La enfermedad debe ser vista como lo que es: una adaptación que hace tu cuerpo para precisamente poder mantenerte vivo. En el momento que esa adaptación no puede sostenerte, puede venir la muerte, indiscutiblemente, y eso también es una solución de la naturaleza. De ley, todos nos iremos de aquí; también muere el que va a morir porque simplemente terminó su ciclo.
Una cosa es morir de forma natural, como a cualquier animal le pasaría en la naturaleza; otra cosa es morir por tratamientos agresivos que frenan esa adaptación y agreden los procesos de reparación que hace el mismo organismo.
Tú toma lo que quieras, enlódate de placebos, que son buenos hasta para entretenerte en lo que el cuerpo termina de "sanar". La mayoría de las enfermedades sanan si el individuo está tranquilo, sin miedo, sin el conflicto constante.
La enfermedad no es el síntoma, no es el sistema inmune haciendo de las suyas en tu cuerpo; mucho menos son patógenos a los que se les ocurre dañarte funciones o alterarte órganos como si fueran Satanás maligno. Te estafaron haciéndote creer que en la naturaleza hay bueno o malo, o benigno o maligno. Te estafaron haciéndote creer que el sistema inmune se pone loco a generar destrozos y te estafaron haciéndote creer que el cáncer se riega, se ramifica, como si una célula supuestamente cancerígena tuviera la intención de aniquilarte.
En la naturaleza hay orden. Así como tienes un cáncer de útero, el cáncer de pulmón tiene su propósito y su origen. Te seguirán estafando sobre qué hacer para "sanarte", pero tendrás que ser estafado hasta que te des cuenta de que tu dieta, tus rituales, tus métodos y todo lo demás son solo entretenimiento, que funciona muy bien para eso, y en el camino el cuerpo hará su esfuerzo por equilibrarte.
La microbiota no está dañada, ninguna bacteria es la culpable de tu enfermedad, tampoco es la genética y mucho menos es un karma o castigo. La enfermedad te viene a salvar, te viene a hacer más fuerte, pero la enfermedad te la hicieron ver como lo peor; eso desgasta, te llena de miedo.
No logras entender que tu cuerpo informa en cada síntoma que hay algo que resolver. Hay percepciones, estímulos que impactan en tu sensor biológico: psique, cerebro y órgano. Una cosa es lo que crees y otra cómo tu biología interpreta tus acciones y tu realidad. El cuerpo es sabio e inocentemente responde a todo como real.
Por eso debes tener cuidado con no estar donde ya no te conviene, donde tu instinto te dice que aquí ya no, donde tu animal interior te dice: muévete. Ese es tu propósito: experimentar. Y no necesitas el gran manual para vivir; tienes como referencia un código biológico.
El lujo hoy es que mantengas a tu mente tranquila; ahí empiezas a leer mejor qué camino tomar. La enfermedad te invita a crecer de tus experiencias o también a destruirte por lo que pasó.
Mientras estés leyendo esto, sigues teniendo oportunidad para contemplar la vida, que es un instante. No más queja, no más "ayúdame a resolver". Nadie te va a salvar; ya estás salvado desde que sabes que esto solo es un momento.
Con cariño,
Rafa Mejía