COMUNIDAD SOMÁTICA
الذهاب إلى القناة على Telegram
Construyendo junt@s espacios de exploración seguros y honestos. 🙏🍄💕 . Contacto directo https://t.me/integracionsomatica Mariano . Newsletter 👉🏼 https://optin.myperfit.com/subscribe/comunidadhongos/61kCYKqw . 🚫NO VENDEMOS HONGOS🚫
إظهار المزيد5 334
المشتركون
-424 ساعات
-247 أيام
-12130 أيام
أرشيف المشاركات
5 334
¿Confundimos introspección con sanación?
Si ya venís haciendo un recorrido de autoexploración, es muy probable que tengas una enorme claridad intelectual sobre tu historia. Quizás pasaste por espacios de terapia, meditación o lecturas espirituales.
Sabés exactamente de dónde viene tu autoexigencia, tu cierre emocional o esa tensión crónica que vuelve en los momentos menos oportunos.
Y sin embargo... Aunque lo entiendas a la perfección en tu mente, el cuerpo sigue respondiendo igual.
El bucle de la mente
Cuando nos quedamos solo en el análisis cognitivo, la introspección puede volverse un círculo cerrado. Creemos que si descubrimos el "porqué" nos sentimos así, vamos a poder cambiarlo.
Pero hay respuestas adaptativas de supervivencia que se llevan en el cuerpo. Se activan de forma automática por debajo de la corteza cerebral, en estructuras profundas que el lenguaje intelectual no puede alcanzar directamente.
Tu sistema nervioso aprendió a protegerse de forma crónica, esa reactividad es su manera inteligente de buscar el equilibrio entre el cuidado y la conexión.
Pasar del insight a la experiencia 🌿
Para que la calma y la presencia dejen de ser un concepto abstracto y se conviertan en un estado frecuente, necesitamos ir más allá de la comprensión intelectual.
"No es solo una comprensión intelectual. Es una intervención neuroceptiva que genera resiliencia y neuroplasticidad."
El camino hacia la presencia no se genera convenciendo a tu mente; se construye ofreciéndole a tu cuerpo una experiencia somática distinta, regulada y con un mapa preciso.
Leé el ensayo completo y el fundamento biológico de este proceso en mi archivo permanente de Substack:
🔗 ¿Por qué la mente no puede convencer al cuerpo de calmarse?
¡Buen finde!
Mariano
5 334
Cuando el sistema nervioso encuentra seguridad, la autenticidad florece.
Y no es una metáfora. Es neurofisiología.
El trauma, en su esencia, es desconexión del self auténtico. Perdemos contacto con las propias sensaciones, con las necesidades, con la propia verdad. El cuerpo aprende a no sentir, a entumecerse o a vivir en alerta crónica, porque en su momento sentir fue demasiado.
Tuvo que protegerse durante tanto tiempo que olvidó el camino de regreso a la conexión.
Nuestras necesidades más viscerales se expresan primero en forma de sensación, en el cuerpo. Cuando trabajamos con el sistema nervioso, no intentamos controlar las sensaciones incómodas ni hackear nuestras respuestas; buscamos recuperar la capacidad de percibir lo que sucede adentro y acompañarlo con curiosidad, sin juicio.
Cuando el sistema nervioso recibe esa atención, se regula y aprende a pasar más tiempo en seguridad. Y cuando esa vía se abre, la autenticidad encuentra un canal de expresión.
Simplemente emerge.
Comprender esto no es solo un asunto intelectual; es un re-aprendizaje fisiológico. Se trata de ofrecerle al cuerpo las condiciones para que lo más auténtico —el deseo, la creatividad, la coherencia— deje de estar tapada y empiece a moverse.
---
Para recorrer este camino, estoy preparando un proceso grupal enfocado en aprender a reconocer, validar y amigarnos con las respuestas de nuestro sistema nervioso. Un espacio diseñado como un contenedor seguro de co-regulación, para encontrar juntos los recursos somáticos que tu cuerpo necesita para volver a la conexión.
Toda la información detallada la voy a compartir exclusivamente a través de mi newsletter.
Sumate para no perderte los primeros recursos prácticos.
Suscribite acá:
[Link de inscripción]
5 334
Muchas veces confundimos regular el sistema nervioso con sentir calma. Pero la biología nos muestra algo distinto.
La regulación no es una paz forzada. Es la capacidad de tu cuerpo para responder al estrés —activando la lucha, la huida o el repliegue— y lograr encontrar el camino de regreso. Estar regulado significa, simplemente, tener esos recursos internos disponibles.
Cuando el cuerpo confía en sus recursos, ocurre un fenómeno biológico particular: la activación y la seguridad conviven en el mismo momento. En la Teoría Polivagal, a esto lo llamamos un estado mixto.
Un estado mixto es la base de la presencia real. No implica negar que hay un problema o un desafío; implica habitar un estado fisiológico que te permite registrar la dificultad y, al mismo tiempo, sentir la certeza somática de que podés con eso.
El problema es que el estrés crónico altera esta función. Cuando el cuerpo convive con una sobrecarga continua, la neurocepción —ese sistema inconsciente que escanea el entorno— se desorienta y genera un sesgo de negatividad. El sistema empieza a priorizar la supervivencia por encima de todo, y el acceso a los estados mixtos se bloquea.
La buena noticia es que el sistema nervioso conserva su capacidad de aprender. Se puede reeducar.
Desarrollar presencia es reeducar al cuerpo para que vuelva a registrar señales de seguridad. Y el camino para intervenir ese sesgo de negatividad es concreto: dirigir la atención de forma intencional a la información que llega a través de los sentidos. Cuando el sistema nervioso vuelve a constatar que el presente es seguro, la regulación natural decanta sola.
Cada semana comparto mapas somáticos y recursos prácticos para acompañar este proceso de reeducación.
🌿 Sumate al newsletter acá
5 334
Entendiste lo que te pasa, lo hablaste, le buscaste sentidos en todos los idiomas posibles.
Y la experiencia vuelve siempre al mismo lugar.
No porque pensar no sirva.
Sino porque hay respuestas que siguen activándose desde otro lugar, con otro lenguaje, por debajo de cualquier decisión consciente.
Hay algo que ocurre mucho antes de que pongamos palabras a lo que nos pasa.
Antes de intentar explicar por qué nos sentimos como nos sentimos, nuestro sistema nervioso ya tomó una decisión.
Es un proceso automático y silencioso que ocurre por debajo de la conciencia: la neurocepción.
Es nuestro radar invisible evaluando constantemente si lo que nos rodea es seguro o amenazante.
Y es esa evaluación la que organiza nuestra fisiología.
Por eso, lo que pensamos y sentimos no es el punto de partida, es el resultado.
Desde un estado de seguridad, aparecen pensamientos de posibilidad y calma.
Desde un estado de amenaza, el relato se vuelve urgencia o desesperanza.
No son solo "ideas", son expresiones de un cuerpo que está intentando protegernos.
En este episodio de podcast Desde adentro, te propongo una práctica somática para empezar a escuchar los mensajes del cuerpo en su propio idioma y reorientar ese radar hacia la seguridad.
🎧 Escuchá el episodio y hacé la práctica acá: "Desarrollar presencia"
5 334
La presencia no es una pulseada contra nuestra fisiología. Es una propiedad emergente del sistema nervioso.
A veces hablamos de presencia como si fuera una decisión consciente. Como si alcanzara con frenar, respirar hondo y elegir "estar acá".
Sin embargo, cuando trabajamos con la fisiología del trauma, sabemos que estar presente no depende solo de la voluntad. Lo que interfiere es una respuesta biológica automática de protección.
Lo que muchas veces se vive como distracción, es el sistema haciendo exactamente lo que aprendió a hacer para protegernos.
El sistema nervioso decide que, para atravesar lo que está pasando, necesita ser menos sensible o directamente desconectarse de la experiencia. Así aparece la hipervigilancia, la rigidez corporal o una sensación de vacío que no cede con explicaciones.
La presencia no se puede exigir. Solo florece cuando el sistema nervioso percibe seguridad y deja de sentir que debe defenderse.
Integrar la mirada somática es dejar de leer los síntomas como obstáculos y empezar a reconocer la inteligencia con la que fueron diseñados.
En la editorial de este mes profundizo en por qué forzar la calma suele generar más resistencia, y qué cambia cuando empezamos a trabajar con la fisiología en lugar de contra ella.
🌿 Leé la editorial completa en Substack
5 334
Hola querida Comunidad Somática,
durante este mes venimos hablando de algo que cambia por completo la manera de acompañar:
🍄 Que muchas veces lo que se repite no es un bloqueo emocional o mental, sino una organización que sigue activa en el cuerpo.
🍄 Que eso que hoy se siente rígido o limitante muchas veces fue una adaptación profundamente inteligente.
🍄 Que sin suficiente registro corporal, el cambio queda demasiado en la mente y demasiado poco en la fisiología.
🍄 Y que no alcanza con saber teoría: hacen falta recursos somáticos claros y entrenados para integrar una experiencia.
Puede ser que nada de esto sea nuevo para vos.
Ya sabés que el cuerpo importa.
Ya sabés que el sistema nervioso organiza mucho de lo que pasa.
Ya sabés que la intensidad por sí sola no garantiza transformación.
El punto no es ese.
El punto es que, cuando llega el momento de acompañar algo real en sesión, no alcanza con entenderlo.
Si no tenés una base somática clara, terminás compensando con tu propio sistema.
Sosteniendo con tensión.
Interviniendo desde la intuición.
Empujando cuando falta recurso.
O abriendo procesos que después cuesta integrar.
Y eso drena.
No falta vocación.
No falta deseo de acompañar bien.
Falta un mapa claro para leer qué está pasando en el sistema nervioso y decidir el próximo paso con criterio claro.
Ahí cambia todo.
No cuando sumás más teoría.
Sino cuando incorporás recursos que te permiten acompañar la intensidad con más presencia, más seguridad y más dirección.
Si sentís que ya es momento de ordenar esto de raíz, el curso Psicodélicos, Trauma y Regulación del Sistema Nervioso está disponible con 30% de descuento por tiempo limitado.
Es un entrenamiento para dejar de sostener solo desde la intuición, desarrollar una base somática real y acompañar procesos con más criterio, claridad y solidez.
Accedé al curso con descuento acá 👈🏻
Cariños,
Mariano
5 334
Hola querida Comunidad Somática,
hay momentos en los procesos en los que algo empieza a aflojarse, pero todavía no termina de soltarse.
No hablo de una gran crisis, ni de un cambio evidente hacia afuera.
Hablo de eso que muchas veces se siente más hacia adentro: una reacción que vuelve, una forma de responder que ya no encaja del todo, pero que sigue ahí. Como una piel vieja.
Y cuando eso aparece, es fácil apurarse.
Querer entenderlo rápido.
Querer soltarlo.
Querer ayudar a que se desprenda de una vez.
Pero muchas veces eso que hoy incomoda fue exactamente lo que alguna vez ayudó a sostener, a proteger, a sobrevivir.
Cambiar no es arrancarse algo de encima.
No es apurar una transformación.
No es pelearse con una defensa para llegar más rápido a una versión más libre o más auténtica.
Es poder registrar que hay una forma vieja que ya no responde del todo al presente, pero que sigue viva en el cuerpo porque alguna vez cumplió una función.
Y eso, para quienes acompañamos procesos, cambia mucho el abordaje.
Porque cuando no entendemos la función de una respuesta, tendemos a empujarla, juzgarla o querer moverla demasiado rápido.
Pero cuando empezamos a verla como adaptación inteligente de nuestra biología, aparece otro acercamiento posible. Más curiosidad. Más respeto. Menos pelea interna.
Y ahí también cambia la manera de acompañar.
Ya no se trata solo de qué habría que transformar.
Se trata de poder leer qué sigue activo, qué organizó esa respuesta y qué necesita hoy para empezar a aflojarse sin que el sistema lo viva como una amenaza más.
Te dejo una pregunta para quedarte un momento con esto:
¿Qué forma de estar en el mundo sentís que ya cumplió su ciclo… pero todavía sigue viva en el cuerpo?
Te leo.
Contame qué te ayuda a mirar eso con más curiosidad y menos apuro.
Y para llevar esta reflexión a una experiencia más concreta, en el episodio Cambiar de piel del podcast Desde Adentro te comparto una práctica guiada para registrar qué se está soltando, qué función cumplió y cómo empezar a habitar otra sensibilidad sin empujar el proceso.
Accede al episodio: “Cambiar de piel”
Cariños
Mariano
5 334
Hola querida Comunidad,
Hay algo que ordena muchísimo la manera de acompañar: dejar de mirar ciertas respuestas como algo que simplemente habría que sacar del medio.
Muchas veces eso que hoy se siente rígido, repetitivo o limitante fue exactamente lo que alguna vez ayudó a alguien a sostener cercanía, seguridad o vínculo.
Hoy les quiero traerles un ensayo/práctica que surgió de la propia experiencia acompañando: “cambiar de piel”
No como fantasía de transformación.
No como la promesa de convertirnos en alguien nuevo de un día para el otro.
Sino como una manera más honesta de nombrar esos tejidos que ya no responden del todo al presente, pero que durante mucho tiempo cubrieron, protegieron y organizaron la experiencia.
Desde una mirada informada en trauma, esto importa mucho.
Porque una adaptación no vive solo en una idea.
También aparece como una respuesta corporal.
Y si no registramos cómo se organiza nuestro cuerpo frente a los desafíos cotidianos, es muy fácil intervenir contra nuestra biología en lugar de entender qué está necesitando sostén y acompañamiento.
Ahí aparece algo que tu cuerpo, y el de tu cliente, necesita mucho: menos presión interna y más regulación.
En Substack ya está publicado “Cambiar de piel — Honrar lo que te trajo hasta acá y ayudarlo a que se suelte”, un ensayo para profundizar esta forma de mirar y llevarla a tus acompañamientos con más claridad. Incluye el acceso a la práctica guiada!!!
Accedé al ensayo completo en acá 👈🏻
Cariños
Mariano
5 334
Hola querida Comunidad Somática,
hay algo que desgasta mucho un acompañamiento, o un proceso, y no siempre se nota fácil.
No es falta de compromiso.
No es falta de profundidad.
Es esa sensación de que algo se repite aunque ya fue hablado, entendido y nombrado muchas veces.
Una reacción que vuelve.
Una rigidez que no afloja.
Un vínculo incómodo.
Una forma de responder automatizada, como si el cuerpo siguiera haciendo un trabajo viejo que ya le pesa, pero todavía no puede soltar.
Y cuando eso pasa, es muy habitual querer darle sentido al proceso desde la idea superadora: explicar más, intervenir más, buscar más sentido.
Pero eso que sentimos no está solo en la mente.
Está sucediendo en la fisiología.
En la respiración, en el tono muscular, en la postura, en la forma de acercarse o retirarse. La experiencia pierde matices y nada nuevo se integra.
Cuando dejás de leer solo contenido de lo que sucede y empezás a registrar la organización corporal que lo acompaña, aparece más claridad.
El relato somático de la historia nos conecta con otra verdad.
Ya no se trata solo de qué le pasa a alguien, sino de cómo eso está ocurriendo en el cuerpo y qué condiciones hacen falta para que algo nuevo pueda empezar a emerger sin ser vivido como amenaza.
Y eso también cambia tu forma de acompañar.
Cuando no hay lectura somática, el proceso se puede volver confuso, más mental y más exigente de sostener para tu propio sistema.
Si esto te resulta familiar, en mi web comparto recursos para desarrollar habilidades de regulación y acompañar con más dirección, sin improvisar ni empujar de más.
Accedé a Tu Espacio de Integración Somática
Cariños
Mariano
5 334
¡Hola querida Comunidad Somática!
Durante este mes hablamos de algo que no es menor en un acompañamiento:
🍄 Cuando el deseo o anhelo de expansión se vuelve una exigencia.
🍄 Cómo el trauma se organiza como una respuesta fisiológica de desconexión.
🍄 Qué pasa en tu cuerpo cuando la sesión se desregula.
🍄 Cómo, sin regulación suficiente, la experiencia deja de ser integrable.
Nada de esto es nuevo para vos.
Ya conocés la teoría.
Ya entendés sobre el sistema nervioso.
Ya sabés que regular no es calmar.
El siguiente paso es llevarlo a la práctica.
Porque cuando la intensidad aumenta en una sesión, no alcanza con saberlo.
Si los recursos no están integrados en tu propio cuerpo, actuás desde tu propia activación, y el proceso se vuelve más mental, más forzado o más agotador de lo necesario.
Eso es lo que termina drenándote.
No la vocación.
No la profundidad del trabajo.
No la “energía del otro”.
La falta de una secuencia clara y entrenada para esos momentos.
Un acompañamiento informado en trauma y regulación del sistema nervioso no es solo comprender lo que pasa.
Es tener criterios concretos para intervenir, para sostener la intensidad sin desbordarte y para devolver dirección cuando la experiencia pierde el rumbo.
Ahí es donde cambia todo.
No porque agregues más técnicas.
Sino porque tu presencia deja de depender del esfuerzo y se pone al verdadero servicio de la co-regulación.
Si sentís que ya es momento de ordenar esto de raíz —y no seguir resolviéndolo sesión a sesión—, el curso "Psicodélicos, Trauma y Regulación del Sistema Nervioso" está disponible y, por tiempo limitado, podés acceder con descuento.
Es un entrenamiento estructurado para desarrollar recursos de regulación aplicables en sesión, con una secuencia clara, simple y entrenable.
Si querés formar parte de una comunidad de profesionales que acompañan con menos improvisación y más criterio somático, este es el momento.
👉🏻 Accedé con descuento al curso "Psicodélicos, Trauma y Regulación del Sistema Nervioso" 👈🏻
Cariños,
Mariano
5 334
Querida comunidad, muchas gracias por estas respuestas, todavía está abierta la encuesta para quien quiera seguir participando.
Me da mucha alegría, saber que es una comunidad diversa con distintos intereses, pero también notar que son intereses que se entrecruzan tanto a nivel de procesos personales, como de acompañar a otros.
Voy a estar compartiendo cada semana, sólo una vez por semana, distintos recursos y herramientas, tanto para quienes quieren hacer un trabajo personal, de forma segura y informada como para quienes quieren acompañar con criterio y recursos informados en somática y regulación del sistema nervioso.
Cariños
Mariano
5 334
Hola querida Comunidad Somática,
sé que somos muchxs terapeutas y profesionales de la salud en esta comunidad, y que compartimos un anhelo parecido: acompañar procesos profundos con más presencia, más criterio y más seguridad.
Por eso, para mí el enfoque informado en trauma, apego y regulación del sistema nervioso no es un “marco lindo”: es lo que evita que el proceso se vuelva agotador y drenante, y lo que permite que la experiencia se vuelva integrable, con más coherencia interna y más disponibilidad real en el vínculo.
Porque cuando la experiencia se vuelve intensa, no solo se activan respuestas protectoras del/la consultante. También se activa TU sistema nervioso.
Y eso no es una elección consciente: es una reacción fisiológica.
En esos momentos la neurocepción busca seguridad, y eso se siente: nos adelantamos, puede aparecer excitabilidad, la atención se estrecha, sentimos la urgencia por hacer algo o nos vamos a la mente.
Si no hay recursos de regulación que nos devuelvan la alineación y la sintonía, perdemos presencia, el impulso toma el control, y dejamos de estar disponibles para acompañar, aunque no nos guste que pase…pasa.
Aparece urgencia.
Necesidad de analizar.
Ganas de “ordenar” la experiencia.
Impulso de calmar, frases como “respirá profundo”.
Y esto es incómodo: intentar calmar no siempre trae regulación.
A veces genera más tensión. A veces es sólo un reflejo de tu propio sistema nervioso queriendo salir de la incomodidad.
Cuando la experiencia pierde dirección, se vuelve muy rápida o muy intensa, el cuerpo busca formas de sentirse seguro a través de patrones de afrontamiento aprendidos.
Ahí es donde se siente el desgaste.
No porque “no sepas qué hacer”, sino porque estás sosteniendo desde tu propia activación. Se pierde presencia, se estrechan los sentidos, y el vínculo lo nota.
Y sin presencia, se pierde lo que más anhelamos en un proceso: la capacidad de co-regular para que la experiencia sea integrable.
Desde el abordaje somático, no se trata de que no nos pase. No lo vemos como un problema a resolver. Lo entendemos como una invitación a desarrollar más recursos y conciencia somática suficiente para reconocer cuándo está sucediendo y poder quedarnos ahí, con nosotrxs y con el/la otrx, sin reaccionar desde ese lugar. Sin interrumpir el proceso. Confiando en nuestra propia sabiduría y, sobre todo, en la del/la consultante.
Te dejo la pregunta, bien concreta:
¿qué es lo que más te activa en una sesión? ¿Y qué te ayuda a darte cuenta a tiempo y volver a la presencia?
Te leo. Contame qué registrás y qué te sirve para estar con eso sin reaccionar ni juzgarlo cuando la intensidad sube en sesión.
Me gusta pensar esta comunidad también así: como un espacio donde quienes acompañamos podamos compartir y desarrollar recursos para hacer procesos más seguros, más informados y más sostenibles.
Buen fin de semana,
Cariños,
Mariano
5 334
Tienen que tildar la opciones y despues apretar en VOTAR para que se registre, muchas gracias por participar!!!
5 334
Hola Comunidad!
Este canal empezó hace años como un espacio para cultivadores. Con el tiempo fue cambiando y hoy comparto más contenido sobre integración, trauma, apego y regulación del sistema nervioso.
Me gustaría entender mejor quiénes están hoy acá.
5 334
¡Hola querida Comunidad!
La semana pasada hablábamos de esa presión o tensión que aparece cuando algo no se abre en una sesión.
Hoy quiero dejarles un criterio práctico basado en neurofisiología para esos momentos.
Cuando una experiencia empieza a perder dirección —se acelera, se vuelve difusa o demasiado intensa— no hace falta intervenir más. Hace falta crear condiciones para que nuestro cuerpo se reorganice.
Podés probar esta secuencia breve antes de entrar en material más intenso:
Orientación: Invitá a mirar el espacio donde se encuentran. Nombrar tres cosas que se ven. Esto ayuda a volver al presente con los sentidos.
Propiocepción: Notar el peso del cuerpo en la silla. El contacto de los pies con el piso.
Bordes interoceptivos: Si aparece una sensación intensa, preguntá, en el cuerpo
¿Dónde empieza? ¿Dónde termina? ¿Tiene tamaño?
Titulación: Acercarse por partes. No todo junto. Un poco y volver. Nombrar que nivel de intensidad tiene lo que sentís del 1 al 10.
Anclaje: Antes de seguir, asegurate de que haya algo estable donde apoyar la experiencia.
Nada de esto es espectacular. Pero cambia todo.
Porque cuando la experiencia recupera claridad, deja de ser amenaza global.
Y cuando deja de ser amenaza global, el sistema vuelve a tener elección.
La expansión no se empuja. Se vuelve posible cuando hay regulación suficiente.
Si querés escuchar esta secuencia guiada y entender cuándo y cómo usarla, en el episodio del podcast Desde Adentro - "Los límites de la experiencia" la desarrollo paso a paso.
Escuchalo acá 👉🏻 Pocast Desde Adentro - Ep "Los límites de la experiencia"
5 334
Hola querida Comunidad Somática,
Hay algo que aparece mucho cuando acompañamos procesos:
El anhelo de que el proceso abra algo nuevo.
De que la sesión genere expansión real.
De que el consultante conecte con su potencia, con su deseo, con su verdad.
Ese anhelo es genuino.
Pero a veces, sin darnos cuenta, se vuelve una presión.
Y cuando se vuelve presión, eso se siente en el cuerpo.
En el de tu consultante…y en el tuyo.
Empieza a aparecer tensión, que aunque intentemos que no se note, el sistema nervioso lo expresa en el cuerpo, y el consultante lo registra.
– Impaciencia.
– Frustración cuando vemos que el proceso “no avanza”.
– Ganas de explicar lo que notamos, lo que nos damos cuenta que está pasando.
– De “ordenar” la experiencia.
– De ayudar a que algo finalmente se destrabe.
Porque cuando la expansión no ocurre, algo en nosotros también se activa.
Y si no lo registramos a tiempo, aparecen esas ganas de ir un poquito más allá.
Desde afuera puede parecer compromiso con el proceso, una acción bienintencionada, una certeza profesional.
Pero desde adentro, muchas veces, es sobreesfuerzo, tensión, impulso de que “suceda”.
No como una decisión consciente, sino como una reacción automática del sistema nervioso que quiere recuperar dirección, forma, sensación de avance.
No porque no sepamos hacer nuestro trabajo.
Sino porque nuestro propio sistema quiere que la experiencia tenga coherencia y movimiento.
Y cuando esas expectativas no se cumplen, se siente incómodo.
La pregunta no es si esto te pasa.
La pregunta es:
¿Qué haces con lo que te sucede cuando la sesión no se abre?
La falta de recursos de regulación para tu propio sistema puede terminar drenando tu energía.
Por eso el trabajo no empieza en el consultante.
Empieza en tu regulación.
Si querés ordenar eso primero en vos y recuperar presencia sin sobreesfuerzo, en Tu Espacio de Integración encontrás recursos claros para trabajar tu propia regulación y sostener procesos con más coherencia interna.
Accedé acá 👈🏻
Cariños,
Mariano
5 334
Hola querida Comunidad Somática,
esta es una de las ideas centrales que atraviesan este mes: confundimos introspección con sanación.
Pensar fue, muchas veces, una estrategia válida de supervivencia.
El problema aparece cuando se vuelve automática y la única forma de afrontar lo que nos pasa.
Ahí se pierde contacto con lo sentido,
con lo presente.
Desde el abordaje somático, la integración real ocurre cuando el sistema nervioso vive experiencias nuevas de seguridad.
No se trata de resignificar ni de forzar calma, sino de permitir que el cuerpo se reorganice a través de experiencias sentidas, con tiempo y sostén.
Esto no es una premisa holística. Es neurofisiología.
Cuando el sistema nervioso está en estado de supervivencia —hiperactivación, colapso o congelamiento— no está disponible la capacidad de aprendizaje e integración.
La atención se estrecha,
la protección se prioriza
y la neuroplasticidad necesaria para el cambio queda limitada.
Sin seguridad, no hay reorganización posible.
Te dejo una invitación suave:
¿Dónde hoy podrías ofrecerle a tu cuerpo un poco más de tiempo y espacio, sin exigirte cambiar nada?
Si sentís que esta pregunta toca algo de tu proceso, en "Tu Espacio de Integración Somática" comparto recursos, acompañamientos y propuestas de formación para sostener procesos de integración desde una mirada somática, informada en neurofisiología, trauma y apego.
Cariños
Mariano
5 334
Hola querida Comunidad,
hay algo que aprendí en mis años como terapeuta somático: cuando trabajamos con el sistema nervioso, el cuerpo responde primero, muchas veces sin que lo notemos y sin pasar por la mente.
Cambios en la respiración, tensión muscular, rigidez, necesidad de controlar, estrechamiento de la atención.
Desde la teoría polivagal, esto tiene sentido.
El cuerpo está constantemente monitoreando el entorno en busca de señales de seguridad o amenaza, a través de lo que se llama neurocepción. Cuando convivimos con trauma no integrado o estrés crónico, nuestra neurocepción queda orientada hacia el peligro.
En este estado de desregulación, el sistema nervioso prioriza la protección, no el entendimiento.
Por eso, usar la introspección en esos momentos suele ser más un intento de regular lo que no se siente seguro que un proceso real de transformación.
Te dejo una pregunta para quedarte un momento con esto:
¿Qué señales corporales aparecen primero cuando algo no se siente seguro?
Comparto esto porque sé que muchas personas de esta comunidad están atravesando —o han atravesado— experiencias intensas, viajes profundos o procesos de integración, donde entender no siempre alcanza y el cuerpo sigue pidiendo tiempo, espacio y sostén.
En mi newsletter semanal comparto recursos y prácticas para acompañar procesos de integración desde una mirada somática y neurofisiológica, tanto en el trabajo personal como en el acompañamiento a otrxs.
Sumarse al newsletter
Abrazos
Mariano
5 334
Sentir y explicar no son el mismo proceso.
Lo que sentimos no es una decisión consciente ni siempre tiene un relato y es porque las sensaciónes y los pensamiento circulan por vías diferentes.
El sistema nervioso responde primero desde capas más automáticas, ligadas a la supervivencia y la protección, y lo hace con posturas, gestos, emociones intensas, rumiación, cambios en la frecuencia cardíaca…
Desde la neurociencia sabemos que muchas de nuestras respuestas emocionales y corporales se organizan a nivel subcortical —amígdala, sistema límbico, tronco encefálico— antes de que la corteza prefrontal pueda intervenir, analizar o poner palabras.
El cuerpo reacciona primero.
La explicación viene después.
Cuando intentamos explicar lo que sentimos en estados de activación, muchas veces aunque no nos demos cuenta, no lo hacemos para aprender algo nuevo, sino para regularnos, para buscar control o alivio.
No porque esté mal, sino porque el cuerpo no se siente seguro todavía.
Algo de esto ya estaba presente en saberes mucho más antiguos. Cuando se decía “dejá de pensar tanto” o “escuchá el corazón”, no era un rechazo a la mente, sino un reconocimiento de que hay procesos que no se ordenan desde la explicación, sino desde la experiencia.
Desde la somática, el cambio empieza cuando podemos nombrar lo que aparece sin analizarlo ni corregirlo.
Cuando hacemos una pausa y le damos al cuerpo tiempo y espacio para reorganizarse.
Te dejo una pregunta para observarte con curiosidad:
¿En qué momentos aparece en vos el impulso de dar explicaciones por lo que sentís?
¿Y qué sucede si, en esos momentos, hacés una pausa y llevás la atención al cuerpo?
En los episodios del podcast Desde Adentro comparto procesos de integración y prácticas somáticas, informadas en trauma, apego y regulación del sistema nervioso, para acompañar desde el cuerpo lo que muchas veces no se resuelve solo con entender.
Te invito a explorar el podcast para sumergirte en el poder de la somática y la integración.
Abrazos
Mariano
5 334
Hola querida Comunidad Somática,
hoy quiero abrir un espacio para compartir sobre algo que es muy habitual en los procesos de integración: llegar a ese punto en el que podemos reconocer nuestros patrones, ponerles nombre, entender de dónde vienen… y aun así seguir respondiendo igual.
Ese momento en el que muchos procesos y abordajes parecen encontrarse con un límite.
Algo que se repite una y otra vez.
También es sabido que muchas experiencias psicodélicas —cuando no generan lo opuesto— tienen el potencial de producir cambios profundos que pueden sostenerse durante meses después del viaje.
Y, aun así, frente a un nuevo desafío, esos patrones pueden volver a activarse.
Esto no tiene que ver con falta de trabajo personal ni con no haber entendido lo suficiente.
Tiene que ver con cómo funciona el sistema nervioso.
La introspección y el autoanálisis viven, en gran parte, en la mente que observa, explica y organiza sentido. Eso puede orientar, traer claridad y hasta alivio, pero no alcanza para reorganizar respuestas de afrontamiento que el sistema nervioso aprendió en contextos de protección.
Desde una mirada somática, esos patrones no son fallas a corregir. Son memorias implícitas, adaptaciones de supervivencia, formas inteligentes que el cuerpo encontró para cuidarse cuando no había otras opciones.
Siguen ahí porque en algún momento cumplieron una función, incluso si hoy generan malestar o limitación.
Te dejo una pregunta para quedarte un momento con esto, sin apurarte a responder:
¿Hay algo que ya entendés sobre vos, que incluso estás trabajando para transformar, pero que en el cuerpo sigue reaccionando igual?
Si estás en ese punto, quizás falta una pieza clave: comprender cómo funciona tu sistema nervioso.
Y, sobre todo, entender que no se reorganiza por voluntad, sino por experiencias corporales.
Por eso hoy quiero acercarte el episodio 11 del podcast Desde Adentro: una mirada somática y neurofisiológica sobre por qué la introspección no siempre alcanza, y una práctica para acompañar ese punto en el que el cuerpo y la mente no van al mismo ritmo.
Escúchalo acá 🎧👈🏼
Con cariño
Mariano
متاح الآن! بحث تيليغرام 2025 — أهم رؤى العام 
