Hoy muy temprano mientras corría, pasé frente a la casa de una persona que falleció tiempo atrás y que apreciaba mucho. Primero me sorprendí porque pensé que me había seguido de largo sin mirar la fachada, pero me di cuenta de que no la distinguí, porque ya le habían hecho cambios sustanciales; algunas remodelaciones de materiales y de color, y ya no estaba el moño negro en señal de luto, originalmente colocado sobre la puerta principal.
Los cambios que le hicieron a la casa, le habían dado una mejora significativa, y me dio gusto saber que la familia, a quienes también conozco, estaban teniendo avances material y emocionalmente.
Pero también pensé en qué absolutamente todos, vamos a cruzar ese mismo umbral de trascendencia y seguramente habrá un luto y una nostalgia… pero la vida seguirá adelante. Los que permanecen, secarán sus lágrimas y nos van a recordar favorablemente bien, si dimos lo mejor de nosotros. Pero van a seguir. Se van a levantar y continuarán haciendo sus cosas. Faltarán al trabajo o a la escuela quizá unos días, pero inevitablemente remontarán el curso.
Somos tan solo un instante fugaz. ¿Sabes..? Procura evitar las discusiones estériles, procura renunciar a la amarga y desgastante lucha por tener la razón y de pelearte con las personas que amas. Con el tipo pazguato que maneja lento delante de ti, como si fuera el mundo suyo. Con el vecino, cuyo árbol le deja caer las hojas secas a tu patio. Cuando tú te marches, seguramente ese árbol seguirá en donde mismo por muchos años más. Y seguirá echando basura.
Ponte hoy esa blusa que tanto te gusta y que guardaste para alguna ocasión especial. Agenda hoy mismo el almuerzo con tu amigo al que dices estimar tanto y casi no lo visitas. Escucha a tu abuela, aunque te cuente las mismas historias monótonas. Algún día estarás dispuesto a dar lo que sea por volver a oír su voz, platicándote todo eso que sabes de memoria, y ya no será posible.
Decía Don Juan Matus a Carlos Castaneda: “Hay un problema simple contigo: crees que tienes mucho tiempo.” (dicha frase, erróneamente, ha sido atribuida a Buda). Pero nos refleja prácticamente a la mayoría: masacramos la vida en tantas tonterías como si fuésemos inmortales. Y para cuando descubrimos y entendemos lo que verdaderamente tiene sentido, a veces ya es tarde. Ya no hay tiempo.
Tu corazón sabe perfectamente cuáles son las cosas que tienen sentido y significado; no necesitas leer a Buda, ni a Carlos Castaneda. Simplemente asegúrate de empezar a vivirlas hoy. Porque quizá también pongan un moño negro en la puerta de tu casa cuando ya no estés; pero será retirado después de un tiempo.
Y tu casa también será remodelada o derrumbada… Asegúrate de hacer cosas que permanezcan.
- Psicologo Gabriel Rubio Badillo