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Coaching & Tips * Ari Shemoth

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— Un Camino Hacia Tu Realización | Soporte, Guía y Sanación Emocional y Física.

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Siempre quisiste ser doctora. Desde pequeña jugabas a cuidar a tus muñecas, después a tu hermano y primos. Cuando llegaste a
Siempre quisiste ser doctora. Desde pequeña jugabas a cuidar a tus muñecas, después a tu hermano y primos. Cuando llegaste a ser médica varias veces nos regresaste la salud a mí y a tu padre. Cuando ingresaste a la carrera para estudiar medicina veía el enorme compromiso que tenías con tus estudios, trabajabas hasta altas horas de la noche, asistías a cada una de tus guardias y te responsabilizabas por el tratamiento médico de cada persona que veía en ti a un ángel guardián.   Ahí conociste a Manuel, desde el primer año de la carrera. Debo confesar que al principio no me gustaba ese muchacho para ti, ya que nunca habías tenido novio. Tú, una chica tan formal y él, un muchacho tan seco, estrafalario y poco emotivo.   Tu amistad con Manuel fue creciendo hasta que iniciaste un noviazgo con él. Me acuerdo de que me negué varias veces a esta relación y tú solías calmarme con un beso y con la promesa de que nunca me arrepentirías de apoyarte.   Llevaban el noviazgo con tanta frialdad, con pocos besos y tú siempre deseando que te regalara flores. Manuel solía abrazarte y decirte que la gran mayoría de los hombres a esta edad no saben valorar a las muchachas. Tú me abrazabas y me decías: “Gracias, Mamá, a veces no sé qué esperar de un novio como Manuel.”   El reconocimiento de tus compañeros, de tus profesores y de Manuel fue creciendo cada vez más. Tanto así que te nombraron representante de la generación de los estudiantes de la Facultad de Medicina. Hija, tu vida era un sueño, era increíble cómo repartías amor y cómo tenías con creces el afecto de cada una de las personas que tocaba tu vida.   Te veía crecer tanto en lo académico y en lo social que no me di cuenta cómo te enfermaste. No me di cuenta cuando iniciaste a ponerte pálida, a sentirte débil. Empezaste a bajar de peso, se te empezó a caer el pelo. Aun así, terminaste la carrera de médico para entrar al posgrado. Tu relación con Manuel en ese momento era más estable y fuerte. Recuerdo que Manuel se acercó a mí para decirme cómo tú lo habías cambiado, lo habías hecho responsable, lo habías hecho confiar en la vida, lo habías hecho ser mejor médico y lo habías ayudado a ser un mejor hombre. Manuel te amaba tanto; sin embargo, su conducta fría no le permitía regalarte una flor. Aun así, tú eras feliz.   La vida está llena de paradojas, tú siendo médico no te diste cuenta de cómo había iniciado esa enfermedad en tu sangre. Comenzó de una manera que no sospechamos de la gravedad, tuviste fiebre, aparecieron moretones en tus brazos y piernas, te fuiste poniendo demasiado débil hasta llegar a un cansancio inexplicable, perdiste mucho peso y se te fue yendo el hambre.   Yo te pedí varias veces que no fueras al hospital, pero tú insististe en la necesidad de seguir ayudando a tus pacientes. Cuando se enferman, la gran mayoría de los médicos no creen que su problema sea delicado, incluso lo minimizan. También los héroes enferman, hija.   Era una tarde de marzo cuando me llamaron para decirme que te habías desmayado en las escaleras del hospital y te habían internado. Te fuimos a ver, tu familia estaba afuera con una gran interrogante: ¿Qué te había sucedido? Tus maestros, que se convirtieron en tus médicos en los siguientes meses, empezaron a estudiar la fisiología de tu cuerpo para llegar a una terrible conclusión: nos enfrentábamos a una leucemia.   Prácticamente te consumiste en dos meses, te fuiste haciendo pequeña, te fuiste quedando dormida más tiempo, tus fuerzas fueron disminuyendo. Los medicamentos eran demasiado tóxicos para tu cuerpo, el trasplante de médula no fue bien recibido por tus células. Vomitabas, llorabas, tenías dolor. La presencia de Manuel por momentos cambiaba tu tristeza.   Sin embargo, nunca pensé que, en tan poco tiempo, a tus 30 años, llegaría el desenlace final. No nos dieron oportunidad de seguirte queriendo, te vi sufrir tanto que me dolía en el alma. Todos los días me despertaba tratando de cambiar mi actitud, me decías que lograrías vencer a ese cáncer de la sangre, como lo habías hecho ante tantas adversidades previas.   Comprar libro:

Las dificultades para hallar medios eficaces se deben a nuestra incapacidad de discriminar entre lo esencial y lo no esencial
Las dificultades para hallar medios eficaces se deben a nuestra incapacidad de discriminar entre lo esencial y lo no esencial. Hasta ahora ningún sistema nos ha permitido distinguir entre las soluciones poderosas y efectivas y las débiles e ineficaces. Nuestros métodos de evaluación han sido inútiles para realizar estimaciones realistas. Con mucha frecuencia, las elecciones que se toman en la sociedad son producto de la conveniencia, de falacias estadísticas, de sentimientos, de presiones políticas o mediáticas, de prejuicios personales o de intereses creados.   Decisiones cruciales que afectan a las vidas de todos los habitantes del planeta se realizan bajo condiciones que prácticamente garantizan su fracaso. Como las sociedades carecen de la necesaria base de realidad para  formular soluciones eficaces a los problemas, recurren una y otra vez a la fuerza (en sus diversas expresiones como la guerra, la ley, los impuestos, las reglas y las regulaciones), que resulta extremadamente costosa, en lugar de emplear el poder, que es muy económico.   Ninguna de las dos facultades operativas básicas del ser humano, la razón y el sentimiento, es intrínsecamente fiable, como atestigua nuestra precaria historia de supervivencia individual y colectiva.   Aunque adscribimos nuestras acciones a la razón, el ser humano actúa, de hecho, a partir del reconocimiento de pautas; la disposición lógica de los datos sirve sobre todo para potenciar un sistema de reconocimiento de pautas que a partir de ese momento se convierte en «verdad». Pero nada es nunca «verdad», excepto bajo ciertas circunstancias, y además solo desde cierto punto de vista, que no suele declararse.   En consecuencia, el hombre reflexivo deduce que todos sus problemas surgen de la dificultad para «conocer». En último término, la mente llega a la epistemología, la rama de la filosofía que examina la cuestión de cómo y en qué medida el hombre es capaz de saber realmente algo. Este discurso filosófico puede parecer erudito o irrelevante, pero las cuestiones que plantea están en el núcleo mismo de la experiencia.   Al margen de por dónde empecemos nuestro análisis del conocimiento humano, siempre acabamos examinando el fenómeno de la conciencia, de la naturaleza de la conciencia humana. Y siempre llegamos a la misma conclusión: cualquier nuevo avance en la situación humana requiere establecer una base verificable para el conocimiento en la que podamos depositar nuestra confianza.   Así, el principal obstáculo para el desarrollo humano reside en la falta de conocimiento de la verdadera naturaleza de la conciencia. Si analizamos nuestros procesos mentales momento a momento, pronto nos damos cuenta de que la actuación de la mente es mucho más rápida que el reconocimiento.   La noción de que nuestras acciones están basadas en decisiones meditadas es una gran ilusión. El proceso de toma de decisiones es una función de la conciencia misma; la mente toma decisiones basándose en millones de datos y en sus correlaciones y proyecciones, que están mucho más allá de la comprensión consciente, y lo hace con enorme rapidez. Se trata de una función global dominada por los patrones energéticos que la nueva ciencia de la dinámica no lineal denomina  atractores .   La conciencia elige automáticamente lo que considera mejor a cada momento, porque, en último término, esa es la única función de la que es capaz. El peso y el mérito relativos que se asignan a ciertos datos vienen determinados por un patrón atractor predominante que opera en un individuo o en un grupo de mentes. Es posible identificar, describir y calibrar estos patrones; a partir de esta información surge una comprensión totalmente nueva de la conducta, de la historia y del destino de la humanidad. Y, a medida que exploramos la naturaleza de los problemas humanos, queda claro que nunca hemos contado con una unidad de medida experimental y fiable para interpretar las motivaciones y las experiencias en el curso de la historia.

— Tu Biología Responde A Tus Pensamientos.

— Creando un Habito Fácil | En cualquier intento de este tipo, tu objetivo es memorizar lo que estás aprendiendo para llegar
Creando un Habito Fácil | En cualquier intento de este tipo, tu objetivo es memorizar lo que estás aprendiendo para llegar a hacerlo sin ningún esfuerzo, de manera automática. Quieres que esta nueva habilidad se convierta en un hábito.

Inducción a las Partes del Cuerpo Meditación del Dr. Dispenza | Azul Clarito

— Hackea el Estrés para Liberar tu Mente | La verdadera paz no se alcanza luchando contra tus pensamientos, sino enseñándole
— Hackea el Estrés para Liberar tu Mente | La verdadera paz no se alcanza luchando contra tus pensamientos, sino enseñándole a tu cuerpo —a través de tu postura, tu respiración y el enfoque de tu atención— que está a salvo. Cuando hackeas el estrés usando tu fisiología como puente, la alarma cerebral se apaga, el ruido mental se disipa y recuperas de inmediato tu claridad y poder para reinventar tu vida.

Enfoque Ampliado para el Punto 1: El estímulo mecánico vs. El cardio interminable
(...deja el cardio interminable y aburrido que solo eleva tu cortisol e inflama tus tejidos; dales a tus músculos el estímulo mecánico que necesitan con veinte minutos de fuerza intensa).
¿Cómo se ve esto en la vida real? No necesitas vivir en el gimnasio ni levantar pesos imposibles. Darle un estímulo mecánico de fuerza a tu cuerpo significa obligar a tus fibras musculares a reclutarse al máximo.
Ejemplo A (En casa sin equipo): En lugar de trotar una hora en la manzana, haz un circuito de 4 series. Coloca un temporizador y realiza 40 segundos de sentadillas profundas y controladas, seguidas de 40 segundos de lagartijas o flexiones (apoyando las rodillas si es necesario), y termina con desplantes estáticos. El secreto está en la intensidad: los últimos 10 segundos de cada ejercicio deben costarte un esfuerzo real. Es ahí, en esa última repetición incómoda, donde el músculo detecta la tensión mecánica, abre su farmacia interna y dispara la liberación de Irisina.
Ejemplo B (En el gimnasio): Deja la caminadora en paz. Ve al área de peso integrado y selecciona una máquina de prensa de piernas o de remo. Elige un peso que te permita hacer entre 8 y 12 repeticiones, donde las dos últimas te hagan concentrarte al máximo. Mueve el peso de forma explosiva al empujar y regresa lentamente reteniendo la carga. Esos 20 minutos de tensión concentrada le dicen a tus células: "Necesitamos adaptarnos, necesitamos más mitocondrias y necesitamos actualizar el software de la grasa ahora mismo".
Enfoque Ampliado para el Punto 2: Limpiar la interferencia de radio en el intestino
(...Alimenta a tus bacterias buenas desde el desayuno con almidón resistente, como una papa cocida y enfriada, para apagar los antojos nocturnos desde la raíz).
¿Cómo llevamos esto a tu plato de manera deliciosa y cotidiana? El almidón resistente se crea mediante un proceso físico muy sencillo llamado retrogradación. Cuando cocinas un carbohidrato y luego lo dejas enfriar en el refrigerador por al menos 12 horas, su estructura molecular cambia. Se vuelve indigerible para ti, pero se convierte en el festín sagrado para tus bacterias buenas.
Ejemplo A (El Hack de la Papa o el Camote): Prepara unas papas cambray o cubos de camote al horno el domingo por la noche. Déjalos enfriar en el refrigerador. En la mañana, saca una porción y acompáñala con tus huevos revueltos y aguacate. Ojo: puedes recalentarlos sutilmente a fuego bajo sin que pierdan su propiedad, pero la clave es que hayan pasado por el frío. Tus bacterias procesarán ese almidón, fabricarán butirato (un ácido graso desinflamatorio) y repararán los cables del nervio vago.
Ejemplo B (El Hack del Arroz o la Avena): Si prefieres un desayuno dulce, prepara avena la noche anterior con leche de almendras y déjala en el refrigerador (estilo Overnight Oats). O si eres de desayunos salados, usa arroz integral que cocinaste el día anterior y enfriaste; puedes saltarlo por la mañana con vegetales y pollo.
Ejemplo C (El Plátano Macho Verde): Agrega un tercio de plátano macho completamente verde (inmaduro) a tu licuado verde matutino. No aportará dulzor, pero es una de las fuentes más potentes de almidón resistente en el planeta.
Al hacer esto desde la mañana, le das un blindaje a tu intestino. Para cuando den las 9 o 10 de la noche, la señal de saciedad fluirá de manera tan limpia y nítida hacia tu cerebro, que el antojo incontrolable por pan dulce o papitas simplemente no va a aparecer. Habrás apagado el interruptor del hambre desde el código biológico.

¿Cuánto tiempo de tu vida has pasado sumando lo que comes y restando lo que sudas en el gimnasio? Si estás leyendo o escuchan
¿Cuánto tiempo de tu vida has pasado sumando lo que comes y restando lo que sudas en el gimnasio? Si estás leyendo o escuchando esto, es muy probable que te hayas encontrado más de una vez atrapado en ese círculo vicioso: contando obsesivamente cada grano de arroz, mirando la pantalla de la caminadora para ver si por fin cruzaste la meta de las quinientas calorías, sintiendo que cada bocado es un peligro y que, al final del día, el espejo y la báscula simplemente no se mueven.   Quiero empezar este episodio validando esa frustración. Sé exactamente lo que se siente matarse de hambre, privarse de compartir una cena con la gente que amas, terminar el día exhausto y sentir que tu propio cuerpo te está traicionando. Pero déjame decirte algo que va a doler, pero que al mismo tiempo te va a liberar por completo: no es tu culpa.   No te falta fuerza de voluntad, no tienes una mala genética y tu cuerpo no está roto. El verdadero problema es que te enseñaron a jugar el juego equivocado. Te enseñaron a tratar a tu cuerpo como si fuera una calculadora limitada... cuando en realidad es una computadora biológica ultra avanzada.   Durante décadas, la industria de las dietas nos vendió una analogía obsoleta. Nos dijeron que el cuerpo humano es una especie de caldera o locomotora de vapor. Si le echas menos carbón —es decir, menos comida— y avivas el fuego corriendo horas en una máquina, la grasa simplemente se evapora. Suena lógico en el papel, ¿verdad? Es la famosa ecuación matemática del déficit calórico pasivo. Pero en la realidad de la biología humana, esa matemática es un mito.   Tu cuerpo no es una caldera pasiva; es un ecosistema inteligente que no entiende de números, entiende de información. La comida que eliges y la forma en que te mueves no son simples unidades de energía; son líneas de código, son correos electrónicos moleculares que le envías a tus células.   Cuando sometes a tu organismo a dietas restrictivas crónicas y a un estrés físico desmedido, lo que haces no es "quemar calorías", lo que haces es encender señales de alarma.   Tus células grasas se inflaman, se quedan sin oxígeno y entran en un estado que la ciencia de vanguardia llama senescencia celular. En términos sencillos: es como si las puertas de tus células se oxidaran y se trabaran por completo. Por más que recortes la comida, la orden de liberar esa energía nunca se ejecuta porque los cables de comunicación interna están rotos.   La verdadera revolución no está en el volumen de lo que restas, sino en la correcta señalización hormonal. Aprender el lenguaje de tu inteligencia biológica significa dejar de pelear contra el hambre a fuerza de voluntad y empezar a reprogramar tu genoma a través de las señales correctas.   Cuando cambias el enfoque y dejas de contar calorías para empezar a enviar mensajes precisos, la biología trabaja a tu favor, no en tu contra. Por ejemplo, cuando contraes tus músculos con verdadera intensidad a través del entrenamiento de fuerza, no estás gastando unas cuantas calorías en un reloj inteligente; estás abriendo la farmacia endocrina de tu propio cuerpo.   Tus músculos liberan una molécula extraordinaria llamada Irisina, que viaja por el torrente sanguíneo como un dispositivo de memoria con una actualización de software. Se conecta a esa grasa terca y blanca de tu abdomen y la reprograma genéticamente para transformarla en grasa beige, instalando una proteína llamada UCP-1 que literalmente disipa la energía en forma de calor residual. Estás hackeando tu sistema para que tu cuerpo se regule solo, incluso mientras estás sentado.   ¿Cómo empezamos a aplicar este código hoy mismo en tu vida cotidiana? Es más simple de lo que la industria te ha hecho creer.   Primero, deja el cardio interminable y aburrido que solo eleva tu cortisol e inflama tus tejidos; dales a tus músculos el estímulo mecánico que necesitan con veinte minutos de fuerza intensa.

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El duelo tiene su propio ritmo. No te exijas estar "bien" rápido. El objetivo no es dejar de sentir dolor de inmediato, sino
El duelo tiene su propio ritmo. No te exijas estar "bien" rápido. El objetivo no es dejar de sentir dolor de inmediato, sino asegurar que, mientras el dolor esté presente, sigas cuidando de ti, alimentándote, descansando y manteniéndote conectado con tu presente. Poco a poco, el espacio que hoy ocupa la pérdida será ocupado por una nueva versión de ti mismo, más madura y consciente.

El duelo por una separación amorosa no es solo una tristeza profunda; es un proceso de reconfiguración biológica y psicológica. Cuando una relación termina, tu cerebro y tu mundo interno experimentan un choque similar al de una abstinencia física, y entender este mecanismo es el primer paso para no dejarte arrastrar por la tormenta. Aquí te detallo cómo funciona este proceso por dentro y cómo puedes gestionarlo sin que te sobrepase.   1. El Mecanismo Interno: ¿Qué está pasando en tu mente y cuerpo?   Para gestionar el dolor, primero hay que entender que lo que sientes no es una debilidad, es una respuesta programada de tu sistema:   La Abstinencia Neuroquímica: Durante la relación, tu cerebro se habitúa a dosis constantes de dopamina (placer/motivación) y oxitocina (vínculo/seguridad). Al ocurrir la ruptura, los niveles de estos neurotransmisores caen en picada, mientras que el cortisol (la hormona del estrés) se dispara. Tu cerebro entra literalmente en un estado de desintoxicación, lo que explica la obsesión por saber del otro o la necesidad compulsiva de buscar respuestas.   La Ruptura del Mapa Mental: Tu mente construye rutinas, proyecciones a futuro y una identidad basada en el "nosotros". La separación destruye ese mapa de golpe. El dolor que sientes es el esfuerzo del cerebro por aceptar que la realidad física ya no coincide con tu mapa mental.   Las Olas Emocionales (No es un proceso lineal): El duelo no es una escalera donde cada día te sientes un poco mejor. Funciona en bucles o "olas". Un día sientes aceptación y al siguiente regresas al enojo o a la profunda tristeza. Esto es perfectamente normal; tu psique está procesando la pérdida en dosis que pueda soportar.   2. Herramientas de Gestión: Cómo Transitarlo sin Desbordarte   Para evitar que el proceso se vuelva crónico o destructivo, la clave no es evitar el dolor, sino cambiar la forma en que te relacionas con él.   A. Aplica el "Contacto Cero" como Medida de Salud Mental   No es por orgullo ni por castigar al otro; es para permitir que la química de tu cerebro se estabilice. Seguir viendo sus fotos, revisar sus redes o mantener conversaciones casuales reactiva los centros de recompensa del cerebro, reiniciando el ciclo de la abstinencia y prolongando el sufrimiento. Necesitas espacio físico y mental por medio para que el sistema nervioso se calme.   B. Permite la Emoción, pero Frena la Narrativa Mental   El dolor emocional es inevitable y dura unos minutos en su pico físico (un nudo en la garganta, opresión en el pecho). Lo que nos desborda y nos mantiene "tremendamente afectados" durante horas es la narrativa mental: los pensamientos de "¿por qué hizo esto?", "nunca volveré a encontrar a nadie", o "todo fue mi culpa".   La Estrategia: Cuando sientas la ola de dolor, respírala y siéntela en el cuerpo sin juzgarla. Pero en cuanto detectes que tu mente empieza a fabricar historias trágicas o bucles de reclamos, pon un alto suave y regresa tu atención al momento presente por medio de la respiración consciente.   C. Redistribuye tu Energía y Redefine tu Espacio   La separación deja un vacío enorme de tiempo y atención. Si dejas ese espacio libre, tu mente lo llenará con recuerdos y nostalgia.   Comienza a recuperar pequeñas parcelas de tu individualidad.   Enfoca tu atención en actividades que exijan tu presencia (ejercicio físico, proyectos creativos, aprender algo nuevo, iniciar una nueva actividad que te permita interactuar con otras personas). Esto no es para "olvidar", sino para recordarle a tu cerebro que tu vida e identidad son mucho más diversas y grandes que la relación que terminó.   D. La Aceptación no es Resignación, es Rendición a la Realidad   El sufrimiento crónico nace de la resistencia: de desear con todas tus fuerzas que las cosas fueran diferentes. La gestión saludable empieza cuando dejas de pelear con el hecho de que la relación terminó. Aceptar no significa que te guste la situación; significa que dejas de gastar energía intentando cambiar el pasado.

En ciertos niveles de la conciencia espiritual, las dolencias corporales se curan o desaparecen de forma espontánea. Pero, en el estado absoluto, estas consideraciones son irrelevantes. El cuerpo sigue su curso previsto y después retorna al lugar de donde vino. No es un asunto importante; uno no se siente afectado.   El cuerpo parece ser un «ello», en lugar de un «yo», otro objeto, como los muebles de la habitación. Puede parecer cómico que la gente aún se dirija al cuerpo como si fuera la persona individual, pero no hay manera de explicar este estado de conciencia a los que no son conscientes.   Es mejor seguir con los propios asuntos y dejar que la Presencia se ocupe del ajuste social. No obstante, a medida que uno alcanza la dicha, se vuelve cada vez más difícil ocultar este estado de intenso éxtasis.   Al llegar a este punto, se desea compartirlo con otros y usarlo para beneficio de todos. El mundo también se puede quedar deslumbrado, y la gente puede venir de muy lejos para estar en el aura de quien está en estos estados. Es posible que los buscadores de lo metafísico y los curiosos de la espiritualidad se sientan atraídos (y también los muy enfermos) a la espera de milagros; uno puede convertirse en un imán y una fuente de alegría para ellos.   El éxtasis que acompaña este estado no es del todo estable; también hay momentos de gran agonía. Los momentos más intensos se producen cuando el estado fluctúa y de repente cesa sin razón aparente. Esas ocasiones producen periodos de intensa desesperación y el temor de haber sido abandonado por la Presencia.   Estas caídas vuelven arduo el camino, y para superar los reveses hace falta mucha voluntad. Al final se hace evidente que uno debe trascender este nivel para no sufrir constantes e insoportables «caídas de la gracia». Hay que renunciar a la gloria del éxtasis conforme uno emprende la exigente tarea de trascender la dualidad, hasta que uno llega más allá de todos los opuestos y sus conflictos.   Pero una cosa es renunciar alegremente a las férreas constricciones del ego y otra muy distinta es abandonar las cadenas doradas de la dicha extática. Uno se siente como si renunciara a Dios, y surge un nuevo nivel de temor, nunca antes anticipado; este es el terror final de la soledad absoluta.   En mi caso, el temor a la inexistencia fue formidable, y me retiré ante él en repetidas ocasiones. Entonces quedó claro el propósito de las agonías, de las noches oscuras del alma; son tan intolerables que su exquisito dolor es un incentivo para realizar el esfuerzo supremo que se requiere para superarlas.   Cuando la vacilación entre el cielo y el infierno se vuelve insoportable, hay que renunciar al deseo mismo de existir. Solo cuando se hace esto es posible ir más allá del todo y de la nada, de la existencia y de la inexistencia.   Esta culminación del trabajo interno es la fase más difícil, el punto de inflexión definitivo en el que uno se hace agudamente consciente de que la ilusión de existencia que uno está trascendiendo es irrecuperable.   A partir de este punto no hay vuelta atrás, y esta irreversibilidad hace que esta última barrera parezca la elección más formidable de todas. Pero, de hecho, en este apocalipsis del yo, la última dualidad que queda — la de la existencia y la inexistencia, la identidad misma— se disuelve en la divinidad universal, y ya no queda ninguna conciencia individual que pueda elegir. Este último paso, por tanto, solo Dios lo da.   Sigue este viaje fascinante y verás lo fácil que es elevar tu conciencia a los niveles del poder, en lugar de la fuerza, para convertirte en uno de esos seres que están despiertos y son conscientes en este mundo. Tu vida nunca volverá a ser igual.   INTRODUCCIÓN

Lo común y Dios no son cosas distintas. Lo único que se necesita es vivir con cuidado y con bondad; se comprueba que esto es
Lo común y Dios no son cosas distintas. Lo único que se necesita es vivir con cuidado y con bondad; se comprueba que esto es así en el debido momento.   Y así, después del largo viaje circular del espíritu, volví al trabajo más importante: llevar la Presencia que ha movido mi vida al menos un poco más cerca del alcance de la mayor cantidad de mis semejantes a los que pueda llegar.   La Presencia es silenciosa y transmite un estado de paz. Es infinitamente amable y, sin embargo, sólida como una roca. Con ella todo temor desaparece, y la alegría espiritual se produce en un nivel aquietado de éxtasis inexplicable.   Como la experiencia del tiempo se detiene, no hay aprensión, lamento, dolor ni expectativa; la fuente de la alegría es inagotable y siempre está presente.   Como no tiene principio ni fin, no puede haber pérdida, pena ni deseo; y no hay que hacer nada, porque todo ya es perfecto y está completo. Cuando el tiempo se detiene, todos los problemas desaparecen, porque solo son estructuras o constructos que dependen de un punto de percepción.   Mientras la Presencia prevalece, ya no hay identificación con el cuerpo ni con la mente. Cuando la mente se queda en silencio, el pensamiento yo soy desaparece y la pura conciencia brilla para iluminar lo que uno era, es y siempre será más allá de todos los mundos y de todos los universos, infinita y atemporal.   La gente se pregunta cómo se llega a ese estado de conciencia. Yo solo puedo compartir mi experiencia contigo e indicar que pocos siguen los pasos porque son muy simples.   1.    En primer lugar, mi deseo de alcanzar este estado era intenso.   2.    Después vino la disciplina de actuar con amabilidad y perdón constantes y universales, sin excepción. Uno tiene que ser compasivo con todas las cosas, incluyendo su propio ser y sus pensamientos.   3.    A continuación, estuve dispuesto a mantener los deseos bajo control y a renunciar a la voluntad personal a cada momento. A medida que entregaba a Dios cada pensamiento, sentimiento, anhelo o acto, mi mente se quedaba cada vez más silenciosa.   Al principio entregué párrafos e historias enteras que tenía en mi mente, después ideas y conceptos. Conforme uno suelta el deseo de apropiarse de estos pensamientos, dejan de ser tan elaborados y empiezan a fragmentarse cuando solo están a medio formar.   4.    Al final pude entregar la energía (emoción) que está detrás del pensamiento mismo, incluso antes de que se convirtiese en un pensamiento.   Continué la tarea de enfocarme de manera incesante —sin permitir ni por un momento la distracción de la meditación— mientras realizaba mis actividades habituales.   Al principio esto parecía muy difícil; pero, a medida que pasaba el tiempo, se convirtió en algo habitual, automático y que no requería esfuerzo.   El proceso es como el de un cohete que despega de la Tierra: al principio necesita mucha energía para salir del campo gravitatorio terrestre, después cada vez menos, hasta que al final se mueve por el espacio con su propio impulso.   De repente, sin previo aviso, se produjo un cambio de conciencia, y la Presencia estaba allí, inconfundible, lo abarcaba todo. Hubo algunos momentos de aprensión cuando el yo murió, y después lo absoluto de la Presencia inspiró un relámpago de asombro. Este descubrimiento fue espectacular, más intenso que todo lo anterior, pues no tenía parangón en mi experiencia cotidiana. La profunda conmoción que supone queda amortiguada por el Amor de la Presencia. Sin el apoyo y la protección de ese Amor, uno quedaría aniquilado.   Se produjo un momento de terror cuando el ego se aferró a su existencia, temiendo convertirse en nada. En cambio, al morir, fue reemplazado por el Ser en Todo Lo Que Es, el Todo en el que cada cosa es conocida y evidente en su perfecta expresión de su propia esencia.   La no localidad vino acompañada por la conciencia de que uno es todo lo que alguna vez fue o puede ser. Uno es total y completo, está más allá de todas las identidades, del género, e incluso de la humanidad misma. No se tiene que volver a temer el sufrimiento y la muerte.

— Usar la Presencia para Curar: Venían a verme pacientes de todos los países del mundo, y algunos de ellos eran los más deses
— Usar la Presencia para Curar: Venían a verme pacientes de todos los países del mundo, y algunos de ellos eran los más desesperanzados de los desesperanzados. Grotescos, retorcidos y envueltos en sabanas mojadas para ser transportados desde hospitales lejanos, venían a mi esperando que pudiera tratarles psicosis avanzadas y desordenes mentales graves o incurables. Algunos estaban catatónicos; muchos habían permanecido mudos durante años.      •  Un día trajeron al hospital a una muda catatónica metida en una camisa de fuerza. Tenia un desorden neurológico severo y no era capaz de mantenerse en pie; los espasmos la hacían retorcer por el suelo y ponía los ojos en blanco. Tenía el pelo apelmazado, la ropa destrozada y solo podía emitir sonidos guturales. Su familia tenía bastante dinero. Así que a lo largo de los años la habían visitado innumerables médicos, entre los que se incluían famosos especialistas de todo el mundo. Habían probado con ella todos los tratamientos posibles, hasta que los médicos tiraron la toalla diciendo que su situación no tenía remedio.      •  Yo la miré y pregunté sin palabras: «¿Dios, que quieres que haga con ella?». Y entonces me di cuenta de que lo único que tenía que hacer era amarla; eso era todo. Su ser interno brilló a través de sus ojos, y yo conecte con esa esencia amorosa. En ese instante, ella quedo curada por su propio reconocimiento de quien era realmente.      •  Esto mismo, en esencia, ocurrió con incontables pacientes. Algunos se recuperaron a los ojos del mundo y otros no, pero a estos pacientes ya no les importaba si se producía una recuperación clínica o no. Terminaba su agonía interna. Al sentirse amados y en paz por dentro, su dolor se detenía».      •  La única explicación de este fenómeno es que la compasión de la Presencia recontextualiza la realidad de cada paciente, para que él, o ella, experimentara la curación a un nivel que trasciende el mundo y sus apariencias.      •  Vi que todo dolor y sufrimiento surgen únicamente del ego, y no de Dios. Comunicaba silenciosamente esta verdad a las mentes de mis pacientes. La paz interna en la que yo existía nos envolvía a ambos, más allá del tiempo y de la identidad».

El Dr. David R. Hawkins (1927-2012) fue un psiquiatra, científico, investigador de la conciencia, conferenciante y maestro espiritual de renombre internacional. Su vida representa una integración extraordinaria entre el rigor académico occidental y los estados místicos más avanzados de iluminación espiritual. Formación Académica y Logros Profesionales Trayectoria Psiquiátrica y Científica: Con títulos de Doctor en Medicina (M.D.) y Filosofía (Ph.D.), el Dr. Hawkins practicó la psiquiatría clínica durante cincuenta años, comenzando en 1952. En Nueva York, dirigió la consulta psiquiátrica más grande de la ciudad, ejerciendo como director médico del Centro de Salud Mental Nassau Norte y director de investigación del Hospital Brunswick en Long Island. Avances Médicos: Fue un pionero en su campo; en 1973, publicó el innovador libro Psiquiatría ortomolecular en coautoría con el Premio Nobel Linus Pauling, sentando las bases de un nuevo campo que revolucionó el tratamiento de enfermedades mentales como la esquizofrenia. Reconocimiento Público y Académico: Su impacto clínico y científico lo llevó a participar en prestigiosos programas de televisión estadounidenses, como The MacNeil/Lehrer News Hour, The Today Show, y en entrevistas con Barbara Walters y Oprah Winfrey. Además, impartió conferencias en la Abadía de Westminster, el Foro de Oxford, y en universidades del más alto nivel como Harvard, Notre Dame, Míchigan, Stanford y la Universidad de California en San Francisco. Galardones: A lo largo de su vida, recibió innumerables honores, entre ellos el Premio Huxley por su contribución al alivio del sufrimiento humano, y reconocimientos de la Asociación Médica Americana y la Asociación Psiquiátrica Americana. En 1996, fue nombrado caballero por la Orden Soberana de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, por autoridad del príncipe Valdemar de Dinamarca. Formación Espiritual y Experiencias Místicas La preparación espiritual de Hawkins no provino de la religión tradicional, sino de profundas experiencias subjetivas y espontáneas a lo largo de su vida: El Primer Despertar: A la edad de tres años, tuvo un repentino despertar a la conciencia de la existencia ("Yo Soy"), dándose cuenta del pavor a la no-existencia; en ese instante nació en él la dualidad y la comprensión de ser consciente. La Experiencia en la Nieve: En 1939, a los doce años, se vio atrapado en una tormenta de nieve a veinte grados bajo cero mientras repartía periódicos. Al refugiarse cavando un agujero en la nieve, los temblores cesaron y entró en un estado de paz indescriptible y luz. Su mente se quedó en silencio y experimentó una Presencia de amor infinito y eterno, sin principio ni fin, fundiéndose con la Divinidad. Agnosticismo y Ciencia: A pesar de esta experiencia mística, en su juventud la religión tradicional le pareció carente de sentido, lo que lo llevó al agnosticismo. Sirvió en un dragaminas durante la Segunda Guerra Mundial sin temor a la muerte, y luego estudió medicina y psicoanálisis con una visión fundamentalmente materialista. La Transformación Definitiva: En 1965, a la edad de 38 años, contrajo una enfermedad progresiva y fatal que no respondía a los tratamientos médicos. En un estado de desesperación y a punto de morir, oró: "Si existe Dios, le pido que me ayude ahora" y se rindió. Al despertar, su conciencia se había transfigurado. El yo personal y el ego habían desaparecido, siendo reemplazados por una Presencia infinita y radiante de la Divinidad. Retiro y el Mapa de la Conciencia: Esta transfiguración lo dejó en un estado de éxtasis tan abrumador que abandonó su exitosa vida en Nueva York y se retiró como ermitaño durante siete años en Sedona, Arizona, para estudiar y adaptarse a la Presencia Divina en él. Tras reconectarse con el mundo, descubrió en la quinesiología la herramienta para mapear científicamente la experiencia humana, creando su célebre Mapa de la Conciencia, una escala logarítmica del 1 al 1.000 para discernir la verdad de la falsedad. Maestría Espiritual: A lo largo de sus años de enseñanza, se desempeñó como consejero para monasterios budistas, católicos y protestantes. En el año 2000, en Corea, fue honrado con el título "Tae Ryoung Sun Kak Tosa", que se traduce como "Altísimo Maestro del Camino de la Iluminación". En 2003, fundó formalmente el camino de la "No-dualidad Devocional". Toda la obra y vida del Dr. Hawkins (plasmada en obras como El poder frente a la fuerza, El ojo del yo y Dejar ir) estuvo consagrada a un único y compasivo objetivo, el cual él mismo describió: "facilitar la conciencia espiritual y aliviar el sufrimiento de la humanidad", siempre coronando su misión con la frase ¡Gloria in Excelsis Deo!.