UN CURSO DE MILAGROS Coret_yn
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No importa cuando (dia o mes) comiences el Curso, continua en orden las lecciones hasta final de año. Luego el día 1 de ENERO vuelve a comenzar por la numero 1, eso es lo que hacemos todos los que practicamos Un Curso de Milagros. Estamos para ayudarte!!.
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Así que no vayas a quitar cualquier regalo que hayas dado, pues te lo estarías quitando a ti mismo. "Dios bendice cada regalo que le haces, y todo regalo se le hace a Él porque sólo te los puedes hacer a ti mismo."
*EL MEJOR REGALO: EL PERDÓN:*
¿Y cuál es el principal regalo que podemos dar en este mundo?: el perdón.
El perdón que Dios nos ha regalado, tiene las características de todos los regalos de Dios: "Sus regalos son seguros, eternos, inalterables e ilimitados; dan perpetuamente, extienden amor e incrementan tu interminable júbilo." Lo que Dios nos da, jamás nos lo arrebata, son regalos eternos e ilimitados, igual que Su Amor.
Pero si perdonamos para volver a atacar, jamás podremos apreciar los Regalos que Dios nos ofrece. De ahí que si retiras los regalos que has dado "pensarás que lo que se te ha dado a ti se te ha quitado."
Solo perdonando las ilusiones que crees ver fuera de ti, podrás tener la certeza que los regalos que Dios te dio serán para siempre tuyos. Y esto es así, pues "aún eres tal como Dios te creó. No puedes atenuar la luz de tu perfección. En tu corazón se encuentra el Corazón de Dios Mismo. Él te aprecia porque tú eres Él. Eres digno de toda gratitud por razón de lo que eres."
Por eso Jesús nos pide que en este mundo "Da gracias según las recibes. No abrigues ningún sentimiento de ingratitud hacia nadie que complete tu Ser. Y nadie está excluido de ese Ser." Cualquier hermano, igual que tú, comparten y completan ese único Ser.
Cada situación que creamos vivir en este mundo, cada experiencia por traumática que nos parezca, es una oportunidad para perdonar y recordar quienes en verdad somos, para extender el amor que Dios nos dio, por eso "Da gracias por los incontables canales que extienden ese Ser." Cada hermano es un canal de amor, una oportunidad de agradecer y de completar tu Ser.
"Gánate ahora la gratitud que te negaste al olvidar la función que Dios te dio." La función que Dios nos dio en el Cielo, es la de crear como Él, de extender Su Amor, y cuando nos olvidamos de esa función tras la separación, nos dio la función de perdonar en este mundo. El perdón es un reflejo del Amor de Dios que nos llevará de regreso al Amor que somos.
"Pero nunca pienses que Él ha dejado de darte las gracias a ti." Pues esta es la perfecta comunicación que sostenemos con Dios en el Cielo: Él nos manifiesta Su Amor y gratitud y nosotros le respondemos con amor y gratitud en una danza eterna de paz, gozo y dicha, esa es la oración en su estado original: el Amor exaltándose a sí mismo, pues el Amor sólo se reconoce ante la Fuente de todo Amor y de toda Felicidad.
⚜️
*.AYUDA LECCIÓN 197*
*NO PUEDE SER SINO MI PROPIA GRATITUD LA QUE ME GANO.*
*PROPÓSITO:*
"liberar a tu mente de la creencia en una fuerza externa enfrentada a la tuya."
Esta lección reitera algo que el Curso nos ha insistido: solo te agradeces a ti mismo, pues fuera de ti no existe nada, el mundo que crees ver fuera de ti se encuentra en tu mente, es solo una proyección mental. Por eso todo lo que das te lo das a ti mismo.
Cuando crees atacar a alguien, solo te estás atacando a ti mismo. Igualmente, cuando perdonas, amas y agradeces, solo te estás perdonando, amando y agradeciendo a ti mismo. Esa es nuestra verdad, reconozcámosla y no la olvidemos, pues nos perderemos en el mundo de las formas, y terminamos siendo víctimas de nuestros propios miedos y culpas.
Contrariamente, el ego cree que la realidad es el mundo que ve fuera de sí, y al afirmarla, pareciera que la ilusión adquiere vida propia.
*LA FALSA GRATITUD*
El ego cree que vivimos en un mundo de carencias y su supervivencia depende de tener, obtener, conservar, y luchar por defender lo que cree haber conseguido. De ahí que su manera de relacionarse se basa en transacciones, en un comercio de favores, si te doy algo, tú me tienes que dar algo a cambio, así sea tu gratitud. Es la falsa creencia de que los otros deben reconocer que soy generoso, caritativo, y buena persona, pues la imagen de sí mismo, también es otro bien valioso para el ego.
Así que si das algún regalo (ya sea un objeto, un afecto o un perdón), y "si no recibes muestras de gratitud procedentes del exterior y las debidas gracias, tus intenciones se convierten de nuevo en ataques." Así son los regalos condicionados del ego, siempre tiene que recibir algo a cambio. De lo contrario, juzga, condena y ataca. La tregua de los favores del ego, no conducen a la paz, sino que son la antesala de nuevas guerras.
"Aquel que recibe tus regalos los tiene que recibir con honor; o de lo contrario, se los quitas." Si no recibes manifestaciones explícitas de gratitud, si no te devuelven el favor o el regalo de alguna manera, será muestra de ingratitud. El ego creyó dar algo valioso por lo que esperaba alguna retribución, así se establecen las relaciones especiales de amor y odio del ego.
De la misma manera, es que el ego percibe a Dios. Como un ser que te da regalos y luego te los arrebata. Nos dio la vida y luego nos la quita con la muerte. Nos ubicó inicialmente en el Cielo, en un estado de plenitud y abundancia, y nos desterró a la tierra a padecer escasez y a ganarnos "el pan con el sudor de la frente". El ego construye un dios a su propia imagen. De tal manera que confunde a Dios con su propia culpabilidad.
*NOS CONVERTIMOS EN LO QUE PENSAMOS:*
Nos convertimos en lo que pensamos: "Niega tu fortaleza, y la debilidad se vuelve la salvación para ti."
"Considérate cautivo, y los barrotes se vuelven tu hogar."
"Y no abandonarás la prisión, ni reivindicarás tu fortaleza mientras creas que la culpabilidad y la salvación son la misma cosa,"
Pero si elegimos pensar desde el amor y el perdón: "El mundo no puede sino darte las gracias cuando lo liberas de tus ilusiones."
*SÓLO TE DAS LAS GRACIAS A TI MISMO:*
"Mas tú debes darte las gracias a ti mismo también, pues la liberación del mundo es sólo el reflejo de la tuya propia."
Luego Jesús procede a explicarnos, a diferencia del ego, que "Tu gratitud es todo lo que requieren tus regalos para que se conviertan en la ofrenda duradera de un corazón agradecido, liberado del infierno para siempre."
Pues "Eres tú quien debe honrarlos y dar las debidas gracias, pues eres tú quien ha recibido los regalos."
Nos pide que: no nos fijemos en el ego de quien recibe nuestros regalos:
"¿Qué importa si otro piensa que tus regalos no tienen ningún valor?"
Pues la mente correcta, la mente amorosa de quien recibe los regalos, desde lo profundo de su Ser, se une a tu mente "para darte las gracias." No veas los regalos que das con los ojos del cuerpo, contémplalos con la visión de Cristo, con los ojos del corazón.
*🌀 LECCIÓN 197 🌀*
( 16 de Julio)
*No puede ser sino mi propia gratitud la que me gano.*
https://youtu.be/AlaodubwJcQ
1. He aquí el segundo paso que damos en el proceso de liberar a tu mente de la creencia en una fuerza externa enfrentada a la tuya.
Tratas de ser amable y de perdonar.
Pero si no recibes muestras de gratitud procedentes del exterior y las debidas gracias, tus intenciones se convierten de nuevo en ataques.
Aquel que recibe tus regalos los tiene que recibir con honor; o de lo contrario, se los quitas.
Y así, consideras que los dones de Dios son, en el mejor de los casos, préstamos; y en el peor, engaños que te roban tus defensas para garantizar que cuando Él dé Su golpe de gracia, éste sea mortal.
2. ¡Cuán fácilmente confunden a Dios con la culpabilidad los que no saben lo que sus pensamientos pueden hacer!
Niega tu fortaleza, y la debilidad se vuelve la salvación para ti.
Considérate cautivo, y los barrotes se vuelven tu hogar.
Y no abandonarás la prisión, ni reivindicarás tu fortaleza mientras creas que la culpabilidad y la salvación son la misma cosa, y no percibas que la libertad y la salvación son una, con la fortaleza a su lado, para que las busques y las reivindiques, y para que sean halladas y reconocidas plenamente.
3. El mundo no puede sino darte las gracias cuando lo liberas de tus ilusiones.
Mas tú debes darte las gracias a ti mismo también, pues la liberación del mundo es sólo el reflejo de la tuya propia.
Tu gratitud es todo lo que requieren tus regalos para que se conviertan en la ofrenda duradera de un corazón agradecido, liberado del infierno para siempre.
¿Es esto lo que quieres impedir cuando decides reclamar los regalos que diste porque no fueron honrados?
Eres tú quien debe honrarlos y dar las debidas gracias, pues eres tú quien ha recibido los regalos.
4. ¿Qué importa si otro piensa que tus regalos no tienen ningún valor?
Hay una parte en su mente que se une a la tuya para darte las gracias.
¿Qué importa si tus regalos parecen haber sido un desperdicio y no haber servido de nada?
Se reciben allí donde se dan.
Mediante tu agradecimiento se aceptan universalmente, y el Propio Corazón de Dios los reconoce con gratitud.
¿Se los quitarías cuando Él los ha aceptado con tanto agradecimiento?
5. Dios bendice cada regalo que le haces, y todo regalo se le hace a Él porque sólo te los puedes hacer a ti mismo.
Y lo que le pertenece a Dios no puede sino ser Suyo.
Pero mientras perdones sólo para volver a atacar, jamás te darás cuenta de que Sus regalos son seguros, eternos, inalterables e ilimitados; de que dan perpetuamente, de que extienden amor y de que incrementan tu interminable júbilo.
6. Retira los regalos que has hecho y pensarás que lo que se te ha dado a ti se te ha quitado.
Mas si aprendes a dejar que el perdón desvanezca los pecados que crees ver fuera de ti, jamás podrás pensar que los regalos de Dios son sólo préstamos a corto plazo que Él te arrebatará de nuevo a la hora de tu muerte.
Pues la muerte no tendrá entonces ningún significado para ti.
https://youtu.be/AlaodubwJcQ
7. Y con el fin de esta creencia, el miedo se acaba también para siempre.
Dale gracias a tu Ser por esto, pues Él sólo le está agradecido a Dios, y se da las gracias a Sí Mismo por ti.
Cristo aún habrá de venir a todo aquel que vive, pues no hay nadie que no viva y que no se mueva en Él.
Su Ser descansa seguro en Su Padre porque la Voluntad de Ambos es una.
La gratitud que Ambos sienten por todo lo que han creado es infinita, pues la gratitud sigue siendo parte del amor.
8. Gracias te sean dadas a ti, el santo Hijo de Dios.
Pues tal como fuiste creado, albergas dentro de tu Ser todas las cosas.
Y aún eres tal como Dios te creó.
No puedes atenuar la luz de tu perfección.
En tu corazón se encuentra el Corazón de Dios Mismo.
Él te aprecia porque tú eres Él.
Eres digno de toda gratitud por razón de lo que eres.
*UCDM LECCIÓN 197*
*16 de julio* ⬇️
*No puede ser sino mi propia gratitud la que me gano.*
Que estás unido a él es un hecho, no una interpretación. ¿Cómo puede un hecho ser temible a menos que esté en desacuerdo con lo que tienes en más estima que la verdad? La razón te diría que este hecho es tu liberación.
7. Ni tu hermano ni tú podéis ser atacados por separado. Ni tampoco puede ninguno de vosotros aceptar un milagro sin que el otro no sea igualmente bendecido por él y curado del dolor. La razón, al igual que el amor, desea tranquilizarte, y no es su intención infundirte temor. El poder de curar al Hijo de Dios se te concede a ti porque él no puede sino ser uno contigo. Tú eres responsable de cómo él se ve a sí mismo. Y la razón te dice que se te ha concedido poder transformar su mente por completo -la cual es una contigo- en sólo un instante. Y cualquier instante sirve para llevar a cabo una completa corrección de todos sus errores y restituirle su plenitud. El instante en que elijas ser curado, en ese mismo instante se verá que se ha salvado completamente junto contigo. Se te ha dado la razón para que entiendas que esto es así. Pues la razón, que es tan benévola como la finalidad para la que se emplea, te aleja constantemente de la locura y te conduce hacia el objetivo de la verdad. Y ahí te desharás de la carga que supone negar la verdad. ¡Y ésa es la carga que es terrible, no la verdad!
8. En el hecho de que tú y tu hermano estáis unidos reside vuestra salvación: el regalo del Cielo, no el del miedo. ¿Consideras acaso que el Cielo es una carga para ti? En la locura lo es. Sin embargo, lo que la locura ve tiene que ser disipado por la razón. La razón te asegura que el Cielo es lo que quieres y lo único que quieres. Escucha a Aquel que te habla con raciocinio y que pone tu razón en armonía con la Suya. Resuélvete a dejar que la razón sea el medio por el que Él te indique cómo dejar atrás la demencia. No te ocultes tras la demencia para escapar de la razón. Lo que la locura encubriría, el Espíritu Santo lo pone al descubierto para que todo el mundo lo contemple con júbilo.
9. Tú eres el salvador de tu hermano. Él es el tuyo. A la razón le es muy grato hablar de esto. El Amor le infundió amor a este plan benevolente. Y lo que el Amor planea es semejante a Sí Mismo en esto: al estar unido a ti, Él desea que aprendas lo que debes ser. Y dado que tú eres uno con Él, se te tiene que haber encomendado que des lo que Él ha dado, y todavía sigue dando. Dedica aunque sólo sea un instante a la grata aceptación de lo que se te ha encomendado darle a tu hermano, y reconoce con él lo que se os ha dado a ambos. Dar no es más bendito que recibir, pero tampoco es menos.
10. Al Hijo de Dios se le bendice siempre cual uno Solo. Y a medida que su gratitud llega hasta ti que le bendijiste, la razón te dirá que es imposible que tú estés excluido de la bendición. La gratitud que él te ofrece te recuerda las gracias que tu Padre te da por haberlo completado a Él. Y la razón te dice que sólo así puedes entender lo que tú debes ser. Tu Padre está tan cerca de ti como tu hermano. Sin embargo, ¿qué podría estar más cerca de ti que tu propio Ser?
11. El poder que ejerces sobre el Hijo de Dios no supone una amenaza para su realidad. Por el contrario, sólo da testimonio de ella. Y si él ya es libre, ¿dónde podría radicar su libertad sino en él mismo? ¿Y quién podría encadenarle, sino él a sí mismo cuando se niega la libertad? De Dios nadie se burla, ni tampoco puede Su Hijo ser aprisionado, salvo por su propio deseo. Y por su propio deseo es también como se libera. En eso radica su fuerza, no su debilidad. Él está a merced de sí mismo. Y cuando elige ser misericordioso, en ese momento se libera. Mas cuando elige condenarse a sí mismo, se convierte en un prisionero, que encadenado, espera su propio perdón para poderse liberar.
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*LIBRO DE TEXTO*
*21. RAZÓN Y PERCEPCIÓN.*
*VI. La razón en contraposición a la locura.*
1. La razón no puede ver pecados pero sí puede ver errores, y propicia su corrección. No les otorga valor, pero sí otorga valor a su corrección. La razón te diría también que cuando crees estar pecando, estás de hecho pidiendo ayuda. No obstante, si no aceptas la ayuda que estás pidiendo, tampoco creerás que puedes darla. De modo que no la darás, y así no renunciarás a esa creencia. Pues cualquier clase de error que no haya sido corregido, te engaña con respecto al poder que reside en ti para llevar a cabo la corrección. Si dicho poder puede llevar a cabo la corrección, y tú no se lo permites, te estás negando la corrección a ti mismo así como a tu hermano. Y si él comparte contigo esta misma creencia, ambos creeréis estar condenados. Puedes evitarle esto a él y evitártelo a ti, pues la razón no facilitaría la corrección únicamente en ti.
2. No puedes aceptar o rechazar la corrección sin incluir a tu hermano. El pecado mantendría que sí puedes. Mas la razón te dice que no puedes considerar a tu hermano o a ti mismo como un pecador y seguir percibiéndolo a él o percibiéndote a ti mismo como inocente. ¿Quién que se considere a sí mismo culpable podría ver un mundo libre de pecado? ¿Y quién puede ver un mundo pecaminoso y considerarse al mismo tiempo ajeno a ese mundo? El pecado mantendría que tú y tu hermano no podéis sino estar separados. Pero la razón te dice que esto tiene que ser un error. Pues si estáis unidos, ¿cómo ibais a poder tener pensamientos privados? ¿Y cómo podría ser que los pensamientos que se adentran en lo que sólo parece ser tuyo no tuviesen ningún efecto en lo que sí es tuyo? Si las mentes están unidas, eso es imposible.
3. Nadie puede pensar por separado, tal como Dios no piensa sin Su Hijo. Eso sería posible únicamente si los dos morasen en cuerpos. Tampoco podría ninguna mente pensar por separado a menos que el cuerpo fuese la mente. Pues únicamente los cuerpos pueden estar separados, y, por lo tanto, ser irreales. La morada de la demencia no puede ser la morada de la razón. Pero es fácil abandonar dicha morada si ves la razón. No puedes abandonar la demencia trasladándote a otro lugar. La abandonas simplemente aceptando la razón en el lugar que antes ocupaba la locura. La locura y la razón ven las mismas cosas, pero es indudable que las contemplan de modo diferente.
4. La locura es un ataque contra la razón que la expulsa de la mente, y ocupa su lugar. La razón no ataca, sino que, calladamente, ocupa el lugar de la locura y la reemplaza si los dementes deciden escucharla. Pero los dementes no conocen su propia voluntad, pues creen ver el cuerpo, y permiten que su propia locura les diga que éste es real. La razón sería incapaz de eso. Y si tú defiendes el cuerpo en contra de tu razón, no entenderás lo que es cuerpo ni lo que eres tú.
5. El cuerpo no te separa de tu hermano, y si crees que lo hace estás loco. Pero la locura tiene un propósito, y cree también disponer de los medios que lo pueden convertir en realidad. Ver el cuerpo como una barrera que separa aquello que la razón te dice que no puede sino estar unido, sólo puede ser una locura. Y no lo podrías ver de ese modo si escuchases la voz de la razón. ¿Qué puede haber que se interponga entre lo que es un continuo? Y si nada se interpone, ¿cómo se podría excluir de otras partes lo que pasa a formar parte de cualquiera de ellas? Esto es lo que la razón te diría. Mas piensa en lo que tendrías que admitir si esto fuese así.
6. Si eliges el pecado en vez de la curación, estás condenando al Hijo de Dios a aquello que jamás puede ser corregido. Le dices, con tu elección, que está condenado, separado de ti y de su Padre para siempre, y sin esperanza de jamás poder retornar a salvo. Eso es lo que le enseñas, y aprenderás de él exactamente lo que le enseñes. Pues lo único que le puedes enseñar es que él es como tu quieres que él sea, y lo que eliges que él sea es lo que eliges para ti. Mas no pienses que esto es temible.
