neuronas a través de las cuales se transmite la señal de capsaicina).
🧂Estrés osmótico que provoca lesión/muerte celular.
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14/ Otro mecanismo parece ser que el estado hiperosmolar local inducido por la sal en las heridas también genera estrés osmótico en las células, lo que provoca daño y muerte celular. Esto activa de forma independiente las neuronas nociceptivas de la piel.
pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29675710/
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13/ Sin embargo, es probable que la señalización TRPV/capsaicina no sea la única explicación, ya que en el mismo estudio, ratones deficientes en TRPV4 presentaron respuestas de dolor equivalentes (e intensas) a una solución salina al 10 %.
pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16213085/
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12/ El glutamato puede ser un mediador clave del dolor inducido por la sal, ya que se sabe que se libera tras la activación de las válvulas TRPV 1 y 4 (pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/39626870/), y la inyección de solución salina hipertónica al 5,8 % en el músculo bíceps provoca picos en la producción de glutamato.
pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26485281/
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11/ En un modelo murino, aumentos leves de la osmolaridad (p. ej., con solución salina al 2%) en heridas en las patas también activaron un receptor nociceptivo diferente, sensible a la capsaicina, de la misma familia, llamado TRPV4.
pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16213085/
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9/ Este drástico aumento de la osmolaridad local estimula los canales receptores de dolor catiónicos osmosensibles, llamados TRPV (vanilloide de potencial transitorio del receptor), de forma similar a cómo estos receptores responden a la capsaicina.
A continuación se muestra un ejemplo de activación de TRPV1.
pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/21779403/
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9/ Entonces, ¿por qué duele tanto la sal en una herida?
Una pista clave es que la sal en el tejido provoca aumentos significativos en la osmolaridad local. Por ejemplo, una solución de NaCl al 10 % tiene una osmolaridad de 3250 mOSM (>10 veces la osmolaridad fisiológica).
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16213085/
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8/ El grado en que el NaCl puede inducir respuestas dolorosas en el cuerpo se ha estudiado en experimentos fisiológicos que datan de la década de 1930. En este estudio de 1997, la infusión de solución salina hipertónica en un músculo indujo significativamente más dolor que la solución salina normal.
pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/9060024/
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7/ Una de las primeras referencias que encontré sobre el dolor que causa la sal en las heridas fue de Plinio el Viejo, del siglo I d. C. Recomendaba añadir sal a la grasa de res para curar los forúnculos, pero evitar usarla si la combinación causaba dolor.
https://www.perseus.tufts.edu/hopper/text?doc=Perseus%3Atext%3A1999.02.0137%3Abook%3D28
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