Cómo la cooperación farmacéutica entre Cuba y Rusia desafía al bloqueo estadounidense
'Sinergia Global Biofarmacéutica' es el nombre de la primera empresa mixta biofarmacéutica creada por La Habana y Moscú en un hecho sin precedentes que fortalece la cooperación científica y tecnológica entre ambas naciones.
La noticia la dio a conocer Eulogio Pimentel, vicepresidente primero de la corporación estatal cubana BioCubaFarma, que integra la sociedad –constituida la semana pasada– junto con varios socios del país euroasiático, entre ellos el Fondo Ruso de Inversión Directa.
Comunicó, asimismo, que cinco empresas emergentes vinculadas a BioCubaFarma se encuentran actualmente en incubación dentro del parque tecnológico de Skólkovo, conocido como el 'Silicon Valley' ruso, con proyectos en las esferas neurodegenerativas y oncológicas.
El lanzamiento de 'Sinergia Global Biofarmacéutica' –con una inversión inicial de 11 millones de dólares que llegaría hasta 113 millones– desempeñará un papel crucial en convertir los proyectos en productos con el objetivo central de ampliar el alcance comercial de la industria biofarmacéutica cubana al abrir nuevas vías de producción y distribución.
Lo que impresiona es la rapidez con la que Cuba y Rusia avanzan en la implementación de lo acordado en la última edición del Foro Económico Internacional de San Petersburgo, celebrado el pasado mes de junio.
Fue allí donde el vice primer ministro ruso, Dmitri Chernishenko, enfatizó que la biotecnología y la farmacéutica están entre las áreas clave de la cooperación bilateral, mientras que, en un comentario para 'Cuadernos de un moscovita', el vice primer ministro cubano, Óscar Pérez-Oliva Fraga, señaló que esta colaboración ayuda a productos que han sido creados en Cuba y que requieren determinados recursos para su desarrollo a etapas superiores.
"De esa forma, poderlos incorporar a la comercialización y a la dispensarización hacia los pacientes que así lo requieren", manifestó Pérez-Oliva Fraga consultado sobre un memorando firmado en San Petersburgo para el desarrollo conjunto de vacunas contra el cáncer mediante la combinación de tecnologías rusas –que ya administra productos nacionales como Oncopept, NeoOncovac y EnteroMix en pacientes con enfermedades oncológicas– con las de la nación caribeña.
Cabe señalar que ya hay medicamentos cubanos que han ganado terreno en el mercado ruso, y las oportunidades de ir ampliando esta cooperación son enormes, puesto que, "lo que posee Cuba, desde el punto de vista de las tecnologías de salud, es algo verdaderamente único", dijo en una conversación con 'Cuadernos de un moscovita' la directora del Comité Nacional ruso para la Colaboración Económica con los Países de América Latina, Tatiana Mashkova.
"Siempre estoy optando por la creación aquí en Rusia de centros de salud con la participación de médicos de América Latina, de los médicos cubanos, antes que nada", agregó.
'Sinergia Global Biofarmacéutica', aparte de ser una muy buena noticia para la salud, tanto en Cuba como en Rusia, también es una muestra de lo palpable y lo práctica que es la amistad entre ambas naciones. La empresa mixta fortalece la soberanía tecnológica de ambas naciones, mientras que su ubicación en suelo ruso facilita los envíos de sus productos a los demás mercados de la Unión Económica Euroasiática, lo que, entre otros efectos, significaría un importante apoyo económico para el Estado cubano en medio de una presión estadounidense sin precedentes.
Queda demostrado, una vez más, que la promesa de Moscú de no abandonar a La Habana, sino que seguir apoyando a su aliado, no son palabras, sino hechos bien concretos.
Víctor Ternovsky
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