es
Feedback
BRILLAPODCAST✨

BRILLAPODCAST✨

Ir al canal en Telegram

💖Viaja directo al origen de todo lo que vives‼️ No necesitas contar tu historia una y otra vez. Simplemente recordar que tu cuerpo y el corazón guardan memorias que no sabemos mirar. APOYAME:✨ BBVA BANCOMER EDAENA VILLEGAS MENESES 4152 3141 4856 6246

Mostrar más
1 146
Suscriptores
Sin datos24 horas
+57 días
+8930 días
Archivo de publicaciones
Pases Magicos Carlos Castañeda.pdf10.89 MB

Les comparto este libro: Pases Mágicos de Carlos Castañeda. ✨ Más que una serie de ejercicios físicos, los pases mágicos son movimientos que, según la tradición tolteca, ayudan a redistribuir la energía, recuperar atención y romper patrones automáticos de percepción. (Me encantan) La propuesta central del libro es que gran parte de nuestra energía queda atrapada en hábitos, preocupaciones y diálogos internos repetitivos. Estos movimientos buscan devolvernos presencia, vitalidad y una percepción más amplia de nosotros mismos y de la realidad. Léanlo con apertura, sin necesidad de creer ni de rechazar nada. Observen qué resuena, qué cuestiona sus ideas y qué les ayuda a conocerse más profundamente. Que lo disfruten. ✨📖

🌸🩵

Biblia de estudio - Diario Vivir .pdf1.50 MB

Anoche no fue diferente a otros días. Los mismos escenarios cambiando de forma. Los mismos personajes contando historias distintas. Como si cada noche la conciencia ensayara nuevas versiones de sí misma. Lo interesante esta vez fue que pude compartirlo. Estaba reunida con amigos de hace muchos años. Cada uno contaba lo que había hecho con su vida, los caminos que había recorrido, las decisiones que había tomado. Yo solo escuchaba. Sonreía. Asentía con la cabeza. Entonces una amiga se acercó y me preguntó al oído: -¿Y tú por qué no dices nada? Me quedé pensando. 💭 ¿Cómo explicar que, mientras todos hablaban de una sola historia, yo me sentía observando muchas al mismo tiempo? Que incluso venía de otra línea temporal; y que en ese momento y solo estaba observando. ¿Cómo explicar que a veces la vida se siente menos como una línea recta y más como una sucesión infinita de versiones posibles? Le respondí lo único que podía responder: -He estado trabajando en mí. Creciendo, integrando mis sombras, aprendiendo a ser feliz. Ella me miró y sonrió. -No. Te conozco, sé que hay algo más. Y sí tenía razón. Porque hay experiencias que no caben en los relatos habituales. Experiencias donde la conciencia parece despegarse por un instante de la identidad cotidiana y observarse desde otro lugar. Lo curioso es que, en el momento en que intenté describirlo, todo cambió. La escena se transformó. Como si aquello que estaba observando hubiera dejado de ser observado de la misma manera. Y desde entonces me acompaña una pregunta: ¿Hasta dónde es libre la conciencia cuando se vuelve consciente de sí misma? Porque no somos solamente una historia viviendo el tiempo, también somos el espacio desde donde el tiempo es observado. Y en algunos momentos extraños, hermosos e imposibles de explicar, esa diferencia se vuelve evidente. @brillapodcast

photo content

Anoche viví algo que todavía sigue habitando mi mente. ⬛️ Me desperté tres o cuatro veces durante la noche y cada vez que volvía a dormir regresaba exactamente al mismo lugar. No era como esos sueños que cambian de escenario o que comienzan desde cero. Era una continuidad perfecta. Como si el tiempo allí hubiera transcurrido apenas unos minutos mientras yo abría los ojos aquí, iba al baño, observaba mi habitación y volvía a acostarme. Al cerrar los ojos regresaba al mismo instante, con las mismas personas, en el mismo lugar y dentro de la misma historia. Lo que más llamó mi atención fue que nunca dejé de sentirme observadora. Había una versión de mí participando en esa realidad, conversando, caminando y compartiendo experiencias, pero al mismo tiempo había algo dentro de mí que observaba cada detalle. Observaba a las personas, observaba mis emociones, observaba el entorno y observaba las diferencias entre ese mundo y este. Allí me encontré con personas con las que hoy no tengo contacto. Sin embargo, en esa realidad compartíamos una amistad profunda. Había cercanía, confianza e historias construidas juntos. Una de esas personas tiene un hijo en esta vida, pero en aquel lugar ese hijo no existía. Ni siquiera había conocido a la mujer con quien más tarde formaría una familia. Nunca mencioné nada. Nunca sentí la necesidad de intervenir. Solo observaba. Mientras compartíamos momentos, una parte de mí seguía preguntándose dónde estaba ese niño, dónde estaba mi amiga, dónde estaba la historia que aquí conozco. Era como contemplar otra versión de los mismos caminos, otro acomodo de las mismas piezas. En algún momento hubo una fiesta. Recuerdo la música, las conversaciones, el movimiento de la gente y la sensación de que las horas realmente estaban pasando. Cuando desperté aquí, mi cuerpo estaba cansado. No era una sensación imaginaria. Era un cansancio real. Hoy en día no suelo desvelarme. Incluso una noche que termina un poco más tarde de lo habitual deja huella en mí. Por eso me sorprendió despertar sintiendo que realmente había pasado toda una madrugada fuera. Cerca de las cinco de la mañana abrí los ojos y pensé que no quería volver. Sentía agotamiento y quería descansar. Sin embargo, cuando regresé a la cama apareció una sensación muy extraña, como si algo me siguiera llamando de vuelta. Dejé de resistirme, cerré los ojos y regresé otra vez al mismo lugar. Por la mañana desperté con un nombre grabado en la mente. Era el nombre de un sitio que había escuchado durante esa experiencia. Lo primero que hice fue buscarlo. Para mi sorpresa existía. No exactamente idéntico, pero sí relacionado de manera directa con aquello a lo que se dedicaba dentro de esa realidad que había experimentado durante la noche. Me quedé pensando durante horas en lo ocurrido. No buscando convencer a nadie ni encontrar una explicación definitiva. Simplemente observando. Porque hay experiencias que no llegan para ser explicadas, sino para expandir las preguntas que nos hacemos sobre la naturaleza de la conciencia. Esta noche me dejó la sensación de que las personas no son lo único que cambia cuando cambia una historia. Los lugares también cambian, los vínculos cambian, las posibilidades cambian. Y aun así existe algo que permanece, como un hilo invisible conectando distintas versiones de una misma trama. Lo único que sé es que desperté con la sensación de haber visitado un lugar que no me resulta ajeno. Como si durante unas horas hubiera caminado por otro capítulo de una historia mucho más grande de la que normalmente alcanzo a percibir. @brillapodcast

photo content

No hay tantas reglas como nos hicieron creer. La vida no está intentando castigarte ni ponerte pruebas infinitas; muchas veces simplemente responde a lo que verdaderamente sostienes. Bien lo dice Mateo 21:22: “Todo lo que pidáis en oración, creyendo, lo recibiréis.” Pero el punto nunca ha sido pedir desde la boca. Ni repetir afirmaciones desde la mente consciente. El verdadero lenguaje de la vida es aquello que sostienes cuando nadie te ve. Lo que tu inconsciente ya asumió como verdad. Porque puedes decir que quieres amor… pero seguir eligiendo supervivencia. Puedes decir que quieres abundancia… pero seguir sintiéndote escasez. Puedes pedir paz… y seguir alimentando el caos conocido porque, aunque duela, resulta familiar. La vida no escucha solo lo que dices. Responde a lo que encarnas. Y muchas veces eso que tanto pediste sí llega… pero al tocar la puerta, el miedo lo disfraza, lo minimiza o negocia menos de lo que el alma había pedido. No. No tiene que llegar “más o menos”. No tiene que doler para merecerse. No tiene que sentirse a medias. El trabajo es hacer consciente el inconsciente, para dejar de llamarle destino a lo que en realidad es repetición. Y entonces sí… sostener tanto la verdad de lo que deseas, que cuando llegue, ya no tengas que traicionarte para recibirlo. @brillapodcast

photo content

Hoy me levanté y algo se sentía diferente. No sé explicarlo del todo, pero el techo vibraba. Literalmente vibraba. Y por un momento sentí que podía tocar ese entretejido de esta realidad, como si todo fuera una red viva, una especie de Matrix tejiéndose frente a mí… o quizá como si yo misma también pudiera tejerla. Me cambié y me fui al parque, y algo era distinto.. sutil pero distinto. Había gente que nunca había visto, aunque voy al mismo lugar. Un perrito que siempre ve al mío le ladró de una manera diferente a Loui, incluso intentó hacerle algo. Y fue curioso porque por momentos siento genuinamente que estoy en otra realidad, otra línea temporal. Como si algo hubiera cambiado. No sé cómo explicarlo, mi cabeza se siente rara. Mi cuerpo se siente extraño. Pero sigo teniendo memorias. Es como si observara todo por primera vez. Como si el escenario siguiera aquí, pero algo en el fondo ya no fuera exactamente igual. Y esto no es nuevo. Desde hace tiempo comencé a sentir algo extraño con ciertas personas. Como si versiones de ellas ya no existieran. Me despertaba sintiendo algo muy parecido al duelo… pero no un duelo psicológico. No hablo de “soltar una idea” de alguien. Hablo de algo mucho más extraño. Como si realmente esas versiones hubieran desaparecido o incluso como si jamás hubieran existido…. Como si aquello que una vez conocí, recordé o sentí simplemente ya no existiera… y quizá nunca hubiera existido de la manera en que lo recordaba. A veces siento que existen múltiples líneas coexistiendo al mismo tiempo y que, de alguna forma, mi versión presente hubiera saltado a otra. Como si hubiera entrado a otro campo de variables, a otra frecuencia. Otra línea temporal. Y es interesante porque tiempo atrás ya comenzaba a percibir algo parecido: múltiples posibilidades coexistiendo simultáneamente. Quizá porque el pensamiento nunca me ha parecido algo encerrado en la cabeza de alguien. Siempre lo he sentido como algo que circula. Como una frecuencia. Como ondas de radio moviéndose en el espacio, disponibles para ser sintonizadas. Y entonces me pregunto: Si toda manifestación tiene una base energética… y si mi energía cambia, ¿también cambia el espacio desde donde percibo la vida? ¿Cambia la frecuencia desde la cual me relaciono con personas, escenarios, encuentros? ¿Se reordena algo? No lo sé. Solo sé que hoy me desperté sintiendo mi cuerpo diferente. Escuchando los sonidos de las paredes, de los espacios, de las cosas, de una manera que antes no hacía. Y, curiosamente, lejos de asustarme… me parece hermoso, extraño, profundo. Como si la vida me estuviera mostrando que quizá nunca fue tan fija como yo creía. Y me repito una y otra vez solo una cosa… ¿Podré de algún modo tejer esta realidad como hacer una manta nueva? @brillapodcast

Es impresionante, ¿sabes? Cómo Dios puede estar moviéndolo todo en silencio mientras tú solo ves caos. Tú lleno de preguntas, pensamientos, cansancio… intentando entender por qué las cosas no pasan, por qué tarda, por qué duele tanto esperar. Oras, lloras. Confías un día y al siguiente vuelves a dudar. Y muchas veces, en medio de todo eso, sientes que nada cambia. Pero algo he aprendido: el silencio de Dios no significa ausencia. A veces significa movimiento. Porque mientras tú crees que nada está pasando, algo ya se está acomodando. Personas, tiempos, puertas, despedidas, respuestas… cosas que todavía no alcanzas a ver. Y entonces, justo cuando tu fe empieza a cansarse, cuando casi piensas en rendirte, pasa algo. Sin aviso, sin ruido, sin que lo vieras venir. Dios provee; y entiendes algo hermoso: no llegó tarde. Llegó en el único momento en el que todo estaba listo. Quizá por eso la fe no siempre se trata de entender, sino de aprender a sostenerte mientras lo invisible también está trabajando. “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien…” (Romanos 8:28) 🤍 Edaena Villegas | @brillapodcast

photo content

A veces me pregunto por qué nos cuesta tanto darnos el amor que damos tan fácil a otros. Cómo sí vemos la belleza en quienes
A veces me pregunto por qué nos cuesta tanto darnos el amor que damos tan fácil a otros. Cómo sí vemos la belleza en quienes amamos, cómo les hablamos bonito, cómo les tenemos paciencia, cómo les recordamos su valor cuando olvidan quiénes son… pero con nosotros solemos ser más duros. Una parte del camino también es aprender a observarnos distinto. A vernos con más compasión. A hablarnos más bonito. A abrazarnos en los días difíciles. Aprende a verte, a tratarte y a quererte con la misma magia con la que miras a las personas que amas. Porque también eres importante. Muchísimo. 🤍

Da click aquí y comparte! ❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥

Buenos días ☀️ El sol jamás se impone; simplemente aparece… y con su sola presencia ilumina lo que ya estaba ahí. Así es la vida cuando dejamos de pelear con ella: no siempre trae respuestas de golpe, pero sí claridad para observar distinto. A veces el amanecer no viene a cambiarnos el camino, sino a recordarnos que incluso en medio de la noche algo dentro de nosotros seguía respirando luz. Que hoy el día nos encuentre suaves con nosotros mismos, atentos a las pequeñas señales, agradecidos por lo simple: una conversación, un respiro profundo, el calor del café, una risa inesperada. Porque el sol no obliga a florecer a ninguna flor… solo la abraza con paciencia hasta que recuerda quién es. Que hoy también nosotros recordemos nuestra luz. Bonito día para todos 🌞✨ @brillapodcast 🌸