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UN CURSO DE MILAGROS Coret_yn

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No importa cuando (dia o mes) comiences el Curso, continua en orden las lecciones hasta final de año. Luego el día 1 de ENERO vuelve a comenzar por la numero 1, eso es lo que hacemos todos los que practicamos Un Curso de Milagros. Estamos para ayudarte!!.

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6. ¡Cuán desolado y desesperante es el uso que el ego hace del tiempo! ¡Y cuán aterrador! Pues tras su fanática insistencia de que el pasado y el futuro son lo mismo se oculta una amenaza a la paz todavía más insidiosa. El ego no hace alarde de su amenaza final, pues quiere que sus devotos sigan creyendo que les puede ofrecer una escapatoria. Pero la creencia en la culpabilidad no puede sino conducir a la creencia en el infierno, y eso es lo que siempre hace. De la única manera en que el ego permite que se experimente el miedo al infierno es trayendo el infierno aquí, pero siempre como una muestra de lo que te espera en el futuro. Pues nadie que se considere merecedor del infierno puede creer que su castigo acabará convirtiéndose en paz. 7. El Espíritu Santo enseña, por lo tanto, que el infierno no existe. El infierno es únicamente lo que el ego ha hecho del presente. La creencia en el infierno es lo que te impide comprender el presente, pues tienes miedo de éste. El Espíritu Santo conduce al Cielo tan ineludiblemente como el ego conduce al infierno. Pues el Espíritu Santo, que sólo conoce el presente, se vale de éste para desvanecer el miedo con el que el ego quiere inutilizar el presente. Tal como el ego usa el tiempo, es imposible librarse del miedo. Pues el tiempo, de acuerdo con las enseñanzas del ego, no es sino un recurso de enseñanza para incrementar la culpabilidad hasta que ésta lo envuelva todo y exija eterna venganza. ... Continúa en la próxima lección 🕊️

*(((LIBRO DE TEXTO)))* *15. EL INSTANTE SANTO.* *I.(1) Los dos usos del tiempo.* 1. ¿Puedes imaginarte lo que sería no tener inquietudes, preocupaciones ni ansiedades de ninguna clase, sino simplemente gozar de perfecta calma y sosiego todo el tiempo? Ése es, no obstante, el propósito del tiempo: aprender justamente eso y nada más. El Maestro de Dios no puede sentirse satisfecho con Sus enseñanzas hasta que éstas no constituyan lo único que sabes. Su función docente no se consumará hasta que no seas un alumno tan dedicado que sólo aprendas de Él. Cuando eso haya ocurrido, ya no tendrás necesidad de un maestro, ni de tiempo en el que aprender. 2. La razón del aparente desaliento del que tal vez padezcas es tu creencia de que ello toma tiempo y de que los resultados de las enseñanzas del Espíritu Santo se encuentran en un futuro remoto. Sin embargo, no es así, pues el Espíritu Santo usa el tiempo a Su manera, y no está limitado por él. El tiempo es Su amigo a la hora de enseñar. No causa deterioro en Él como lo hace en ti. Todo el deterioro que el tiempo parece ocasionar se debe únicamente a tu identificación con el ego, que se vale del tiempo para reforzar su creencia en la destrucción. El ego, al igual que el Espíritu Santo, se vale del tiempo para convencerte de la inevitabilidad del objetivo y del final del aprendizaje. El objetivo del ego es la muerte, que es su propio fin. Mas el objetivo del Espíritu Santo es la vida, la cual no tiene fin. 3. El ego es un aliado del tiempo, pero no un amigo. Pues desconfía tanto de la muerte como de la vida, y lo que desea para ti, él no lo puede tolerar. El ego te quiere ver muerto, pero él no quiere morir. El resultado de esta extraña doctrina no puede ser otro, por lo tanto, que el de convencerte de que él te puede perseguir más allá de la tumba. Y al no estar dispuesto a que ni siquiera en la muerte encuentres paz, te ofrece inmortalidad en el infierno. Te habla del Cielo, pero te asegura que el Cielo no es para ti. Pues, ¿qué esperanzas pueden tener los culpables de ir al Cielo? 4. Creer en el infierno es ineludible para aquellos que se identifican con el ego. Sus pesadillas y sus miedos están asociados con él. El ego te enseña que el infierno está en el futuro, pues ahí es hacia donde todas sus enseñanzas apuntan. Su objetivo es el infierno. Pues aunque tiene por finalidad la muerte y la disolución, él mismo no cree en ello. El objetivo de muerte que ansía para ti, le deja insatisfecho. Nadie que siga sus enseñanzas puede estar libre del miedo a la muerte. Sin embargo, si se pensase en la muerte simplemente como el fin del dolor, ¿se le tendría miedo? Hemos visto antes esta extraña paradoja en el sistema de pensamiento del ego, pero nunca tan claramente como aquí. Pues el ego tiene que dar la impresión de que mantiene al miedo alejado de ti para conservar tu fidelidad. Pero tiene que generar miedo para protegerse a sí mismo. Una vez más, el ego intenta y lo logra con demasiada frecuencia, hacer ambas cosas, valiéndose de la disociación para mantener sus metas contradictorias unidas, de manera que parezcan estar en armonía. El ego enseña, por lo tanto, que la muerte es el final en lo que respecta a cualquier esperanza de alcanzar el Cielo. Sin embargo, puesto que tú y el ego no podéis estar separados, y puesto que él no puede concebir su propia muerte, te seguirá persiguiendo porque la culpabilidad es eterna. Tal es la versión que el ego tiene de la inmortalidad. Y eso es lo que su versión del tiempo apoya. 5. El ego enseña que el Cielo está aquí y ahora porque el futuro es el infierno. Hasta cuando ataca tan despiadadamente que trata de quitarle la vida al que cree que su voz es la única que existe, incluso a ése le habla del infierno. Pues le dice que el infierno está también aquí, y lo incita a que salte del infierno al olvido total. El único tiempo que el ego le permite contemplar a cualquiera con ecuanimidad es el pasado. Mas el único valor de éste es que no existe.

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✨🙏🏻 Mi Santidad Bendice Su Santidad 💕 Lección 125 https://youtu.be/g3iw_ADM85s *Del Manual Para El Maestro De Un Curso De Milagros* *III. La función del maestro de Dios* *19. ¿Qué es la justicia?* 5. Implora la justicia de Dios, y no confundas Su misericordia con tu demencia. La percepción puede dar forma a cualquier imagen que la mente desee ver. Ten presente esto. En esto estriba el que veas el Cielo o el infierno, según elijas. La justicia de Dios apunta hacia el Cielo precisamente porque es totalmente imparcial. La justicia de Dios acepta todas las pruebas que se le presentan, sin omitir nada y sin considerar nada como algo separado y ajeno a todo lo demás. La justicia de Dios juzga desde este punto de vista, y sólo desde él. Aquí todo ataque y toda condenación dejan de tener sentido y se hacen insostenibles. La percepción descansa, la mente está quieta y la luz retorna nuevamente. Ahora se restaura la visión. Lo que se había perdido ahora se ha encontrado. La paz de Dios desciende sobre el mundo y por fin podemos ver. Por fin podemos ver.(M.III.19.5) Estamos Estudiando Un Curso De Milagros. ☀️ *5. CURACIÓN Y PLENITUD* *II. La Voz que habla por Dios* 1. Curar no es crear; es reparar. El Espíritu Santo fomenta la curación mirando más allá de ella hacia lo que los Hijos de Dios eran antes de que la curación fuese necesaria, y hacia lo que serán una vez que hayan sanado. Esta alteración de la secuencia temporal debería resultarte familiar, ya que es muy similar al cambio que el milagro produce en la percepción que se tiene del tiempo. El Espíritu Santo es la motivación par alcanzar la mentalidad milagrosa; la decisión de subsanar la separación renunciando a ella. Tu voluntad se encuentra todavía en ti porque Dios la ubicó en tu mente, y aunque puedes mantenerla dormida, no puedes destruirla. Dios Mismo mantiene tu voluntad viva al transmitirla desde Su Mente a la tuya mientras perdure el tiempo. El milagro mismo es un reflejo de esta unión de voluntades entre Padre e Hijo. (T.5.II.1.1) Estamos Estudiando Un Curso De Milagros. ☀️

Lección 125 Del Manual Para El Maestro https://youtu.be/g3iw_ADM85s

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Es en la quietud y el silencio, mis pensamientos no amorosos y conflictivos, mis culpas y miedos son "transformados y donde las falsas creencias se abandonan." De ahí la importancia del silencio y la quietud, pues en ese espacio de meditación el Espíritu Santo nos ayuda a sanar nuestra mente. Es el espacio en el que le permitimos al Amor y al perdón unificar nuestra mente con Dios y con todos nuestros hermanos. Es ahí donde comprendemos que todo lo que doy, es a mí mismo a quien se lo doy. *PRÁCTICAS CORTAS Y FRECUENTES*: "Tan a menudo como puedas hoy, recuérdate a ti mismo que tienes un objetivo, una meta que hace que éste sea un día de especial importancia para ti y para todos tus hermanos. No permitas que tu mente se olvide de este objetivo por mucho tiempo, sino que di para tus adentros:" "Todo lo que doy es a mí mismo a quien se lo doy. La Ayuda que necesito para comprender que esto es verdad, está conmigo ahora. Y confiaré en Él plenamente." "Permanece luego en silencio por un momento y deja que tu mente sea receptiva a Su corrección y a Su Amor. Y creerás lo que le oigas decir, pues recibirás lo que Él te dé." Si comprendemos, aceptamos y asumimos que dar y recibir son lo mismo, será muy fácil comprender y aplicar el perdón que nos propone el Curso. El mundo que vemos es una proyección de nuestras mentes. Por lo que no hay nada que perdonar afuera, no hay pecadores ni culpables, lo único que tenemos que perdonar son nuestras percepciones, nuestras interpretaciones del mundo. Lo que tenemos que perdonar son nuestros pensamientos acerca del mundo. La causa no está en el mundo, si no en nuestra mente. Cuando perdono, sano mi mente y sano el mundo, no el mundo físico de las formas, si no el mundo que parece existir en mi mente, es el mundo que desaparece con el perdón y que es reemplazado por el Amor, lo único real en mí.

*AYUDA LECCIÓN 126* *TODO LO QUE DOY ES A MÍ MISMO A QUIEN SE LO DOY.* La idea de hoy nos explica el principio de dar y recibir aplicado al perdón, diferenciando el falso perdón del ego, del verdadero perdón del Espíritu Santo que nos enseña Jesús. Para el ego, la idea de que "Todo lo que doy es a mí mismo a quien se lo doy." le parece exótica e incomprensible, pues considera que dar es perder. Para el ego dar es contrario a su propósito de tener y poseer. Jesús nos enseña lo contrario. Solo nos damos a nosotros mismos, pues hacemos parte de una totalidad que hasta ahora no comprendemos, y nos ofrece la ayuda para tal comprensión. "La idea de hoy, que es completamente ajena al ego y a la manera de pensar del mundo, es de suma importancia para la inversión de pensamiento al que este curso dará lugar." Si comprendiéramos esta idea, no nos resultaría difícil perdonar, pues entenderíamos que sólo nos perdonamos a nosotros mismos, pues todo lo que hacemos, pensamos o decimos, nos lo hacemos a nosotros mismos. Solo somos víctimas de nuestros propios pensamientos e interpretaciones de los que parece ocurrirnos en este mundo. *¿COMO ES EL FALSO PERDÓN DEL EGO?* Cuando el ego "perdona" considera que "Es una ofrenda de caridad a alguien que no se la merece, a fin de demostrar simplemente que tú eres mejor y que te encuentras en un plano superior a él." "Él no se ha ganado la limosna de tu tolerancia -que tú le concedes sabiendo que no es digno de tal dádiva- ya que sus pecados lo han situado muy por debajo de una verdadera igualdad contigo." El perdón del ego considera superior a quien perdona e inferior al perdonado. Establece una desigualdad y una relación de poder que es ajena a la perfecta igualdad de los hijos de Dios. "No tiene derecho a tu perdón, el cual supone un regalo para él, pero no para ti. De este modo, el perdón es básicamente algo falso: un capricho caritativo, benévolo tal vez, pero inmerecido; una dádiva que a veces se concede y a veces se niega." Este no es la clase de perdón que corrige nuestros errores de percepción, y sana nuestras culpas y miedos. No es el perdón que nos conduce a la paz y despeja los obstáculos para experimentar el amor, tal como nos lo enseña Jesús y el Espíritu Santo. *NO ENTENDEMOS LO QUE ES EL VERDADERO PERDÓN* El Curso nos señala que la percepción del ego nos impide entender el verdadero perdón. El perdón del ego no sana, no corrige los errores, quizás frena algún ataque. "Tal como lo percibes, no te puede brindar paz. No constituye un medio por el que liberarte de aquello que ves en otro, pero no en ti mismo." El "perdón" del ego parte del presupuesto de que "perdono, pero no olvido", o sea, que el supuesto perdón del ego conserva el resentimiento, lo que impide una verdadera sanación. *¿CÓMO ES EL VERDADERO PERDÓN?* "el verdadero perdón, que es el medio por el que se alcanza la salvación, no puede sino sanar a la mente que da, pues dar es recibir." "Lo que no se ha recibido, no se ha dado, pero lo que se ha dado tiene que haberse recibido." Cuando nos perdonamos y ofrecemos perdón, recibimos paz y amor, por lo que, cuando damos es a nosotros mismos que nos damos. Desde la perspectiva de este mundo, no es difícil entender que dar y recibir es lo mismo. Para comprenderlo vamos a necesitar la ayuda del Espíritu Santo, pues esta idea, es contraria al sistema de pensamiento del ego al cual hemos estado acostumbrados. *PRÁCTICA*: Aquiétate durante 15 minutos, dos veces al día. Preferiblemente una por la mañana y otra por la noche, en una meditación en la buscáremos comprender la idea de hoy. "Todo lo que doy es a mí mismo a quien se lo doy.” ”La Ayuda que necesito para comprender que esto es verdad, está conmigo ahora. Y confiaré en Él plenamente." Mientras permaneces en silencio, cierra los ojos al mundo que no comprende lo que es el perdón, y busca amparo en el sereno lugar en el que los pensamientos quedan transformados y donde las falsas creencias se abandonan."

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*REFLEXIONES SOBRE LA LECCIÓN 126* https://youtu.be/BQW151H-dJU

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*🌀 LECCIÓN 126 🌀* — 6 de Mayo — *Todo lo que doy es a mí mismo a quien se lo doy.* https://youtu.be/_CUkTTkoJOw 1. La idea de hoy, que es completamente ajena al ego y a la manera de pensar del mundo, es de suma importancia para la inversión de pensamiento al que este curso dará lugar. Si creyeses lo que la idea de hoy afirma, no te resultaría difícil perdonar com­pletamente, tendrías certeza con respecto a tu objetivo y no ten­drías ninguna duda acerca de tu rumbo. Entenderías los medios a través de los cuales se alcanza la salvación, y no vacilarías en emplearlos ahora mismo. 2. Examinemos lo que crees en lugar de esta idea. Te parece que los demás están separados de ti, que son capaces de adoptar com­portamientos que no tienen repercusión alguna sobre tus pensa­mientos; y que los que tú adoptas no tienen repercusión alguna sobre los de ellos. Tus actitudes, por lo tanto, no tienen ningún efecto sobre ellos, y sus súplicas de ayuda no guardan relación alguna con las tuyas. Crees además que ellos pueden pecar sin que ello afecte la percepción que tienes de ti mismo, mientras que tú puedes juzgar sus pecados y mantenerte a salvo de cualquier condenación y en paz. 3. Cuando "perdonas" un pecado, no ganas nada con ello directa­mente. Es una ofrenda de caridad a alguien que no se la merece, a fin de demostrar simplemente que tú eres mejor y que te encuen­tras en un plano superior a él. Él no se ha ganado la limosna de tu tolerancia -que tú le concedes sabiendo que no es digno de tal dádiva- ya que sus pecados lo han situado muy por debajo de una verdadera igualdad contigo. No tiene derecho a tu perdón, el cual supone un regalo para él, pero no para ti. 4. De este modo, el perdón es básicamente algo falso: un capricho caritativo, benévolo tal vez, pero inmerecido; una dádiva que a veces se concede y a veces se niega. Puesto que es inmerecido, es justo no otorgarlo, pero no es justo que tú tengas que sufrir por haberte negado a concederlo. El pecado que perdonas no es tu pecado. Alguien que se encuentra separado de ti lo cometió. Y si tú entonces eres magnánimo con él y le concedes lo que no se merece, la dádiva es algo tan ajeno a ti como lo fue su pecado. 5. Si esto fuese verdad, el perdón no tendría ningún fundamento sobre el que basarse con certeza y seguridad. Sería una excentri­cidad, según la cual algunas veces decides conceder indulgente­mente un indulto inmerecido. Conservarías, no obstante, el derecho a no eximir al pecador de la justa retribución por su pecado. ¿Crees que el Señor de los Cielos iba a permitir que la salvación del mundo dependiera de esto? ¿No sería acaso Su interés por ti ciertamente ínfimo, si permitiese que tu salvación dependiese de un capricho? 6. No entiendes lo que es el perdón. Tal como lo ves, no es sino un freno al ataque abierto que no requiere corrección alguna en tu mente. Tal como lo percibes, no te puede brindar paz. No constituye un medio por el que liberarte de aquello que ves en otro, pero no en ti mismo. No tiene poder alguno para restaurar en tu conciencia tu unidad con él. Eso no es lo que Dios dispuso para ti. 7. Al no haberle concedido al Padre el regalo que Él te pide, no puedes reconocer Sus regalos; y crees que Él no te los ha dado. Sin embargo, ¿te pediría Él un regalo que no fuese para ti? ¿Podría acaso quedar satisfecho con gestos vacíos y considerar que tales míseros regalos son dignos de Su Hijo? La salvación es un regalo mucho mejor que eso. Y el verdadero perdón, que es el medio por el que se alcanza la salvación, no puede sino sanar a la mente que da, pues dar es recibir. Lo que no se ha recibido, no se ha dado, pero lo que se ha dado tiene que haberse recibido. 8. Hoy trataremos de entender la verdad según la cual el que da y el que recibe son uno.