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UN CURSO DE MILAGROS Coret_yn

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No importa cuando (dia o mes) comiences el Curso, continua en orden las lecciones hasta final de año. Luego el día 1 de ENERO vuelve a comenzar por la numero 1, eso es lo que hacemos todos los que practicamos Un Curso de Milagros. Estamos para ayudarte!!.

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Alcanzarás la salvación por razón de Su plan, el cual no puede fallar." ese es el propósito del ejercicio de hoy *PRÁCTICA* Recuerda que son dos meditaciones largas de 10 a 15 minutos. Una por la mañana y otra por la noche. "Comienza hoy tus dos sesiones de práctica más largas pensando en la idea de hoy y observando que consta de dos partes, las cuales contribuyen en igual medida al todo:" "El plan de Dios para tu (mi) salvación tendrá éxito, pero otros planes no." Pongamos atención en lo que nos acaban de decir. El ejercicio tiene dos partes. Y son inseparables. Por un lado digo: "El plan de Dios para mi salvación tendrá éxito." Es una afirmación que no da lugar a dudas. Pero la segunda parte es una negación: "pero otros planes no." o sea, no basta con afirmar que el plan de Dios para la salvación tendrá éxito, sino que debo negar todos los demás planes de mi ego. Por eso nos dice que: "No permitas que la segunda parte te cause depresión o enfado, pues esa parte es inherente a la primera. Y la primera te releva totalmente de todos tus intentos descabellados y de todos tus planes dementes para liberarte a ti mismo. Todos ellos te han llevado a la depresión y a la ira, pero el plan de Dios triunfará. Su plan te conducirá a la liberación y a la dicha." Si bien la lección no nos define en qué consiste el plan de Dios para nuestra salvación, en cambio nos ofrece una poderosa experiencia de preguntarle a Dios cuál es su plan para nosotros: ”Teniendo esto presente, dediquemos el resto de las sesiones de práctica más largas a pedirle a Dios que nos revele Su plan.” ”Preguntémosle muy concretamente:" Padre mío, dime "¿Qué quieres que haga" "¿Adónde quieres que vaya?" "¿Qué quieres que diga y a quién?" "Deja que Él se haga cargo del resto de la sesión de práctica y que te indique qué es lo que tienes que hacer en Su plan para tu salvación. Él responderá en la misma medida en que tú estés dispuesto a oír Su Voz. No te niegues a oírla. El solo hecho de que estés llevando a cabo los ejercicios demuestra que en cierto modo estás dispuesto a escuchar. Esto es suficiente para que seas acreedor a Su respuesta." Particularmente yo hago esta práctica de manera diaria de la siguiente manera: "Padre, hágase tu voluntad y no la mía. ¿Dime que quieres que haga hoy? ¿A donde quieres que vaya? ¿Con quien quieres que hable? ¿Qué quieres que diga? Padre, hágase tu voluntad y no la mía" Cada cual, puede ir ajustando los ejercicios de Un Curso de Milagros a las prácticas que consideren sean las más apropiadas para sí mismo. Esta es mi experiencia particular, pueden acogerla o desarrollar otra similar. No es obligatorio, ni es necesario hacerla hoy, con el tiempo cada cual ajusta su práctica y encuentra su mejor método. *PRÁCTICAS CORTAS*: "Durante las sesiones de práctica cortas repite con frecuencia que:" "el plan de Dios para tu (mi) salvación, y solamente el Suyo, tendrá éxito." Y cómo en las lecciones recientes nos pide una repetición reiterada de la práctica corta varias veces cada hora "Trata de recordar la idea de hoy unas seis o siete veces por hora. No puede haber mejor manera de pasar medio minuto, o menos, que recordando la Fuente de tu salvación y viéndola allí donde se encuentra." o sea, repetir la idea del día cada 10 minutos, esto requiere mucha atención y disciplina de nuestra parte. RESPUESTA A LA TENTACION: "Mantente alerta hoy para no caer en la tentación de abrigar resentimientos, y responde a esas tentaciones con esta variación de la idea de hoy:" "Abrigar resentimientos es lo opuesto al plan de Dios para la salvación. Y únicamente Su plan tendrá éxito." Se trata de afirmar el compromiso con tu propia salvación, con tu propia sanación, de convencerte de buscar en tu interior y de renunciar a buscar en el exterior lo que nunca vas a encontrar. Tu paz, tu amor y tu felicidad sólo la puedes encontrar en tu corazón, cuando te dejes guiar hacia él por las amorosas manos de Jesús o del Espíritu Santo.

Puede que otra persona nos resulte mejor; otra situación tal vez nos brinde el éxito." El plan del ego para la felicidad se reduce a buscar cambiar las aparentes circunstancias externas y a conservar una esperanza de felicidad en un futuro que nunca llegará. El plan del ego, se contrapone al de Dios y lo niega, pero en la mayoría de los casos no somos conscientes de ellos. Y esto es así por dos razones: A. Buscar que todo cambie, menos mi propia mente. Con lo que niego mi Ser, y por lo tanto, afirmo mi separación de Dios. B. Dar por cierta cualquier fuente externa. El ego considera que "cualquier cosa que se perciba como una fuente de salvación es aceptable, siempre y cuando no sea eficaz." El plan del ego busca alejar nuestra mente de su verdadera Fuente, poniéndonos a buscar afuera y no adentro, y llevarnos a una búsqueda incesante e ineficaz. De esta manera la separación pareciera no tener solución. De ahí que esta lección comience con esta afirmación: "Tal vez aún no te hayas percatado de que el ego ha urdido un plan para la salvación que se opone al de Dios." Pero no sólo no nos habíamos percatado, sino que creemos firmemente en el plan del ego: "Ese es el plan en el que crees. Dado que es lo opuesto al de Dios; crees también que aceptar el plan de Dios en lugar del ego es condenarte. Esto, desde luego, parece absurdo. Sin embargo, una vez que hayamos examinado en qué consiste el plan del ego, quizá te des cuenta de que, por muy absurdo que parezca, es ciertamente lo que crees." La lección desnuda el plan del ego para la salvación, muestra lo absurdo e ineficaz del mismo, pero no describe en qué consiste el plan de Dios para la salvación. En cierta manera ya se ha hecho explícito en lecciones anteriores, y se hará explícito en lecciones posteriores. Como la lección 101 que plantea un objetivo inequívoco, al afirmar que la voluntad de Dios para mí es perfecta felicidad. El plan de Dios, se expresa como el plan del Espíritu Santo, de ayudarnos a despertar de este sueño de separación mediante el perdón y los milagros. Por ahora, solamente afirma que "Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito." y comienza explicándonos porque: "El plan de Dios para la salvación es eficaz sencillamente porque bajo Su dirección, buscas la salvación allí donde ésta se encuentra." nuestra salvación se encuentra en nuestro interior y sólo en nuestro interior. Recordemos la lección de ayer. "Mi salvación procede de mí." pero a la vez el Curso es claro y categórico, que solo hay que buscar donde se puede encontrar, esto es en nuestra mente, y no en ningún otro lugar: "Pero si has de tener éxito, como Dios promete que lo has de tener, tienes que estar dispuesto a buscarla sólo allí." Si hacemos lo que le gusta a nuestro ego, de buscar aquí y allí, probar acá y allá, buscar el Cielo dentro de las cosas del mundo, tendrás como consecuencia que "tu propósito estará dividido e intentarás seguir dos planes de salvación que son diametralmente opuestos en todo. El resultado no podrá ser otro que confusión, infelicidad, así como una profunda sensación de fracaso y desesperación." Así que como siempre, el Curso nos invita a tomar una decisión para que nos liberemos de la confusión de planes, primero nos hace la pregunta y después nos ofrece la respuesta: "¿Cómo puedes librarte de todo esto? Muy fácilmente. La idea de hoy es la respuesta. Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito. En esto no puede haber realmente ningún conflicto porque no existe ninguna alternativa al plan de Dios que te pueda salvar. El Suyo es el único plan cuyo desenlace es indudable. El Suyo es el único plan que tendrá éxito." De manera que la lección de hoy, tiene como práctica un ejercicio en el que tomo partido a favor de Dios y Su Reino, a favor del amor, la paz y la felicidad que soy. "nuestra práctica de hoy consista en reconocer esta certeza. Y regocijémonos de que haya una respuesta para lo que parece ser un conflicto sin solución. Para Dios todo es posible.

*.AYUDA LECCIÓN 71*   *SÓLO EL PLAN DE DIOS PARA LA SALVACIÓN TENDRÁ ÉXITO.*   El Curso de Milagros busca llevarnos de la dualidad a la no dualidad, del mundo de los opuestos y conflictos a la unidad con toda la existencia, a la unicidad con Dios. Para ello opera en el mundo dual en el que vivimos, para enseñarnos su irrealidad y así podernos mostrar la realidad que somos.    Un plan requiere una elaboración anticipada para ser dirigida y encauzada en el tiempo, que se puede ajustar según el aprendizaje.     Dios no vive en el tiempo sino en la eternidad, y goza del Conocimiento de una totalidad que lo abarca todo. Metafísicamente hablando Dios no tiene ningún plan. El Amor simplemente ES y se extiende en la eternidad. Por lo tanto, no requiere de un plan para ser feliz.  Dios no tiene un problema de identidad. El problema lo tenemos nosotros en este mundo. Y es para este mundo que se diseñó Un Curso de Milagros que nos ofrece un plan para nuestra salvación de la mano del Espíritu Santo.    El punto de partida del ego, es el principio de la carencia. Al creer que me separé del paraíso, donde lo tenía todo, paso a la condición de necesitado en todos los planos de este mundo, por lo que busco suplir esa carencia con múltiples sustitutos del Amor. Llamémosle pareja, familia, hijos, posesiones, prestigio, poder, riqueza etc. Consideramos que la felicidad es obtener, poseer, controlar, dominar y buscar relaciones y circunstancias que me provean de seguridad y confianza, que alejen lo más que se  pueda mis miedos.    El ego parte de la premisa que no soy feliz ahora, así que buscaré mi felicidad en un futuro hipotético. Busco la felicidad en el único tiempo que no existe.  "Tal es el plan del ego para tu salvación. Seguramente habrás notado que está completamente de acuerdo con la doctrina básica del ego que reza: "Busca, pero no halles". Pues, ¿qué mejor garantía puede haber de que no hallarás la salvación que canalizar todos tus esfuerzos buscándola donde no está" La salvación no está ni en el futuro ni en nada externo a mi, por eso buscarla afuera es no encontrarla. Ese es el plan del ego.    Ayer Jesús nos decía, que "la salvación (la felicidad) procede de mí" la felicidad está en mi interior. El ego postula que su felicidad se encuentra fuera de sí, y formula su plan en dos direcciones:   1.      Los resentimientos.    El otro tiene lo que yo no tengo, o el otro es el culpable de yo no tenga lo que deseo.    El pensar falsamente, que si las circunstancias externas cambian y me son favorables podré ser feliz. Sino se  produce ese cambio favorable, tendré a quien culpar por mi infelicidad. "El plan del ego para la salvación se basa en abrigar resentimientos.  Mantiene que, si tal persona actuara o hablara de otra manera, o si tal o cual acontecimiento o circunstancia externa cambiase, tú te salvarías. De este modo, la fuente de la salvación se percibe constantemente como algo externo a ti. Cada resentimiento que abrigas es una declaración y una aseveración en la que crees, que reza así: "Si esto fuese diferente, yo me salvaría" El cambio de mentalidad necesario para la salvación, por lo tanto, se lo exiges a todo el mundo y a todas las cosas excepto a ti mismo."   De ahí que seamos tan propensos a querer cambiar el mundo, y abrazamos distintas causas, como el medio ambiente, la libertad, la justicia social, etc. Cuando lo que tenemos que cambiar somos nosotros mismos, cuando lo hagamos el mundo cambiará, pues no es más que un reflejo de nuestra condición interna.    2.      El futuro.    El ego te lleva a buscar y buscar la salvación en un futuro hipotético, cifra sus esperanzas  en un futuro incierto, y nunca en el único tiempo real, el presente:   ”Esto garantiza que la infructuosa búsqueda continúe, pues se mantiene viva la ilusión de que, si bien esta posibilidad siempre ha fallado, aún hay motivo para pensar que podemos hallar lo que buscamos en otra parte y en otras cosas.

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*REFLEXIONES SOBRE LA LECCIÓN 71* https://youtu.be/cfqNGzIuhH4

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¿Qué quieres que haga? ¿Adónde quieres que vaya? ¿Qué quieres que diga y a quién? Deja que Él se haga cargo del resto de la sesión de práctica y que te indique qué es lo que tienes que hacer en Su plan para tu salvación. Él responderá en la misma medida en que tú estés dispuesto a oír Su Voz. No te niegues a oírla. El solo hecho de que estés llevando a cabo los ejercicios demuestra que en cierto modo estás dispuesto a escuchar. Esto es suficiente para que seas acreedor a Su respuesta. Durante las sesiones de práctica cortas repite con frecuencia que el plan de Dios para tu salvación, y solamente el Suyo, tendrá éxito. Mantente alerta hoy para no caer en la tentación de abrigar resentimientos, y responde a esas tentaciones con esta variación de la idea de hoy: Abrigar resentimientos es lo opuesto al plan de Dios para la salvación. Y únicamente Su plan tendrá éxito. Trata de recordar la idea de hoy unas seis o siete veces por hora. No puede haber mejor manera de pasar medio minuto, o menos, que recordando la Fuente de tu salvación y viéndola allí donde se encuentra.

*🌀 LECCIÓN 71🌀* -12 de marzo - *Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito.* https://youtu.be/OaE0_6Lxv04 Tal vez aún no te hayas percatado de que el ego ha urdido un plan para la salvación que se opone al de Dios. Ese es el plan en el que crees. Dado que es lo opuesto al de Dios, crees también que aceptar el plan de Dios en lugar del ego es condenarte. Esto, desde luego, parece absurdo. Sin embargo, una vez que hayamos examinado en qué consiste el plan del ego, quizá te des cuenta de que, por muy absurdo que parezca, es ciertamente lo que crees. El plan del ego para la salvación se basa en abrigar resentimientos. Mantiene que, si tal persona actuara o hablara de otra manera, o si tal o cual acontecimiento o circunstancia externa cambiase, tú te salvarías. De este modo, la fuente de la salvación se percibe constantemente como algo externo a ti. Cada resentimiento que abrigas es una declaración y una aseveración en la que crees, que reza así: “Si esto fuese diferente, yo me salvaría” El cambio de mentalidad necesario para la salvación, por lo tanto, se lo exiges a todo el mundo y a todas las cosas excepto a ti mismo. El papel de tu mente en este plan consiste, pues, en determinar qué es lo que tiene que cambiar —a excepción de ella misma— para que tú te puedas salvar. De acuerdo con este plan demente, cualquier cosa que se perciba como una fuente de salvación es aceptable, siempre y cuando no sea eficaz. Esto garantiza que la infructuosa búsqueda continúe, pues se mantiene viva la ilusión de que, si bien esta posibilidad siempre ha fallado, aún hay motivo para pensar que podemos hallar lo que buscamos en otra parte y en otras cosas. Puede que otra persona nos resulte mejor; otra situación tal vez nos brinde el éxito. Tal es el plan del ego para tu salvación. Seguramente habrás notado que está completamente de acuerdo con la doctrina básica del ego que reza: “Busca, pero no halles”. Pues, ¿qué mejor garantía puede haber de que no hallarás la salvación que canalizar todos tus esfuerzos buscándola donde no está? El plan de Dios para la salvación es eficaz sencillamente porque bajo Su dirección, buscas la salvación allí donde ésta se encuentra. Pero si has de tener éxito, como Dios promete que lo has de tener, tienes que estar dispuesto a buscarla sólo allí. De lo contrario, tu propósito estará dividido e intentarás seguir dos planes de salvación que son diametralmente opuestos en todo. El resultado no podrá ser otro que confusión, infelicidad, así como una profunda sensación de fracaso y desesperación. ¿Cómo puedes librarte de todo esto? Muy fácilmente. La idea de hoy es la respuesta. Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito. En esto no puede haber realmente ningún conflicto porque no existe ninguna alternativa al plan de Dios que te pueda salvar. El Suyo es el único plan cuyo desenlace es indudable. El Suyo es el único plan que tendrá éxito. Que nuestra práctica de hoy consista en reconocer esta certeza. Y regocijémonos de que haya una respuesta para lo que parece ser un conflicto sin solución. Para Dios todo es posible. Alcanzarás la salvación por razón de Su plan, el cual no puede fallar. Comienza hoy tus dos sesiones de práctica más largas pensando en la idea de hoy y observando que consta de dos partes, las cuales contribuyen en igual medida al todo. El plan de Dios para tu salvación tendrá éxito, pero otros planes no. No permitas que la segunda parte te cause depresión o enfado, pues esa parte es inherente a la primera. Y la primera te releva totalmente de todos tus intentos descabellados y de todos tus planes dementes para liberarte a ti mismo. Todos ellos te han llevado a la depresión y a la ira, pero el plan de Dios triunfará. Su plan te conducirá a la liberación y a la dicha. Teniendo esto presente, dediquemos el resto de las sesiones de práctica más largas a pedirle a Dios que nos revele Su plan. Preguntémosle muy concretamente:

*UCDM, LECCIÓN 71* *12 de Marzo*. ⬇️ *Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito.*
*UCDM, LECCIÓN 71* *12 de Marzo*. ⬇️ *Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito.*

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Cualquier intento que hagas por corregir a un hermano significa que crees que puedes corregir, y eso no es otra cosa que la arrogancia del ego. La corrección le corresponde a Dios, Quien no conoce la arrogancia. 8. El Espíritu Santo lo perdona todo porque Dios lo creó todo. No trates de asumir Su función, o te olvidarás de la tuya. Acepta únicamente la función de sanar mientras estés en el tiempo porque para eso es el tiempo. Dios te encomendó la función de crear en la eternidad. No necesitas aprender cómo crear, pero necesitas aprender a desearlo. Todo aprendizaje se estableció con ese propósito. Así es como el Espíritu Santo utiliza una capacidad que tú inventaste, pero que no necesitas. ¡Ponla a Su disposición! Tú no sabes cómo usarla. Él te enseñará cómo verte a ti mismo sin condenación, según aprendas a contemplar todas las cosas de esa manera. La condenación dejará entonces de ser real para ti, y todos tus errores te serán perdonados. 🕊️

*LIBRO DE TEXTO* *9. LA ACEPTACIÓN DE LA EXPIACIÓN.* *III. La corrección del error.* 1. La vigilancia que el ego ejerce en relación con los errores de otros egos no es la clase de vigilancia que el Espíritu Santo quiere que mantengas. Los egos critican basándose en el tipo de "lógica" de que son partidarios. Entienden esa clase de lógica porque para ellos tiene sentido. Para el Espíritu Santo, no obstante, no tiene ningún sentido. 2. Para el ego lo caritativo, lo correcto y lo apropiado es señalarles a otros sus errores y tratar de "corregirlos". Esto tiene perfecto sentido para él porque no tiene idea de lo que son los errores ni de lo que es la corrección. Los errores pertenecen al ámbito del ego, y la corrección de los mismos estriba en el rechazo del ego. Cuando corriges a un hermano le estás diciendo que está equivocado. Puede que en ese momento lo que esté diciendo no tenga sentido, y es indudable que si está hablando desde su ego no lo tiene. Tu tarea, sin embargo, sigue siendo decirle que tiene razón. No tienes que decírselo verbalmente si está diciendo tonterías. Necesita corrección en otro nivel porque su error se encuentra en otro nivel. Sigue teniendo razón porque es un Hijo de Dios. Su ego, por otra parte, está siempre equivocado, no importa lo que diga o lo que haga. 3. Si le señalas a tu hermano los errores de su ego, tienes forzosamente que estar viendo a través del tuyo porque el Espíritu Santo no percibe sus errores. Esto tiene que ser verdad, toda vez que no existe comunicación entre el ego y el Espíritu Santo. Lo que el ego está diciendo no tiene sentido, y el Espíritu Santo no intenta comprender nada que proceda de él. Puesto que no lo entiende, tampoco lo juzga, pues sabe que nada que el ego haga tiene sentido. 4. Reaccionar ante cualquier error, por muy levemente que sea, significa que no se está escuchando al Espíritu Santo. Él simplemente pasa por alto todos los errores, y si tú les das importancia, es que no lo estás oyendo a Él. Si no lo oyes, es que estás escuchando al ego, y mostrándote tan insensato como el hermano cuyos errores percibes. Esto no puede ser corrección. Y como resultado de ello, no sólo se quedan sus errores sin corregir, sino que renuncias a la posibilidad de poder corregir los tuyos. 5. Cuando un hermano se comporta de forma demente sólo lo puedes sanar percibiendo cordura en él. Si percibes sus errores y los aceptas, estás aceptando los tuyos. Si quieres entregarle tus errores al Espíritu Santo, tienes que hacer lo mismo con los suyos. A menos que ésta se convierta en la única manera en que lidias con todos los errores, no podrás entender cómo se deshacen. ¿Qué diferencia hay entre esto y decirte que lo que enseñas es lo que aprendes? Tu hermano tiene tanta razón como tú, y si crees que está equivocado te estás condenando a ti mismo. 6. Tú no te puedes corregir a ti mismo. ¿Cómo ibas a poder entonces corregir a otro? Puedes, no obstante, verlo verdaderamente, puesto que te es posible verte a ti mismo verdaderamente. Tu función no es cambiar a tu hermano, sino simplemente aceptarlo tal como es. Sus errores no proceden de la verdad que mora en él, y sólo lo que es verdad en él es verdad en ti. Sus errores no pueden cambiar esto, ni tener efecto alguno sobre la verdad que mora en ti. Percibir errores en alguien, y reaccionar ante ellos como si fueran reales, es hacer que sean reales para ti. No podrás evitar pagar las consecuencias de esto, no porque se te vaya a castigar, sino porque estarás siguiendo al guía equivocado, y, por lo tanto, te extraviarás. 7. Los errores que tu hermano comete no es él quien los comete, tal como no eres tú quien comete los tuyos. Considera reales sus errores, y te habrás atacado a ti mismo. Si quieres encontrar tu camino y seguirlo, ve sólo la verdad a tu lado, pues camináis juntos. El Espíritu Santo en ti os perdona todo a ti y a él. Sus errores le son perdonados junto con los tuyos. La Expiación, al igual que el amor, no opera aisladamente. La Expiación no puede operar aisladamente porque procede del amor.