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UN CURSO DE MILAGROS Coret_yn

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No importa cuando (dia o mes) comiences el Curso, continua en orden las lecciones hasta final de año. Luego el día 1 de ENERO vuelve a comenzar por la numero 1, eso es lo que hacemos todos los que practicamos Un Curso de Milagros. Estamos para ayudarte!!.

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*REFLEXIONES SOBRE LA LECCIÓN 184* https://youtu.be/ioKsHk3UIpA

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Y nos sentimos con­tentos y agradecidos de haber estado equivocados. Te entregamos todos nuestros errores, a fin de ser absueltos de cuantos efectos parecían tener. Y aceptamos la verdad que Tú nos das en lugar de cada uno de ellos. Tu Nombre es nuestra salvación y la manera de escapar de lo que noso­tros mismos hemos hecho. *Tu Nombre nos une en la unicidad que es nuestra herencia y nuestra paz.* Amén.

Cuando llamas a un hermano es a su cuerpo a lo que te diriges. Su verdadera Identidad queda oculta debido a lo que crees que él es realmente. Su cuerpo responde al nombre con que lo llamas, pues su mente ha consentido en acep­tar ese nombre que le das como su nombre. Y de esta manera, su unidad queda doblemente negada, pues tú lo percibes como algo separado de ti, y él acepta como propio ese nombre separado. 9. Sería en verdad extraño si se te pidiese que fueses más allá de todos los símbolos del mundo y los olvidaras para siempre, y, al mismo tiempo, se te pidiera asumir una función docente. Toda­vía tienes necesidad de usar los símbolos del mundo. Mas no te dejes engañar por ellos. No representan nada en absoluto, y éste será el pensamiento que en tus prácticas te liberará de ellos. Los símbolos no son sino medios a través de los cuales puedes comu­nicarte de manera que el mundo te pueda entender, pero recono­ces que no son la unidad en la que puede hallarse la verdadera comunicación. 10. Así pues, lo que necesitas cada día son intervalos en los que las enseñanzas del mundo se convierten en una fase transitoria: una prisión desde la que puedes salir a la luz del sol y olvidarte de la oscuridad. Ahí entiendes la Palabra, el Nombre que Dios te ha dado; la única Identidad que comparten todas las cosas; el reco­nocimiento de lo que es verdad. Y luego vuelves a la oscuridad, no porque creas que es real, sino sólo para proclamar su irreali­dad usando términos que aún tienen sentido en el mundo regido por la oscuridad. 11. Usa todos los nombres y símbolos nimios que caracterizan el mundo de la oscuridad. Mas no los aceptes como tu realidad. El Espíritu Santo se vale de todos ellos, pero no se olvida de que la creación tiene un solo Nombre, un solo Significado y una sola Fuente que une a todas las cosas dentro de Sí Misma. Usa todos los nombres que el mundo da a esas cosas, pero sólo por conve­niencia, mas no te olvides de que comparten el Nombre de Dios junto contigo. 12. Dios no tiene nombre. Sin embargo, Su Nombre se convierte en la lección final de que todas las cosas son una ay con esta lección finaliza todo aprendizaje. Todos los nombres se unifican, todo espacio queda lleno con el reflejo de la verdad. Toda brecha se cierra y la separación se subsana. El Nombre de Dios es la herencia que Él les dio a los que eligieron que las enseñanzas del mundo ocupasen el lugar del Cielo. Lo que nos proponemos en nuestras prácticas es dejar que nuestras mentes acepten lo que Dios ha dado como respuesta a la mísera herencia que tú fabri­caste como justo tributo para el Hijo que Él ama. 13. Nadie que busque el significado del Nombre de Dios puede fracasar. La experiencia es necesaria como complemento de la Palabra. Pero primero tienes que aceptar que Su Nombre abarca toda la realidad y reconocer que los innumerables nombres que diste a todos sus aspectos han distorsionado lo que ves, pero no han afectado a la verdad en absoluto. Invocamos un solo Nom­bre en nuestras prácticas. Y nos valemos de un solo Nombre para unificar nuestra visión. 14. Y si bien utilizamos un nombre distinto para cada aspecto de la conciencia del Hijo de Dios, comprendemos que todos com­parten el mismo Nombre, el cual Él les ha dado. Este es el Nom­bre que usamos en nuestras prácticas. Y al usarlo, todas las separaciones insensatas que nos mantenían ciegos desaparecen. Y se nos concede la fortaleza necesaria para poder ver más allá de ellas. Ahora nuestra vista queda bendecida con las bendicio­nes que podemos dar según las recibimos. 15. Padre, nuestro Nombre es el Tuyo. En Él estamos unidos con toda cosa viviente, y Contigo que eres su único Creador. Lo que hemos hecho y a lo que hemos dado muchos nombres diferentes no es sino una sombra que hemos tratado de arrojar sobre Tu Realidad.

*🌀 LECCIÓN 184 🌀* — 3 de Julio — *El Nombre de Dios es mi herencia.* https://youtu.be/vQp-TwcEt94 1. Vives a base de símbolos. Has inventado nombres para todas las cosas que ves. Cada una de ellas se ha convertido en una enti­dad aparte, identificada por su propio nombre. De esta manera la segregas de la unidad. De esta manera designas sus atributos especiales y la distingues de otras cosas al hacer hincapié en el espacio que la rodea. Éste es el espacio que interpones entre todas las cosas a las que has dado un nombre diferente; entre todos los acontecimientos desde el punto de vista del tiempo y del lugar en que ocurrieron, así como entre todos los cuerpos que se saludan con un nombre. 2. Este espacio, al que ves como lo que separa unas cosas de otras, es el medio a través del cual tiene lugar la percepción del mundo. Ves algo allí donde no hay nada y, asimismo, no ves nada donde hay unidad; ves un espacio entre todas las cosas, así como entre todas las cosas y tú. De esa manera, crees haber "creado" vida en la separación. Y debido a esta división crees ser una unidad que opera con una voluntad independiente. 3. ¿Qué son todos esos nombres mediante los cuales el mundo se convierte en una serie de acontecimientos independientes, de cosas desunidas y de cuerpos que se mantienen aparte y que contienen fragmentos de mente como si de conciencias separadas se tratase? Tú les diste esos nombres, dando lugar a la percepción tal como querías que fuese. A las cosas sin nombre se les dio nombre y de esta manera se les dio también realidad. Pues a lo que se le da un nombre se le da significado y, de este modo, se considera significativo: una causa que produce efectos reales, con consecuencias inherentes a sí misma. 4. Así es como se construye la realidad a base de una visión par­cial, la cual se contrapone deliberadamente a lo que de hecho es la verdad. Su enemigo es la unidad. Concibe cosas sin importancia y las contempla. Y la ausencia de espacio, así como la sensación de unidad o la visión que ve de manera distinta, se convierten en las amenazas que debe superar, combatir y negar. 5. Esta otra visión, no obstante, sigue siendo aún la dirección natural para que la mente canalice su percepción. Es difícil ense­ñarle a la mente miles de nombres extraños, y luego mil más. No obstante, crees que eso es lo que significa aprender y que es el objetivo principal por medio del cual se puede entablar comunica­ción y compartir conceptos de manera que tengan sentido. 6. Ésta es la suma total de la herencia que el mundo dispensa. Y todo aquel que aprende a pensar que ello es cierto, acepta los signos y los símbolos que afirman que el mundo es real. Eso es lo que propugnan. No dan lugar a que se dude de que lo que tiene nombre no esté ahí. Se puede ver, tal como es de esperar. Lo que niega que ello es verdad es lo que es una ilusión, pues lo que tiene nombre es la realidad suprema. Cuestionarlo es una locura, pero aceptar su presencia es prueba de cordura. 7. Tal es la enseñanza del mundo. No obstante, es una fase de aprendizaje por la que todo el que viene aquí tiene que pasar. Mas cuanto antes se perciba su base, lo cuestionable de sus pre­misas y cuán dudosos son sus resultados, más pronto se pondrá en duda sus efectos. El aprendizaje que se limita. a lo que el mundo enseña se queda corto en lo que respecta al significado. Debidamente empleado, puede servir como punto de partida desde donde se puede comenzar otro tipo de aprendizaje, adquirir una nueva percepción, y desde donde se pueden erradicar todos los nombres arbitrarios que el mundo confiere al ser pues­tos en duda. 8. No creas que fuiste tú quien hizo el mundo. ¡Las ilusiones, sí! Mas lo que es cierto en la tierra y en el Cielo está más allá de tu capacidad de nombrar.

*UCDM LECCIÓN 184* *Viernes 3 de julio*. ⬇️ *El Nombre de Dios es mi herencia.*
*UCDM LECCIÓN 184* *Viernes 3 de julio*. ⬇️ *El Nombre de Dios es mi herencia.*

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11. El regalo que le has hecho a tu hermano me ha dado la certeza de que pronto nos uniremos. Comparte, pues, esta fe conmigo, y no dudes de que está justificada. En el amor perfecto no hay cabida para el miedo porque el amor perfecto no conoce el pecado, y sólo puede ver a los demás como se ve a sí mismo. Si mira dentro de sí mismo con caridad, ¿qué podría inspirarle temor afuera? Los inocentes ven seguridad, y los puros de corazón ven a Dios en Su Hijo y apelan al Hijo para que él los guíe al Padre. ¿Y a qué otro lugar querrían ir, sino allí donde anhelan estar? Tú y tu hermano os conduciréis el uno al otro hasta el Padre tan irremediablemente como que Dios creó santo a Su Hijo y así lo conservó. En tu hermano se encuentra la luz de la eterna promesa de inmortalidad que Dios te hizo. No veas pecado en él, y el miedo no podrá apoderarse de ti. 🕊️

Ellos no le impusieron lo que tenía que ser, ni hicieron ajustes para que se amoldase a sus mandatos. Simplemente le preguntaron con un leve susurro: "¿Qué eres?" Y Aquel que cuida de toda percepción les respondió. No aceptes los juicios del mundo como la respuesta a la pregunta: "¿Qué soy?" El mundo cree en el pecado, pero la creencia que lo fabricó tal como tú lo ves no se encuentra fuera de ti. 7. No procures que el Hijo de Dios se adapte a su demencia. En él reside un extraño que, mientras vagaba sin rumbo, entró en la morada de la verdad, mas tal como vino así se irá. Vino sin ningún propósito, pero no podrá permanecer ante la radiante luz que el Espíritu Santo te ofreció y que tú aceptaste. Pues bajo esa luz el extraño se queda sin hogar y a ti se te da la bienvenida. No le preguntes a ese transeúnte: "¿Qué Soy?" Él es la única cosa en todo el universo que no lo sabe. Sin embargo, es a él a quien se lo preguntas, y es a su respuesta a la que deseas amoldarte. Este pensamiento torvo y ferozmente arrogante, y, sin embargo, tan ínfimo y carente de significado que su pasar a través del universo de la verdad ni siquiera se nota, se vuelve tu guía. A él te diriges para preguntarle el significado del universo. Y a lo único que es ciego en todo el universo vidente de la verdad le preguntas: "¿Cómo debo contemplar al Hijo de Dios?" 8. ¿Se le puede pedir que emita juicios a lo que está desprovisto de todo juicio? Y si ya lo has hecho, ¿creerías la respuesta que te da y te ajustarías a ella como si fuese cierta? El mundo que ves a tu alrededor es la respuesta que te dio, y tú le has conferido el poder de hacer los ajustes necesarios en el mundo para que su respuesta sea cierta. Le preguntaste a ese soplo de locura que te explicase el significado de tu relación no santa, e hiciste que ésta se ajustase a su descabellada respuesta. ¿Te hizo eso feliz? ¿Te reuniste acaso jubilosamente con tu hermano para bendecir al Hijo de Dios y darle las gracias por toda la felicidad que os ha brindado? ¿Has reconocido acaso a tu hermano como el eterno regalo que Dios te dio? ¿Has visto la santidad que irradia en cada uno de vosotros para bendecir al otro? Ése es el propósito de tu relación santa. No le preguntes cuáles son los medios necesarios para su consecución a la única cosa que haría todo lo posible para que siguiese siendo no santa. No le otorgues el poder de adaptar los medios al fin. 9. Los que llevan años aprisionados con pesadas cadenas, hambrientos y demacrados, débiles y exhaustos, con los ojos aclimatados a la obscuridad desde hace tanto tiempo que ni siquiera recuerdan la luz, no se ponen a saltar de alegría en el instante en que se les pone en libertad. Tardan algún tiempo en comprender lo que es la libertad. Andabas a tientas en el polvo y encontraste la mano de tu hermano, indeciso de si soltarla o bien asirte a la vida por tanto tiempo olvidada. Agárrate aún con más fuerza y levanta la vista para que puedas contemplar a tu fuerte compañero, en quien reside el significado de tu libertad. Él parecía estar crucificado a tu lado. Sin embargo, su santidad ha permanecido intacta y perfecta, y, con él a tu lado, este día entrarás en el Paraíso y conocerás la paz de Dios. 10. Eso es lo que mi voluntad dispone para ti y para tu hermano, y para cada uno de vosotros con respecto al otro y con respecto a sí mismo. Ahí sólo se puede encontrar santidad y unión sin límites. Pues ¿qué es el Cielo sino unión, directa y perfecta, y sin el velo del temor sobre ella? Ahí somos uno, y ahí nos contemplamos a nosotros mismos, y el uno al otro, con perfecta dulzura. Ahí no es posible ningún pensamiento de separación entre nosotros. Tú que eras un prisionero en la separación eres ahora libre en el Paraíso. Y allí me uniré a ti, que eres mi amigo, mi hermano y mi propio Ser.