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UN CURSO DE MILAGROS Coret_yn

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No importa cuando (dia o mes) comiences el Curso, continua en orden las lecciones hasta final de año. Luego el día 1 de ENERO vuelve a comenzar por la numero 1, eso es lo que hacemos todos los que practicamos Un Curso de Milagros. Estamos para ayudarte!!.

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*AYUDA LECCIÓN 103*  "*Dios, al ser Amor, es también felicidad*." Esta lección tiene una particularidad, que la hace muy diferente del resto de lecciones, hace una definición de Dios relacionada con la idea central del día: "Dios, al ser Amor, es también felicidad." En primer lugar se define a Dios como amor, y nos señala otras características: "El amor no tiene límites, al estar en todas partes." el amor es ilimitado y omnipresente, el amor es el principal atributo de Dios, y como tal, y goza de la misma condición de Dios, esto es, ilimitado y eterno, que no está sujeto a cambios. Adicionalmente, se nos dice que Dios es también felicidad, y "La felicidad es un atributo del amor." esta es una hermosa definición de la felicidad, el amor es la fuente de la felicidad, no se puede experimentar al margen del amor. Quien niegue el amor niega también la felicidad. "No se puede separar de él ni experimentarse donde éste no está." lo que nos indica que no es posible separar la felicidad del amor. Si no experimentamos amor tampoco podremos experimentar felicidad. "La dicha, por consiguiente, está asimismo en todas partes." la felicidad goza de los mismos atributos de Dios, es omnipresente, es ilimitada. En conclusión Dios es igual a amor y felicidad.  *SANAR NUESTRA PERCEPCIÓN EQUIVOCADA DE DIOS*: A partir de esta definición, la lección busca que sanemos nuestra falsa percepción de Dios, como un ser iracundo y castigador, imagen que nos ha vendido el ego colectivo a lo largo de milenios. Esta distorsión ha hecho que tengamos miedo a una supuesta condena y castigo de Dios. El ego ha fabricado una imagen de Dios que no es mas que la proyección de sus propios pensamientos de culpa y ataque.  El ego es la negación del amor y pretende separarlo de la felicidad "al creer que hay brechas en el amor por donde el pecado puede infiltrarse y acarrear dolor en lugar de dicha." el ego busca sustituir la felicidad por el dolor y el sufrimiento, con lo que distorsiona nuestra percepción de Dios. "Esta absurda creencia pretende limitar la felicidad al definir al amor como algo limitado, e introducir desacuerdo en lo que no tiene límites ni opuestos." Al asociar el amor con el miedo, el ego hace real la separación. "De este modo, se asocia el miedo con el amor, y sus resultados se convierten en el patrimonio de aquellas mentes que piensan que lo que han hecho es real." Con lo que se distorsiona la percepción que tenemos de Dios, "olvidándose de que, al ser Dios Amor, tiene que ser también dicha." *PROPÓSITO*: Corregir la falsa percepción que tenemos de Dios, basada en el miedo, al considerarlo como un ser iracundo y vengativo, en lugar de reconocerlo como nuestra fuente de amor y felicidad.  *PRÁCTICA*: Aquiétate durante los primeros 5 minutos de cada hora, y haz una meditación, con el propósito de "llevar este error básico ante la verdad y de enseñarnos a nosotros mismos que:" "Dios, al ser Amor, es también felicidad." "Tener miedo de Él es tener miedo de la dicha." Esta es una práctica de perdón y sanación, que corrige la falsa creencia que Dios es miedo.  "Subraya asimismo que la felicidad es tu patrimonio por razón de lo que es Él." "Permite hoy que esta corrección sea colocada en tu mente en cada hora de vigilia. Da la bienvenida entonces a toda la felicidad que dicha corrección brinda a medida que la verdad reemplaza al miedo, y la dicha se convierte en lo que esperas ha de ocupar el lugar del dolor. Dado que Dios es Amor, se te concederá." Práctica con la confianza que si reconoces el Amor y la Felicidad de Dios, esos atributos divinos vendrán gozosos a ti. *PRÁCTICAS CORTAS Y FRECUENTES*: Se te pide que refuerce la idea de hoy con repeticiones frecuentes, para acallar nuestros temores y con la certeza que el amor de Dios te acompaña: "Dios, al ser Amor, es también felicidad." "Y la felicidad es lo que busco hoy." "No puedo fracasar, pues lo que busco es la verdad."

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*REFLEXIONES SOBRE LA LECCIÓN 103* https://youtu.be/5gamskQq8j4

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*🌀 LECCIÓN 103 🌀* — 13 de abril — *Dios, al ser Amor, es también felicidad*. https://youtu.be/2oQ-yyYv46s La felicidad es un atributo del amor. No se puede separar de él ni experimentarse donde éste no está. El amor no tiene límites, al estar en todas partes. La dicha, por consiguiente, está asimismo en todas partes. Mas la mente puede negar que esto es así, al creer que hay brechas en el amor por donde el pecado puede infiltrarse y acarrear dolor en lugar de dicha. Esta absurda creencia pretende limitar la felicidad al definir al amor como algo limitado, e introducir desacuerdo en lo que no tiene límites ni opuestos. De este modo, se asocia el miedo con el amor, y sus resultados se convierten en el patrimonio de aquellas mentes que piensan que lo que han hecho es real. Estas imágenes, desprovistas de toda realidad, dan testimonio del temor a Dios, olvidándose de que, al ser Dios Amor, tiene que ser también dicha. Hoy trataremos nuevamente de llevar este error básico ante la verdad y de enseñarnos a nosotros mismos que: Dios, al ser Amor, es también felicidad. Tener miedo de Él es tener miedo de la dicha. Comienza tus sesiones de práctica de hoy con esta asociación que corrige la falsa creencia de que Dios es miedo. Subraya asimismo que la felicidad es tu patrimonio por razón de lo que es Él. Permite hoy que esta corrección sea colocada en tu mente en cada hora de vigilia. Da la bienvenida entonces a toda la felicidad que dicha corrección brinda a medida que la verdad reemplaza al miedo, y la dicha se convierte en lo que esperas ha de ocupar el lugar del dolor. Dado que Dios es Amor, se te concederá. Refuerza esa esperanza a menudo a lo largo del día, y acalla todos tus temores con la siguiente expresión de certeza, la cual es benévola y completamente cierta: Dios, al ser Amor, es también felicidad. Y la felicidad es lo que busco hoy. No puedo fracasar, pues lo que busco es la verdad.

*UCDM, LECCIÓN 103* *Lunes 13 de Abril*. ⬇️ *Dios, al ser Amor, es también felicidad*.
*UCDM, LECCIÓN 103* *Lunes 13 de Abril*. ⬇️ *Dios, al ser Amor, es también felicidad*.

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Amigos  como cada domingo escucharemos está meditación. Les recomiendo utilizar auriculares para entrar en una frecuencia más profunda. Háganla cuando puedan. Y compartanla. Somos muchas las personas unidas de todas partes del planeta para meditar y sanar. Bendiciones  CORET 💕 https://youtu.be/NrUQzPKc2Ts?si=2_HPiXucEF9BtRyI 🕊️

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Pues debajo de ellas, y soterrada mientras las ilusiones se sigan ocultando, se encuentra la mente amorosa que creyó haberlas engendrado con ira. Y el dolor de esta mente es tan obvio cuando se pone al descubierto, que la necesidad que tiene de ser sanada es innegable. Todos los trucos y estratagemas que le ofreces no pueden sanarla, pues en eso radica la verdadera crucifixión del Hijo de Dios. 7. Sin embargo, no se le puede realmente crucificar. En este hecho radica tanto su dolor como su curación, pues la visión del Espíritu Santo es misericordiosa y Su remedio no se hace esperar. No ocultes el sufrimiento de Su vista, sino llévalo gustosamente ante Él. Deposita ante Su eterna cordura todo tu dolor, y deja que Él te cure. No permitas que ningún vestigio de dolor permanezca oculto de Su Luz, y escudriña tu mente con gran minuciosidad en busca de cualquier pensamiento que tengas miedo de revelar. Pues Él sanará cada pensamiento insignificante que hayas conservado con el propósito de herirte a ti mismo, lo expurgará de su pequeñez y lo restituirá a la grandeza de Dios. 8. Bajo la grandiosidad que en tanta estima tienes se encuentra la petición de ayuda que verdaderamente estás haciendo. Le pides amor a tu Padre, tal como Él te pide que regreses a Él. Lo único que deseas hacer en ese lugar que has encubierto es unirte al Padre, en amoroso recuerdo de Él. Encontrarás ese lugar donde mora la verdad a medida que lo veas en tus hermanos, que si bien pueden engañarse a sí mismos, anhelan, al igual que tú, la grandeza que se encuentra en ellos. Y al percibirla le darás la bienvenida y dispondrás de ella, pues la grandeza es el derecho del Hijo de Dios y no hay ilusión que pueda satisfacerle o impedirle ser lo que él es. Lo único que es real es su amor, y lo único que puede satisfacerle es su realidad. 9. Sálvale de sus ilusiones para que puedas aceptar la magnificencia de tu Padre jubilosamente y en paz. Mas no excluyas a nadie de tu amor, o, de lo contrario, estarás ocultando un tenebroso lugar de tu mente donde se le niega la bienvenida al Espíritu Santo. Y de este modo te excluirás a ti mismo de Su poder sanador, pues al no ofrecer amor total no podrás sanar completamente. La curación tiene que ser tan completa como el miedo, pues el amor no puede entrar allí donde hay un solo ápice de dolor que malogre su bienvenida. 10. Tú que prefieres la separación a la cordura no puedes hacer que ésta tenga lugar en tu mente recta. Estabas en paz hasta que pediste un favor especial. Dios no te lo concedió, pues lo que pedías era algo ajeno a Él, y tú no podías pedirle eso a un Padre que realmente amase a Su Hijo. Por lo tanto, hiciste de Él un padre no amoroso al exigir de Él lo que sólo un padre no amoroso podía dar. Y la paz del Hijo de Dios quedó destruida, pues ya no podía entender a su Padre. Tuvo miedo de lo que había hecho, pero tuvo todavía más miedo de su verdadero Padre, al haber atacado su gloriosa igualdad con Él. 11. Cuando estaba en paz no necesitaba nada ni pedía nada. Cuando se declaró en guerra lo exigió todo y no encontró nada. ¿De qué otra manera podía haber respondido la dulzura del amor a sus exigencias, sino partiendo en paz y retornando al Padre? Si el Hijo no deseaba permanecer en paz, no podía permanecer aquí en absoluto. Una mente tenebrosa no puede vivir en la luz, y tiene que buscar un lugar tenebroso donde poder creer que allí es donde se encuentra aunque realmente no sea así. Dios no permitió que esto ocurriese. Tú, no obstante, exigiste que ocurriese, y, por consiguiente, creíste que ocurrió. 12. "Singularizar" es "aislar" y, por lo tanto, causar soledad. Dios no te hizo eso. ¿Cómo iba a poder excluirte de Sí Mismo, sabiendo que tu paz reside en Su Unicidad? Lo único que te negó fue tu petición de dolor, pues el sufrimiento no forma parte de Su creación. Habiéndote otorgado la capacidad de crear, no podía quitártela. Lo único que pudo hacer fue contestar a tu petición demente con una respuesta cuerda que residiese contigo en tu demencia. Él ciertamente hizo eso.

*LIBRO DE TEXTO* *13. EL MUNDO INOCENTE.* *III. El miedo a la redención.* 1. Tal vez te preguntes por qué es tan crucial que observes tu odio y te des cuenta de su magnitud. Puede que también pienses que al Espíritu Santo le sería muy fácil mostrártelo y desvanecerlo sin que tú tuvieses necesidad de traerlo a la conciencia. Hay, no obstante, un obstáculo adicional que has interpuesto entre la Expiación y tú. Hemos dicho que nadie toleraría el miedo si lo reconociese. Pero en tu trastornado estado mental no le tienes miedo al miedo. No te gusta, pero tu deseo de atacar no es lo que realmente te asusta. Tu hostilidad no te perturba seriamente. La mantienes oculta porque tienes aún más miedo de lo que encubre. Podrías examinar incluso la piedra angular más tenebrosa del ego sin miedo si no creyeses que, sin el ego, encontrarías dentro de ti algo de lo que todavía tienes más miedo. No es de la crucifixión de lo que realmente tienes miedo. Lo que verdaderamente te aterra es la redención. 2. Bajo los tenebrosos cimientos del ego yace el recuerdo de Dios, y de eso es de lo que realmente tienes miedo. Pues este recuerdo te restituiría instantáneamente al lugar donde te corresponde estar, del cual te has querido marchar. El miedo al ataque no es nada en comparación con el miedo que le tienes al amor. Estarías dispuesto incluso a examinar tu salvaje deseo de dar muerte al Hijo de Dios, si pensases que eso te podría salvar del amor. Pues este deseo causó la separación, y lo has protegido porque no quieres que ésta cese. Te das cuenta de que, al despejar la tenebrosa nube que lo oculta, el amor por tu Padre te impulsaría a contestar Su llamada y a llegar al Cielo de un salto. Crees que el ataque es la salvación porque el ataque impide que eso ocurra. Pues subyacente a los cimientos del ego, y mucho más fuerte de lo que éste jamás pueda ser, se encuentra tu intenso y ardiente amor por Dios, y el Suyo por ti. Esto es lo que realmente quieres ocultar. 3. Honestamente, ¿no te es más difícil decir "te quiero" que "te odio"? Asocias el amor con la debilidad y el odio con la fuerza, y te parece que tu verdadero poder es realmente tu debilidad. Pues no podrías dejar de responder jubilosamente a la llamada del amor si la oyeses, y el mundo que creíste haber construido desaparecería. El Espíritu Santo, pues, parece estar atacando tu fuerza, ya que tú prefieres excluir a Dios. Mas Su Voluntad no es ser excluido. 4. Has construido todo tu demente sistema de pensamiento porque crees que estarías desamparado en Presencia de Dios, y quieres salvarte de Su Amor porque crees que éste te aniquilaría. Tienes miedo de que pueda alejarte completamente de ti mismo y empequeñecerte porque crees que la magnificencia radica en el desafío y la grandeza en el ataque. Crees haber construido un mundo que Dios quiere destruir, y que amando a Dios -y ciertamente lo amas- desecharías ese mundo, lo cual es, sin duda, lo que harías. Te has valido del mundo, por lo tanto, para encubrir tu amor, y cuanto más profundamente te adentras en los tenebrosos cimientos del ego, más te acercas al Amor que yace allí oculto. Y eso es lo que realmente te asusta. 5. Puedes aceptar la demencia porque es obra tuya, pero no puedes aceptar el amor porque no fuiste tú quien lo creó. Prefieres ser un esclavo de la crucifixión que un Hijo de Dios redimido. Tu muerte individual parece más valiosa que tu unicidad viviente, pues lo que se te ha dado no te parece tan valioso como lo que tú has fabricado. Tienes más miedo de Dios que del ego, y el amor no puede entrar donde no se le da la bienvenida. Pero el odio sí que puede, pues entra por su propia voluntad sin que le importe la tuya. 6. Tienes que mirar de frente a tus ilusiones y no seguir ocultándolas, pues no descansan sobre sus propios cimientos. Aparenta ser así cuando están ocultas, y, por lo tanto, parecen ser autónomas. Ésta es la ilusión fundamental sobre la que descansan todas las demás.