UN CURSO DE MILAGROS Coret_yn
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No importa cuando (dia o mes) comiences el Curso, continua en orden las lecciones hasta final de año. Luego el día 1 de ENERO vuelve a comenzar por la numero 1, eso es lo que hacemos todos los que practicamos Un Curso de Milagros. Estamos para ayudarte!!.
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💠🙏 Bello INSTANTE santo eterno. Amada familia en la Realidad, Bendición Paz y Luz. Momento de Consciencia.
*Lección 76 Del Estudio De El Canto De Oración De Un Curso De Milagros*
https://youtu.be/UMwG-cHaaXQ?si=UAu4AwaL46nM5mhD
3. LA SANACIÓN
III. Separación frente a unión.
6. Sólo la Voz de Dios puede decirte cómo sanar. Escucha, y nunca dejarás de ofrecer Su amoroso remedio a aquellos que Él te envía, para que permitan que Él los sane, y para bendecir a todos
aquellos que colaboran con Él en nombre de la sanación. La sanación del cuerpo ocurrirá porque su causa se ha ido. Y ahora sin causa alguna, no puede regresar en forma diferente. Ni se temerá
tampoco a la muerte porque se le ha comprendido. No hay miedo en aquél que ha sido
verdaderamente sanado, pues el amor ha entrado ahora donde solían estar los ídolos, y el miedo le ha cedido al fin el lugar a Dios.
(S.3.III.6.1)
https://youtu.be/UMwG-cHaaXQ?si=UAu4AwaL46nM5mhD
Estamos Estudiando Un Curso De Milagros.
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8. EL VIAJE DE RETORNO
I. La dirección del plan de estudios.
2. Las distracciones del ego tal vez parezcan interferir en tu aprendizaje, pero el ego no tiene realmente ningún poder para distraerte a menos que tú se lo confieras. La voz del ego es una
alucinación. No puedes esperar que te diga: "No soy real". No obstante, no se te pide que desvanezcas tus alucinaciones por tu cuenta. Se te pide simplemente que las evalúes a la luz de los
resultados que te aportan. Si dejas de desearlas debido a la pérdida de paz que te ocasionan, serán
eliminadas de tu mente.
(T.8.I.2.1)
Estamos Estudiando Un Curso De Milagros.
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Lección 76 Del Estudio Del Canto De Oración
https://youtu.be/UMwG-cHaaXQ?si=UAu4AwaL46nM5mhD
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*¿Qué soy? (Parte 4)*
L.pII.14.2:4-5
https://youtu.be/z8BRSSeSuRw
La verdad de lo que somos no es algo de lo que se pueda hablar o describir con palabras. (2:4)
Las palabras sólo pueden traernos hasta aquí. Pueden llevarnos a la puerta del Cielo, pero no pueden hacernos entrar. Todas las palabras del Curso, tan maravillosas como son, no pueden hacer más de eso. Eso no es una deficiencia del Curso, ni una deficiencia de las palabras. Las palabras son sólo símbolos. No pueden hacer más de lo que los símbolos hacen, y eso es mucho, y todo lo que es necesario. La Verdad Misma de lo que somos hará el resto.
Esa verdad y el completo conocimiento de ella está más allá del alcance de las palabras y, por lo tanto, más allá del alcance de este mundo, que es un mundo de símbolos y no de realidades. Aún así, no hay razón para la desesperanza por eso. Lo que somos no puede estar aquí, igual que una persona física y “real” no puede existir dentro de un sueño, igual que una figura de tres dimensiones no puede entrar en un mundo de dos dimensiones. (Otro ejemplo: un cubo de tres dimensiones no puede existir en una hoja de papel, lo más que se puede hacer es un dibujo en perspectiva que sugiere tres dimensiones).
Podemos, sin embargo, darnos cuenta de la función que tenemos aquí, y usar palabras para hablar de ello así como para enseñarlo, si predicamos con el ejemplo. (2:5)
Aunque no podemos conocer totalmente la verdad de lo que somos, aquí en este mundo, podemos expresarlo; por decirlo de algún modo, podemos crear un dibujo en perspectiva que sugiere esa verdad. ¿Cómo? Llevando a cabo la función que Dios nos ha dado, la función que el Curso ha afirmado repetidas veces de muchas maneras: el perdón, ser feliz, extensión, hacer la Voluntad de Dios, dar de nosotros mismos, aumentar el tesoro de Dios creando el nuestro, dando y recibiendo sanación, aceptando la Expiación. Esto es algo de lo que las palabras pueden hablar, y las palabras pueden también enseñar el perdón, “si predicamos con el ejemplo”. Si las palabras que hablamos inundan nuestro ser, las palabras pueden transmitir lo que es el perdón. Si nuestra vida es un ejemplo de lo que hablamos, nuestras palabras tienen poder. Dicho de otro modo, si llevamos a cabo nuestra función de perdonar, podemos enseñar el perdón. Y eso es nuestro “dibujo en perspectiva” de la verdad de nuestro Ser. Ése es el reflejo en el mundo del Amor que somos.
Considera al Curso como un ejemplo de lo que aquí se nos está diciendo. ¿Por qué son tan poderosas sus palabras? Pienso que la razón es que las dice uno que es un ejemplo de las palabras que dice. Incluso en el modo en que Jesús (el autor) nos habla, y trata a nuestros fallos, nuestra terquedad y cabezonería, nuestras dudas y vacilaciones, podemos sentir la realidad detrás de las palabras que nos dice. Siempre es paciente con nosotros. Nunca nos menosprecia ni nos riñe disgustado por nuestra estupidez. Cuando habla del perdón hay un sentimiento de perdón en las palabras que nos transmite. Cuando nos dice que contemplemos a todos como iguales, sentimos que el nos está contemplando a nosotros como Sus iguales. Cuando dice que podemos mirar a todos sin ver ningún pecado, sentimos que así es como Él nos ve a nosotros.
A eso es a los que nos está llevando, a todos y cada uno de nosotros. Es lo que el Manual para el Maestro llama honestidad, en la Sección sobre las características de los Maestros de Dios.
La honestidad no se limita únicamente a lo que dices.
El verdadero significado del término es congruencia: nada de lo que dices está en contradicción con lo que piensas o haces; ningún pensamiento se opone a otro; ningún acto contradice tu palabra ni ninguna palabra está en desacuerdo con otra. (M.4.II.1:4-6)
Únicamente al llevar a cabo nuestra función, únicamente al hacernos una encarnación del Curso, podemos llegar a darnos cuenta y reconocer Su mensaje para nosotros. Únicamente al darlo a otros en palabras y de hechos, podemos recibirlo nosotros completamente.
https://youtu.be/z8BRSSeSuRw
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Para muchos estas últimas lecciones son como un autoexamen respecto al Curso. ¿Qué tan bien practiqué las lecciones? ¿qué tanto me aproximo a los escenarios que me muestran las lecciones finales? ¿El amor y sólo el amor gobiernan mi mente? ¿Me siento pleno y en paz? ¿Qué tanto miedo y culpa persiste en mi mente? ¿Todavía me preocupan situaciones o circunstancias de mi vida cotidiana? Para muchos que están terminando por primera vez el libro de ejercicios, la respuesta puede ser negativa, pero no así el balance. A lo largo de este año han experimentado como su mente se ha sanado y transformado, pero también son conscientes, que su práctica no estuvo al nivel que cada ejercicio le pedía. Esa fue mi experiencia. Cuando repetí nuevamente las lecciones empecé a descubrir temas y prácticas de perdón que "no había visto" la primera vez. Cada vez que vuelvo a estudiar el Curso mi nivel de comprensión es mayor.
Si hacemos un balance de cuánto me ha transformado el Curso en los últimos días, quizás no notemos ningún cambio, pero si miramos un año atrás, cuando empezamos a estudiar y practicar el Curso, ahí sí que vamos a notar un tremendo cambio en nuestra manera de percibir las cosas.
Un Curso de Milagros es como una espiral descendente, entre más la recorras llegas a mayores profundidades de tu mente. También la puedes interpretar como una espiral ascendente, entre más la recorras, más te elevas hacia la totalidad de lo que eres, hacia Dios, hacia el Cristo en ti.
CÓMO PRACTICAR:
Aquieta tu mente para soltar los pensamientos falsos, entregándoselos al Espíritu Santo.
Repasa el tema especial "13. ¿Qué es un milagro?"
Lee y repite la idea y la oración del día (¡memorízalas si puedes!).
Busca la comunicación con Dios y luego guarda silencio para escuchar Su respuesta.
Recuerda lo que dice Jesús: "Nuestras mentes están unidas. Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre..."
Medita (¡media hora o más es genial!) y haz recordatorios cada hora, usando la idea del día ante cualquier tentación.
¡Disfrútalo! Cuando estás con Dios, el tiempo no importa; son instantes santos para tu amor, paz y felicidad.
*🌀 LECCIÓN 354 🌀*
*“Cristo y yo nos encontramos unidos en paz y seguros de nuestro propósito. Su Creador reside en Él, tal como Él reside en mí”*
https://youtu.be/aakmNChuEUk
1. Mi unidad con el Cristo me establece como Tu Hijo, más allá del alcance del tiempo y libre de toda ley, salvo de la Tuya. 2No tengo otro ser que el Cristo que vive en mí. 3No tengo otro propósito que el Suyo. 4Y Él es como Su Padre. 5Por lo tanto, no puedo sino ser uno Contigo, así como con Él. 6Pues, ¿quién es Cristo sino Tu Hijo tal como Tú lo creaste? 7¿Y qué soy yo sino el Cristo en mí?
https://youtu.be/aakmNChuEUk
.AYUDA LECCIÓN 354
CRISTO Y YO NOS ENCONTRAMOS UNIDOS EN PAZ Y SEGUROS DE NUESTRO PROPÓSITO. SU CREADOR RESIDE EN ÉL, TAL COMO ÉL RESIDE EN MÍ.
Metafísicamente, Cristo y yo somos uno. Siempre lo hemos sido y siempre lo seremos. "Mi unidad con el Cristo me establece como Tu Hijo, más allá del alcance del tiempo y libre de toda ley, salvo de la Tuya." Pero en este mundo nos creemos separados, y parece que vivimos experiencias de conflicto y sufrimiento, que nos llevan a creer que este mundo es real. Por lo tanto, no creemos que Cristo y yo somos un solo Ser.
"No tengo otro ser que el Cristo que vive en mí." Llegar a pensar en este mundo que estoy unido a Cristo, y creérmelo de verdad no es cualquier logro. Significa entre otras cosas, unir mi voluntad de amor con el Amor, a contemplar todo desde la paz y el perdón, ver todo con inocencia e impecabilidad, no emitir ningún juicio, no permitir que mi paz se afecte con ninguna experiencia, pues mi paz no depende de ninguna experiencia de este mundo.
Es reconocer que Cristo reside en Dios y yo en Cristo. Y a partir de esa unidad, bendecir juntos al mundo con milagros, este sería los últimos pasos que me conducirán a fundirme con Cristo, con mi realidad inmortal, mi yo individual desaparece y me vuelvo uno con la totalidad. ¿Me lo creo? ¿Lo quiero? ¿Lo deseo de verdad?
Si es así, voy a por ello con la decisión, la certeza y la alegría con la que un río desemboca en el mar, para fundirse con el océano infinito del Amor.
¿O todavía conservo apegos, deseos o ilusiones que me aferran al ego, a mi yo individual? ¿O puedo hacer de esta pregunta una afirmación total y definitiva?: "¿Y qué soy yo sino el Cristo en mí?" Respondamos con total honestidad cada pregunta, solo cada cual la puede contestar, depende de cómo la contestemos, reconoceremos el Cristo que nos habita, el Ser que somos unidos a nuestro Creador.
ORACIÓN DEL DÍA:
"Mi unidad con el Cristo me establece como Tu Hijo, más allá del alcance del tiempo y libre de toda ley, salvo de la Tuya. No tengo otro ser que el Cristo que vive en mí. No tengo otro propósito que el Suyo. Y Él es como Su Padre. Por lo tanto, no puedo sino ser uno Contigo, así como con Él. Pues, ¿quién es Cristo sino Tu Hijo tal como Tú lo creaste? ¿Y qué soy yo sino el Cristo en mí?"
Unirme a Cristo y tener solo Su propósito, pensar y actuar tal como Cristo lo haría, desde el amor y sólo desde el amor, es la decisión de mi vida, pues implicaría renunciar a todo otro propósito mundano, "No tengo otro propósito que el Suyo. (Cristo) Y Él es como Su Padre." El Curso nos prepara para ello, dependerá de cada cual, con que tanta dedicación, perdonamos todo pensamiento que nos aleje del amor y la paz de Dios.
*🌀 LECCIÓN 354 🌀*
*“Cristo y yo nos encontramos unidos en paz y seguros de nuestro propósito. Su Creador reside en Él, tal como Él reside en mí”*
https://youtu.be/aakmNChuEUk
1. Mi unidad con el Cristo me establece como Tu Hijo, más allá del alcance del tiempo y libre de toda ley, salvo de la Tuya. 2No tengo otro ser que el Cristo que vive en mí. 3No tengo otro propósito que el Suyo. 4Y Él es como Su Padre. 5Por lo tanto, no puedo sino ser uno Contigo, así como con Él. 6Pues, ¿quién es Cristo sino Tu Hijo tal como Tú lo creaste? 7¿Y qué soy yo sino el Cristo en mí?
https://youtu.be/aakmNChuEUk
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